-¿Sería demasiado atrevimiento decirte que pareces una visión en ese traje?

Draco se sobresaltó ligeramente por la voz a su espalda y observó a través del espejo como Ron entraba en el cuarto. El pelirrojo lucía increíblemente guapo en ese traje negro hecho a la medida, la camisa azul combinaba con sus ojos aunque hacía un ligero choque con el color de su cabello pero eso podía ser perdonado por lo bien peinado que estaba, iba sin corbata lo cuál lo hacía lucir un poco informal para la ocasión pero a Draco le encantaba. Ron era una visión. Draco... era una farsa. Después de haber pasado la mañana entera con su madre revoloteando alrededor de él, arreglando su cabello, su traje, su camisa, su rostro, sus manos... el rubio había estado demasiado cansado para protestar y sabía también que Narcisa solo se movía tanto cuando se sentía inquieta, lo cuál le indicaba que ella tampoco estaba segura de esto. Pero tenían las manos atadas. El trato había sido hecho y el día había llegado, a Draco solo le quedaba enfrentarlo con la cabeza en alto y tragarse lo que fuera que sintiera.

La boda comenzaría pronto, podía escuchar las conversaciones que venían desde el jardín de los Potter, personas que solo buscaban mantener las apariencias cuando en realidad les importa un pepino quién se casara. Su madre y Lily habían estado con él en el cuarto mientras terminaban los últimos preparativos y antes de irse, Narcisa le había entregado en silencio una pequeña cajita de terciopelo. Cuando Draco la abrió, se quedó sin palabras cuando contempló el hermoso broche de zafiros que había pertenecido a su padre. El rubio solo había visto ese broche en fotos, las fotos de la boda de sus padres específicamente y había intentando rechazarlo pero Narcisa había sacudido su cabeza con firmeza, tomándolo entre sus manos y colocándolo en la solapa de su traje. 'Necesitas a tu padre contigo hoy' le había dicho y Draco estaba avergonzado de admitir que sus ojos se habían llenado de lágrimas. Finalmente solo, se había parado delante del espejo y se había observado críticamente. Lucía increíble, eso estaba demás decirlo. Su traje era de la mejor calidad y de un gris perlado, la camisa era blanca y en el bolsillo del frente tenía colocado un pañuelo además de la rosa blanca que siempre se lucía en los matrimonios de alta clase. El broche de su padre brillaba en el otro lado y ahora, más controlado, Draco tenía que admitir que su madre tenía razón, pensar en su padre lo hacía sentirse con más fuerzas para afrontar esto.

-Bueno, ya lo has dicho, así que ha sido un atrevimiento ya tomado-respondió Draco mientras se giraba hacia él, esbozando una pequeña sonrisa mitad juguetona, mitad triste.

-Lo sé, soy un caso perdido-replicó el pelirrojo con simpatía mientras lo miraba fijamente-¿Estás listo?-le preguntó con más suavidad y el rubio asintió casi por reflejo, tenía un nudo en la garganta desde la mañana y su estómago parecía una bola dura de los nervios pero no era necesario decir todo eso, ¿verdad?

-Sí, todo listo. ¿Potter no se ha escapado?-preguntó, intentando bromear pero una pequeñísima parte de él deseaba que eso de verdad ocurriera.

-No dudo que lo hubiera intentado pero tía Lily se ha puesto como perro guardián a su lado, no lo ha dejado solo ni por un minuto-contestó Ron, evidentemente divertido con la frustración que debía estar pasando su amigo. Draco esbozó una leve sonrisa y asintió, respirando hondamente porque estaba seguro que pronto vendrían a avisarle que ya era hora de baja-Hey...-dijo Ron suavemente y el rubio alzó sus ojos hacia él-Irá bien, ya lo verás-trató de animarlo y Draco asintió otra vez. La puerta se abrió de nuevo y su madre entró, por un momento se sintió confundida cuando vio a Ron pero le sonrió, el chico le caía bien después de todo.

-Es hora-dijo ella suavemente y Draco retuvo el último impulso a salir corriendo, asintiendo hacia ella lentamente. Ron puso una mano en su hombro, apretándolo brevemente antes de salir dell cuarto, él era el padrino de parte de Harry después de todo, se supone que ya debería de estar abajo a lado del moreno.

Abajo, en el jardín, todos los invitados ya estaban sentados en sus asientos. El moreno de ojos verdes estaba parado en el altar blanco que habían colocado, su mejor sonrisa en sitio mientras esperaba a que el rubio condenado bajara de una vez para que pudieran terminar esto más rápido y pudieran dejar de ser observados tan constantemente. Harry había estado irritado toda la mañana, había sido completamente un martirio hacer que estuviera listo a tiempo, Lily había amenazado con darle una de esas golpizas que tal vez había merecido de niño, tal vez así no sería tan engreído. Vio a Ron acercarse hacia el altar, tomando su posición y no pudo evitar el pequeño sentimiento de resentimiento que tenía porque su amigo había ayudado a que todo esto sucediera. Al menos Ginny no había venido, ella no tenía por qué sufrir viéndolo casarse con alguien a quién no amaba solo para darle gusto a su madre y mantener su posición. Pronto, escuchó la música empezar y se dijo a sí mismo que algún día podría vengarse de esto.

Draco había bajado las escaleras nerviosamente, su madre sosteniendo su mano y le dio un suave beso en la mejilla antes de que la música empezara y fuera su hora de entrar. Había más gente de lo que había esperado y trató de no mirar a nadie, sus hombros firmes y su cabeza en alto, caminando con paso elegante hasta llegar dónde Harry estaba esperando. El moreno tenía que aceptar, a regañadientes, que Malfoy sabía lucir el look, no era que fuera fácil confundirlo con una chica pero francamente, debía tener mejor cabello y piel que la mayoría de las mejores en este lugar. Malfoy... era una elección perfecta. Hermoso, decidido, educado, elegante, encantador, firme. El esposo perfecto. Harry podía ver por qué su madre lo había escogido y tal vez, muy tal vez, si él no hubiera estado enamorado de Ginny, podría haber intentado que este matrimonio funcionara. Pero claro, las circunstancias eras completamente diferentes y él sabía que este niño no era más que una farsa, su encanto era una cuidadosa fachada para el resto del mundo.

La ceremonia fue todo lo que todos esperaron que fuera y más rápida de lo que pensó, en un momento estaba recién entrando y al siguiente estaban intercambiando anillos mientras decía mecánicamente los votos que alguien más había escrito por ellos. La gente aplaudió respetuosamente cuando finalmente fueron declarados esposos y ellos pusieron unas sonrisas falsas para el público, aceptando las felicitaciones como si de verdad fueran felices. Ambos caminaron juntos hacia el salón de fiestas, Draco tenía una mano en el brazo de Harry, intentando parecer un esposo orgulloso mas que un preso condenado a muerte. Pronto, Lily tomó el mando y llamó a orden con esa dulce voz suya, invitándolos a sentarse porque la pareja bailaría su primer baile de esposos. ¿Acaso tenían siquiera una canción? Draco estaba seguro de que si la tuvieran, sería una de esas oscuras y tétricas que refleje exactamente como se estaban sintiendo.

Harry, haciendo un gran esfuerzo, compuso una sonrisa brillante que daba algo de miedo de mirar y le ofreció su mano al rubio que estuvo muy, muy tentado a dejarlo ahí parado e irse corriendo pero sabía que el moreno lo alcanzaría y lo haría paga por semejante muestra de poco respeto así que tragándose sus nervios, colocó su mano sobre la de Harry y dejó que lo atrajera cerca para que pudieran bailar.

-Bueno... esto es algo incómodo-murmuró Draco mientras se movían rígidamente de un lado a otro, definitivamente necesitaban practicar esto de la naturalidad si es que iban a vivir una farsa de matrimonio delante de los demás, definitivamente necesitaban hacer unos cuantos ajustes. Harry alzó una ceja y bufó.

-¿Esperabas que te hiciera girar por toda la sala como una damisela?-le preguntó sarcásticamente y Draco le lanzó una mirada irritada.

-No, pero podrías intentar no parecer un idiota con dos pies izquierdos que no tiene ni idea de cómo distinguir un vals de una canción pop-replicó arrastrando las palabras, casi sonriendo cuando vio la mirada ofendida que traía el moreno ahora.

-Que sepas que aprendí a bailar cuando tenía 6 años y soy excelente guiando en la pista-le respondió mientras entrecerraba sus ojos ligeramente, realmente parecía ofendido lo cuál lo hacía aún más divertido para Draco, este hombre era tan orgulloso que el rubio ya sabía por dónde podría agarrarlo cuando lo necesitara.

-¿En serio? Wow, no puedo creerlo-dijo poniendo sus ojos más inocentes y Harry frunció los labios antes de atraerlo más cerca y empezar a guiarlo con más naturalidad, a veces haciéndolo girar o simplemente haciéndolo rodar contra su pecho. Pronto, Draco estaba ligeramente sin aliento por los movimientos y una sonrisa estaba escapando su boca. Harry tomaba los golpes contra su ego con mucha seriedad, todo era un reto para él y a pesar de ser un excelente hombre de negocios, vivaz y eficiente, no podía negar que aún era un adolescente cuando lo retaban directamente. Cuando finalmente el vals terminó, ambos se detuvieron delante el uno del otro, Harry luciendo más triunfante y Draco aún muy divertido-Bueno, no eres totalmente un desperdicio-comentó y Harry abrió su boca, dispuesto a decirle al rubio un par de verdades cuando un carraspeo los distrajo y ambos giraron. Lily estaba mirándolos a ambos con una sonrisa que era ligeramente (muy) complacida.

-Si han terminado de... 'bailar', me gustaría una pieza con mi hijo-dijo ella y Draco inmediatamente se movió un paso atrás, cediéndole su lugar.

-Por favor, es completamente suyo-dijo con seriedad aunque sus ojos estaban curvados en una sonrisa. Se quedó un momento observando como Harry tomaba la mano de su madre para bailar, la familiar rigidez apareciendo de nuevo y casi rodó sus ojos. Estaba a punto de girarse para encontrar a Narcisa y también bailar pero fue detenido cuando una mano se posó en su brazo y se giró, ojos expandiéndose mientras veía quién era -¡Severus!

Severus Snape era el padrino de Draco y la segunda figura paterna que él había tenido. Lucius y Severus habían sido amigos desde pequeños y cuando Draco nació, inmediatamente le pidió ser el padrino porque honestamente, Lucius no podía imaginar a nadie más tomando esa posición. Severus, siendo una rara combinación de frío y cariñoso, era una de las personas más importantes en la vida de Draco y si no fuera que su trabajo como profesor en un internado lo mantenía lejos casi todo el año, Draco hubiera acudido a él desde que su madre empezó con esta idea. El moreno esbozó una pequeña sonrisa y ofreció su mano, tomando la de Draco con delicadeza y empezando a bailar con él.

-No puedo creer que estés aquí-dijo el rubio, mirando a su padrino con felicidad, habían sido 7 largos meses desde la última vez que lo había visto y lo había extrañado.

-Y yo no puedo creer que te hayas casado sin avisarme-respondió Severus, su sonrisa ligeramente más amenazadora y Draco tragó saliva.

-Las cosas han estado... un poco mal-dijo él, haciendo un gesto vago mientras desviaba su mirada.

-Sé cómo han estado las cosas, Draco, puedo estar lejos pero no significa que no vaya a estar para ti cuando necesitas ayuda. Este matrimonio... ¿estás enamorado de él?-le preguntó, frunciendo el ceño de manera preocupada, tenía que asegurarse de esto, más que nada porque no veía ninguna otra razón por la que su ahijado de apenas 18 años se casaría de manera tan repentina teniendo todo un futuro por delante. La familia Potter nunca había sido una que le cayera particularmente bien, eran personas que eran consideradas... un poco 'libres' en sus enseñanzas, eran respetados pero no tanto, incluso con el alza en su poder con sus empresas, las antiguas familias no los aceptaban completamente en la alta sociedad. Lo cual lo hacía preguntarse si esto no había sido solo un plot para obtener el respeto que tenían los Malfoy, no quería que su ahijado saliera herido en todo esto.

-Yo...- Draco lamió sus labios nerviosamente, podía decirle que si lo estaba y calmar las preocupaciones de su padrino pero no podía mentirle así, no a la persona que había sido tan cercana a su padre -... no- terminó diciendo finalmente y suspiró-Es demasiado complicado para explicarlo en este instante pero... -se cortó cuando la música llegó a su fin y podía ver a James Potter acercarse a él con toda la intención de invitarlo a bailar-Habla con mi madre, ella te explicará-dijo apresuradamente y sonrió hacia el patriarca de los Potter, graciosamente aceptando su mano para bailar.

Severus frunció los labios ligeramente y se giró para buscar a la única persona que podía decirle que era lo que realmente estaba pasando aquí. Sus ojos se encontraron brevemente con los de Lily Potter y por un momento fue regresado al pasado, a los veranos en su casa de campo cercana a la de los Evans y a la niña de cabellos rojizos que lo alentaba para ir a nadar en el lago. Parpadeó y recobró su compostura, saludándola con un breve gesto de su cabeza antes de girarse e ir a buscar a Narcissa, encontrándola poco después y por lo pálida que estaba, Severus podría apostar que ella estaba contando con que él no viniera. No era que Narcisa y Severus no se llevaran bien, solían ser amigos cercanos y dando que ambos era parte muy importante de la vida de Lucius, era obvio que terminarían más cerca de lo que querían, prácticamente compartiendo la crianza de Draco durante su infancia. Pero siempre había habido una... tensión en el medio, el elefante en el salón del cuál ninguno de ellos estaba dispuesto a hablar.

-¿Unas palabras, Narcisa?-preguntó, asegurándose de hablar con voz ligera y no apretar los dientes como estaba muy tentado a hacer. Narcisa miró alreadedor preocupadamente antes de asentir y guiarlo hacia uno de los salones laterales, cerrando la puerta tras ellos una vez que notó que estaba vacío-¿Puedes decirme por qué me avisaste de esta boda con tan poca anticipación?-le preguntó y Narcisa se giró a mirarlo con calma aunque sus manos temblaban ligeramente.

-Fuiste avisado al mismo tiempo que los demás, Severus-respondió ella con tranquilidad.

-Dado que soy el padrino de Draco, asumí que me harías saber de cualquier cambio en su vida como siempre había sido-replicó él, intentando no sonar muy sarcástico y ella se envaró aún más.

-Eso era cuando Lucius estaba vivo. Ahora yo estoy a cargo y... habían decisiones que tomar-dijo Narcisa, sonando ligeramente a la defensiva lo cual solo lo hizo entrecerrar los ojos.

-¿Decisiones como las de casar a tu hijo? ¿Con un Potter, sobre todo?-dijo con más incredulidad.

-Los Potter han sido nada más que amables con nosotros, han bienvenido a Draco en su familia y le ofrecen la estabilidad que yo ya no puedo darle. No dejaré que mi hijo viva en la miseria, él nació para mucho más que eso-espetó la mujer y Severus se contuvo de dar un paso hacia ella, vaya a ser que haga algo de lo que se arrepienta.

-Tu hijo tiene apenas 18 años, ha dejado de ser un niño no hace mucho ¡Pudiste haberme hablado, pudiste haberme pedido ayuda!-exclamó el hombre, mirándola con incredulidad y furia.

-¡Es mi hijo! No tuyo, por más que hayas estado alrededor suyo. Es mio y de Lucius-dijo ella de regreso, alzando la barbilla pero sus ojos lucían ensanchados y llevaban la sombra de un dolor pasado.

-¿Crees que no lo sé? Lo de Lucius y yo acabó mucho antes que se casara contigo y lo sabes. Sé que no te has detenido para demostrarme una y otra vez lo mucho que Lucius estaba enamorado de ti. Pero no puedo creer que tu inseguridad te haya empujado a malograr el futuro de Draco.

-¡No lo he arruinado!

-¡Por supuesto que sí!-le gritó él y ella se sobresaltó, luciendo aún más pálido-Los Potter te ofrecieron comodidad y respaldo financiero pero ¿qué pidieron ellos? ¿Qué es lo que sacan de un matrimonio con una familia supuestamente arruinada?-Narcisa solo lo miró, abriendo y cerrando la boca sin saber que responder y Severus sonrió de lado aunque lucía más como una mueca llena de desdén que una sonrisa-Nunca hagas tratos con un Potter, siempre traen un as bajo la manga. Estoy seguro que a su tiempo, será Draco el que tenga que pagar por el trato que tú acabas de hacer, Narcisa. En este momento... estoy contento que Lucius no haya vivido lo suficiente para verte tirar el futuro de su hijo por la borda-le dijo antes de salir del salón.


Draco estaba terminando de bailar con Pansy cuando Ron se acercó, el rubio le sonrió y aceptó su mano, dejando que lo acercara para que pudieran bailar, moviéndose suavemente al ritmo de la música clásica.

-Está hecho, entonces-dijo Ron y Draco se encogió de hombros.

-Era inevitable-Ron asintió y ambos bailaron en silencio por unos momentos más-Quisiera poder haber hecho algo más por ti-dijo él repentinamente y Draco lo miró curiosamente.

-No había nada que pudieras haber hecho para impedir este matrimonio, Ron, ni tú, ni yo, ni Harry. Sabemos como las tradiciones funcionan en este lugar y lamentablemente nosotros vivimos aquí, no había manera de escapar de ello. Sé que Potter está enojado por todo esto pero, aunque me cae tan mal, no puedo culparlo realmente-dijo Draco y Ron pensó que para ser tan joven, se veía muy cansado-Antes de bajar por esas escaleras, yo hice mi paz con mi destino y esta decisión, ahora solo que mirar hacia el frente y avanzar.

-¿Cómo lo haces?-preguntó el pelirrojo, mirándolo maravillado-¿Cómo eres capaz de actuar de manera tan madura, tan llena de... sabiduría?-Draco alzó una ceja y se rió.

-¿Sabio, yo? No, simplemente siempre he seguido la lógica y bueno, no hay otra respuesta para esto-dijo, ligeramente incómodo por la manera intensa en la que Ron parecía estarlo mirando. Lo hacía querer sonrojarse y mirar alrededor para ver si alguien más podía sentir la tensión que estaba empezando a crearse en el ambiente. Repentinamente recordó porqué no era tan buena idea que ellos dos estuvieran así de cerca, esto le recordó ese momento al final de la fiesta de cumpleaños del pelirrojo, cuando se acercó con intenciones de hacer 'algo' y Draco había prácticamente salido corriendo. Ahora sentía que también debería poner distancia de manera rápida. La canción terminó un momento después y Draco inmediatamente se movió un paso atrás, ligeramente sobresaltándose cuando Ron dio un paso hacia adelante, no dejando que pusiera distancia-Mmm... creo que.. q-que necesito un poco... un poco de aire-dijo de manera agitada y antes que el pelirrojo pudiera replicar, Draco se dio la vuelta y salió apresuradamente, sonriendo de manera educada a las personas y moviéndose entre ellos hasta que llegó a las escaleras, las cuáles subió rápidamente hasta llegar al cuarto donde se estuvo preparando temprano en la mañana.

Draco se acercó hacia el balcón y abrió las puertas, caminando hasta el barandal y apoyándose en él, cerrando sus ojos para dejar que el aire de la tarde lo ayudara a calmar lo agitado que estaba su corazón. Draco no era una dulce paloma, no era inocente, no realmente y sabía reconocer lo que esto era, atracción de la manera más pura. Si Ron fuera cualquier persona en la calle, tal vez habría seguido sus impulsos. Pero se trataba del mejor amigo de su ahora esposo, una persona que tendría que ver constantemente y si Draco empezaba una aventura... no iba a acabar bien, no había manera que pudiera acabar bien. Tenía que ser racional, tenía que poner distancia con Ron incluso si el pelirrojo realmente se había convertido en su amigo, en prácticamente la única persona en la que podía confiar aquí con los Potter pero no quería problemas, no más de lo que ya tenía, quería una convivencia tranquila con Potter, no estar en constante miedo de ser atrapado, no importa cuando atraído esté.

Cuando la puerta se abrió detrás de él, Draco se envaró porque sabía que solo una persona lo había visto huir y sabía la razón. Se quedó en silencio, de espaldas hacia la otra persona y tragó saliva, intentando mantenerse tranquilo.

-Quisiera poder ser menos mezquino... porque en realidad tu matrimonio ha servido para traerme calma ahora que sé que Harry ya no puede estar con mi hermana-susurró Ron mientras avanzaba con pasos lentos hacia Draco-Desearía también poder haber sido más egoísta... y haberte robado antes de que te convirtieras en su esposo-Draco cerró fuertemente los ojos, su cabeza gacha mientras sentía a Ron posar suavemente sus manos en sus hombros, lentamente haciéndolo girar y poniendo un dedo bajo su barbilla para alzarla-Quisiera poder detener lo que está a punto de pasar-susurró, sus ojos azules buscando en los grises mientras Draco intentaba encontrar alguna pizca de fuerza para alejarse.

-Nos arrepentiremos de esto...-susurró como última defensa mientras sus labios estaban ahora solo separados por centímetros.

-... Entonces pagaré el precio con gusto-fue la única respuesta de Ron antes de sellar su boca sobre la de él.

Draco se rindió fácilmente ante el toque, incapaz de negar su atracción por él y enredó sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo, poniéndolo más cerca. El rubio había creído que en el momento que ambos se besaran, sería fuerte, necesitado, con la fuerza de la pasión que ambos parecían sentir por el otro. En cambio, el beso era suave, casi tierno pero decidido. Ron no quería robar sus labios, quería conquistarlos para que se rindieran ante él voluntariamente. Y lo hubiera logrado si no fuera porque el sonido de pasos los distrajo y Draco empujó a Ron hacia atrás al mismo tiempo que el pelirrojo retrocedía, escondiéndose rápidamente al lado de la puerta del balcón, fuera de la vista de la persona que habría la puerta en estos momentos.

-Te estaba buscando-dijo Harry mientras lo observaba. Lucía más tranquilo de lo que había parecido en las últimas semanas, Draco casi diría resignado pero sabía que Potter en sí nunca dejaría de darle pelea. Era más como una tregua por toda la gente que había hoy en la casa.

-Necesitaba un poco de aire-dijo él, intentando lucir normal mientras daba unos pasos hacia dentro del cuarto para que Harry no se acercara hacia el balcón y de casualidad viera a Ron. El moreno se encogió de hombros y alzó una pequeña caja que Draco reconoció al instante.

-Mi madre quiere que luzca el relicario al momento de tomar las fotos oficiales-dijo él, abriendo la caja y sacando delicadamente el antiguo relicario, alzando una ceja hacia el rubio. Draco tragó saliva, dudando por unos instantes antes de girar, su cabeza ligeramente ladeada mientras Harry le colocaba el relicario, cuidando de no tocarlo mientras lo hacía-Ahora eres oficialmente un Potter-susurró él cerca de su oído y el rubio sintió un escalofrío pasar por su espalda, sintiendo que la cadena pesaba toneladas sobre su pecho. El rubio colocó una mano sobre el relicario suavemente y se giró para mirar al moreno que lo miraba con curiosidad antes de dar un paso hacia atrás, alzando su brazo en un sorprendente gesto educado-¿Listo?

Draco dudó por unos segundos de nuevo, dando una fugaz mirada hacia el balcón, dónde sabía que Ron estaba antes de asentir, su mano suavemente colocada en el brazo de su esposo.

-Listo.