Capítulo 4: Negocios Ilegales.

Sean bienvenidos nuevamente a Inversión de Roles, ahora con este cuarto capítulo, titulado "Negocios Ilegales", será un capítulo clave en el fanfic, espero les guste mucho a pesar de lo largo que es.

Un día tranquilo, calmado y con mucha armonía en la casa Loud de esta dimensión. El mismo día en que pude ayudar a Lucy, ella estuvo festejando por los pasillos su regreso a la preparatoria.

— ¡Regresé! ¡Regresé!. —Comenzó a gritar de alegría, casi derramando lágrimas.

Sus gritos de emoción fueron oídos por casi todas las demás hermanas, siendo Lori la que más se alarmó, llegando al punto de llamar a la rubia bromista para interrogarle.

— ¿¡Lucy!? —Mencionó Lori a primera impresión—. ¿Qué haces gritando? ¿Acaso ya es el día de los inocentes?

— ¡Uy! Ojalá, pero es algo mucho mejor. ¡Me han reincorporado a la preparatoria! —Contó Lucy alegremente.

— ¿¡Enserio!? —Reaccionó la menor boquiabierta—. De seguro es otra de tus bromas.

—Pero si no he hecho ninguna broma... aún. —Sonríe maliciosamente—. Es la meca de la irreverencia. —Bromeó Lucy.

—Jajajaja. —Rió Lori con el chiste—. Ese fue bueno, pero volviendo a lo serio. ¿Cómo lograron reincorporarte? —Preguntó curiosa.

—Fue Lincoln. —Respondió la mayor.

— ¿¡Lincoln!? —Reaccionó abriendo exageradamente sus ojos—. ¿Es otra broma tuya? —Le preguntó con desconfianza levantando una ceja.

—No. —Negó Lucy con completa seguridad.

—Hazte un lado, debo hacer algo. —Dijo Lori con una mirada seria mientras apartaba a Lucy de su camino.

Insatisfecha por la respuesta proporcionada por su hermana Lucy, Lori decidió caminar hasta mi habitación, primeramente tocando la puerta, yo le abrí con gusto.

—Hola Lori. —Saludé amablemente.

— ¿Ahora qué tramas? —Preguntó ella de buenas a primeras.

— ¿Tramar qué cosa? ¿De qué hablas? —Ignoré inocentemente.

—Recuperaste la confianza de Lucy haciendo que la reintegren a la preparatoria, y después la romperás haciéndole algo horrible. —Prejuzgó ella.

—Lori. ¡Pero vamos a ver! —Intenté aclarar—. Hice que la reintegraran para que siguiera con sus estudios, ella no merece estar en esa situación.

—Olvidas que tú fuiste quien la puso en esa situación. —Señaló ella desconfiada.

— ¡Agh! Lori, por favor, no soy el Lincoln que piensas que soy.

—Te equivocas, sé perfectamente la clase de Lincoln que eres tú. —Concluyó con una mirada enojada antes de irse.

Lori... si tan solo supieras el verdadero tipo de Lincoln que soy. —Pensé bastante frustrado por la situación.

De un momento a otro, dentro de mí seguía triste, a pesar de haber ayudado un montón a Lucy en su vida, Lori continuaba sin creer en mí. Para animarme decidí sentarme y ver la televisión en la sala, me pude entretener un poco.

Al rato sonó el timbre, yo fui a abrir la puerta, me encontré con una pequeña niña de cabello rubio, con unas gafas peculiares.

—Ah, hola ¿Quién eres? —Saludé con educación preguntando.

—Ho-ho-ho-hola, Li-Li-Lincoln... —Titubeó la niña ininterrumpidamente hasta que de pronto empezó a sangrar por la nariz y a desmayarse.

— ¡Niña! —Me acerqué a cargarla a ver si respondía—. ¡Niña, responde! —Le seguí llamando tratando de que ella resistiera.

Pero finalmente la chica terminó sangrando aún más, ensuciando un poco mi ropa de sangre y terminando de desmayarse.

—Esto es grave. —Dije preocupado.

— ¡Carol! ¿¡Estás bien!? —Intervino Lori muy sorprendida por lo que pasaba.

— ¿¡Carol!? —Reaccioné sorprendido al saber el nombre de la chica—. ¿Es Carol Pingrey?

— ¡Suelta a mi amiga Lincoln! Yo me haré cargo de ella. —Ordenó Lori enojada.

—Ok, ok... solo relájate.

Con mucho cuidado decidí bajar a Carol de mis brazos y suavemente la coloqué en el suelo, por consecuente Lori la fue llevando a su habitación, yo mientras tanto fui a bañarme otra vez.

Al salir de la ducha y vestirme, me tocan la puerta de la habitación nuevamente, esta vez se trataba de Lynn, quien se encontraba en un estado de preocupación y nervios algo grave.

— ¿Lynn! ¿Qué pasa? —Pregunté muy extrañado—. Te ves como si te hubieran intimidado.

—Li-Lincoln... sé qué no debería pedirte esto pero... —Se quedó pensativa un tiempo—. Tengo un problema y necesito tu ayuda.

Ver a Lynn tan necesitada me hizo intuir que era un grave problema, no quería que nadie más en esta familia siguiera triste, así que sin pensarlo dos veces acepté.

—Te escucho. —Tomé asiento para prestar atención.

—Es sobre Dimitri, el hombre con el que me viste la otra noche.

— ¿Qué quiere ese desgraciado cobarde? —Pregunté enojado.

—Me está amenazando, dice que sí no pago mis deudas con él, enviará un grupo de matones a golpearme. —Mencionó ella muy asustada.

—Así que tienes una deuda con él, y mientras no la pagues, supongo que no te dejará en paz. Tranquila, tengo una idea. —Comenté con confianza.

Invité a Lynn a pasar a mi habitación, ella se sintió un poco sorprendida después de la acción, tenía la sensación de ser la primera vez que entraba ahí. Luego le mostré una caja, sin revelar lo que había dentro de ella.

— ¿Qué piensas hacer con eso? —Me preguntó ella confundida al verme con esa caja en mis brazos.

—Es un elemento sorpresa que nos ayudará más tarde. —Le comenté discretamente—. Por cierto ¿Le pediremos a papá y mamá que nos lleven en Vanzilla?

— ¿¡Qué!? ¿Estás loco? —Reaccionó ella asustada—. No podemos ir con mamá y papá en Vanzilla a ese lugar. Es un sitio muy peligroso, y no quiero que nuestros padres se enteren de que tengo problemas con pandilleros. —Añadió preocupada. Provocando que yo levantara una ceja.

—Pero entonces ¿Cómo iremos allá? —Pregunté confundido.

De pronto Lynn nuevamente se puso nerviosa, poniéndose pensativa de una manera bastante preocupante, empezó a sudar gotas en su frente y su banda de rockera no tardó en empaparse. Al cabo de un buen tiempo, ella decidió contestarme.

— ¿Y si nos vamos en tu auto? —Preguntó Lynn tímidamente haciendo juego con sus dedos.

— ¿En mi auto? —Reaccioné yo sin palabras en la boca.

En esa situación yo me puse pensativo. En mi mente decía: "¿Yo tengo un auto? ¿De verdad tengo un auto?", y seguí pensando eso repetidas veces hasta que recuperé la conciencia y fui más conciso.

— ¿Dónde está mi auto Lynn? —Pregunté con necesidad.

— ¿No que siempre lo dejas en el garaje junto a Vanzilla? —Preguntó ella muy extrañada y con sospechas.

— ¡Ah, sí! Lo había olvidado por un momento. —Disimulé colocando mi mano detrás de la cabeza mientras sonreía.

De buenas primeras me sentí incomodado, Lynn y yo fuimos hasta el garaje, y adentro de él, había algo que me sorprendió tanto no haber visto antes.

Era algo increíble, un auto de color naranja muy moderno y absolutamente nuevo, tan nuevo era el vehículo que brillaba cegando mi vista por unos segundos.

— ¿Y que esperamos Linc? Usa las llaves y adentro. —Sugirió Lynn muy emocionada.

Más nervioso no podía sentirme en ese momento. Estaba en un cuerpo de 17 años, pero por dentro seguía siendo un niño de 11. Pero también además, no podía decepcionar a Lynn en un momento tan crucial como ese, así que decidí tomar las llaves, abrir el auto, y sentarme en el asiento del conductor.

De inmediato y con solo tocar el volante sin siquiera encender el motor, los nervios me dominaron. Cada vez empezé a apretar el volante con más fuerza cada vez, no pudiendo impedir que sudara por el miedo, delatando mi estado mental a Lynn.

— ¿Qué es lo que te pasa Lincoln? Llevas como 3 minutos seguidos sosteniendo ese volante, ni siquiera has encendido el auto. —Declaró Lynn.

— ¿Y si mejor conduces tú Lynn? —Le pregunté inocentemente desviando una mirada nerviosa hacia su rostro.

—Lo haría. Si pudiera. No tengo licencia de conducir y tú sí, Lincoln. —Aclaró ella con una mirada seria, como si empezara a enojarse.

—Bi-bien, entonces literalmente haré lo que pueda. —Titubeé aún más nervioso.

Para empezar, ya con el auto encendido, pisé por un segundo el acelerador para saber que tanta fuerza hacia falta para accionarlo, y al ver que nos movíamos me asusté tanto que de inmediato pisé el freno con mucha fuerza. Por suerte ambos teníamos el cinturón de seguridad, hubiera sido un feo golpe.

— ¡Oh my God Lincoln! ¿¡En que estabas pensando!? ¡Se supone que sabes conducir! —Me reclamó Lynn enojada.

— ¡Ya, ya! Es que me pongo muy nervioso cuando empiezo a conducir. —Confesé aclarando—. Dame unos segundos de preparación.

—Como sea, pero date prisa. No tenemos todo el día.

Me tomé un tiempo para mirar y concentrarme, esta situación me recordó a un videojuego de un arcade que era muy parecido, cada vez me fui guiando por mis propios conocimientos, mirando a ambos retrovisores y cuidando mi velocidad. Luego cuando me sentí un poco más "Seguro", accedí a entrar a la carretera y nos fuimos.

Ojalá no consiga mucho tránsito. —Pensé esperanzado.

Mientras tanto Lori se encontraba pasando el rato en su habitación con su amiga Carol.

— ¡Agh! Carol, estoy muy furiosa, no veo la hora en la que al fin desenmascare a mi malvado hermano mayor. —Comentó Lori rechinando sus dientes de la frustración.

—Lincoln... —Mencionó Carol sintiendo pasión—. Tu hermano es muy guapo, es muy alto, y muy fuerte. —Añadió mirando hacia arriba, imaginando una escena de ella siendo cargada en los brazos de Lincoln.

— ¡Tierra llamando a Carol! —Exclamó enfadada Lori chasqueando sus dedos en la cara de su amiga, hasta que ésta recuperó la conciencia.

—Ah, perdón. ¿Qué decías? —Preguntó la ingenua Carol.

—Ay, es que contigo no se puede hacer nada. —Se quejó la Loud tomando camino a abandonar la habitación.

—Espera ¿Qué intentas hacer, Lori?

Lori terminó con salir de la habitación, Carol estaba preocupada por la situación de su amiga y decidió seguirla. Al rato la astuta chica Loud observó que la puerta de mi habitación se encontraba abierta, formándole una sonrisa en el rostro y aprovechando la oportunidad.

— ¡Carol! ¡La habitación de Lincoln está abierta! —Mencionó Lori en voz baja.

— ¿¡Enserio!? ¡Me vuelvo loca! Quiero entrar en su habitación. —Comentó Carol muy emocionada.

—Eso haremos.

Así es como ellas dos entraron cautelosamente sin llamar la atención de otras hermanas, y comenzaron a registrar mi habitación sin mi consentimiento.

— ¡Guau! Así que esta... es la habitación de Lincoln Loud. —Dijo apasionada Carol.

—No te distraigas Carol, no quiero perder esta oportunidad. —Sugirió Lori poniéndose seria—. Esta habitación no suele estar abierta a menudo, y cuando está cerrada tiene un sistema de seguridad con el cual no me gustaría lidiar. Ahora sigue buscando hasta encontrar algo que pueda probar que él es malvado. —Añadió explicando.

—A la orden capitana Lori. —Respondió Carol con un saludo militar.

Ambas amigas continuaron su investigación, buscaron por mi cama, mi armario, hasta que Lori sospechó de mi escritorio y descubrió los cajones cerrados de había ahí.

—Mira esto Carol, aquí debe estar ocultando algo. —Concluyó Lori.

—Mira esos músculos Lori, tu hermano es muy guapo, debe ser mi príncipe azul. —Tonteó Carol apasionadamente admirando un póster donde salía Lincoln sin camisa en una playa.

— ¡Ya deja de ver ese póster de Lincoln, Carol! —Reclamó enojada Lori a su amiga, tomándole la mano y llevándosela—. Mira estos cajones no se abren y por lo visto requiere una contraseña, definitivamente Lincoln oculta algo aquí.

La cosa es que Carol no estaba del todo convencida de que yo era tan malvado como Lori pensaba, así que de vez en cuando se preocupaba porque su amiga de la infancia no hacía más que intentar desenmascarar a su hermano.

—Lori... creo que deberías dejar un lado tu obsesión con delatar a tu hermano, tal vez podrías llegar a entender que él no es tan malo como parece. —Opinó Carol preocupada.

Lori se sintió literalmente ofendida luego de escuchar esas palabras, y de forma aterradora observó a Carol a los ojos, acercándose cada vez más a ella para verla más de cerca.

— ¿¡Qué el no es malo!? —Exclamó Lori a punta del enojo—. El destrozó mi vida Carol, ha hecho cosas tan malas que no te imaginas. —Añadió casi amenazando a su amiga.

—Está bien, pero no te alteres ahora. Pareces Candace. —Contestó Carol tranquilizando.

Al cabo de unos minutos Lori no dejó de intentar abrir los cajones, empezó primero a decir contraseñas incorrectas, luego decidió tratar de abrirlo por la fuerza, empezando con las manos, luego con ciertos objetos que empleó como palanca y hasta incluso un taladro, y nada sirvió.

— ¡Maldición! —Bufó Lori con furia—. No se abre por nada del mundo—. Añadió antes de voltear a ver hacia mi cama donde se encontraba Carol abrazando cariñosamente un libro.

—Ay, Lincoln. —Suspiró Carol apasionadamente.

— ¿Qué rayos haces Carol? ¿Qué es ese Libro?

—Es el diario de tu hermano. —Mencionó Carol atontada por el amor.

— ¿Diario? ¡Dame eso! —Le arrebató el libro a su amiga—. Lo que faltaba, otra contraseña. —Añadió quejándose—. ¿Dónde y cuándo lo encontraste?

—Lo encontré debajo de la cama mientras perdías el tiempo con los cajones.

Desesperada, Lori intentó abrir el diario a la fuerza, e inesperadamente la chica recibió una descarga eléctrica ligera que pudo soportar, pero no dejó de ser doloroso.

— ¡Ay, ay, ay! —Aulló de dolor Lori, posteriormente se enfureció, tiró el diario al suelo y empezó a dar pataletas estando a punta del llanto—. ¿¡Por qué no me sale nada bien!? —Gritó sin cesar durante su rabieta.

—Lori, parece que tuvieras 6 años. —Mencionó Carol conteniendo la risa.

Lori de pronto se volvió consciente de que estaba enloqueciendo y decidió recuperar la cordura.

—Bien. Entonces ¿Qué sugieres hacer con el diario? —Pidió Lori, estando ya calmada.

—Podría llevarme el diario de Lincoln, estoy muy ansiosa por saber sus secretos Lori. —Contó Carol muy emocionada—. ¿Crees que él note que ya no esté?

—Creo que no lo notará. —Contestó Lori añadiendo una sonrisa un poco vengativa.

— ¡Genial! No voy a descansar hasta averiguar los secretos de mi futuro marido. —Enunció Carol muy animada.

Todo concluyó con que Carol se llevó mi diario (o bien es más el diario de Prime Lincoln) y desde su casa intentaba abrirlo.

Volviendo al tema de Lynn y yo: Poco a poco fui mejorando y teniendo mejor dominio del volante, aunque aún tenía poca confianza y seguía yendo lento y seguro.

—Conduces como abuela Lincoln. —Comentó una aburrida Lynn.

—Lynn, llevas quejándote de todo desde que salimos de casa, agradece al menos que te estoy ayudando. —Le contesté un poco harto de sus quejidos.

Seguí conduciendo hasta que al atardecer, llegamos a una parte de Royal Woods que nunca había visto.

— ¿Qué es este lugar? Es lúgubre, oscuro y desolado. —Comenté a primera vista observando un poco el lugar.

Era un lugar que carecía de postes de luz encendidos, había marcas extrañas en la pared y por si fuera poco: No pasaba ni un alma por allí.

—Este lugar se llama "El Jardín del tirano". —Nombró Lynn.

Que nombre más hermoso. —Pensé sarcásticamente.

—Es hogar de los más peligrosos y crueles criminales de la ciudad, hasta la policía sigue teniendo problemas investigando este lugar.

— ¿Y-y el Dimitri ese vive por aquí? —Tartamudeé al preguntar.

—Dimitri es miembro de las divisiones bajas de una de las dos pandillas más peligrosas de estos lares. Pertenece a los "Bloodeyes del Este", dicen ser una pandilla originaria de Rusia.

— ¿¡De Rusia!? ¿¡Y cómo rayos acabaste así con ese ruso de Dimitri!?

—Ok, entiendo que es un lugar peligroso, pero es que "alguien"... —Refiriéndose a mí, o mejor dicho a Prime Lincoln—... destruyó seis de mis guitarras y tuve que tomar precaución para la séptima. Vi sitios en internet y descubrí la tienda de Dimitri en ésta zona, tenía una guitarra que era muy resistente y hermosa, tanto que podía usarse perfectamente como arma blanca, pero no tenía el dinero suficiente para comprarla y le propuse pagarla en cuotas, pero extrañamente decidieron darme la guitarra de una sola vez. Después de varios días vi que me estafaron para que les debiera una cantidad de dólares inimaginables, cuando se supone que la guitarra no valía ni un cuarto de eso. —Contó algo triste Lynn.

—Ese Dimitri... —Comenté enojado por la inédita historia—. ¿Y quiénes son la otra pandilla más peligrosa? —Pregunté además.

—Creo que se hacen llamar los "Highlander del Oeste", y no por ser montañeses, sino que su poder es tan alto como el de una montaña. Por suerte nunca tuve problemas con ellos

—Interesante. Y aterrador a la vez.

Posteriormente por fin llegamos a la tienda de música de Dimitri, paramos, fui a sacar una caja del auto y de inmediato accedimos a la tienda, siendo Lynn la primera en entrar, encontrándose con el malévolo pandillero con la mano derecha vendada.

— ¡Tú! —Reaccionó furioso Dimitri con la mano izquierda, y tomando impulso para golpear a Lynn con dicha mano, hasta que logró verme entrar por la puerta y decidió frenar su ataque, aliviando a Lynn. — ¡Ay, es el que me rompió la manita! —Exclamó asustado con voz aguda el hombre.

—Veo que estabas intentando tocar a mi hermana ¿eh? —Enuncié con observación intimidando a Dimitri.

—Oye, amigo cálmate, no hay porque ponerse violentos. —Comentó Dimitri levantando unas manos inocentes y sintiéndose acobardado.

—Tienes suerte de que no vine a pelear. ¿Cuánto dinero te debe Lynn? —Le pregunté sin dejar de intimidar, acercándome cada vez más a él.

—Me-me debe 5.000 dólares por la guitarra. —Contestó titubeando del miedo.

—Pues toma. —De la caja saqué un gran fajo de billetes de 100 y se lo dejé en la mano izquierda a Dimitri, pero no sin antes advertirle—. Deja a mi hermana en paz o literalmente terminarás pagando más que eso. —Amenacé en voz baja señalando el dinero.

—S-s-sí.

Luego de ese negocio, Lynn y yo abandonamos el local. Ya estando fuera de él, se me abalanzó dándome un enorme abrazo en agradecimiento por resolver su conflicto.

— ¡Muchas gracias Lincoln! ¡No sabes el peso que me has quitado de encima! —Celebró Lynn durante el abrazo, derramando lágrimas en el proceso.

—No te preocupes Lynn, mi trabajo como hermano mayor es protegerte a toda costa. —Consolé acariciando su cabeza y sonriendo con gran felicidad.

—Has cambiado Lincoln, ¿Qué te impulsó a hacerlo? —Preguntó ella curiosa, aún estando en mi regazo.

—Quiero corregir todas las malas acciones que cometí con anterioridad Lynn, el yo del pasado era todo un patán, el de ahora será diferente. —Respondí asumiendo que antes era como Prime Lincoln.

—Me-me alegro mucho. —Titubeó Lynn nerviosa pero de a poco calmándose—. Me alegro poder a volver a confiar ti, Lincoln.

Pero mientras tanto estábamos afuera, no nos dimos cuenta que Dimitri no era el único en esa tienda, había también un hombre blanco y calvo leyendo el periódico y cuando nosotros salimos decidió charlar con Dimitri.

—El muchacho de cabello blanco. ¿No te parece conocido? —Le preguntó a Dimitri sin parar de leer el periódico.

—Tal vez, no lo sé Vlad. —Respondió Dimitri confundido.

—Algo me dice que no será la última vez que lo veamos Dimitri. —Intuyó el hombre que fue denominado como "Vlad".

Regresando a lo nuestro, Lynn me dijo que quería quedarse un rato en el centro comercial, la llevé en mi auto hasta allá, cada vez me fui acostumbrando más a conducir y en el intento no tardé mucho en llegar hasta allá.

— ¡Muchas gracias Lincoln! —Mencionó Lynn agradecida mientras salía del auto.

—¿Quiere que te busque en un par de horas? —Le pregunté demostrando apoyo.

—Creo que no será necesario, caminaré hasta la casa cuando termine.

—Como digas.

Al dejar a Lynn, iba emprender un viaje a casa, pero de repente antes de movilizar el auto recibo una llamada telefónica.

—Es Clyde. —Contesté el teléfono—. ¿Hola?

—Lincoln ¿Dónde estás? —Me preguntó de buenas a primeras.

—En el centro comercial, estaba llevando a Lynn.

—Bueno, ya que estás afuera, ve a buscarnos, Rusty dijo que nos han llamado para nuestro trabajo nocturno. —Aconsejó mi amigo.

—Está bien, iré para allá. —Colgué y suspiré—. A conducir otra vez.

Por lo menos ya me estaba acostumbrando a conducir, miraba con atención a los retrovisores, ya tenía medido el acelerador y el freno, y estaba más tranquilo que hace unas horas.

Logré llegar a la casa de Clyde conduciendo, rápidamente se hizo de noche y encendí las luces nocturnas del vehículo. Difícilmente logré estacionarme, (aún batallo con eso) y luego me encontré nuevamente con Clyde, Rusty, Liam y Zach. Cada uno utilizando gafas oscuras y una gorra, teniendo Clyde una extraña caja.

Clyde se sentó el asiento del copiloto, no sin antes guardar la caja en el maletero del auto, mientras que el resto se sentó atrás.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué estáis vestidos como si fueran de incógnito? —Pregunté con ignorancia.

—Porque esa es la idea, tonto. ¿Dónde están tus gafas y gorra?

—Ah, bueno... —Coloqué mi mano detrás de la cabeza en vergüenza—. Creo que los olvidé en casa. —Mencioné avergonzado.

—No pues... —Clyde abrió la guantera y sacó unas gafas oscuras y una gorra—... siempre dejas unos reemplazos en la guantera.

—Ah, sí. Lo había olvidado también jeje. —Mencioné disimulando la pena.

Rápidamente me puse los objetos anteriormente mencionados y empecé a conducir como por quinta vez. En esta oportunidad ya estaba más acostumbrado que nunca y seguí las indicaciones que Clyde me sugirió, pero nos terminó por llevar a un lugar que no me esperaba en lo absoluto.

¿Otra vez este sitio lúgubre y tenebroso? —Pensé asustado—. Es el jardín del tirano. —Mencioné en voz alta a los demás.

— ¡Hombre! Descubriste América en un vaso de agua. —Mencionó Rusty burlándose.

— ¡Maldición Lincoln! Estás más tonto que de costumbre. —Opinó Clyde algo quejumbroso.

—Perdón, es que literalmente ando algo distraído.

A diferencia de cuando fui con Lynn hace un par de horas, pareciera que nos halláramos en el Oeste del territorial, siendo incluso más siniestro que el Este.

—Lincoln, detente y observa. —Señaló Clyde a tres misteriosos hombres enmascarados con grandes sacos de dinero en medio de la carretera.

Me detengo y todos salimos del auto, en ese momento me dio el presentimiento de que estábamos a punto de hacer un negocio ilegal.

De pronto uno de los hombres rompe el silencio diciendo unas serias palabras.

— ¿Trajeron la mercancía? —Preguntó el hombre del dinero.

—Claro, ¿Ustedes tienen el dinero? —Contestó Clyde.

—Aquí lo tenemos. —Señaló el sujeto a los sacos de dinero.

Durante ese momento se realizó un intercambio pacífico, los hombres nos entregaron el dinero y ellos recibieron la caja que Clyde había guardado y de inmediato se marcharon. Mientras tanto Rusty, Liam y Zach contaron el dinero.

—Tenemos exactamente un millón de dólares en los sacos. —Mencionó Zach.

¿¡Un millón de dólares!? —Aluciné al escuchar esa cifra—. ¿Pero que les hemos vendido a esos tipos? —Pregunté muy confuso.

—En esa caja habían veinte frascos de "Gas del tirano".

— ¿Gas del tirano? —Dudé profundamente.

Era la primera vez desde que me fui de mi dimensión que había oído ese término.

—Sí, ya sabes, el Gas del tirano que fabrican los científicos de Gran B. —Contó Clyde revolviendo aún más mi cerebro de información.

— ¿Gran B? —Dudé nuevamente.

—Lincoln te veo un poco confundido, creo que deberías ir a casa a descansar. —Sugirió Clyde algo preocupado—. No te preocupes, nosotros le pagaremos a Gran B.

—Sí, literalmente creo que es lo mejor.

Tomé la decisión de marcharme del lugar, pero antes de irme los muchachos me entregaron algo.

—No olvides tu parte del negocio Lincoln. —Mencionó Liam mientras entregaba unos cien mil dólares a mi persona.

—Tampoco olvides esto. —Dijo Clyde entregando en mis manos un diminuto frasco con algo adentro, y luego se despidió junto con los demás. —Nos vemos camarada.

Ya adentro del auto, y estando más confundido que nunca, decido esconder rápidamente los cien mil dólares en el auto, y por curiosidad quise ver que tenía ese extraño frasco que me dio Clyde. Cuando lo observé detalladamente, vi que adentro de él había un extraño gas de color amarillo, pero el contenido no me fue lo que me quitó el sueño, si no lo que se podía leer en el exterior de éste.

—"Highlander".

Mientras tanto en mi dimensión original, Prime Lincoln seguía haciendo de las suyas. Un día decidió tocarle la puerta a Lynn con una bolsa de frituras en la mano. Lynn inocentemente abrió la puerta mostrando que ya estaba empezando a engordar.

— ¡Hora de comer Lynn! —Mencionó Prime Lincoln con una sonrisa diabólica.

—Pe-pero Lincoln, necesito las dos manos para comer eso. —Comentó Lynn muy preocupada por su situación.

—Eso no será necesario. —Susurro el malvado Lincoln de manera terrorífica.

— ¿¡Pero qué!?

El villano de manera violenta abrió la boca de Lynn y le dio bocados groseros a la deportista.

—Ya bas... —Intentó decir Lynn, pero a la vez intentaba tragar y masticar.

— ¡Come! ¡Come y engorda, que no eres más que una perdedora! —Le gritaba Prime Lincoln a mi hermana mientras le daba de comer.

Las cantidades que tragaba Lynn eran muy exageradas, y eso combinado con una mala digestión de alimentos que ya había comido con anterioridad, terminó yéndose en vómito.

— ¡Puaj! Qué asco, el vómito arruina la diversión, pero no está de más. —Comentó el malvado burlándose de Lynn.

— ¡Estás loco Lincoln! ¡Casi me atraganto! —Reclamó Lynn.

—Ay qué pena, si apenas estamos entrando en calor. —Contó Prime Lincoln de una manera muy cínica y burlona a la vez. Revelándole a Lynn una caja de pizza.

— ¡No bromees! —Reaccionó asustada Lynn al ver la pizza.

—Esta pizza te la vas a comer porque no eres más que una débil perdedora Lynn. —Ordenó Prime Lincoln antes de abandonar la habitación en plena risa—. Jajajajajajaja.

La pobre Lynn solo se quedó mirando la pizza, sintiendo posteriormente los primeros síntomas de la depresión.

—Tal vez...tal vez Lincoln tenga razón. Sólo soy una débil perdedora. —Mencionó muy triste Lynn mientras tomó un trozo de pizza y empezó a devorarlo.

Mientras tanto mi malvada versión de mí, siguió tranquilamente hasta mi antigua habitación, contando sus hechos a la cuarta pared.

—Muy buenas criaturitas de Satán. —Saludó con orgullo al aire—. Siento que cada vez me estoy superando a mí mismo, miren nada como estoy destrozando la moral de Lynn. ¡Qué divertida esa hija de perra, jajaja! —Mencionó Prime Lincoln burlándose.

Al finalizar su discurso, Prime Lincoln esperó hasta la noche, cuando ya toda la familia estaba durmiendo salió de la casa sigilosamente, tomando camino a un sitio peligroso.

Prime Lincoln se dirigió sin ser visto a un lugar que curiosamente también existía en su mundo: "El jardín del tirano".

Fue pasando por lados del Oeste, pasando por territorios oscuros y callejuelas donde en las paredes estaban escritas con grafiti la palabra "Highlander".

Al pasar por todo eso, tuvo acceso a un lugar extraño vigilado por un gran número de hombres armados, y más adentro se encontró con Gran B, a quién le habló.

—Bienvenido, niño. —Mencionó Gran B algo sorprendido al ver a Prime Lincoln.

—Quiero un frasco de Gas del tirano. —Pidió el malévolo chico.

—¿Así que te sientes preparado para ser el primero en probar el gas tirano? —Preguntó el gordinflón—. ¡Traigan el gas!

Se realizó una negociación en ese momento, Prime Lincoln recibió un frasco de gas del tirano. Exactamente igual al que me dio Clyde en la otra dimensión.

Después de eso, Prime Lincoln decidió guardar el pequeño frasco en un lugar muy impactante, reveló que su brazo izquierdo (Que en realidad era mí verdadero brazo izquierdo) estaba hecho de metal, y lo abrió como estuche, guardándolo ahí. Minutos más tarde regresó sigilosamente a casa con cincuenta mil dólares que luego escondió y se dedicó a dormir.

Al siguiente día, Lori irrumpe en su habitación.

—Lincoln. ¿Has visto mis pendientes amarillos? —Preguntó la primogénita.

—No lo sé y no me interesa. —Contestó Prime Lincoln sin darle importancia al asunto.

—Oye Lincoln, estás faltando mucho el respeto. —Opinó Lori sospechando.

— ¿Y acaso eso te debe importar? Cara de escoba. —Insultó Prime Lincoln.

— ¿¡Como me dijiste!? —Contestó enojada Lori, sintiéndose ofendida y tomando a Prime Lincoln por el cuello de su camisa.

—He dicho que tienes cara de escoba, y con ese cuerpo de palo que me llevas, eres literalmente una escoba andante. —Contestó Prime con una cadena de insultos.

— ¡Lo vas a pagar caro! —Gritó Lori furiosa.

Lori empezó a formar un puño con su mano derecha y luego procedió a golpear al malvado, sin duda se lo merecía, pero inesperadamente antes de que se diera el golpe, mamá entró en la habitación observando que Lori iba a golpear a su hermano.

— ¡Lori! ¿¡Intentas golpear a tu hermano!? —Intervino mamá al ver la situación.

— ¡No mamá yo solo...! —Intentó defenderse Lori soltando a Prime Lincoln.

— ¡Sí mamá, ella quería golpearme! —Interrumpió Prime Lincoln haciéndose la víctima.

— ¡No cierto, yo...!

—Lori, ¿Qué hablamos sobre la violencia en la casa? —Preguntó mamá muy enojada.

—Que no hay cabida en ésta casa para la violencia. —Contestó obstinada Lori.

—Y reflexionarás sobre eso en tu habitación. Estás castigada. —Declaró mamá.

—Pero mamá yo...

— ¡A tu habitación he dicho! —Ordenó mamá furiosa.

Lori, no tuvo otra opción, y muy enojada aceptó su injusto castigo ingresando a su habitación. Mientras tanto Lincoln se fue riendo y burlándose de su hermana a espaldas de ella, hablando nuevamente con la cuarta pared.

—Jajajaja, un clásico, los beneficios de ser el hermano menor. —Rió Prime Lincoln con malicia—. Aunque la cara de escoba de Lori en esta dimensión es muy molesta. ¿Saben qué? Voy a deshacerme de ella.

Así es como el villano sacó de su brazo metálico el frasco de gas del tirano que había obtenido ayer, dirigiéndose a la habitación de Lori y entrando.

— ¿Qué haces aquí Lincoln? ¿No tuviste suficiente? —Dijo Lori molesta.

—Por supuesto que no. —Comentó siniestramente Prime Lincoln.

Después de esa escena, no recuerdo con exactitud que ocurrió, pero viéndolo desde la perspectiva de Lynn, ella vio correr por el pasillo a Prime Lincoln con un ojo morado y gritando "¡Ayuda!", ya que lo perseguía una Lori completamente enloquecida, tenía los ojos rojos como si tuviera conjuntivitis y se le salía la baba de la boca como si tuviera rabia.

— ¡Lincoln! ¡Te voy a matar! —Gritaba Lori enfadada, lanzando puñetazos por doquier como una loca, golpeando a varias hermanas en el camino, incluyendo a Lynn, que la golpeó justo en su brazo roto.

— ¡Ay, Ay, Ay! —Gritó adolorida Lynn tras el golpe—. Esto creo que tomará más de dos meses ¡AY!

— ¡Mamá, papá, Lori se volvió loca! ¡Me golpeó en el ojo! —Gritaba Prime Lincoln llamando a papá y mamá.

Ambos padres se percataron del enloquecido comportamiento de Lori, intentaron detenerlo ellos mismos, pero no podía, Lori estaba literalmente loca, por lo que tuvieron que tomar una última opción.

— ¡Llama la policía o alguien que controle esto cariño! —Gritó papá a mamá mientras intentaba sostener a Lori.

— ¡Ahora mismo!

Momentos más tarde llegó la policía y algunos psiquiatras y ataron a Lori con un chaleco, la metieron en una camioneta y se la llevaron a un hospital psiquiátrico en Royal Woods para investigar que la había sucedido. La familia Loud se entristeció, rezaron esperando el milagro de que Lori pudiera recuperarse, todos menos Prime Lincoln quien se alegró al ver que su plan fue todo un éxito.

—Disfruta el psiquiátrico Lori. Jajajajaja.

Y feliz luego de realizar ese horrible acto, aún con el ojo morado supuestamente por un golpe de Lori, explicó la situación a la cuarta pared.

—Bueno, costó un golpe fuerte, pero valió la pena. —Sonrió siniestramente durante unos segundos—. ¡Que no! ¡Que es broma! Es que se lo creen todo, jajaja. —De pronto sacó un frasco de tinte morado y un pañuelo húmedo—. Esto es falso, solo es tinte morado. —Añadió el malvado limpiando su ojo con el pañuelo húmedo—. ¡Eso fue genial! De seguro todos se estarán preguntando porque Lori se puso así, pues ya se los explico.

Así es como el malévolo Prime Lincoln decidió mostrar el frasco de gas del tirano que había comprado la última noche.

—Este frasquito pequeñito, es el gas del tirano, y tiene un costo de cincuenta mil dólares, es muy potente y con solo olerlo un segundo te pones como Lori, o en palabras más sencillas pues...

El malvado se quedó pensando un tiempo y contestó.

— ¡Quedas loco, zarataco y sin idea! —Exclamó Prime Lincoln—. Pero no, ese no es ni de cerca el verdadero uso, goce y disfrute del gas del tirano, luego en un futuro lo averiguarán.

Así es como el malvado Prime Lincoln, sonrió nuevamente en señal de maldad, planeando su próxima estrategia malévola.

Aquí finaliza el capítulo más largo y hasta ahora el más importante en Inversión de Roles, espero que les haya encantado. Yo soy BDL y nos vemos en el próximo capítulo de Inversión de Roles.