Los personajes no son míos.

La idea no me pertenece pero la trama sí.

Siento tardar tanto pero espero poder subir otro cap ya sea mañana, el domingo o el lunes por la mañana. He leído los comentarios de todos y siento no poder respondérselos esta vez pero espero poder hacerlo cuanto me sea posible.

Sin más, les dejo con el capítulo.


Enero 23, 1997.

10:20 a.m

Prado de Hogwarts.

El suave pañuelo de sada blanca bordado con el escudo de Slytherin se envolvió con extremo cuidado alrededor de la copa de Helga Hufflepuff. Con otro ligero movimiento de varita la copa, ya envuelta, se colocó con cuidado dentro del cofre de plata que ocultaba la diadema de Helena Ravenclaw, tambien envuelta en un pañuelo de seda. El cofre se cerró una vez ambas reliqueas se aseguraron dentro y con un leve clic quedo cerrado.

-No quiero apurarlos, pero no tenemos mucho tiempo -siseo Blaise recargado contra el árbol con sus brazos cruzados mirando alrededor del enorme patio. Junto a Gregory, ocultando a simple vista los cuerpos de Draco y Hermione, agachados alrededor del cofre pero si alguien intentara acercarse rapidamente descubririan lo que estaban haciendo.

-No llevamos ni dos minutos, calla Blaise -le dicutió Draco mientras Hermione levantaba el cofre. Apuntó él mismo con su varita- ¡Protego maxima! ¡Fianto duri! ¡Repello inimicum! -susurró Draco viendo como una pequeña burbuja se empezaba a envolver alrededor del cofre.

-¿Es necesaria tanta proteccion? -preguntó Gregory recorriendo con su mirada la orilla del lago negro. Todo mundo se mantenía alejados de ellos debido a su status de: "Hijos de mortífagos", pero eso no evitaría que Potter los siguiera por doquier con su estúpida capa de invisibilidad que a Draco, muy elocuentemente, se había olvidado de mencionar. Si no fuera por Blaise...

-No sabemos que sean estas cosas... aparte de las reliqueas de los fundadores de Hogwarts -respondió Hermione- Pero el hecho que Lord Oscuro quiera ocultar la copa dentro de una boveda de Gringotss, siendo uno de los lugares con mayor protección... ha de significar que son extremadamente importantes -una vez la burbuja de protección encerro el cofre de plata, Hermione movio el cofre hasta que quedo dentro del hoyo de tierra de donde lo habían desenterrado.

-¿Cómo sabes que era la copa lo que queria resguardar? -preguntó Blaise enarcando una ceja apesar de que sus amigos no pudieran verlo.

-¿Por qué tendría interes en galeones y cuadros que facilmente podría pedirle a cualquiera de sus mortífagos? -preguntó Draco con sorna.

-¡Partis temporus maxima! ¡Partis temporus maxima! -recito Hermione en voz baja viendo como la tierra empezaba a removerse y ocultaba con maestría el cofre de plata.

-Podría haber sido cualquier cosa -continuo Blaise.

-Que de la copa provengan murmullos en pársel me hace cuestionar que quiera unos simples galeones -dijo Draco levantandose y ayudando Hermione a ponerse en pie, antes de guardar su varita y sacudir la tierra de sus ropas.

-Bueno, punto a nuestro favor -dijo Blaise con una mueca y girandose a ver a sus amigos- Aunque no entiendo para qué sirven.

-No volveré a Malfoy Manor a buscar una explicación -siseo Draco con el rostro de un tono más pálido.

-No, no lo haras -recriminó Hermione mirando con reproche a Blaise y Draco. Aún estaba molesta debido a que habían decidido salir de Hogwarts mediante el armario evanescente sin reparar en los problemas que pudieron haber ocasionado, incluyendo encontrarse con el mismo Lord Oscuro.

-Debemos buscar a Lovegood -les recordó Gregory mirando divertido como Draco y Blaise se encogían en sus lugares.

-Ya la estan buscando Vincent y Pansy con el Mapa del Merodeador -dijo Hermione empezando su andar hacia la entrada del castillo, siendo seguida de inmediato por los tres Slytherin.

-Pensé que ellos estaban cuidando a Theo en la enfermería -cuestino Gregory frunciendo el ceño.

-No -negó Draco- Decidimos que seria mejor que Theo se quedara dentro de la Sala de los Menesteres, por cualquier cosa -aclaró- Le he dicho a Snape que Theo se ha quedado dormido en la Casa de los Gritos, no sera un problema.

-¿Quién decidió aquello? -preguntó Blaise.

-Yo lo hice -sentenció Draco fulminando con la mirada a Blaise que termino por encogerse de hombros con gesto desdeñoso.

-Solo preguntaba -dijo por último antes de que los cuatro cayeran en silencio, cada uno ajeno a sus propios sentimientos.


Pasillos de Hogwarts.

11:30 a.m

-Luna "Lunatica" Lovegood -susurró Pansy desde detrás de la rubia. La habían encontrado saliendo del aula de Encantamientos, donde tenía clase junto a Gryffindor. Vincent y ella se habían escondido a simple vista detrás de una estatua, esperando a que Luna apareciera al final del burbullo de estudiantes.

No se habían equivocado.

Aunque no iba sola.

-¿Qué quieres, Parkinson? -preguntó Ginevra Weasley dandose la vuelta y enfrentando a los dos Slytherin. Pansy frunció la nariz con disgusto antes de posar su mirada en Luna, que la veía entre asustada y curiosa.

-Esto no es asunto tuyo, comadreja. Espabilate -se quejó Pansy cruzandose de brazos y mirando a la Gryffindor con gesto aburrido y una mueca de asco. Ginny la fulmino con la mirada.

-Luna es mi amiga, y si has venido a molestarla entonces... Sí, es asunto mio.

-Es un asunto privado -apoyo Vincent con una mueca de desagrado.

-Luna no tiene nada que hablar con ustedes.

-Ginny, basta... -pidió Luna en voz baja, colocando una mano sobre el hombro de Ginny y enfrentando a ambos Slytherin- ¿Sucede algo...?

-Solo queríamos asegurarnos de que no iras por ahí como una bocazas -apuró Pansy.

-Pansy... -advirtió Vincent haciendo que la Slytherin rodara los ojos.

-Yo no... -empezó Luna pero Pansy la cortó con un despectivo movimiento de mano.

-Escucha, Lovegood. Me agradas -sentenció- Pero muy facilmente puedes convertir a todos los Slytherin en tus enemigos si le cuentas a alguien... Nosotros no tenemos los privilegios de un Gryffindor -se mofó mirando a Ginny con desprecio- Así que Theo podría ser expulsado en menos de lo que tú dices: Torposoplos...

-No diré nada -dijo Luna ahora mirandolos fijamente. Pareció tener un duelo de miradas con Pansy antes de que ella le sonriera con petulancia.

-Entonces estamos claros -con una última mirada de advertencia se alejo junto a Vincent de ambas chicas.

-¿Estamos seguros de qué no dira nada? -preguntó Vincent, desconfiado.

-He visto esa mirada antes, cuando dije el nombre de Theo...

-¿Que mirada? -intervino Vincent metiendo las manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

-La misma mirada que Hermione le da a Draco cada vez que lo ve... -susurró Pansy en voz baja haciendo que Vincent la mirara con confusión.

-¿De qué diablos hablas? -preguntó confundido.

-Ug, chicos... -se quejó Pansy rodando los ojos.


Enero 24, 1997.

Gran Comedor.

-Dejen de mirarme como si fuera a transformarme a la mitad del comedor -murmuro Theo en voz suficientemente alta para que Draco, Hermione, Pansy, Blaise, Vincent y Gregory pudieran escucharlo.

-No sabemos si vayas a tranformarte a la mitad del comedor -aclaró Blaise con voz calmada, tratando de no alterar a su amigo. Desde el día anterior, cada vez que iban a visitarlo, Theo se mostraba brusco e inclusive había intentado atacar a Vincent cuando le habia llevado de cenar. Era más hosco y retraído que en sus peores días. Theo frunció el ceño ante la aclaración de Blaise antes de mirar alrededor del Gran Comedor.

Las mesas habían desaparecido. La lluvia repicaba en las altas ventanas y nubes formaban amenazadores remolinos en el techo encantado mientras los alumnos se congregaban alrededor de los profesores McGonagall, Snape, Flitwick y Sprout, los jefes de cada una de las casas, y un mago de escasa estatura que supusieron era el instructor de Aparición enviado por el ministerio. Tenía un rostro extrañamente desprovisto de color, pestañas transparentes, cabello ralo y un aire incorpóreo, como si una simple ráfaga de viento pudiese tumbarlo.

-No me gustan todos estos olores -siseo Theo apretando las manos en puños. Ese era otro punto en el que no sabían como actuar, el chico los había percibido inclusive antes de que llegaran a la Sala de los Menesteres. Theo los había recibido diciendo que los había oído y olido desde lejos.

Su magia era muchisimo más fuerte que la de cualquiera de ellos y su fuerza era aún peor.

-Buenos días -saludó el mago ministerial cuando hubieron llegado todos los estudiantes y después de que los jefes de la casa impusieran silencio- Me llamo Wilkie Twycross y seré su instructor de Aparición...

-Suenas tan jodidamente extraño cuando dices ese tipo de comentarios -susurró Draco, arrastrando las palabras mientras envolvía un brazo alrededor de la cintura de Hermione, atrayendola hacia él. Theo, mirando fijamente la acción, hizo una mueca de desagrado antes de gruñir y cruzarse de brazos. Hermione rodó los ojos mientras Draco sonreía, jocoso- ¿Necesitas que te saquemos a pasear, Nott?

-¡Malfoy, cállate y presta atención! -gruñó McGonagall tomando por sorpresa a los siete jóvenes.

Todos volvieron la cabeza hacia la pequeña masa que componían los Slytherin. Draco, levemente ruborizado ante el regaño, se apartó a regañadientes de Hermione mientras Theo lanzaba su mejor mirada fulminante a McGonagall. Blaise suspiró con fuerza mientras los demás Slytherin miraban enojados a la jefa de la casa de Gryffindor, al igual que Snape, que puso cara de enfado. No le gustaba que regañaran a sus alumnos.

Snape era otro punto malo a su favor, no habían podido contarle nada de lo recién descubierto sin estar cien por ciento seguros de qué lado estaba su jefe de casa... Y siendo sinceros, ya sea el lado de Dumbledore o el de Voldemort, ninguno les convenía.

-... y para muchos ustedes pueden, después, de este cursillo, presentarse para el examen -continuó Twycorss, como si no hubiera habido ninguna interrupción-. Como quizá sepan, en circunstancias normales no es posible aparecerse o desaparecerse en Hogwarts. Pero el director ha levantado ese sortilegio durante una hora, exclusivamente dentro del Gran Comedor, para que practiquen. Permítanme que insista en que no tienen permiso para aparecerse fuera de esta sala y que no es conveniente que lo intenten. Bien, ahora me gustaría que se colocaran dejando un espacio libre de un metro y medio entre cada uno de ustedes y la persona que tengan delante.

A continuación se produjo un considerable alboroto cuando los alumnos, entrechocándose, se separaron e intentaron apartar a los demás de su espacio. Los jefes de las casas se pasearon entre ellos, indicándoles cómo situarse y solucionando discusiones. El único que no se movió de su lugar fue Snape, que miro con oculta satisfacción como sus alumnos cumplían con lo pedido sin rechistar ni ocasionar problemas entre ellos, inclusive cuando Pansy sin querer se topo con Daphne, dedicandose una mirada de rencor. Y las sonrisas timidas que Millicent y Flora parecieron aligerar el ambiente entre Hermione y ellas.

-Por mi puedes joderte, Malfoy -escupió Theo aprovechando que los demás jefes de casas estaban teniendo problemas para separar a sus alumnos.

-Mierda, fratello -dijo Blaise lanzando una mirada a Theo- Estas comportandote como un perfecto cabrón.

-¿Quieres unirte a la lista? -siseo Theo mirando con enojo al moreno, que le regreso la mirada con la misma intensidad.

-¿Quieres que te muela a crucios, chucho? -le reto Blaise de inmediato, llevando la mano hacia su bolsillo sin dejar de mirar al castaño.

-¿Podrían calmarse? -pidió Hermione viendo como Snape fruncía el ceño hacia ellos.

-¿Alguien pidió tu opinión? -se volteó Theo hacia ella. Hermione lo miró por un momento con asombro antes de fulminarlo con la mirada.

-¿Es qué se te subieron las pulgas, hermano? -se quejo Hermione, mostrando una sonrisa petulante cuando Theo dio un paso hacia ella.

-Con amigos así, no necesitas enemigos -la voz de Potter en tono elevado los tomó por sopresa. Theo, Draco, Hermione y Blaise dirigieron su mirada hacia el Gryffindor, mirandolo con odio. No se habían percatado de su presencia, ni siquiera Theo que estaba en modo: "super dones".

Draco se dispuso a refutar con Potter pero en ese momento los cuatro jefes de las casas gritaron: "Silencio" y los estudiantes obedecieron. Draco fue el último en girarse al frente, ahora reparando en Weasley, Longbottom y Brown que se acababan de unir al club de: Cotillas, comandado por Potter.

-Gracias -dijo Twycross- Y ahora... -Agitó la varita y delante de cada alumno apareció un anticuado aro de madera- ¡Cuando uno se aparece, lo que tiene que recordar son tres D! ¡destino, decisión y desenvoltura!

-Primer paso: dijen la mente con firmezae en el destino deseado. Es este caso, el interior del aro. Muy bien, hagan el favor de concentrarse en su destino.

Los muchachos echaron disimulados vistazos para comprobar si alguien obedecía a Twycross y luego se apresuraron a hacer lo que acababa de indicarles. La vena de competición entre los Slytherin se encendió en ese momento, todos queriendo ser los primeros en lograrlo... no les gustaban los segundos lugares.

-Segundo paso -dijo Twycross- ¡centren su decisión en ocupar el espacio vizualizado! ¡Dejen que el deseo de entar en él se les desborde de la mente e invada cada particula del cuerpo!

Hermione podía sentir la magia desbordando de ella, justo como cuando esta a punto de transformarse en niebla... cercano a como alejaba su mente de su cuerpo para acercarse a la de sus amigos.

-Tercer paso -anunció Twycross- cuando dé la orden... ¡giren sobre ustedes mismos, sientan cómo se funden con la nada y muévanse con desenvultura! Atentos a mi orden: ¡uno!...

Su total atención estaba puesta en el aro, no había espacio para errores.

-... ¡dos! ...

Pudo escuchar la ronca risa de Blaise, retándolos.

-... ¡tres!

Hermione giró sobre sí misma, un extraño sentimiento de jaloneo tiró de su cuerpo al mismo tiempo que un sonido de succión envolvía sus sentidos y por un instante pensó que terminaría en el suelo. Su pie se deslizo un paso para mantener el equilibro antes de sentir que algo extraño la retenía, bajando su mirada se encontró con el aro alrededor de ella. Lo había logrado.

Alzó la mirada con satisfacción, lo había logrado a la primera. Destino, descisión y desenvoltura, todo al pie de la letra.

A cada lado, Theo y Draco estaban dentro de su propio aro, con sonrisas arrogantes. Blaise miraba divertido a Pansy, ambos dentro de sus aros, que parecía a punto de gritar de la emoción. Gregory y Vincent parecían sorprendidos de haberlo logrado al primer intento. Hermione sonrió con soberbia al sentir las miradas de todos sobre ellos y un sentimiento de extrema alegría la invadió cuando reparo en la mirada de Snape, estaba orgulloso.

-Asombroso, asombroso -alabó Twycross realmente sorprendido. Por lo visto no esperaba ningún resultado mejor. Miraba con verdadero asombro a los Slytherin- Muy bien -se aclaró la garganta- Los demás, por favor, coloquen bien sus aros y vuelvan a la posición inicial...

El segundo intento, para las demás casas, no fue mejor que el primero. El tercero tampoco mientras las miradas engreídas de los Slytherin se acentuaban debido a que eran los únicos con un buen resultado.

-McGonagall ahora mismo parece querernos sacar de aquí -advirtió Blaise mirando divertido el ceño fruncido de la profesora de Transformaciones, que no había dejado de estar encima de él desde el incidente del tren.

-El problema es que sus alumnos son demasiado ineptos para hacer algo bien -exclamó Draco, con toda la intención de que Potter los escuchara. Ya podía ver el rostro rojo de enojo de Weasel y las miradas indignadas y de odio de Longbottom y Potter.

-Deberían darnos puntos por esto -dijo Vincent, que aún estaba resentido con Blaise por toda la perdida de puntos.

-Superalo, nunca hubieramos ganado la copa de la casa... -empezó Gregory pero un grito de dolor interrumpio su charla. Todos los estudiantes volvieron la cabeza, aterrados. Susan Bones, de Hufflepuff, se tambaleaba dentro de su aro, pero la pierna izquierda se había quedado a un metro y medio de distancia, en el sitio de su posición original.

Gregory se dispuso a salir del estúpido aro cuando los jefes de las casas corrieron hacia Bones. Entonces se produjo un fuerte estallido acompañado de una bocanada de humo morado; cuando el humo se disipó, todos vieron a Susan sollozando. Había recuperado la pierna, pero estaba muerta de miedo.

-Deberías ir con ella cuando acabe la practica -apoyo Hermione, viendo el rostro preocupado de Gregory, que asintió sin más. No despegando su mirada de la Hufflepuff.

-La despartición, o separación involuntaria de alguna parte del cuerpo -explicó Twycross con calma- se produce cuando la mente no tiene suficiente descición. Deben concentrarse ininterrumpidamente en su destino y moverse sin prisa pero con desenvoltura... Justo como sus compañeros de Slytherin lo han hecho, ¿alguno podría repetirlo? -el mago no parecía nada entusiasmado, como si les dejara a ellos la parte difícil.

-¿Acaba de decirnos que podemos perder un miembro y nos pide hacer una demostración? -exclamó Blaise, incrédulo.

-Blaise... -el susurro de Snape sirvió para que los Slytherin se despejaran de dudas. Blaise masculló un poco por debajo antes de repetir el procedimiento que lo había llevado dentro del aro. Pudo ver de reojo como Hermione giraba sobre si misma antes de que un sonido de succión inundara el Gran Comedor y apareciera de inmediato fuera del aro. Theo, Draco, Gregory, Pansy, Vincent y él mismo la siguieron sin retardarse ni perder un solo miembro.

-Recuerden las tres D -insistió- Bien, vuelvan a intentarlo. Uno.. dos... tres..

Pero una hora después, la despartición de Bones aún era lo más interesante que había pasado, minimo para los Slytherin. Sin embargo, Twycross no parecía desanimado, solo veía con una chispa de asombro a los siete Slytherin.

-Hasta el próximo sábado, y no lo olviden: Destino... Desición... Desenvoltura.

Y dicho esto, agitó la varita para hacerles un hechizo desvanecedor a los aros y luego salió del Gran Comedor acompañado de McGonagall.


Febrero, 1. 1997.

Pasillos de Hogwarts.

11:00 p.m

Al llegar febrero la nieve se fundió en los arrededores del colegio, pero la sustituyo un tiempo frío y lluvioso muy desalentador. Había nubes bajas de color entre gris y morado suspendida sobre el castillo, y una constante y gélida lluvia convertía los jardines en un lugar fangoso y resbaladizo.

Gracias al tiempo que hacia a finales de enero y febrero, los Slytherin pasaron más tiempo dentro del castillo que fuera, sosteniendo más tiempo del usual la actitud hosca de Theo, que al menos ya no podía oler ni oír a la distancia, su magia ya no era tan potente pero su actitud empeoraba con el paso de los días.

-Joder, sé la puta niñera del chucho -susurró Blaise con los puños apretados y mirando con cierto odio a Theo al lado suyo. Su permanente ceño fruncido y su mueca hastiada ya tenía a Blaise con los nervios de punta.

Era su turno de vigilar a Theo mientras Hermione y Draco buscaban algún tipo de explicación en la Sección Prohibida y Vincent, Pansy y Gregory distraían a Flinch y Snape.

Theo había querido dar una vuelta y ¡claro! Todo mundo lo había lanzado a las fauces del lobo... literalmente.

-Que ya no pueda oír a varios metros de distancia no significa que no pueda escucharte... sobre todo estando al lado mio -Se sentía como una mierda, actuando de esa manera tan cortante y prepotente con sus amigos y hermana, pero no podía evitarlo. Una extraña rabia se expandía por todo su cuerpo, y si no quería terminar con su puño en el rostro de alguno de sus amigos, el actuar tan hosco y cortante era una buena contramedida... pero juraba que si Blaise no se callaba de una maldita vez le lanzaria un Avada...

-Necesitas un polvo, a que es eso -sugirió Blaise con cierta esperanza, recibiendo solo una mirada de odio del castaño. Resopló con fuerza- Entonces menea tu mano un poquito.

-Eres un guarro.

-Soy un chico -corrigió Blaise de inmediato- Y sobre todo, estoy soltero. Minimo Draco tiene a Hermione... -insinuo Blaise con maldad mirando como el ceño de Theo se hacía más profundo.

-Eso no es gracioso...

-¡Oh! ¡Claro que no! Estoy siendo serio, al cien... -se burló Blaise con malicia antes de reparar que Theo se había quedado estatico unas pasos detrás de él. Se giró con confusión, mirando como Theo parecia olfatear el aire- Ah... Fratello... ¿está todo bien? -preguntó con un toque da pánico al ver como los ojos de Theo brillaban por primera vez en casi diez días. Theo parecía haber descubierto la magia por primera vez, inclusive su sonrisa era tan abierta que a Blaise le dio un escalofrío. Blaise sacudió su cabeza, despejandose antes de regrasar al lado de Theo y tomarle del brazo- ¿Fratello? -lo sacudió.

Theo pareció despertar de su ensoñación momentanea antes de posar sus orbes azules, más intensos que antes, en Blaise. Perdió el brillo en un segundo para mirarlo con enojo.

-Alejate... -gruñó con voz barítono, parecía un rugido de animal. Blaise soltó el brazo de Theo de inmediato y retrocedió unos cuantos pasos, mirando consternado al castaño. Los ojos de Theo habían cambiado a un amarillo brutal.

Los mismos ojos de un hombre lobo.

-¿Qué mierda, Theo? -cuestiono el moreno antes de escuchar una voz cantarina muy familiar en el pasillo continuo. Frunció el ceño al ver como Theo parecía reaccionar a la pequeña voz y tratar de ir hacia ella- ¡Theo! -chistó el moreno pero Theo no pareció hacerle caso. Blaise maldijo entre dientes antes de sacar su varita y apuntar hacia Theo- ¡Salvio hexia! -la barrera magica se interpuso entre Theo y lo que sea que quería conseguir. El castaño golpeo con cierta rudeza la barrera antes de posar sus ojos bestiales en Blaise.

-Retirala -gruñó.

-No -dijo Blaise con firmeza, un segundo después un destello azul se dirigió a hacia él con destreza pero logró evitarlo con rapidez-¿Acabas de atacarme? -preguntó incredulo viendo como el pecho de Theo subía y bajaba en respiros irregulares.

-Retírala.

-Ya te he dicho que no -un segundo destello intentó impactarle pero logró defenderse con un Protego no verbal- Tendrás que hacerlo mejor si quieres ir detrás de ella.

-Estoy dandote la oportunidad de rendirte -dijo Theo con sorna.

-¡Oh, gracias! Pero creo que prefiero impedir que hagas un estupidez... como no se... -fingió pensar- Atacar a Luna.

-Ella es mía.

-Ella... ¿qué? -espetó Blaise, confundido. Eso no se lo había esperado ni en un millón de años.

-Ella. es. mía -gruñó Theo entre dientes.

-¡Oh...! ¡Joder! -exclamó Blaise cuando la seriedad del sunto lo golpeo con fuerza en el rostro- ¡La has marcado! ¡Mierda, Theo! ¡Ella no es un animal! -le recriminó, llevandose las manos a la cabeza, jalandose un poco el cabello en un intento de no arremeter fisicamente contra su amigo que parecía haber perdido el sentido común- No puedes marcarla como tu pareja sin más.

-Ella. es. mía.

-¡Sí, ya entendí! -le gruñó Blaise viendo de reojo como Luna por fin aparecía en el pasillo. Detuvo sus brincos de golpe y miró confundida alrededor. Theo, del otro lado de la barrera, se dedico a contemplarla- Esto no puede estar más jodido... -susurró Blaise viendo el ansia en la mirada de Theo. Había leído, en uno de los tantos libros sobre mitología lobuna, que ciertos hombres lobos marcaban a mujeres como sus parejas para la aternidad... su territorio... técnicamente su todo.

Ahora tenía más sentido el que Theo no la haya atacado aquella noche.

Luna inclinó un poco la cabeza, se encogió de hombros y dando media vuelta se alejo por otro pasillo. Theo soltó un gruñido ensordecedor antes de golpear con ambos puños la barrera mágica, que empezó a tambalearse bajo su fuerza.

-¡Theo, basta! ¡Tú no quieres jalar a Luna a esta vida!

Theo freno sus intentos de derribar la barrera, los hombros de Blaise se relajaron por un segundo poco antes de que un destello rojo impactara contra su pecho. Salió volando por el angosto pasillo, su espalda y brazo golpearon con fuerza el muro, recibiendo todo el impacto del ataque. Cayó al suelo con fuerza acompañado de un horrible chasquido.

-¡Maldición! -exclamó Blaise tomandose el brazo, se lo había roto. Su varita había salido volando durante el ataque y la visión doble empezó a afectar el cerebro del moreno. Cerró con fuerza los ojos, tratando de apagar el dolor que empezaba a propagarse por su espalda y la agonía que lo ahogaba debido a su brazo roto.

-¡Retira la barrera, ultima advertencia! -amenazó Theo desde el otro lado del pasillo.

Blaise sacudió con fuerza la cabeza, tratando de auyentar la doble visión mientras intentaba que sus rodillas lo mantuvieran erguido.

-Blaise...

-Jodete, fratello -jadeo Blaise tosiendo con fuerza. Su cuerpo empezo a comvulsionarse mientras con cada sacudida, escupía sangre sobre el suelo de piedra. Su mano se deslizo dentro del pantalón, sus dedos se enroscaron alrededor de la varita de Cassiopea Zabini.

-Sabes que te ganaría en un duelo, Blaise. Rindete y baja la maldita barrera -ordenó Theo empezando a camianr hacia él, con toda la calma del mundo. Empezaba a sentir una insana necesidad de romperle el cuello a Blaise.

-Tú y yo sabemos que no me llegas ni a los talones, Nott -escupió Blaise sacando la varita y apuntando hacia el Slytherin- ¡Alerta ascendere! -el encantamiento golpeo a Theo con fuerza haciendolo volar por los aires y golpearse contra el techo, su cuerpo cayó como muñeco de trapo sobre el suelo.

Blaise espero unos segundos antes de tratar de levantarse.

-¡Diffindo!

-¡Agg! -Blaise no fue lo suficientemente rápido para evitar el encantamiento, que logro golpearlo en el hombro y provocarle un profundo corte- ¡Hijo de puta! -exclamó viendo como Theo lo apuntaba desde el suelo, con sangre escurriendole por la nariz- Deberías estar inconsiente -se quejó Blaise viendo como el cuerpo de Theo temblaba por tratar de levantarse.

-Y tu deberías estar desangrandote ahora mismo... Mi error, herré de objetivo... la proxima vez intentaré alcanzar tu cuello... -amenazó con una sonrisa despectiva, mientras sus brazos temblaban tratando de levantarlo.

-Y decían que yo era el sádico -se quejó Blaise con un gruñido mientras apretaba con fuerza su hombro, intentando parar la sangre que salía de el, manchando toda su camisa blanca. Aparte de tener el brazo roto ahora su hombro no paraba de sangrar.

-¡Diffindo!

Blaise se tiró al suelo esquivando por poco el encantamiento, cayendo con fuerza sobre el brazo roto.

-¡Mierda! -chilló mientras la visión volvía a fallarle- ¡Expulso! -apunto hacia el segundo Theo que vizualisaba, fallando de objetivo y golpeando una antorcha en el muro.

-Te falta tiro, Zabini -se mofó Theo restregandose el dorso por la nariz para limpiarse la sangre.

-¡Y a ti te falta un tornillo! ¿Estas atacandome por una simple chica? -los ojos de Theo brillaron con enojo, mientras sus pupilas se volvían rendijas, como las de una serpiente.

-Ella es mía.

-Por Merlín, estas jodidamente loco -se quejó Blaise- ¡Flipendo!

-¡Everte statum!

Ambos encantamientos golpearon contra su objetivo, haciendolos desestabizarse. La barrera mágica cayó justo en ese momento, mientras Theo y Blaise se recargaban en la superficie más cercana para detener los maeros y el aturdimiento de los hechizos.

-Oh... voy a vomitar -se quejó Blaise dejando caer su varita mientras su brazo sano temblaban por mantenerlo sentado, al final cedió bajo el peso y la frente de Blaise terminó impactandose contra el suelo. Rodó hasta quedar de espaldas, cerró con fuerza los ojos intentando despejarse un poco- ¡Voy a matarte, imbecil! -escupió, la sangre se acumuló en su garganta haciendo que varias burbujas de ella cayeran por las comisuras de sus labios. Blaise empezó a toser con fuerza intentando darse la vuelta y evitar ahogarse con su propia sangre.

Logró dar la vuelta en el último segundo y escupir más sangre sobre el suelo ya manchado.

-¡Mirthy! -gritó el moreno con todas las fuerzas que tenía en ese momento. Un "plop" acompañado de un susurro de succión anunció la llegada de su elfina domestica... seguida por un grito.

-¡AMO BLAISE! -exclamó Mirthy con un grito desgarrador, dejandose caer en sus pequeñas rodillas al lado de su amo, ya empezando a sollozar.

-Mirthy... -susurró Blaise colocando una mano en el hombro tembloroso de la elfina- ¿Me harías el favor de dejar inconsiente a Theo? Me ha molestado un poco -pidió con voz tranquilia, tratando de apaciguar a la elfina. Con un chasquido de dedos, Theo, al otro lado del pasillo, cayó inconsiente- Perfecto... ahora, ¿podrías llevarnos a nuestra sala común? Creo que tengo rotas un par de costillas y mi brazo izquierdo.

-Sí amo, Mirthy se encargará de todo -dijo la elfina con voz temblorosa antes de hacerlos desaparecer con otro "plop".


Febrero 17, 1997.

8:00 a.m

Casa de los gritos.

-Se dice que los lobos buscan un copañero para su vida, una pareja para aparearse y compartir, que suelen ser monógamos, pero que a la muerte de su compañero se buscan otra pareja. Al contrario de sus hermanos salvajes, los licántropos tienen una sola pareja posible en la vida, esta recibe el nombre de Mate: compañero... Esto viene acompañando a la sociedad licántropa desde el principio de los tiempos, cuando por obra de la luna recibieron la mitad del alma de un lobo a falta de la mitad humana, mismo trabajo que hizo con hombre y mujer, completando dos medias almas humans con medias almas lobunas...

La estancia había sido cambiada por completo. Por fuera, la casa seguía pareciendo derovista de luz y ese sentimiento acogedor que acompaña el nombre de: hogar.

Los siete chicos de Slytherin la habían ambientado para parecerse a la Sala común de Slytherin, con un encantamiento amplificador, el pequeño cuerto de madera vieja era ahora tres veces más su tamaño original. La madera había sido cambiada por caoba negra, varios sofás posaban alrededor de una mesa de cristal, con una chimenea de fondo. Un armario, un mini bar y varias estanterías de libros prohibidos y viejos haciendo compañía.

El escudo de la casa de Slytherin se alzaba orgulloso en cada esquina pero el sauce boxeador no era su única protección. Varios encantamientos repelentes y barreras mágicas mantenían oculta la nueva sala de reuniones de los Slytherin.

-... A pesar de que ahora los licántropos son seres completos, se ven sumamente atraídos a buscar la otra mitad de sus almas, llegando a ser una necesidad al cuplir la mayoría de edad e impulsando a algunos a abandonar sus familias y buscar a su Mate en todos los rincones de la tierra... -con cada palabra leída la seriedad del asunto golpeaba con rudeza a los Slytherin.- Llaman lazo a eso que una a la pareja de licántropos, permitiéndoles encontrarse y reconocerse sin importar las circunstancias. Esto genera un sentimiento innegable entre ambas personas, que normalmente lo aceptan y forman una relación. Hay muy pocos licántropos que tengan un sentimiento de amor en un principio por sus mates, de hecho, el sentimiento dominante es el deseo de proteger algo, la compañía y la segurida, por sobre el amor, con el tiempo se desarrolla, luego de que la pareja se conozca...

-Pero Luna no es licántropo -interrumpió Gregory ganandose una mirada de reproche de Hermione. El Slytherin enmudeció al instante.

-Aquellos que conocen a su mate lo saben al acto de conocerlo, ya que es por sobre todo el instinto quien se los señala, pero hay ciertas cosas que pueden notarse cuando esto pasa, cosas por las que un licántropo puede estar seguro de que encontró a su pareja: El aroma es más fuerte que los demás, un licántropo puede encontrar su rastro a distancia... El latido de su corazón ira a la par con el de su pareja... Las emociones se entrelazan... Al principio un enorme sentido de poseción sobre la pareja, haciendo que algunos licántropos ataquen a cualquiera que consideren una amenza -la mirada que Blaise le disparó a Theo no paso desapercibida- Al encontrarse por primera vez, los licántropos sienten un escalofrío recorrer su cuerpo...

-¡Pero Luna no es un licántropo! -interrumipió de nuevo Gregory, ignorando la mirada de Hermione y lanzandole una mirada a Blaise- ¿Donde encontraste ese libro? -señaló el libro en las manos de Hermione. Estabn sentandos alrededor de la pequeña barra que acompañaba al mini bar.

-En una tienda muggle...

-No podemos creer en la veracidad de sus palabras -objeto Pansy con un suspiro de derrota, por un momento pensó haber encontrado algo referente a la situación de Theo.

-No, el libro está en lo correcto -intervino Theo antes de que Blaise empezara una discución- Todo aquello que leyó Hermione es exactamente como me sentí ayer, inclusive la insana nesecidad de arrancarle la cabeza a Blaise.

-¡Vaya, fratello! Gracias -exclamó Blaise, resentido. Hermione había tardado más de lo esperado reparando su brazo roto y sus tres costillas fracturadas.

-¿Podrían callarse? -pidió Draco con gesto cansado. Las ojeras aún eran visibles en su pálida piel y su cabello despeinado quedaba por completo con su uniforme desaliñado. Parecía no haber tenido un momento de paz. Los cuatro Slytherin guardaron silencio.

Hermione carraspeo con fuerza antes de volver a leer.

-Los alfas no siempre encuentran a su mate en otro alfa, casi nunca en un beta y algunas veces, cuando el alfa es uy agresivo, su pareja puede llegar a ser un omega -continuó Hermione. En sus primeros libros sobre mitología lobuna habían encontrada la clasificación que los muggles les daban a las criaturas de la noche, como solían llamarlas los creyentes-... Hay algunos casos, muy aislados, en los que se dice que algunos licántroos, tanto machos como hembras, que se han enamorado o han encontrado su mate entre los humanos... -el silencio se volvió tenso-... Esto no esta comprobado...

-Genial -se quejó Vincent rodando los ojos y estirandose detrás de él, sacando un Whisky de fuego del mini bar.

-Cuando la pareja acepta estar junta de por vida, el hombre debe marcar a su pareja. Esto se hace a través de una mordida en el cuello de la chica, con dientes lobunos en la forma humana... se debe esperar hasta que ella se desmaye.

-Conjeturas -escupió Gregory un poco hastíado. Theo suspiró con fuerza y Vincent tomo un gran trago de la boquilla de la botella. Pansy hizo un gesto de asco.

-Pudimos haber querido... -se quejo Pansy. Vincent enarcó una ceja y le tendió la botella, ella rodó los ojos y se giró a Hermione, que cerraba el libro- ¿Qué haremos?

-¿Esperar a qué se le pase? -conjeturó Blaise- No podemos hacer otra cosa -dijo, tomando la botella de las manos de Vincent y le propino un largo trago antes de continuar- Más que encerrarlo aquí dentro y no creo que Snape este muy a gusto con Theo saltandose todo el año escolar...

-Tomemos también en cuenta que nunca antes ha habido un solo hombre lobo que rompa la maldición... excluyendo a Greyback, obviamente -dijo Gregory con un resoplido, pasandose las manos por el rostro.

-¿Le diremos a Snape? -preguntó Theo después de un rato de silencio. Todas las miradas se dirigieron a Draco, que veía a Hermione con seriedad.

-Hermione y yo hemos decidido que dejaremos a Snape fuera de esto -respondió Draco, abatido- Puede que hasta el momento nos haya ayudado en todo... pero algo como esto... Algo tan serio como romper la maldición de los hombre lobo es más... importante que cualquier otro asunto... Snape sigue siendo un agente doble, pasando de Lord Oscuro a Dumbledore y de vuelta, no sabemos de qué lado esté...

-Snape evitó que te convirtieras en el mortífago más joven de la historia -le recordó Gregory viendo con un gesto de reprobación a Blaise, que ya iba por el cuarto trago, casi a la mitad de la botella.

-Sí, y a cambio debo introducir a los mortífagos a Hogwarts y matar a Dumbledore, que gran salida, Greg... -dijo Draco con resentimiento. Hermione, al lado suyo, colocó una mano sobre su rodilla y le dio un suave apretón haciendo que el gesto resentido de Draco se debilitara- Miren... Snape ha sido un gran mentor y, en la mayoría de los casos, nos ha defendido de todos los estúpidos prejuicios con que nos han atacado desde que Lord Oscuro salió de su escondite -poso con firmeza sus fríos ojos grises sobre cada uno de sus amigos- Pero no podemos confiar en él, mínimo no en todo.

-¿No podemos o no puedes? -preguntó Blaise frunciendo el ceño mientras dejaba la botella casi vacía sobre la barra.

-No puedo -cortó Draco- No cuando la libertad de Theo está en juego, Blaise. Puedo entender que estes asutado en no contarle nada a Snape, que no tengamos a nadie llevando el mando... pero ya no somos unos críos... Y puedes apostar toda la sangre de los sagrados veintiocho que me aseguraré de que Theo no sea usado como una arma en la guerra de Voldemort, o un peón en el juego de Dumbledore... -el silencio se propago por toda la guarida antes de que Blaise resoplara con fuerza.

-Pues una mierda -se quejó cruzandose de brazos- No podemos confiar en Snape, debemos cuidarnos las espaldas de Potter y debemos mantenernos cuerdos para poder sobrellevar esta estúpida guerra que no nos pertenecía en primer lugar... -sus ojos se posaron en los de Draco- ¿Qué haremos?

-Lo que hemos hecho siempre -intervino Hermione con un amago de sonrisa, Blaise siempre sabía como quitarle hierro al asunto- Sobrevivir...


Febrero, 20. 1997.

Sala Común de Slytherin.

Dormitorios.

El pequeño frasco que contenía la poción Felix felicis reposaba con gran peso (emocionalmente hablando) en las pequeñas manos de Pansy Parkinson. Se encontraba sola en lo que ahora era su nuevo dormitorio (ya que ahora mismo todos estaban en la Casa de los Gritos haciendo compañía a Theo), sin poder confiar plenamente en Daphne, Hermione y ella habían terminado mudandose con los chicos. Dos nuevas camas y un par de encantamientos de ampliación, el cuarto tenía el suficiente espacio para que ninguno chocara con otro.

Además de contener otro baño, dos nuevos libreros y un mini bar a juego con el de la Casa de los gritos, Pansy se sentía en casa.

Otro largo suspiro hizo que su corto cabello, que había crecido hasta el cuello, le hiciera cosquillas contra su piel desnuda. Seguían sin encontrar una solución al problema de Theo, que ya casi nunca iba a clases, ni al enigma en que consistían ambas reliquias de dos de los cuatro fundadores. Pansy cerró con fuerza los ojos tratando de encontrar en su mente todo lo que podría salir mal si no guardaba esa poción para otro momento pero el tiempo se les estaba acabando y con la luna llena aproximandose poco a poco, temía que Theo pudiera volver a caer en la maldición.

Sin pensarlo una tercera vez, destapó con facilidad el pequeño frasco y bebió por completo la poción... Poco a poco la invadió una exitante sensación de infinito poderío y se sintió capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. Y de pronto creyó que encontrar la solución al problema de posesividad de Theo no sólo parecía posible, sino facilísmo... Se puso de pie, sonriente y rebosante de seguridad en sí misma.

Sin saber muy bien porque necesitaba ir a la cabaña del guardabosques, Pansy salió de la Sala Común de Slytherin casi dando brinquitos. Iba tan tranquila por los oscuros pasillos que componían las mazmorras que inclusive iba tarareando una que otra canción muggle que había escuchado ese receso de invierno. Moviendo la cabeza de un lado a otro cuando al dar la vuelta se encontró con la enorme y gigantesca espalda de Hagrid, se disponía a llamarlo cuando llegó hasta a ella su conversación.

-Es terrible -gruñó Hagrid junto a Potter y Longbottom que no habían reparado en su presencia- A pesar de todas las medidas de seguridad que han instalado, los chicos siguen sufriendo accidentes. Dumbledore está preocupadísimo. No es que hable mucho, pero se lo noto...

-¿Y no se le ha ocurrido nada? -preguntó Longbottom, ansioso.

-Supongo que habrá sopesado cientos de ideas, porque tiene un cerebro privilegiado -replicó Hagrid, incondicional del viejo- Pero no sabe quién envió ese collar ni quién puso veneno en la bebida, ya que si lo supiera habrían atrapado a los responsables ¿no? -el poco color en el rostro de Pansy se drenó por completo. Su boca colgo ligeramente abierta... otra vez habían fallado de objetivo- Lo que me preocupa -cuando Pansy percibió el leve inclinamiento del semi-gigante para mirar detrás de él, con un movimiento de mano se aplicó un encantamiento desilucionador silencioso. Había mejorado mucho en su magia ese último año- es hasta cuándo podrá seguir abierto Hogwarts si continúan atacando a los alumnos. Se repite la historia de la Cámara de los Secretos, ¿no? El pánico se apoderará de la gente, habrá padres que sacarán a sus hijos del colegio y, antes de que nos demos cuenta, el consejo escolar... -Se interrumpió al ver que el fantasma de largo cabello se deslizaba serenamente por su lado; luego prosiguió con un ronco susurro- El consejo escolar querrá cerrar el colegio para siempre.

-¿Como van hacer eso? -preguntó Longbottom, preocupado.

-Tienes que mirarlo desde su punto de vista -repuso Hagrid- A ver, siempre ha sido un poco arriesgado enviar a un chico a Hogwarts, ¿verdad? Y es normal que se produzcan accidentes habiendo cientos de magos menores de edad encerrados en el castillo, ¿no?, pero un intento de asesinato es diferente. No me extraña que Dumbledore esté enfadado con Sn... -Se calló y una expresión de culpabilidad se le dibujó en la parte de la cara no cubierta por su enmarañada y negra barba.

-¿Cómo dices? -saltó Potter- ¿Qué Dumbledore está enfadado con Snape?

-Yo nunca he dicho eso -negó el semigigante, aunque la mirada de pánico lo delataba- ¡Oh, qué hora es, casi media noche! Tengo que...

-Hagrid, ¿por qué está enfadado Dumbledore con Snape? -insistió Potter.

-¡Chist! -repuso Hagrid, nervioso y enojado- No grites así. ¿Quieres que pierda el empleo? Aunque supongo que no te importa, ahora que no estudias Cuidado de Criatu...

-¡No intentes que e sieta culpable porque no lo conseguirás! -le espetó Potter- ¿Qué ha hecho Snape?

-¡No lo sé, Harry, no debí escuchar esa conversación! El cso es que la otra noche salía del Bosque Prohibido y los oí hablar... bueno, discutir. No quería que e vieran, así que intenté pasar inadvertido y no escuchar, pero era una discusión... acalorada, ya sabes, y aunque me hubiera tapado los oídos...

-¿Y bien? -lo apremió Potter mientras el otro, nervioso, barría el suelo con sus enormes pies.

-Pues... sólo oí a Snape diciendo que Dumbledore lo daba por hecho cuando a lo mejor resultaba que él, Snape, ya no quería hacerlo...

-¿Hacer qué?

-No lo sé, Harry. Snape parecía sentirse utilizado, nada más. En fin, Dumbledore le recordó que había aceptado hacerlo y que no podía echarse atrás. Fue muy duro con él. Y luego le dijo algo sobre que indagara en su casa, en Slytherin. Bueno, ¿qué pasa?... ¡Eso no tiene nada de raro! -se apuró a añadir Hagrid mientras Potter y Longbottom intercambiaban elocuentes miradas- A todos los efes de las casas les pidieron que investigaran el asunto del collar...

-Sí, pero Dumbledore no se pelea con el resto de ellos, ¿verdad? -adujo Potter.

-Oye... -Inquieto, Hagrid retorció la ballesta, que se partió por la mitad con un fuerte chasquido- Diantre... Oye, ya sé lo que piensas de Snape, y no me gustaría que sacaras conclusiones erróneas de lo que te he explicado.

-Cuidado -les advirtió Longbottom. Nerviosa con el camino de aquella conversación, Pansy se había levantado el encantamiento y había regresado sobre sus pasos, provocando fuertes pisadas. Los tres se volvieron al ver la sombra que ahora se proyectaba sobre la pared.

Una enorme sonrisa surcaba su rostro mientras Potter la miraba refunfuñado por la interrupción y Longbottom, ansioso. Pansy decidió ignorar a ambos Gryffindor y dirigió su mirada al guarda bosques.

-Profesor Hagrid... -empezó.

-Deberías estar en la cama, Parkinson -interrumpió Potter ganandose un encogimiento de hombros por parte de Pansy, que parecía exastiada con el mundo.

-Todos deberíamos, en algún momento del día... -empezó Pansy con un suspiro ensoñador antes de volver a mirar a Hagrid- Profesor, me gustaría hacerle una pregunta sobre... las veelas... Sé que es un poco tarde pero esta duda no ha dejado de carcomerme el cerebro -un destello de alivio se proyectó en los ojos de Hagrid mientras intaba a Longbottom y a Potter para que se marcharan a su sala común. Pansy espero atenta hasta que desaparecieron del pasillo.

-Las veelas son unas criaturas...

-De hecho, no es sobre las veelas que quiero hablar -interrumpió Pansy, viendo como Hagrid fruncía el ceño- Es sobre los hombres lobo, profesor...

-¿Hombres lobo? -preguntó confundido, ganandose un asentimiento de Pansy.

-Sé que no hay mucha información sobre ellos, y, que al igual que muchas criaturas, se les ve como inferiores a los magos... Inclusive los tratan como a la peste -un suspiro salió de los labios de Pansy- Pero, ya que usted es un experto en criaturas -halago, viendo como el pecho de Hagrid se hinchaba de orgullo- Hay ciertas... leyendas muggles que hablan sobre las parejas de los hombres lobo...

-Sí, he escuchado una que otra... vaya que los muggles son creativos -razonó Hagrid- Hay muchas versiones sobre las parejas de licántropos...

-No, quiero saber una en especifico -volvió a cortar- En las leyendas y mitos muggles hablan sobre que la pareja de un licántropo debe ser siempre otro licántropo... pero esta leyenda en especifico, que no era muy extensa, hablaba sobre un licántropo... y una mujer humana, sin relación con los hijos de la luna.

-Has investigado mucho, Pansy -dijo Hagrid con una sombra de duda pero al ver como la sonrisa de Pansy se hacía más grande, decidió contestar a su pregunta, a fin de cuenta.. Ella, Theodore Nott, Susan Bones y Hannah Abbot eran sus únicos alumnos que habían tomado su materia ese año (con referencía a alumnos de sexto grado)- Primero debes entender que los licántropos y los hombres lobo son dos razas distintas...

-¿¡Cómo!? -exclamó Pansy, atemorizada- ¿De qué habla? -exigió saber de inmediato... todo ese tiempo llevaron su investigación en el camino equivocado.

-Sí, son dos razas distintas -dijo Hagrid sin darse cuenta que había escandalizado a la chica- Los hombres lobo son criaturas que antes fueron licántropos comunes y corrientes pero que en algún punto de su vida, rechazaron su parte lobuna dando paso a una especie de aberración -explicó Hagrid- Los hombres lobo en un principió eran licántropos, controlando a la perfección su cambio de forma... a un lobo común y corriente... Y de hecho, la licantropía se heredaba pero debido a que con frecuencia los jóvenes licántropos rechaza su parte lobuna... así que con el paso del tiempo, de controlar la licantropía a su merced... los hombres terminaron sólo tranformandose en luna llena... como ya sabes...

-Oh, mierda... -susurró Pansy un poco mareada.

-En sí, no cambia mucho el hecho de que un licántropo escoja a un humano como pareja, pero este humano debe tener una enorme conexión con la naturaleza -bueno, Luna era amante de la natrualeza... ¿no?- Pero recuerda que antes se denominaba a un licántropo como inmortal, cuando solo vivían por mucho más tiempo que nosotros... Ellos, al tener un humano como pareja y este morir demasiadas decadas antes de la fecha planeada para un licántropo... estos al final se marchitaban y morian poco después de sus parejas...

-Pero ya que un hombre lobo no es un licántropo y, obviamente no viven cientos de años, no hay ningún cambio en que tengan a una humana como pareja... ¡espere! -exclamó Pansy de repente- ¡Pero los licántropos mordían a sus parejas para formar un lazo...! ¿Cómo es qué no las contagiaban?

-Por que antes la licantropía se heredaba, no contagiaba... Así que no era un problema... Pero ya que los hombres lobo no pasan toda su vida buscando a una pareja, la mayoría prefieren vivir solos, entonces no hay ningún problema en contagiar a nadie...

-Sí, no lo hay... -susurró Pansy antes de darle las gracias a Hagrid y dirigirse hacia el vestíbulo, necesitaba hablar con sus amigos urgentemente.


Febrero, 21. 1997

Gran Comedor.

-Te ves preocupado, Theo -dijo Hermione atrayendo la atención del castaño hacia ella. Theo suspiró con fuerza antes de mirar a Pansy.

-Sólo me he quedado pensando en lo que Pansy averiguó... y el hecho de que Weasley esté en enfermería por... -calló abruptamente, dando a entender lo que quería decir.

-Y yo lo que no puedo creer es que Pansy nos haya ganado en probar la poción primero -exclamó Blaise, refunfuñado y cruzado de brazos. Además de enterarse que Theo posiblemente no vaya a convertirse esa luna llena, el hecho de que Snape tuviera un discusión con Dumbledore hacía que el argumento de Draco tuviera más peso que antes.

-Bueno, al menos alguien encontró la solución a uno de nuestros problemas -dijo Gregory sirviendose un gran trozo de tarta de chocolate. Gregory volvía a comer como antes y había recuperado un poco del peso que había perdido desde la muerte de su madre, poniendo un poco contentos a sus amigos.

-¿Qué insinuas? -espetó Blaise frinciendo el ceño- ¡Yo nos libré de Greyback, deberían estarme agradecidos! -arremetió ganandose una mirada de enfado de parte de Draco.

-Baja la voz, Blaise... o terminaran enviandonos a Azkaban -siseo Draco antes de ponerse de pie, arrastrando a Hermione consigo hacia la salida del Gran Comedor.

-¿Y ahora estos qué? -cuestionó Vincent mirando las espaldas de Draco y Hermione desaparecer por la puerta.

Draco facilmente podía competir con el mal humor de Theo, por que cada día se ponía más fastidioso que Blaise cuando hablaba de elfos.

-¿Esta todo bien? -cuestiono Hermione, entrelazando su mano con la del rubio y mirandolo con preocupación. Draco parecía más maduro de lo que un chico de casi diesiceis años debería ser y, siendo uno de los menores del grupo, ser el que llevara la carga sobre sus hombros.

Los pasillos estaban casi desiertos, ya que la mayoría estaba dirigiendose al campo de quidditch, a excepción de la mayoría de Slytherin, que preferían evitar a los demás alumnos tanto sea posible.

-No he tenido muchas horas de sueño -admitió Draco en un susurro haciendo que el ceño de Hermione se intensificara. Ella sabía que, por algún motivo u otro, la mayoría de ellos no tenía más de cuatro horas seguidas de sueño. Blaise dormía con sus constantes pesadillas desde que Theo lo había atacado en quinto año con magia oscura y luego siendo remplazados con la muerte de Greyback...

Gregory dormía en constante agonía repitiendo el día de la muerte de su madre, Theo aveces se despertaba gritando pidiendole a Greyback que parara de una vez. Hermione había tenido sus propias pesadillas, al igual que Pansy y Vincent, que la mayor parte del tiempo temían que las cosas no salieran bien para ellos... Pero Draco había visto al Innombrable dos veces, cuando había atacado a Potter y cuando lo vió en persona... a veces se preguntaba... ¿qué era realmente a lo que más temían? ¿A la muerte? ... Demasiado fácil...

Tenían miedo a perderse en el camino de regreso a casa... El problema era, que ya no había casa a la cual volver y habían perdido el camino hace mucho, justo cuando Lord Oscuro sello su destino al regresar de entre los muertos.

-Nunca has tenido muchas horas de sueño, Draco. Ninguno de nosotros -le recordó Hermione. Draco se encogió de hombros.

-Sí, pero ahora... con Weasley tomando el veneno y Dumbledore investigandonos... Sé con certeza que tendré que atacarlo de frente, ya no hay tiempo para jugarretas de niños pequeños...

-Un collar maldito y un bebida envenenada no es ningún juego de niños pequeños -reprochó Hermione en voz baja. Draco suspiró antes de detenerse, inclinarse y dejarle un suave beso a Hermione en la frente.

-Eso fue antes de que decidiera ya no ponerlos más en peligro -Hermione se disponía a bjetar cuando Draco jalo de su mano y la instó a que caminara. Lo miró frunciendo los labios y esperando a que volteara a verla cuando Draco se detuvo de golpe.

Al dirigir la mirada al frente, pudo vislumbrar a Potter, con ropa muggle caminar hacia ellos. Draco soltó una sonrisa forzada y Hermione miró con indiferencia al Gryffindor antes de continuar caminando.

-¿Adónde vas? -preguntó Potter. Draco soltó una risa despectiva y Hermione logró ocultar con maestría su sorpresa, Potter nunca había sido tan directo antes.

-A ti te lo voy a decir. ¡Como si fuera asunto tuyo, Potter! -se burló Draco- Date prisa, todo el mundo está esperando al "capitán elegido", al "niño que marcó" o como sea que te llamen últimamente -Hermione sonrió un poco al ver que a Draco aún le divertía molestar a Potter antes de que el rubio lo apartara de un empujón y siguieran su camino.

-¿Crees que nos siga? -preguntó Hermione recargandose un poco contra el costado de Draco, que al final soltó su mano y paso su brazo por sus hombros, acercandola un poco más.

-Es demasiado Gryffindor para dejar a su equipo varado y, a menos que quiera un asiento en primer fila mientras tú y yo nos perdemos un rato en un aula vacía, dudo que se de mucho interés... -Hermione rodó los ojos y le soltó un leve golpe en el costado.

-¿Quién dijo que me iré contigo a un aula vacia a "perdernos un rato"? -cuestionó Hermione, haciendo comillas con los dedos. Draco sonrió de lado.

-Eso mismo dijiste la otra vez, y ambos sabemos lo que ocurrió... -susurró con voz ronca, inclinandose y dejandole un suave beso justo detrás del oído, haciendo que Hermione soltara un leve suspiro.

-Bueno... ¿qué puedo decir? Eres irresistible -se mofó, poniendo los ojos en blanco y arrastrándolo por el brazo cuando encontró el aula vacía adecuada.


Febrero 22, 1997.

Pasillos de Hogwarts.

Blaise caminaba con pasmosa tranquilidad por los fríos pasillos de Hogwarts, la temperatura aún estaba un poco baja y sobre todo en quellas horas de la mañana. Había sido el último en levantarse y si no se apresuraba llegaría tarde al desayuno... aunque la verdad no es como si importara mucho, con un simple nombramiento a Mirthy y ¡ta-dah!, comida caliente y de la mejor cocinera del mundo.

Al dar la vuelta a la esquina vio a Weasley mujer y su, aún novio, Dean Thomas discutir con cierto fervor.

-¡No fue gracioso, Dean! ¡Puedo haberse caído! -gritó Weasley completamente enojada, con el color del rostro del mismo tono que su cabello.

-¡Pero no lo hizo! -debatió Thomas de vuelta- ¡Coote y Peakes lo han atrapado antes de que cayera al suelo!

-Pues le hecho de que te burles de como McLaggen le lanzó una bludger a Harry haciendonos perder la vistoria no es nada gracioso -dijo la pelirroja con los dientes apretados. Thomas se disponía a contestar cuando la risa ronca de Blaise y sus manos aplaudiendo interrumpieron la discusión.

Blaise tenía una sonrisa que facilmente alumbraría un árbol en navidad.

-¡Vaya! Hasta las bludger de su propio equipo le impactan en la cabeza -se mofó Blaise, contento de haberse levantado tarde- Por favor, digame que el niñato que seguía a Potter a todos lados cuando ibamos en segundo ha tomado una buena foto sobre eso... Porque pagaría varios galeones por verlo -se burló, fingiendo limpiarse lágrimas de felicidad del rostro y mirando alternativamente a ambos Gryffindor cuando llegó a su lado.

-Pues yo hubiera pagado varios galeones por ver como encerraban a tu madre... -el cuerpo de Thomas hizo un sonido sordo al impactarse contra el muro, pues al ver a Blaise girarse con velocidad hacia él y enterrarle la varita en la garganta hizo que terminara retrocediendo varios pasos.

-¿¡Pero qué haces!? -gritó Ginny sacando su varita y a puntando a Blaise, segundos antes de que su varita se escapara de entre sus dedos para terminar en la mano de Blaise, que apuntaba hacia ella, sin dejar de mirar a Thomas. Jadeo con sorpresa.

-Es bastante gracioso, ¿sabes? -preguntó Blaise con los ojos tan fríos como el hielo- Que hayas pasado tanto tiempo estudiando hechizos de defenza y ataque con Potter y no puedas interceptar un simple y escueto ataque -se mofó con cierto desprecio- Me decepcionan, ambos -dirigió una mirada de soslayo a Ginevra antes de mirar a Thomas de nuevo, que miraba entre asustado y desafiante a Blaise. La sonrisa de Blaise se convirtió en una mueca burlona y petulante.

-Te expulsaran si me atacas, hijo de mortífagos... -escupió Thomas sintiendo como la varita se presionaba con más fuerza.

-Escucha bien, idiota -dijo Blaise- Tres cosas: Mi madre era seguidora del Innombrable pero no una mortífaga. Mi padre era un sangre pura indiferente a los objetivos de Lord Oscuro y tres, por si no llevas la cuenta... No tengo ningún interés en esta estúpida escuela, así que la expulsión me tiene sin cuidado... -el semblante de Blaise tambaleó al sentir una fuerza familiar intentar entrar en su mente. Blaise se apartó de Thomas con cierto enojo- Tienes suerte, hoy se me estan prohibidas las maldiciones imperdonables -dijo Blaise con ojos duros antes de lanzarle su varita de vuelta a Weasley y caminar hacia la entrada del Gran Comedor, donde lo estaba esperando Draco.

-¿Divirtiendote? -preguntó con una mueca burlona. Blaise se encogió de hombros.

-Bah, los Gryffindor ya no son lo mismo... Sobre todo cuando no te llegarían a los talones en un duelo -se mofó Blaise mientras Draco rodaba los ojos y le extendía un pañuelo con varias tartaletas.

-No los subestimes...

-No los subestimo -dijo Blaise tomando el pañuelo con la comida- Solo dejo en claro un punto... Por cierto, a Potter lo dejo fuera de combate una bludger de McLaggen.

-Bien, creo que eso los deja fuera -se burló Draco antes de dirigirse a su primera clase, donde ya los estaban esperando.


Marzo, 2. 1997.

Sala Común de Slytherin.

Dormitorios.

Ya estaba, no podía más, Blaise estaba tan harto de los cientos de libros que habían duplicado de la sección prohibida que lo último que quería hacer era leer un estúpido libro más que no contendría las respuestas a su pregunta, así que había dejado que sus amigos se fueran solos a la biblioteca mientras Theo volvía a repasar los libros que ya tenían en la Casa de los Gritos.

Así que... bueno, la verdad no lo pensó mucho cuando bebió el frasco de Felix Felicis que tenía y aún seguía un poco desconcertado sobre el hecho de que se encontraba en el bosque prohibido, oculto bajo un manto de invisibilidad que Hermione había creado y mirando al guarda bosques, Potter y Slughorn mirar el cadaver de Aragog sobre el suelo.

Seguía sin tener sentido cuando terminaron embriagandose Hagrid y Slughorn en la pequeña cabaña del guardabosques, con Potter y Blaise siendo testigos de tremenada borrachera que se estaban pegando. Y sobre todo, no tenía sentido cuando Blaise escuchaba la pequeña charla que estaban teniendo Potter y Slughonr mientras Hagrid se caía inconsiente en su pequeño sillón, casi aplastando al pobre perro en el proceso.

-... Y ahora usted se niega a ayudar a su hijo -arremetió Potter, atrayendo la atención de Blaise de vuelta- Ella entregó su vida por mí, pero usted no quiere darme un recuerdo.

Los ronquidos de Hagrid resonaban en la cabaña. Potter y Slughorn seguían mirándose fijamente a los ojos, los de este último anegados de lágrimas.

-No digas eso -susurró- No se trata de que... Si fuera para ayudarte, por supuesto qué... Pero no serviría de nada.

-Sí serviría -replicó Potter, tajante- Dumbledore necesita información. Yo necesito información.

Blaise escuchó con más atención la siguiente parte de la conversación.

-Soy el Elegido. Tengo que matar a Voldemort. Necesito ese recuerdo.

Slughorn palideció aún más; tenía la frente perlada de brillantes gotitas de sudor.

-¿De verdad eres el Elegido?

-Claro que sí -confirmó Potter, haciendo que Blaise cerrará los ojos, maldiciendo internamente. Nunca se esperó que Potter realmente fuera el Elegido.

-Pero entonces... Hijo mío, me pides mucho... De hecho, me pides que te ayude a destruir...

-¿No quiere acabar con el mago que mató a Lily Evans?

-Claro que quiero, Harry, claro que quiero, pero...

-¿Teme que él averigüe que me ayudó? -Slughorn no respondió; estaba aterrado- Sea valiente como mi madre, profesor...

Slughorn alzó una rechoncha y temblorosa mano y apoyó los dedos en los labios; durante un momento pareció un bebé gigantesco.

-No me siento orgulloso... -susurró- Me avergüenzo de... de lo que ese recuerdo muestra. Me temo que ese día causé un gran daño...

-Si me entrega ese recuerdo compensará todo el mal que hizo -le aseguró Potter- Sería un acto muy noble y valiente.

Por fin, muy despacio, Slughorn extrajo del bolsillo su varita. Intrudujo la otra mano en la capa y sacó una botellira vacía. SIn dejar de mirar a Potter, se tocó la sien con la punta de la varita. Luego la retiró poco a poco, tirando de un largo y plateado hilo de memoria que se le había adherido. El recuerdo se estiró y se estiró hasta romperse y quedar golgado de la varita, plateado y reluciente. Slughorn lo acercó entonces a la botella, donde se enroscó y luego se extendió formando remolinos, como si fuera un gas.

A continuación, Slughorn puso el tapón en la botella con mano trémula y se la acercó a Potter por encima de la mesa.

-Muchas gracias, profesor.

-Eres un buen chico -dijo Slughorn. Las lágrimas resbalaban por sus rechonchas mejillas y se perdían en su bigote de morsa- Y tienes los ojos de tu madre... Sólo te pido que no pienses muy mal de mí cuando lo hayas visto...

Y a continuación apoyó la cabeza en los brazos, dio un hondo suspiro y se quedó dormido.


Hogwarts.

Oficina del director.

12:30 a.m

Blaise se deslizo entre las sombras cuando Potter hubo abandonado la estancia. Había perdido el color del rostro y miraba perdido a su alrededor, completamente asqueado y aterrado.

-Me preguntaba... cuando saldría de su escondite, señor Zabini -dijo Dumbledore con voz calmada, como si no acabara de descubrir a un alumno escuchar a escondidas el mayor secreto guardado de Lord Voldemort. Blaise miró vacilante a Dumbledore, que sentado en su silla, lo miraba con completa atención. Desvió por un momento la mirada hacia la mano casi negra de Dumbledore y, con voz temblorosa, temblando de pies a cabeza, espetó:

-Quiero hacer un trato.