*** Tirada 18 ***

El antebrazo de Amelia, / cetro de la imposición

de nombres a los retoños / siguiendo la tradición.

Julien elige los nombres, / no sé cuál es el peor.

Cuando los ve con sus padres, / le hace llorar la emoción.

"Maurice, consígueme un hijo... / ¡que se me pasa el arroz!

Que tenga mi misma cola / y que sea un mini-yo."

"¿Tú sabes de dónde vienen? / Me parece a mí que no."

"Por supuesto: en luna llena / al bosque tengo que ir yo,

al campo de neonatos... / los esconde allí algún dios.

Lo sabré al verle la cola / y será en esta ocasión."

Ninguno de los dos sabe / que los escuchaba Mort,

y con la cola pintada / se ha escondido el muy bribón.

Julien lo encuentra... ¡alegría! / Se culmina la adopción.

"¿Cómo puede ser Mort tu hijo? / ¡Si él es mucho más mayor!"

Julien defiende al mocoso: / "se llama Príncipe Halcón."

Julien le permite todo: / no quiere decirle "no".

Mort tiene todo de crío, / incluyendo el subidón

de energía, los caprichos, / los terrores y el popó.

Una madre quiere, y Clover / no podría ser peor

para eso, incluso supera / a la del pequeño Todd,

que todo lo considera / como una competición.

Abner y Becca descubren / el secretillo de Mort:

amañarán un concurso / para hacerlo ganador

y lanzarán un pedrusco / al padre del campeón.

Clover, mientras tanto, quiere / ser una mamá mejor:

para eso se apunta a un curso / y va de mal en peor.

Tiene que cuidar un huevo, / darle amor y protección.

Si Todd no gana el concurso, / su cara dará terror...

algo altamente improbable / porque está barriendo a Mort.

Abner y Becca a los jueces / secuestran, y al portavoz...

y en su lugar ellos dicen / que Mort es el ganador.

Clover se huele el peligro / en cuanto los ve a los dos.

Debe salvar al rey Julien / y al huevo, su nuevo amor.

¿Cómo hacerlo al mismo tiempo? / ¡Qué dilema, por favor!

Primero se encarga de Abner, / que recibe el pedruscón.

Luego sale a por el carro, / que va cuesta abajo... ¡horror!

Una piedra puntiaguda / casi toca el cascarón,

Clover lo salva in extremis, / ha aprendido la lección

de ser una buena madre, / superior a la de Todd,

que se está llevando a rastras / al pequeño perdedor.

Julien, feliz, da el trofeo / a su querido hijo Mort

y él de pronto no lo acepta... / ¡Qué cambio! ¡Qué situación!

Decide serle sincero, / contarle su confesión:

que se pintaba la cola / y que no es su hijo, ¡por Dios!

"¡Pero si ya lo sabía! / ¡Qué cosas que tienes, Mort!

¡Si podrías ser mi padre! / Por lo menos... ¡cincuentón!

Resulta que, siendo mi hijo, / me resultabas mejor

que el tío pelma de siempre." / Pues sí, el rey tiene razón.

¿Y el tierno bebé de Clover? / El huevito hace eclosión

y de él nace un cocodrilo / que se zampa al pobre Mort.

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