*** Tirada 66 ***

La ceniza cubre el cielo / dentro del sueño del rey:

con guitarras, contra Koto, / luchará por el poder.

Despierta muy sorprendido: / "¿llegó todo a suceder?

Todo es tan surrealista... / que no, que no puede ser."

"Todo es cierto, no es un sueño; / las guitarras... pues tal vez."

Ya se está reconstruyendo / el reino y volverá a ser

como era antes. Julien dice: / "lo haremos bien esta vez:

aprender de los errores," / que lo dice también Ted,

y Julien dice: "sí, pero / yo soy quien debe aprender

y, a partir de este momento, / a mi pueblo escucharé."

Maurice cree que la idea / es buena... ¡por fin, pardiez!

Clover dice que es horrible, / que todo saldrá al revés

porque la plebe es idiota... / y se va a ayudar a Sage.

Los lémures dan ideas / escritas sobre el papel,

lo anónimo se descarta... / y era casi el cien por cien,

porque quien no ha puesto el nombre / lo está dejando entrever.

Al fondo de esa gran resma / piden calma de una vez

y no pelear por todo, / convivir en modo zen;

será una zona segura: / la tranquilidad es ley.

Y los que sobrevivieron / en el otro bando... ¿qué?

Se reinventan: uno de ellos / está asesorando a Sage

como agente inmobiliario / con reinos para ofrecer:

su experiencia en el saqueo / le sirve para vender.

Los reinos son un desastre, / y distinto parecer

despiertan en Sage y Clover, / que no los quiere ni ver

y propone el viejo reino... / ése al fin tendrá que ser.

Una semana ha pasado, / todo funciona fetén

porque se hace lo imposible / por tratar a todos bien

y no existen los conflictos: / así es como debe ser.

Pero Pancho y Horst discuten / por alguna estupidez:

¡qué sensible a las palabras / que es este Pancho, rediez!

"Las palabras duelen," Julien / piensa que algo habrá que hacer

y saca una lista larga / de términos que tal vez

le resulten ofensivos / vete tú a saber a quién;

es poner puertas al campo / vetarlas, así que a ver

si Julien tiene una idea... / y sí, la tiene, veréis...

Una bocina por lémur / que deberán usar bien:

cuando oigan alguna cosa / que a alguien le pueda ofender;

y Maurice huele el desastre / que esta ocurrencia va a ser:

la usan los ofendiditos / y no saben ni por qué

y, con la excusa más nimia... / "¡MEME MEME MEME MEC!"

Julien decreta una zona / libre de tanta memez,

que el avión acaba siendo... / porque lo echan, ¿y ahora qué?

Pero allí siguen riñendo... / y Julien sabe qué hacer,

pero justo va y se muere / y Maurice les dice: "a ver,

digamos lo que digamos / siempre vamos a ofender

porque somos individuos / y eso nos hace aprender."

Todos se van. El rey Julien / revive... ¡no puede ser!

"¡Éste es mi plan, ser un mártir!" / "Y, cuando se enteren... ¿qué?"

"Ni se acordarán... y Julien / dos punto cero seré."

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