Draco se movió ligeramente hacia atrás para romper el beso, dando toda la impresión de que estaba disfrutando el momento íntimo que se da a terminar el beso pero en realidad tenía los dientes apretados y una mirada furibunda oculta detrás de una perfecta sonrisa.

-Vas a pagar por eso.

Harry no quería reírse de su esposo pero estaba muy cerca de hacerlo, sacar al chico de sus casillas iba a ser más fácil que hacerlo con su amigo, Draco solía actuar tan adulto pero varias de sus reacciones eran propias de las de un niño, Harry solo tenía que saber que puntos empujar para conseguir lo que quería. En este caso, una confesión. Bueno, todo eso basado en que ellos dos de verdad estuvieran saliendo y no simplemente tonteando o siendo amigos con beneficios. Era una posibilidad, sí, pero el moreno conocía muy bien a su amigo, el pelirrojo era incapaz de enredarse con alguien y no tener sentimientos por esa persona. Era su forma de ser. Harry era lo contrario, ya tenía a Ginny, no necesitaba a nadie peleando por sus sentimientos, esas personas eran solamente un desfogue puramente físico. Se preguntaba como era con Draco, el único que era una incógnita en sus mundos pero dudaba que fuera un conquistador empedernido, su manera de actuar gritaba lo contrario al menos.

-¿Debería estar asustado?-Harry volvió a jalarlo hasta que el rubio estuvo apretado a su cuerpo y se deleitó con la manera en que su respiración se volvió entrecortada antes de controlarse de nuevo.

-¿Qué pasó con el Harry Potter que dijo que nunca me pondría una mano encima? ¿No que era muy niño para ti?-retó Draco, no dispuesto a dejarse vencer por los juegos de Harry y el moreno rió suavemente, inclinándose hasta ponerlo nervioso pero desviando su rostro a un lado para rozar sus labios contra su oído.

-Es que me muero de la curiosidad, honestamente. Esa manera apasionada en la que me besaste esa noche... quiero saber si así eres siempre o si es solo cuando estás enojado-susurró el moreno y Draco sintió un escalofrío recorriéndole la espalda, internamente regañándose a sí mismo por reaccionar de esa manera. Él no quería pensar en ese beso que había sido una de las cosas más estúpidas que había hecho en su vida, creyó que Harry tampoco lo mencionaría pero aquí estaban.

-Nunca lo sabrás-el rubio se movió hacia atrás y enfrentó la mirada de su esposo que solo sonrió de lado en respuesta.

-Nunca digas nunca-canturreó, luciendo como el gato que cogió al canario.

Draco odiaba que lo retaran, no estaba en él dejarse vencer por nadie. Así que tomó una decisión, una probablemente muy mala pero estaba harto que Harry siguiera creyendo que podía jugar con él como si no fuera la gran cosa. Así que fingió una confianza que no sentía y le sonrió de lado, ojos repentinamente juguetones y pudo ver que lo había sorprendido por el ligero sobresalto del moreno, lo cual solo lo hizo pensar que tal vez sí era buena idea jugar el juego. Avanzando hasta que él mismo fue el que se pegó al cuerpo de su esposo, Draco ladeó la cabeza, sonriendo divertido.

-¿Sabes qué? Creo que en realidad tienes miedo y ésta es la única manera que tienes de desquitarte-susurró, manos moviéndose sobre sus hombros suavemente hasta alcanzar su cuello, sus dedos enredándose ligeramente en el cabello negro-Me parece que en realidad te gustó el beso y ahora estás intentado provocarme para que yo lo admita, así no te sentirás tan patético. Pero muy mala surte para ti ¿no?-sonrió el rubio, acercándose hasta que sus labios estuvieron cerca de los de Harry, su respiración sobre él y pudo ver los ojos verdes buscando en los suyos antes de desviarse a su boca como si no pudiera evitarlo, lo cual solo lo hizo sonreír más ampliamente-¿Ese beso? No me provocó nada.

-Ahora sé que me mientes-replicó Harry en un susurro, sus ojos volviendo a los grises-No puedes decir que no te provocó nada después de la manera en la prácticamente te derretiste en mis brazos.

-Oh, claro, lo disfrute tanto que te mordí del entusiasmo ¿verdad?-le preguntó sarcásticamente y se separó ligeramente, poniendo distancia entre ellos-Tú a mi no me provocas nada, Harry Potter y me da risa saber que yo a ti sí. Como han caído los grandes-dijo con satisfacción, viendo el enojo brillar en los ojos verdes pero la canción había terminado y Draco huyó de ahí lo más rápido que pudo.


Después que la fiesta acabó, Draco se marchó con Harry y el viaje en carro estuvo lleno de un tenso silencio pero al menos no hubieron más intentos del moreno por besarlo lo cuál agradeció intensamente, no sabía si podía tolerar más del juego esta noche. Se había propuesto evitar a Harry todo lo posible mientras que su esposo parecía dispuesto a hacer exactamente lo contrario, las cenas sociales que solían ser solo una vez a la semana, ahora eran al menos tres veces y estaban fastidiando con su horario de estudio, estaba intentando balancear ser un estudiante con asuntos sociales y además encontrar tiempo para ver a Ron y a sus amigos. Hoy había decidido saltarse su última clase y estar con Ron, en el apartamento del pelirrojo, solo un momento relajado entre ellos. Ambos estaban en el sofá, tapados por una manta y viendo televisión sin prestarle mucha atención, era más que nada para disfrutar de la intimidad de su cercanía.

-¿Cómo está tu hermana?-preguntó el rubio suavemente. Él no le tenía ningún resentimiento a Ginny, ella no le había hecho nada en ningún momento y era alguien importante para Ron.

-Mejorando. El viaje que hizo fue muy bueno para su salud, tiene más fuerza-respondió Ron con una sonrisa y Draco se sintió algo culpable porque no le había dicho que sabía que Harry estuvo con ella todo el tiempo, en vez de andar con su doctor como la pelirroja había dicho pero se consoló con el hecho de que ella había regresado mejor de salud, así que no importaba el método que usó ¿verdad?

-¿Puedo hacerte una pregunta?-dijo Draco mientras se sentaba bajo las mantas para que pudiera ver a Ron de frente.

-Claro-dijo el pelirrojo, intrigado.

-¿Por qué nunca veo a tus hermanos alrededor? Digo, en las fiestas de sociedad son más que nada tú y a veces Ginny-esperaba que no estuviera siendo indiscreto pero le parecía curioso, tal vez no para el mayor que trabajaba con animales salvajes pero ¿el abogado? Estas fiestas de sociedades estaban llenas de prestigiosos clientes, ¿cómo podía dejarlas pasar? Ron pareció contemplar su respuesta y abrió sus brazos para que Draco volviera a echarse y descansar en su pecho.

-La verdad es... Ellos son mis medios hermanos-dijo en voz baja, compartiendo un hecho del que no le gusta hablar mucho porque la sociedad siempre critica, era difícil saber en quién confiar. Draco era diferente, por supuesto, por eso no tenía problemas en decirle esto, sabía que él no lo haría diciendo por ahí-El primer matrimonio de mi padre fue arreglado y aunque ellos se llevaban bien al principio, supongo que tanta insatisfacción terminó creando problemas. Decidieron divorciarse cuando Fred y George tenían 5 años y un año después mi padre se casó con mi madre. Ella estaba dispuesta a tener a todos mis hermanos en la casa, ella es muy amorosa y siempre ansió una familia grande pero la ex de mi papá no quiso, prefería tenerlos con ella.

-Y... ¿tienes buena relación ellos?-preguntó suavemente, solo los había visto una vez, a los gemelos, en la fiesta de cumpleaños del pelirrojo.

-Con Fred y George más que nada, ellos se quedaban en los veranos porque Bill, Charlie y Percy ya estaban en universidades y trabajando-explicó el pelirrojo, dedos jugando con el cabello rubio delicadamente.

-Vaya... a mi me hubiera gustado tener hermanos pero en la familia Malfoy es costumbre solo tener un heredero-comentó pensativamente, él había hecho suficientes pucheros sobre eso cuando era niño, era solo crecer en una mansión enorme sin nadie con quién jugar pero se había terminado acostumbrado. Siempre había pensado que cuando le tocara casarse, él tendría dos hijos o tal vez tres, no quería que se sintieran solos nunca pero ahora no creía en la posibilidad de tener siquiera uno. No en la situación en la que estaba.-Me alegra que te lleves bien con ellos, no debe ser fácil.

-La sociedad en la que vivimos nunca ve con buenos ojos un divorcio. Pero mi madre es fuerte y llena de cariño para dar, puedo decir con certeza que todos ellos la quieren como una segunda madre aunque no pasen tanto tiempo con ella-sonrió el pelirrojo. Draco le sonrió de regreso y se acercó para besarlo suavemente.

-¿Es de ella que sacaste toda tu dulzura?-le preguntó de manera jugetona y Ron se rió.

-Probablemente-dijo con una amplia sonrisa y Draco no pudo evitar devolvérsela.

-Me alegro haberte conocido-confesó repentinamente, sus ojos fijos en él-Sin ti a mi lado... mi vida con Harry sería un total infierno.

Ron estaba sorprendido por la confesión, su corazón acelerándose. Se supone que él debía ser una persona madura pero con Draco alrededor, no podía evitar volver a sentirse como un adolescente así solo susurró su nombre suavemente antes de acercarlo para poder besarlo profundamente. Era un poco aterrorizante lo que sentía, no era bueno, sabía que no podía enamorarse de Draco. No porque el rubio no fuera aceptable o menor que él, sino porque con el amor llegan los celos y él sabía que se hundiría en ellos si lo permitía. Pero simplemente no podía alejarse de él, Draco era intoxicante.

Mientras el beso se volvía más profundo, Ron enredó su mano en el suave cabello de Draco y se movió hasta que él estuvo encima, presionando al rubio contra el mueble, rápidamente perdiendo el control mientras su necesidad por estar con él crecía. El beso estaba volviéndose descontrolado rápidamente, aunque las primeras veces que se habían besado habían sido suaves y tranquilas, la naturaleza de sus besos habían cambiado mientras más pasaban tiempo juntos. Ahora era más urgente y necesitados, ambos eran un escape para el estrés de sus vidas, tantas mentiras dichas solo para por fin descansar en algo que es verdadero.

-Ron...-jadeó Draco cuando se separaron para respirar, ambos agitados. El pelirrojo no contestó, sus ojos eran oscuros, no había nada más en su mente aparte la idea de tomar a Draco y poseerlo. Levantándose, tomó la mano del rubio y lo guió hasta su cuarto, perdidos entre besos y manos ansiosas, ropa cayendo por el camino y finalmente cayendo a la cama juntos y desnudos.

Draco estaba encima esta vez, piernas abiertas sobre el regazo del mayor y presionándose cerca, lo más que podía, manos enmarcando el rostro de Ron mientras lo besaba apasionadamente. El pelirrojo intentaba tocar todo al mismo tiempo, sus manos trazaron sus hombros, los delgados brazos, los lados hasta las caderas donde flexionó los dedos y lo apegó de nuevo hacia a él, sus propias caderas moviéndose hacia arriba para crear fricción. El pelirrojo le mordió el labio inferior jugetonamente antes de separarse, moviéndose hacia atrás con Draco para poder alcanzar su mesa de noche y sacar el lubricante más el condón. A pesar de que Draco sabía que Ron estaba sano y todo eso, siempre usaban condón, nada peor que un embarazo accidentando para revelar un amorío ¿verdad? Draco preferiría tomar anticonceptivos sino fuera que le causan un desorden hormonal.

Mientras el pelirrojo se encargaba de prepararlo, dedos embadurnados presionando en lo más profundo de él; Draco se dedicaba a abrir el condón con dedos temblorosos y colocarlo de manera algo impaciente. Ron no pudo evitar reírse suavemente ante el apuro en ambos pero su risa se esfumó rápidamente cuando Draco tomó su erección y empezó a deslizarse lentamente hacia abajo, haciéndolo ir cada vez más profundo. Ambos se detuvieron por unos segundos, no realmente para que él se acostumbrara, sino porque las cosas iban a terminar muy rápido si se movían en ese mismo instante.

Justo en ese momento, el celular de Draco empezó a sonar.

Los dos se congelaron justo en su sitio y el pelirrojo se inclinó hacia atrás para tomar el celular, pasándoselo en silencio. Era Harry. Draco frunció el ceño y rechazó la llamada, dejando el aparato sobre la mesa de noche pero volvió a sonar y aunque Draco declinó la llamada una vez más, Harry parecía decidido a hablar con él. Soltando un suspiro frustrado, el rubio contestó la llamada.

-¿Qué?-espetó de mal humor.

-¿Dónde estás?-preguntó el moreno inmediatamente-He llegado temprano para darme la sorpresa con que no estás aquí alistándote. Tenemos una cena en una hora.

-Demonios-maldijo Draco, se había olvidado completamente la cena en casa de los Nott, ni siquiera podía no ir porque él era amigo de Theodore.-Lo olvidé por completo-se mordió el labio, no sabía en cuánto podría llegar a la casa saliendo de aquí y si salía de aquí, todo insatisfecho, estaba seguro que Harry lo notaría con solo verlo. Repentinamente, un jadeo se escapó de su boca y sus ojos se abrieron de par en par. Ron estaba de nuevo moviéndose encima de él, una sonrisa juguetona en sus labios y el rubio quería decirle que no lo hiciera, que se detuviera pero tuvo que cerrar la boca apresuradamente por miedo a gemir.

-¿Draco? Todavía no me has dicho donde estás ¿A que hora vas a llegar?-Harry se estaba impacientamente.

-Y-ya estoy yendo de regreso-respondió el rubio apresuradamente, mordiéndose el labio inferior mientras intentaba no hacer ruido, fulminando a Ron con la mirada pero la verdad es que la combinación de adrenalina y el miedo a ser descubierto lo estaba calentando a mil y su cuerpo se sentía super sensible a cada movimiento. Lo peor de todo era que el pelirrojo lo sabía y estaba haciendo su mejor esfuerzo en derretir su cerebro.

-¿Qué tan pronto?

-Carajo, Harry, dije que ya voy, ¡solo espérate!-exclamó enojadamente antes de colgar y dejar el teléfono caer en la cama, ya sin prestarle atención-T-te odio-gruñó el rubio, cuerpo arqueándose para que fuera más profundo y un ronco gemido dejó sus labios cuando rozó su próstata.

-Me adoras-replicó Ron, una sonrisa satisfecha en sus labios.

Draco lo hubiera negado pero Ron dio una particular fuerte embestida y pronto ya no quería decir nada, su mundo se había reducido al placer y los movimientos frenéticos de ambos, caderas moviéndose desesperadamente mientras se acercaban más y más al final, cruzando la línea juntos con un grito ahogado. Mientras bajaba de su nube, Draco solo quería envolverse en los brazos del mayor y quedarse ahí pero Harry lo mataría y no se detendría hasta saber dónde anduvo, no quería que de casualidad se enterara de que estaba en la universidad o de que veía a Ron a sus espaldas. Soltando un suspiro, se separó lentamente de sus brazos, dándole un suave beso.

-Tengo que irme... Harry es capaz de buscarme bajo las rocas si no voy a esa cena-hizo un pequeño puchero porque él no se quería ir.

-Yo también estaré ahí, si es de algún consuelo-sonrió Ron levemente, él tampoco quería que el chico se vaya pero ambos tenían que respetar sus límites.

-Lo es-le aseguró Draco, dándole un beso más antes de pararse para poder alistarse


-Esto no tiene sentido.

Blaise desvió la vista del espejo dónde se había estado arreglando su corbata para ver a su amiga. Pansy estaba envuelta en un hermoso vestido aguamarina oscuro, cabello recogido en un moño en su nuca y maquillaje perfectamente aplicado pero todo eso era arruinado por el enorme ceño que tenía en el rostro mientras leía los papeles que tenía en la mano.

-¿Sigues revisando la empresa de los Malfoy?-preguntó el chico mientras se acercaba a ella.

-Se supone que todas estas empresas pequeñas deben responder a una más grande pero.. en estos documentos, no registros de ninguna empresa mayor, solo sigue dando vueltas sobre las mismas. Es como si fuera un rastro fantasma o una distracción, hecho para aburrir a quien sea que estuviera buscando-dijo la muchacha con frustración.

-¿Y eso que quiere decir?

-Que, o repentinamente todas estas pequeñas empresas se ensañaron contra los Malfoys y decidieron quitarles todo lo que tenían. O... alguna empresa grande movió muchos hilos para hacerla caer-Pansy se mordió el labio inferior, preocupada.

-¿Cuál de ellas es más probablemente?-preguntó Blaise, repentinamente serio.

-... La segunda-admitió la morena.

-Pansy, esto es muy grave. Hay cinco familias con empresas grandes en nuestra sociedad, cinco que pudieron haber hecho eso. Los Potter son una de ellas.

-¿Crees que no sé eso?-espetó la chica-Pero no creo que Potter haya sido tan idiota de casarse con Draco después de destruir su empresa ¿verdad? Tiene que saber que Draco se enteraría de una manera u otra.

-Pero si dices que usó un montón de empresas intermediarias para distraer a quién sea que buscara algo, tal vez está seguro que nada será rastreado de regreso a él-argumentó Blaise.

-No podemos saberlo-suspiró Pansy, cruzándose de brazos-Lo único que queda es seguir el rastro, por más tedioso que fuera y rogar que no sean los Potter porque si Draco lo sabe... Dios, B, lo va a destruir. Los dos sabemos que Draco culpa a la empresa por la muerte de su padre, los problemas que trajo y si Potter fue el que estuvo detrás todo este este tiempo... No sé cómo reaccionaría Sunny.

-Entonces hagamos lo que podamos: investigar. Ya lidiaremos con el restultado después.


Draco estaba aburrido.

Esta cena era igual que todas las anteriores, personas arrogantes, preocupadas por cosas banales intentando trabar negocios o desenterrar chismes jugosos para apuñalar a otros en la espalda. Toda una fiesta de sociedad. Ron no había podido venir al final, le había salido un proyecto grande y tenía que empezarlo ya mismo si no quería perderlo, había sonado arrepentido en su llamada pero también emocionado y Draco no había tenido corazón para reprocharle, era su trabajo después de todo. Había intentando mantenerse lejos de Harry de todas maneras pero su esposo no lo permitía, el rubio estaba seguro en este punto que Harry Potter solo existía para torturarlo y que acabaría loco y sin cabello a su lado.

En uno de esos momentos, simplemente se hartó y después de disculparse secamente, cogió una copa de champagne en su camino y se perdió entre la gente, yendo al balcón a tomar un poco de aire, conteniendo el impulso asesino de romper la copa y clavársela en el pecho a su esposo, a ver si así se le borraba esa sonrisa estúpida del rostro.

-¿Estás bien?-preguntó Harry mientras entraba en el balcón, luciendo todo inocente y Draco se sintió explotar.

-¡Me tienes harto! No sé que demonios te traes con este juegito de esposo modelo pero te lo juro Potter, o te detienes o te atienes a las consecuencias-gruñó Draco, harto de todo el maldito teatro. Podía soportar respetuosa indiferencia, como al principio pero no esta constante mentira, los toques íntimos que el moreno le otorgaba, dando a entender que su matrimonio iba más que bien y Draco solo quería gritar y gritarles para que se den cuenta que todo era una farsa.

-¿No crees que estás exagerando un poco? Es solo tomarte de la mano después de todo-dijo el moreno, rodando los ojos.

-No quiero que me toques. Para nada. ¿Por qué no podemos ser como los demás matrimonios concertados por aquí? Ninguno de ellos se anda agarrando o.. o.. ¡Besando!-Draco notó lo infantil que estaba sonando con su respuesta, como si fuera un niño de segundo grado al que no le gustan los signos de afecto.

-¿Oh? ¿Es que acaso te provoca algo?-sonrió Harry de lado, obviamente notando que había tocado un punto sensible sin notarlo-¿Te pongo nervioso? ¿Tal vez te dejo sin aliento?-el moreno parecía a punto de reírse.

-¡Ugh! ¿Por qué tienes que ser tan.. tan...?

Draco no terminó su frase porque entonces se estaban besando. Y esta vez no había sido Harry el que lo había iniciado, sino él mismo. Es que estaba frustrado, solo quería callarlo y tal vez golpearlo y dejar de sentir lo que sea que sentía cuando lo tocaba. El moreno pareció sorprendido por unos segundos pero respondió rápidamente de una manera apasionada, más de lo que Draco pensó que lo haría.

Repentinamente estaba presionado contra la pared, a lado de la puerta del balcón, dónde cualquiera podía entrar en un segundo y encontrarlos pero era difícil preocuparse por eso cuando todo su espacio estaba siendo invadido por Harry y su cuerpo era presionado contra el suyo, labios y lengua intentado volverlo loco con solo un maldito beso. Draco tuvo que separar su cabeza forzosamente para poder respirar pero eso no detuvo al menore que simplemente dejó un rastro de besos húmedos por su quijada hacia su cuello, empezando a atacarlo con la misma pasión que hizo sus labios. Un gemido se escapó de su boca y sus manos jalaron el cabello de Harry para volver a juntar sus labios, la urgencia más notoria esta vez.

Sonidos de pasos los hicieron separarse de golpe y Draco se giró hacia el balcón, dándole la espalda a la puerta mientras Harry rápidamente se pasaba la mano por el cabello, intentado acomodarlo y arreglaba su ropa, listo para pretender que aquí no pasaba nada.

-¿Harry?-esa era la voz de Hermione, la castaño se detuvo en la puerta, mirándolo de forma crítica antes de que sus ojos se desviaran hacia el rubio, sus cejas alzándose ligeramente pero decidió no comentar-El señor Nott te está buscando.

-Oh.. Gracias-asintió y salió del balcón, jalando a su amiga consigo para distraerla. Draco los pudo escuchar alejándose y suspiró profundamente, pasándose las manos por su cabello, jalándolo ligeramente.

-¿Qué me estás pasando?-se preguntó con preocupación.