Bien, volví con algo más, la idea de un Naruto mágico/brujo, me rondó más y más la cabeza, y admito que tal vez influenciado por la tercera temporada de American Horror Story, la idea cobró fuerza y me dio inspiración para otro fragmento, y cuando estaba escribiendo el siguiente capítulo de Rikudou Sennin El Demonio de Konoha, y sí, por fin se viene actualización, la fuerza y la inspiración de esta idea llegó a más.
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Boruto admitiría que de entre todas las locuras, amuletos, rituales y cuentos de viejas que había buscado para matar a su hermano ni en sus mejores fantasías una resultaría tan sensual, frente a él, usando el más sensual vestido negro que pudo imaginar, que con suerte cubría y sostenía esas grandes, no, inmensas tetas, con tela semitransparente pero dándole un aspecto tan etéreo que le hacía cuestionar sí realmente estaba frente a él, de ojos miel que le miraban con superioridad que le hacía sentirse tentado a aceptar la oferta de ser su esclavo, su melena rubia platinada le caía por los hombros de manera que solo se veía más y más sensual, y ese pequeño zafiro que se sostenía solo en aquella frente, y que pese a su edad no tenía ni una sola arruga, era tan hermosa, sensual y perfecta que no solo le provocó una muy dolorosa erección sino que habría logrado que las piernas le fallaran si no estuviera arrodillado.
— ¿Entonces te vas a quedar ahí babeando por mi o me vas a decir por qué viniste a ver a la gran Tsunade Senju, la reina de las brujas? —Su voz también era sensual, joder que era la perfección en persona, pero ciertamente eso logró despertarlo, solo lo suficiente, de su ensoñación.
— S-sí, perdón, mi hermano, intente matarlo y… y… —No sabía si su problema para hablar era debido a que la belleza de la mujer era tal que le revolvía el cerebro o contar por primera vez la situación en voz alta le resultaba casi imposible.
— ¿Intentaste matarlo? Espero que no intentes que lo regrese de la tumba o algo así, porque no te voy a ayudar con la policía —Le interrumpió la rubia, aunque probablemente fue lo mejor porque ahora tenía la mente un poco más clara, sí ese efecto de embobamiento era producto de magia sí que era efectiva, pero el miedo que llegaba por saber que su tiempo se le acababa era mayor que el deseo que le causaba esa mujer, su hermano no tardaría en buscarlo.
— No lo necesita, volvió de la muerte —Puede que su tono fuera fatalista pero estaba cargado de verdad, y la mirada de esa mujer le demostraba que había captado su atención— Vacíe un cargador entero contra su cabeza y no solo no se murió sino que en minutos su cabeza estaba intacta —Conforme decía aquellas palabras su mente se serenaba, liberándolo de aquel aparente encanto de deseo, o tal vez el miedo superaba al deseo— É-él tiene un culto… —Susurró sintiendo que aquello era lo más ridículo de la situación, inclusive más que la magia.
— ¿De casualidad tu hermano es un tal…Naruto? —Lo único que le hacía saber que no conocía a su hermano era esa pausa al decir su nombre, como si se lo hubieran susurrado o como sí le hubiera llegado de la nada, solo asintió, más deseoso de escuchar una solución a su problema— Pero que desperdicio… —Bufó con notable fastidio— Un trato con el demonio ¿Correcto? —Volvió a inquirir y otro asentimiento fue de su parte como única respuesta— La hechicería y la magia es terreno casi exclusivamente de mujeres ¿Sabes por qué? —Era la primera vez que lo miraba esperando una verdadera respuesta.
— No, ni idea —Admitió temiendo que eso fuera peor, que despertara la ira de la reina de las brujas.
— Se dice que los hombres, en el principio fueron dotados de la fuerza física para proteger a la familia, pero las mujeres fuimos dotadas de la fuerza emocional para sostenerla, pero unas pocas, las más fuertes, las más sabias, también fuimos dotadas con la magia —Su voz era poderosa y majestuosa, como la voz de una magnifica oradora, y solo por su presencia no se atrevía a hablar— Por eso hay más brujas en la historia que brujos, Merlín, Paracelso, Nicolás Flamel, fueron aquellos que llegaron al renombre —Añadió antes de acomodarse con una pierna sobre la rodilla de la otra.
— Pero… ellos son hombres —Tal vez estuviera recalcando lo obvio, o fuera demasiado estúpido para entender lo que intentaba decirle— ¿No se supone que es un don de mujeres? —Interrogó sin atreverse a ver directamente a los ojos a aquella mujer que parecía ofendida por su interrupción.
— Lo es, pero no es imposible que un hombre llegue a tenerlo —Aclaró con tono de quien regaña a un niño— Si bien es un don principalmente entre mujeres no deja de ser un don, por eso los escasos hombres que han nacido con él, y que se han esmerado en desarrollarlo, han llegado a tanto renombre —Su dedo comenzó a golpetear ligeramente aquella humeante taza de té— incluso en esta era, donde el don se ha esparcido más, y por ende más personas, incluidos hombres, pueden tenerlo, son escasos los que tienen un don fuerte —El té en su bebida comenzó a hervir de la nada, la taza temblando en su mismo lugar— Los más débiles recurren a deidades o a demonios, tú hermano no era ese caso pero igual recurrió a ello —Un gruñido que no debería sonar sensual, pero la hacía, escapo de su boca.
— ¿A qué se refiere? ¿Usted cómo sabe eso? —Tal vez preguntarle a la bruja que parecía saber todo cómo sabía algo no fuera lo más brillante, pero, en su defensa, era una pregunta perfectamente razonable.
— Cuando nace gente con dones… fuertes, la reina, suprema, gran maestra, elije el título que más te guste, lo sabe —Aclaró como si fuese lo más común del maldito mundo, y probablemente para ella lo fuera, y mejor dejaba de hacer preguntas— Solo supe que era un hombre, y me sentí tentada a entrenarlo, pocas grandes maestras han tenido el honor de enseñar a alguien con tanto potencial, y para colmo que fuera un hombre —El tono despectivo le hacía preguntarse sí después de responder sus preguntas lo mataría— Pero de un día para el otro, en mi búsqueda, sentí como ese poder en bruto se convertía en algo más siniestro —Su voz ganaba ciertos matices de preocupación— Sí fue gracias a poderes demoniacos o de otro tipo no lo sé, pero me ha llamado la atención, iré a detenerlo —Aceptó antes de levantarse con lentitud mirando al frente sin siquiera dirigirle una mirada.
— ¿Segura que podrá? —Interrogó, y era una pregunta razonable para él, había visto a su hermano destruir, asesinar o controlar a muchísimas personas aparentemente superiores y aun así lo había logrado, no estaba seguro de querer entregarle una bruja extremadamente poderosa, pero era obvio que a Tsunade no le hizo mucha gracia su pregunta, por primera vez sintió su poder, una fuerza abrumadora lo empujaba contra el suelo, sofocándole y nublándole la visión.
— Claro que podré, tu hermano no es más que un mocoso muy crecido, la diferencia entre nuestros poderes está a años luz —Gruñó caminando a su lado mientras el poder levemente le dejaba de oprimir, ahora no sabía si sentía pena por su hermano.
Creo que es más corto que el fragmento anterior, pero sirve, siendo honesto cada vez me tienta más hacer una historia con esta temática pero creo que me esperaré a terminar una de las que ya tengo empezadas, aunque sigo sin encontrarle un nombre apropiado.
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Tal vez se vaya a convertir en costumbre, traer un fragmento y una idea, pero ahora tengo una idea, es una historia de Percy Jackson pero con todos cambiados de padres divinos, e ir desarrollando los 10 primeros libros, lo pongo aquí porque realmente no sé aún sí quiera a que padre divino cambiaría a Percy, ni se diga a los demás, especialmente porque aunque todos tienen personalidades diferentes cierto es que también están parcialmente influenciadas por sus padres divinos, sí, que es una idea inclusive más vaga que mi idea de Fairy Tail anterior, lo admito, pero me llamó la atención lo suficiente para que rondara por mi cabeza más de un par de días.
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Originalmente esto empezó como una idea cualesquiera, un Natsu pero siendo adoptado por un dragón diferente, por ejemplo en lugar de ser el dragón Slayer del fuego que fuera, no sé, del veneno, cómo Cobra, o del bosque, pero viendo Alicia en el país de las maravillas, me gusta esa película ¡Y qué!, cuando la solución me llegó más o menos adecuada, las historias oscuras tienden a gustarme, y aunque no se me había ocurrido como hacer una historia de Fairy Tail con esa temática, sí, mundo de magia pero solo a Ichiya o a Cobra les veía potencial para lo que quería, aunque es posible que haga un fic con este último ya que es de mis favoritos, pero ahora creo haber encontrado algo, aunque también es una opción para un crossover.
Admitiría que cuando los otros dragones le habían sugerido su "idea" para acabar con Acnologia lo creyó una estupidez, pero cuando escuchó que END sería uno de los mocosos no pudo evitar retractarse, el mocoso conocido como END no era otra cosa que el hermano menor de ese mago deprimido, Zeref, no le importaba Acnologia, él era un dragón inclusive más peligroso sí hablaban de poderes, mientras fuera astuto podría ganarle, pero la idea era prometedora, los "hijos" de los dragones perderían su memoria parcialmente gracias al viaje temporal, además de lo maleables que eran sus mentes, y con su edad aunque pudiera hacerle frente a Acnologia no le quedaba casi tiempo, por lo que decidió divertirse.
— ¿Qué te trae aquí, Jabberwocky? —Cuestionó la voz cargada de poder de Igneel, aunque amable— ¿Cambiaste de opinión sobre seguir el plan? ¿Encontraste a un niño adecuado? —Inquirió con genuina curiosidad viendo a aquel dragón negro y purpura, más delgado que la mayoría de los de su especie, patas traseras sorprendentemente largas, sus alas terminaban en sus patas delanteras haciéndolo una rareza entre los de su especie, su cola si bien era larga carecía de púas o algo semejante que le permitiera usarla como arma, su cuello era más corto y delgado que el de los otros dragones, y su rostro era, siendo amables, feo, aunque tenía la pinta de estar cambiando constantemente, en ocasiones parecía que tentáculos salieran de los bordes, en ocasiones tenía solo un par de otros y al siguiente tendría seis, incluso para ellos era difícil verlo directamente al rostro.
— Algo así —Admitió con calma, en cierto sentido sí que había encontrado al adecuado, un humano convertido en demonio que incluso sí fuese entrenado por el más sabio dragón que le enseñará a controlarse y ser sensato seguiría siendo alguien principalmente de instintos, era interesante para él.
— No me quiero ni imaginar que niño será tan retorcido para que lo aceptes —Río, pero aunque podría ser insultante para Jabberwocky no lo era, en parte porque era verdad, tendía a ser retorcido, y en parte porque se concentró en hacer lo que quería, cuando terminó de reír Igneel cometió el peor error posible, quedársele viendo a los ojos.
Para ese momento su cabeza tenía una forma más definida, se volvía más delgado y estrecho al acercarse a sus fauces, con dos pares de colmillos saliendo de su boca, ambos pares considerablemente largos y goteando un líquido purpura, dos apuntando al cielo y dos al suelo, su lengua bífida salía de su hocico, pero tenía tres pares de ojos, sí bien su cabeza era liza en la parte de abajo a los costados se extendían dándole forma de tres púas y de su cabeza surgían un par de cuernos que se inclinaban ligeramente hacía el otro, pero el error de Igneel fue ver sus ojos, normalmente purpuras ahora estaban cambiando rápidamente de color, cambiando y brillando, pronto los ojos del dragón de fuego se nublaron y su cuerpo se relajó al instante.
— Olvidarás que adoptaste a Natsu —Ordenó sabiendo que tenía la mente del otro a su disposición, era, tal vez, de los pocos dragones cuya magia podía penetrar fácilmente las usualmente altas defensas de los dragones— Lo dejarás a mi cargo para que se convierta en mi propio Dragón Slayer —El dragón de fuego asentía silenciosa y lentamente sin poder oponerse a la voluntad del otro— Busca a otro niño —Añadió, podía ser un desgraciado, pero no dejaría que Igneel no dejara algo de legado— A partir de ahora Natsu Dragneel es mi Dragón Slayer —Sentenció y el dragón asintió por última vez antes de abrir alas y partir.
— ¿Papa? —La voz lastimera de un niño le hizo girarse, al ver a quien se suponía que era END casi sintió ganas de reír, pero entendía, ese lado demoniaco estaba sellado, limitado para no desencadenar un apocalipsis.
— Niño, mírame —Ordenó esforzándose por mantener la misma forma a su cabeza, el chico volteó a verlo, no sabía si por su orden o solo por haber reparado por primera vez en su presencia, pero en cuanto se vieron a los ojos sello su destino— Yo soy tu padre, tú serás mi Dragón Slayer, eres el hijo de Jabberwocky, el dragón de la locura —El chico solo asintió antes de caer rendido al suelo, la mente infantil aunque más poderosa en imaginación era lo suficientemente frágil para soportar poco de su presencia, pero el trabajo estaba hecho, él nunca dudaría de esas palabras.
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