Días habían pasado desde la fiesta de compromiso. Lily y Narcisa había estado completamente envueltas en todos los preparativos del matrimonio, pasaban cada momento juntas lo cual no era exactamente agradable porque había demasiada tensión. Harry estaba cada vez más enojado con todo y solía inventarse excusas para no asistir a las cenas en las que se supone debía conocer más a Draco. En cambio, el rubio adoraba esa novedad, deseaba que cuando se casaran, fuera exactamente así como llevaran su relación, él sin tener que verle la cara de amargado. Este pequeño arreglo también había servido para que Ron y el rubio pudieran pasar tiempo de calidad juntos. Y es que Draco jamás se imaginó que iba a terminar convirtiéndose en amigo del mejor amigo de Potter, creyó que él iba a ser igual que Granger pero Ron lo hacía reír, conversaban de diferentes cosas y entendía su sarcasmo. Draco se lamentaba en su interior que su prometido no fuera el pelirrojo, habrían tenido una mejor relación que la que tendrá con Potter.
-¿Qué es esto?-preguntó Draco, mirando con curiosidad la invitación que Ron le acababa de extender.
-Es la invitación para mi fiesta de cumpleaños-dijo él, dándole dos invitaciones más-será este sábado y tú y tus amigos están invitados-sonrió Ron y Draco frunció sus labios, un poco inseguro.
-¿Crees que esto sea algo bueno? Ya sabes cómo Potter se comporta y no sé si podrá mantenerse tranquilo si me ve llegar. Especialmente porque tu hermana también estará ahí-apuntó él, mirándolo directamente.
-Es mi cumpleaños, no el de Harry. Si no le gusta, es bienvenido a no venir o esconderse en algún lado-dijo Ron, encogiéndose de hombros y Draco meneó su cabeza levemente, una sonrisa curvando sus labios hacia arriba.
-Estás loco, Weasley pero está bien, estaré ahí en tu fiesta para festejar cuán viejo te estás volviendo-lo fastidió, mirándolo con una pequeña sonrisa maligna y Ron pretendió hacerse el ofendido.
-¡No estoy viejo! Soy muy joven, prácticamente un bebé-dijo, alzando su barbilla y volteando su cara, como un niño lo haría y Draco no pudo evitar reírse de su actitud.
-Pues cuando quieres, si eres algo inmaduro-dijo él, sacudiendo su cabeza y empujó su hombro suavemente-. Ya, déjate de juegos y vamos a cenar que me muero de hambre-dijo y Ron asintió, ambos caminando dentro de la casa de nuevo. Estaban en casa de Potter, en una de las cenas semanales que ya se habían acostumbrado a que Harry no asistiera, haciendo el ambiente más relajado. Claro, esto acabó cuando se encontraron tanto a Harry como a Hermione sentados en la mesa del comedor, en esa misma posición que la primera cena. Potter mantenía el rostro cuidadosamente blanco para no demostrar cuando molesto estaba en ese momento mientras que Granger parecía dividida entre consolarlo y fulminar con la mirada tanto al pelirrojo como al rubio.
-Si ella pudiera matar con la mirada, hace tiempo ya estaríamos bajo tierra-murmuró Ron suavemente solo para los oídos de Draco y éste suprimió una sonrisa.
-Yo que tú, mejor miro si no le echó veneno en la comida mientras nos estábamos-replicó y los hombros del pelirrojo temblaron un poco de la risa, su codo ligeramente empujando el de Draco en un gesto de complicidad y diversión.
Harry había mantenido su vista en su plato todo el tiempo, podía escuchar el ligero murmullo delante suyo, lo que confirmaba que Draco y Ron estaban hablando pero ¿de qué? Sabía que Ron no aprobaba lo que él planeaba hacer con el rubio para conseguir el divorcio pero no pensó que se iba a volver su amigo. No pudo evitar sentirse traicionado por eso, últimamente lo único de lo que ellos trataban era negocios, habían dejado de salir a tomar una copa o de las conversaciones casuales en la oficina. Era como si Malfoy estuviera robándose a su mejor amigo y el pensamiento lo enfureció ¿Quién se creía este rubio avaricioso para aparecerse en su vida y tratar de quitarle sus cosas? Primero su familia, luego su libertad y ahora su amigo ¿qué seguiría después? La cena pasó en un tenso silencio que no había estado ahí semanas atrás y cuando finalmente terminó, todos estuvieron bastante contentos de poder retirarse y poner distancia, separándose en pequeños grupos. Ron y Draco ya se estaban dirigiendo de regreso al balcón cuando Harry se detuvo delante de ellos, con Hermione al lado.
-Necesitamos hablar, Malfoy-dijo el moreno seriamente y el rubio se envaró, lanzando una pequeña mirada hacia donde sus madres pretendían no observarlos de manera bastante obvia. Draco reprimió un suspiró y asintió, siguiendo a Harry hacia la biblioteca así pudieran hablar en paz y sin curiosos alrededor. Draco había parecido casi sumiso mientras hacía su camino ahí pero al momento que entró, cruzó sus brazos y una expresión de pocos amigos se centró en su rostro.
-¿Qué quieres, Potter?-le preguntó, alzando una ceja hacia él y Harry entrecerró sus ojos ligeramente, en la punta de su lengua tenía una frase mordaz pero se la tragó a fin de mantener la paz.
-¿Aún no has decidido para con esta farsa?-le preguntó, caminado hacia su escritorio y apoyándose en él mientras miraba al rubio.
-Potter-resopló Draco, rodando los ojos-No vamos a volver a la misma cosa, te lo dije la primera vez y te lo digo de nuevo. No moveré un solo dedo para ayudarte, si tú y tu familia quieren disuadir el trato, entonces perfecto, firmaré pero si eres solo tú, entonces te jodiste-dijo el rubio, encogiéndose de hombros y Harry apretó los dientes, mirándolo duramente por unos segundos antes de que una sonrisa fría se mostrara en su rostro.
-Voy a destrozarte, Malfoy. Voy a hacerte desear nunca haberte casado conmigo-dijo él en voz baja, casi siseando mientras decía su amenaza. Draco podía ver la seriedad en sus ojos, podía ver que lo iba a cumplir, que era una promesa pero desde el primer momento Harry había tenido el control de todo y estaba cansado, él era un Malfoy y no había nacido para inclinarse ante un Potter, incluso si ese Potter todavía podía asustarlo.
-Puedes intentarlo si quieres pero no soy tan fácil de romper como crees-dijo Draco, fingiendo indiferencia y poniendo sus manos en sus bolsillos en un gesto inconsciente igual al que Ron hacía y los ojos de Harry se centraron en sus bolsillos por un momento antes de sonreír con suficiencia.
-¿Qué es lo que te traes con mi amigo, Malfoy? ¿Estás intentando engatusarlo para así tener también el dinero de los Weasley?-le preguntó con algo de malicia y Draco le dio una mirada molesta, ofendido por la simple acusación-No te hagas ilusiones, Malfoy, Ron es una persona muy amable y lo máximo que sacarás de él, será un revolcón pero él sabe mejor que lidiarse con niños como tú-esa irritante sonrisa seguía en su rosotro y a Draco le picaba la mano por borrarla de una bofetada-Digo, él jamás te tomaría en serio. No cuando su propia familia también lo ha puesto en un compromiso con Hermione-el rubio no pudo evitar ensanchar sus ojos un poco ante eso antes de poder controlar su rostro de nuevo pero Harry ya le había pillado, una risa burlona saliendo de sus labios-Así que tengo razón, realmente creías que él iba a querer algo contigo. Pero que patético puedes llegar a ser, Malfoy-Draco decidió que ya había sido ofendido lo suficiente por un día y se dio la vuelta para marcharse pero Harry lo detuvo, cogiéndolo del brazo con algo de fuerza, haciendo que éste voltee a verlo-Anula todo esto, Malfoy, tú ya no tienes nada que salvar, no reputación, ni empresa ni nada. Podrías deshacer esto y nadie te atacaría-intentó convencer el moreno pero Draco estaba harto de él y clavó sus uñas en la mano de Harry mientras lo apartaba.
-Ni aunque me lo pidas de rodillas, Potter ¿Crees que con estas humillaciones y palabras maliciosas puedes asustarme? Pues te equivocas. Te voy a hacer la vida miserable, Harry Potter y veremos quién dura más antes de pedir el divorcio-le espetó antes de ahora sí salir de la habitación, intentando con todas sus fuerzas controlar sus emociones y no ir dando patadas por todos lados de lo enojado que estaba. Su madre, conociéndole como le conocía, inmediatamente empezó a decir excusas por ambos y no mucho rato después, ambos salían de la mansión Potter.
Draco estaba furioso pero no sabía con quién estaba más enojado, con Potter o consigo mismo. Había creído que podía controlar la situación, que no iba a dejar que Potter volviera a intimidarlo pero el bastardo era muy inteligente, había captado los pequeños detalles y había encontrado un punto donde clavar los dientes. A él no le gustaba Ron Weasley. Eran amigos, sí, y aún cuando el rubio no había podido evitar contagiarse de algunos gestos, eso era solo porque pasaban tiempo juntos. Ron era un caballero, no había intentado insinuarse o no lo había tocado con otras intenciones, eran amigos y ahí acababa. Pero las palabras de Potter lo había involuntariamente llevado a pensar en que sucedería si esto fuera más, si su interés o el de Ron se convirtiera en atracción. No sabía que sucedería. Draco suspiró y se pasó una mano por el cabello, frustrado con todo eso antes de negar firmemente con la cabeza. Estaba exagerando todo, Ron y él eran amigos, el pelirrojo jamás lo miraría de otra forma, sobre todo sabiendo que su matrimonio con Potter ya estaba muy cerca a ocurrir, sentirse atraído por él solo sería problemático y Draco estaba ya harto de los problemas.
Finalmente, cansado de darle tantas vueltas al asunto, Draco decidió irse a dormir. Pasado mañana sería la fiesta de Ron y tenía que decirle a sus amigos. Por un segundo había dudado de ir pero él no tenía razones para temer a nadie, así que se presentaría y si podía, fastidiaría a Harry de pasada.
La fiesta era todo lo que debía ser. La mansión Weasley estaba llena de gente, compañeros de trabajo, amigos, conocidos, futuros inversionistas. La cena de cumpleaños duró alrededor de un par de horas, Draco había asistido con sus amigos, tal y como había dicho que haría y había logrado decirle feliz cumpleaños al pelirrojo antes de que fuera arrastrado a saludar al resto del mundo. Harry también estaba allí, por supuesto, y cuando vio que Draco había venido, sus ojos se entrecerraron de cólera porque por guardar apariencias, tuvo que dejar a Ginny y moverse a su lado. Draco no había tenido intención de que eso sucediera, de hecho, él hubiera preferido que Ron le hubiera dicho que la primera parte de todo esto iba a ser una cena formal, así habría venido tarde y no hubiera tenido que lidiar con esto. Sus amigos le dieron ánimo silenciosamente y él se pasó media velada caminando a lado de Harry, ambos con sus mejores sonrisas mientras saludaban a la gente, todos interesados en la pareja. Draco sabía que estaban hablando de ellos, podía sentir sus miradas incrédulas sobre él, después de todo, ellos estaban esperando el anuncio de boda con Ginevra Weasley, no con el más joven de los Malfoy. Cuando por fin terminaron de saludar, en silencioso acuerdo, ambos se alejaron el uno del otro para perderse por ahí pero eso no duró mucho, ya que tuvieron también que sentarse uno al lado del otro durante la cena. En serio, Draco ahora sí prefería haber rechazado la invitación.
Por suerte, una vez terminó la cena y las personas 'mayores' empezaron a retirarse, la verdadera fiesta comenzó y ambos, en un acuerdo tácito, esta vez si se pudieron perder por dónde querían, ya no había nadie más con quién mantener las apariencias, ahí solo quedaban amigos. La música empezó a sonar alta y las luces bajaron, dándole más ambiente al lugar y ellos pudieran sentirse más a gusto.
-¡Finalmente!-dijo Pansy cuando el rubio les dio el alcance-Parecías listo para cometer homicidio si tenías que saludar a más personas.
-No estás tan lejos de la verdad-suspiró Draco, sacudiendo su cabeza un poco y luego frunció el ceño-¿Y Blaise?-preguntó, haciendo a la morena gruñir levemente.
-Con Barty Jr, se lo encontró por aquí y ambos se han ido a perder a algún lugar por aquí. Me da algo de miedo ir a explorar y encontrarlos-dijo ella, temblando levemente solo por la no deseada imagen. Draco rodó sus ojos y bufó.
-No sé que le ve a ese tipo pero bueno, mientras sea para pasar el rato, no hay mucho que decirle ¿no?-él dijo, encogiéndose de hombros.
-Lo sé, Sunny, pero la gente habla. Mira todo el escándalo que se causó cuando se cambió el cabello de color, encima que ha decidido buscar trabajo lejos de la empresa de su padre, pues la gente cree que se está volviendo un problemático sin futuro-dijo ella. No es que le importara mucho la gente pero una cosa era cierta, esas personas podían abrir y cerrar muchas puertas, sus padres siempre les habían enseñado como utilizar eso a su ventaja pero ahora Blaise parecía simplemente no importarle.
-Blaise es un chico grande, Pans, déjalo cometer sus propios errores. De hecho, yo envidio la libertad que él tiene...-murmuró el rubio, pasando una mano por su cabello y Pansy colocó una mano en su brazo.
-Vamos, Draco, no es de tu estilo en compadecerte a ti mismo. Si Potter cree que se está casando con una mansa paloma, entonces se dará con una gran sorpresa-ella dijo, su sonrisa ligeramente maliciosa que Draco no pudo evitar corresponder-Si él quiere hacerte la vida imposible, entonces la va a tener bien difícil.
-Ni que lo digas...-se rió suavemente el rubio. Ambos no notaron la figura de un hombre acercándose a ellos y Draco se envaró ligeramente cuando sintió un toque en la espalda pero se relajó al momento siguiente cuando giró la cabeza y se encontró con un sonriente Ron-Pero si es el cumpleañero-sonrió el rubio-¿Cómo lo estás pasando?
-Bueno, ahora que la aburrida cena terminó, finalmente puedo relajarme-respondió él con una suave risa-Venía a preguntarte si me harías el favor de bailar conmigo-Draco alzó las cejas, sorprendido de que le estuviera pidiendo eso y abrió la boca para negarse pero Pansy lo empujó más cerca del pelirrojo.
-Anda, Draco, diviértete-sonrió la chica y Draco contuvo las ganas de hacer un puchero, ella siempre era capaz de sacar el niño en él y fastidiarlo. Pero, por otro lado, él sí quería bailar con Ron, solo que le parecía un poquito raro.
-Ven, vamos, nadie nos notará con las luces bajas como están. Mis hermanos a veces no pueden medirse, esto parece discoteca-murmuraba el pelirrojo mientras lo dirigía hacia la pista de baile, una mano en su espalda, ni tan baja, ni tan alta.
-¿Cuántos hermanos tienes?-le preguntó Draco mientras se abrían paso, buscando un lugar medianamente tranquilo donde pudieran pasar desapercibidos y bailar.
-Seis-replicó y se rió de la mirada asombrada del rubio-Charlie, el mayor, vive en Rumania, él trabaja con animales salvajes. Mi hermano Bill trabaja en un banco, Percy es abogado y mis hermanos gemelos, Fred y George crearon productos de bromas que venden por internet, se están volviendo bastante populares, ya tienen planes para una tienda física y todo-le contó Ron al mismo tiempo que se detenía en un lugar ligeramente más oscuro que el resto y dónde era fácil moverse. Sus manos se posaron suavemente en la cintura de Draco y lo atrajo hacia él, sus manos en sí picaban por acercarlo hasta que sus pechos estuvieran juntos pero se dijo que eso probablemente haría al rubio sentirse incómodo y eso es lo menos que quería ahora. Además, era esa clase de impulsos que debería borrar, el que tenía delante suyo era el prometido de su amigo después de todo, incluso si a Harry le importaba un pepino.
-Supongo que después estás tú y luego... Ginevra-completó Draco mientras se movía más cerca del pelirrojo, no estaba seguro de dónde debía colocar sus manos así que terminó por ponerlas sobre sus hombros, haciendo un pequeño mohín porque Ron era unos centímetros más alto que él. Se estaban moviendo algo lento al ritmo de la música por estar más interesados en conversar.
-Ginny estudia por correo, a ella le gusta el diseño de interiores y es una increíble dibujante pero... su salud le impide ir a clases o empezar a practicar su profesión-dijo el pelirrojo, suspirando suavemente.
-Lo siento-murmuró Draco mientras lo miraba, estaba siendo sincero, se notaba como se preocupaba Ron por su hermana, como la quería y debía de ser terrible siempre estar asustado por ella. Ron sonrió ligeramente y sacudió la cabeza, abrió la boca para decir más pero después lo dudó, el rubio no necesitaba saber también lo mucho que detestaba que Harry estuviera con ella, especialmente porque sabía lo mal que le caía su amigo. No podía confesar que su matrimonio era un alivio para él porque no habría otra forma más contundente de separarlos, se sentía mezquino por pensar así.
-Gracias..-fue lo que dijo antes de sonreír, hoy era su cumpleaños y quería celebrar, no deprimirse o torturarse con esos pensamientos-Ahora, hay que bailar, parecemos ancianos.
-Tal vez tú lo serás-bromeó Draco y el pelirrojo se vengó con una pellizcada en su brazo-¡Ay! Abusivo...-renegó Draco entre dientes antes de empezar a reírse, Ron lo estaba jalando de la mano, dándole vueltas y haciéndolo bailar al ritmo más rápido de la canción.
Pansy los observaba de lejos, una ausente sonrisa curvando sus labios mientras sus ojos se mantenían calculadores. Si Draco hubiera sido prometido a Ron, entonces el rubio realmente hubiera tenido chances de ser feliz, sobre todo por la forma que ambos habían congeniado prácticamente al instante pero había sido Potter en cambio el que había sido escogido. Había algo que todavía no le terminaba de gustar a Pansy sobre Potter, además del hecho que parecía dispuesto a arruinar la vida de su amigo, había una cosilla en su mente que daba vueltas y vueltas, como un recuerdo que no conseguía ubicar y estaba preocupada de que pudiera afectar a Draco en el futuro. Pudo ver a Draco riendo sobre lo que sea el pelirrojo le estaba hablando y Pansy dudó, ella misma había empujado al rubio a irse a divertir con Ron pero ¿era la mejor decisión? Draco le había contado lo que había dicho Harry, el compromiso de Weasley con Granger, entonces ¿estaba bien que estuviera empujándolos a estar juntos? Aventuras fuera del matrimonio hay en todo lugar pero esto si alguien se enteraba, contando que encima Ron era su mejor amigo desde niños, Draco iba a tener muchos problemas.
-Estás pensándolo mucho-la morena se giró y observó a Blaise que se había acercado a ella casualmente, sosteniendo una copa en sus manos-Si ellos deciden o no tener una aventura, es algo que no podemos adivinar.
-¿Ahora lees mi mente?-le preguntó ella con un dejo de ironía.
-No, pero prácticamente les estás haciendo agujeros en sus nucas de tanto que miras-dijo Blaise, sonando divertido y ella sacudió la cabeza.
-Me preocupo-admitió la chica-se ven muy cercanos y aunque en este moment nadie les esté tomando atención, pronto lo harán.
-Draco sabe mantener las apariencias, Pans, además no creo que se involucre con Weasley por mucho que le guste, él está educado a la antigua y tener un amorío con el mejor amigo de su futuro esposo, no va con sus principios-Blaise a veces se exasperaba por cuán pegado a las reglas Draco podía ser, sí, era engreído, brutal con las palabras y no aceptaba un no por respuesta pero todo lo hacía dentro del marco de las reglas. Tal vez era por eso que no había podido zafarse de este matrimonio.
-Ya, solo porque tu hayas querido irte de rebelde, no significa que Sunny también vaya a hacerlo. Especialmente ahora que su madre está sola-dijo ella, sacudiendo su cabeza levemente.
-Lo sé-fue lo único que replicó el chico y ambos observaron a Draco divertirse en silencio.
Después de bailar por un largo rato, Draco sintió que su garganta estaba seca y que necesitaba desesperadamente un trago para bajar el calor que le había dado el bailar. Ron había sido distraído por algunos amigos así que el rubio se había escabullido en busca de una bebida. Hizo su camino hacia la cocina y no se sorprendió de encontrarlo vacío, después de todo habían mesas con tragos afuera pero Draco quería un poco de tranquilidad así que la cocina había sido su mejor opción. Se apoyó en la mesa mientras bebía algo de agua, se la estaba pasando demasiado bien, se sentía relajado y apuró más su bebida para poder regresar con Ron, tal vez incluso ya lo estaba buscando... Draco dejó el vaso sobre la mesa y se giró para salir pero se detuvo repentinamente cuando en la puerta de la cocina se encontró con nada más y nada menos que Ginevra Weasley.
-¿Podemos hablar?-preguntó ella con voz suave mientras lo observaba y Draco dudó, estaba seguro que Potter lo mataría si lo encontraba hablando con su noviecita... -Por favor. Solo... solo unos minutos-pidió Ginny, intentando convencerlo y el rubio terminó accediendo, aunque con la guardia alta mientras la seguía fuera de la cocina, caminando con ella por los pasillos que llevaban a la parte interior de la casa.
Fue un recorrido silencioso y bastante rápido, entraron en una habitación que estaba a oscuras, la única fuente de luz era la que entraba por el balcón y ahí fue donde se dirigió la chica, con Draco siguiéndola silenciosamente, observándola. Ginevra Weasley era hermosa, eso tenía que aceptarlo, su cabello era más rojizo que naranja y su rostro pálido hacía que sus pecas se volvieran algo más notorias. Los ojos azules estaban enmarcados por las gruesas pestañas y aunque su cuerpo estaba muy delgado por la enfermedad, no dejaba de ser atrayente. Draco podía adivinar lo que Potter había visto en ella. La chica miró un momento hacia los jardines antes de girarse hacia él, sonriendo levemente.
-Debe parecerte extraño que te haya pedido hablar así como así cuando ni siquiera hemos sido introducidos formalmente pero creo que ambos ya sabemos muy bien quiénes somos, ¿no?-dijo ella y Draco asintió seriamente-Sé... sé que Harry está molesto con toda esta situación y que también, de alguna manera, ha decidido que la culpa es tuya-ella negó con la cabeza y suspiró. Draco aún no sabía a dónde ella iba con todo esto, si estaba acusándolo o simplemente afirmando un hecho por lo que permaneció en silencio. Ginny se mordió levemente el labio antes de alzar su mirada con firmeza hacia él, sus ojos azules suplicantes-No te enamores de él-pidió en un susurro.
-¿Qué...?-Draco se había quedado atónito con su ruego, siendo esto lo que menos esperaba oír-Yo no...
-Harry es maravilloso, Malfoy... él es... dulce, paciente, cariñoso y sería muy fácil que te enamoraras de él. Lo tendrás contigo todos los días, todas las noches mientras que yo solo lo tendré algunos momentos y siempre a escondidas. Temo... temo que él vaya a enamorarse de ti o tú de él y entonces... que me deje-sus ojos cristalinos decían lo mucho que la angustiaba este pensamiento-Si se lo digo a él, solo pensará que digo tonterías, que no tengo razón de preocuparme, por eso te lo pido a ti, Malfoy... no te enamores de Harry. Cuando sea tu esposo... no me lo quites, por favor.
Draco tenía su boca ligeramente abierta, no pudiendo creer lo que la chica le estaba diciendo. Su primera reacción siendo igual que la que Potter tendría, decirle que lo que pensaba eran puras tonterías, jamás en la vida podría Draco enamorarse de él y por supuesto que no le iba a quitar nada a nadie. Si Potter quería seguir viéndola, pues por él bienvenido, no le iba a poner impedimentos, lo que futuro esposo hiciera le iba y le venía. Pero podía notar que Ginny parecía realmente angustiada por esta posibilidad, por la mínima idea de perder a Potter y Draco se dijo que él jamás había estado enamorado así, que nunca le había dado tanto miedo perder a alguien como para ir a rogarle a alguien que no conoces, que no te lo quite. Ginny Weasley se estaba humillando con él, Draco sabía que podía destrozarla con palabras, podía decirle que él podía hacer lo que quiera, que Harry al fin y al cabo sería su esposo y él no tenía que prometerle nada. Pero esta chica no le había hecho nunca nada malo, solo quería proteger lo suyo y Draco, aunque no podía entenderlo, lo respetaba.
-Lo prometo-había susurrado en respuesta y ella lo había mirando con los ojos ensanchados, intentando leer en su mirada si era honesto o no. Draco intentó sonreírle levemente y ella le devolvió la sonrisa, aunque algo temblorosa.
-Gracias. Muchas, muchas gracias-dijo ella con sinceridad, riéndose de sí misma y limpiándose una lágrima que había caído en su mejilla-Lo siento, a veces soy un poco dramática-Draco había abierto la boca para decirle que no lo estaba siendo cuando la puerta se abrió y ahí se encontraba Potter, acompañado de dos chicos idénticos que Draco adivinó que eran Fred y George, más que nada porque se parecían a Ron.
-¿Qué es lo que estás haciendo?-siseó él ligeramente antes de acercarse a Ginny, sus manos descansando en los hombros de ella y sus ojos buscando señales de estrés, su ceño frunciéndose ligeramente cuando notó lo húmedo que estaban sus ojos. Harry endureció su mirada y gentilmente dirigió Ginny hacia sus hermanos-Necesitas descansar, Gin, ve con ellos. Yo iré en unos momentos ¿sí?-Ginny quería quedarse y decirle que solo habían hablado pero suponía que el moreno ya estaba lo suficientemente enojado por su pequeña desaparición y decidió no empujar su suerte. Dándole una última mirada agradecida y culpable al rubio, la chica salió en compañía de sus hermanos-¿Qué demonios le dijiste, Malfoy?
Draco, que ya había estado más que preparado para la agresión verbal de Potter, lo único que hizo fue rodar sus ojos, moviéndose para salir de la habitación sin intención alguna de responderle. Harry gruñó y su mano se cerró alrededor del brazo de Draco, arrastrándolo de regreso. El rubio había ensanchado sus ojos por el atrevimiento e intentó zafarse.
-¡¿Qué crees que haces, Potter?! ¡Suéltame!-dijo Draco, haciendo su mejor esfuerzo por empujarlo lejos de él.
-¿Qué le hiciste a Ginny? ¿Quién te crees que eres para lastimarla?-siseó Potter en un tono enojado, ligeramente zarandeando al chico.
-¡No le hice nada!
-¡Mentira! Ella estaba llorosa y solo puede ser culpa tuya-dijo él, apretando los dientes-¿No te es suficiente que estés arruinando mi vida como para ahora meterte con ella? Eres un asco, Malfoy-Draco enfrentó su mirada con el mismo desdén con que estaba siendo tratado.
-Yo no le hecho nada y si no me crees, pues no es mi maldito problema-espetó, intentando de nuevo zafarse de su agarre. Entonces, la puerta se abrió de nuevo y Draco pensó en lo absurdo que era que todos justo decidieran abrir esa maldita puerta ¿Acaso tenía un letrero afuera que los invitaba a entrar o qué? Su fastidio se esfumó cuando notó quién era y no pudo evitar sentirse nervioso. Ron miraba tanto a Harry como a Draco con recelo, extrañeza y algo de... ¿celos? Draco parpadeó, no seguro a qué venía eso pero luego notó cómo debían lucir ahora mismo. Potter y él estaban en un cuarto a oscuras, Harry lo estaba sosteniendo y estaban más cerca de lo que había pensado. Harry lo soltó justo al tiempo que Draco tomaba un paso atrás, poniendo espacio entre ellos. El rubio sentía que ya había estado sometido a demasiado estrés para una sola fiesta y murmurando una disculpa, se escabulló por el costado de Ron, caminando a pasos rápidos fuera del lugar.
Pansy y Blaise había estando buscándolo y se acercaron rápidamente a él cuando lo vieron venir, estaban a punto de preguntarle dónde había estado cuando notaron cuán molesto y turbado estaba por lo que optaron por guardar silencio y seguirlo. Ya habían logrado salir y llegar al auto de Blaise cuando una mano detuvo al rubio y se giró para encontrarse con Ron, un poco agitado y con apariencia de haber corrido por llegar aquí. Draco se removió incómodo, no seguro de qué es lo que le iba a decir y suavemente soltó su mano, cruzándose de brazos mientras lo observaba. Blaise y Pansy miraron de uno a otro luego decidieron que era mejor dejarlos solos y entraron en el auto.
-Yo...-Ron dudó y se aclaró la garganta, una mano alzándose para rascarse la mejilla-Quería asegurarme que Harry no hubiera molestado o lastimado..
-No lo hizo-dijo, algo enojado de que pensara que podía ser herido solo por un pequeño zarandeo pero respiró para tranquilizarse, no era con él con quién estaba enojado después de todo, era con Potter quién lo había fastidiado-Potter es un imbécil, lo sabes, pero no tanto como para ponerme una mano encima-dijo de manera más tranquila y Ron asintió suavemente, dudando un poco más antes de dar un paso más, acercándose a Draco de manera algo alarmante y el rubio tuvo que contenerse para dar un paso atrás.
-Gracias por venir... me ha gustado que lo hicieras-dijo Ron sinceramente y el rubio tragó un poco, asintiendo ligeramente, sus ojos fijos en el pelirrojo. Ron se acercó un poco más, ya no había duda en su mirada, más bien parecía distraído y cuando sus ojos bajaron hacia la boca del rubio, Draco supo definitivamente que tenía que hacer algo o... o acabaría pasando algo que no debería pasar.
-No-susurró inconscientemente y Ron parpadeó, levantando su mirada hacia él. Draco tomó un disimulado paso atrás y sonrió ligeramente-Digo, no me agradezcas, fue un placer. Deberías volver, deben extrañarte y yo ya tengo que irme. Gracias por invitarnos-dijo rápidamente y sin darle tiempo de responder, se metió dentro del carro, agradeciendo internamente que Blaise no tardara en ponerse en marcha.
Ron Weasley lo hacía sentir muy, muy raro... y no estaba seguro que eso no le gustara
El día había llegado. El dichoso día de la boda estaba aquí, después de mil preparaciones y todas las largas que puso, de todas las excusas que se inventó (y que su madre obviamente notó), de las pataletas que tiró y incluso una u otra amenaza que dio. Aqui estaba ese día. Draco quería huir hacia la más oscura cueva y no regresar hasta después que pasara la tormenta. No que su madre dejaría que eso pase, claro. Desde temprano había ingresado al cuarto de su hijo, apremiándolo a que se apurara, parloteando de todos los detalles que no le interesaba saber y asegurándose al mismo tiempo de que no iba a hacer alguna tontería como huir. Draco entró al baño, agradeciendo el pequeño descanso de la cháchara de su madre y se dio un baño de agua caliente, su cabeza reclinada hacia atrás y sus manos ligeramente temblorosas limpiando su cuerpo. Se envolvió en una bata de baño cuando terminó y se miró a sí mismo en el reflejo, su rostro firme aunque sus ojos lucían asustados.
-Que comience el show-susurró.
De regreso aquí~ Espero no me maten por todo el tiempo que ha pasado! Besos~
