*** Tirada 24 ***
Cada mes, un sacrificio / en el nombre del dios Frank:
los lémures dan sus cosas / como ofrenda a la deidad.
Pero esta vez el rey Julien / se ha comenzado a quejar:
por muchas cosas que ofrezca, / nunca lo puede avistar;
por lo tanto, tiene dudas / de que exista de verdad.
Las pruebas: varias montañas / de plástico y de metal
y los fosas: si existiera, / no molestarían más.
De noche, Julien le reza: / "por favor, escucha, Frank:
si de verdad sí que existes, / envíame una señal."
De pronto, ante él aparece / un robot descomunal
con cara como de búho / o no sé qué otro animal.
"Aquí estoy y Frank me llamo... / ¿por qué me has hecho llamar?"
Pero Julien no lo cree, / no puede ser de verdad:
le pide hacer varias cosas / que muestren su identidad.
"Pues mira, si no me crees... / no lo voy a demostrar."
Julien sonríe: "¡eso mismo / es lo que diría Frank!"
A la mañana siguiente / lo presenta en sociedad,
Masikura lo comprueba: / ¡sí que es el dios de verdad!
Maurice y Clover lo dudan, / pero resulta que Frank
sabe tantas cosas de ellos / que tiene que ser real.
Frank debe dar un mensaje / a todos, dice: "escuchad:
la ira de mi hermano Larry, / que es el gran dios del volcán,
hoy mediante un sacrificio / vais a tener que aplacar:
a vuestro rey tan querido / al volcán hay que lanzar;
si no hacéis lo que él os pide, / destruirá Madagascar."
Los lémures lo persiguen, / Julien se debe ocultar.
"Esto es un malentendido, / tendremos que hablar con Frank,"
dice Maurice convencido, / "habla con serenidad."
Y, cuando Julien va a hacerlo, / descubren la realidad
dentro del robot de acero: / lo está dirigiendo Karl,
y le cuenta con detalle / cómo se le ocurrió el plan:
"me dio tu globo de piedras / y me puse a revisar
tus deseos, y así supe / que tu fe podía usar,
y para los descreídos / mandé a mi espía especial:
Chauncey recogió los datos, / yo me hice el traje... y ya está."
Julien pide a Timo un traje / de superdiós inmortal.
Timo no le ha puesto puerta / y sólo Mort puede entrar,
y se ve que manejarlo / se le da bastante mal.
Julien, como sacrificio, / se presenta en el volcán:
al decir la frase clave / Mort (o Larry) intervendrá.
Tarda, pero cuenta a todos / que les ha mentido Frank.
Se enzarza a luchar con puños / y con munición real.
Maurice y Clover, atados, / logran soltarse al final
y Julien en una roca / justo encima del volcán
teme por sus pies reales. / "¡Los pies!" ¡Mort los salvará!
En un ataque de furia / a Frank logra despeñar:
en la cabeza y volando / de allí Karl logra escapar.
El culo de Julien arde / por la lava del volcán,
una nube solitaria / lo apaga... ¿era una señal?
También a Mort lanza un rayo... / "pues sí, sí que existe Frank."
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