Hola, mis queridas lectoras: ¡He vuelto!

Tres cosas primero:

Los personajes no me perteneces, todos forman parte del mundo de Harrry Potter escrito por nuestra diosa J.K Rowling (a excepción de uno que otro elfo y nuestra pequeña Tatum).

La idea no es mía pero como se va desenlazando la trama sí lo es.

Bienvenidos a todas y todos (no estoy segura de que haya hombres leyendo este fic) que estan empezando este viaje conmigo (con nosotros).

Ahora, quiero aclarar que este capítulo, corto a comparación de los otros, esta un poco separado de la historia pero lo consideré necesario para como se desarrollaran estos personajes durante el resto de la trama. Ahora que nuestros Slytherin están divididos (Draco ha partido con Theo, Vincent y Pansy, dejando a Hermione junto a Greg y Blaise) la interacción entre nuestros heroes-villanos (discrepo mucho en que sean heroes y mucho menos villanos ya que ellos hacen solo lo necesario para sobrevivir y salir de esta guerra ilesos) será escasa... y eso dificultara un poco encontrar momentos perfectos para el Dramione y el Nottgood pero espero poder lograr que haya momentos Dramiones cuando lo crea necesario (tal vez no en todos los próximos capítulos, recalquemos todos por que sí los habrá en uno que otro) pero no crean que esto dejará de ser un Dramione.

Este capítulo también fue escrito con estos puntos de vista porque aún me encuentro un poco indecisa sobre como continuara la trama desde la muerte de Dumbledore (ya que Hermione no forma parte del trío mágico) y la suerte de Draco (ya que no sólo es un niño caprichoso, como muchos dicen que es, si no que se le considerara en un puesto alto entre las filas de Voldemort).

Empecemos con los agradecimientos (recuerden que conforme los vaya nombrando y lean mi respuesta a sus Review, pueden continuar la historia, no es necesario que se queden a leer el resto):

EzriaStydiaTrash: No te preocupes querida, yo también soy fan del Scorose (se puede ser fan de todo *guiño*)

diva-akira: Ya te extrañaba en mis notificaciones. Lo siento, realmente creí que la mayoría entendería que ellos (Dramione) fingían su ruptura para que todos vieran que ya no eran más amigos ni mucho menos pareja. Como ya dije antes, espero poder hacer que se encuentren de vez en cuando. ¡Gracias!

ivicab93: Lo siento, pero si queremos que todo termine bien ellos necesitan formar fuertes separados para poder protegerse. Y sí, los demás son unos insensibles idiotas. Haré todo lo posible para que haya más Dramione.

Monstruitogg: Todos siempre entramos por el Dramione en alguna historia y terminamos amando a un personaje sobre todos. Eso me paso con un Dramione hace años (Blaise se llevó el protagonismo). Muchas gracias.

Doristarazona: He leído cada uno de tus Review y me alegro que hayas tenido el tiempo para dejarme tu opinión sobre mi historia en cada uno de los capítulos que leíste (muy pocos hacen eso). Gracias, en serio.

Primero que nada, leí todos y cada uno de los Review´s pero como es mi costumbre, contestaré el último: La pelea del baño, a mi parecer, fue intensa. Y ya que Draco no se pasea solo (como en el sexto capítulo) sino acompañado por Hermione y atento a que no le pasara nada fue como termino en cierta desventaja contra Potter (también tomemos en cuenta que no podían dañarlo porque él es el héroe). Pansy y Vincent fue una de las parejas que intenté armar (primero fue Pansy y Ron, luego Pansy y Potter y al final Pansy y Neville) pero creo que los Gryffindor nunca verían a una mortífaga con buenos ojos, sin importar porqué razón lo hizo. La diadema: sí, tienen un plan de respaldo para garantizar la palabra de Dumbledore hasta el final (ya veras). Gracias por seguir mis dos historias.

Felicity03: ¡Hola! No te preocupes, mi hermana ya también esta harta de escuchar mis opiniones sobre distintos fic,s (nadie la manda a nacer en esta familia *risas*). ¡Viva Slytherin! Obvio, la mejor casa de Hogwarts. "Potter atacó a Draco": Si Snape hubiera dejado que Hermione le lanzara el Crucio a Potter, hubiera sido expulsada, recuerdalo... aunque a mi también me hubiera gustado que la dejara hacerlo. "Trato con Dumbledore": Yo también espero que cumpla... y sobre la diadema es porque sobre todas las cosas nuestros Slytherin son inteligentes. Nunca dejas todas tus cartas sobre la mesa y que mejor manera de darle la diadema al mismisimo Potter en persona, el héroe del mundo mágico. "Pansy y Vincent juntos": Sí, creo que por fin Pansy encontró a alguien que la pueda amar con todo su corazonsito. "Fin de Dramione": ¡Jamas! Realmente creí que todos pensarían que solo era una ruptura finjida... debo dejar de suponer cosas... mis disculpas... Estoy advertida sobre tu Avada. "El grupo se separa": Nah, no tengas miedo. Recuerda que ellos siempre han entrenado juntos, se conocen de pies a cabeza y además sabian que se encontrarían durante la batalla (para que sea más real su enemistad), así que lo tenían todo planeado. "Harry y Ginny como pareja": Yo no creo lo de la Amortentia, Ginny logró su cometido con la ayuda de nuestro Blaise sin que este se diera cuenta... aunque no estoy diciendo que Ginny lo haya usado. Ella realmente siente algo por Blaise y esta confundida por esa situación... Harry su primer amor y Blaise ¿el segundo verdadero? Yo realmente quiero que terminen juntos pero con forme todos los comentarios muchos empiezan a odiar a Ginny por su comportamiento (yo no quería esto) así que no sé con quien pueda quedarse Blaise.

joss-12: No juego con sus sentimientos... bueno sí, un poquito... Siento tardar pronto y que sea corto, por he aquí el capítulo.

Rocio: ¡Ya esta aquí!

sonrais777: Yo también los detesto. Sí, Potter resultó ser un soplón pero aquí estamos viendo la versión de lo que pasa a aquellos que no son considerados los buenos. Aquí vemos lo que es realmente el no ser favorecidos por el director de la escuela (por eso me caen mal los Gryffindor... si eres una, me disculpo en seguida).

AdaliaLeon: ¡Sí, nos acercamos... creo! Aquí un cap no tan cardíaco para calmar tu corazón. Nuestros tres Slytherin no están solos, así como Draco, Pansy, Vincent y Theo tienen a Snape, ellos tiene a Marcus... en medida. Luna es un alma pura, no creo que ella lance juicios sin ver ambos panoramas. Aquí el cap.

ANDREA: ¡Gracias, gracias! Obviamente soy asombrosa *risas*. Gracias, me alegro que te guste esta historia.

Ro Silvero: Me alegro que te encante el fic. Usualmente actualizo pronto, pero he tenido problemas en la escuela y falta de imaginación... pero tu no desesperes, trataré de actualizar seguido.

Danny: ¡Gracias! Otra vez disculpas, creí que todos asumirían que era una farsa... trataré de especificar las cosas la próxima vez. Obvio, no sería Theo sin sus celos de hermano mayor... No... estoy segura, aún no sé como continuara la historia.

Cignus Black: ¡Gracias! Yo también lloré (de verdad) cuando nuestro Gregory se rompió ante Hermione y Blaise rogando a Draco que se quedara (fue horrible, tenía el corazón en la gaganta).

Anis24: Sí, no serían Slytherin si no volcaran las cosas a su favor. Yo no creo que sea sorpresa, es esta historia Hermione y Draco a parte de ser adulados por los Slytherin, son admirados y queridos, les son leales así que era de esperarse esa trato ante los Gryffindor por que Potter haya atacado a sus... ¿líderes? Bueno, lamentablemente era necesaria aquella separación, Hermione (en mi opinión) nunca sería aceptada en el bando de mortífagos y ellos se reusaban a dejar ir solo a Draco a la boca de la serpiente. No había pensado en Neville cuando puse a Pansy con que le guste la Herbología... me has tomado por sorpresa... te felicito (de verdad). Más bien fue por la amortentia de nuestra serpiente. Haré todo lo posible para que tengan un buen final, gracias por amar esta historia tanto como yo.

espiroket: ¿Es algo de Marcus? ¿Cómo qué exactamente?

Nitaws: ¡Gracias! Ah, sí... creo que lamentablemente sí pasará pero no por las razones del libro (donde Hermione es parte del trío de oro) si no por otra razón (la cual aún no tengo planeada). Aquí la actualización, espero que no te sientas defraudada.

Katherin Rosales: Sí, ya viene lo bueno.

espiroket: Gracias por dormir a las cinco de la mañana por leer esta historia. Yo, como ya dije antes, quería a Ginny y Blaise juntos pero parece que el resto no gusta de ello... y aún sigues sin contarme... ¿qué es Hermione de Marcus?

Chio Lannister: (¿Juego de tronos?) Gracias, trabaje mucho para crear ese lazo irromplible, por que lo es... nada va a separlos. ¡Me encanta que te encante la historia!

SALESIA: ¡Mi querida SALESIA! No te preocupes, actualice pronto porque estaba sumida en una niebla de inspiración y necesitaba sacarlo todo... (es mejor así que cuando no sale nada). Y sí, Potter por encima de todo sin importar que el mundo se vaya al carajo... ¡Sí, empieza a surgir algo entre Pansy y Vincent... al menos de parte de Vincent! Pero si lees las pequeñas aclaraciones en ciertos capítulos, te darás cuenta que siempre estuvo ahí... Además, creo que has sido la única que se ha dado cuenta (si es que recuerdas la Amortentia de Vincent) Sobre Ginny, es una de mis personajes favoritas, de verdad (pero creo que la he vuelto un poco perra en esta historia) así que no se que haré con ella. Recuerda que Draco le borro la memoria a Narcissa (además de que esta no evitó que Lord Tenebroso pusiera sus garras en Draco) si no más bien fue Snape quien lo salvó. Y sí, los "buenos" se enteraran de la verdad y tendran que morderse la lengua una y mil veces. Neville me cae bien, y no creo que sea un idiota (aquí se podría conciderar como el cerebro del trío) así que es normal sospechar; y sí, Luna sospecha.

Sí, querrá aprovecharse pero tampoco creo que hayan muchos momentos en que se encuentren (tomando en cuenta que el trío dorado viajara alrededor del mundo para buscar los horrocruxces). No, recuerda que Blaise es considerado un traidor a la sangre así que no podrán quedarse en Zabini Manor por miedo a que aparezcan los mortífagos, como paso en Goyle Manor. Y no te preocupes, gracias por tu detallado comentario (los amo).

PamExpelliarmus: ¡Gracias! Fue muy difícil hacer este capítulo así que agradezco que lo hayas amado.

nina: ¿Qué tipo de sentimientos encontrados? Gracias, si tardé mucho en hacer esa capítulo así que agradezco que te guste. Y yo soy fan de todos mis fans (Merlín, eso sonó raro).

Gienah Slytherin: Lo sé, la casa de las serpientes es la mejor. Listo, aquí el siguiente capítulo.

Ariazu Covenant: ¡Gracias por empezar este viaje con nosotros! Yo igualmente he leído varios fic´s donde Hermione termina en Slytherin, pero volviéndose una perra total. No entiendo la intensión de la gente por hacer ver a los Slytherin como malos, que apenas uno llega a su casa y lo contagian con su maldad. Yo no creo que los Slytherin sean malos (o la mayoría), simplemente no son el concepto habitual de un héroe... y en mi caso, son considerados personas que velan por ellos mismos y los suyos, sin más. Blaise también es mi personaje favorito (después de Draco) así que puedes notar el favoritismo.

Sally Elizabeth HR: He leído todos y cada uno de tus Review´s, los veinte en total (inclusive el de ¿esta mañana?) Y te agradezco con todo mi corazón que te hayas tomado el tiempo para dejar tus opiniones en cada uno de los capítulos, me llenas de alegría. Y, lamento decirte, que la pareja de Blaise y Pansy no será posible en este fanfic, ya que son mejores amigos, casi hermanos. Siento si te decepciono. Mil gracias por tu apoyo y por empezar esta travesía conmigo, espero este capítulo sea de tu agrado y no dudes que realmente estoy agradecida por el amor que demuestras a esta historia. Muchas gracias.


Julio, 12. 1997

Azkaban.

Podía escuchar su propia respiración como si estuviera dentro de su cabeza pero si tomaba en cuenta que se encontraba apretujado contra la esquina de la celda, con las manos apretando con fuerza sus oídos entonces no había nada extraño en ello. Su rodilla derecha temblaba constantemente y los balbuceos incongruentes que soltaba de vez en cuando se escuchaban inclusive con más fuerza que su respiración.

Movía frenéticamente los ojos recorriendo toda la celda, mirando las paredes de ladrillos roídos, el pequeño colchón postrado en el suelo, la cubeta llena de sus propios deshechos pero por cada cosa que admiraba sus ojos volvían a posarse en la reja de su celda, esperando el momento en que los dementores volvieran a atormentarlo, aunque ya no había más recuerdos felices que aquellos seres grotescos pudieran llevarse.

Una voz amortiguada por la fuerza de sus manos al tapar sus oídos paso desapercibida las primeras dos veces, pero su nombre gritado con voz ronca hizo que el mago girara su rostro con fuerza, mirando los ladrillos roídos por centésima vez en ese día.

-¿Malfoy?

Lucius Malfoy, con su largo cabello sucio y enmarañado, pegado a sus mejillas con barba y cubriéndole el rostro, estiró sus piernas. El traje de franjas negras y blancas completamente sucio y llenos de manchas no pudo llegar hasta sus tobillos, mostrando sus pies casi esqueléticos.

-¡Malfoy!

Lucius Malfoy suspiro un par de veces, retirando las manos de sus oídos y carraspeo con fuerza, tratando de recobrar un poco de su cordura.

-¿Crabble? -su voz salió rasposa, idéntica a la del mago que lo nombraba de la celda contigua pues llevaba meses sin usarla, con los dementores como única compañía.

-¿Oyes eso, Malfoy? -preguntó el señor Crabble. Lucius intentó agudizar sus oídos pero no podía escuchar más que los lloriqueos provenientes de la celda al otro lado de la suya, donde de seguro estaba Kurt Parkinson y los murmullos de la celda al lado de la de Crabble, que le pertenecía a Nicholas Nott. No podía escuchar más que eso, ni siquiera a los dementores.

-Los dementores... -carraspeo con fuerza- Los dementores... no están.

-Exacto -apremió Crabble antes de soltar una risa desquiciada, los sonidos de sus pies descalzos al golpear el cutre suelo y sus manos al sostener con fuerza la celda, empezando a moverla repetidas veces, llenaron el silencio- ¡VIENEN POR NOSOTROS! ¡NUESTRO LORD VIENE POR NOSOTROS! -gritó con demencia antes de soltar una risa estridente, como si lo encontrara sumamente divertido.

Pocos segundos después los demás prisioneros empezaron a aporrear con fuerza las rejas de sus celdas, acompañando a Crabble en esa locura.

-¡NUESTRO LORD! -gritó Dolohov.

-¡Callados! -gritó el guardia que protegía aquel piso de Azkaban. Una tenue luz proveniente de su varita asomo del lado donde se encontraba Parkinson, el guardia paso delante de la celda de Lucius y se poso delante de la de Crabble.

-¡Viene nuestro señor! -aulló Crabble. Lucius, que se había tapado los ojos para evitar la luz de la varita del guardia, alcanzó a ver (desde la apertura que dejaban sus esqueléticos dedos) la mueca de desprecio del guardia.

-Nadie viene, Crabble -escupió. En otros tiempos, Lucius podría haber atacado aquel hombre por la desfachatez de hablarle de esa manera a un sangre pura pero ahora ni siquiera podía mantenerse en pie sin ayuda y mucho menos atacar a un auror en entrenamiento- Su Lord... -se burló- ... ya habría venido por ustedes si se acordara que existen...

-¡No hables así de nuestro señor! -gritó Avery con rabia- ¡Nuestro señor...!

-¡Calla!

-¡Avada Kedavra!

Un destello de luz verde paso como cometa por delante de la celda de Lucius, golpeando la nuca del guardia, que se desplomo contra la celda de Crabble antes de caer sin vida al suelo, sus pies habían quedado al frente de la reja aunque Lucius no podía ver el rostro del hombre, que de seguro aún tenía su mueca de desprecio grabada en él.

Los gritos y los sonidos de las rejas al tambalearse por la escasa fuerza de los magos quedo silenciada en ese momento. Los murmullos de Nott, los lloriqueos de Parkinson quedaron silenciados poco después de que Lucius se diera cuenta que estaba reteniendo su respiración. Inhaló un par de veces sin hacer ruido.

-Que estupidez... -escuchó el resentimiento en la voz que había pronunciado la maldición asesina. Fue ahí cuando pudo oír las pisadas de otras tres personas al llegar al pasillo- Dejar un solo auror en entrenamiento supervisando un pasillo lleno de mortífagos...

-¿Estupidez? -resoplo otra voz, casi con burla- Estos idiotas ni siquiera pueden mantenerse en pie más de diez minutos...

-Nunca subestimes a ningún mago -volvió a decir la primera voz.

-Calla, Vincent... no venimos a examinar la forma en como el Ministerio controla Azkaban -un escalofrío recorrió la espina dorsal de Lucius Malfoy. Aquella voz, petulante en su forma de arrastrar las palabras era inconfundible para él- Liberen a los presos... Pansy, las varitas han de estar al final del corredor, ocultas detrás de un ladrillo suelto.

-¿Cómo sabes eso? -preguntó la chica... Pansy Parkinson.

-El pasillo es idéntico a todos los que pasamos, sólo hazlo y deja de cuestionarme -espetó Draco acompañado de dos risas, Vincent Crabble y el último chico al cual aún no reconocía.

Un revuelo de túnicas negras y el destello plateado de una máscara paso con premura delante de su celda, con el eco de sus pisadas al correr al final del pasillo. Lucius volvió a taparse el rostro cuando un mortífago se postro delante de su celda, iluminándola con la punta de su varita.

-Vaya, si es el gran Lucius Malfoy -se burló la voz. Con los ojos entrecerrados y viendo borroso debido a sus platinadas pestañas, pudo ver el rostro enmascarado del mortífago, con sus orbes azules brillando por la luz de su varita- ¿Quién está en la primera celda, Vincent?

-Parkinson -contestó con malicia el recién nombrado- Deberías verlo, parece que se orinó en sus propios pantalones...

-No se diferencia mucho del querido Lucius... -rió.

-Solo sáquenlos de una maldita vez -siseo Draco, apareciendo al lado del mortífago, con sus orbes grises brillando con frialdad, lo único que se le podía ver por la máscara- Mi querida tía Bella se encuentra causando disturbios en un valle muggle, pero no durara mucho antes de que los aurores se den cuenta que es una trampa...

-¡Bu! ¡Y yo que me estaba divirtiendo! -se burló, quién Lucius por fin pudo identificar como Theodore Nott. ¿Qué hacían sus hijos vestidos así?

-Servimos a nuestro señor, eso hacemos... -dijo Draco, tomando a Lucius por sorpresa. Su hijo había sobrepasado sus barreras mentales- Gracias a ti y a los incompetentes de tus aliados... tuvimos que ocuparnos nosotros mismos de volver a poner nuestro apellido en la cima... ¡Pansy!

-¡Ya las tengo! -se escuchó el grito de la chica, con sus pisadas como eco.

-Están demasiado débiles como para Aparecerse -dijo Vincent, ahora postrándose al lado Theodore y apuntando con su propia varita a Lucius, que se apretujo con más fuerza a la esquina de la celda, intentando tapar la luz. Una risa despectiva hizo que las mejillas de Lucius se tiñeran de rojo por la vergüenza.

Su propio hijo se burlaba.

-Traje un par de trasladores... solo hay que organizarlos y...

-¿¡Quien propuso al inepto hijo de Malfoy como líder!? -gritó la voz de Rookwood.

-Nuestro mismísimo Señor, pero si tienes algún problema... puedes planteárselo a él cuando los llevemos ante su presencia...

-Claro, después de que sufran su castigo por su incompetencia -se burló Pansy, logrando varios gimoteos entre los presos y el mismo Lucius... ninguno quería enfrentarse a Lord Oscuro después de semejante misión fallida... menos él, quién había sido el líder de la excursión.

-Rápido, los dementores no tardaran en volver... -siseo Draco, segundos después las cerraduras de las rejas empezaron a tronar, una seguida por otra. Lucius se retorció en la esquina al ver a su hijo, vestido de mortífago, adentrarse en la celda. Caminaba con petulancia como si el mundo le perteneciera, ignorante del húmedo olor y la pestilencia de sus deshechos mientras que con un ligero movimiento de varita volvió su máscara humo y mostró su rostro.

Se puso de cuclillas delante de él, dándole tiempo a Lucius para inspeccionarlo. Su cabello rubio platinado caía sobre sus cejas, sus orbes grises que antes se burlaban con malicia, ahora lo veían con desprecio y frialdad, una mueca de superioridad adornaba sus pálidos labios... Lucius parpadeo dos veces, tratado de enforcar sus ojos haciendo que Draco retrocediera un poco, como si temiera contagiarse de la locura que expresaban sus orbes grisáceos... Sobre su pómulo derecho, tenía una fina cicatriz, aún más pálida que su piel.

-¿Qué te paso...? -susurró Lucius. Draco soltó una risa ronca.

-Eso mismo quisiera preguntar yo... pero tomando en cuenta que tus nuevos amigos son dementores, entonces no hay nada que preguntar -se burló con crueldad antes de tomar con fuerza el codo de Lucius, obligándolo a pararse. Draco ya estaba a su altura- Es hora de ir a casa, Luicus...


Londres Muggle.

Privet Drive, 10.

8:00 p.m

El "clic" de la cajuela al abrir resonó con gracia en toda la calle, una mueca de incomodidad se grabó en los labios de Jane Jones al mirar el interior de la cajuela, llena de maletas ¿En serio se había llevado todo aquello a Australia? Solo habían vivido un año ella y su pequeña niña allá... vaya que realmente gastaba dinero.

Con un fuerte resoplido, tomo la manija de la maleta que se encontraba encima de todas y jaló con fuerza, la llanta de la mochila se trabo con las asas de la bolsa roja haciendo que se le dificultara la tarea.

-¡Maldita sea! -maldijo en voz baja aunque su hija se encontrara dormida en el asiento trasero. Después de jalar dos veces, gritó exasperada.

Aveces se preguntaba si necesitaba hacerle caso a su ex cuñada y empezar una relación con algún hombre soltero (aunque dudaba seriamente que los hubiera a esa edad y para colmo quisieran mantener a una niña pequeña). Su pequeña Tatum había llegado al mundo gracias a un pequeño descuido de una cita de una sola noche... que caprichoso era el destino: ella, que había intentado incontables veces quedar embarazada durante su matrimonio con Jason Granger y nunca lo había logrado, para que al final el bastardo la dejara por su asistente y ella consiguiera aquel preciado tesoro en forma de su hija varios años después.

No, ella no necesitaba a ningún hombre para cuidar a Tatum.

Ella sola podía, todo el tiempo que estuvieron en Australia la cuido sin necesitar de nadie. La herencia que le habían dejados sus padres era más que suficiente para que a Tatum nunca le faltara nada aún cuando saliera de la Universidad.

-¿Necesita ayuda? -Jane pegó un bote en su lugar, girando con velocidad y pegándose con su propio cabello el rostro. Se retiró el cabello con un manotazo y miró la silueta del recién llegado.

Una chica, un poco más baja que ella, con sus orbes color miel la miraba con tranquilidad. Su cabello castaño caía ondulado hasta su cintura; vestía unos jeans ajustados y un suéter verde, completando el conjunto con unos tennis de color gris. Un pequeño vuelco en su corazón y un insignificante destello de un chico castaño y de orbes azules (como los de su hija) la golpearon con fuerza, dejándola confundida. Estaba tan absorta mirando a la joven que no se percató del muchacho que se alzaba detrás de ella.

Era moreno, cabello negro y rizado, unos magníficos orbes verdes la miraban con cierta burla. Era una cabeza más grande que la chica y vestía una camisa de botones negra arremangada hasta los codos, jeans negros y botas de combate. Al igual que la chica, denotaba una belleza elegante y un porte aristocrático que no se veía por esos lugares. Cuando la ceja del chico se levantó con burla, las mejillas de Jane enrojecieron, había pasado mucho tiempo mirando a ambos chicos.

-Eh... ah... uhm... -balbuceo. Parpadeo un par de veces, despabilándose- Sí, necesito un poco de ayuda... -admitió. Vio el intercambio de miradas entre ambos jóvenes antes de que el chico caminara hasta ella y moviendo las asas de la bolsa para alejarlas de la llanta de la maleta, la sacó de un solo jalón. Jane se golpeo mentalmente, tan fácil que era...

-¿Necesitas otra cosa? -preguntó el moreno, echando una mirada a la silueta de la silla para niños que se alcanzaba a ver por el espacio que había dejado la maleta.

-Lo que mi hermano quiere preguntar, es si necesita ayuda para cargar sus maletas dentro de su hogar -aclaró la chica, lanzandole una mirada de molestia al moreno, que se encogió de hombros. No había similitud alguna entre ellos mas que el cabello rizado.

-¡Oh! ¡No es necesario! -dijo de inmediato, vigilando la apenas iluminada calle- ¿Y sus padres? -preguntó al darse cuenta que veían solos.

-Venimos a visitar a un amigo -contestó el moreno, cruzándose de brazos- Vive en el número cuatro -aclaró.

-¿Duddley? -preguntó, recordando al hijo de Petunia Evans, de casada Dursley.

-Sí -soltó la castaña- Pero resulta que se ha mudado hace pocos días, así que... -se alzó de hombros.

-Creo que es mejor que nos vayamos, se nos hará tarde -dijo el moreno, pasándose una mano por sus risos.

-Gracias por la ayuda -agradeció Jane, recibiendo una sonrisa de parte de la chica.

-No hay de qué, vamos Blaise... -llamó, dándose la vuelta y caminando sin esperar a su hermano. El chico le dio un asentimiento de cabeza a Jane antes de trotar hacia su hermana y pasar un brazo por sobre sus hombros, atrayendola hacia él y dándole un beso en sus risos castaños. Desde donde estaba, Jane alcanzó a escuchar como le preguntaba: ¿estas bien? a lo que la chica solo negó sin decir más.

Jane Jones se quedo parada hasta verlos desaparecer al doblar la calle, dio un suspiro al escuchar los gimoteos de su hija Tatum, que parecía empezar a despertar. Caminó hacia la puerta trasera y la abrió, agachándose para mirar a su pequeño ángel. Sus orbes azul eléctrico la miraron con ensoñación mientras Crockshanks maullaba al lado de la silla para auto, molesto con la interrupción de su sueño.

Desabrochando el cinturón de su bebé, la tomó en brazos a pesar de que ya podía caminar desde los once meses y sonrió cuando un pequeño rizo se escapo de su indomable cabellera (para una niña de tan solo un año y cuatro meses) y sonrió al ver como con sus pequeños puñitos intentaba quitárselo del rostro.

Se preguntaba si su hija sería tan hermosa algún día como aquella desconocida de la cual nunca supo su nombre.


Zabini Manor.

9:00 p.m

Sus pies descalzos golpearon con fuerza el suelo de mármol, logrando desestabilizarla y haciéndola caer de bruces contra el suelo. Sus manos ardieron el recibir el impacto contra el fino suelo y su larga y sucia cabellera terminó por ocultar su demacrado rostro de la vista de los demás. Un pequeño sollozo de alivio se escapo por sus agrietados labios aún después de que sus brazos se doblaran y terminara con el rostro pegado al piso.

Se giro hasta quedar mirando al techo, alisándose el traje de franjas negras y blancas; una mueca de furia estallo en su rostro. Se recargo en sus escuálidos antebrazos para poder ver mejor el cuarto al que había llegado.

El fuego crepitaba dentro de una chimenea de piedras rústicas blancas, con un enorme cuadro pintado sobre ella: la muerte formando una y otra vez sus tres reliquias.

La piedra.

La capa.

La varita.

Un escalofrío la invadió.

-¿Qué hago en el cuarto de Alessio? -preguntó con cierto rencor. Sus nariz se hinchó por la furia mientras fulminaba con la mirada a Pansy Parkinson, que se había quitado la mascara plateada y se recargaba contra la esquina de la chimenea, mirándola con frialdad sin dar atisbo de que le contestaría. Sus labios se crisparon en una mueca.

-¡Mirthy! -llamó. Un plop inundo el cuarto antes de que Casiopea sonriera hacia la elfina- Preparame la tina -ordenó.

-He traído lo que me has pedido, Mirthy -hablo Pansy por primera vez, sonriendo con malicia cuando la mueca de desdén de Casiopea se volvía un ceño fruncido. Sus orbes morados, adornados por unas enormes ojeras, cayeron sobre la elfina de la familia Zabini.

Su elfina domestica vestía la misma funda con que la había visto la última vez, con el escudo de la familia Zabini cosida sobre la pechera. Se veía limpia y sus enormes orbes oscuros la veían con odios y desprecio.

¿Cómo osaba esa elfina verla de esa manera? ¡A ella! ¡Su ama!

-Muchas gracias, señorita Pansy -la chillona voz de la elfina la tomo por sorpresa. Miro la forma en como la chica Parkinson (con quien un tiempo estuvo tentada a unir a su hijo) asentía hacia la elfina antes de despedirse y Aparecerse lejos de allí; tal vez a alguna reunión de mortífagos.

Se alegraba que su hijo que sea uno... aunque no lo había visto hasta ese momento... tal vez sí fuera uno.

-¿Donde esta mi hijo? -espeto. Mirthy le frunció el ceño antes de cruzarse de brazos.

-El amo Blaise se encuentra lejos, muy lejos de aquí -aclara.

-¿Él sabe que me sacaron de Azkaban?

-El amo Blaise se ha negado rotundamente a encontrarse con usted -dijo- Sobre todo después de haberlo intentado matar y acusándolo por la muerte de su último marido. Una suerte que manejar el Imperius no sea su fuerte.

-¡NO TIENES NINGÚN DERECHO A HABLARME DE ESA MANERA! ¡TÚ! ¡ESTÚPIDA ELFI...! -Casiopea se llevó las manos a la garganta cuando las palabras se negaron a salir. Miro con furia los dedos de Mirthy, quien los había chasqueado para callarla.

-Mirthy hizo un juramento para proteger a la familia Zabini y usted ya no pertenece más a ella -acusó la elfina- Por el poder otorgado al cabecilla de la familia Zabini y por ordenes del amo Blaise... La elfina domestica Mirthy, la despoja del apellido Zabini -un extraño brillo empezó a emanar del cuerpo de Casiopea, acompañado de un extraño nudo en su estomago. Segundos después, se sintió vacía- Ya no es considerada más una Zabini...

Casiopea gritó, berreo y maldijo al menos cien veces pero ningún sonido salió de su garganta pues Mirthy se había negado a regresarle la voz. Intento pasarse las manos por su melena oscura pero debido a lo seca, sucia y enmarañada que estaba, sus dedos se atoraron dentro de un nudo. Inhalo y exhalo un par de veces tratando de tranquilizarse y buscar una manera para hacer que Mirthy le regresara el apellido.

¡Ella no había hecho nada malo! ¡Sí, intento envenenar a Blaise! ¡Pero el maldito muchacho se lo debía! Por ella estaba vivo y por ella es que tenía todo lo que vestía, ¿de donde creía que salían los galeones con que se compraba sus caprichos? ¿De la bóveda de Alessio? ¡Patrañas! Alessio se había encargado de cerrar la bóveda y dejar en su testamento que el único benefactor de su fortuna sería el mismo Blaise hasta que cumpliera la mayoría de edad en el mundo mágico para lo cual aún faltaban varios días... ¡Así que todo lo que poseía se lo debía! ¡A ella! ¡Su madre!

¡Maldito engendro malagradecido!

Espero un poco después de hacer su rabieta esperando a que esa sucia elfina le regresara su voz, pero por la forma en que la miraba, parecía que no lo haría.

Enarcó una ceja, cruzándose de brazos y alzando la barbilla para mirarla mejor.

La elfina, ajena a su miseria, empezó a caminar hacia ella mientras de algún lugar de su funda sacaba una varita... su varita...

Apretó las manos en puños y la fulminó con la mirada, una vez que le regresara su varita y después de haberla desinfectado ella misma mataría a esa elfina por su falta de respeto hacia su persona. Miró atenta como Mirthy blandía su varita, de arriba a bajo.

-Usted intentó matar al amo Blaise... lo envenenó -le recordó la elfina, con sus enormes ojos empezando a inundarse de lágrimas, haciendo que Casiopea rodara los suyos- Una de las cosas que Mirthy prometió fue proteger a todo Zabini... y eso hará... Mi amo Blaise ya no sufrirá más por su culpa, Mirthy se encargará de apagar las pesadillas... -Casiopea frunció el ceño, completamente confundida cuando Mirthy la apuntó con su propia varita- Mirthy se encargará de proteger al amo Blaise como no pudo proteger al amo Alessio... ¡Avada Kedavra!


Castillo Nott.

10:00 p.m

Sacudió la cabeza repetidas veces haciendo que su largo y húmedo cabello golpeara con fuerza su rostro y cuello, casi como látigos. Un largo suspiro salió de sus agrietados labios mientras retiraba el cabello que había quedado pegado en sus hundidas mejillas.

Inhalo con fuerza haciendo que sus pulmones se llenaran de aire, hinchando un poco su desnutrido cuerpo. Todo el tiempo que estuvo en Azkaban las comidas habían sido escasas, solo las necesarias para mantenerse despierto y poder alimentar a los dementores... aunque Nicholas no tenía muchos recuerdos felices y el único bueno que tenía, después de la muerte de su esposa, era el día en que su pequeño Theo había subido al expreso de Hogwarts, listo para empezar su educación... y se había negado a dárselo a los dementores.

La temblorosa sonrisa de su Theo cuando se alejo de él para poder subir al expreso, los ojos acuosos y su cabello rebelde brillando por la luz...

-¿Estas bien? -Nicholas alzó el rostro ante aquella voz aún extraña para él. Sus orbes azules miraron los de su pequeño... los de su hijo. Theo había crecido desde la última vez que lo vio, ahora era tan alto como él. Su rostro ya no era redondo, ahora tenía una mandíbula cuadrada y madura, sus orbes fríos como la Antártida, su cabello era un poco largo, cayendo sobre sus orejas como si llevara un par de meses sin cortárselo aunque ahora llevaba una cicatriz surcando su ceja derecha (ni tan pequeña ni tan grande). Ya no llevaba la capa de mortífago, en cambio su camisa blanca estaba arremangada y con los tres primeros botones desabrochados haciendo que su camisa colgara, alcanzando a ver una parte de una cicatriz que Nicholas pudo identificar enseguida he hizo que le recorriera un escalofrío.

-¿Qué te pasó? -preguntó. Theo enarcó una ceja haciendo que Nicholas casi quisiera gritar con frustración, una pregunta estúpida para una situación como esa... Ver a su hijo por primera vez después de seis años... bueno, uno... pero a él le faltaban todos esos recuerdos desde que su hijo tenía once años... ahora ya había cumplido los diecisiete- Quiero decir... -carraspeo, incomodo. No sabía como tratar a su hijo- En tu hombro -señaló con un movimiento de cabeza. Theo frunció el ceño, bajando la mirada y viendo su hombro descubierto. Una mueca de enojo crispo sus labios haciendo que el muchacho cerrara los botones de su camisa, asegurándose de ocultar la cicatriz.

-En una de las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas el idiota del Guardabosques de Hogwarts trajo la cría de un dragón... -frunció la nariz con chasco- Un colacuerno húngaro, se escapó de su "jaula" -hizo las comillas con sus dedos- y me atacó... Nada grabe...

-¿Cuando fue eso? -preguntó, llevándose las manos a la sien, intentando recuperar algún recuerdo.

-En quinto año -dijo con disgusto, acusándolo con la mirada- Mira, hombre -suspiró- Tengo que verme con Draco y el profesor Snape en una hora, así que si necesitas algo... pídeselo a los elfos...

-No tenemos elfos... -recordó. Theo sonrió, con sorna... ¿donde había quedado su pequeño?

-Ahora si los tenemos -contestó, encogiéndose de hombros. Nicholas suspiro con desaliento- Padre... -llamó- Sé que te encuentras confundido, y no esta de más... borraste los últimos seis años de tu vida para proteger los secretos que nuestro Lord te había encargado...

-¿Por eso es que no me castigo? -preguntó, recordando como Lord Oscuro lo había dejado marcharse con su hijo para tomar un descanso- ¿Qué era tan importante para borrar los últimos seis años de mi vida? -preguntó más para si mismo. Escuchó el resoplido de su hijo.

-Eso solo lo sabes tú... iré a tomarme una ducha, descansa un poco -siseo, girándose para salir del cuarto.

-¿Hijo? -llamó, haciendo que se detuviera- ¿Donde están todos los cuadros? -esa pregunta no había parado de rondar su cabeza, entre muchas otras.

-Los quemé -contestó Theo sin girarse- Me lo pediste antes de que fueras a tu misión del Ministerio -aclaró- Ahora descansa -cerró la puerta detrás suyo. Nicholas se quedó en silencio, observando esa habitación que parecía tan ajena. No había nada que denotara sus años viviendo allí.

Se desplomó sobre el suave colchón, acurrucándose en posición fetal y llevando sus manos debajo de su mejilla, mirando sin ver los dos pedazos que conformaban su varita encima de la almohada.

¿Qué era tan importante para tener que borrarse él mismo su memoria?

¿Qué estaba protegiendo?


Parkinson Manor.

10:30 p.m

Se sentía sumido en una bruma de miedo y terror: acababa de sufrir cinco Crucios a manos de el Señor Oscuro, quien aún se encontraba molesto debido a la misión fallida de hace un año, un completo desastre. Habían perdido contra la Orden del Fénix y El-niño-que-vivió nunca se apareció... aún se preguntaba, un año después, ¿qué había pasado con Fenrir Greyback? ¿No se suponía que esa bestia se encargaría que Potter fuera al Ministerio? ¿Por qué ellos recibian un castigo y Greyback se salía con la suya? ... A todo eso... ¿Donde estaba Greyback?

-Basta, cariño... te provocaras un dolor de cabeza -regañó con sutileza su mujer. Kurt dejó de fruncir el ceño para gruñirle.

-No me ordenes, mujer -escupió Kurt fulminándola con la mirada, haciendo que Annette retrocediera un par de pasos, dándole espacio. Kurt suspiró con fuerza, haciendo una mueca ante el cansancio que su cuerpo sentía después de tales tratamientos. Miró de reojo como los elfos domésticos hacían movimientos frenéticos para acomodar las almohadas y calentar las cobijas para hacer su descanso más cómodo- Ya pueden retirarse -ordenó, frunciendo el ceño cuando los elfos lo ignoraron y siguieron haciendo su trabajo. Le disparó una mirada a su mujer.

-Ahora ya no eres más el cabecilla de la familia -le recordó Annette, casi con disculpa- Cuando fuiste capturado, el cargo quedó sobre Pansy, tu primogénita... Hasta que el Ministerio vuelva a reconocerte como el jefe de la familia...

-Joder -masculló con disgusto- ¿Quién se encarga de mi puesto en el Ministerio?

-Nadie, fue retirado después de tu arresto...

-¿Y nuestra fortuna? ¿Quién la mueve?

-Severus Snape, hasta que Pansy cumpla la mayoría -dijo Annette- Ella lo nombró como su tutor cuando tu fuiste capturado, recuerda que nunca me dejaste hacerme cargo de nuestra fortuna y...

-¡Calla, mujer! -espetó Kurt- ¡Tú no tienes dotes para manejar nuestra fortuna! ¡Y la estúpida de tu hija solo se preocupa por su apariencia!

-Pues la estúpida de tu hija te sacó de Azkaban -siseo Pansy, que ahora vestía una pijama de seda, pantalones verdes y blusa blanca. Acababa de entrar al cuarto- Y se encargó de ocupar tu lugar en las filas de nuestro Señor, sobre todo para mantenernos en la cima... así que deberías estarme agradecido...

-¡Yo no tengo porqué...!

-¡Shhhh! -chistó Pansy, negando con el dedo y mostrando, por primera vez, la marca tenebrosa que se movía en su pálida piel- Me estas dando dolor de cabeza... retírense -ordenó a los elfos, que desaparecieron en seguida después de un "plop". Su hija se cruzó de brazos- Sé que estas molestó -ignoro deliberadamente a Kurt cuando este hizo un sonidito de gorgoteo- pero hasta que seas un hombre... libre, podrás volver a ser el cabecilla de la familia... aunque eso no será pronto... -se burló.

-No oseas hablarme así, tú... pequeña... -Kurt se llevó las manos al cuello, con un jadeo estrangulado mientras sentía como sus uñas se enterraban en su delgado cuello, que era más pálido de lo usual por su estadía en Azkaban. Sus orbes negros se tiñeron de miedo al ver como su hija lo miraba con una sonrisa burlona, apuntándolo con su varita.

-¿Qué parte de mostrarte agradecido conmigo no entendiste, padre? -siseo Pansy. Un grito ahogado prorrumpió la garganta de Kurt cuando su mano izquierda, con un fuerte chasquido, se doblo en angulo doloroso aún con su otra mano estrangulando su garganta.

-Pansy... -Annette jadeo, retrocediendo dos pasos cuando la fría mirada de su hija se poso en ella. Una mueca burlona surco sus labios antes de agitar su varita, liberando el control de las manos de su padre. Kurt inhalo con fuerza, tomando una gran bocanada de aire, con la muñeca palpitandole de dolor.

-Mandaré a los elfos para que cuiden ese hueso roto... -se burló con malicia- Ahora, voy a retirarme.. que tengan dulces sueños -susurró, dándose la vuelta y saliendo del cuarto. Los ojos de Kurt Parkinson chocaron con los de Annette, ambos reflejando el mismo miedo e incredulidad.

¿Esa era realmente su hija?


Malfoy Manor.

11:00 p.m

Narcissa temblaba de pies a cabeza, sus manos asfixiaban la fina tela de su vestido mientras ella intentaba mantenerse lo más callada posible. Acababa de despedirse de Lucius, dejándolo reposar en su cama para poder asegurarse de que su hermana Bellatrix no hiciera estruendos en la biblioteca después de que Lord Oscuro se haya retirado; estaba furiosa debido a que una misión tan importante había sido dejada en manos de Draco, quien ahora era la mano derecha de Severus Snape... el nuevo viejo favorito de El-que-no-debe-ser-nombrado.

Se escuchó una puerta abrirse.

-Llegas tarde... -el bajo y arrastrado susurro de su hijo hizo que Narcissa se tensara de hombros.

-Disculpa, si tan solo dejaras que me Apareciera en tu linda morada, todo sería más fácil -se burló Theodore Nott... oh, él también había cambiado tanto. Aquel niño que antes la veía con cariño y una pizca de admiración ahora solo la veía con desprecio y sorna.

-Mis disculpas, Su Majestad. Me aseguraré de dejarle un lugar especial para que pueda Aparecerse la próxima vez... -el comentario malicioso tomó por sorpresa a Narcissa, hace mucho que no oía a su hijo reír o burlarse de buena manera sobre algo.

-Déjense de tonterías -siseo Snape, con quien hace poco había escuchado a su hijo hablar. Un bajo suspiro salió de los labios de la Malfoy mientras recargaba su frente contra la puerta del armario... había sido realmente estúpida al ocultarse ahí cuando escuchó a su hijo hablar fuera de las puertas de la biblioteca, pero ahora le tenía tanto miedo que siempre procuraba mantenerse fuera de su camino... y ahora estaba atrapada ahí, en una conversación que de seguro era muy importante para que Severus y su hijo hayan tenido que cerrar a cal y canto toda entrada y lanzado hechizos de protección...

Que tonta había sido... su hijo la mataría si se enterara que estaba ahí escondida.

-Entonces, profesor Snape... ¿qué es tan importante como para pedir esta reunión? -preguntó Theo, con respeto. Un respeto que solo había oído (en esos últimos meses) dirigirse al profesor de Pociones y al mismo Draco.

-Iré directo al punto, no vayamos a tener una visita sorpresa -escuchó decir a Severus con desprecio- Ahora que Malfoy Manor esta hospedando prófugos de la justicia, mortífagos muy allegados a Lord Tenebroso, es mejor mantener el contacto escaso...

-¿Y el contacto ahora es por...? -ese fue su hijo.

-La noche en que Albus Dumbledore fue asesinado... -oyó los resoplidos de Theo y Draco- ... era luna llena.

Un largo y tenso silencio.

Dos toscas respiraciones.

El sonido de fricción de las capas al moverse.

El viento siendo cortado por algún objeto.

Dos varitas en ristre.

-Pensé... -era Severus- ... que les había dicho que cuando apuntaran a alguien con sus varitas estuvieran seguros de que ganarían el duelo.

-Somos dos contra uno... -siseo Draco, con la voz tensa.

-Maestros en las artes oscuras.

-Entrenados por el mejor, por cierto...

-Los tres sabemos, profesor Snape, que le ganaríamos en un duelo.

-No lo estamos subestimando.

-Sólo que no es más que la pura verdad...

Escuchó como las mangas de la túnica de Severus se deslizaban por sus brazos, de seguro porque había levantado ambos, mostrando sus manos desnudas en algún tipo de señal de rendimiento.

-No estoy aquí, pidiendo esta reunión, para entregarlos a Lord Tenebroso...

-¿Entonces porqué es? -preguntó Theo, entre dientes- ¿Para felicitarme y desearme suerte?

-Para ofrecerles mi ayuda...

-¿Cómo estamos seguros de que no le dirá a Voldemort lo qué sabe? Como otra estrategia para ganarse su confianza -acusó su hijo.

-Yo no le soy fiel a Lord Tenebroso, ustedes lo saben...

Narcissa ahogo un grito, cerrando los ojos y pidiendo por Cirse que ninguno la haya escuchado.

-No, usted le es fiel a Dumbledore -dijo Theo, casi con tristeza.

-No, yo les soy fiel a ustedes -reprendió Severus- A nadie más que ustedes... Ahora que Dumbledore esta muerto, mi único propósito, excluyendo el ayudar a Potter -escupió- a ganar esta guerra, es que ustedes salgan ilesos. Es que ustedes no vayan a Azkaban... es que ustedes no reciban el beso del dementor. Esa y solo esa, es la razón por la cual yo mismo mate a Albus Dumbledore, para evitar que alguno de ustedes cargara con la culpa...

-Yo era el único...

-No soy estúpido, Draco -siseo Severus- Ambos sabemos que Theo, Vincent, e inclusive Pansy, se hubieran arriesgado a ser ellos quienes mataran a Dumbledore, todos para evitarte el mismo y cruel final... Yo lo sabía, Dumbledore lo sabía...

-No puede decirle a nadie... -pidió Theo... no, Naricissa, casi horrorizada, descubrió que Theo le estaba suplicando- ... Si él se entera... si alguien lo sabe... se aseguraran de usarme como un peón en esta estúpida guerra... yo no voy a permitir eso... se lo prometí a mi hermana...

-¿Aún después de todos estos años piensan desconfiar de mi?

-Tiene que entenderlo -dijo Draco- usted era la sombra de Dumbledore, y después fue la de Voldemort. No sabíamos a quien realmente era leal, para quien realmente trabajaba... de quien realmente es espía...

-Ustedes son como mis hijos... todos -la mandíbula de Narcissa colgó abierta... Severus había sonado tan... paternal y cariñoso, casi creía poder ver una sonrisa en su rostro aunque lo único que viera fuera la oscuridad de ese horrible armario... Se maldijo mentalmente, estaba en el armario evanescente... Vincent Crabble lo había traído desde Borgin & Burkes después del golpe estratégico a Hogwarts- Ya no tienen que soportar más esta carga...

-Lo siento... -se disculpó Draco- Yo... fuimos Hermione y yo quienes decidimos no contarle nada, no queríamos ponerlo contra la espada y la pared... tenía miedo que su lealtad a alguno de los dos bandos fuera superior a todo el cariño que nos había dado... tenía miedo de que se llevaran a Theo -la voz de Draco se rompió- Estoy seguro de que lo comprende... no podía perder a nadie más. Gregory estaba realmente afectado con la muerte de su madre y Blaise estaba a nada de perder la cordura por culpa de Greyback... tenía que protegerlos... Tengo que protegerlos... -ahogo un sollozo. El corazón de Narcissa se apretujo contra su pecho, haciendo que se llevara las manos hacia él... hace mucho que no escuchaba a su hijo así... vulnerable...

Escuchó el brazo de Draco golpear contra su cuerpo, un par de pasos y un fuerte suspiro, otros pasos... tres cuerpos estrecharse... Severus estaba abrazando a Draco y a Theo, estaba segura... los estaba consolando...

-Lo sentimos... -se disculpó Theo, con la voz amortiguada de seguro por la túnica de Severus.

-Todo estará bien... ahora es mi turno velar por todos ustedes... -una lágrima se escapó, bajando por su mejilla, un escuálido sollozo. Se llevó las manos con un golpe secó a los labios. Severus se quedó en silencio... el rostro de Narcissa tembló... la habían descubierto. Conteniendo la respiración mientra escuchaba los pasos correr hacia el armario donde se ocultaba, su rostro transmutó a uno horrorizado cuando las puertas se abrieron con fuerza.

Severus Snape, Theodore Nott y su hijo, Draco Malfoy, la apuntaban con sus respectivas varitas. Narcissa soltó un suave lloriqueo.

-¿Mamá? -preguntó Draco, frunciendo el ceño con confusión.

-¿Cissy? -ahora fue Theo.

-Ho... hola... -su voz tembló, desconsolada. El ceño fruncido de Draco se convirtió en una mirada de frialdad y una mueca despectiva.

-Que grata... sorpresa... -habló Severus, mirándola con indiferencia sin bajar su varita- ¿Qué haces escondida aquí, Narcissa?

-Yo... yo... -tragó con fuerza y retrocedió un paso, miró por sobre su hombro, analizando cuanto tiempo le tomaría llegar a las otras puertas y entrar a Hogwarts... ¿le daría tiempo de huir?

-Yo lo pensaría dos veces -siseo Theo, sonriendo de lado- Somos tres, tú... bueno, no eres ni una... Además, no tardaríamos más de tres segundos en perseguirte dentro de la Sala de los Menesteres... creo que te sentirías más cómoda contándonos la verdad aquí... en Malfoy Manor -persuadió Theo.

-No quería escucharlos, fue un error -dijo de inmediato- Sólo quería comprobar que Bella no destruyera nada y luego escuche a Draco fuera de las puertas... ¡me asuste! -admitió- No pensé que... bueno... ya saben...

-Por Salazar, madre... -resopló Draco- Te has metido en una buena...

-Lo siento... -se disculpó con voz trémula. Draco chasqueo la lengua y Theo rodó los ojos.

-Yo creo que deberíamos lanzarle un Obliviate...

-Eso depende... -dijo Draco.

-¿De qué? -Theo enarcó un ceja.

-De que tan bueno eres para lanzar un Obliviate -contestó Draco- Los pocos que he usado solo han sido para borrar recuerdos insignificantes, piezas sueltas...

-Mierda -masculló Theo, aún sin bajar su varita- Hermione y Blaise son los únicos buenos con esa magia...

-¿Podrías dejar de dar más información? -espetó Draco, molesto- Así será más difícil... -Theo tuvo la decencia de parecer avergonzado.

-Basta -siseo Severus. Narcissa pegó un bote ante su tono bajo, casi amenazante. Ambos adolescentes guardaron silencio, esperando alguna orden por parte de Severus- Creo que... podríamos... buscar a Hermione para...

-No -cortó Draco de inmediato- No meteremos a Hermione en esto -sentencio.

-Entonces eso nos deja una sola opción ya que yo tampoco dejaré que mi hermana este en peligro -dijo Theo, con un susurro siniestro y dando un paso más cerca- Creo que es hora de despedirnos, querida Narcissa... ¡Avada Kedavra!


Julio, 13. 1997

Crabble Manor.

8:00 a.m

-¡Te dije tres veces que quería el vestido azul! ¡El de volantes blancos y escote cuadrado! ¡Cuadrado! ¡No de corazón! -espetó Uxia Crabble con las mejillas tan rojas como el cabello de la familia Weasley, aquellos seres tan inferiores a ella... ¡Morgana sabía que esa familia debía ser despojada de su titulo de pureza! Aunque de pureza no les quedaba nada, sobre todo juntantose con aquellas asquerosas sangre sucia y su predilección por los muggles.

Vio como el elfo doméstico retorcía nerviosamente las manos, agachando la cabeza y bajando sus largas orejas, con esa horrible y grotesca nariz inclinada hacia el suelo; agradecía que aquella bestia tuviera la decencia de no mirarla a los ojos porque juraba que podría vomitar por la repugnancia que sentía hacía ella.

-Señora Uxia...

-¡Soy tu ama! ¡Ninguna señora! ¡Tu ama! -chilló Uxia, casi pataleando ante aquel desplante de la criatura, que si era posible, se encogió más. Inhaló un par de veces, intentando calmarse mientras estrujaba el cinturón de su bata de seda, disparandole una mirada envenenada al vestido morado que descansaba sobre su cama, casi burlándose de ella.

-El amo Crabble ordenó que no se le llamará más: ama... -susurró el elfo, temblando- El amo Crabble...

-¡Me importa un knut lo que ese bastardo malnacido te haya ordenado! ¡Yo soy tu ama! -grito enardecida.

¿Cómo osaba aquella pestilencia ordenarle a sus elfos (¡sus elfos!) que no le llamaran más ama? ¿Quien se creía...?

-Pero el amo Vincent es el cabecilla de la familia Crabble y...

-¡Ya sé que es el maldito dueño de todo! -gritó con más fuerza, casi con frustración- ¡Sé lo que ese miserable se atreve a ordenar bajo ese falso mandato! Mi boveda de Gringotts: cerrada... Mis reuniones con ciertas amigas: canceladas... Mis salidas: denegadas... Ahora ni los estúpidos elfos pueden llamarme: ama... ¿qué quiere? ¿Matarme de la cólera?

-Señora Uxia...

-¡Soy tu ama Crabble! -se giró, inclinándose y golpeando con el dorso de la mano la horrible mejilla de la criatura, que chilló como si la hubiera quemado y cayó al suelo- ¡Ugg! -se asqueó, mirando a su alrededor y buscando algo con que limpiarse la mano... había tocado a aquella abominación- ¿Donde esta mi esposo? ¡Quiero verlo! -exigió, mirando como el elfo se hacia ovillo y temblaba. Sabía que el chico había ido a sacar a Lionel de Azkaban... ¿así que en donde estaba su marido? ¡Él podía hacer que el maldito muchacho dejara de sobrevalorarse y todo volviera a la normalidad!

-El amo Crabble ordenó que al señor Lionel se le encerrara en las mazmorras... -sollozó el elfo.

-¡Esa maldita escoria...! ¡No conforme con tenerme encerrada aquí, ahora encierra a Lionel! ¡Tu VERDADERO amo! -vociferó, saltando un gruñido para nada femenino y le propino una patada al elfo, que se retorció en el suelo- ¿¡Cómo dejas que ese bruto encierre a mi marido!? -el elfo jadeo cuando Uxia le propino otra patada contra el estomago, desatando toda su furia en el pobre elfo, que no paraba de gimotear.

Uxia soltó un grito agudo cuando una fuerza invisible la golpeo de llano en el abdomen, haciéndola volar unos dos metros en el aire antes de caer con un sentón en el suelo, alejada del elfo. Su larga cabellera castaña cayó sobre su rostro, tapándole parcialmente la vista.

-¡Tú...! -gritó, apuntando con su dedo al elfo que no dejaba de lloriquear- ¿Cómo te atreves a atacarme? -demandó, apartándose con vehemencia la melena del rostro. Una corta, gruesa y ronca risa con tono despectivo hizo que Uxia girara su rostro, mirando la entrada de su dormitorio. Vincent Crabble, apuntando con su mano hacia el espacio donde antes había estado parada, aquel... ser... a quien lamentablemente ella había dado a luz (su maldito deber, ya que si fuera por ella lo hubiera abortado) la miraba con burla. Cruzó sus gruesos brazos mientras recargaba su cadera contra la entrada y una sonrisa socarrona brillaba en su rostro. Vestía todo de negro, él nunca solía aparecerse ante ella con el traje de mortífago; más bien lo hacia con ropa muggle, para su disgusto.

Una camiseta pegada al cuerpo, mostrando aquel tatuaje muggle que parecían llamas sobre su biceps derecho, la marca tenebrosa bailando en le brazo izquierdo, unos jeans y botas de combate.

Una mueca de desprecio salió de los labios carnosos de Uxia, mirando con desdén al chico. Al menos ya no era aquel niño gordinflón que todo el tiempo reclamaba su atención, mínimo ya no tenía que sentir sus regordetas manos cuando se atrevían a tocarle la ropa para hacerla verlo. Resoplo sin gracia.

-¿Qué quieres? -preguntó, cruzándose de brazos y viéndolo con toda la petulancia que pudo reunir sentada en el suelo de mármol, con el cabello algo enmarañado cubriendo su rostro y la bata de seda que resbalaba sobre sus pantorrillas ya que había subido un poco por la caída.

-Que dejes de fastidiar a mi elfo -siseo el chico, dirigiendo su azulada mirada al elfo, que empezaba a incorporarse- Disculpa la... actitud de mi querida madre -rió.

-No hace falta que el amo Vincent se disculpe con Pipus...

-Sí, si lo hace -aclaró el engendro enseguida- Ahora puedes retirarte y haz que Chie te cure...

-Gracias amo, Pipus se lo agradece -el elfo intento hacer una reverencia, soltando una mueca por el dolor antes de desaparecer con un "plop"- No vuelvas a tocar a mis elfos a menos que quieras ser tú misma quién se ocupe de limpiar tu dormitorio, preparar tu comida, ambientar tu agua para tus duchas y buscar tu guardarropa del día...

-¡Tú no puedes quitarme a mis elfos! -gritó, indignada. Aunque muy dentro de sí estaba aterrorizada ante la idea de ser tratada como un elfo doméstico, ese maldito engendro del mal sería capaz de retirárselos solo para fastidiarla.

El chico se encogió de hombros.

-Cree lo que quieres -se burló- Y haz el favor de bajar el volumen de tus berreos, das dolor de cabeza y acabas con toda tranquilidad de la casa...

-¿Por qué has encerrado a Lionel? -preguntó entre dientes. El chico suspiro, con hastío... ¡Y todavía tenía la descencia de lucir cansado! ¡Él! ¡Quien no había tenido que estar encerrada todo el día dentro de ese maldito cuarto!

-Porque esta loco -chasqueo la lengua- Perdió la poca cordura que le quedaba en Azkaban, intentó lanzarsele encima a Nicholas Nott cuando Lord Tenebroso lo dejó marcharse sin castigo...

-Lionel no...

-Lionel está demente -la cortó. Uxia frunció los labios, maldito irrespetuoso- Él realmente ya no distingue la realidad de la ficción, esta más loco que los Lestrange...

-¿Qué te pasó en el brazo? -preguntó, viendo como un largo corte aparecía en el brazo derecho cuando levantó la mano para rascarse la mejilla. Pudo distinguir claramente cuando los ojos del chico brillaban de repente, entre incrédulo y feliz porque ella preguntara aquello. Uxia hizo una mueca burlona, haciendo que el brillo en los ojos del muchacho se apagara deprisa, dejando frialdad y odio.

Soltó una risa baja; no podía ocultarlo, el chico aún deseaba su atención y cariño: que estúpido, ¿cuantas veces necesitaba caer para entender de verdad que ella nunca lo querría?

-No es tu asunto... -siseo, cerrando las manos en puños y lanzandole una mirada envenenada.

-Oh, sólo deseaba saber que tan cerca de la muerte estuviste... para que la próxima le pidiera a todos los magos que esta vez sí pasara y ya no tuviera que verte más a la cara -el chico tenso la mandíbula.

-¿Por qué no mejor te vas al infierno, perra? -espetó. Uxia frunció el ceño.

-¿Infierno? -enarcó su fina ceja. El chico resopló con más fuerza y se giró, dándole la espalda y cerrando la puerta con un fuerte portazo. Uxia resopló, fastidiada... ahora la había dejado con la curiosidad...

Se recostó en el suelo, mirando el techo con una sonrisa en el rostro.

Ahora, tal vez si fingiera un poco de cariño ante ese malnacido podría conseguir que le dejara salir de la mansión... y que recibiera El Profeta.

Sí, un poco de sonrisas falsas no le harían daño.

Un escalofrío la invadió.

A menos que tuviera que tocarlo, sería peor que tocar a un elfo doméstico, necesitaría más de veinte baños para quitarse la pestilencia del chico...

Suspiro, lo que una tenía que hacer por un poco de comodidad.


Si quieren odiar a alguien por la muerte de Narcissa, que sea a mi hermana, ella fue la de la idea.

Me pareció apropiado un capítulo desde la perspectiva de los padres de nuestros protagonistas para ver un poco como es que ha sido el proceso de madurar de los Slytherin.

Espero les haya gustado.

Recuerde dejar sus Review, que siempre estoy encantada de leernos.

Nota: El padre de Vincent, me di cuenta en uno de los capítulos anteriores, que tenía el mismo nombre del padre de Gregory (Killian), mi completo error. Me confundí al escribirle ese nombre, el verdadero, como ya vieron: es Lionel. Siento la confusión.

Muchas gracias por leerme, nos vemos hasta la próxima.