6 FEB 23 - NUEVO CAP!

9 MESES DESPUES

Apolo estaba enloqueciendo, no había forma en que pudiera contactar con Percy, había pedido ayuda a cuanto dios había encontrado para poder dar con su paradero, pero era en vano, estaba perdido en el universo sin dejar un rastro siquiera de como comunicarse con él. Zeus y el resto de dioses aceptaron la respuesta de Artemisa de que estaría dispuesta a contraer matrimonio siempre y cuando sea ella quien pudiera aprobar al candidato que le pusieran en frente. Uno a uno los fue descartando porque cuando los miraba solo podía ver la lujuria correr por sus ojos por tenerla, era lo único que les dominaba y no estaba dispuesta darles esa satisfacción.

Zeus supo de la disposición de Apolo de encontrar a alguien que cuidara de Artemisa, por lo que le dio el plazo de un año para poder dar por concluido este asunto, dentro del cual ella se mantendría en el templo de Hestia, asi que en el fondo Artemisa también quería concluir de una vez por todas con este asunto y poder volver a la caza.

Kushinada diosa del arroz en la mitología japonesa había contactado con Apolo, razón por la que él se había trasladado hacia japón para seguir la pista de Percy, la diosa le había comentado que 2 jóvenes griegos habían venido a buscar la guía de su esposo Susanoo para aprender el arte de los rōnin. Este los había llevado a las profundidades de las montañas para desafiarlos antes de poder brindarles de su conocimiento solo cuando le demostraron que eran dignos de ello. Pero era tarde, Apolo llego cuando ya no quedaba rastro de ello, aunque eso no le impidió componer un par de haikus sobre su tiempo allí. Le desesperaba no poder dar con su paradero y sentía curiosidad de saber quién era la compañía que iba con él, aunque sospechaba que se trataba del hijo de Hermes, ya que este no había hecho el más mínimo ruido cuando se supo que Katie hija de Deméter había reclamado la presencia de Percy para explicar la desaparición de Travis.

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En medio de todo esto Percy y Travis seguían su viaje, habían recorrido los 5 continentes con la ayuda de las transportaciones de Percy y habían peleado con todo tipo de bestias, monstruos mitológicos y deidades de otras eras. Había sido una jornada agotadora, Travis había llegado a su límite en más de una vez, pero había servido para poder mejorar su resistencia, también les había tocado replegarse y volver en otras oportunidad porque sus habilidades no eran lo suficientemente buenas como para vencerlos, estuvieron en las profundidades de China para poder aprender técnicas de combate con los grandes maestros de artes marciales, fue un entrenamiento intensivo, lleno de dolor y grandes jornadas de correr por la gran muralla. Eso les sirvió para poder enfrentarse a los enemigos que tenían en mente en el lado asiático, donde también pudieron aprender de Susanoo las técnica del uso de las espadas y la disciplina del kendo, esto fue lo que se fijó rápidamente en Travis.

Luego en la parte de la Amazonía brasileña aprendieron nuevos tipos de movimientos para pelea cuerpo a cuerpo y se enfrentaron a las grades serpientes fluviales. En África tuvieron la oportunidad de poder enfrentarse a un León de Nemea, aprender la lucha con lanzas de grandes guerreros y poder tener entrenamiento de supervivencia en los grandes desiertos abandonados a su suerte con nada más que unas gotas de agua en la botella. A través de la parte ártica de mapa tuvieron encuentros con seres mitológicos nórdicos y escandinavos, nadando a través de aguas semi congeladas para poder mejorar su metabolismo.

Cuando finalmente llegaron al final del camino tenían el cuerpo moreteado por todo lugar, pero habían ganado la suficiente experiencia como para empezar, habían pasado muchas noches con fuertes fiebres y agotamiento, pero Percy había querido no usar ninguna clase de ayuda de los dioses para poder acostumbrar sus cuerpos al rigor de la lucha real. Travis sin duda lo había sentido mucho más ya que solo tenía la bendición parcial de Percy que le brindaba la inmortalidad parcial y el poder respirar bajo el agua, pero primero debía terminar el proceso de entrenamiento para poder merecer la bendición completa y con ella la inmortalidad completa junto con algún don especial.

En la mente de Travis no había desaparecido la figura de Katie, durante cada momento de dificultad, dolor y agotamiento ella lo había empujado a levantarse y seguir, era lo que necesitaba de Katie en ese momento y no quería que ella estuviera pasando un momento difícil por su culpa es por ello que cada golpe, dolor y dificultad sentía que lo merecía por lo que le había hecho a Katie sin poder darle explicación alguna. En su mente revivía una y otra vez todos los escenarios posibles en los que tendría que volver a enfrentarla. Le aterraba la sola idea, pero estaba dispuesto a recibir cualquier que fuera el reproche, regaño, enfado y golpe que ella quisiera darle, solo quería, solo quería ver su rostro nuevamente.

—Deja de pensar mucho en ella, cada vez falta menos —la voz de Percy lo sacó de sus pensamientos, mientras la ofrecía una taza de té de pino para mitigar el frío. Oficialmente habían terminado, pero saldrían de la zona ártica con sus propios métodos, para culminar los entrenamientos de supervivencia.

—Oh, si claro —Travis sacudió su cabeza, por un momento había bajado la guardia y había dejado que la melancolía se apoderara de él.

—Tranquilo, está bien pensar en las personas que amamos, pero no dejes que te afecte —asintió rápidamente, sabía que Percy de todos podía entenderlo en cada paso que daba.

—¿Cómo lo lograste? —Percy suspiró mientras miraba la aurora boreal que se elevaba en el cielo estrellado.

—Me aferré a sus últimas palabras y me las repetí una y mil veces —no se atrevió a preguntar cuáles eran esas últimas palabras, el mejor que nadie sabía que había cosas que no se contaban, palabras que no se repetían y sentimientos que no se exteriorizaban.

—¿Solo eso? —la risa de Percy era dolorosa.

—Bueno debo reconocer, aunque si lo dices alguna vez lo negaré, que tener cerca a Atenea me ayudo más de lo que ella puede pensar —Travis se sorprendió de esa declaración, pero al final pensó en su situación.

—Bueno no creo que Deméter sea mi fan número uno —Percy se río de la declaración de su amigo, pero podía entender el punto porque durante mucho tiempo había luchado contra Atenea sobre eso.

—Si, bueno ella es celosa de sus hijas —Travis tenía una mirada un tanto sombría sobre ese tema, sentía que gran parte de ese problema tenía que ver con él.

—No creo haber contribuido demasiado —Percy se tiró en su bolsa de dormir.

—Bueno este nuevo Travis sin duda dará una mejor impresión —sabía que el nuevo Travis sería merecedor de Katie. —Es hora de dormir, mañana empezaremos a rescatar semidioses —Travis también se acostó sobre su bolsa de dormir y rogaba que en sus sueños pudiera ver la imagen de Katie una vez más.

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—Tic, toc Apolo, tic, toc —la figura de Poseidón ingresaba al jardín de Hestia quien se encontraba en su fogata dando un asentimiento de bienvenida. Apolo se giró para poder saludarlo y se sentía un poco burlado.

—Si, lo sé, lo sé —no podía evitar sentir que el tiempo se le acababa.

—Bueno no quiero verte fallar, por lo que te diré donde esta Percy actualmente —Poseidón venía de hablar con Zeus sobre el paradero de Percy, de haber sabido que todo iba a terminar asi no hubiera dejado que Percy se tomara ese tiempo para entrenar.

—Eso sería de mucha ayuda —Poseidón chasqueó los dedos para hacer aparecer un mapa y señalarle la ubicación en tiempo real. Un punto rojo tintineante parpadeaba sobre el mapa.

—Bueno, está en Groenlandia —Apolo se llevó la mano a la cabeza, siempre se había escapado de su alcance.

—Con razón no puedo encontrarlo —nunca pensó que su travesía lo llevaría a tierras tan heladas como esa.

—Terminando su entrenamiento de supervivencia —solo pensar en ello hacía que sintiera el peor de los fríos recorrer su cuerpo. Percy se había excedido con su deseo de crear una suerte enorme para ayudar a los semidioses.

—Tío Poseidón llevo buscándolo por meses — Poseidón miró con cara cansada. —¿Por qué no me ayudaste con esto hace mucho? —negó rápidamente pensando en si esto era o no una buena idea.

—¿Crees que quiero que mi hijo termine con alguien como Artemisa? —Apolo no sabía si sentirse o no ofendido por lo que estaba.

—Tío —la voz de Apolo sonaba un poco decepcionado.

—Después de Annabeth no quiero más sufrimiento para el —Apolo podía entender esto, pero no quería pensar en nadie más que Percy para salvar el honor de su hermana, sería el único que podría entender los motivos y podría llegar a ser una pareja interesante. —Ella no lo merece —esas palabras calaron hondo en Apolo y sabía que tendría que encontrar un buen argumento para que Percy considerara la propuesta que tenía para él.

—Se que no, pero es el único que no la quiere como un trofeo, no puedo permitir que después de lo que pasó terminé en manos de algún degenerado —Poseidón lo sabía, solo Percy podría llevar la fiesta en paz, cualquier otro sería destrozado por Artemisa y ella misma sería tratada como una cualquiera para saciar su propio deseo.

—Estoy de acuerdo en eso, pero no a costa de la felicidad de mi hijo —Poseidón sentenció, con la convicción de que no dejaría que Artemisa dañara a su hijo si es que esto se saliera de control.

—Será su decisión al final —Apolo tenía la esperanza que pudiera convencerlo de considerarlo. El tiempo se acababa.

—Es por eso que te estoy diciendo donde esta —Apolo suspiró, supo que a pesar de que sabía dónde estaba tendría que recorrer el país para dar con su paradero.

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Corrían en medio de la noche con la luna acompañando sus pasos por la nieve, se podía ver muchos alientos en fila, unos persiguiendo a otros. Al frente iba una mujer con su bebé en brazos que no paraba de llorar y parecía que esto enervaba aún más a la jauría de huargos y muchos metros atrás venían Percy y Travis, quien luego de que Percy avistara en su guardia esta escenas había despertado a Travis para que fueran a ayudar a la mujer. La mujer se esforzaba por no ser alcanzada, pero todo indicaba que dentro de poco ya no le quedarían fuerzas para poder seguir corriendo a esa velocidad, por lo que el joven dios y su campeón se esforzaron aún más para poder darles rápido alcance.

Ya tenían lar armas en mano cuando la distancia se estaba acortando, Travis recibió la señal para adelantarse e ir directamente hacía la mujer con el bebé en brazos para evitar cualquier accidente indeseado y Percy se encargaría de frenar el avance de los huargos. Pero cuando Travis llego hacia donde estaba la mujer ya era muy tarde porque su espalda estaba rasgada por una de las fauces de las bestias que le perseguían. Travis lucho con furia para terminar con el monstruo para poder ver si podía ayudar a la mujer, a los pocos minutos llego Percy lleno de sangre sobre sus brazos. Cruzo miradas con Travis para entender que era demasiado tarde. Pero también se percataron de que la respiración de la mujer aún estaba allí, débil, pero seguía viva, era posible que no pudieran hacer nada al respecto.

Cuando giro a la mujer para poder verla, su mirada era de alguien que se aferraba a la vida con lo último de sus fuerzas, era por su bebé, que no había sido alcanzado por los huargos y que en cuanto sintió el frío de la noche empezó a llorar. Percy tomo al bebé en sus brazos, luego de que la madre se lo entregó. La miró con cuidado, era un niño. El sonido del llanto del bebé hizo estremecer a Travis y Percy quienes no sabían qué hacer con él.

—Tranquila, el bebé está a salvo —le dijo Percy mientras trataba de calmar al bebé que no paraba de llorar, Travis sacó una manta de su mochila para arropar al bebé y al poco tiempo se encontraba en silencio. La madre tenía lágrimas en los ojos mientras trataba de contener el dolor que de seguro estaba sintiendo. Travis intentaba de confortarla, pero había poco o nada que pudiera hacer, tenía toda la espalda desgarrada.

—Por… favor, cuida de mi bebé —Travis tomo la mano de la mujer, temblaba de seguro porque su organismo ya no podía soportar tanta sangre perdida. —No tiene a nadie —la mirada de Percy se volvió oscura y vaga. Recordó con cariño su hogar, su madre, Paul y quien pronto sería su hermana.

—¿El padre del niño? —preguntó Travis, la mujer negó débilmente mirando con angustia hacia Percy que mecía en sus brazos al bebé.

—No, no puede encontrarlo, lo matará —ambos se miraron con la interrogante de porque querrían la vida del niño.

—¿Quién es? —la idea de toparse con mestizos e intervenir en un mundo divino que no les correspondía les aterraba un poco, no era el objeto de su viaje.

—Es Váli dios de los arqueros, tiene una puntería insuperable —no lo dijeron, pero ambos supusieron que sería un símil de Artemisa de la mitología nórdica.

—¿Por qué no querría a su propio hijo? —Percy casi sentía lastima de preguntar esto porque supo de inmediato que las mismas falencias del mundo griego se replicaba en todas las mitologías.

—La vidente dijo que mi hijo tendría la habilidad con el arco que desafiaría dioses —la mujer empezaba a botar sangre por la boca y la escena ya era un poco cruda como para que el bebé siquiera mirara a la madre.

—Rayos —susurró Travis mirando a Percy con un vago entendimiento de que el niño no podría permanecer en los dominios nórdicos por más tiempo sin que lo que vengan a buscar.

—Váli explotó de rabia cuando lo escuchó y envío esa manada de huargos a matar al niño y a mi —Percy crujió los dientes de rabia porque ningún hijo de los dioses merecía ser cazado como un animal. —Por favor, cuida de él —la suplica de la mujer hizo que el corazón de Percy sintiera una conexón con el bebé de manera inmediata, pero no podía permitirse llevárselo, levantaría muchas sospechas.

—No, no puedo —replicó tratando de estrechar la mano de la mujer, pero rápidamente Travis le detuvo porque sintió que había exhalado su último aliento.

—Percy —susurró y este cayo de lo que Travis trataba de comunicarle. —Se ha ido —en ese momento Percy sintió un tirón en su pecho, el niño susurraba cosas indescifrables.

Percy consiguió un lugar seguro para depositar al bebé envuelto en mantas, para luego con la ayuda de Travis cavar una tumba para la madre y darle una sepultura honorable. Asi mismo, prendió fuego a los restos de los huargos que estaban desparramados. En su mente mil pensamientos iban pasando sobre el futuro del bebé que les había sido confiado, no tenía experiencia cuidando de seres tan delicados como un bebé y tampoco tenía el corazón para simplemente dejarlo en un orfanato. Llevarlo al mundo de los dioses griegos podría despertar un sin número de preguntas incomodas que no querría tener que responder.

—No podemos llevárnoslo —susurró mientras caminaban en silencio con el bebé en brazos y Travis tratando de no quedarse un poco desconcertado de lo que acababa de decir.

—Claro que podemos —Travis golpeó su hombro.

—¿Y que se supone que haremos con él? —susurraba para no despertarlo, no quería siquiera que el bebé pensara que era rechazado.

—Supongo que criarlo y eso —las palabras de Travis sonaban tan fáciles, pero era toda una industria paternal criar a un hijo.

—¿Estás loco? Ni siquiera podemos con nuestras vidas — si sabría él de como su madre se desvivió para criarlo sola.

—Tal vez esto sea bueno para ti —Percy le levantó una ceja de manera inquisitiva.

—Tendremos que pedirle ayuda a mi mamá —susurró con un poco de pena, no quería cargarle con esa responsabilidad, pero por lo menos tenía que hablarlo con ella antes de decidir.

—Será bueno pasar a saludar y comer algo decente —Percy le dio una mirada de fingida ofensa.

—¿Insinúas que mi cocina es mala? —Travis le golpeó el hombro mientras Percy lo regañaba con la mirada porque podría despertar al bebé.

—Solo digo que no es algo que un bebé podría comer —Percy le hizo una mueca divertida, entonces lo sintió. Una presencia conocida, no peligrosa, seguramente alguien estaría merodeando buscándolo. Le hizo una pequeña a seña a Travis para que estuviera atento.

—¿Deberíamos ponerle un nombre? —la voz de Travis se tornó profunda y llena de una nueva capa de responsabilidad.

—No dejaré que elijas el nombre de esta criatura, se merece algo bueno —Percy se río de pensar en los nombres que habían pasado por su cabeza.

—Bueno pediremos ayuda —susurró mientras se giraba rápidamente con un bola de energía en la mano y sosteniendo al bebé en la otra.

—Tengo una sugerencia sobre eso —la figura se retiró rápidamente la capucha y develo la figura de Apolo, quien sonreía con curiosidad a lo que Percy tenía en sus brazos,

—Señor Apolo —saludo Travis con una ligera reverencia, pero fue Apolo quien desestimo la reverencia, no lo veía necesario cuando se trataba de un campeón del Olimpo como Travis.

—Apolo —el dios sanador se acercó y reviso a la criatura que Percy tenía en brazos, no se veía que estuviera herida, pero Apolo podía sentir el aura de ese niño. Se congratulo haber sido él quien encontrará a Percy con este niño en brazos y no alguna otra deidad que al sentir la esencia podría dañar al niño.

—Los he buscado en todos los rincones del mundo —el bebé dormía plácidamente en los brazos de Apolo quien con un chasquido convoco unas mantas para poder arroparlo. —Tengo una propuesta para ti, Percy —Percy lo miró con ojos intrigados mientras extendía sus brazos para pedirle el niño.

—Nunca es una buena noticia hacer tratos contigo, Apolo — Travis dio una risa contenida a lo que Apolo giró su cabeza con un fingido dolor en sus ojos.

—Creo que será una buena forma de poder conservar y criar a este niño —Percy y Travis se miraron, había podido generar el vínculo necesario de campeón y dios necesario para poder trabajar en lo que traían entre manos.