Yoshimune y el matrimonio Aihara fueron en dirección hacia la zona residencial donde vivían las dos sublíderes del equipo Citrus donde obviamente estaban las demás miembros exceptuando a Momokino. Las seis jóvenes luego de una breve reunión como carla se fueron del lugar hasta el distrito de Shinjuku, ubicado en la misma región sur de Edo City.

La joven reina estando en su identidad como Shino Tokuda junto con el matrimonio Aihara y en acompañamiento de un jutsu de su ninja Matsuri, se hicieron pasar por un cuerpo de policía proveniente de la oficina de Minamimachi que seguían órdenes directas del bugyo en caso de que las cosas estaban muy mal.

Estaban afuera de una simple casa tipo finca de clase media, era la casa Akitaya donde vivía el comerciante Sakubei Akita, el cual por la investigación que dio Yoshimune resultó ser el autor material como intelectual de los tres incendios que ocurrieron hace casi un mes pero todo eso orquestado por el magistrado del Sur, el bugyo Sukeyoshi Matsuno y las dos oficiales, Hiyori Onizawa y Ritsu Zenigata, en su afán de ascender de puestos.

Mei Aihara, con ayuda de Matsuri, se hizo pasar por Onizawa que supuestamente no estaba presente por razones desconocidas pero sin duda alguna era la cuartada perfecta para hacer caer al comerciante yakuza con la verdad. La joven ometsuke transformada en la oficial corrupta entró en la residencia acompañada de una okkapiki y una yoriki que resultaban ser Yuzu Aihara y Shino Tokuda respectivamente.

(Okkapiki: Detective de una estación de policía)

(Yoriki: Oficial administrador de policía, generalmente encargado de la estación luego del bugyo)

(Goyoda: Nombre que se le daba a la palabra a la policía ya que cuando desempañaban su labor repetían "¡Goyo, goyo, goyo!" o "¡Goyoda!" que significaba "¡Estás arrestado!")

Las tres gendarmes de la goyoda entraron a la casa, exactamente, en la oficina donde estaba el comerciante malvado el cual esperaba paciente a su aliado de intereses y uno de sus oficiales, el bugyo Matsuno y la doshin Zenigata. El oficial enterándose que era la oficial ausente Onizawa decidió darle la bienvenida pero la oficial que solo pasaba por el inmueble por rutina y no tenía tiempo debido a que buscaban a otro presunto autor de los incendios.

-Akita-san. Le traigo buenas noticias

-¿Tienen pistas del culpable de los incendios?- El comerciante maligno estaba con su sonrisa disfrazada de humildad.

-Así es.- Asintió la oficial corrupta- Akita-san, hemos capturado a Inazuma Candy y a otro sujeto con quien planeaban los siguientes incendios pero creo que las cosas cambiaron y eso no le gustó para nada al jefe.

-¿Qué es lo dice Onizawa?- La sonrisa se le borró ante lo dicho por la oficial.

-Tal como lo escuchaste, la tipa lo arruinó todo.- En eso la oficial le mostró el galón de aceite que expuso Chiyo. Dicha botella litro de aceite estaba con la etiqueta negra del abanico abierto y luego la arrancó dando con el cuervo de tres patas o Yatagarasu dando a entender que era aceite robado, aquello hizo que el comerciante comenzara a derrumbarse.

-¿...?

-Akita-san. La raijin abrió la boca y todo se fue abajo, ya lo sé todo- La oficial corrupta dibujó una sonrisa algo maligna dando en el clavo- Usted vende el aceite más barato para pretender que es un buen comerciante ante todos. Eso es un plan excelente.

-¿D-de que está hablando?- El nerviosismo que pasaba por el comerciante era una muestra de que la verdad estaba dada y tarde o temprano tenía que caer.

-No intente mentir, Akita-san. Ya sabemos de antemano las artimañas que hizo junto con el jefe y nosotras dos. Incendiar los almacenes por mera envidia, robar los barriles e invocar demonios de fuego para darle problemas a los bomberos pero uno de los efectivos dio de cuenta en el asunto y como cereza del pastel, culpar a Izuya ya que él tenía muchos mejores ingresos que usted y todo esto confabulado con el jefe. El aceite que vendiste recientemente era aceite de Izuya, ¿O me equivoco?

El comerciante apretó los dientes mostrándose que estaba completamente iracundo mientras una vena ya se le venía brotando en su frente y apretaba sus puños, el hombre abrió los ojos mostrando que tenía la vista inyectada de rojo.

-¡Tú, maldita! ¿Entonces viniste a matarme?

-Sobre eso...- La joven desenvainó la katana y dio dos golpes formando una X sobre una de las ventanas o persianas de la oficina dando con una vista al jardín de la casa mientras estaban dos personas paralizadas de miedo en ese instante.

(...)

El bugyo Matsuno y la oficial Zenigata habían llegado a la casa de Akita ya que esta noche acordaron tener una reunión a lo que tomaron un atajo entrando por la puerta trasera de la finca yakuza pero no contaban que de repente una de las ventanas de papel fuera cortada en pedazos dando con su otra oficial Onizawa mientras estaban otras dos personas, una goyoda de cabello rubio y otra doshin de cabello oscuro y mirada amatista.

-¡¿Pero que demonios?!- El pelinaranjo de anteojos quedaba en shock al ver la aparente traición- Onizawa... ¡¿Qué significa esto?!

-Muy simple...- Una explosión de humo se hizo hasta que se mostró a las tres personas que entraron en la casa por justicia, Yuzu Aihara, Mei Aihara y Shino Tokuda. Esta última estaba sonriendo logrando su cometido- Finalmente los actores se han reunido.

-¡¿Quién demonios eres?!- Zenigata desenvainó la katana mientras que dos personas más entraron en el jardín, eran Harumi Taniguchi cargando su naginata mientras Kayo Maruta estaba quitándose los anteojos y se ponía en guardia.

-Soy Shino Tokuda, una chica mágica, estudiante de primer año de la preparatoria Otonokizaka

-¿Shino Tokuda? ¿Preparatoria Otonokizaka?

La pelirrosa señaló con el dedo hacia el malvado magistrado.

-Sukeyoshi Kawauchimamoru Matsuno, bugyo de Minamimachi y oficiales de policía, Ritsu Zenigata y Hiyori Onizawa. He comprobado su comportamiento impropio de sus cargos. Se supone que el bugyo y la policía deben velar por la justicia y ayudar a la población pero por ambición y poder ustedes se dedican a hacer crímenes por diversión y culpar a personas inocentes todo para aumentar su currículum.

-¡Maldita! ¡Salgan todos! ¡Salgan!- Gritó el enfurecido bugyo mientras Akita tenía un control remoto donde pulsó un botón rojo.

Una alarma comenzó a sonar mientras todos los hombres, obviamente yakuzas, salían de todos lados mientras Yoshimune y sus acompañantes estaban siendo rodeadas. Una gran explosión de humo se dio dando con un numeroso grupo de hombres que usaban ropas spandex de color negro; guantes, calzones y botas rojas, boinas militares sobre su cabeza y caras pintadas de camuflaje militar.

-Shino Tokuda, Grupo especial Citrus... ¡Este lugar será tu tumba!- En eso el malvado magistrado huyó usando una bomba de humo mientras Zenigata tomó el mando de los matones

-¡Hombres! ¡Acaben con esas basuras! ¡Matenlas si gusten!

Los hombres tenían lanzas de metal en su mano mientras la princesa estaba en guardia.

-Parece que es el momento... ¡HENSHIN!- La joven se abrió la chamarra rosada dando con una especie de collar en forma de rombo de un color azul celeste el cual comenzó a brillar intensamente.

Un fuerte brillo comenzó a inundar todo el jardín, era tanta la luz que se hacía en el lugar que nublaba la vista de los presentes en la batalla como si desplegara un enorme poder. Mientras eso pasaba dos presencias estaban corriendo al mismo ritmo hacia el lugar de los hechos.

(...)

Desde un lugar fuera de la órbita de la Tierra, quizás desde el mismo cosmos...

Un gran corcel alado blanco surcaba desde las estrellas hasta llegar a la Tierra, dirigiendose hacia donde estaba Yoshimune cuyo cuerpo se empezaba a iluminarse intensamente mientras Yuzu y demás miembros del grupo Citrus estaban sin palabras ante lo que veían.

-No puedo creerlo... Tokuda-san, pareciera que está ardiendo su alma o algo así- Decía entrecortada la gokenin- ¿Acaso es ese el poder de una chica mágica?

-No sólo eso, Yuzu... Un Pegaso vino hacia ella y pareciera que fusionó o algo así...- Dijo Mei quien estaba boquiabierta mientras la luz se hizo tan intensa que literalmente todo el lugar quedó de blanco hasta que retornó a su iluminación natural.

Los gendarmes como la oficial corrupta se limpiaron los ojos hasta dar con una persona que estaba vestida como una chica mágica aunque tenía sus peculiaridades.

Era Yoshimune Tokugawa en su transformación de chica mágica. La indumentaria de mahou shoujo consistía en un vestido victoriano de manga corta cuya cuyo corsé era blanco con las caderas pintadas de rosa, una moña grande roja sobre los senos con un rombo azul en el centro, falda corta blanca hasta antes de la rodilla cuyas partes finales estaban coloreadas de rosa asemejando el diseño de una flor abierta, los guantes eran blancos con decorados en rojo y simétricos que iban hasta el codo como si fuera una pieza de armadura. Las botas eran rojas con un rombo azul en el centro.

Su peinado de cabellera con coletas se conservaba solo que ahora eran unos listones moños rojos que amarraban sus sus coletas y sus ojos ahora brillaban más escarlatas que nunca.

-Soy la princesa errante... Shino Tokuda.

-¿Que están esperando? ¡Matenla!- Ordenó Zenigata que estaba aterrada al ver la extraña transformación de la reina de Edo la cual se puso en guardia

Once hombres incluyendo a la oficial corrupta empezaron a rodear a la pelirrosa quien estaba en guardia esperando el primer movimiento de cualquiera de sus oponentes. Los once esbirros del mal empezaron a caminar alrededor de la princesa para dar con el golpe inicial hasta que uno de ellos con lanza en mano se lanzó hacia la princesa.

La joven detuvo al primer matón y tomando la lanza le dio un golpe, otros dos matones vinieron por atrás pero Yoshimune usó ambos extremos de la lanza para tumbar a los dos yakuzas al suelo haciendo una ruedita. Otros tres matones se lanzaron contra ella; el primero fue golpeado con la lanza, el segundo derribado de un puño al estomago y un lance de judo y el tercero iba a atacar con un cuchillo pero fue anticipado su movimiento para recibir rodillazos al estomago y derribado a la lona por medio de un lance de judo.

Yoshimune se fue corriendo hacia otro lado mientras sus diez captores fueron tras ella, el grupo especial Citrus aprovechó el momento para hacer su parte cortando y matando a los yakuzas que estaban por todo el extenso jardín sobresaliendo Yuzu Aihara y su esposa Mei, las cuales en todas partes no dejaban de ser sorprendentes demostrando su rapidez y su fuerza con el blandir de sus katanas derribando y eliminando a cualquiera en su camino.

Matsuri, Maruta y Harumin no se quedaban atrás, también ellas demostraban lo que eran capaces con sus armas y habilidades derribando a cualquier persona que se les cruzaba en el camino haciendo de aquel lugar la tumba de un grupo yakuza. Akita y Zenigata estaban aterrados viendo el escenario pero no soportando el temor de que sus vidas terminaran a manos de unas chicas que fueron a buscar refugio dentro de la finca.

(...)

Dentro de la finca, en la zona anexa al patio...

-¡Atrapenla!

-¡Vamos, mátenla!

-¡Deja de correr, perra!

Gritaban varios de los diez esbirros que seguían sin cesar a Yoshimune la cual buscaba un mejor lugar para pelear.

La pelirrosa dio con un cuarto grande de tatami derribando puertas corredizas mientras que los diez sicarios entraban violentamente para dar con la princesa. Yoshimune en silencio miró a sus oponentes por lo que desenvainó su katana pero en vez de usar el filo delantero usó el filo inverso ya que si usaba de ese modo el rival sufriría golpes más potentes que uno en físico.

Dos hombres se lanzaron hacia adelante pero fulminados con un golpe al cuerpo, dos por detrás a los que la joven evadió, intercambio varios choques de filo hasta que en un movimiento de 360 grados los derribó. Otros dos se fueron hacia por los lados, uno de ellos tenía un puñal pero recibieron un golpe bastante duro en el cuerpo y los cuatro que quedaban se lanzaron pero luego de varios intercambios de aceros fueron golpeados.

A medida que Yoshimune iba por los pasillos de la casa llegaban más sujetos que le daban pelea pero la joven terminaba golpeándolos con su confiable filo inverso dejando muchas personas inconscientes con uno o dos golpes en el cuerpo, en la cabeza, en el pecho, en la nuca y hasta en el rostro, golpes lo bastante necesarios para fulminar a sus oponentes por largo tiempo.

Pero entre más gente derribaba otras más llegaba por lo que era obvio que la joven reina no podía con mucha gente pero dicen que en ocasiones la campana suena para salvar a alguien de los grandes aprietos.

-¡Sukehachi! ¡Osono! ¡Ahora!

De repente, una guitarra eléctrica sonaba desde algún lado de la casa mientras un sujeto encapuchado de ropas tácticas verde oscuras estaba aterrizando en el suelo al lado de la princesa y procedió a sacar una katana corta para destajar a los yakuza en su camino.

El sonido de la guitarra cesó cuando una chica pelirroja de cabello recogido y uniforme negro estudiantil entró con una guitarra eléctrica Gibson Les Paul Standard - Heritage Cherry Sunburst entre sus brazos mientras varios matones se le acercaban. La joven empujaba a varios matones con el instrumento hasta que de la misma guitarra sacó una wakizashi y comenzó a apuñalar y derribar a sus oponentes.

Tanto el joven de ropas verdes y la pelirroja de la guitarra eran rápidos deteniendo los filos como también liquidando a sus oponentes que caían por montones pero tampoco Yoshimune se quedaba atrás ya que ahora tenía más tiempo de liquidar a los oponentes que se le plantaban.

Los tres, la reina y sus dos ninjas de confianza eran una fuerza imparable que destruía al paso de los minutos a un considerable grupo grande de matones hasta que no quedaba ninguno.

Zenigata como Akita estaban asustados al ver que ya no quedaban ninguno de sus hombres con la suficiente consciencia para matarlos a lo que desenvainaron sus espadas.

-¡¿Q-quienes...?! ¡¿Quienes son ustedes?!- Zenigata estaba con su katana en mano mientras que Akita solamente tenía un cuchillo en mano.

El hombre vestido de ninja verde se quitó la capucha mostrando a un joven de entre 18 y 20 años, tenía cabello negro largo atado con una cinta verde y ojos ligeramente alargados terminando en punta color verde.

-Soy un gato mágico y un oniwabanshu... Sukehachi Yabuta.

-Y yo soy Osono Nakatsu, también una gata mágica y un oniwabanshu- Dijo la pelirroja de la guitarra.

-Bien, ahora sabrán como terminarán las personas malvadas como ustedes- La transformación mahou shoujo de Yoshimune terminó cuando ésta volteó la katana a su filo fatal- ¡Sukehachi, Osono! ¡SEIBAI!

(Seibai, significa castigo o triunfo. Era usado para referirse a la forma de hacer justicia.)

Los dos ninjas asintieron y en menos de nada con la rapidez de un gato, liquidaron de un golpe al estomago tanto a Zenigata como a Akita, casi similar a un corte infligido durante el seppuku o suicidio samurai que consistía en cortarse el estomago de izquierda a derecha. Los dos corruptos cayeron muertos mientras que en silencio la reina guardaba su espada y sus dos ninjas confiables hincaron una rodilla a su lado para posteriormente terminar en su forma gato.

Los dos mínimos se subieron al hombro de su princesa y luego entraron en su morral gatito mientras que el grupo Citrus se preparaba para ir a sus casas luego de liquidar a sus oponentes. La princesa se topó con ellas mientras una sonrisa se dibujaba en el rostro.

-Tokuda-san

-Zenigata y Akita han sido eliminados. Ahora solo faltan Onizawa y el bugyo Matsuno.

-¿Entonces tenemos asegurada la inocencia de Izuya?

-Exacto... En dos días, Chiyo se alegrará y lo estará por siempre

(...)

Matsuri aprovechando que Yuzu y sus amigas estaban alistándose para ir a sus casas cuando decidió entrar a lo más profundo de la casa con la excusa de revisar si había más peligrosos yakuza. Se topó con ver a algunos sicarios muertos e inconscientes pero notó que alguien hurgaba en las prendas de los caídos para robarles su alhajas y dinero a lo que la joven colaboró en eso.

Luego de eso se dirigió hacia las oficina vio a otro grupo de personas robando las cajas donde estaba el capital del fallecido comerciante cosa en donde también colaboró con la obtención del capital donde fueron guardados en un gran barril de madera y sellado con una tapa. El grupo de personas encapuchadas salieron con por un camino secreto exceptuando a otra persona y a la misma Matsuri.

-Matsuri quiero que participes en el asesinato de Onizawa. Solamente cuatro participarán.

-Candy-dono, ¿Quienes participarán conmigo?

-Tokaku, Kurome y Chisato

-¿Entonces son las demás que llevan el cargamento hasta las aldeas vecinas?

-Exacto. Creo que la princesita ayudará más a la capital que a la gente de otras regiones del reino por lo que haré en parte lo que hace pero a mi manera. Puede que éste dinero se haya obtenido de una manera no muy digna pero hay un dicho que cuando un ladrón roba a otro ladrón se le perdonará hasta la muerte. Este dinero será para las aldeas pobres fuera de Edo City, uno o dos ryos para cada familia, si es posible tres.

-Sobre Shino Tokuda, bueno, Yoshimune... ¿Cuando es su porcentaje de aprobación?

-3 por ciento. La tipa se encargó de un montón de matones y del viejo Akita y hasta mató a Zenigata a lo fácil y eso que yo quería enfrentarme con ella. Si no está el bugyo no es interesante.

-¿Dónde vive Onizawa?

-Toca mi hombro mientras mis antenitas te dicen las coordenadas... ¿Sabes eso del código Morsa?

-Código Morse, Candy-dono. Pero sí, eso lo estudié muy bien.

-Era de esperarse de mi confiable demonio rosa.

La pequeña pelirrosa se acercó hacia la rubia colocando su mano sobre el hombro derecho mientras las antenas rojas de la ronin comenzaban a moverse a medida que la joven acomodaba su mano libre hacia sus auriculares puestos para captar la señal y luego de eso se apartó de su señora.

-Candy-dono, ¿Luego de asesinar a Onizawa tomaremos un descanso?

-Ya que lo dices, te dejo una semana de descanso o hasta que suceda algo. Ve, soldado.

-Como ordene, Candy-dono- La joven se quitó los audífonos dejándolos sobre el cuello y desapareció del lugar mientras que la rubia que estaba encapuchada se fue hacia la calle mientras se quitaba la capucha.

Candy estaba mirando desde una calle solitaria lo que parecía ser un conjunto de estrellas que conformaban a un león, era una de las doce constelaciones doradas que dominaban el año. En eso alguien encapuchado se le acercó a la rubia como si le tratara de comunicarle algo.

-¿Qué pasa Yaya?

-Candy-dono. Parece ser que el cadáver de Zenigata desapareció.

-¿Qué? ¿El cadáver de Zenigata? ¿Pero que no fue muerta por uno de los ninjas de la princesita?

-Exacto. Ella fue asesinada con el anciano pero parece que no está por ningún lado

La rubia sonrió muy complacida al escuchar lo dicho por su subordinado.

-Nah, no hay de que preocuparse. Seguramente la perra usó un jutsu o un truco, después de todo yo soy su mayor interés. Pero no importa, cada vez que hay un reto ante mis ojos por muy fácil o difícil que sea, siempre lo supero y lo sabes, Yaya.

-Bueno, si usted lo dice. Igualmente ya mataríamos dos pájaros de un tiro, Onizawa sería asesinada y usted derrotaría a Zenigata pero, ¿Y Matsuno?

-Sobre él no hay de que preocuparse, creo que la princesita supo sus trapos sucios y lo castigará como la escoria que es. Todo idiota que comete estupideces se tiene que cortar el estómago para admitir sus cagadas y Matsuno no será exento pero apenas esto es el comienzo para la princesita.

-Sí. Sin duda alguna, la reina Yoshimune la va a tener muy difícil comenzando por ese bugyo.

.

.

.

Eran horas de la noche, exactamente a eso de las diez de la noche cuando unas tres personas encapuchadas estaban reunidas en un callejón mientras veían una casa de dos pisos, posiblemente era la casa de la oficial Hiyori Onizawa que estaba ausente en la reunión que se efectuaba esa noche con el comerciante Abura Akita. Las tres sicarias designadas por Inazuma Candy para el trabajo de asesinato estaban en un callejón donde estaba una buena vista panorámica de la casa de su victima.

En eso otra joven de baja estatura estaba acercándose hacia sus tres camaradas las cuales se sorprendieron de su presencia.

-Azuma, Sato, Kuro

-¿Matsuri? ¿Que no seguías en el equipo Citrus?

-Claro que lo estoy pero... Por más que lo intente nunca voy a dejar a Candy-dono, ella hizo mucho por mí y no puedo dejar eso de lado incluso si tengo que traicionar a mi hermana y a sus amigas.

-Matsuri...- Una de las sicarias, que tenía ojos negros- No eres la única que está en deuda con Inazuma-sama, yo también lo estoy ya que cuando me separaron de mi hermana cuando era niña, Candy estuvo conmigo en esos duros momentos y pasamos muchas penurias juntas aparte de que me salvó la vida muchas veces y me hice su guardaespaldas para devolverle las muchas veces que dio de más por mí.

-A ella la conocí en Tenmacho y en un principio me desagradaba pero me salvó la vida en un motín de prisioneros- Dijo otra sicaria de ojos azules afilados llamada Tokaku- Recibió una apuñalada en el pecho pero a pesar de eso seguía en pie contra los reos que le daban pelea.

-Yo por mi parte... Sufría una enfermedad cardíaca y estaba en riesgo de morirme. Mi familia al no tener el dinero para la operación me dejó y temía que moriría sola pero Candy y mi maestro Mika pagaron la operación, he oído que Candy tuvo que jugarle cho-han contra muchas bandas de Minamimachi y les ganó. Aunque tampoco no es una novata cualquiera, ella desde muchos años que se relaciona con la yakuza y desde siempre ha tenido muy buena mano en las apuestas.

-Y a mí me salvó de morirme... Si todas estamos aquí en el grupo Inazuma es porque ella hizo por nosotras y se lo agradecemos y nosotras por ella. Más que sus integrantes somos como sus hermanas por lo que estamos dispuestas a ayudarla en todo momento incluso si ella quiere convertirse en shogun.

-¡Chicas, silencio!- En eso Tokaku ordenó a sus camaradas que se callaran a lo que las tres chicas se acercaron para ver que alguien había salido de la casa de Onizawa, era una mujer pelinegra de entre 30 y 35 años, posiblemente era la madre de la oficial que había salido a trabajar

Pasados unos dos minutos las cuatro sicarias se miraron fijamente y luego a la casa de la oficial.

-Ya es el momento, ¿Están listas?

-Estoy más que lista, Kuro.

-Bien... ¡Vamos por esa gata!

Las cuatro asesinas se fueron del callejón pero precavidas de que alguien no las estaba viendo a lo que afortunadamente lograron dar con la entrada de la casa, una de las jóvenes usó un alambre para meter en la cerradura logrando abrir la puerta y se metieron de golpe.

Las sicarias ya dentro de la casa se adentraron en el pasillo de entrada mientras estaban en silencio. Kurome miró por todos lados y decidió subir las escaleras caminando de manera lenta y despaciosa lo mismo que sus compañeras quienes caminaban seguidas de ella y su ritmo. Subieron al segundo piso yendo por el pasillo, en eso dieron con un cuarto abierto donde solamente estaba un objeto prendido.

Era Onizawa que estaba sentada en su escritorio mientras veía algo en su computador con los audífonos puestos posiblemente estaba escuchando mientras veía otras cosas en la web. Mientras eso pasaba, una de las asesinas lentamente desenvainó la katana y la mantuvo lista, de hecho, la hoja del arma comenzó a brillar.

Pasados unos minutos de silencio donde solamente el sonido de la urbe se hacía presente, finalmente Onizawa se decidió irse a dormir a lo que fue a su armario para sacar su futon y dormirse en él. Puso el futón sobre el suelo mientras prendía su lámpara electrica pero cuando prendió el bombillo notó que había una extraña sombra sobre ella.

La pelinegra como gata mágica se volteó para ver a cuatro personas encapuchadas, destacando una persona bajita, otra encapuchada de grande busto y otra con ojos negros que hacían juego con sus ropas tacticas negras o ropa ninja... Aquella persona en sí lucía aterradora incluso emitía un aura siniestra.

-¿Quienes son ustedes? ¿Acaso son ninjas del bugyo?

-Hiyori Onizawa... Venimos a hacerte el juicio oscuro.

-¿Qué?

-Matsuri...

En eso la mencionada chica bajita se lanzó con su arma blanca encestando un golpe rápido a la cabeza de la oficial la cual quedó en pausa hasta que de pronto algo rojo brotaba de su cabeza, la oficial se paró del suelo y fue por su katana y la desenvainó dejando tirada la vaina. La joven dio unos pasos hasta estar en guardia. Acto seguido, Kurome, la guardaespaldas de Inazuma se lanzó al ataque, Onizawa anticipó el golpe bloqueando con su arma arriba de la cabeza con tal de evitar ser herida pero en el forcejeo la espada de Kurome fue la más fuerte.

La con fuerza y rapidez la hoja del arma de Kurome derribó la defensa de Onizawa sobre el hombro derecho, dio un golpe deslizante por esa zona haciendo que un chorro de sangre saliera a salpicones incluso roceando a la sicaria del Inazuma.

Onizawa con una herida en la frente y en el hombro derecho cayó de rodillas, momento en que ahora Tokaku se fue con katana pero la pelinegra con rapidez detuvo con su espada el avance pero una vez más el arma asesina fue fuerte, bajo hacia la frente haciendo otro corte dando con una herida en forma de t en la frente. La oficial iba hacia su mesa de noche pero Chisato, otra sicaria del Inazuma le encestó un corte por detrás, desde el hombro derecho y casi a la cadera izquierda.

La oficial cayó al suelo pero se volteó rápidamente cuando la misma Chisato se lanzó al ataque pero la detuvo teniendo su katana con las dos manos abiertas teniendo por breves segundos una buena defensa. Empujó a su oponente y remató con un puntapié al estomago que la mandó al suelo, la oficial iba a dar su primer golpe pero Matsuri aprovechó para clavarle una herida profunda al pecho. Onizawa infló sus mejillas al sentir como la ninja del grupo Citrus le enterraba lentamente su puñal en el pecho hasta que escupió sangre a las ropas de la sicaria.

La oficial se puso de pie mientras que la pequeña ninja cayó al suelo, la gata mágica alzó la katana lo más alto para encestarle un golpe pero la asesina bloqueó con su katana el ataque pero en eso Tokaku la apuñaló de lleno en la cadera izquierda haciendo que literalmente la pijama de la oficial quedara totalmente bañada en sangre y en buena parte.

Onizawa con su mano libre tomó la katana que la apuñaló hasta terminar empujando a Tokaku que cayó al suelo lo mismo que la oficial pero Kurome y Chisato se acercaron para darle pelea, la oficial estaba acostada en el suelo mientras bloqueaba a duras penas un ataque de Kurome cuyos ojos negros brillaban como los de un cuervo al asecho. La oficial mandó a su oponente a la pared con un doble puntapié, intentó levantarse pero recibió un corte certero desde el costado izquierdo y buena parte del torso.

La malherida oficial cayó sentada y fue a rastras unos pasos atrás para volver a levantarse pero nuevamente Chisato le hizo otro golpe certero dando con la herida anterior una gran X en todo su cuerpo que la mandó al suelo. Onizawa a duras penas se sostuvo de la pared para lanzarse contra Chisato pero Kurome se interpuso y le encestó otro golpe esta vez de corte vertical dando una estrella de seis puntas que hizo que la oficial cayera bruscamente de espaldas al suelo.

La ya agonizante oficial con las fuerzas que le quedaban se arrastró dando con su katana y la clavó en el suelo con tal de levantarse pero nuevamente recibió una estocada por parte de Matsuri, luego Tokaku, luego Kurome y finalmente Chisato. Las cuatro estocadas juntas dieron en todo el pecho de la oficial hasta que sacaron sus armas, las guardaron y se fueron del sitio el cual ya estaba con rastros de violencia y sangre mientras que la oficial estaba sentada sobre la pared mientras sangraba intensamente por la frente y su pecho estaba totalmente empapado mientras su katana estaba clavada en el suelo.

Eran sus últimos instantes de vida.

Tiempo después, en aquel vecindario solitario... Los gritos de una niña pequeña se escucharon haciendo despertar a sus habitantes.

(...)

Oficial de Policía

Hiyori Onizawa

Asesinada por Inazuma Candy

.

Comerciante Yakuza

Sakubei Akita

Castigado por Yoshimune Tokugawa