*** Tirada 27 ***
Piñita, que lo ve todo, / nos empieza a relatar
el destino del rey Julien, / que naufragó en alta mar
a bordo de un Megageco / autodestructivo y tal.
El reino es un total caos: / los mangos, por cosechar...
pero no pueden hacerlo / sin la bendición real:
mientras el rey no aparezca, / de hambre todos morirán
porque a la gran diosa Gladys / nadie quiere cabrear
y ganarse un siglo de hambre. / Pero para exportar hay:
el tío ordenó un envío / misterioso y mensual.
Una grabación demuestra / que Julien logró escapar
en el último segundo / y en medio del mar está.
Concretamente, en un barco / pirata: no era su plan.
Lo comanda Ethan la rata, / un extraño capitán
que a los suyos con trofeos / se los intenta ganar.
Al que es malo, le da un ancla, / lo echa al agua... y a pastar.
Suelta a Julien: "bienvenido, / empieza ya a trabajar."
Mientras tanto, al reino lémur / llega alguien sin avisar:
Julienne y Barty, muy regios / al ser familia real.
¡Los padres de Julien! Vaya... / familia disfuncional.
"Lo que no vemos no existe," / se dicen... ¡menudo par!
Clover dice: "¿no están muertos?" / Maurice contesta: "ojalá."
Sólo vienen por los mangos, / por el envío mensual,
y ni del nombre de su hijo / se consiguen acordar.
Que haya desaparecido / les da totalmente igual.
Maurice pide que bendigan / la gran cosecha real
mientras Clover y Mort zarpan / en su barquito-orinal.
Alguien despierta al rey Julien. / "¡Sage! ¡Me has venido a salvar!"
Los dos, como grumetillos, / cabrean al capitán:
"no más quejas ni remilgos, / lemurcillo... tú a limpiar."
Julien es especialito / y, como era de esperar,
lo encarcelan por tocarle / la moral al capitán.
Mira a Sage, ve al cocodrilo... / tiene una idea genial,
dice que para un trofeo / quiere enseñarle a abrazar
y, aunque le cuesta un poquito, / la llave logra sisar.
Los dos salen y se encuentran / el botín y al capitán,
que duerme como las liebres... / ¡ésta es la oportunidad!
Mientras, en el urinario, / se empiezan a pelear
por llevarlo sus viajeros. / De pronto en círculos van,
Mort el timón se ha cargado... / y empiezan a naufragar.
Y en cubierta... la sorpresa: / han atado al capitán
y Sage también está atado: / su modo de protestar
en contra de la violencia. / ¡Namasté, mi capitán!
El capitán se desata, / reta a Julien a luchar
y él sólo tiene una escoba, / por lo que no hay igualdad.
Julien, sin saber bien cómo, / en la pasarela está
y, alrededor, tiburones / con ganas de merendar.
Y la bendición de mangos / también sale un poco mal:
Julienne coge uno, lo prueba / y lo tira sin pensar:
"¡qué ascazo, no está maduro!" / Una terrible señal.
Pintan bastos para todos / en el reino y alta mar.
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