Notas de autor: No tengo perdón de Dios. Y… la vida de adulto apesta.

Fiesta de té con la Araña

4to. Día

¡Vámonos de Aquí!

"¿Estás seguro de hacer esto?"

Jamás había estado más seguro de algo en mi vida.

Dejó el silencio responder por él mientras remueve su mochila en busca de las posesiones que seguramente necesitará. Gon suspiró.

"¿Y sobre lo otro?"

Por un momento se quedó quieto, antes de proseguir.

"Si llega a decir algo aunque sea por accidente, podría arruinarnos el plan -le ignoró a propósito mientras mete en su billetera todas sus tarjetas y credenciales, echándola en el bolsillo de su pantalón junto con su teléfono- no sé si no te has enterado, pero lo único que tenemos de ventaja es que desconocen que te estoy ayudando. Y siendo sinceros, eso también está en tela de juicio"

"Pienso que…"

Giro a verle molesto. Gon se aguantó el puchero.

"Me importa una mierda lo que pienses -retó- mi trabajo como tu amigo es evitar que termines muerto en una zanja, así que no voy a-"

"Es tu hermano"

Suspiró inconforme volviendo a lo suyo. ¿Acaso Gon no entendía lo delicado del asunto? Si los descubren los matarán a ambos sin preocuparles el cochino nombre por el que estaban ahí en primer lugar.

"No creo que sea buena idea -además, Kalluto ya había dado su respuesta en aquella plática con Machi, no tenía caso preguntar lo obvio- Gon, por favor entiende…"

Se giró a verle y ese fue su error. Enfocar esos ojos dorados fue y será siempre su perdición. ¿Cómo decirles que no?

Pues fuerte y claro, obvio.

"Agg tu ganas -le fulminó con la mirada, apuntándole con el dedo de forma descortés- pero dependiendo de lo que Kalluto responda tendremos que ajustar el plan"

O el remedio de plan que tenemos…

Sacó su teléfono de su bolsillo y revisó la hora. Era bastante tarde ya pero valía la pena intentarlo. Miró una vez más a Gon y este sonrió alentándolo. Aplastó el ceño antes de escribir un texto rápido y enviarlo.

"¿Feliz? -cómo detesta a este hombre que hace con él lo que quiere, especialmente arruinar su raciocinio- como te odio…"

"Oh, no decías eso hace rato Killua~"

Me lleva el diablo…

Abrió la boca a punto de decir alguna grosería, pero la vibración en su mano le distrajo. Leyó el mensaje en menos de un segundo, mordisqueándose los labios. Bien. No había pensado en que decir y ahora Kalluto venía a su habitación.

Genial, más que genial…

Gon entendiendo su predicamento le dio unas últimas palabras de aliento, justo antes de que unos golpes leves se escucharán en la puerta. Se dirigió hacia la salida, encontrándose con la persona que esperaba. Un último vistazo al dorado le dio la fuerza de seguir, guiando a su hermano al pasillo.

Kalluto le miró impasible sin decir nada, esperando en silencio que tomara la palabra.

"Kalluto ¿Qué opinas de Gon?"

La ceja que se levantó le hizo sentir estúpido.

"¿Me llamaste a las tres de la mañana solo para preguntarme qué opino de ese chico?"

Las mejillas se le calentaron. Kalluto no solía hablar, pero cuando lo hacía de verdad se le notaba que él también era un Zoldyck.

"Lo siento… es solo que…"

¿Es solo que qué?

"Planeas marcharte con él"

Desinfló su postura, había sido fácilmente atrapado.

"¿Cómo lo sabes?"

"Por dios Killua, tienes la misma mirada que el día que decidiste sacar a Alluka de casa, no soy un tonto"

Golpe bajo. Bastante bajo. Bajo y doloroso. Casi pensó en Illumi y sus maneras estilizadas al jugar con los demás, pero Kalluto no es como Illumi. En Kalluto no hay odio o resentimiento, pero sí un aura muy extraña a su alrededor.

"Gon no tiene nada que ver en toda esta cruzada de odio, es injusto que muera por eso. Y sé que lo de Alluka fue mi culpa… pero te pido que confíes en mí una vez más y vengas con nosotros -extendió su mano hacia su hermano, temeroso de la negativa que ve aproximarse- por favor…"

Kalluto miró su mano y después a él, pero no se movió.

"Siempre has sido un idealista, Killua -vio como la culpa se arremolino en los ojos violáceos, justo antes de rechazar su mano- lo siento, pero me quedaré con la Brigada"

Se había preparado para la decepción, pero aun así dolía. Así que sonrió lo mejor que pudo, después de todo lo que menos quería era ver la mirada triste de su hermano.

"Comprendo"

Kalluto tiene derecho a ser feliz ya sea conmigo o sin mi…

"¿Algo más? -negó, la Brigada veía a Kalluto cómo uno más, estaría más seguro de su familia con ellos que con él- volveré a mi cuarto entonces"

Se aguantó el corazón aplastado, acercándose a su hermano y estrechándolo una última vez, si moría al día siguiente al menos esto podría contar cómo una despedida. Kalluto por su parte se tensó entre sus brazos, nada raro desde que solo estaban ellos dos. Beso su frente cuando alzó su rostro, dubitativo. Parecía debatirse en decirle algo. Sonrió.

"Te amo Kalluto, por favor cuídate mucho… -Kalluto asintió con la culpa acentuándose en el violeta de su mirada- y cualquier cosa no dudes en llamarme, vendré corriendo sin importar nada"

Se separó de su hermano sin esperar nada parecido, Kalluto al igual que Illumi no sabía dar amor sanamente, por eso jamás le exigiría lo mismo. Pero contrario a lo que pensó, Kalluto se apachurro entre sus brazos con fuerza, ligeramente tembloroso. Cómo si temiera algo.

"Killua, yo… -esperó, comenzando a preocuparse conforme los segundos pasaban en silencio. Pero antes de poder preguntar Kalluto se separó para marcharse- mucha suerte"

Kalluto está muy raro… ¿Acaso sabe algo?

"¿Está todo bien? -preguntó- sabes qué puedes decirme cualquier cosa…"

Kalluto bajo la cabeza, sopesando la respuesta antes de negar.

"Hasta mañana"

Le vio irse hasta que dobló a un pasillo fuera de su vista y volvió a la habitación ligeramente confundido. No valía la pena comerse la cabeza, seguramente Kalluto no se lo diría de igual manera aunque insistiera.

"Repasemos una vez más el plan, Gon"

Gon respondió a sus palabras con una sonrisa triste. Kalluto no los acompañaría.

"Ey, no pongas esa cara… -se sentó a su lado sobre la cama, paseando su vista por la habitación, buscando cualquier cosa que pudiese estar olvidando- nada de esto es tu culpa"

Gon no pareció muy convencido, pero igual sonrió para él.

"Killua, respóndeme una duda. ¿Por qué esperaremos a que llegue el líder en vez de aprovechar su ausencia para irnos?"

Se recostó a su lado, Gon aún recargado en la cabecera de la cama le miró con curiosidad.

"Intentar hablar con ellos es lo mejor que puedo hacer. Si nos fuésemos por la noche como unos sucios fugitivos puede que pasen dos cosas. Que nos busquen hasta encontrarnos y matarnos o que ni siquiera le den importancia, la primera es más probable que la segunda -Gon le miró atentamente mientras se acurrucaba a su lado- si hablo con Chrollo y quedamos en buenos términos nos ayudaría a futuro en caso de que nos los encontremos por alguna razón…"

"Comprendo… -susurró Gon antes de guardar silencio, abriendo la boca varias veces y mirando en todas direcciones, la tez morena de su rostro se chapeteo ligeramente y entonces pregunto lo que parecía le carcomía las entrañas- Killua… no quieres… ¿Seguir con lo de hace rato?"

Sintió sus propias mejillas calentarse. No es que no quisiera… pero cuando decidió terminantemente marcharse de allí les quedaba tan poco tiempo para pensar un plan de escape que no podía desperdiciarlo en actos carnales. Alejarse de los besos de Gon podría ser fácilmente una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida.

Además, luciría cómo una especie de despedida trágica…

"No. No nos despediremos aquí, Gon. Pero te prometo que… -acercó su rostro al otro, acariciando una de sus mejillas antes de plantar un beso suave en sus labios, suspirando resignación y encerrando todo su deseo muy en el fondo de su cuerpo- cuando salgamos de aquí…"

Gon le observa, sus ojos, sus labios. Sus iris miel se han opacado y su sonrisa lleva una sombra de travesura antes de estampar su boca en la suya con hambre y deleite, pero sin dar pie para algo más.

"Te dejaré continuar y hacer todo lo que tú quieras… -ambos sonrieron entre suspiros- así que espera un poco más…"

….

Durmieron acurrucados, uno sobre el otro a la espera de cualquier cosa reuniendo la poca energía que pudiesen antes de que todo se volviera una guerra sin cuartel.

Chrollo está por llegar…

Repasó una y otra vez en su cabeza las cosas que diría y el cómo lo haría. Lo ideal sería hablar con Chrollo a solas y pactar un trato conveniente, algo que fuese mucho más llamativo que la vida de alguien que podía ser o no de utilidad.

Que ellos sepan…

No podía ofrecer al amigo de Gon. Pero quizás, cómo última alternativa… podría ofrecer a Hisoka…

Dar una vida por una vida es justo ¿No?

Gruñó para sus adentros mientras Gon se recarga pensativo en su lugar de siempre. Esto de tirar los dados no le gusta, mucho menos cuando Kalluto apareció en su habitación un rato más tarde, comunicando el arribo de Chrollo al lugar.

"Quiero hablar con él -Kalluto le miró impasible- antes de cualquier cosa"

"En este momento Machi está hablando con él. Pidió que nos reunamos en la sala principal en quince minutos… junto con el rehén"

Miró con urgencia a su hermano, buscando en su semblante la prueba de que las cosas ya estaban jodidas o no. Tristemente no encontró nada, Kalluto no le daría ni eso.

Esto no está marchando para nada como me hubiese gustado…

"Bien"

Y Kalluto se marchó sin decir más. Gon entonces habló.

"Entonces… ¿Plan B?"

Se talló el rostro meditabundo. Esto no pinta bien. No es raro que Machi de un estatus de la situación cuando Chrollo se ausentaba…

Pero si le comenta de mi acercamiento a Gon…

"No hemos perdido todavía. Si dialogar falla entonces pelearemos…"

Gon asintió.

"Lo dejo en tus manos… -suspiró cuando sus ojos se encontraron directamente con los dorados- pero no te obligues a aceptar condiciones imposibles por mi Killua… si es necesario pelear, te prometo que protegeré tu espalda sin importar nada"

Su mirada tembló acuosa contra los iris miel siempre tan determinados. Es molesto como alguien tan bueno y leal había terminado como rehén de la Brigada.

"Confío en ti"

Miró nuevamente la hora en su teléfono, le habría gustado tener más tiempo para pensar. Se palpó los bolsillos de su pantalón corroborando que tenía lo indispensable y suspiró.

"Es hora de movernos, Gon"

Salieron de la habitación como se supone que lo hicieran, con una de sus manos en la espalda ancha presionando sutilmente, listo para empujar con violencia en cualquier momento.

Cuando llegaron a la gran sala Phinks y Feitan ya estaban ahí. Caminaron hasta el centro de la habitación cómo se esperaba de una ejecución y pateó descuidadamente la pierna del otro para hacerlo caer, mordiendo todo lo sutil que puede su labio para no disculparse ante el quejido. Los miró a ambos antes de pasear su mirada preocupada por el lugar en busca de su hermano, pero Kalluto no está ahí como él creyó. ¿Dónde se había metido?

Feitan pareció divertido ante su desconcierto.

"¿Esperabas a alguien?"

Le ignoró garrafalmente. Conocía el poder de Feitan, no valía la pena hacerlo enojar tan rápido. Se quedó al lado de Gon, esperando que la acción no fuera del todo rara.

Phinks río ante la molestia del miembro ignorado, pero cuando está por meterse con él unos pasos resonaron en el lugar. No tuvo que girarse para distinguir su presencia de las demás. Chrollo era sin duda alguna alguien particular, tanto como lo eran Hisoka e Illumi. Tan parecido a ellos y tan diferente al mismo tiempo.

Contuvo la respiración cuando su líder pasó caminando a su lado, seguido de cerca por Machi. Podía sentir la tensión en sus músculos tanto como en los de Gon, esperando que esté llegara a la tarima de la habitación

Permaneció estoico. Era la hora del show.

"Machi ya me puso al día sobre la situación del rehén -Chrollo le miró directamente a los ojos de la misma manera que Gon le miraba con profundidad mientras lo torturaban, ni siquiera parecía reparar en el chico a su lado. Esto no le gusta, no le gusta nada- y llegué a la conclusión de que no le sacaremos el nombre que buscamos…"

Le sostuvo la mirada, intentando no lucir desafiante. Si la desviaba o dejaba que la duda se filtrara en ella sabía que perdería como muchas veces perdió ante Illumi.

Todos esperaron en silencio. Chrollo alargó su respuesta, separando su mirada cansada de la suya, mirando por primera vez a Gon desde que llegó a la habitación.

"Mátenlo"

El veredicto le tensó, pero no le extrañó. El hombre impersonal a todo lo ajeno a la araña y sus deseos era difícil de comprender, pero relativamente fácil de predecir. Y él estaba listo para contraatacar.

Se interpuso entre ellos y la figura de Gon cuando hizo estallar las ataduras de Machi, ambos coreografiando una seguidilla de movimientos en cámara lenta. Sutilmente naturales, precisos para ser la primera vez que hacían algo así. Extendió los brazos hacia atrás protegiéndolo, descubriendo que Gon hacía lo mismo. Ambos presionaron sus espaldas, cubriéndose mutuamente.

Phinks estaba a sus espaldas, de frente a Gon. Feitan a su derecha, Machi a su izquierda, Chrollo al frente.

Perfecto. Estamos rodeados…

"Apártate Killua"

Machi ni siquiera pareció inmutarse con lo que veía, cómo si lo esperara de antemano. Pero no por ello le haría caso. Se agazapó de manera amenazadora, exhibiendo colmillos y garras como bestia salvaje dispuesto a desgarrar al primero que se acercara a ellos. Machi no se movió. Nadie lo hizo.

"No"

Su respuesta resonó en el silencio del lugar. Más como un gruñido gutural que como una negativa. El grupo intercambió miradas, preguntando silenciosamente al líder lo que debían hacer. Chrollo permaneció impasible, observando la escena frente a él.

"Siempre supe que eras un traidor"

Feitan no parecía tener dudas sobre sus acciones, dando unos largos pasos hacia él, deteniéndose a una distancia prudente, desenvainando su espada.

"Me importa una mierda lo que tú creas suponer"

Si picaba lo suficiente podría centrar la atención de todos en Feitan y atacar a alguien más. Con suerte mataría a dos de un tiro con Kanmuru. Tenía la ventaja de la sorpresa, nadie conocía su verdadera velocidad.

Estaba listo para saltarles encima dispuesto a desgarrarlos a todos pero un sutil roce en su mano le acomodo lo suficiente las ideas como para centrarse en el plan original. El que tiene más posibilidades de resultar…

Aspiró con fuerza.

Si tenía que rebajarse lo haría. Si debía rogar, huir o matar lo haría. No cometería el mismo error que cuatro años atrás. No dejaría que lastimaran a nadie que él quisiera nunca más.

"Líder. ¡Yo no he traicionado a nadie y Gon tampoco! La araña insiste en matarle por una vendetta de hace años pero él no tuvo que ver en eso. No hemos atentado contra la araña, no hemos matado a nadie. Solo queremos irnos"

Es cierto, pero…

"Solo decir eso ya es una traición a la araña"

Sabía que Feitan lo atacaría, pero aún no era el momento de mostrar sus cartas. Chrollo aún se mantenía en silencio. Difícil saber si valoraba su petición o pensaba matarlos él mismo.

"Técnicamente el líder siempre nos ha dicho que es nuestra elección estar aquí. Killua siempre ha acatado las órdenes, ha sido leal. Si quiere marcharse…"

El corazón se le ablando por un momento. Siempre le estaría agradecido a Machi por lo que había hecho por él y Kalluto, incluso ahora no deseaba lastimarla, pero si se les ordenaba pelear…

¡No tendré piedad!

"Si se me permite hablar. Matar al mocoso es algo que nuestros exmiembros no hubiesen querido. Pakunoda siempre defendió que dejáramos ir al niño y Nobunaga lo quería como un pupilo. Matarlo parece un insulto a sus memorias -todos giraron a ver al miembro que se había mantenido en silencio hasta el momento, sorprendidos- pero Killua es un punto aparte, él si tiene información nuestra que podría afectarnos si decide divulgarla"

La declaración de Phinks le tomó por sorpresa. Sorpresa que supo disimular rápidamente. Sabía que no se llevaban especialmente bien, pero le agradeció de igual manera. Aunque él quisiera ayudar a Gon más por sus viejos amigos que por él. Pero él no lo desaprovecharía. Tomaría cada oportunidad

"Si que ande de chismoso es su problema, no diré nada igual que nunca hablé de los Zoldyck. ¡Le doy mi palabra y la de Gon! Yo no pertenezco aquí, líder. Tú mismo lo dijiste en nuestro primer encuentro"

"Líder, si está de acuerdo. Los mataré a ambos en este momento"

"Killua… ¿Qué pasará con Kalluto?"

El aire le abandonó los pulmones cuando Chrollo pareció reaccionar al fin, preguntando la última cosa que él deseaba responder. Pensó que Kalluto estaría ahí, que al final se uniría a su escape con Gon. Pero Kalluto no había llegado.

"Kalluto es su propia persona. Toma sus propias decisiones y no tiene nada que ver con esto… pero si le hacen algo…"

La amenaza quedó flotando en el aire. Nadie lastimaría a su hermanito. Ni siquiera ellos. Los mataría aquí y ahora si solo se les pasaba por la cabeza tocarle un solo cabello.

"Kalluto ha demostrado lealtad a la araña -escupió Feitan- no como tú"

"Feitan, Killua nunca nos ha traicionado de ninguna manera, lo que dices es injusto"

Machi había dado un paso entre Feitan y él, interponiéndose. El pecho se le hincho doloroso, Machi lo estaba… defendiendo mientras los demás observaban.

"Killua -se giró ella hacia él, con el temple intacto, pero con un ligero dolor en la mirada que no termina de ocultar- ¿Es esto lo que realmente quieres?"

Esto era Gon aunque no lo mencionara, estaba claro para todos. Y lo quería. Él lo quería.

"Moriría por él"

Y se hizo el silencio. Espeso y sucio. Había tirado la moneda al aire y solo quedaba esperar. Con suerte. Con mucha suerte… si quizás ese hombre al que llamaba líder guardaba aunque sea un poco de respeto o agradecimiento hacia él…

"Ya hemos tenido traidores antes… -el tono lúgubre le helo la sangre, pero no retrocedería llegado a este punto- mi más grande error fue no haberlos matado en el acto y dejarlos marchar…"

Se agazapó más en su lugar por instinto, con todas las alarmas gritando en su interior que huyera del lugar.

Pero ya era demasiado tarde.

En menos de un segundo Chrollo estaba a su lado y su mano se estiraba con una cuchilla afilada hacia su cuello.

No. Yo no soy el objetivo…

Ese ataque iba dirigido hacia la nuca de Gon.

Levantó la mano derecha por instinto para atrapar la otra, pero un sutil movimiento a su derecha lo distrajo. Feitan a su lado estaba por encajar sus garras en su costado en un ataque certero, uno que podría llegar a ser fatal dependiendo de la profundidad.

Mierda…

Incluso con su velocidad no podría detener los dos ataques o esquivarlos. Su hatsu podía herir también a Gon. La única respuesta posible era detener por lo menos un ataque, el peor.

Apretó los dientes, esto dolería.

Tomó la muñeca de su líder deteniendo la cuchilla que cercenaría el cuello de su amigo, mordiendo sus labios y negándose a cerrar los ojos a sabiendas del dolor agudo que pronto atravesaría su cuerpo.

El tiempo se congeló.

Una mueca sin sonidos.

Todos contuvieron la respiración.

Ggg…

El olor a sangre le golpeó antes que el dolor o el sonido de las gotas espesas al golpear el suelo. Giro asustado, pues la herida había sido hecha pero el dolor no había llegado.

La mano afilada que había visto casi encajarse entre sus costillas se encontraba detenida a solo centímetros de su cuerpo por otra grande y fuerte, de la cual se derramaba un hilo de sangre.

"¡No dejaré que nadie haga daño a Killua!"

No había amenaza en sus palabras, pero sí una advertencia. Un enojo mudo, una promesa. Gon ni siquiera se había movido, había repelido el ataque de Feitan instintivamente, con el filo del cuchillo de Chrollo a solo un centímetro de su piel. Cómo si no hubiera visto el ataque venir.

No. Cómo si no le hubiese importado o…

Cómo si hubiese sabido que lo detendrían…

Feitan retrocedió soltándose de Gon, acariciando la mano presumiblemente rota bajo una mirada de desagrado.

"Me dije que jamás cometería nuevamente ese error… -Chrollo por otra parte se soltó tranquilamente de su agarre, mirándole con ojos cansados y sin emociones buenas ni malas, girando para alejarse casi con aburrimiento de ellos- salgan de mi vista antes de que cambie de opinión…"

No necesito oírlo dos veces.

Ni siquiera se molestó en pensar si era una trampa o un engaño. Tomó la muñeca de Gon y dio una última mirada a Machi antes de girarse, una cargada de disculpa y agradecimiento mientras se abría paso con cautela entre el grupo de personas para salir por uno de los balcones.

Esta era la probabilidad improbable, el uno en un millón, el par de seis, el tiro en el centro…

Y él no lo desperdiciaría…

Piso fuerte aún con la adrenalina corriendo salvaje por sus venas. El corazón le duele al bombear la sangre a través del cuerpo y el sonido atronador de sus latidos le marea, pero… ¡Pero es tan feliz!

Gon corre a su lado a velocidad casi inaudita, entre edificios abandonados y callejuelas olvidadas. La sonrisa que Gon le dedica bien podría ser un reflejo de la suya.

¡Somos libres!

Libre para viajar. Libre para dejar de matar. Libre de su familia y personas con las que no encaja. Libre de estar en compañía de alguien que le aprecia. Que le quiere. Porque Gon le quería ¿Verdad?

Confío en ti…

Eres cálido…

Te prometo que protegeré tu espalda…

¡No dejaré que nadie haga daño a Killua!

¡Claro que Gon le quería! Le quería tanto como Killua quería a Gon. De esa manera tan nueva, tan natural. Cómo si toda su vida hubiesen estado destinados a encontrarse.

Tomó la mano de Gon y lo guío entre el frío laberinto de cemento, buscando las calles más solitarias para llegar a su destino.

La cara le dolía de tanto sonreír, pero sus labios tiraron hacia arriba nuevamente al ver el aeropuerto a solo unas manzanas más allá de su ubicación. Debían marcharse rápido. Antes de que Chrollo cambiará de opinión o el idiota -Feitan- quisiera hacerse el valiente y cazarlos.

Aligeró el paso hasta detenerse a tomar aire en un pequeño callejón entre dos grandes edificios, Gon pareció agradecer la pausa.

"¿Qué haremos ahora? ¿A dónde quieres ir primero?"

La excitación en la voz de Gon es tan palpable que casi puede acariciarla con las yemas de sus dedos. Tarareo, realmente no habían decidido a dónde irían primero, pero para él cualquier lugar era bueno si estaba con Gon. Bueno… bajo la mirada posándola en sus manos.

"Deberíamos atender tus heridas"

"Pero ya está curado Killua. Tú me curaste"

"¿¡Eres idiota!? ¡Eso sí apenas fue asistencia básica! ¿Qué pasa si se te infecta o algo? -busco la mano lastimada, la que había cubierto con un retazo de su camisa para parar el sangrado de su amigo. No pudo evitar sentirse culpable al ver la tela empapada en sangre, ese ataque era para él- tenemos que atenderte esa mano y tus heridas anteriores"

"Estaré bien, ya casi sanó por completo -y cómo confirmando sus palabras, Gon levantó su brazo hacia él, arrancando las vendas que había puesto el día anterior de un tirón, mostrando las heridas casi en su totalidad cicatrizadas- y lo de ahorita no es nada en comparación, sanará en un rato"

Rodó los ojos exasperado.

"Gon… si te dan atención médica apropiada no te quedarán marcas"

Gon arrugó el ceño contrariado.

"Eso no me importa mucho… ¿Por qué a ti sí?"

Jadeo frustrado. Esto es tu culpa, Killua. Debía saber que, si Gon se había dejado el tatuaje de la araña, por supuesto que se dejaría las marcas en su brazo. Bien. Esto era una enseñanza. A la siguiente simplemente arrastraría su trasero hasta el hospital sin decirle nada.

"Porque…"

Suspiró, aguantando la culpa y el remordimiento.

"Porque esas marcas siempre me recordarán el momento en que te lastimaban frente a mí y yo no hice nada para ayudarte…"

Gon aflojó el ceño y su mirada se volvió dulce. Un escalofrío suave le acarició la espalda ante su expresión. Desvió su mirada avergonzada, aún primerizo en emociones tan melosas cómo esas.

"Oh, es por eso… -aplastó los ojos en un puchero ante el tono empalagoso. Gon de verdad le ponía los pelos de punta a veces- pero a mí me recuerdan el momento exacto en que te encontré después de tanto tiempo. Te veías tan guapo y elegante…"

Boqueó azorado. ¡Estúpido Gon! ¡Qué cosas tan vergonzosas dice!

"Es- eso no es justificante para no tratarte"

"Oh, mi Killua es tan tímido…"

Giró su rostro con crepitante ansiedad, directo a los ojos miel, tan cándidos y amorosos.

¿Su Killua? Como… ¿Suyo suyo?

"¡¿De qué hablas?! ¡No soy tuyo!"

Y algo cambió en la mirada de Gon. Tan rápido como un parpadeo que no dio. La candidez se enturbio. La miel se volvió caramelo y el calor aumentó. Abrió la boca listo para arremeter con algún argumento inteligente contra lo que sea que Gon fuera a decir, pero antes de poderlo asimilar se encontró atrapado entre la dura pared a su espalda y el firme cuerpo de Gon contra su pecho, presionando sus caderas contra las suyas y hundiendo su nariz en su cuello. Se atragantó tanto como se derritió entre sus brazos.

"Tienes razón… aún no eres mío"

El corazón se le saltó un latido. La vergüenza le comió las mejillas y de paso el rostro entero. ¿De qué hablas…? Quiso preguntar, pero Gon ya había comenzado a mordisquear su clavícula, erizando los vellos de su cuello y volviendo sus piernas de mantequilla.

"¡Qu-Qué estás…!"

Jadeo cuando las caderas se presionaron con fuerza, restregándose contra él y las manos juguetonas se cerraron en torno a su cintura, manteniéndolo quieto en su lugar. Todo le dio vueltas.

"¡Go-Gon!"

Oh Dios ¿Esa fue mi voz gimiendo?

"Killua… oh Killua, eres tan…"

Sea lo que sea que haya querido decir Gon se había vuelto un gruñido bajo y pasional que le desbarató los sentidos. Pasó sus brazos por su cuello, aferrándose a él con fuerza o se caería. ¿Cómo es que veinte minutos antes estaban por iniciar una pelea encarnizada por sus vidas y de repente se encontraban fajoneando en un callejón abandonado de Dios como si la vida se les fuera en ello? Comenzaba a creer que Gon era un pervertido al que le excitaba estar en peligro…

Un gemido largo y perezoso se le escapó cuando esas manos grandes y cálidas bajaron sin ninguna clase de pudor hasta su trasero y sus caderas se apretaron contra él queriéndose colar entre sus piernas.

Acaso… ¡¿Acaso Gon quería que se colgará de sus caderas…?! ¿Es que acaso este hombre no tenía vergüenza?

"Go-Gon aquí no…"

Se vio silenciado con un beso demandante. Tan sabroso como los del día anterior pero mucho más ocioso.

"Ayer dijiste que cuando saliéramos me dejarías continuar… -Gon se separó solo lo suficiente para que sus ojos pudiesen enfocar esos orbes dorados, tan cálidos y llenos de deseo que le hicieron dar un respingo fascinado- y hacer todo lo que yo quisiera…"

Chillo agitado cuando la mirada se volvió juguetona y de un movimiento rápido Gon le cargó haciendo que le abrazara las caderas con sus piernas. Le acarició el largo de los muslos. Lo presiono contra la pared uniendo sus cuerpos.

Gimió más alto ante las nuevas sensaciones. Tan increíbles. Tan íntimas. Tan jodidamente buenas…

"¡Oh Gon! ¡Más!"

Arqueo la espalda cuando una de las manos se coló entre sus ropas, acariciando su espina dorsal. La otra le sujetaba firme contra él.

"Killua…"

Enredó sus dedos entre los cabellos oscuros y busco su rostro, mordisqueando los labios de fresa juguetonamente. Buscando una entrada para su lengua. Y Gon le dejó entrar gustoso a su boca.

La miel de sus labios era tan dulce como la miel de sus ojos. Gon era todo un festín para sus sentidos. Deseando siempre más. ¡Quería amarlo más!

"Gon, más… más…"

Y Gon no le hizo esperar. Cumpliendo sus deseos lo mejor que puede en ese sucio callejón. Gruñendo contra su boca, mientras su lengua danza contra la suya en una lucha de poder. Lucha que perdió cuando sintió una de las manos traviesas colarse por sus pantalones y tocar su piel desnuda, encajando ligeramente las uñas en la carne, estirando la piel y apretando contra él. Jadeo fuerte, apresando las caderas entre sus piernas con más fuerza, tenso ante el nerviosismo y el placer primerizos.

Porque nunca lo habían tocado así…

Se separó lo suficiente para ver esos ojos dorados antes de volver a besarlo con hambre. Jadeo más fuerte cuando una mordida juguetona le marcó la piel.

¿Oh, esas tenemos? Ahora vas a ver…

"Killua"

Abrió los ojos aterrado. Empujando a Gon lejos, estrellándose de culo al suelo al perder su soporte. Gon se estrelló frente a él de espaldas, ambos mirando agitados a la persona que les había interrumpido.

O personas, más bien…

¡Qué descuidado fue! ¡Claro que sí se entretenían los alcanzarían con facilidad!

"¡Kalluto! ¡Machi! -¡Oh por Dios, que vergüenza ser encontrados de esa manera tan privada! Aunque siendo realistas, en ese lugar público era muy probable que pasara- yo no… esto no es…"

"¿No es lo que parece? -corto Machi con sorna en la voz- ahórratelo Killua, creo que esto es justo lo que parece"

Suspiró vencido, bajando la mirada avergonzado. Qué más podía alegar cuando ellos habían visto la mano de Gon bien sujeta a su…

¡Qué vergüenza…!

"Kalluto, viniste… -susurró intentando aligerar el ambiente, levantándose del suelo y acomodando sus ropas. Gon le imitó- ¿Si vendrás con nosotros?"

Kalluto negó, extendiendo las mochilas de ambos hacia él.

"Kalluto quería traerte tus cosas antes de que te fueras -se explicó Machi mientras se acercaba a tomar ambas mochilas entre sus manos- Killua, Chrollo está de acuerdo en dejarlos ir por tus años dedicados a la Brigada, pero no tientes tu suerte ¿Está bien?"

Se congeló un momento antes de levantar la vista hacia ella, comprendiendo de golpe la razón por la cual Chrollo no los había matado a ambos en el acto y de porque la escena suscitada frente a todos parecía más una prueba que una indecisión.

Ella… Ella intervino a nuestro favor…

"Y por favor consíganse un hotel en vez de hacer esas cosas en público…"

Asintió con las mejillas coloradas, agradecido con esa mujer que se había tomado tantas molestias por él, su hermano y ahora por Gon también.

"Muchas gracias por todo Machi"

Ella asintió sin mirarle, con la vista puesta en Kalluto. Les vio intercambiar una mirada significativa antes de que ella comenzara a alejarse hasta una distancia prudente.

"Kalluto quiere decirte algo antes de que te vayas"

Volvió su vista hasta su hermano, ladeando la cabeza con curiosidad.

"¿Kalluto?'

Pero Kalluto se mantuvo en silencio, mirando sus pies. Cómo si algo le molestará. Cómo si… le acomplejara. Se giró hacía Gon, que pareció captar su petición sin tener que decirla en voz alta. Pero antes de que esté diera un paso para alejarse su hermano les detuvo a ambos.

"No. Se puede quedar. Él también necesita saberlo…"

Lo intentó por todos los medios, pero no pudo evitar fruncir el ceño. Algo no iba bien. ¿Qué podía decir Kalluto que involucrara a Gon?

"Kalluto… ¿Qué pasa? Me estás comenzando a asustar"

Los Zoldyck no se asustan. Pero su hermano parece estar paralizado y él comienza a sentir las piernas entumecidas por la ansiedad. ¿Por qué está tan mal? ¿Acaso la Brigada lo amenazó o algo? La sola idea le hizo tirar las mochilas al suelo con enojo.

"¡Si ellos te amenazaron yo-!"

"Killua… -guardó silencio, viendo como el rostro de su hermano se volvía más pálido si es que eso se podía- por favor no te enojes conmigo…"

¿Cómo podría hacerlo? Si él era su hermano, su amado hermanito, el único que le quedaba, el único que él quería.

"¿Por qué me enojaría contigo…? -puede sentir la tensión en su amigo, como si esperara el momento exacto para saltarle encima y detenerlo- yo te amo…"

Kalluto suspiró resignado. Cómo si hubiese terminado de decidirse en sí decir aquello que le aqueja.

"Killua… -ahí está de nuevo, la culpa que vive en la mirada de su hermano desde que ambos huyeron de casa y él nunca ha podido sanar- Alluka está viva…"

La cabeza le punzó, seguramente por eso oyó mal. Debió hacerlo, por supuesto. Porque esa es una broma de muy mal gusto y Kalluto no bromearía con eso.

"Ja-ja-ja esa fue una muy mala broma Kalluto… no… no deberías…"

El sonido ambiente cayó. Ahora solo escucha un pitido molesto a través de sus oídos.

"Killua… no miento. Alluka está viva. Está en el estado de Zoldyck"

Negó. Eso era imposible. Alluka estaba muerta. Él mismo había visto la sangre, el cuerpo inerte, Illumi…

"¡No bromees con eso! Que tan insensible puedes-"

"Killua -la mano en su hombro le apresó fuerte. Giró molesto para reclamarle, pero el rostro sereno de su amigo le obligó a tranquilizarse- deja que te explique y después puedes gritar todo lo que quieras"

Respiro profundo. Muy, muy profundo antes de encarar nuevamente a su hermano.

"Habla. Porque no te estoy entendiendo"

Porque Alluka estaba muerta. Sin importar cuántas lágrimas derramó ella no volvería. No lo haría. ¿Verdad?

"Illumi… sabía que nos iríamos -Kalluto levantó las manos antes de que pudiese siquiera interrumpir- yo no le dije, no sé cómo se enteró. De verdad. Créeme"

Illumi sabía… no. ¿Cómo podría?

"Me dio dos opciones… -el violeta de sus ojos se contrajo adolorido- me dijo que tenía que elegir"

Trago pesado. ¿Qué carajos había pasado y por qué él no se había enterado hasta ahora?

"¿Qué te dio a elegir? -susurró, conteniendo la ira que nacía y moría constantemente en su pecho- ¿Qué fue lo que te dijo exactamente ese cabrón?"

Ver a su hermano encogerse en sí mismo de miedo comenzó a picarle en los pies, la ansiedad de buscar a su hermano mayor le urgió.

"Dejar a Alluka y marcharnos nosotros dos… -dijo con un hilo de voz que apenas pudo distinguir- o quedarnos los tres"

Tembló sin poderse controlar.

"Y elegiste irte conmigo… -Kalluto calló, evadiéndolo- pero sacrificar así a Alluka…"

"¡Ella no está muerta, Killua! -Kalluto intentó dar un paso en su dirección para alcanzarlo, pero no pudo evitar retroceder alejándose de él, herido por la mentira y la falta de confianza- créeme, por favor…"

"Ella… -susurró conteniendo el llanto- ¿Ella de verdad está viva?"

Se negó a creerlo fácilmente. Porque Alluka viva solo podría compararse a un milagro de Nanika. Y él había dejado de creer en los milagros el día que Alluka murió.

"Ella está bien, lo juro. Está en casa. Illumi prometió no hacerle daño si nos marchábamos sin ella. Yo la he visitado varias veces. No nos animábamos a…"

Gon respingo a su lado. Y machi suspiró desde su lugar cuando Kalluto le miró asustado, comprendiendo tarde su error.

"¿Nos animábamos…? -susurró en un hilo de voz- ¿Acaso Alluka estuvo de acuerdo en eso? ¿En qué nos fuéramos sin ella?"

Por un rato nadie dijo nada. Y el dolor punzante en su cabeza se hizo más agudo.

"Ella no quería que te dijera nada… -la mirada de Kalluto se perdió en algún lugar lejano, más allá del callejón y la Brigada- Alluka sabía que querrías regresar por ella si te enterabas que seguía viva…"

"¡Claro que querría! -gritó- ¡Yo no la habría abandonado de saber-"

"¡Debías hacerlo! -le gritaron de vuelta, callandolo- ¡No podías enfrentarlos a todos y protegernos a los dos!"

Apretó los puños conteniendo un arrebato colérico, aunque sabía muy en el fondo, que Gon le detendría.

"Tienes un mes, quizás mes y medio. Tengo que reportar a casa periódicamente lo que hacemos, con tal de que me dejen ver a Alluka… -tragó grueso, sin poder creerse del todo como ambos seguían bajo el yugo invisible de los Zoldyck- hoy les dije que te irías a una misión de un mes. Si irás por ella, es ahora. Antes de que sepan que abandonaste la Brigada"

No necesitaba más. Tomó su mochila del suelo, sin siquiera mirarle. Con mil emociones luchando en su pecho por tomar el control, todas malas cabe aclarar.

"Nos vamos, Gon"

Su amigo no parecía esperar eso, completamente tomado por sorpresa.

"Ey, espera… ¿No quieres..?"

"No, nos vamos"

No quiere mirar a su hermano porque sabe que gritará y llorará y seguro dirá cosas hirientes que no quiere decir. Porque no está molesto con su hermanito. El odio que siente no es contra él, claro. Sino contra el hijo de puta que se hacía llamar a sí mismo hermano mayor de ambos.

Paso al lado de Kalluto sin siquiera respirar. Gon camino detrás suyo, recogiendo su propia mochila. Pero a su diferencia se detuvo al lado de Kalluto, dedicándole unas palabras que no alcanzó a oír.

Palabras que parecieron tranquilizar a su hermano. Lo cual sinceramente agradeció, porque en ese momento no tiene cabeza para atenderlo cuando sabe que él también está sufriendo.

Les dio espacio, acercándose a Machi.

"Por favor cuida de mi hermano…"

"No ocupas pedirlo -asintió ella, con fiereza adornando sus ojos- mataré a quien sea que quiera hacerle daño, en especial si es tu hermano mayor"

"Gracias… -cuando Gon le alcanzó le dedicó una última mirada a su hermano y esos ojos violetas anegados en dolor- no estoy enojado contigo, prometo arreglarlo todo"

Tomó la mano de Gon y caminó, conteniendo su malestar al abandonar a otro de sus hermanos por sus deseos egoístas. Nunca tendría que haberlos arrastrado en eso. Nunca debió tomar esas decisiones. Nunca debió dejar a su familia.

"¡Killua! -se detuvo al oír su nombre gritado con voz rota- ¡Lo de Alluka no es tu culpa! ¡Ninguno de los dos te culpamos! ¡Ambos te amamos mucho!"

Apresó más fuerte la mano que sostiene la suya, aguantando las ganas de arrastrarse hasta su hermano y llevárselo a la fuerza con él.

"También te amo. Y esta vez sí salvaré a Alluka"

Y se obligó a avanzar. Llenando de odio su determinación.

…..

Los gritos atravesaron la habitación. Tan distante de él, como si no tuviesen ninguna relación con su dolor.

¡Kalluto me mintió! ¡Él me mintió!

Si tuviera que hacer memoria, diría que no recuerda haber soltado en su vida unos gritos tan desgarradores como esos. Ni cuando Illumi mato un pajarito que cuidaba. Ni cuando lo electrocutaban como castigo. Ni siquiera cuando se creyó roto, cuando le arrancaron una parte de su alma el día que perdió a su hermanita.

Y ahora que recuperaba ese fragmento perdido, el dolor era atroz.

"¡Alluka está viva! ¡Está viva y yo la abandone! -se aferró con fuerza al cuerpo grande que le abrazaba entre las sábanas mientras él llora, grita y se rompe una y otra vez- ¡La dejé sola con esos monstruos!"

Gon le abrazo más fuerte contra su pecho, conteniendo sus arrebatos, acariciando su espalda con cariño y parsimonia, dándole la paz que no logra encontrar en sí mismo.

"Pero está viva Killua -le arrulló- podrás abrazarla de nuevo, podrás verla y oírla…"

Gon tiene razón, pero…

Lloro más fuerte. Lo lloró todo. Todo lo que aguanto una vida, todo lo que calló por años. Y lloro todavía más porque esto no era lo que había prometido al chico dulce que entrelaza sus piernas con las suyas.

"Lo siento… por todo. Te saque de un problema para arrastrarte a otro"

Y Gon le levantó el rostro, con un toque ligero en su barbilla, en una inversión de papeles con respecto a hace días. Ahora es este chico amable el que acaricia su rostro con manos gentiles, mirándole con esos ojos grandes y dorados, tan tranquilos y llenos de cariño.

"No hay nada que disculpar Killua -susurró tan cerca de sus labios que por un momento olvidó el escozor en sus ojos o el dolor en su pecho- yo quiero que seas feliz. Prometo que recuperaremos a Alluka y nadie volverá a separarlos jamás"

Entrecerró los ojos con anticipación, cerrandolos por completo cuando sintió los labios suaves acariciar los suyos. Mentira o no, se dejó abrazar por esa afirmación. Una lágrima más se deslizó por su mejilla mientras Gon le besa y le abraza contra él. Por hoy, él creerá en sus palabras. Por hoy llorará sus penas y sus miedos. Solo por hoy, se permitirá ser débil.

Y mañana, será otro día.

Próximamente. ~

Dio un sorbo a su taza con chocolate sin mirar a nadie en particular. Los dos hombres frente a él les miraban atónitos. Uno más que el otro.

"Por favor, quiero que tengan una mente abierta al respecto ¿Sí? Y me dejen explicarles todo antes de hacer sus preguntas…"

¿Era imaginación suya o eso parecía como si Gon presentará a su nuevo novio a sus padres cristianos? El chico rubio asintió en medio de sorbos ligeros a su té. El hombre moreno a su lado lucía un poco menos… paciente. Leorio. O quién le presentaron como Leorio le observó con reticencia. Casi como si fuera un vil malhechor que buscaba robar a su hijito bebé. Sonrió. Que amigos tan raros tenía Gon…

"¿Qué es lo gracioso? Es más, olvida eso. Mejor dime ¿¡Cuáles son tus intenciones con nuestro amigo!?"

Noto de reojo la súplica muda en la mirada de Gon… pero era una lástima que él llevase 3 días de mierda emocional como para acatar su petición. Dejó su taza en la mesa y sonrió cuál gato. Ganando la duda e incertidumbre en el hombre frente a él.

"Follarmelo duro"

"¡Killua!"

"¿Qué? No es nada que no sea verdad…"