*** Tirada 71 ***
Hasta la costa han llegado / muchas cajas de café,
un regalo de los dioses / que les da para beber
todo el resto de sus vidas / sin tener que reponer,
y llenan todo de quioscos... / incluso en el uvecé.
¡El Julien Marrón es grande! / ¡Cuánto lo puede querer!
Pero entonces, por la noche, / el sueño no lo va a ver.
Masikura se presenta / con una taza de té:
Julien no lo conocía, / se siente como un bebé
por su poder relajante... / así que quiere saber
qué lo compone y le gusta / sobre todo el etecé.
"¡Es Julien Dorado, gente!" / y así lo empieza a vender:
todas las cafeterías / teterías van a ser,
y es producto de la tierra / que a todos los vio nacer...
y a los lémures les gusta, / e incluso tiene el poder
de hacer que Mort sea un hippie / de los sesenta, un ye-yé.
De pronto, Karl esa noche / a Julien se acerca a ver
para proponerle un trato / con su hermano, el del café.
Bruce se llama el empresario / y va con Kipper y Trent,
dos delfines algo tontos, / y con las ratas también.
Se sale por la tangente / con quien quiere hablar con él
de negocios, son distintos: / "no es una pyme, ¿lo ves?
Tengo el poder absoluto / y Karl... vaya... ¿Karl quién es?
Queremos contar contigo / y tu negocio del té."
También le habla del dinero / y de lo que puede hacer:
esos políticos muertos / impresos en un papel.
Si de Maurice lo separa, / mejor lo va a convencer:
al fin, el rey Julien firma / el contrato sin leer.
Al llegar a casa, todos / los quioscos son de café;
Masikura se lo explica: / "Julien, has prohibido el té."
Ante las protestas, Julien / dice: "con Bruce hablaré."
"Julien, hermano empresario, / no lo llegas a entender;
si le ponemos tu cara... / ¿eso te parece bien?"
Y con eso vuelve a casa... / ¡peor no lo pudo hacer!
Masikura hace un brebaje / con lo que puede poner:
estrellas de mar, langostas / y un poquito de su piel,
lo que tiene porque Julien, / tonto, se dejó vender.
Al Club Húmedo lo lleva / a que él mismo pueda ver
que, en contra de la Ley Seca, / los lémures beben té;
incluso Karl está ahí dentro... / y, contra tanto poder,
tiene un plan interesante... / ¡le encanta que salgan bien!
Mort distrae a los delfines / que escoltaban el café;
Clover, a Bruce... pero él sabe / perfectamente quién es
y flirtea, la cabrea... / y ella la toma con él;
Pancho dinamita el barco, / todos se echan a correr
dejando a Bruce allí solo / sin empresa y sin café.
Karl da las gracias a Julien / por ayudarlo tan bien
en su plan contra su hermano, / desaparece otra vez
y se despide: "enemigo, / nos volveremos a ver."
Contra el café, dinamita / y así lo decreta el rey:
que el pueblo decida siempre / lo que ellos quieran beber.
.
