6 FEB 23 - NUEVO CAP!
Se escuchaban pasos dentro de la tienda, pasos nerviosos, luego se tornaron furiosos. Era Percy que no paraba de pronunciar toda clase de susurros inentendibles y de vez en cuando miraba a Apolo que lo miraba con un tanto de vergüenza por lo que acaba de ofrecerle, más aún cuando él sabía a qué se estaría metiendo Percy si aceptaba su petición. Pero él no podía pensar en nadie más para esta misión, era una misión de por vida y sin retorno. El divorcio no era precisamente algo bien visto en el Olimpo, por ello Afrodita seguía siendo esposa de Hefesto muy a pesar de sus conocidos deslices con Ares. Pero con Percy se sentía culpable.
Percy no dejaba de maldecirse en su interior por esta mala suerte que le había tocado vivir, jamás lo diría, pero desde que se había topado con Artemisa en esa escaramuza, sus acontecimientos solo habían sido desgracia. No podría decirlo por respeto a la memoria de Annabeth y por Thalia. Pero el pensamiento estaba latente dentro suyo y eso le molestaba, aunque todo este entrenamiento había más que productivo para poder despejar su mente y emociones de cualquier opresión y centrarse en lo por venir, tenía que hacerlo lo mejor posible para que todos estuvieran a salvo en las misiones, Travis se encargaría de ser su brazo para poder llevar a cabo todo lo que tenía en mente.
Las palabras de Apolo habían sido: "Puedes darle un hogar bien establecido al semidios que tienes en brazos y al ser un arquero pasaría completamente desapercibido su naturaleza y origen, todos salen ganando" se asqueó de las palabras de Apolo y también pudo ver que el mismo dios se había sentido extraño al escuchar como sonó su frase. La sola idea de sucumbir ante la propuesta de Apolo le revolvía el estómago, siempre había sido reticente al matrimonio, tampoco es que hubiera tenido un gran ejemplo en su niñez, pero ahora que su mamá estaba tan feliz con Paul sin duda quería ello, lo había planeado en su más profundos e íntimos pensamiento para Annabeth y el en un futuro no muy lejano, pero las cosas y el destino no habían ido en la misma dirección y eso era algo que le pesaba en el corazón, pero no por ello había renunciado a una familia propia. Tener a este bebé en brazos le hacía más consciente de que debía darle la mejor de las experiencias y alejarlo del peligro a como dé lugar. Travis ayudaría con ello y lo entrenaría para que fuera el mejor, sin necesidad de ser un dios, pero si el mejor para ayudar otros.
Mientras caminaba de una lado a otro su mente seguía pensando en un nombre adecuado para el bebé y salió un nombre un tanto extraño pero que le ayudaría a reconocer su herencia y a no avergonzarse de ella: Eskol, un lobo que persigue a la luna. No podía pensar en un mejor nombre para la forma en que fue rescatado y el contexto de su nacimiento.
—Por favor, Percy dime algo —Percy se detuvo en seco, titubeando se debía decir todo lo que tenía en la mente. Parte de su tiempo con Tritón y su padre en las profundidades habían sido clases de cómo actuar ante esta clase de situaciones que requerían la menor cantidad de palabras.
—No, gracias —dijo a secas, Apolo hizo una mueca de decepción, pero casi podía estar de acuerdo con él, pero aún asi no iba a rendirse de pedírselo, era por su hermana. —Y ni se te ocurra usar a niño para chantajearme —lo dijo antes que Apolo señalara la figura del bebé que estaba a gusto recostado.
—No era la idea, solo fue un pequeño incentivo —Travis le dio una mueca desagradable, pero Apolo no lo tomo en cuenta, porque sabía que era cruel hacerlo.
—Mejor para ti, te sorprenderías las cosas que hemos aprendido en este tiempo —Apolo sintió curiosidad de a lo que Percy se refería, pero fue la negación con la cabeza de Travis quien le persuadió de no preguntar.
—Lo que necesito es salvar el futuro de mi hermana —Si hay algo que Travis entendía que no era una conversación para opinar, sino solamente para escuchar, sabía cuál era la situación de Artemisa porque habían hablado de ello con Percy, una de las cosas que Percy odiaba era mantener secretos y el cómo su campeón tampoco se guardó nada para él.
—Ella no quiere eso, prefiere hundirse con su maldito orgullo —las palabras de Percy eran calmadas pero certeras y Apolo podía percibir que aún no había olvidado el fastidio de la audiencia y el encuentro que tuvo con sus hermana.
—Se que mi hermana puede serlo… —se escuchó un resoplido contenido de parte de Percy.
—Bromeas, siquiera crees que estaba agradecida que Annabeth y yo hubiésemos arriesgado nuestras vidas para salvarla, tenía su mira obstinada y pedante como si fuera nuestra obligación hacerlo, no pienso hacer nada más al respecto, ni siquiera por ti Apolo —esta vez sí que le dio más énfasis sobre las cosas que estaban rondando su cabeza.
—Percy, te lo estoy pidiendo porque lo mismo que quería hacer Perses se lo haría cualquier otro que la tomara, solo para demostrar que mi hermana está acabada —Percy se quedó mirando fijamente a Travis como si estuvieran comunicándose, pero era imposible, no podía traicionar sus principios.
—Lo que me pides sería mentir, Apolo, no me casaré con alguien como tu hermana —en el ambiente sonó peor de lo que sonaba en la mente de Percy y Travis dio un paso al frente para hacerle ver como había sonado lo que dijo.
—¿Estas insinuando que esta manchada por la infamia de ese titan? —Apolo susurró peligrosamente sus palabras, porque se sintió ofendido por la insinuación de Percy, no lo esperaba.
—Eso es lo de menos, yo sé lo que paso y lo que no —reparó Percy tratando de calmar a Apolo de una malentendido que podía terminar mal. Apolo se calmó un poco, pero Percy no se detuvo. —Después de Annabeth, no pienso aceptar menos que eso —Travis cerró los ojos con resignación. Percy no se movió ni un centímetro cuando Apolo avanzo furioso y se plantó delante de suyo.
—¡Percy! —gritó con furia, no permitiría que nadie dijera que su hermana no era suficientemente buena.
—¡Apolo! —respondió con una voz potente como una tormenta que hizo el cielo crujir. —Ella representa todo aquello que los semidioses odian de los dioses, asi que no pienso respaldar eso, ni ahora ni nunca —sentenció y le hizo una seña a Travis para que salieran, pero fueron las palabras calmadas de Apolo que lo detuvieron.
—Ella, ella puede cambiar —en el fondo Apolo sabía que no había una posibilidad real de ello, pero quería creer que podía cambiar para su propio bien.
—Sinceramente lo dudo, Apolo, hace falta ver como se comportó en las audiencias —Apolo se sintió derrotado, pero era una apuesta que iba en su contra desde el comienzo.
—Pero ella necesita ayuda, alguien que le tienda la mano —Percy sabía que las posibilidad de conseguir un buen partido para Artemisa eran casi nulas, todos los dioses decentes habían tomado esposa y solo quedaban dioses depravados, resentidos y enfermos que harían cosas deplorables con ella, pero no le correspondía a él preocuparse por ello.
—No puedo ser yo —sentencio Percy valorando los pros y contras. Todos eran contras.
—Eres el único que podría hacerlo —Percy se estaba empezando a cansar de la insistencia de Apolo y quería zanjar esto de una buena vez.
—¡No! ya hice más que suficiente por ella y deberías estar agradecido, sino el tono de esta conversación sería completamente distinto. ¿Te has puesto a pensar sobre que estaríamos hablando si Annabeth y yo no hubiéramos "hecho lo que debíamos"? —Apolo se aterró de las palabras de Apolo y toda la furia, agresividad y valor que tenía se redujo a cero en ese momento.
—Percy, debes calmarte —susurró Travis, para que la conversación no se tornara hostil.
—Ya tienes mi respuesta Apolo, a menos que tengas algo más que decir, seguiremos nuestro camino —dijo y salieron de la tienda, el viento era pesado y frío. El bebé que estaba en manos de Travis se estremeció por el viento helado. Detrás de ellos venía Apolo en una postura un poco más tranquila y con un tono más amigable.
—Percy, eres el único que puede hacerlo —suplicó, esta vez se trataba de un pedido no de una negociación.
—No pienso casarme sin amor, eso es definitivo —esas palabra dejaron a Apolo estático por un momento y luego pensó en que sería mejor dejar las cosas asi como estaban.
—Entiendo, pueden quedarse aquí, yo me iré —su semblante era de alguien que tenía un plan. Pero no era algo que podría llevar a cabo en ese momento. Era mejor retirarse.
—En ese caso, gracias —Travis y Percy daban gracias en su interior que no tuvieran que acampar de manera rustica sino quedarse dentro de la tienda de Apolo.
—¿Ya tienes un nombre? —preguntó Apolo, Percy le devolvió la mirada con una sonrisa un tanto emocionada, pero sabiendo que iba a ser criticado por el nombre.
—Eskol —dijo poniendo su mano sobre la frente del bebé.
—¿Eskol? —la cara de Travis era dolorosa porque para sus oídos era un nombre extraño, pero también entendía que debía tener un nombre que le recordara de dónde venía.
—Sabía que no debía dejar que escogieras un nombre para la criatura —dijo Travis apartando al bebé de la mano de Percy. Percy lo miró fijamente esperando que pudiera descifrar por su propia cuenta el motivo por el que había elegido ese nombre.
—Nombre interesante, de seguro hará honor a su nombre —respondió Travis, pero Apolo no se dio por enterado del significado del nombre, lo buscaría más tarde.
—Me despido entonces —luego de ello desapareció en una nube gris dejando a Percy y a Travis en un estado de tranquilidad agradable.
—Percy… —Travis trató de iniciar la charla mientras le hacía señas para que entraran nuevamente en la tienda.
—No será la última vez que lo veamos para tratar de convencerme —Travis sabía que Apolo no se iba a rendir, esta solo era la primera de muchas emboscadas para lograr su cometido.
—¿Qué pasará si se rehúsa a casarse? —Percy medito por un momento, el bebé dormía plácidamente, supuso que era parte de su don el no perturbar su sueño.
—Lo más seguro es que deje de ser parte del Olimpo y tal vez Thalia tome su lugar, ahora mismo ella se hace cargo del grupo de cazadoras —Travis no odiaba a las cazadoras, es más en sus mejores días tenía como objetivo hacerles una que otra travesura cuando estaban en el campamento, pero si estaba en desacuerdo con sus métodos.
—Seguramente eso es un dolor de cabeza —sí que lo era, todo el proceso había tardado mucho tiempo y aún no se veía una luz al final del camino, ya que era un tema sensible, por eso Percy se sentía agradecido de haber estado lejos de todo eso.
—Lo será —suspiró, mientras pensaba en casa, su mamá, Paul y el cómo iba a plantear toda esta situación.
—Vamos, Eskol, necesitas un buen descanso para poder seguir el camino que nos queda —la sola idea de continuar su viaje sin el uso de poderes le parecía cruel para el bebé, además del hecho de que estaban en territorio de deidades nórdicas y la vida de la criatura corría peligro.
—Cambio de planes, no podemos exponerlo en este territorio —Travis no podía estar más de acuerdo, eso también le evitaba seguir matando sus pies.
—¿Vamos a tu casa? —pregunto sin darle un tono aliviado, pero su rostro no podía mentir y Percy sabía que estaba rogando por volver a casa, aunque tal vez las cosas no serían como él podría esperar.
—Si, —quería poder darle un hogar tranquilo al pequeño Eskol y eso solo podría darse en la comodidad y calma de su casa. Ojalá y sus mamá y Paul tuviera tiempo para ello.
—Bueno vamos entonces —miró alrededor para poder tomar las mochilas y le lanzó una a Percy. —Conocerás a la abuela Sally —Percy se quedó espantado por la sola idea y sabía que recibiría un jalón de orejas por la situación.
—Ni se te ocurra decirlo en voz alta, matarás a mi madre de un susto —Travis no pudo evitar reírse, pero tuvo que contenerse porque podría despertar al pequeño, aunque si los gritos de Apolo y Percy no lo había hecho, nada lo haría.
—Oh, oh, ohhh —luego Percy se acercó y los traslado de vuelta a casa. No sabía cuánto había extrañado esto hasta que estuvo a la puerta del departamento donde vivía antes de convertirse en dios. Esperaba que no hubieran cambiado la cerradura.
||||—||||—||||—||||
Era una noche tranquila, no podía decir que la última temporada no lo había sido, pero aún le dolía el corazón por la persona que hacía que el sueño se perdiera a mitad de la noche, sus pensamientos y su amor estaban con él, donde quiera que estuviera, había decidido darle su espacio si era lo que necesitaba, porque lo único que quería era que estuviera a salvo, sabía que no podía tenerle cerca, no podía cuidar de él, pero en su corazón y en su mente rogaba a todos los dioses que lo mantuvieran a salvo y sobre todo que conservará esa parte gentil que tanto amaba de él.
—¿Estás bien? —la mano de Paul se posó sobre la de Sally que estaba perdida en sus pensamientos y se sacudió de su momento de meditación para sonreírle.
—Oh, si, si, lo siento ¿te desperté? —Paul negó mientras encendía la lampara que estaba a su costado. Después de estos años podía saberlo, estaba pensando en Percy. No es que él no lo hiciera, pero podía entender la sobre preocupación de ella como madre.
—Sabía que estarías despierta —ella le devolvió una sonrisa culpable mientras apoyaba su brazo en el hombro de Paul.
—Sigues pensando en él —Sally asintió, si bien sabía que estaba bien y a salvo por los mensajes que Poseidón y Atenea habían dejado para ella, pero por las cosas que Atenea había comunicado que la muerte de Annabeth había sido demasiado duro para él y que solo el tiempo podría sanar si corazón, ella no quería imponerle hablar o volver a casa.
—No puedo evitarlo, ha pasado mucho tiempo desde que lo vimos —Paul sabía que cada día Sally estaba con ansias que esa puerta se abriera con la figura de Percy sonriéndole, pero eso no había pasado en mucho tiempo.
—No debes preocuparte, él está ahora más allá de nuestra comprensión —desde que se había convertido en un dios tanto el cómo Sally sabían que no podían tenerlo a tiempo completo en casa.
—Una madre siempre será una madre —Paul podía entender eso, es por ello que internamente rogaba porque Percy volviera a casa pronto. En ese momento se escucharon pasos en el pasillo, el rechinar de las tablas de madera y el soplido del viento que se filtraba por una de las ventanas hizo que a ambos les recorriera un escalofrío mortal.
—¿Escuchaste ese ruido? —el sonido de metal tintineante y la cerradura que parecía estar siendo forzada hizo que se levantaran de la cama de un solo impulso.
—Deben ser las cañerías… —dijo titubeando Sally mientras se escondía detrás de un Paul que reunía cada ápice de valor para no avergonzarse delante de Sally.
—Paul, no, no vayas —le detuvo ella, pero no podía detenerse.
—Bromeas, le dije a Percy que te defendería — él se agacho para sacar de debajo de la cama una espada. La blandió ligeramente para toparse con la cara de sorpresa de Sally.
—¿Enserio tienes una espada en casa? —el asintió mientras avanzaba y escucha como la puerta se abrió y se sentían pasos que merodeaban.
—Me lo dio Poseidón para nuestra protección —Sally no pudo evitar sentirse agradecida, ambos sabían que nunca más volverían días buenos para ellos, pero nunca dejarían de respetarse y apreciarse porque ambos tenían en Percy un vínculo irrompible.
—Vamos entonces —ya casi estaban en la entrada del departamento cuando vieron dos figuras en la oscuridad. Paul no se atrevió, pero fue Sally quien tomó la espada de las manos de Paul y apunto con la espada a las figuras que estaban en la oscuridad.
—No, no, no ¿Qué haces? —le jalo de las mangas del pijama, pero ella no retrocedió.
—Siempre quise hacer esto —le susurró mientras las figuras no se movían. —No se muevan —Percy no podía sino contener la risa, pero entendía el porqué.
—Mamá… —susurró mientras avanzaba hacia una zona donde la luz de la luna se colaba por la ventana. Cuando Sally lo vio quería llorar, Paul tenía una sonrisa en su rostro. Y Sally no se percató que tenía la espada en su mano sino hasta que Percy le esquivó cuando quiso acercarse a abrazarlo, ella tiró la espada y se fundió en un abrazo con su madre. El olor, el calor y la sensación de hogar era la que recordaba.
—Percy —susurró mientras las lágrimas se escurrían de sus ojos. Travis sonreía mientras acunaba al bebe en brazos. Paul se acercó y puso su mano sobre el hombro de Percy.
—Paul —le saludo con cariño, era una persona especial para su madre y para él luego de todo lo que tuvieron que vivir antes de Paul. Luego de unos minutos de intimo abrazo Sally levantó la mirada para ver a Travis con un bebe en mano.
—Un bebé… —susurró soltando del abrazo a Percy y acercándose a Travis, Percy empezó a ponerse un tanto tenso, porque sabía que Travis diría algo imprudente.
—O si, sobre eso —miró a Paul de reojo y cuando lo miró él lo supo y solo se rió.
—Sally, te presento a tu nieto —dijo Travis mirando con una risa burlesca a Percy quien sabía que el destino le había alcanzado por lo que le hizo pasar a Travis cuando lo rapto del campamento.
—¡Percy Jackson! —era momento de dar buenas explicaciones.
