*** Tirada 22 ***
Por firmar hoy Julien tiene / papeles a mogollón,
pero prefiere su Roomba / que dedicarse a un tostón
y, a mitad de firmar todo, / se duerme sin remisión
en medio de los papeles... / ¡cómo se aprovecha Mort!
¡Pobre Maurice! Su talento / se ve desperdiciado hoy,
y ayer, y también mañana... / ¡Oh! ¡Cuánta desilusión!
Pero se le ve contento... / ¿a qué viene esa emoción?
¿Y por qué está tan tranquilo? / ¿Cuál será la explicación?
Clover, que no entiende nada, / hace una investigación,
por lo que descubre siente / total desaprobación.
Van los dos y allí lo pillan / dándole una explicación
a una rata de un proyecto / que implica una obra mayor.
No se ha vuelto un ingeniero / ni un arquitecto... pues no,
es que a otro rey aconseja. / ¡Y no puede ser, por Dios!
Y ese rey, llamado Joey, / se dice: "¡qué tontorrón!
Al menos, Maurice es listo / y me saca del marrón."
Maurice dice: "por supuesto, / todo tiene su razón:
cuando el cafetal dejaste / calcinado, hecho carbón,
las pobres ratas estaban / perdidas sin su misión.
Sólo hacían laberintos, / ésa era su tradición...
no encontraban su comida, / morían de inanición.
Les hice de consejero, / les puse organización...
y, como bien puede verse, / así están mucho mejor;
pero sigue haciendo falta / constante supervisión.
Respetan mis decisiones / y eso lo merezco yo,
porque te metes en todo / y me lo dejas peor."
Julien dice: "si te quedas, / el destierro, el deshonor."
Maurice lo tiene muy claro: / presenta su dimisión.
Julien muy pronto lamenta / su alocada decisión,
todo alrededor recuerda / lo que siente: desamor.
Debe seguir adelante / y convoca en el avión
a posibles consejeros: / sólo se presenta Mort
representando papeles / y, en última instancia, Horst.
Las ratas literalmente / entienden cada expresión
y causan al consejero / total exasperación.
Mientras, Julien dice a Clover / que tiene una confesión:
a Maurice quiere traerse, / siente preocupación.
Maurice, sin pensar, desea / de él la desaparición.
Piñita se manifiesta: / "dilo con una canción,"
y Julien triste le canta / a ritmo de saxofón:
"si casi éramos hermanos, / ¿cómo es que esta situación
ha llegado a producirse? / ¡Tío, te extraño un montón!"
Y, misterios de la vida, / están cantando los dos...
pero un ataque sorpresa / al canto da colofón.
El rey Joey a Maurice dice / que su orden ejecutó
dando matarile a Julien: / entendió mal la expresión.
La orden se le dio al sicario / más holgazán. ¿Lo hizo? No,
buscó a otro más eficiente / que no ha pasado a la acción,
que pensaba despeñarlo. / Caen, rebotan los dos...
y, entre rebote y rebote, / los dos se piden perdón.
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