Capítulo 5: M003
Abrió sus ojos con pesadez, se sentía mareado, toda esa cantidad de información hizo que su cerebro colapsara y más después del viaje entre universos que les hizo ese tal Xeno, hasta donde lograba recordar él les recomendó ir a M003 por lo que asumió que debían estar allí.
Miró a su alrededor, estaba dentro de una cabaña muy campestre para su gusto, recuerdos de la casa de Ruri vinieron a su cabeza, ese lugar le hacía sentir dentro de algún juego de fantasía, lo que le faltaba era que hadas y mierdas así aparecieran.
-Hasta que al fin despiertas -Fijó su vista en la rubia que entraba a la habitación con una bandeja- Te he traído algo para comer.
-¿En dónde estamos?
-En el Mundo 003, te desmayaste apenas llegamos -Respondió con simpleza depositando un plato en la mesita, Senku lo miró con curiosidad- Deberías comer para reponer energías.
Sintió una leve arcada atorarse en su garganta ¿Qué demonios era eso?
-Oye Leona…
-No me llames Leona.
-¿Qué es eso? -Señaló el plato ignorando la mala cara de ella.
-¿Qué? -Dirigió su mirada hacia donde señalaba él encontrándose con el plato- Ah, es sopa de Rockuto, una especie de animal de este mundo, es una delicia.
Por el aspecto Senku no podía opinar lo mismo.
-Yo… Esperaré a llegar a mi universo.
-Morirás de hambre antes de que eso suceda, estaremos aquí al menos una semana -Estrechó su mirada en él de manera desaprobatoria.
Senku cerró sus ojos con pesadez, ¿Tanto tiempo tendrán que pasarlo allí? Peor aún ¿Tenía que comer ESO?
-No te ofendas, pero preferiría la comida humana.
Kohaku alzó una ceja mirándose divertida.
-Oh, ¿Así que te da asco?
-Honestamente sí.
-¿Ya lo probaste?
-No, pero por el aspecto estoy diez billones por ciento seguro que no me gustará.
-Vas a comer.
-No.
-No me hagas obligarte a comerlo – Se acercó peligrosamente a él, Senku sudó frío, levantó sus manos en son de paz debía buscar la manera de negociar con ella.
-¿No hay comida humana aquí? -Ella se detuvo y miró el techo pensativa.
-Sí, recuerdo que hay criaturas que son fanáticos se la comida de tu mundo y tienen un sitio donde comercian con algunos platos.
Hablando de eso…
-¿Cómo manejan el comercio acá?
-Pues se hacen intercambios de servicios o bienes -Respondió mirándolo extrañada aún sin entender del todo lo que pudiera estar pasando por la cabeza de Senku.
Quizás estaba descubriendo los lugares que había visitado en las últimas horas, se veía genuinamente interesado en saberlo todo y saciar su curiosidad.
Kohaku no pudo evitar sonreír encantada, él enmarcó una ceja.
-Podríamos ir y comer ahí, traje algunas cosas que podrían servir -Llevó su mano a su bolsillo sacando la Medussa, ella le observó con atención.
-No te preocupes, podemos cargarlo a la cuenta de papá, ahora alístate que hay que ir a ver a Yuzu –Se dio la vuelta dispuesta a irse y él abrió los ojos como platos al ver su espalda.
¡¿Qué demonios?!
Por un momento se paralizó, pudo ver que del centro de su espalda colgaban un par de alas transparentes como si fuesen de un insecto, arrugó sus cejas levantándose con rapidez y tomar una de esas alas entre sus manos, no pudo evitar tocarlas para comprobar si eran reales.
Sus ojos no daban crédito a lo que veía, ella tenía unas alas como si fuese un personaje de un cuento de hadas, nunca mejor dicho, pero es que esas alas no estaban allí antes.
¿Qué pasó mientras estuvo inconsciente?
Kohaku por su parte al sentir la intrusión soltó un leve chillido de sorpresa, su rostro se coloreó de un tono rojo intenso, dio la vuelta a enfrentarle totalmente indignada.
-¡¿Qué demonios haces?!
-Quién debería preguntar acá soy yo ¿Por qué coño tienes alas?
-¿Ah?
-¿Son funcionales? ¿Por qué no te las había visto antes? – Se acercó a ella clavando sus ojos rojos en los aguamarina, Kohaku por algunas razón se sintió nerviosa.
¿Por qué él tenía esa capacidad de hacerla temblar?
-¿T-Te refieres a…?
-Sí – La rodeó y tomó sus alas entre sus manos para verlas con atención, la rubia sólo cerró sus ojos ahogando un gemido, sentía sus mejillas arder.
-E-Espera -Suspiró tratando de poner en orden sus ideas- Las alas en este mundo son muy sensibles -Tembló al sentir sus dedos deslizarse a lo largo de una de las terminaciones nerviosas ajeno a los efectos que causaba en ella.
Senku la miró sorprendido por unos segundos y luego sonrió con autosuficiencia, Kohaku se alejó de él aún temblorosa con su cuerpo cosquilleando.
-¿Cómo las obtuviste? -Decidió ignorar todos esos pensamientos que se le cruzaron a la velocidad de la luz.
-Este mundo se encuentra a una gran altura entre los árboles, para los habitantes es común volar – Se removió intranquila, sentía que en cualquier momento él volvería a tocar sus alas, él pudo percibir sus nervios y sonrió arrogante.
-Quédate tranquila Leona, no te haré nada -Levantó ambas manos en son de paz.
Aún.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no soy una Leona?
-Sí, sí como digas – Se rascó el oído con el dedo meñique- Salgamos de aquí a buscar tu amiga.
-Sí, te dejaré con ella e iré a buscarte algo de comer, ya que no te gusta la comida de acá – Le reprochó abriendo la puerta hacia la salida siendo seguida por él, que aún estaba mirando su espalda con interés.
Pero todo ese rastro de curiosidad se esfumó cuando salió de esa extraña casa y pudo ver un paisaje que jamás en su vida había visto, enormes árboles de tonos violáceos flotando en el aire, con diferentes tipos de construcción que él asumió sería la manera que esa raza se refugiaba de la intemperie.
La atmósfera era diferente a las otras que pudo experimentar pero lograba notar que habían ciertas similitudes entre todos los universos ¿Podrían ser paralelos al suyo?
No realmente, hay algunas cosas que asemejaban al suyo, pero había diferencias muy marcadas para poderlos considerar como paralelos, por eso los había llamado distantes.
Se llevó su dedo índice y medio al frente de su rostro pensativo, Kohaku lo miró con curiosidad y luego sonrió.
-Tú también necesitas un par de alas -El rostro de Kohaku denotaba diversión Senku tragó duro anticipándose a lo que ella estaría pensando, miró hacia abajo, podía calcular que estaba a unos buenos kilómetros de altura del suelo.
Si es que había uno.
Volteó a verla interrogante en espera de una respuesta lógica a todo aquello, realmente se sentía en un sueño.
Y si consideraba eso un sueño, la verdad es que lucía bastante real.
Kohaku rodó sus ojos y simplemente lo empujó al abismo y seguido de él ella saltó.
-¡LEONAAAAA! -Gritó con claro horror el científico al sentir que iba en caída libre directo a su muerte mientras que su compañera reía posicionándose a su lado tomando su mano.
Calló al sentir la calidez de su mano y volteó a verle sorprendido y ella sonrió con tranquilidad asintiendo con la cabeza y ahí entendió muchas cosas.
La mente es poderosa y como tal debía darle uso como siempre hacía.
Cerró sus ojos concentrándose en sí mismo, si había logrado controlar la magia con su propia mente… Podría volar, claro que sí.
¿O no?
Su estómago rugió, se sintió mareado sin poder evitarlo se desmayó.
La sonrisa de la rubia se borró de inmediato
¡POR TODOS LOS CIELOS! ¡Debió darle de comer primero!
Bueno, técnicamente sí le dio de comer, pero él no quiso así que no fue su culpa ¿Cierto? Soltó un suspiro cansado tomándolo en brazos deteniendo su caída, irían directamente a ver a su amiga Yuzuriha y allí le daría de comer algo que sí le agradara.
Rió por lo bajo mirando su pálido rostro, no pudo evitar acercarse a él para analizar sus facciones, Senku tenía una figura masculina muy bien definida, sus rebeldes cabellos blanquecinos en un extraño degradado verde que jamás había visto en otro lugar y que en él le hacía lucir más atractivo, bajó sus ojos aguamarina desde su frente hasta sus labios, esos que la estaban devorando en ese encuentro que realmente no esperaba, pero que en el fondo deseaba, sintió sus mejillas arder al recordar ese momento tan íntimo que pasaron juntos.
Sin darse cuenta había juntado sus labios con los de él en un suave roce que la hizo estremecerse, honestamente no esperaba enamorarse de alguien y mucho menos un ser humano, pero escucharle hablar todas esas ideas y teorías y de buscarle una razón o algún tipo de lógica a las cosas, la fuerza de su espíritu y pasión por el conocimiento terminó por gustarle, quizás la primera vez que lo conoció no le pareció un buen partido para hacer un pacto, pero…
Estaba feliz de que haya sido él quién se cruzó en su camino.
Se separó lentamente de sus labios y se apresuró a ir al lugar que recordaba haber ido a visitar con su padre con anterioridad.
.
Nuevamente se había desmayado ¿Tan débil era su cuerpo? No podía recordar bien la última vez que había comido, de hecho lo único que tenía en el estómago fue esa taza de té que le ofreció Ruri antes de tomar la decisión de ir a buscar a su Leona.
Sus ojos se abrieron con clara debilidad notándose en otro sitio, se preguntó si estaban en la casa de la supuesta amiga de Kohaku, se reincorporó sobre una pequeña y mullida cama que parecía bastante infantil, notó un movimiento en la habitación y de inmediato se puso alerta, su mirada se topó en un par de ojos marrones, pertenecientes a un pequeño niño que Senku calculó que tenía alrededor de ocho años o quizás más.
-¿Eres el novio de la tía Kohaku?
Él enarcó una ceja divertido y terminó de sentarse colocando ambos pies en el suelo observándolo con detenimiento.
-¿Y tú eres…?
-Soy Yasahiro, mi mamá es amiga de tu novia -Lo señaló acercándose a él con curiosidad.
Senku lo miró con detenimiento, era un pequeño niño de cabellos castaños, de su espalda podía notar un par de pequeñas alas que en comparación a su cuerpo asumía que no podría levantar su peso.
-¿Y dónde está tu mamá? -Preguntó al niño que de pronto se sentaba a su lado, había entrado en confianza demasiado rápido.
-Mamá fue con la tía Kohaku a buscar unas cosas -Paseó sus grandes ojos por el rostro del desconocido- ¿Cómo te llamas tú?
-Senku Ishigami -Se presentó con algo de pereza mirando detenidamente la habitación donde se encontraba- ¿Este es tu cuarto?
El rostro del niño se iluminó un poco y esbozando una sonrisa brincó de la cama.
-¡Sí! ¿Quieres que te muestre mi colección de animales?
Oh, eso podría ser algo bastante interesante.
-No veo por qué no.
Inmediatamente el niño llamado Yasahiro corrió a buscar de su estante un libro muy parecido a un álbum de fotos, en menos de tres segundos estaba el pequeño sentado a su lado.
-¡Mira! Este lo atrapé hace unos días -Señaló a un animal aparentemente disecado, a simple vista Senku creyó que era un insecto pero mirándolo con más detenimiento pudo determinar que esa especie no habitaba la Tierra.
No pudo evitar sonreír y tomar el libro entre sus manos acercándolo a su rostro para verlo mucho mejor, siguió ojeando el pequeño álbum siendo guiado por el pequeño que no dejaba de hablarle sobre cada animal en cuestión y decir sus características más comunes, hábitat y alimentación, a pesar de su corta edad era un niño bastante inteligente.
No pudo evitar bombardearlo de preguntas acerca de ese universo y ese simpático niño no dudó en responder lo que sabía totalmente encantado.
-Entonces las alas que tienes en la espalda…
-Sí, porque yo nací aquí las tengo desde siempre, pero la gente de otros mundos puede tenerlas como te dije – El niño hinchó su pecho de orgullo y Senku sólo sonrió.
Las diferentes razas y universos se manejaban con leyes similares, podía entenderlo, pues al dividirse en diez cada uno venía con una información parecida.
¡Se estaba emocionando!
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Kohaku ingresó a la habitación siendo seguida por una mujer de cabellos castaños con un atuendo bastante particular.
-¡Mami! -El niño corrió a los brazos de su madre que lo recibió con cariño- El señor se despertó hace rato, Yasahiro lo mantuvo vigilado todo el rato -Rió- Es un señor muy curioso.
Senku miró con reproche al niño, él no era ningún señor, apenas tenía veintisiete años, restó importancia a la situación y se topó con un cuenco de lo que asumió era Ramen.
¡Por fin iba a comer!
Tomó el plato de las manos de Kohaku y empezó a comer.
-Volviste a desmayarte – Le informó la rubia- Ahora estamos en casa de Yuzuriha, te la presento y el pequeño se llama Yasahiro, pero creo que ya lo conoces -Sonrió sentándose a su lado mientras que ambos antes mencionados se inclinaron en señal de educación- Yuzu ya tomó mis medidas para un traje nuevo, sólo faltas tú.
Él sólo la escuchó en silencio mientras comía, sentía que poco a poco iba recuperando su energía.
-Senku-san, en lo que termine de comer me podría acompañar a la sala para tomar sus medidas -Sin más tomó la mano de su hijo y se retiró acompañada del niño.
Ya solos Senku miró a Kohaku fijamente y ella sólo pudo sentir un sudor frío deslizándose por su espalda.
-Lamento lo de hace un rato, creí que lograrás hacerlo.
-Ya no importa, Leona -Restó importancia terminando su cuenco de ramen sintiéndose muchísimo mejor- Hace un rato me dijiste que estaríamos acá unos días ¿No? -Ella asintió con su cabeza- ¿Donde vamos a quedarnos?
Ella se sonrojó un poco, ya había pensado en eso pero el lugar donde vivían cuando venía de visita era muy pequeño y discreto pues era una de las propiedades de su padre que nadie conocía y podía refugiarse allí sin problemas, le habla servido bastante hace dos años para pasar desapercibidas ante los habitantes de ese mundo.
-Donde despertaste por primera vez, es un poco pequeño pero podríamos pasar allí los siguientes días mientras Yuzu hace los trajes antes de ir por Ruri y rescatar a mi padre.
Él la escuchó con atención, recordaba perfectamente el lugar, pero lo que no recordaba era si había otra habitación ¿Tendrían que compartir habitación? Bueno, al fin y al cabo estaban comprometidos y a él le daba igual, pero…
¿Ella opinaba lo mismo? Lo menos que quería era incomodarla.
Se encaminaron a lo que él reconoció como una sala de estar, la castaña no tardó en tomar sus medidas y dictárselas a una pequeña nube flotante, Senku tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no agarrarla y ver cómo funcionaba.
-Oye, Yuzu ¿Y Taiju? -Preguntó la rubia con suma curiosidad sentada en un mueble con las piernas cruzadas.
-Oh, fue a M008 a buscar unos materiales que me faltan, sabes que prefiere cazarlos él mismo antes de dejarme comerciar las pieles -Rió con tranquilidad terminando de medir la longitud de la pierna de Senku- Listo, en una semana estarán los trajes finalizados, tómense su tiempo mientras yo empiezo a trabajar.
-Está bien, yo llevaré a Senku a recorrer este mundo -Ella los miró con detenimiento.
-Necesitarán ropa cómoda, denme un minuto -Corrió hacia una de las habitaciones regresando más rápido de lo que se imaginaron, llevaba en sus manos varias mudas de ropa tanto para ella como para él- Kohaku-chan necesitas pasar desapercibida aquí, ya que los secuaces de Genbu han estado rondando varios mundos.
Kohaku apretó sus puños con ira y Senku sólo entrecerró sus ojos, si ese hombre era tan peligroso debería buscar armamento a su universo.
¿Tendría que manchar sus manos en sangre?
Aunque… Una idea cruzó por su cabeza.
Kohaku fue la primera en tomar una muda de ropa yendo a cambiarse a una habitación y Yuzuriha le indicó a él donde podría hacerlo él.
Para él no era necesario ir a una habitación, estaba bastante acostumbrado a cambiar su ropa sólo moviendo sus manos, de hecho, eso le había ahorrado muchísimo tiempo que invirtió a seguir con sus investigaciones.
Luego de hacer el cambio de ropa salió de la habitación a esperar a Kohaku que minutos después salió, Senku parpadeó un par de veces, su atuendo era sencillo, un ligero vestido blanco con bordes dorados y una capa con capucha azul oscuro que cubría sus hombros, su cabello estaba suelto y enmarcaba sus delicadas y femeninas facciones.
En ese momento algo hizo click en la cabeza de él, sus atuendos iban a juego, él tenía un pantalón de vestir azul marino con una camisa y chaleco del mismo color, sobre sus hombros reposaba una capa blanca con bordados dorados.
Se sintió un poco extraño.
-Vamos.
Ambos salieron caminando por lo que parecía ser una pequeña ciudad dentro de un árbol, Senku pudo notar cómo las criaturas volaban de un lado a otro, muchos tenían alas de diferentes tamaños y colores.
Qué curioso.
Miró de reojo a Kohaku que en ese momento tenía cubierto su cabello y con magia había cambiado el color de sus ojos, Senku había hecho lo mismo justamente para mezclarse entre la multitud.
Ella tomó su mano y lo guió escaleras arriba, estuvieron caminando unos veinte minutos en los que Senku estaba empezando a dolerle los pies, realmente quisiera poder volar en ese momento.
-Llegamos -Sonrió con visible emoción la rubia deteniéndose en la especie de un muelle en las alturas, por sobre esponjosas nubes.
Senku quedó maravillado al ver en el horizonte y sobre sus cabezas millares de estrellas y galaxias, los tonos violáceos, azules y fucsias se entremezclaban dando una espectacular vista de aquel universo tan fantástico.
-Creí que te gustaría ver este lugar -Susurró con algo de timidez apretando su mano que seguía unida a la de él.
Él sólo se mantuvo en silencio contemplando el paisaje sobre sus cabezas aún sin poder creer que realmente estaba viviendo eso, por un momento sintió que su suerte de mierda había mermado con la llegada de la rubia.
Esperaba realmente que fuera así.
Kohaku se había perdido en su mirada cautivada por las emociones que reflejaba ahora el científico, se acercó lentamente hacia él, realmente quería besarle.
Esto no pasó desapercibido por él que le dedicó una cálida sonrisa antes de que ella lo abrazara por el cuello para finalmente unir sus labios en un suave y delicado beso, ambos se sentían flotar, no sabían exactamente la razón.
Es que ninguno de los dos era bueno en esas cosas, simplemente todo empezó a fluir de manera natural.
Él tomó su cintura atrayéndola a él profundizando el contacto, Kohaku no pudo evitar ahogar un suspiro en sus labios, suspiro que aprovechó él para introducir su lengua dentro de su boca explorándola con lentitud y jugueteando con los el labio inferior de ella.
Realmente podría hacerse adicto a ese sabor y a esa sensación.
Nadie más le había hecho sentir tantas cosas en tan poco tiempo.
Rompieron el beso con suavidad mirándose a los ojos, la inmensidad de aquel lugar les hacia sentir más cohibidos pero eso no era impedimento para que volvieran a fundir sus labios con mayor ímpetu, deseando más que ese simple acto.
-Se supone que la princesa está en este mundo ¡Encuéntrenla!
La extraña voz hizo que se separaran de manera abrupta viéndose el uno al otro con cierto temor impreso en sus pupilas.
Kohaku fue la primera en reaccionar tomando a Senku del brazo jalándolo a una zona donde podrían esconderse con facilidad.
-Tranquila Leona –Le susurró al oído y ella tembló al sentir el calor de su aliento rozar su piel- Hace un rato nos hice invisibles, pero el efecto durará sólo unos veinte minutos.
Ella volteó a verle incrédula.
¿Cuándo aprendió hechicería tan avanzada?
-Será mejor irnos a casa -Logró articular logrando salir de su asombro- ¿Podrás volar ahora?
Senku rió entre dientes con autosuficiencia e hizo a un lado su capa para lucir sus propias alas, estas eran transparentes aunque algo oscuras tenían un borde dorado alrededor, la rubia estaba boquiabierta.
-¿Cuándo…?
-La mente es la mejor arma en todos los universos.
Kohaku cerró la boca parpadeando aturdida, no pudo evitar recordar las palabras del amigo de su padre Stanley.
Sí dominas tus pensamientos podrás dominar todo.
-Será mejor que nos vayamos antes de que termine el efecto de la invisibilidad -Señaló el científico sacándola de sus pensamientos.
-Sí.
La rubia tomó su mano y ambos brincaron hacia el vacío y aunque a Senku le resultó difícil al principio logró controlar el aleteo de sus alas pudiendo estabilizarse en el aire, Kohaku no pudo evitar esbozar una sonrisa orgullosa.
Senku era un hombre que no se podía subestimar.
Dieron un par de vueltas volando por entre las nubes hasta llegar a lo que era el hogar provisional de esa princesa.
-Iré a tomar un baño, puedes ponerte cómodo – Le habló Kohaku disponiéndose a partir hacia una puerta que se encontraba a un costado pero él se lo impidió.
-Leona…
Senku no pudo evitar rodear sus hombros con sus brazos apegándose a su espalda hundiendo su rostro en su hombro dejando que su aroma inundada sus sentidos.
Kohaku sintió su pulso acelerarse, por un momento creyó que se estaba derritiendo.
-¿S-Senku? -Dirigió su vista aguamarina hacia los profundos escarlatas de él, un cosquilleo en su vientre se hizo presente empezando a dominarla poco a poco.
Y si más dilatación ambos unieron sus labios en un profundo beso deseando no separarse nunca.
CONTINUARÁ
N/A: Bueno, este capítulo me salió demasiado soft y supongo que el siguiente también, hay que desarrollar el amorsh entre ambos y nada como el sexo salvaje e intenso (?) Ok no xD
Este quedó un poco cortito pero quise detenerme aquí porque quiero que para el siguiente ustedes me digan qué desean ver: Lemon, acción, drama, etc. Creo que faltan unos tres o cuatro capítulos para terminar este fantasioso fic aunque quizás lo alargue un poquito más pues tengo muchas ideas que quiero desarrollar y que están en esta loca cabecita mía. uwu
Quiero agradecerles a todos ustedes que han votado y dejado review en este fic, me dan muchos ánimos de continuar, cada vez que me dejan un mensajito logran hacerme sonrojar u/u
Soy muy penosa, jsjsjsjs
Sin más y en espera de que sepan perdonarme algunos errores de ortografía y de redacciónme despido.
Bye~
