Capítulo 6: Decisión.
Demonios que sí estaba enamorado de esa Leona y realmente la deseaba para él; entre besos acabó acorralándola en una esquina de la pequeña sala, sus manos viajaron a su cintura aferrándose con firmeza dejando que su lengua danzase con la de ella, la temperatura de su cuerpo empezaba a aumentar.
Sacó la conclusión de que era Kohaku la causante de que sus hormonas le dominaran por completo, su bien formado cuerpo, las facciones de su rostro, su cabello y hasta el tono de su voz calaban cada vez más en su mente generando estragos en él.
Senku se detuvo por un momento y la contempló, su rostro sonrojado y labios levemente inflamados reflejaban lo dispuesta que estaba a estar con él y lo mucho que estaba disfrutándolo.
-¿Senku? -La rubia abrió sus ojos lentamente fijándolos en los suyos, sentía que podría perderse en esos orbes escarlata que reflejaban una gran sabiduría.
El aludido colocó su mano en su mejilla con delicadeza deslizándola hasta su mentón tomándola con suavidad.
-Si continuamos no podré parar, Leona -Su voz sonó más ronca de lo que esperaba- ¿Tú quieres tener sexo conmigo? -Finalmente lo había preguntado, no se atrevía a seguir y que ella se sintiera incómoda o peor aun, a verse en la obligación de corresponderle.
-Senku -Ella tomó la mano que estaba sosteniéndola por el rostro- Yo quiero todo, siempre y cuando sea contigo -Ante su propia declaración sintió sus mejillas arder- Yo…
-No es necesario que digas más…
Y sin más preámbulos volvió a besarla apasionadamente pegándola a la pared y su cuerpo al suyo, mientras fundían sus labios una de las manos del albino bajó hasta su pierna donde la ayudó a levantarla dejando que la enredara en su cadera.
Kohaku no pudo evitar romper el beso alzando su cabeza hacia arriba cuando sintió la erección rozar su entrepierna, se apoyó con ambas manos en los hombros del científico, quién no desaprovechó la oportunidad y empezó a deslizar su lengua por su cuello.
Iba a saborearla por completo, de eso estaba diez billones por ciento seguro.
Los suspiros no tardaron en llegar e inundar la pequeña salita donde ambos amantes estaban dándose atención.
Senku aún sosteniendo uno de sus muslos con una mano, usó la otra que, con un movimiento hizo que la capa se desanudara sola y fuera a parar sobre una silla, decidió depositar suaves besos en su clavícula y subir hasta su oreja que se dedicó a morder con suavidad arrancando más suspiros de la rubia que a este punto no podía evitar temblar levemente por el placer que le estaba causando.
-S-Senku -Suspiró usando sus manos para quitarle su camisa con impaciencia terminando por romperla, él rió entre dientes dejando que su aliento rozara su húmeda piel.
-Leona impaciente – Se burló alejándose de su cuello para volver a reclamar sus labios permitiéndole a ella terminar de deshacerse de la prenda dejándola olvidada en algún lugar del suelo.
Esta vez Kohaku lo separó de ella tomándose un tiempo en admirar su torso desnudo, no era un hombre muy fornido, a decir verdad era todo lo contrario, era de contextura delgada pero eso no impedía notar algunos músculos de su abdomen algo marcados.
Para ser un hombre algo sedentario no estaba tan mal.
Él sólo desvió la mirada un poco incómodo, honestamente no estaba muy orgulloso de tener un cuerpo débil ni musculoso, aunque siempre pensó que su falta de fuerza física se vio compensada por su enorme intelecto.
-Senku – En medio de un suspiro dirigió su mirada directamente a él- Me gustas mucho…
Él volteó su mirada directamente a sus ojos y sonrió de lado tomándola del rostro y volvió a besarla, esta vez con un poco más de calma.
Estaba seguro que hoy después de todo este tiempo se harían uno solo y subirían el nivel de su pacto.
Con cuidado y entre suaves y lentos besos Kohaku lo guió hasta la habitación en el que dejaron el resto de sus prendas esparcidas en el suelo, Senku se tomó unos minutos para apreciar la desnudez de la mujer que estaba recostada bajo su cuerpo, no pudo evitar llevar una mano a su entrepierna para acariciarla con cierta maestría.
Aunque no tuviese práctica había aprendido mucho sobre el cuerpo femenino y las maneras de estimularlo, aunque ella fuese una raza diferente podía notar que se asemejaba mucho a una mujer humana.
Se inclinó hasta su oreja dejando que su aliento rozara su piel, ella simplemente se estremeció ante su contacto sosteniéndose de sus hombro dejando escapar ligeros suspiros de sus labios.
Y él quería escuchar más.
Deslizó su lengua desde su oreja dejando un pequeño camino de humedad hasta llegar a su pecho, allí se detuvo alzando su visita a su rostro deleitándose con las reacciones de la chica que no dejaba de suspirar, sus dedos habían empezado a frotarla con mucha delicadeza, casi rozándola, índice y medio se movían alrededor de su clítoris sin tocarlo, podía notar que la estaba torturando con eso.
Acababa de descubrir lo mucho que lo disfrutaba.
Kohaku se sentía pérdida entre tanto gozo, la estaba llevando en una montaña rusa de sensaciones que en un momento la tenían flotando y en otro la empujaban al vacío de la desesperación y la locura por tanto placer, ya a este punto su cabeza no coordinaba palabra coherente.
Había dejado de pensar.
Sólo se concentró en aceptar todas las atenciones que le estaba dando su amante que sin lugar a dudas lo hacía muy bien, bajó su vista con algo de dificultad y conectó sus ojos aguamarina con los escarlatas, pudo entender entonces que él estaba disfrutándolo tanto como ella, un rápido movimiento de sus dedos al tomar su botón rosa hizo que la rubia dejara salir de su garganta un grito ahogado echando su cabeza hacia atrás.
Senku sonrió complacido, estaba grabando en su memoria todas y cada una de sus reacciones.
Mientras sus dedos jugaban con el clítoris de Kohaku decidió volcar su atención ahora en sus senos, sus pezones pequeños y rosados lo invitaban a lamerla hasta el cansancio y ni corto ni perezoso decidió hacer caso esta vez a sus impulsos, atrapando entre sus labios uno de sus pechos comenzando a succionar con suavidad.
Su mano se adentró un poco más en su entrepierna encontrándose con la entrada extremadamente mojada de ella empapando sus dedos, el ego del científico se disparó de inmediato por como la hacia sentir con sólo tocarla, estaba realmente ansioso por penetrarla, su erección empezaba a dolerle, pero no iba a detenerse hasta hacerla llegar al orgasmo. Introdujo el dedo medio en ella arrancándole un gemido notándola temblar.
A este punto ella se sentía que podría tocar el cielo con ambas manos.
Senku soltó su pezón produciendo un ligero sonido y se alejó lo suficiente para contemplarla retorciéndose mientras la masturbaba, realmente la vista que tenía jamás iba a poder borrarse de su memoria y eso estaba diez billones por ciento seguro.
Alejó su mano de la entrepierna de ella esta vez apoyándose en sus rodillas para separarlas, Kohaku quiso protestar por la repentina interrupción pero de inmediato se tragó sus palabras cuando ahora era la lengua de Senku la que acariciaba todo su centro, con delicadeza y dedicación el científico no dejó de lamer y chupar todo a su paso hasta llegar a su vagina, donde bebió de sus flujos como si del más dulce néctar tratase.
La rubia no dejaba a de gemir y en un movimiento atrapó la cabeza del científico con ambas manos para guiarlo en su tarea, se sentía fuera de sí, la habitación se había inundado de sus jadeos y chillidos llenos de placer gracias al hombre que ahora le practicaba sexo oral.
El orgasmo la golpeó con violencia haciéndole arquear su espalda al sentir una descarga eléctrica recorrer cada a una de sus células con rapidez, un pequeño grito le indicó al hombre que ya había llegado al clímax y él recibió su culminación con vehemencia completamente satisfecho de haber hecho extremadamente bien su trabajo.
Podía notarlo en su expresión.
-E-Eso fue… -Logró articular luego de unos minutos- Eso fue… Increíble -Finalmente pudo reponerse, aunque con algo de dificultad pudo notar que su pareja seguía con su miembro muy erecto y que ahora le tocaba a ella dedicarle su entera atención.
Ya más repuesta de su orgasmo se abalanzó sobre él siendo ella ahora la que estaba encima, logró sentir la longitud de su pene a lo largo de su entrepierna y le miró fijamente comenzando a frotarse con lentitud acelerando la velocidad gradualmente, Senku la tomó de las caderas ayudándola a moverse a través de su miembro.
Deseaba penetrarla y consumar de una vez por todas su pacto.
-Demonios, Leona -Gruñó por lo bajo mientras sus manos atraparon los senos de ella jugando con sus pezones- Te deseo -Como pudo se incorporó quedando ambos sentados, ella encima de él- No sabes cuánto, ningún número es lo suficientemente grande para cuantificar lo que deseo estar dentro de ti -Suspiró atrapándola en un apasionado beso comenzando a jugar con su lengua.
Kohaku movió su cadera alineando sus cuerpos y bajó lentamente permitiéndole penetrarla, ambos rompieron el beso dejando escapar un ligero gemido, Senku le permitió tomarse el tiempo de acostumbrarse al intruso en su interior, a pesar de que la había estimulado y dilatado un poco no pudo evitar que ella sintiera dolor, dedicó los siguientes minutos a acariciar su espalda con la yema de sus dedos por debajo de su par de alas, empezó a darle pequeños besos en las mejillas y frente borrando todo rastro de las lágrimas que se asomaron en sus ojos.
Aunque aún le dolía su entrada decidió empezar a mover su cuerpo con lentitud sintiendo toda su longitud llenarla por completo, Senku cerró sus ojos tratando de controlarse, la vagina de Kohaku era demasiado estrecha y le haría correrse demasiado rápido.
Comenzó a resolver problemas matemáticos para lograr calmarse y disfrutar un poco más el acto.
Kohaku ya un poco más tranquila inició su movimiento de cadera, la sensación que tenía era indescriptible, arqueó su espalda dejándose llevar por el vaivén de sus oscilaciones comenzando a acelerar la velocidad poco a poco, sus gemidos no se hicieron esperar.
Senku tomó su cintura con la poca fuerza que tenía tratando de mantenerle el ritmo, la verdad es que ya su cabeza había olvidado incluso hacer una simple suma, sus hormonas habían nublado por completo su razón, trató de hacer uso de su poco control para no correrse y la empujó cambiando sus posiciones ahora estando él sobre ella.
Volvió a besarla con una ferocidad que no sabía que poseía y ella se lo respondió con la misma intensidad moviendo sus caderas para incitarle, el gruñó y se irguió, tomó sus piernas colocándolas en sus hombros iniciando nuevamente el movimiento embistiéndola con intensidad, se inclinó hacia adelante presionando su cuerpo contra el suyo llegando más profundo en su interior.
Ambos gemían al compás de la vibración de sus cuerpos, sus fluidos se entremezclaban a medida de que Senku se hundía más y más dentro de ella.
-Maldición, Leona… -Le miró respirando de manera entrecortada sintiéndose cerca del orgasmo, pidiéndole permiso de finalizar su acto dentro de ella, no podía pensar en nada más, aunque su sentido de la razón luchaba por salir del sitio donde había sido guardado por sus hormonas.
-S-Senku -Gimió con fuerza la rubia mientras trataba de controlarse por no perder por completo la cordura por la cantidad de placer que estaba recibiendo en ese momento, apretó las sábanas con sus manos y echó su cabeza hacia atrás sintiéndose cerca del clímax de nuevo.
Joder que eso se sentía bien, demasiado bien
Senku entrando en razón por fin decidió terminar fuera, aunque no fuera un método anticonceptivo válido quizás hayan menos posibilidades de que Kohaku se embarazara, sin embargo no podía negar que deseaba estudiar la manera como se reproducía su raza, pero tenía la ligera hipótesis que era de la misma manera en que lo hacían los humanos.
La rubia notó sus intenciones y deslizó sus piernas hasta atraparlo y enredarse en su espalda baja impidiéndole salir, por algún motivo esto excitó de sobremanera al científico llegando al orgasmo enseguida derramándose dentro de su vagina, seguido de él ella tembló gritando su nombre también alcanzando el clímax.
El albino cayó sobre ella completamente exhausto aunque sin intenciones de aplastarla, luego de unos segundos se posicionó a su lado y deslizó de manera inconsciente sus dedos por la ahora marca que se extendía por su vientre hasta su ombligo como muestra de que habían consumado su acto, a decir verdad trató de no perder de vista como iba apareciendo esa delgada línea.
También debía admitir que el sexo había sido magnífico.
¿Cómo es que no lo había hecho antes?
Kohaku solo se removió al sentir leves cosquillas acurrucándose entre sus brazos, se sentía extremadamente feliz de que después de tanto tiempo su vida haya cambiado y todo gracias a ese increíble hombre que se había quedado dormido a su lado, se inclinó un poco besando sus labios con suavidad volviendo a recostarse a descansar.
La habitación se había teñido de unos tonos magenta y violetas como indicación de que el día había finalizado, ahora eran el uno para el otro, se sentían como si ya nada podría salir mal.
Y es que nada podría salir mal ¿Cierto?
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Después de tres días desde que llegaron a M003 no habían parado de recorrer el basto lugar y de tener sexo en cada sitio que visitaban, Senku se había encargado de hacerla suya en distintas posiciones y en todos lados.
Y está vez no era la excepción.
Habían llegado a un mirador bastante alejado, en el que se podía ver mucho mejor el precioso paisaje que adornaba ese universo, pero ninguno se preocupó por eso más que por ellos mismos y saciar sus fantasías sexuales.
Senku la tenía bien sostenida de las caderas mientras la embestía contra una pared que los ayudaba a esconderse de miradas indiscretas, Kohaku sólo podía callar sus gemidos con una mano mientras que con la otra se sostenía lo mejor que podía, después de otro par de estocadas Senku llegó al orgasmo llenándola de su fluido seminal haciendo que ella llegara al clímax por segunda vez, su vagina le ardía un poco por la fricción de sus movimientos.
Ambos acomodaron sus ropas y se sonrieron con complicidad saliendo de su escondite.
Se sentían bastante bien a decir verdad, no podían evitar que cada vez las cosas subieran de tono rápidamente terminando Kohaku sobre él o Senku empotrándola a la pared.
Se tomaron un tiempo para admirar el paisaje sintiendo cómo se mecían sus cabellos, pero la paz duraría poco.
Kohaku cayó inconsciente al suelo, Senku volteó a verla con pánico impreso en sus ojos y allí fue que se dio cuenta.
Los habían encontrado y atacado.
Como pudo tomó a la rubia entre sus brazos y se lanzó por el precipicio siendo seguido de tres criaturas con apariencia terrorífica.
Repentinamente varios rayos lo sobrepasaron y uno pasó a centímetros de su cara, lo estaban atacando y debía pensar urgentemente en una manera de salir de allí, estrechó a Kohaku entre sus brazos volteando parte de su cuerpo para enfrentarles.
Sabía lo que buscaban.
Repelió varios ataques que iban directo a ellos, en medio de la caída libre Senku decidió tomar una medida desesperada y agradecía que Kohaku estuviera inconsciente para no ver lo que haría a continuación, pues no era muy ético ni moralmente aceptable.
Hizo aparecer la vara que Xeno le entregó y en un movimiento lanzó una gran esfera de energía destructiva, el cuerpo de una de esas criaturas estalló llenando todo a su paso de sus restos, por suerte no habían podido alcanzarlos porque Senku hizo aparecer un campo de fuerza entre ellos.
A estas alturas estaría desmayado si no fuese porque ahora estaba con Kohaku.
Las criaturas restantes lanzaron chillidos estridentes resonando en sus tímpanos, otra esfera de energía y otro extraño animal destruido, la energía que estaba consumiendo era demasiada y eras posible que él también cayera inconsciente por lo que decidió usar lo último que le quedaba de poder para volar a máxima velocidad perdiendo de vista a las criaturas.
Llegó como pudo a un sitio bastante apartado donde se arrastró con la rubia a cuestas aún desmayada para ocultarse en un pequeño callejón.
Las criaturas no tardaron en aparecer chillando entre ellas volando muy cerca de donde se encontraban los dos, el corazón de Senku latía con fuerza, la adrenalina que había liberado su cuerpo le permitió poder cargar a Kohaku hasta allí.
Para ser honestos creyó que no lo contaría.
En lo que el peligro pasó fijó sus ojos en el cuerpo de su compañera examinándolo con cuidado, notó que en su espalda había una quemadura algo grande quizás esa fue la razón por la que ella quedó fuera de combate, además de que los habían atacado a traición.
Senku frunció el ceño quitando la tela quemada que se había adherido a su piel, se odió a sí mismo por un momento aún sin entender el por qué exactamente ¿Quizás se sentía culpable? No lo sabía con exactitud, pero ver la herida en el cuerpo de ella le hacía sentir diferentes tipos de sensaciones, no sé arrepentía en absoluto de haber aprendido a generar campos de energía destructivos, aunque sólo lo había probado a pequeña escala, en un ambiente controlado y con objetos.
A pesar de que había considerado que tendría que mancharse las manos por entrar en esa guerra, no creyó que tendría que ser así.
Sacó de su bolsillo su último y revolucionario invento de la Medusa y lo acercó a la piel dañada de Kohaku.
-One seconds, one meter -Recitó alejándose a una distancia prudencial pudiendo ver como una luz verde cubría a la mujer en el suelo volviéndola piedra por unos instantes para luego lucir totalmente curada, tomó el objeto y lo guardó nuevamente.
Los párpados de la joven empezaron a abrirse con pesadez comenzando a despertarse con lentitud, él la observó con detenimiento, agradecía infinitamente haberse traído consigo su más grande investigación.
-¿S-Senku? -Habló aturdida Kohaku- ¿Qué pasó?
-Nos atacaron.
-¿Qué? ¡¿Quienes?! -El rostro de la rubia estaba pálido, lo último que recordaba era que había sentido un intenso dolor en su espalda y a partir de ahí todo se volvió negro- ¿Estás bien?
-Eso te debería preguntar yo a ti – La miró con detenimiento agachándose hasta quedar a su altura- Pudieron matarte… No creo que sea seguro que nos quedemos más tiempo aquí, lo mejor sería ir a M006, con tu hermana.
Y conmigo, en un entorno que puedo controlar…
Kohaku lo miró contrariada, supuso que Senku estaba asustado por lo que presenció en ese momento, sin embargo él no pensaba igual, su rostro estaba tenso pensando en un sinfín de armas que podría fabricar con los diferentes conocimientos que había adquirido luego de sus distintos viajes por esos universos.
Se miraron fijamente en un acuerdo tácito de ir a pedirle a Yuzuriha que tratara de terminar sus trajes para poder irse lo antes posible.
En un movimiento de manos Senku cubrió sus cuerpos por una delgada capa que inmediatamente los hizo invisibles saliendo de su escondite.
Los ojos rubíes de él se habían endurecido en una seriedad mortal, no permitiría que volvieran a quitarle a Kohaku, así tuviera que destruirlo todo en el proceso.
Diez billones por ciento seguro de que no lo permitiría.
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Lograron llegar al hogar de la modista pero al ver el destrozo en el lugar no pudieron evitar soltar un gemido de sorpresa, los muebles y sillas estaban volteados, algunos maniquíes tirados en el suelo, tela e hilo esparcidos por todos lados, era obvio que ellos no fueron los únicos los que habían sido atacados, Kohaku se adelantó recorriendo las habitaciones a ver si lograba encontrar a alguien.
Pero no había nadie.
¿Qué le pasó a Yuzuriha?
La rubia no pudo evitar colapsar en el suelo, la culpa empezaba a carcomerla, empezó a temblar sin control, Senku se mantuvo en silencio, sus manos se encontraban en puños apretados, si hubiesen llegado antes habrían podido ayudarla.
-¿Tía Kohaku? -La pequeña voz hizo que ambos alzaran la vista con sorpresa. El pequeño Yasahiro se asomaba con visible miedo impreso en su rostro, en lo que los vio a ambos corrió a su encuentro abrazando a Kohaku con fuerza-¡Tía Kohaku! Fue horrible -Sollozó- ¡Se llevaron a mi mami!
La rubia aún en su asombro volteó a ver a Senku que se encontraba a poco pasos de ella observando al niño que ahora debía proteger.
-Ya… -Susurró en respuesta acariciando la pequeña cabeza de Yasahiro- Tranquilo, ya estamos aquí, vamos a buscar a tu papá y rescataremos a Yuzu – El pequeño alzó su vista para verla a ella y luego la dirigió hacia el albino quien asintió con la cabeza, como pudo el niño ser soltó del agarre y limpió sus lágrimas.
-Mi mami me dijo que ustedes vendrían -Gimoteó un poco- Y que les entregara sus trajes -Tembló un poco y caminó hacia una de las habitaciones, Kohaku se levantó del suelo posicionándose a un lado del hombre.
-¿Y ahora qué hacemos?
-Exactamente lo que dijiste, buscaremos a su padre en M008 y luego iremos a buscar a Yuzuriha a M004 que es donde debe estar -Respondió con seriedad apretando la mandíbula.
-No podemos llevarlo, nosotros podríamos…
-Lo sé -Interrumpió- Lo más sensato es ir a M006… Kohaku – La llamó- ¿Tú hermana nos será útil en batalla?
La aludida frunció el ceño.
-La verdad es que ella no es tan fuerte como yo -Respondió pensativa tratando de recordar a su hermana en el campo de batalla- Cuando asesinaron… Cuando acabaron con mamá ella fue la que me sacó de allí, a ella no le gusta pelear pero sí es buena con la magia.
-Entonces es mejor que se quede con Yasahiro mientras buscamos a sus padres -Pensó en voz alta- Y encontrarnos con Gen…
-¡¿Gen?!
-El mentalista es el consejero de tu padre, nos será de ayuda.
-Él te borró la memoria.
-Ni tú ni yo estábamos en la capacidad de hacer algo en ese momento – La miró, Kohaku no supo qué quiso decir la expresión de su rostro.
El niño castaño volvió con dos bolsas en sus manos.
-Es mejor irnos de aquí antes de que nos encuentren aquí –Anunció Senku recibiendo la mirada afirmativa de la chica y el niño.
Tenía la imperiosa necesidad de ir a su laboratorio como su primer destino luego de que todo se saliera de control, quería estar preparado para lo que se avecinaba y para ser honestos no sería nada bueno, en lo absoluto y ya tenía una ligera idea de las armas que iba a preparar.
Aunque no quisiera era muy probable que se derramara sangre, tenía el poder de la ciencia y (Aunque le parecía cursi admitirlo) el amor de Kohaku de su lado, sería fácil acabar con ellos…
Pero…
¿Realmente se mancharía las manos por el futuro y la preservación de todos?
Viéndolo desde ese punto era lógica la decisión… Pero él ya no estaba siendo lógico, ni un milímetro, la razón le gritaba que se alejara pronto de allí, que no arriesgara su vida de una manera tan absurda, sin embargo no podía dejar sola a la única mujer que había llegado a él, causalidad o no, no podría dejarla, ni en un millón de años.
Estos últimos meses habían sido emocionantes para él, nuevos descubrimientos e investigaciones en pro de ayudar a la humanidad en el progreso, no podría dejar esta situación a la deriva pues no podía descartar la posibilidad de que si ya habían atacado otros universos nada quitaba que atacasen al suyo.
Senku Ishigami había tomado una decisión, si ellos eran la raza más destructiva entonces tendría que dominar al resto para conservar la paz y como uno de los hombres más inteligentes de la humanidad tendría que tomar su rol como el dictador de todos los universos, quizás de esa manera ayudaría a que el resto de las razas que estaban siendo sometidas pudieran surgir.
Todos estos mundos tendrá un nuevo líder y ese sería él.
CONTINUARÁ.
N/A: Hasta que por fiiiin, no había tardado tanto en actualizar un capítulo como este, lamento mucho la tardanza, la rikura de este capítulo se me hizo algo difícil pero espero que lo hayan disfrutado.
Quisiera aclarar que a Senku lo veo como alguien de dudosa moralidad y eso lo haré ver en los siguientes capítulos pues así como en Dr. Stone es el prota en este fic, habrá mucho drama y acción en los siguientes capítulos y quizás un lemoncito más, peeeero eso sí lo dejaré a votación x3
Sin más espero que les haya gustado este capítulo, he tardado un poco en subirlo porque estaba acomodando las ideas que se vienen y la verdad es que se viene el mega pex de tamaño universal y nunca mejor dicho xddd
Recuerden dejarme su respectivo rw o sino secuestro a su gato :3 (¿?) Ok no, pero sí me gusta mucho leerles y ver sus opiniones al respecto y dejen acá sus respectivas teorías conspirativas.
Me despido.
Bye~
