Capítulo 1: Pacto
Ishigami Senku, es el científico más famoso de la actualidad, el cual amasa una gran fortuna por sus impresionantes avances científicos en el área aeroespacial, nanotecnología y su actual proyecto relacionado con la mecánica cuántica. Él tenía muy presente que todo tenía una razón lógica dentro de este mundo, todo funcionaba dentro del razonamiento científico, hasta ahora no había nada que no tuviera cierta explicación o al menos un enorme estudio detrás para su entendimiento.
Era parte de la naturaleza del ser humano encontrarle una razón a las cosas, todo lo tenía.
¿O no?
Bajó de su auto, un modelo muchísimo más avanzado que su Mercedes Vision anterior, aunque le doliera cambiarlo ya este había quedado obsoleto en comparación a los más recientes. Había arribado a su destino, la más grande empresa de tecnología de Japón: Ishigami Corp.
Barrió su vista por el estacionamiento siendo recibido por dos de sus más cercanos compañeros y amigos: Asagiri Gen y Shishio Tsukasa, ambos vestidos en traje y corbata, aunque el más alto llevaba un auricular y lentes de sol.
-Senku-chan~ Llegaste a tiempo~ -Saludó alegremente el bicolor al recién llegado.
-Mentalista, Tsukasa ¿Alguna novedad? -Respondió el saludo acomodándose la bata de laboratorio mientras sostenía su maletín dirigiéndose hacia ellos.
-Todo en orden -El castaño mayor respondió con profesionalidad situándose a un lado para que ambos caballeros pudieran ingresar a la enorme y sofisticada edificación.
-Aunque, hay algunos inversionistas que están presionando, Senku-chan~ -Varias gotitas cayeron por su sien -Desean que la cura de petrificación por enlazamiento cuántico ya sea un hecho~ Están amenazando con retirar la inversión si este no está listo en un mes~ -En su cara eran obvios los nervios.
Senku rodó los ojos.
Lo hacen ver como si fuera muy fácil.
-Consigue no menos diez meses -Respondió con claro fastidio rascando su oreja con el dedo meñique.
Gen casi se va de espaldas.
-¡¿Qué?! Si lo quieren para est-
-No es mi problema, el manipulador de mentes acá eres tú, no yo -Se llevó la mano al rostro sobando el puente de su nariz deteniéndose frente al elevador -Espero que vengas con buenas noticias más tardar el lunes, mentalista.
Sin más ingresó al ascensor dejando al pobre hombre soltando cascaditas de angustia.
Se acomodó la corbata pensando en la manera de poder acelerar el proceso, pero era tan complejo que había conseguido a muy pocos científicos en el mundo dedicados enteramente a la física cuántica, hasta él tenía dificultad al aplicar toda la teoría que conocía, sobretodo al volcarlo al área médica, si este proyecto funcionaba estaba diez billones por ciento seguro que salvaría millones de vidas, esa era una gran motivación.
Se alojó en su oficina, sentado frente a su ordenador y comenzó a trabajar, hoy iba a ser un día muy complicado, sobretodo porque hoy era el cumpleaños de su pequeña hermanita Suika, una pequeña genio a la que estaría encantado de anexar en su equipo de científicos, pero aun era muy joven.
-Pide un arreglo floral de girasoles para Suika, uno de los más grandes con un número quince en él y que lo guarden en el auto -Dijo al aire mientras seguía tecleando en la pantalla holográfica.
"Como ordene, Ishigami-sama"
Una voz robótica hizo eco en toda la oficina.
Él a sus veintisiete años de edad no era un hombre muy expresivo, la única que lograba ablandarlo y sacar esa parte cursi era su dulce hermanita a la cual sobreprotegía, aunque le llamaran exagerado estaba consciente que tanto él como su familia siempre corrían peligro al ser blanco constante de ataques de organizaciones criminales, políticos corruptos y un sin fin de personas que deseaban su proyecto con dudosas intenciones.
Al cabo de unas horas soltó los dedos del teclado holográfico y estiró su cuerpo un poco, debía dirigirse al laboratorio antes de irse, pero antes sacó de una de las gavetas de su escritorio un grueso libro que había comprado recientemente el cual tenía impreso en su portada un paisaje mágico de diversas criaturas inexistentes con una tipografía dorada grabada en él, dando el título del mismo.
Bufó ¿Cómo es que su hermana siendo tan inteligente creía algo tan ilógico como la magia?
Bueno, al fin y al cabo a ella le gustaba y no iba a ir en contra de los gustos de la adorable de Suika, nadie iba en su contra sin mediar consecuencia.
-Pequeña consentida -Dijo en sus adentros con una ligera sonrisa metiendo su libro en su maletín junto al delgado aparato que tenía por ordenador y diversos documentos legales que verificaría apenas llegase a casa.
Miró su reloj, eran las 14:24, aun había tiempo para tomar su almuerzo e ir a ver a Chrome al laboratorio.
Luego de la comida que constó en un pobre ramen instantáneo fue a seguir con los avances de su proyecto al último piso, el cual consistía sólo el 10% de su laboratorio, el resto estaba distribuido entre las diferentes organizaciones que había fundado y el más grande era el que estaba alojado en su propia casa, este en particular lo calificaba como uno de los laboratorios más seguros (Sin contar el que estaba dentro de su propiedad) porque ahí tenía sus experimentos y proyectos más avanzados de la corporación en el que sólo cuatro personas incluyéndolo tenían acceso a él.
-Chrome -Saludó el albino levantando su mano.
El aludido levantó su vista de la pantalla para dirigirla al recién llegado.
-Ah, hola Senku, ¿Cómo vas? -Respondió su saludo volviendo su vista a la pantalla holográfica tocando diversos botones rascándose la cabeza de vez en cuando.
-Nos han pedido que terminemos el proyecto este mes -Mencionó con fastidio ganándose una mirada incrédula por parte del castaño, se sentó a analizar unas pantallas mientras hacía algunas modificaciones- ¿Dónde está Kristal?
El castaño pestañeó.
-¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! Si apenas llevamos un 60% del proyecto en los últimos tres años ¿Cómo vamos a finalizar en menos de un mes? -Se quejó en una pequeña rabieta mientras golpeaba con un puño el mesón- Kristal fue a almorzar, estaba que se desmayaba del hambre y de ahí irá al otro laboratorio, me dijo que tenía que hacer más experimentos con respecto a los nanobots.
Senku suspiró.
-Hablé con Gen para que nos consiguiera más de diez meses, pero según mis cálculos el proyecto debe estar terminado en dos años, aunque espero que sea menos -Arrugó el entrecejo sin despegar la vista de la pantalla- Cuando regrese dile que necesito el informe del comportamiento de los nanobots al contacto con el sistema nervioso central, quiero verificar algunas teorías que tengo al respecto.
Chrome sólo soltó un bufido de fastidio, concentrándose nuevamente en su trabajo. Así estuvieron un largo rato, levantándose de vez en cuando para analizar algunos resultados y hacer diversos experimentos.
Senku sintió su reloj vibrar en una notificación, levantó su muñeca para verificar en la pequeña pantalla y se encontró con que ya era hora de irse, ya eran las 18:45 no debía llegar tarde al cumpleaños de Suika, se recostó en la silla mirando al techo tratando de descansar un poco su mente del ajetreado día, dejó escapar aire por la nariz y se levantó para tomar sus cosas.
-Hoy es el cumpleaños de Suika, tendré que irme temprano -La mayoría de las veces salía después de media noche.
-Está bien, yo estaré un par de horas más y también me iré… Tengo una cita... -El castaño se rascó la cabeza en señal de incomodidad, el albino sólo le miró raro- ¿Qué?
-¿Ya con 30 años sientes que se te va el tren? -Senku esbozó una sonrisa burlona recibiendo una mala mirada de su compañero.
-¡Que te den, Senku! Yo al menos sí quiero tener descendientes a diferencia de ti -Lo miró con reproche y luego ablandó su mirada- Hace poco conocí a una mujer hermosa, no parece de este mundo, pareciera… Mágica…
-Aterriza Chrome, la magia no existe -El albino sólo hizo una mueca rascándose el oído con el meñique.
-¡Lo sé! Pero es que… Es inexplicable, no sé qué tiene que… -Se sonrojó y Senku supo que debía dar por finalizada esa conversación.
-Me voy -Anunció dirigiéndose a la puerta- Nos vemos mañana, chico mágico -Dijo con claras intenciones de burla dirigiéndose a la salida.
Sin más salió del lugar sin escuchar las protestas de su amigo.
Ya en el elevador miró la ciudad a través del cristal, los colores del cielo se veían tan estupendos, siempre le gustaba mirar el atardecer, aunque este ya esté por finalizar, la mezcla de tonos rojizo, violeta y azul le hacían sentir paz.
Sus pensamientos se dirigieron a dos personas en específicos, ya dos personas altamente relacionadas con la ciencia le mencionaban acerca de la "magia".
Qué estupidez, podía pasarlo por alto con Suika, pero que Chome al menos haga mención de algo así le hacía exasperarse, no había nada más ilógico como esas creencias tan absurdas, metió su mano en su bolsillo saliendo del elevador con su rostro lleno de aburrimiento siendo recibido por su guardaespalda más confiable.
-No hay ninguna señal sospechosa de camino a tu destino, Senku, aun así ¿Quisieras que te escolte? -Preguntó Tsukasa mientras se posicionaba a su lado saliendo con él en dirección al auto.
-Si es así no hace falta -Le restó importancia deteniéndose frente al auto que al detectar su voz se abrió- Sólo encárguense de monitorear los movimientos de Ibara, ese tipo es un grano en el culo.
-Ya Ukyo está en eso -Le informó el mayor cruzándose de brazos- Por la información que he recibido no creo que moleste por lo menos unos meses.
-Bien, manténganlo a raya, este proyecto es muy delicado, no podemos darnos el lujo de perder todo el avance, nos vemos Tsukasa -Se despidió ingresando en al auto- Llévame a la casa de los viejos.
"Como ordene, Ishigami-sama, arribará a su destino en treinta minutos"
El auto cerró la puerta del piloto y arrancó saliendo del lugar. Senku sólo se relajó en su asiento ahora fijando la vista en el arreglo floral, un fresco arreglo de girasoles que le recordaban mucho a su querida hermana.
Eran sus flores favoritas y por la razón más ilógica (Según él), recordó en ese momento las supuestas creencias de la gente y que su pequeña Suika le mencionó una vez: "Los girasoles atraían seres mágicos por la energía que absorbía del sol".
Qué tontería.
¿Verdad?
Ya a sólo diez minutos de llegar a la casa de sus padres escuchó un fuerte golpe, algo cayó y chocó sobre el techo del auto ¿Un atentado? ¡Maldita sea! Se supone que Ibara no iba a aparecer en meses, ¿Ahora qué pasa? Desactivó el piloto automático y tomó el control frenando en seco al ver como en el techo del mismo empezaba a ser traspasado por un cuerpo el cual cayó sobre el asiento del copiloto y sobre sus flores.
¡Qué demonios!
Sus ojos carmesí estaban desorbitados y su boca desencajada por la sorpresa. A su lado yacía una mujer de tez blanca cual porcelana, con cabellos dorados recogidos en una coleta, dudó por unos instantes si realmente eran hebras de oro pero su razonamiento desechó esa idea inmediatamente, vestida con un ligero y corto vestido azul y una capa del mismo color con bordados dorados a juego. Lucía muy malherida, Senku estaba paralizado por el asombro, su mente hizo corto al tratar de procesar lo que había presenciado hasta que reaccionó al notar que las magulladuras que tenía la chica empezaban a sanar, parpadeó un par de veces acercándose a ella.
¿Qué tipo de tecnología era esa?
La joven soltó un quejido abriendo sus ojos lentamente tratando de adaptarlos a su entorno hasta encontrarse con unos iris rojos como la sangre que la observaban atentamente.
-Gracias, si no fueran por tus flores habría muerto... -Susurró mientras se erguía un poco en el asiento- Lamento haberlas estropeado, no te preocupes puedo arreglarlas, deberás ponerlas al sol de la mañana si no quieres que se marchiten tan rápido -Se estiró un poco apartándose de los girasoles colocando un dedo en estos- "Floret" -Recitó con una dulce sonrisa observando cómo las flores volvían a su estado original.
Senku volvió a entrar en shock ¿Cómo había logrado recuperar los girasoles? Todos esos minutos habían pasado tantas cosas que su mente aun con lo rápida que era no podía procesarlo.
-¿Latín? -Fue lo único que alcanzó a modular entre el mar de preguntas que se lo estaban tragando.
-Oh, ¿Sabes latín? Es una lengua muy antigua -Llevó su dedo a su mentón pensativa- Bueno ya debo irme, gracias señor desconocido -Se despidió la chica mientras miraba la forma de salir del auto, no veía manillas por ningún lado.
-Senku es mi nombre, Ishigami Senku -Respondió serio sin dejar de observarla- No puedes salir de acá sin un comando de voz y sólo funciona con el mío -Frunció el entrecejo acercándose lentamente a ella que volteó a mirarle contrariada- A menos que salgas traspasando la puerta, cosa que ya hiciste con anterioridad, señorita intrusa -Contorneó sus ojos fijos en ella.
La rubia parpadeó un par de veces luciendo algo aturdida y luego frunció el ceño.
-Mi nombre es Kohaku ¡Y ya me disculpé por haber ingresado así! Necesito que me abras la puerta, traspasar las paredes no es tan fácil ¿Sabes? -Lo confrontó con un deje de enojo en su voz cruzando sus brazos bajo sus pechos.
-No te dejaré ir hasta que me digas qué tecnología usas ¿Cómo traspasaste el techo de mi auto y arreglaste esas flores? -La interrogó analizando todas las facciones de la mujer que tenía en frente, su rostro, cuerpo y cabello no lo había visto nunca en alguna humana no parecía real siquiera, hasta pensaría que estaba alucinando.
Quizás ella era una alucinación producto de su estrés.
-Magia -Respondió Kohaku con simpleza.
Ok, sí estaba alucinando.
-Imposible, la magia no existe -Respondió exasperado, era la tercera persona que se lo mencionaba ¿Hasta cuándo dejará de escuchar tantas estupideces?
Ella frunció el ceño ofendida.
-¡Ja! Tienes al frente a una bruja y piensas que la magia no existe -Bufó mirando a otro lado buscando la forma de irse, si traspasaba la puerta se consumiría lo poco que absorbió de esas flores.
-¿Qué? -Se rió incrédulo- ¿Cómo vas a ser una bruja? ¿Y tu escoba? -Se burló y ella volteó a verlo con odio.
-Para tu información y la de los idiotas que dicen esas falacias de las brujas, nosotras no volamos o al menos no las que no han hecho pacto y mucho menos con una escoba -Levantó su mano y lo apuntó con su dedo índice- Además, tampoco tengo que estar dándote explicaciones cuando la magia no la tiene, ahora hazme un favor y déjame salir de aquí -Gruñó enojada.
Él sonrió de lado y ella sólo se molestó más.
-Cálmate, actúas como una leona -Levantó sus manos en son de paz y ella explotó.
-¡¿Leona?! -Tembló de rabia y aún apuntándolo con el dedo recitó- "Conversus in mus" -De su dedo salió una luz brillante que lo cegó por un momento.
Mierda.
El cuerpo del albino había desaparecido y en su lugar había la figura de un pequeño ratoncito blanco con la cola verde.
-¡¿QUÉ MIERDAS ME HICISTE?! -Vociferó horrorizado mirándose las pequeñas patitas.
Fascinante.
-Lo que te mereces -Respondió con sorna mientras se acomodaba el cabello- Eres un maleducado ¿Nadie te ha dado una lección?
Senku sólo sintió su sangre arder.
¿Quién se creía ella?
Pero más importante era ¿Cómo había llegado a tomar esa apariencia? ¿Era algún tipo de tecnología desconocida al ser humano? ¿Tecnología extraterrestre quizás? El haber tomado esa apariencia debía tener una explicación lógica, la magia NO existe y las brujas reconocidas eran meras estafadoras.
Soltó un suspiro tratando de poner su mente en orden, llevó una de sus patitas a su peludito puente de la nariz pensando todas las posibilidades de que aquello fuese una alucinación o por lo menos un buen truco de engaño.
-Ok, digamos que la magia existe, ¿Podrías volverme a mi apariencia original? -Inspiró moviendo los bigotes intranquilo.
-Podría hacerlo, aunque debo admitir que esa apariencia te hace ver adorable -Se burló con sorna recibiendo una mala mirada del pequeño animal en el que se había convertido Senku- "Regressus"
Senku volvió a su apariencia humana, se miró las manos y tocó su cuerpo, era un muy buen truco de engaño.
-¿Cuánto quieres?
-¿Qué?
-¿Que cuánto quieres por mostrarme tus trucos? -La miró serio, como hombre curioso que era quería llegar al fondo de todo eso y no podía negar que esa misteriosa mujer tenía muchas cosas interesantes, no pudo evitar recordar a su hermana.
-No necesito dinero -Rió- Pero... Podrías ayudarme con un pequeño inconveniente -Lo miró de arriba hacia abajo estudiándolo- Si estás dispuesto podría enseñarte lo que sé de magia -Fijó sus profundos ojos aguamarina en los de él, Senku sintió que se perdía en ellos unos instantes.
-¿Qué tipo de inconveniente? -Entrecerró los ojos.
-Tengo que volver a casa con un prometido, yo...
-Me niego.
-¡No me dejaste terminar!
-No voy a comprometerme con una mujer que apenas conozco hace diez minutos y mucho menos tan ilógica -Respondió con fastidio rascando su oreja con el dedo meñique.
-Entonces déjame salir de aquí y no nos veremos más -Exasperada trató de empujar la puerta buscando la manera de salir.
-¿Por qué estabas herida? -Preguntó de repente tomándola por sorpresa.
-No es tu problema -Siseó mirándolo con clara molestia.
-Dañaste mis flores para curarte y me dices que se marchitarán muy pronto si no las pongo al sol, claro que es mi problema -Se sentía ridículo.
-Me están persiguiendo, el mundo humano es el lugar más seguro para estar porque debemos ser cuidadosos a la hora de usar magia -Murmuró mirando el suelo como si fuese lo más interesante del mundo.
-¿Por qué te persiguen?
-Para desposarme aun en contra de mi voluntad -Mencionó con desprecio, Senku frunció el ceño de manera inconsciente.
-...-
-Actualmente en el mundo mágico hay varias familias en guerra, por lo que entre las brujas que estén solteras o fuera de una relación las cazan para desposarlas a la fuerza a través de un pacto y unir a las familias para volverse más poderosos y así buscan dominar al resto -Explicó- Como pertenezco a la familia de sangre pura con mucho más interés nos buscan a mi hermana y a mi.
-¿En qué consiste el pacto? -Aun no daba crédito a esta loca historia, el gran Senku Ishigami el hombre más lógico del mundo estaba prestando total atención a un cuento de hadas sacado de una novela.
-Es la unión de dos personas se inicia con un beso, este pacto hace a la pareja muchísimo más poderosa, lo hago más que todo para proteger a mi hermana y poner orden en el mundo mágico, no creas que busco marido -Mencionó volteando hacia otro lado, él la miró con interés- Pero si no vas a ayudarme, podrías dejarme salir, podría mostrarte otro "Truco" como tú le llamas en compensación.
Él estuvo callado todo este tiempo, analizando con cuidado todo lo que decía esa extraña mujer, aun no podía creer lo que estaba escuchando, era completamente ilógico, nada de lo que estaba sucediendo en esos minutos tenía una explicación coherente, pero... Debía investigar más a fondo, saber el origen de todo, al fin y al cabo él era un científico desbordante de curiosidad y en eso se basaba el médodo científico.
-A ver, cómo puedo mostrarte... -Miró el techo pensativa- ¡Ah! Ya sé ¿Ah? -Sintió unas manos tomando su rostro, volteó a verlo sorprendida.
Sin reparos ni mediar palabras Senku la besó.
