Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Bajo el Mar

Por Mayra Exitosa

Inspirada en el diseño de Lulú Mtz.

Elección

Para Albert verla desde las bancas en los entrenamientos, le daba una sensación de orgullo, ella había nadado espectacular, comentaba con su entrenadora que deseaba concentrarse más en el nado de distancias que en los saltos de clavados, dejando esto como una opción de emergencias, pues su forma insistía en moverse de maneras muy curvas que no lograba sostener la recta que le solicitaba, así la entrenadora le permitía enforcarse solo en lo que ella dominara, ya que no tenía tiempo para imponerse en su ritmo al ser ella alguien nueva con un tipo de nado veloz y una forma especial al estar en la profundidad.

- Candy, tu decides en lo que deseas participar, lo cierto es que has vencido a muchas de tus compañeras y has igualado a otros de los varoniles, que eso es ya un decir importante, su ritmo es mayor resistencia y al parecer, no has mostrado agotamiento. Candy al saber que pronto notarían su resistencia, le obligarían a estar más tiempo en la natación por lo que de inmediato respondía, - claro que me agoto, de hecho, estoy muy cansada, deseo descansar realmente. Al aceptar que efectivamente estaba aceptando su agotamiento ella giraba su rostro a las butacas, directamente a quien le robaba los suspiros, no pasando desapercibido para quienes estaban al pendiente de ella, como eran los compañeros varones de las albercas, por lo que cuando salía del gimnasio acuático, de inmediato la abordaban, tratando de ganar su atención. Más esto era imposible al verla que corría para lanzarse a sus brazos.

- ¡Albert! ya estás aquí. - Por supuesto. Este giraba su mirada a ver a los incautos que pensaban interrumpirlos y cuando los hacia retroceder, este se llevaba a su chica hacia la administración. - Ya he pedido un permiso a la administración escolar, ellos están de acuerdo que salgamos, al parecer podemos vernos cuando lo desees, mientras te acostumbras al complejo de la institución, están muy contentos con tu desempeño en la natación y desean que formes parte del equipo olímpico de esta con tal de ganarles a algunas otras escuelas dedicadas a los mismos estudios. - Me da gusto ¿iremos a ver a mis padres? - ¿es lo que deseas? Recuerda que, si apareces con ellos, reclamaran su lugar como padres y no se si continuaremos juntos. - ¿Por qué? - Candy soy un hombre mayor, tu familia te ha pensado fallecida, más si saben de que no fue así, es justo que vayas a vivir con ellos, ahora estas aquí como una becada de una institución a la que represento, pero tu padre representa a otras empresas y estarás donde él desee, eres al fin su hija. - ¿ya no podre verte? - No es eso, además para ellos solo seriamos buenos amigos, más tendría que esperar a que fueras mayor de edad, no deseo que pierdas tu origen como familia, ellos tienen tantos años sin verte. - Crees que no podre imponerme a mi beca ganada y a mis decisiones. - Eso no lo sé, no puedo adivinar sus procedimientos, lo cierto es que tu familia te creyó muerta por como te perdió, pero sé bien quien eres y tu sabes lo que deseas en tu corazón. Medítalo y con gusto puedo llevarte a verlos, solo tengo que solicitar esa información, no cuento con ella.

Candy se quedaba pensando, tenía una familia y ahora un amor que sentía muy suyo y que podía perder si su familia no lo aceptaba al ser menor todavía, ella podría dejar pasar tiempo o ir ahora con ellos, era una decisión que la tenía entre sus pensamientos, por lo que el paseo no fue tan disfrutado como hubiera querido.

Lejos de ahí, las sirenas del sur, por fin competían entre ellas logrando así hacer feliz al padre, y elegir a Elisa como su representante, pues ante sus ojos todas eran sus descendientes y sus hermanos también lo eran, ahora demostraba que no había favoritas, y eso enorgullecía a otras que le temían a Elisa, si ella se iba con un tritón del norte, jamás volverían a verla y ellas continuarían en el sur, con los suyos.

- Elisa eres la mejor, estoy seguro de que notaran tu belleza cuando lleguemos a la temporada y vayamos todos al Ecuador. - Padre también irán los del sector medio, ellos forman parte de la línea ecuatorial. - Todos los formamos, es verdad, pero sabemos que el norte es quien realmente nos interesa, si ganamos aprecio del norte estaremos siempre en unidad con los que se creen los más poderosos y originales del mar. ¿comprendes? Elisa asentía, sabía que no había nadie que pudiera ganar a la pureza de los tritones del norte, su fuerza, sus colas y todos ellos tenían algo que los hacían desear más, así el caso de que las hembras del norte no vinieran al ecuador, al ser ellas las que eligieran a sus tritones a la edad que desearan y quedarse con ellos si eso era lo que querían. Las únicas sirenas que elegían macho desde la edad que quisieran. Eso a Elisa le gustaba, saber como era la sirena respetada en el norte, por lo que allá nadie deseaba unirse a la competencia ecuatorial, por el contrario, solo los tritones salían, ellas desde muy jóvenes ya tenían pareja y elegían su lugar a vivir.

La noche era confusa, temía no ser la mejor para su familia, sentía una pena dentro de si misma, pues ahora si volvía con sus padres había hermanos que no sabía como la tratarían y si sería invasivo para ellos considerar tener una hermana mayor de quince años. Lejos de ahí, lo mismo inquietaba a Albert, pues no podía ocultarle que al salvarla, la había alejado sin querer de su familia, siendo tan joven no estaba orientado al lugar de origen de Candy, por lo que ser llevada a américa no solo fue malo para él sino para sus familiares y alejarla de ellos no sería lo mejor, porque en su corazón siempre tendría esa duda, si ella elegía a su familia, era natural, pues él también lo haría, su mar norte era una prioridad que rayaba en su sangre, más ella poseía su gema y sin ella su mundo no tendría sentido de hogar.

Una semana después por viajes y trabajo, Albert regresaba con ella, notando que ya había tomado la decisión de ir con su familia y volver a verla, a lo que de inmediato aceptaba sin objeción su decisión, en el auto viajaban juntos, mientras el chofer era quien los llevaba, ambos estaban conversando de sus temores.

- Temo invadir su espacio, no sé como sean mis hermanos y… tampoco sé si me reconocieran como una de los suyos. - Pase lo que pase, me tienes a mí, Candy. Para mi eres mi pareja y aunque eres joven todavía, mi mundo ronda a tu lado, eso lo sabes ¿cierto? - ¿Nunca me cambiaras por nadie, Albert? - ¿Por qué lo haría? - No lo sé, por una mujer de mayor edad y… que sea más bonita. - Eso no es posible, tu eres para mi la única, lo sabes, además es verdad que los tritones tienen muchas parejas, pero sin su gema, solo tenemos una, Candy y eso te lo explique aquella noche. - Lo sé, pero no eres ciego, veras a otras sirenas hermosas y… yo no lo soy. - No tengas esa inseguridad, ninguna sirena puede ocupar el lugar que tu tienes en mi corazón.

Como jamás lo había imaginado, fue ella quien se atrevió a tomar sus labios en un beso agradecido el cual no dejo escapar el hombre que estaba anhelando el amor de su hembra, por lo que cambiar el ritmo de ese beso, fue tan placentero para él como lo fue para ella, quien, con el brillo de sus ojos, le demostró lo feliz que la hacía al darle esa muestra de amor tan única entre ellos. - ¡me gusta mucho cuando me besas! - ¡Candy! No quería hacerlo frente a los demás, quiero que esto solo sea entre nosotros, recuerda para todos eres menor, aunque en mi mundo no sea así, debes saber que respeto las leyes que hay en tu vida. - Gracias, lo sé, es solo que…

Ella lo pensó y avergonzada ya no dijo nada, logrando que el la elevara en sus brazos y la trajera hasta sus piernas. - No dudes de mi amor por ti, es solo que estoy dándote tu espacio, respetando tus pensamientos y decisiones, para mi nadie es como tú, nadie jamás lo será y si lo deseas, en vez de llevarte con tus padres, te llevaría conmigo para siempre, pero no es justo que elegía esto solo por mi decisión, quiero que te sientas libre de ser tu misma. - Gracias Albert. Ella volvía a besarlo y se ajustaba manteniéndose en sus brazos, si, era joven, quería a su familia, más eso no significaba separarse de él, eso jamás.

Continuará...


Gracias por cada comentario realizado para esta historia, para ver más finales no deje de unirse en face al grupo de Historias de Albert y Candy

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa