-Y... listo. Ya puede moverse de nuevo, señor Malfoy.

Draco parpadeó y alzó su mirada, relajándose en el sillón por primera vez en horas. Narcisa se acercó a él con una ligera sonrisa y le ofreció un vaso con agua, el cual tomó agradecido. Hoy había sido sorprendido cuando Lily le había dicho que tenía una cita con un retratista el que haría su cuadro para el salón familiar. Era común, en las familias de clase alta, tener un cuarto para los patriarcas de las familias (o Matriarcas), donde sus retratos, orgullosos e imponentes estaban colgados. En otro cuarto, se encontraban los de sus parejas y Draco iba a ser incluido entre esas. Era la primera vez que se había dado cuenta que de verdad ya era ahora un Potter.

Después de la boda, Harry y Draco se habían retirado temprano y, como había arreglado, pasaron la noche en cuartos separados. Al día siguiente, ambos partieron a su 'luna de miel' en Marruecos, que era en realidad un viaje de negocios para Harry y momento de ocio para Draco. Ellos sabían que sus padres estaban esperando que algo sucediera entre ellos, pero aparte de verse en las comidas, Draco acompañando a Harry en sus cenas de negocio, no se veían mucho el resto del día, Draco había tenido libertad para irse a explorar y conocer el lugar, pasando su tiempo leyendo o simplemente hablando con los locales. Una vez que regresaron, Draco se dio con la no tan inesperada sorpresa de que todas sus cosas estaban ahora acomodadas en la Mansión Potter y aunque Lily había tratado de ser sutil y hacer que Draco durmiera en el mismo cuarto que Harry, el rubio fue firme y movió todas sus cosas a un cuarto vacío. Dado que Harry siempre estaba muy ocupado con su trabajo, el rubio tiene más libertad de la que pensó que tendría y está tomando ventaja de ella.

-¿Cómo va la búsqueda de universidades?-le preguntó Narcisa mientras Draco estiraba sus tensos músculos, encogiéndose de hombros ligeramente.

-Creo que ya tengo decidida cuál quiero, con la beca que me ofrecen por mis notas en la escuela, creo que podré tomarme el descanso de simplemente dedicarme a estudiar por un semestre antes de tener que buscar un trabajo-él había estado pensando bastante lo que quería hacer, no quería depender de los Potter, no quería que Harry tuviera una razón más odiarlo o acusarlo de interesado así que calladamente, él iba a pagarse solo sus estudios.

-Todavía queda tu fideicomiso, ese que dejó tu padre especialmente para ti, puede que no sea tan grande con todas las cosas que tuvimos que pagar al banco pero ahí está en el momento en que lo necesites-le dijo ella, Narcisa estaba orgullosa de su hijo y sabía que ahora él se sentía más tranquilo porque los Potter se encargaban de los gastos de ella, así que podía concentrarse en sus propios estudios. La meta de Draco, ella sabía, era poder en algún momento ser completamente independiente del poder económico que tenían los Potter sobre ellos.

Después de darle un beso a su madre y despedirse, Draco hizo su camino hacia su cuarto, alistándose para encontrarse con sus amigos, últimamente se reunían en la Mansión Malfoy, Pansy normalmente revisando todos los documentos guardados ahí, ella estaba segura que había algo raro en todo el asunto de la bancarrota y se ponía a leer los documentos por horas mientras que Draco y Blaise le hacían compañía. Una vez que todo estaba listo, salió y entró en su carro, sabía que Lily hubiera preferido que llevara un chofer pero él también sabía que solo lo hacía para saber de sus movimientos por lo que había insistido que él era muy capaz de manejar. Su suegra era una persona muy misteriosa, él nunca sabía si debía o no debía confiar en ella por lo que siempre mantenía una respetuosa distancia con la mujer, solo en caso de que sus intenciones no sean tan buenas como dice.

Una vez llegó a la Mansión Malfoy, usó su llave para abrir las rejas automáticamente y condujo todo el camino hasta la entrada principal, bajando del carro y yendo hacia la puerta, buscando la llave que necesitaba. Unos brazos se cerraron alrededor de su cintura y él se sobresaltó por un momento antes de reír suavemente.

-¿No se supone que estás trabajando?-preguntó Draco mientras se giraba para sonreírle a Ron, quién se encogió de hombros juguetonamente.

-Estoy en mi descanso-dijo, fingiendo inocencia y el rubio sacudió su cabeza, abriendo la puerta para que ambos pudieran pasar. Pansy y Blaise estarían aquí dentro de veinte minutos, lo que le daba un poco de tiempo a solas con el pelirrojo y pensaba disfrutarlos.

Su relación con Ron no tenía nombre, después de su boda y de ese beso que se dieron a escondidas en el balcón, las cosas habían cambiado. Draco había pasado casi toda la luna de miel pensando si debía o no debía tomar el riesgo pero mientras más lo pensaba, más lo deseaba. Por lo que cuando volvió, después de una cena ligeramente tensa, ambos se encontraron solos en la biblioteca y lejos de los ojos de los demás, lo primero que hicieron fue besarse. De ahí siguió. A Draco le gustaba su compañía, su sentido de humor, la protección que parecía venir de sus brazos y los únicos que sabían de esto era Pansy y Blaise, más que nada para evitar problemas y poder usarlos de excusa cuando quería encontrarse con el pelirrojo.

-Hoy pintaron mi retrato-le dijo mientras ambos se acomodaban en el sofá, Ron con sus piernas extendidas a lo largo y Draco sentado en su regazo, su cabeza descansando en el hombro del pelirrojo-Lo colgarán en unos días más... Ahora sí es completamente oficial-suspiró el rubio, cerrando sus ojos. Ron acarició su espalda suavemente de manera consoladora, sus labios dejando un suave beso en su frente.

-Al menos tienes tu libertad, Harry ya no te está atacando ni nada por el estilo-dijo él, intentando alegrarlo de alguna manera aunque fuera pequeña. Ron había hecho su mejor esfuerzo por entretener a Harry en el trabajo más tiempo para que pudiera dejar al rubio tranquilo pero no había necesitado muchos esfuerzos, el moreno por su cuenta se mantenía fuera del camino del rubio y si no estaba trabajando, entonces salía a almorzar con Hermione o visitaba a Ginny. Esto último no agradaba a Ron, se supone que ambos iban a terminar lo que sea que tenían ahora que él estaba casado y había hecho jurar a su madre que no iba a dejarlos solos ni por un segundo. Solo esperaba que poco a poco, ambos dejaran de verse.

-Media libertad-murmuró él, seguían casados después de todo así que no era realmente libre como lo deseaba.

-No pienses en ello-dijo Ron, una mano acariciando su cabello ligeramente para luego deslizarla por su mejilla y hacerlo girar hacia él. El pelirrojo observó su rostro atentamente por unos segundos, de nuevo maravillado por lo joven y hermoso que es y, sonriendo ligeramente, lo atrae para poder besarlo suavemente. Los besos con Draco son diferentes. Ron ya es mayorcito, tiene experiencia tanto con mujeres y hombres pero de alguna manera esto es diferente, mientras que él ha estado acostumbrado a pelear entre besos, a ver quién es capaz de dominar a quién; Draco simplemente se relaja contra él y le permite tomar el control, le permite conquistarlo con lentos roces de labios y ligeros toques de lenguas y Ron está completamente encantado. Después de pasar minutos simplemente besándose y disfrutando del otro, son interrumpidos por el sonido de la puerta y Draco se se separó de Ron con un suspiro, sonriéndole levemente-¿Te veo en la cena?-le preguntó suavemente mientras Draco sonreía.

Puede ser que Pansy y Blaise supieran de su relación pero no querían exagerar con las muestras de cariño en frente de ellos, solo por las dudas así que ambos se levantaron para dirigirse a la puerta, abriéndola para dejar pasar a su amigos y despedirse de Ron. Blaise tenía una sonrisita divertida en su rostro y Pansy soltó uno que otro comentario sarcástico hacia ellos pero Ron solo se rió y después de darle un ligero beso en la mejilla a Draco, se marchó.

-En serio que estás en un lío-se rió Blaise ligeramente mientras Draco solo le hizo un puchero y cerró la puerta detrás de ellos.


-Luces pensativa-dijo Harry, sus brazos cerrándose alrededor de la delgada figura de Ginny, su barbilla descansando suavemente en su hombro. Aunque Molly sabía de las estrictas instrucciones de Ron, igual les había dado un momento a solas, incapaz de quitarle a su hija la felicidad que le daba tener a Harry con ella por unos minutos. Ginny se apoyó contra él y suspiró ligeramente.

-Es raro. Siento que... no tengo nada por qué vivir-murmuró ella y rió suavemente cuando lo sintió tensarse detrás de ella-No lo digo en la manera depresiva o suicida que está pasando por tu cabeza así que relájate-le dijo juguetonamente para luego fruncir sus labios, volviendo a sus pensamientos-Mis estudios van a terminar en unos meses pero no puedo usarlos, todos aquí tienen algo que hacer, un trabajo, un estudio, algo que los motiva.. pero yo aún no encuentro ese 'algo' que me llame intensamente-girando su cabeza, ojos azules se fijaron en los verdes-¿Crees que son tonterías?

Harry lo pensó por un momento antes de sacudir su cabeza. Sabía a qué se refería, debía de ser especialmente difícil para Ginny que era una persona tan activa, creciendo con tantos hermanos la había hecho ser más fuerte y decidida que varias mujeres que él conocía pero su enfermedad le impedía desarrollarse del todo y eso debía de ser muy frustrante para ella. Harry no podría imaginar realmente como sería.

-Tal vez podríamos ir de viaje-sugirió él, apartándose un poco para que pudiera girarla en sus brazos-Tomar unas pequeñas vacaciones, tal vez un casa de campo por el fin de semana-eso sería una genial idea, se había aburrido demasiado en su propia luna de miel, centrándose en los negocios pero si iba con Ginny, entonces tendría más oportunidad para relajarse, era obvio que ambos lo necesitaban. Ginny sonrió ligeramente, alzando su manos para acariciar el cabello negro de Harry hacia atrás.

-¿No acabas de volver de tu luna de miel?-le preguntó con diversión y Harry frunció ligeramente la nariz.

-Eso fue puro negocios y lo sabes. Esto sería solo para nosotros, para poder relajarnos un poco-explicó el moreno pero Ginny no lucía completamente convencida.

-Harry... no estoy segura que sea lo mejor-murmuró ella, mordiendo su labio inferior ligeramente-Draco es tu esposo ahora, ponerlo en el habla de todo el mundo...- ella suspiró, sacudiendo su cabeza-Sé que a ti no te cae bien, que crees que te arruinó la vida pero ahora que ya todo pasó ¿Lo culpas? ¿Hubieras hecho tú algo diferente si hubieras estado en su situación?

Harry a veces odiaba la manera en que Ginny siempre era la voz de la razón. No es que no lo hubiera pensado antes, durando la luna de miel, cuando Draco lo acompañó a las cenas de trabajo y jugó su papel de esposo perfecto sin intentar sacar ventaja en ningún momento de las personas que estaba conociendo, simplemente fue educado con ellos por la duración de la cena y ahí quedó. El rubio no parecía tener una agenda escondida, no se portaba como un mocoso malcriado y se había mantenido lejos de su camino, que era exactamente lo que Harry quería. El moreno suspiró mientras apoyaba su frente contra la de Ginny delicadamente, su labio inferior ligeramente sobresaliendo en un puchero porque para todo lo maduro que Harry pretendía ser, admitir que estaba equivocado no era algo que le gustara hacer.

-¿Podemos mejor hablar del viaje?-le preguntó esperanzadamente-Estoy seguro que nuevos aires te hará bien. Molly podría acompañarnos-insistió él y Ginny rió entre dientes, aceptando la derrota por ahora. Ya encontraría ella otro momento para seguir presionando el tema, por ahora decidió que era mejor emocionarse por la idea de un viaje solo ellos dos.


Ron levantó la vista cuando la puerta de su oficina se abrió y no puedo evitar soltar un suspiro cuando vio a Hermione entrando; por supuesto, la morena tenía su rostro serio como era su costumbre últimamente y Ron se preguntaba en su interior dónde quedó la chica que le gustaba beber margaritas y tenía un pequeño enamoramiento en su profesor. De entre los tres, Hermione era la que más había cambiado, siempre había tenido el carácter un poco adusto, sus estudios eran muy importantes para ella pero también sabía cuando relajarse y simplemente disfrutar de la vida. Ron había estado enamorado de ella de más jóvenes, no le había dicho nada porque no quería arruinar su amistad pero ahora estaba feliz de no haber abierto nunca la boca. Era como si cuando terminaron el colegio, Hermione también había decidido acabar con su juventud y se volvió mucho más seria y severa en todo. La mayor parte del tiempo lo irritaba y solo el hecho de que han sido amigos por años evitaba que él abriera su boca. Parecía que estaba iba a ser una visita igual de divertida que las anteriores.

-¿Puedo ayudarte?-le preguntó, dejando los papeles que sostenía sobre la mesa y juntando sus manos, luciendo como un hombre de negocios que iba a poner toda su atención en un proyecto. Hermione entrecerró sus ojos, sabía también que esta era la forma sarcástica que tenía Ron de dejarle saber que cualquier cosa que le dijera iba a volar por su cabeza.

-No estoy segura ¿puedes?-espetó ella mientras se sentaba en una silla frente a él, cruzando sus piernas al mismo tiempo que sus brazos-Ayer nuestros padres salieron a cenar juntos y otra vez empezaron las preguntas.

-¿Qué preguntas?-dijo Ron, jugando a qué no tenía ni idea de qué hablaba pero sintiendo su fastidio empezando a formarse.

-Sabes muy bien qué preguntas, Ron, no seas infantil-dijo ella de mal humor y soltó un suspiro molesto-He sido paciente, te he dado tu espacio y no te he presionado pero esto se está volviendo absurdo. Harry ya se casó cuando se supone que nosotros íbamos a hacerlo primero. Nuestros padres lo único que hacen es volverse menos y menos discretos con sus preguntas y esto se está volviendo vergonzoso-Hermione odiaba dar de que hablar a otras personas, siempre pendiente de mantener su reputación impecable. El matrimonio entre ella y Ron había sido concertando cuando ellos habían estado en su último año de secundaria y lo había aceptado fácilmente, se conocían, se apreciaban y podían hacer una gran pareja además de que ambas familias quedarían muy unidas. Ella había querido algo de tiempo, igual que Ron, para poder dedicarse a estudiar una carrera, poder seguir lo que ella quería y ahora ambos trabajan con Harry pero sentía que el tiempo para ambos ya había llegado. Y Ron simplemente le seguía poniendo largas.

-No sé que esperas que te diga-dijo Ron con frustración, sabía muy bien que había estado poniendo excusas cada vez que el tema del matrimonio salía, primero por que quería centrarse en los negocios, después por que no estaba muy seguro de querer casarse tan joven y finalmente había sido por que conoció a Draco. Las cosas simplemente eran diferentes ahora para él pero Hermione no parecía compartir estos pensamientos.

-Ronald-dijo ella con desaprobación, usando su nombre completo como si fuera una llamada de atención, lo que mayormente era cuando ella lo decía-Estoy cansada de esperar y de las preguntas. Pongamos una fecha ahora y empecemos los preparativos.

-¿No necesito proponerte matrimonio primero?-preguntó él, aunque su tono era irónico y algo amargo pero ella lo ignoró.

-Sabes que no necesitamos pedidas de mano cuando existen los contratos-Hermione empujó su cabello hacia atrás y lo miró con firmeza-Quiero una fecha, Ron.

El pelirrojo se levantó de su asiento para llevar los papeles que tenía en la mano hasta la puerta, abriéndola y dándoselos a su secretaria antes de volver a cerrar la puerta y girar hacia Hermione, sus labios presionados en una fina línea.

-No te puedo dar una fecha, Hermione-él dijo mientras caminaba de regreso a su escritorio y la muchacha lo miraba con enojo.

-Ron, ya hemos perdido mucho tiempo ¡Mientras más lo demoremos, más preguntarán!-exclamó ella con irritación, no entiendo por qué el pelirrojo ponía tantos peros a algo que era muy simple.

-¡Demonios, Hermione! ¿Es que no lo puedes ver?-terminó espetando el pelirrojo cuando su paciencia se acabó-La razón por la que no quiero poner una maldita fecha es porque no quiero casarme contigo. ¡Ahí lo tienes! ¿Satisfecha?-Ron estaba respirando aceleradamente mientras la fulminaba con la mirada.

Hermione estaba atónita, sus ojos castaños exageradamente abiertos mientras su cerebro luchaba por comprender lo que él había dicho. Era muy difícil agarrar a Hermione de sorpresa y dejarla sin palabras por lo que Ron se calmó y se reclinó pesadamente en su silla, pasando una mano por su rostro de forma cansada.

-Mione... tú y yo... no combinamos. Nos haríamos miserables el uno al otro, un matrimonio con constantes peleas y enfrentamientos ¿Es eso lo que quieres? Imagina a nuestros hijos, en el medio de todo, viviendo con padres que solo se soportan, no se aman-Ron intentaba que la castaña entendiera las razones por las que este matrimonio no funcionaría pero Hermione tenía la sensación de que era pura basura y había algo más. La castaña sintió algo amargo en su garganta y apretó sus labios en una tensa línea.

-¿Es esta la verdadera razón? ¿O es porque has puesto tus ojos en el esposo de Harry?-le preguntó ella directamente y el pelirrojó vaciló por unos segundos, sorprendido por la pregunta pero para Hermione fue toda la confirmación que necesitaba-Sabes muy bien que a Harry podrá importarle un pepino ese niño pero si se entera... no va a acabar bien. Se casó por mantener la empresa y tú lo pondrías en riesgo al involucrarte con él, siendo que eres socio mayoritario-La castaña se levantó de la silla y alisó su falda antes de volver a alzar su mirada-Piensa bien lo que haces, Ronald. Y piensa a quiénes puedes dañar en el camino.

Diciendo eso, la mujer se dio media vuelta y abandonó la oficina. Ron cerró sus ojos y suspiró, sintiendo un dolor de cabeza viniendo. Sabía que había herido el orgullo de la chica al rechazarla tan fuertemente pero ella también tenía razón, Harry lo mataría si supiera lo que estaba haciendo. Lo que significaba que iba a tener que ser muy cuidadoso de ahora en adelante.


Draco observó su cuadro colgado en medio de una de las paredes centrales, el retrato era grande, pintando hermosamente, bastante real y hacía sobresalir tanto los ojos de Draco como el relicario que colgaba elegantemente de su cuello. Sin pensarlo, su mano se alzó para descansar sobre el dije, sus dedos ligeramente acariciándolo. Aún no había decidido que foto poner dentro pero estaba casi seguro que iba a poner a su padres y a Severus, quería tenerlos cerca y también quería sentir que este relicario era suyo y no solo una cosa más de los Potter, iba a estar colgado en su cuello desde ahora hasta que fuera pasado a alguien más, supuestamente sus hijos. El simple pensamiento de gestar los hijos de Harry hizo que el estómago se le revolviera pero con suerte, no tendrían que preocuparse de eso hasta mucho después y si lo hacían, también había inseminación artificial, no necesitaban... tocarse para logar lo que querían.

El rubio suspiró, en unos días más empezarían sus clases y entonces podría concentrarse en algo más que su deprimente vida. Había pensado en tomar negocios, como su padre hubiera querido pero había cambiado a último momento hacia Idiomas, Draco no quería simplemente formar una empresa y pasar el resto de su vida metido en una oficina; él quería viajar, conocer otros lugares, respirar otros aires y saber como comunicarse en el mismo idioma que las personas que conocería. Otra parte dentro de él también lo había hecho como una manera de poner distancia entre él y su realidad lo más que pudiera.

-Luce bien.

Draco se sobresaltó por la repentina voz detrás de él y se giró para ver a Harry entrando en el salón, manos cruzadas en su espalda mientras sus ojos examinaban el nuevo cuadro familiar. El rubio no estaba seguro de qué responder al comentario por lo que volvió a girar hacia el retrato. Harry movió sus ojos hacia él, examinando su perfil por unos momentos mientras que las palabras de Ginny regresaban a él. Si era honesto, no había mucho que él hubiera hecho diferente en su situación, tal vez se hubiera tirado un puñete a sí mismo por ser tan bastardo pero después de eso... él sabía muy bien como funcionaban los contratos familiares, lo había visto con su padrino cuando era pequeño, la tensión en la familia antes de que finalmente se casará con su Tía Angie. Siempre le había dado la impresión de que eso tampoco había sido lo que Sirius había querido pero sus opciones habían sido pocas. Draco no había tenido ninguna, sus amigos podían ayudar hasta cierto punto pero si era honesto, él tenía que hacerlo solo. Y había sido Narcisa la que había hecho el trato con Lily, un detalle que Ron había dejado caer casualmente.

Ron.

Harry no era tonto, sabía que su amigo estaba más que interesado en su esposo, podía verlo en sus ojos y también sabía que él nunca cruzaría esa línea por respeto a él... o al menos eso pensaba. Dado que Hermione estaba molesta con Ron por ponerse de lado de Draco desde el principio, Harry se había visto dividido entre ambos y como él había estado molesto también, se inclinaba más del lado de su amiga, por lo que Ron y él ya no pasaban tanto tiempo juntos como antes y no estaba seguro que su amigo fuera a mantener sus manos para sí mismo. Pero ¿debería detenerlo? Harry tenía a Ginny, estaba en una relación con ella a pesar de haberse casado ¿No debería Draco tener lo mismo? Él suspiró, era mucho para pensar ahora mismo y volvió a mirar al rubio.

-Saldré de viaje por una semana-informó Harry mientras se movía para sentarse en uno de los sillones; Draco simplemente se apoyó contra una silla.

-¿Negocios?-preguntó suavemente y el moreno sacudió la cabeza.

-Iré con Ginny-En su camino a casa, Harry había decidido que iba a ser honesto y poner las cartas sobre la mesa, Draco sabía de Ginny y poner excusas cada vez que fuera a verla fastidiaba a Harry por lo que simplemente le dijo exactamente lo que iba a hacer. El rubio lo miró por unos momentos, no había rastro de molestia en su rostro mientras asentía.

-Okay-respondió simplemente, su mano levantándose de nuevo para jugar con el relicario en un gesto nervioso que se estaba volviendo costumbre-¿Necesitas que haga algo? ¿Pretender que fui contigo? ¿Quedarme en casa?-incluso cuando Draco odiaba su situación, todavía intentaba hacerlo fácil para lo más que pudiera, parecía que el moreno quería una tregua y él quería mantenerla, al menos para tener a Harry fuera de su camino lo más que pudiera.

-Eso sería bueno, solo en caso-asintió Harry, observándolo cuidadosamente. Todavía no estaba seguro si Draco estaba tras su dinero o no, estaba intentando mantener un ambiente tranquilo por ahora, eso no significaba que se descuidaría. Draco era inteligente, podía odiar su situación y aún así sacar provecho de ella. Harry suspiró, pasando una mano por su cabello y desordenándolo-Mira.. tú y yo nunca quisimos esto ¿verdad? Entonces... lo mejor es mantenernos así, cada uno con su vida, manteniendo simplemente la careta de la familia perfecta. Yo he sido honesto desde el principio, amo a Ginny y no quería esto pero ya es muy tarde para retroceder, ya estamos casados. Igual como yo estaré con ella, tú puedes estar con quién desees, siempre y cuando sea discreto.

Draco ladeó su cabeza mientras lo escuchaba, de alguna manera sentía su pecho pesado con cada palabra de Harry. Debería sentirse aliviado, es lo que necesitaba, libertad. Pero así no era como había querido llevar su matrimonio cuando pensó en ello, Harry no era quién hubiera deseado como esposo tampoco pero tantas mentiras, solo para mantener apariencias, lo hacían sentirse cansado. El rubio levantó su mirada hacia el moreno y asintió silenciosamente, dejándole saber que había entendido lo que él quería decir. Harry sonrió muy ligeramente y se levantó, caminando hasta la puerta y volteando solo un momento hacia él, sus ojos yendo al cuadro antes de volver hacia el rubio.

-De verdad luce bien-dijo suavemente antes de salir.

El rubio caminó hasta estar frente al cuadro y lo odió, porque ahí se encontraba la mentira que era delante de todos, inmortalizado para futuras generaciones. Era el retrato de lo que le tocaría vivir y su corazón se sintió pesado una vez más.


Para la hora de la cena, Draco se sentía más deprimido de lo que había estado en la mañana, pensamientos y distintas emociones estaban arremolinándose en su pecho y no lo dejaban respirar tranquilo. Harry iba a estar para cenar hoy, lo cuál no era mucha sorpresa dado que al menos una vez a la semana intentaba estar en la cena, solo para su madre no lo estuviera fastidiando después. Faltaba todavía media hora para la cena y Draco se había refugiado en la biblioteca, necesitaba un poco de paz y relajo, una copa de vino descansaba en su mano flojamente mientras él miraba por la ventana hacia el jardín.

Cuando escuchó la puerta abrirse, giró su cabeza y sonrió ligeramente cuando vio a Ron. El pelirrojo se había asegurado que no hubiera nadie cerca o en camino antes de cerrar la puerta detrás de sí y acercarse a él, inclinándose para depositar un suave beso en sus labios.

-¿Cómo estuvo tu día?-le preguntó al rubio mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura y Draco suspiró, inclinando su frente en su pecho.

-Cansado-respondió honestamente pero sonrió-¿Y el tuyo?-Ron movió su cabeza de lado a lado en una respuesta no verbal antes de descansar su mejilla sobre la cabeza de Draco, disfrutando de unos momentos de paz con él. Escucharon voces afuera y el rubio sabía que Harry ya había llegado por lo que pronto mandarían a alguien a buscarlos para sentarse a cenar.

-¿Desayunamos mañana?-le preguntó Ron con una suave sonrisa, su mano acariciando ligeramente la espalda de Draco, pudiendo sentir lo estresado y cansado que estaba aunque no lo dijera y el rubio le sonrió de vuelta, asintiendo agradecidamente antes de inclinarse hacia arriba para besarlo una última vez antes de que se separaran. Ambos se sentaron en sillones separados, Draco bebiendo lentamente su vino mientras que conversaban de cosas no muy importantes, manteniendo las apariencias de que nada sucedía entre ellos. Cuando la puerta se abrió, el rubio se sorprendió de que no habían mandado a una sirvienta esta vez, en cambio Harry mismo había venido. El moreno entró casualmente en la biblioteca, sus ojos yendo rápidamente de uno al otro antes de que se centraran en Draco.

-La cena está lista-dijo y le ofreció su brazo en un gesto cortés que últimamente pasaba a menudo, el rubio no estaba seguro de por qué el moreno sentía la necesidad de mantener las apariencias con Ron, que era uno de los pocos que sabía la verdad pero no lo cuestionó. Draco se levantó junto a Ron y caminó hasta posar su mano en el brazo extendido de Harry, sus ojos yendo brevemente hacia Ron antes de que fuera guiado fuera del lugar y el pelirrojo los siguió, sus labios ligeramente fruncidos de insatisfacción.

Afuera, Hermione sacudía la cabeza para sí misma mientras respiraba profundamente. Ella había tenido razón, Ron no quería casarse con ella por Malfoy, peor que eso, ambos mantenían una relación, el rubio tan dispuesto como el pelirrojo según lo que acababa de ver por la ventana. La castaña apretó sus labios y se giró para marcharse, había perdido su apetito y necesitaba pensar seriamente qué hacer. Si abrir su boca y decirle a Harry... o planear algo diferente.