*** Tirada 50 ***

Julien está en la cascada / dispuesto para saltar

dentro de un barril metido / como juego popular.

Clover los dispersa a todos: / "lo siento, mi Majestad...

mi misión es protegerte / y esta locura está mal."

"Sin ti el reino está perdido," / dice Maurice... y es verdad.

Julien debe prometerles / que el barril olvidará,

pero si cruza los dedos... / ¿quién se podría fiar?

De noche el barril se lleva / y quiere inmortalizar

su proeza en una foto... / pero ha metido el pulgar.

Se lanza por la cascada... / ¿dónde lo podrá llevar?

Mientras tanto, una serpiente / está a punto de atacar

a un lémur desconocido / fuerte como un robledal,

y el barril le cae encima: / salva al lémur... ¡no está mal!

"Te debo la vida, hermano, / y me debo presentar:

soy Koto y perdí a los míos, / ya no queda nadie más."

Clover está preocupada / porque el rey Julien no está,

se va, se encuentra una cueva... / y alguien la ataca sin más:

Koto, que no la conoce, / y no paran de luchar.

Julien protesta: "¡no mola / nada eso de pelear!"

Clover el pie se ha quemado, / Koto la empieza a curar...

todo el pie le masajea... / Clover se quiere quedar.

Maurice dice a todo el reino: / "a Julien hay que buscar,"

y es el cobardica Willie / quien lo ha logrado encontrar.

"Yo he salvado a este guerrero, / así que soy inmortal,"

dice Julien convencido. / Clover se pone a gritar:

"¡Maurice, me basto yo sola / para a Julien encontrar!"

También está la serpiente, / se oculta fenomenal.

Una fiesta y el jacuzzi, / Koto empieza a preguntar

por qué no tienen muralla, / por qué tanto tobogán:

"sinceramente, no os veo / dispuestos para luchar."

"No luchamos, concursamos... / no es mi estilo, la verdad."

Sage entonces interviene. / "Hola, Babak... ¿cómo estás?"

"Koto, ése ya no es mi nombre. / Julien, debes desterrar

a Koto. ¿Cómo dejaste / nuestro gran pueblo arrasar?

Yo era el rey, él es mi hermano / y ha ocupado mi lugar

desde que emprendí el camino / para encontrar la Verdad."

Clover pregunta si es cierto: / "mi trabajo es sospechar,"

y Koto sabe adularla... / la hace sentir especial.

"Prácticamente estoy sola," / dice, "en la guardia real."

Los dos juntos a los fosas / van a atacar sin piedad;

se enamoran en su idioma, / que es la violencia brutal.

El reino está muy vacío, / Sage empieza a sospechar

de Koto, y allí pelean, / y cada golpe que dan

lo recibe la serpiente, / que viene de merendar:

los lémures van saliendo. / Koto dice que se va,

y Sage desde la distancia / no deja de vigilar.

Koto llega a la montaña... / y, como él, hay muchos más.

Da la serpiente a su dueño, / se va a su trono a pensar:

"una tierra con recursos / y con un bufón real...

nosotros, sin miramientos, / la podremos aplastar."

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