-Padre... ¿por qué mi nombre proviene de una estrella?
El pequeño Draco Malfoy de tan solo 7 años ya sabía expresarse correctamente, conocía de constelaciones y estrellas y planetas; siempre había sido muy inteligente, desarrollándose y destacándose de entre otros niños de la misma edad; sus modales impecables y su incesante curiosidad atraía el aprecio y reconocimiento de sus profesores y conocidos. Draco era simplemente el orgullo más grande en la vida de Lucius. El hombre se agachó hasta estar a la misma altura que su hijo, una ligera sonrisa curvando sus labios mientras una mano se movía para acariciar sus claros cabellos.
-Tu nombre es parte de una tradición que corre en la familia de tu Madre, los Black-explicó Lucius, sabiendo que su hijo entendería incluso si usaba palabras difíciles para un niño pequeño-Tu nombre es fuerte, Dragón, con todo el poder y decisión que un Malfoy necesita para destacarse sobre todo el mundo. Estoy seguro que tú harás cosas grandiosas con tu vida y el mundo terminará sabiendo tu nombre, repitiéndolo en la historia-le dijo solemnemente.
Draco se había sentido emocionado y había sonreído brillantemente, su pequeño pecho hinchado y determinado a siempre enorgullecer a su padre, a ser parte de la historia...
-¿... Sr. Malfoy?
El rubio dio un respingo cuando una mano sacudió su brazo, suavemente para los demás, fuerte para Draco que había estado muy perdido en sus pensamientos. Se encontraba en otra de las cenas de negocios de Harry, el Sr. Clearwatter había estado contándole sobre algo relacionado con los estudios de astronomía que estaba haciendo su hija cuando la mente de Draco había volado lejos de ahí. Ni siquiera se había dado cuenta que habían estado diciendo su nombre hasta que Harry había sacudido su brazo. El rubio se aclaró la garganta y sonrió con disculpa.
-Lo siento, la Astronomía me fascina, hace que mi mente divague un poco-dijo a modo de disculpa y el hombre sonrió tranquilamente, diciéndole lo acostumbrado que estaba a eso porque sucedía lo mismo con su hija. Draco se aseguró de prestarle toda su atención al señor por el resto de la velada, podía sentir que Harry estaba irritado por su falta de atención a quién era un cliente muy importante pero no había podido evitarlo, sobre todo con lo que sucedería en unos días más.
El aniversario de muerte de su padre.
A veces Draco no podía creer que ya hubiera pasado un año desde que Lucius los había dejado, por momentos se sentía muy irreal, como si fuera a despertarse y estar de nuevo en Malfoy Manor, bajando las escaleras para encontrar a su padre en el salón, tomando su café y leyendo el Profeta. Había días en los que abría los ojos y cuando notaba que estaba en su nuevo cuarto en Potter Manor, que solo había soñado volver a ver a su padre, sus ojos se llenaban de lágrimas y le costaba mucho tomar la decisión de levantarse para enfrentar el día. Sabía que su madre sentía lo mismo, cuando la encontraba desayunando lentamente, su mirada perdida. La enfermedad de su padre había progresado lentamente, empezó con solo estrés luego se enteraron que tenía una úlcera en el estómago y debía de tomarse las cosas con calma pero la vida que Lucius llevaba, los negocios, el manejo de dinero, no daba mucho lugar para relajo. Finalmente, se enteraron que la úlcera había progresado en cáncer y ya no había nada que hacer. Aunque sus padres ponían sus mejores caras para su hijo, Draco había podido leer la desesperación y dolor en ellos. Después de unos meses, Lucius murió y ellos quedaron solos.
Un apretón en su brazo lo trajo de vuelta a la realidad -de nuevo- y pudo ver al Sr. Clearwatter sonriendo divertido mientras que la sonrisa de Harry, aunque era condescendiente, hizo que temblara ligeramente por el contraste con los ojos verdes que brillaban furiosos.
Esto era un asco.
Una vez llegaron a casa, Harry explotó, diciéndole lo cerca que estuvo de haber perdido al cliente por el constante desinterés que Draco mostraba, que tenía suerte que el Sr. Clearwatter se había mostrado calmado y divertido más que ofendido. También dijo un montón de cosas más pero el rubio otra vez había dejado de prestarle atención, el moreno ya estaba enojado, más no podía hacer que renegar ¿verdad? Al final, Draco se había cansado de escucharlo hablar y hablar por lo que simplemente había soltado un 'buenas noches' y se había ido, dejándolo con la palabra en la boca y más enojado de lo que había estado antes. El rubio simplemente no estaba para soportar sus niñerías, no en esta semana, ni siquiera para salvar la tregua que tenían recientemente.
Subiendo a su cuarto con pasos apresurados, Draco se encerró dentro, soltando un suspiro cansado antes de moverse para cambiarse de ropa. En tres días más sería el aniversario de su padre. Narcisa había decidido no hacer nada, simplemente lo visitarían, le dejarían flores y pasarían un poco de tiempo con él. El rubio sabía que Severus vendría a visitar, incluso si tenía clases que dar, probablemente pediría permiso; Draco estaba muy seguro de cuán importante su padre había sido para él y cuánto seguía siéndolo, incluso muerto.
-Harry no parecía muy contento hoy en la mañana.
Draco alzó la vista para observar a Ron a través de su espejo. Se había levantado tarde, era más cerca del mediodía que de la mañana, todavía estaba en pijamas, envuelto en su bata de seda plateada, su vista había estado perdida en la nada hasta que Ron lo sacó de sus ensoñaciones.
-Harry nunca está contento-respondió él con simpleza, tomando su peine y empezando a peinar su cabello lentamente. El pelirrojo ladeó su cabeza, sus ojos fijos en el rubio, notando que estaba extraño pero era de esperarse, el aniversario de Lucius Malfoy ya se acercaba y él sabía lo cercano que había sido a su padre. Ron sintió el pinchazo de culpa al saber cuál había sido exactamente su rol en la quiebra de la empresa Malfoy pero tragó y empujó esos pensamientos lo más lejos que pudo. Se acercó al rubio con pasos suaves y se sentó a su lado, apoyando su barbilla en su hombro mientras lo observaba en el espejo, sus brazos envueltos alrededor de él.
-¿Te sientes bien?-le preguntó suavemente. Draco no parecía encontrarse triste exactamente, más bien lucía sumido en sus pensamientos, ligeramente letárgico en sus movimientos, casi ausente. El rubio encontró sus ojos de nuevo, bajando sus manos para descansarlas sobre los brazos de Ron y sonrió levemente.
-No hoy...-respondió honestamente-Tampoco mañana. Tal vez después-Draco cerró los ojos y apoyó su cabeza suavemente contra la de Ron mientras el pelirrojo apretaba su abrazo un poco más, intentando silenciosamente mandarle todo el consuelo que pudiera.
Cuando necesitaba estar solo, Draco usualmente estaba en el cuarto de retratos. Incluso cuando odiaba que su pintura estuviera colgada ahí, mostrándole lo falsa que era su vida ahora, la verdad era que nadie venía por estos lugares y él podía pasar horas en silencio, disfrutando de una copa de vino y dejando sus pensamientos revolotear sin control. El aniversario de su padre era en tres días más, su madre había decidido quedarse en Malfoy Manor mientras tanto, como juntando fuerzas para la triste fecha y Draco hubiera amado seguirla pero sabía que habrían habladurías si dejaba la casa de su reciente esposo y después de lo distraído que estuvo en la cena de negocios hace unos días, estaba seguro que Harry no estaría muy feliz con eso.
-Así que aquí estás.
Alzando la mirada, Draco observó a su esposo entrando en el cuarto. Harry lucía casual, tenía las mangas dobladas hasta los codos y los primeros botones de su camisa abierta. A veces al rubio todavía le sorprendía verlo vestido de forma casual y relajada, porque a pesar de que ya llevaban un mes en matrimonio, todavía era difícil de aceptar que eran esposos y vivían juntos.
-Aquí estoy-respondió Draco con simpleza mientras tomaba otro sorbo de su copa. El moreno lo ojeó de arriba a abajo, había algo... diferente en el rubio pero no podía especificar el qué.
-Pasaba a avisarte que ya me voy-Draco ladeó la cabeza, confundido-¿A mi viaje con Ginny?
-Oh. ¿Eso era ahora?-Honestamente, el rubio había olvidado todo eso, especialmente con el aniversario acercándose. Por un momento, se empezó a preocupar sobre lo que pasaría cuando Harry no estuviera en la reunión por el aniversario de muerte de su padre, la gente hablaría, por supuesto, murmurarían a espaldas suyas lo poco que le importa a su esposo. Esa línea de pensamiento se esfumó bastante rápido mientras alivio lo invadía, sin Harry alrededor, no tendría que pretender ser el esposo perfecto o prestarle atención, le quitaría un peso de encima.
-Estaré fuera alrededor de dos semanas. Habrán algunas cenas a las que tendrás que asistir sin mí pero no son muy importantes-le dijo Harry, encogiéndose de hombros.
-Okay-dijo finalmente, su mirada moviéndose hacia su copa de vino-Ten un buen viaje.
Harry quería decir algo más, no estaba muy seguro de qué pero terminó decidiendo mantener la boca cerrada. Murmurando una leve despedida, el moreno salió del cuarto y Draco cerró lo ojos, su rostro escondido en su mano. Como deseaba poder dormir y despertarse una semana después, al menos todo esto habría acabado.
Asistir a una cena de negocios sin Harry era bastante aburrido, como Draco había empezado a notar. Primero que nada, necesitaba hacer conversación de manera obligada, su esposo no estaba para cubrirlo y mantener las buenas costumbres era muy importante. Segundo, los socios de Harry eran todos mayores, señores de alrededor 50 que parecían muy interesados en discutir cosas que habían pasado cuando tenían alrededor de 20 y cabello en su cabeza.
-Es una pena que Harry no haya podido unirsenos ¿no es un mal tiempo para un viaje?-le preguntó uno de ellos, el Sr... Thompson, si es que recordaba bien.
-Los negocios son negocios-respondió Draco educadamente con una pequeña sonrisa.
-La familia siempre debe venir primero, con el aniversario de tu padre tan cerca...-el hombre sacudió su cabeza con decepción y varios más parecían concordar con él-No me parece una buena actitud de parte de él. Es tu esposo, debería estar a tu lado.
-Tal vez-dijo el rubio con un leve movimiento de hombros, sonrisa ligeramente afilada ahora-Pero Harry y yo confiamos y nos conocemos bastante como para saber diferenciar los negocios de los asuntos familiares. Sobre todo, mi esposo sabe que yo entiendo su posición y que el hecho que no esté aquí no significa que no me esté apoyando.
Draco no estaba seguro de qué lo había llevado a defender a Harry de lo que los hombres decían, pero no era solo sobre él, era también que consideraban a Draco lo suficientemente débil como para tener que colgarse de su brazo, como si fuera su esposa más que su esposo. 'Esa es la clase de cosas que le dirían a Ginny Weasley' pensó de repente pero también estaba seguro que si Ginny fuera la esposa de Harry, el moreno no se hubiera tenido que ir a ningún lado en primer lugar. El rubio se preguntó vagamente cuando fue que empezó a sentirse como un esposo trofeo en este arreglo.
-Eso es muy cierto-sonrió Mr Zabini, el padre de Blaise y el rubio sonrió antes de regresar hacia temas más ligeros.
El aniversario de su padre se parecía mucho a su funeral. Las personas habían llegado vestidas de negro, el ambiente era tenso, todos conversaban en susurros y le daban sus condolencias. Como si fuera el funeral. Draco casi podía ver el ataúd de su padre en el medio del salón igual que hace un año.
El rubio se había sentado a lado de su madre, su postura rígida con Severus a su derecha, cubierto por si había personas que quisieran hablar con él, no necesitaba que nadie le recordara lo excelente que había sido su padre en su trabajo, como amigo, como padre de familia. Eso ya lo sabía, eso podía recordarlo perfectamente cada vez que cerraba sus ojos. Podía recordar los cuentos para dormir, las noches en las que acampaban en los jardines de la mansión y Lucius le mostraría constelaciones y le enseñaría el significado de la posición de las estrellas y los nombres que tenían. Podía recordar su sonrisa de orgullo cuando obtuvo el primer puesto en 5to grado o cuando lo consoló por su primer corazón roto. Dicen que los varones siempre son más unidos a sus madres, pero Draco siempre había preferido a Lucius.
En el salón se encontraban todos sus conocidos, estaba seguro que muchos de ellos solo habían venido para quedar bien con los Potter, ahora los Malfoy estaban en posición de ventaja gracias a esa unión. Lily y James estaban cerca, hablando en voz baja con algunos conocidos y dando excusas por la ausencia de Harry. Pansy y Blaise también andaban revoloteando por aquí, en la periferia pero sin acercase, sabían que Draco necesitaba su espacio hoy. Ron había llegado con su hermano Percy y, para su disgusto, Hermione Granger, podía notar por las breves miradas de disculpas que le lanzaba el pelirrojo que él había intentado deshacerse de la castaña sin ningún resultado y era probablemente la razón por la que no se acercaba. Draco no podía decir que le importara mucho, incluso su odiosa presencia no podía desatar una reacción en él.
Había una nube en la mente del rubio, manteniéndolo vacío y letárgico, como si estuviera viendo todo a través de una ventana empañada, sabía que tenía que reaccionar pero simplemente se sentía muy cansado para hacerlo. La gente susurraba alrededor suyo y Draco estaba seguro que era por la ausencia de su esposo, incluso cuando él había dado por terminado el asunto en la cena, era obvio que la gente veía mal que Harry no hubiera llegado a tiempo.
Levantándose repentinamente, Draco murmuró algo sobre tomar aire y dejó el salón antes de que alguien pudiera detenerlo. La mansión Malfoy seguía igual que siempre, hermosa bajo el cuidado de su madre y con cada paso que daba, un recuerdo saltaba hacia él, memorias con su padre que hacían que su respiración se acelerara y sus manos temblaran. Sin ver hacia dónde iba, llegó hasta el jardín, en el lugar dónde solían acampar, incluso su telescopio seguía ahí, cubierto por si llovía. Su labio inferior tembló y apretó la quijada, intentando no derrumbarse.
Sintió una mano en su hombro y giró la cabeza, pensado que eran sus amigos o su madre, incluso Severus y por último Ron. Pero no. De todas las personas, quién estaba era nada más y nada menos que su esposo.
-¿Qué haces aquí?-preguntó en shock.
-No creíste que de verdad me olvidaría del aniversario de tu padre ¿verdad?-le dijo el pelinegro, una media sonrisa en su rostro mientras bajaba la mano y la ponía en su bolsillo.
-¿Y Ginevra? Creí que estarían más tiempo de vacaciones-dijo el rubio, frunciendo el ceño porque no tenía sentido, Harry había dicho que demoraría, ¿acaso Ginny se había puesto mal de salud? Harry lo observó por unos momentos, había llegado hasta sus oídos la manera en la que Draco lo había defendido en una de las cenas que había atendido solo, honestamente no lo había estado esperando y se sintió ligeramente culpable por dejarlo solo en eso, lo cual solo empeoró cuando recordó el aniversario de Lucius Malfoy. Así que después de hablarlo con Ginny, decidió regresar a casa por este día y luego volvería a alcanzarla, al menos la pelirroja estaba con Molly y no estaría sola.
-Solo he regresado por hoy-dijo el moreno finalmente. Draco sacudió lentamente su cabeza antes de girar y volver a darle la espalda.
-No hacía falta que vinieras. Las flores que mandaste fueron más que suficientes-le dijo, soltando un suspiro cansado.
-La verdad es... No importa lo mal que nos llevemos, este día no es fácil para tí. No quería hacerlo más difícil dejándote aquí solo con todos esas hienas y sus rumores-Harry estaba siendo honesto, el rubio podía verlo cuando volteó a mirarlo de nuevo y por alguna razón lo conmovió. Por primera vez sintió que no estaba en una constante guerra y que no sería apuñalado en la espalda, se sintió acompañado.
-... Gracias-susurró, tragando saliva y negándose a dejar fluir las lágrimas que se formaron en la esquina de sus ojos. Era inútil, sin embargo y pudo sentir como se derramaban sobre sus mejillas, sus labios apretados para no soltar ningún sonido, solo su respiración volviéndose pesada. Casi saltó cuando Harry tomó su mano, sus ojos buscando respuesta en los ojos verdes pero solo pudo encontrar entendimiento y apoyo. Harry Potter estaba de su lado en esto, vaya sorpresa. Cerrando sus ojos, Draco mordió su labio inferior para no hacer ruido y apoyó su frente en el hombro del moreno. No importaba si lucía patético, por solo esta vez se permitiría ser débil.
Había que darle crédito al moreno, no hubo ningún momento en el que Harry se apartara y cuando Draco levantó la cabeza, la ofreció su pañuelo para que pudiera secarse las lágrimas sin ninguna palabra. Una vez se hubo calmado, ambos caminaron de regreso a la casa, ninguna palabra pasando entre ellos y tampoco se detuvieron con ninguno de los que intentaban hablar con Harry, el moreno solo asintió en saludo y caminó detrás de Draco. La pareja se sentó a un lado, separados de sus padres y de amigos por igual, cerca a una foto de Lucius que Draco observaba con tristeza. Seguían habiendo murmullos y el rubio sintió que no iba a poder soportarlo más, siempre siendo juzgado, observado, criticado de una forma u otra, era estresante y su resistencia estaba al mínimo. La mano de Harry de nuevo tomó la suya, sorprendiéndolo una vez más pero solo sonrió ligeramente, entrelazando sus dedos.
Hoy, eran amigos, aliados. Su guerra bien podía esperar hasta mañana.
