*** Tirada 51 ***
Julien está con un libro / y grita: "¡Clover, Maurice!
Puede que estemos enfermos... / ¡mirad lo que pone aquí!"
El libro es de enfermedades / que se pueden dar allí.
"Este pueblo está muy sucio, / no podemos permitir
que se produzcan contagios / ni una cadena sin fin."
"Un programa de lavado / de manos," dice Maurice,
"creo que Mort jabón tiene / y nos podría servir."
En el tocón se lo encuentran, / todo el jabón para sí...
el ver que Mort lo está usando / los hace al fin desistir.
Un examen para todos: / tienen obligación de ir
a que el Doctor los revise. / Doc ya se empieza a reír:
hoy no viaja al cementerio, / se los han traído allí.
"Tu reino está a salvo, Julien, / pero tengo que decir
que tengo dos resultados / inquietantes. Son... ¡ah, sí!
Mort es mezcla de mil cosas / raras, por eso es así.
Y el otro es un aye-aye... / y se trata de Maurice."
No se parece, no apesta... / Masikura dice: "sí...
aunque te creas oriundo, / Maurice... no naciste aquí.
Julien de bebé viajaba / siempre de aquí para allí
con sus padres, y una noche / un llanto empezó él a oír,
y a aquel bebé que lloraba / aquí se vino a vivir."
¡Cuántas preguntas de pronto / le están surgiendo a Maurice!
A por el príncipe Brodney / Maurice decide partir,
una manta, una campana... / es lo que pudo reunir.
Julien no quiere que vaya / y empiezan a discutir.
Maurice dice: "mi destino / yo tengo que descubrir,"
para Julien es "habría / estado mejor sin ti."
"Clover, cuida bien de Julien... / porque yo me tengo que ir."
Julien se cae de un árbol / en cuanto se va Maurice.
Tras varios días de viaje / y tras penurias sin fin,
Maurice llega a una taberna / que huele mucho a pipí.
Cuando intenta hablar con ellos, / todos se echan a reír...
pero, al sacar la campana, / gritan: "¡vamos a morir!"
Julien, en coma, despierta / a una vida sin Maurice:
allí nadie lo recuerda, / Rob está hecho un figurín
y se hizo su consejero. / Todos le dicen que sí
y hasta tienen dos domingos... / ¿cuándo se trabaja allí?
Y Clover está muy gorda... / y Julien despierta al fin:
"mi destino era encontrarlo / y me voy a por Maurice."
"Nace uno cada milenio," / les explica Brosalind,
"el más guapo sacrifican / a los dioses del tilín,
que bajo tierra se esconden... / y era mi hermano Maurice."
Los lémures de montaña / allí acaban de irrumpir,
Maurice se enfrenta con ellos. / "¡Hazlo, hermano, cree en ti!"
Y su glándula almizclera / vacía, dándole fin
al ataque. Llega Julien... / Maurice lo debe advertir:
"hay que proteger el reino... / sé que piensan ir allí."
Mientras tanto, bajo tierra, / un incesante "tin tin":
"la profecía se cumple, / el Elegido está aquí...
y la Guerra de las Bestias / se va a iniciar en un plis."
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