Harry se preguntó como era que había llegado hasta aquí. Y por aquí, se refería a este cuarto, en esta cama y metido entre las piernas de su esposo.

Draco era toda una visión, admitió para sí mismo casi a regañadientes. Piel pálida iluminada por un rubor que parecía extenderse por todo su cuerpo, claramente más notorio en su pecho, cuello y mejillas. Su cabello rubio estaba desordenado sobre la almohada, algunos mechones cayendo sobre su rostro y Harry extendió la mano para apartarlos suavemente, encontrándose con los semi cerrados ojos grises. El rubio estaba ido, eso era obvio, su mirada era desenfocada pero llena de un deseo tan intenso que el moreno no pudo evitar el escalofrío que recorrió su espalda. Dios, ¿cómo podía resistirse al ruego que veía en ellos? Draco gimió entrecortadamente cuando el moreno cerró su mano alrededor de su erección y empezó a acariciarlo con toda la paciencia del mundo, dándole un pequeño respiro en el medio de toda su frustración. Sus caderas intentaron moverse hacia arriba para conseguir una caricia más firme pero el agarre de Harry era fuerte y lo mantuvo pegado a la cama, lo que solo hizo que el rubio soltara un quejido, abriendo los ojos nuevamente para rogar con ellos.

-Usa tus palabras-susurró Harry. Normalmente pensaría que estaba siendo un bastardo, alargando el sufrimiento de Draco de esta forma y ni siquiera estaba seguro como era que él mismo podía mantenerse alejado cuando se encontraba más duro que la roca y con unas ganas locas de cogérselo ya mismo. Pero necesitaba oírlo primero, le había tomado tanto lograr tener a Draco en esta posición que no iba a detenerse hasta que el rubio se rindiera completamente a él, que admitiera que lo estaba deseando tanto como Harry lo hacía.

-... Por favor...-las palabras fueron apenas susurradas, Draco parecía tener problemas para hablar apropiadamente, su respiración agitada mientras sus manos se aferraban fuertemente a las sábanas.

"Mío", fue lo que pensó Harry repentinamente y ya no podía esperar más. Los labios de Draco estaban entreabiertos, su lengua poco colaborativa a la hora de formar palabras pero que respondieron perfectamente cuando el moreno lo besó apasionadamente. En poco tiempo, ya tenía tres dedos enterrados dentro de él y Harry sentía que ardía por dentro, sus ganas de tenerlo eran tan grandes que no podía entender como el maldito cuarto no estaba en llamas de lo caliente que estaba.

-Harry...-Draco gimió, lo que solo hizo que su urgencia se aumentara. El rubio movía sus caderas continuamente hacia abajo contra él, su miembro estaba totalmente erecto, con una luminosa gota de preseminal rodando como testimonio de su necesidad. Harry no pudo resistir la tentación de inclinarse hacia abajo y limpiar esa gota con su lengua, lo que solo hizo a Draco gritar y aferrarse más fuerte de las sábanas. -Por favor... necesito...-un jadeo cortó sus palabras, los dedos de Harry haciendo maravillas dentro de él.

-Si no me dices lo que quieres, no puedo hacer nada-susurró el moreno contra su oído, conteniendo una sonrisa cuando el rubio maldijo en voz baja en un tono que intentaba ser brusco pero solo sonaba necesitado.

-Mierda, Potter...-gruñó Draco, intentando juntar el suficiente aire como para poder hablar o Harry no iba a dejar de torturarlo-Fóllame. Quiero... /Necesito/ que me folles-logró decir y Harry nunca había sentido deseo tan poderoso como éste.

Apenas las palabras terminaron de salir de la boca de Draco, el moreno ya había retirado sus dedos de su culo y había lubricado su erección con impaciencia, apenas capaz de contenerse un segundo más.

Justo cuando estaba posicionándose contra su entrada, listo para empujar, para por fin hacer lo que tanto se moría por hacer, un ruido fuerte lo hizo saltar...


Harry se despertó sin saber dónde estaba. Su respiración agitada era lo único que podía escucharse, demasiado ruidosa en la silenciosa habitación y le tomó unos segundos el comprender dónde estaba. Era su habitación, por supuesto ¿dónde más podría estar? Pero entonces ¿por qué sentía como si hubiera estado en otro lugar hace apenas unos segundos...? Removiéndose en la cama para sentarse, contuvo la respiración cuando una sensación de placer lo recorrió. Estaba duro como piedra. Colocó su mano sobre su erección y al momento lo bombardearon recuerdos del sueño tan erótico que había tenido. Mierda, eso no era bueno.

Habían sido alrededor de dos días desde aquél beso en la fiesta y no había podido de dejar de pensar en ello. Maldita sea su esposo y las cosas que le provoca. Al principio solo había querido tenerlo lo más lejos posible, no quería nada que ver con ese niño, Harry ya tenía su vida y no necesitaba que el rubio se metiera en ella. Luego, había sido el notar repentinamente de que no era feo. No es que no lo hubiera notado antes, objetivamente el moreno sabía que Draco era un chico hermoso y que llamaba la atención pero solía verlo de manera desapegada, sin prestarle la menor atención hasta que lo tuvo delante de él, con los ojos brillando de enojo, listo para enfrentarlo y nunca bajando la mirada frente a él. Y ahora que había notado su atractivo, no podía dejar de notarlo. Había sido incluso peor cuando se enteró de que Ron había osado posar sus ojos en él. Puede que Harry no tenga nada real con su esposo pero eso no significaba que su mejor amigo podía ir y acostarse con él.

-Maldición-murmuró Harry, su mano se había metido sin permiso en su pijama y empezó a masturbarse lentamente, sus ojos cerrados y las imágenes del sueño pasando nuevamente tras sus párpados, haciendo que sus movimientos se volvieran más acelerados. Respirando pesadamente, el moreno pensó en largas piernas blancas, cabello rubio expandido sobre la almohada, gemidos ahogas, ojos grises nublados con deseo...

El moreno sabía perfectamente lo que tenía que hacer, necesitaba sacarse estas ganas que se le habían metido de enredarse con su esposo y mientras más pronto, mejor. Estaba seguro de que lo único que lo atraía de Draco era la vehemencia que ponía contra dejar que Harry tomara el mando por eso el moreno necesitaba cogérselo, tenía que verlo sometido a él, vencido y una vez lo hiciera, su orgullo y su lujuria estarían satisfechos y no volvería a pensar en ello.

El orgasmo lo agarró de sorpresa y soltó un gemido sorprendido mientras se corría sobre su propio vientre, ensuciando parte de su pijama. Su cuerpo se relajó sobre la cama mientras los últimos trazos de su placer dejaban su cuerpo y suspiró largamente. Definitivamente necesitaba actuar pronto.

-Maldición-repitió.


-Lo siento. Sé que esto no era lo que esperabas cuando te invité a comer

Draco alzó su mirada de los papeles que estaba leyendo y sonrió. Ron y él no habían tenido mucho tiempo para estar juntos estos días, el pelirrojo estaba con las manos llenas con un nuevo proyecto que Harry le había encargado y entre la nueva carga de trabajo y los horarios de clases de Draco, no habían tenido mucho tiempo para coincidir. Ron lo había invitado a su departamento para comer y había planeado hacer que tuvieran una velada agradable, se había propuesto dejar el trabajo por hoy y prestarle toda su atención al rubio. Eso fue hasta que Harry le mandó unos papeles que sí o sí tenía que tener listos para la reunión de mañana y su cabeza estaba por todos lados. Draco no se había molestado. Todo lo contrario, había ordenado comida china, se había quitado la chaqueta y se había colocado en el mueble con las piernas cruzadas estilo indio, listo para ayudar a Ron en todo lo que necesitara. Y por eso ahora se encontraban de esta manera, sentados en el piso, con cartones de comida china alrededor y un montón de folderes con papeles importantes siendo organizados poco a poco.

-No te preocupes por eso. Es tu trabajo, lo entiendo. Aparte, me estoy divirtiendo. Siento que estoy aprendiendo bastante-sonrió Draco ampliamente, en una mano sostenía su tenedor y en otra estaba leyendo cuidadosamente los papeles para poder ponerla en la columna correcta.

-Al menos tú te estás divirtiendo. Yo siento que este proyecto me va a dejar calvo-suspiró Ron y el rubio no pudo evitar reírse, dejando los papeles a un lado para tomar su mano.

-Tú eres genial en lo que haces, Ron, lo sabes. Y Potter también, por eso tú manejas este proyecto. Será estresante pero todo lo bueno no es fácil de ser ganado-el pelirrojo lo miró intensamente, en parte maravillado y en parte extrañado.

-¿Sabes? Eres una de las personas más raras que jamás he conocido. Tu rostro grita tu juventud y tus palabras suenan como si ya hubieras vividos muchas vidas-le dijo Ron con una sonrisa, jugando suavemente con sus dedos-Gracias por estar aquí.

-No hay otro lugar donde me gustaría estar-respondió el rubio, dándole un suave apretón a su mano luego lo soltó para que pudieran seguir su trabajo.

Fueron interrumpidos al poco rato por el sonido del celular del pelirrojo y él se paró para poder ver quién era, apenas resistiendo las ganas de hacer un gesto de fastidio cuando vio que se trataba de Hermione. Le dijo a Draco que ahora volvía y fue a su oficina para que pudiera contestar la llamada con privacidad.

-¿Qué sucede?-preguntó sin siquiera saludar, no se sentía con ganas de soportarla.

-¿Por qué no estás aquí? La comida está a punto de empezar-dijo la chica, sin inmutarse mucho por su manera de contestarle. Ron frunció el ceño, confundido a qué se refería antes de que sus ojos se ensancharan y se golpeara la frente con la mano. Hoy era el cumpleaños de la mamá de Hermione. Por tradición, siempre tenían una cena todos juntos y eso incluía a Ron con su familia siendo que estaban comprometidos. Or pre-comprometidos, lo que sea que eso fuera. El pelirrojo lanzó una mirada ansiosa hacia la sala y se mordió el labio.

-Herm... tengo mucho trabajo. No creo que pueda llegar-murmuró, sintiéndose incómodo. Hubo un momento de silencio en la línea, antes de que la chica hablara y su tono de voz fue uno que hizo a Ron envararse.

-Yo sé que hemos tenido nuestras diferencias... pero no sabían que habían sido hasta este punto-la voz de la chica era apenas un murmullo, con un ligero temblor que Ron no había escuchado prácticamente desde que estuvieron en el colegio y eso lo hizo sentir una mierda. Ella tenía razón, ellos podían pelear lo que sea pero el pelirrojo nunca la había dejado colgando, a pesar de todo ellos eran mejores amigos. Mirando otra vez hacia la sala, Ron se sintió en una encrucijada. -Ya, bueno, no te preocupes. Entiendo que tengas mucho que hacer, le diré a mamá que ya vendrás otro dí...

-No-la cortó Ron-Sí iré. Solo diles que llegaré un poco tarde. Me cambiaré e iré para allá ¿sí?-Hermione nuevamente estuvo callada por un momento.

-Gracias-dijo finalmente la chica, su voz igual de suave que hace un momento.

-No tienes que agradecer. Te veo allí-Ron terminó la llamada y se quedó un momento ahí. No quería tener que decirle a Draco que encima que no habían podido pasar un momento de calidad juntos porque él estaba lleno de trabajo, ahora se tenía que ir a una comida con Hermione porque era algo que sus familias siempre hacían juntas por lo del compromiso entre ellos. No, no podía decirle eso. Se debatió unos momentos antes de finalmente volver.

-¿Pasó algo?-preguntó el rubio cuando lo vio, frunciendo el ceño ligeramente por la cara de preocupación que tenía el pelirrojo.

-Me ha salido una reunión de negocios de último minuto. Una cena con uno de los inversores y tengo que ir. En serio lo siento, esta noche no ha sido para nada lo que había planeado-dijo Ron, agachándose hasta estar a la altura de Draco, su mano yendo a acariciar suavemente la mejilla del chico. El rubio inmediatamente negó con la cabeza, reclinándose ligeramente en su toque.

-No te tienes que disculpar. Ya te he dicho, el trabajo y las obligaciones vienen primero. Ya después tendremos tiempo para pasarlo juntos-lo consoló con una sonrisa lo cuál hizo a Ron sentirse aún peor por estar mintiendo.

-Eres increíble-se inclinó y lo besó, labios lentamente abriéndose para profundizar el toque, la mano de Draco yendo hacia el cabello del pelirrojo, enredando los dedos suavemente en su nuca para acercarlo un poco más, retenerlo solo por un momento más. Ron tuvo que resistir las ganas que tenía de quedarse allí, de simplemente desnudarlo y enterrarse en su cuerpo, de volver a recorrer cada rincón. El rubio era simplemente intoxicante, delicioso y tan adictivo. El estar estos días sin él habían sido una tortura, se había acostumbrado mucho a su presencia. Lentamente fue disminuyendo la intensidad del beso hasta que solo se convirtió en un roce. -Te lo compensaré-prometió y Draco rió suavemente.

-Te lo haré recordar-bromeó el rubio juguetonamente.

-Eso espero-suspiró Ron, sonriendo.


-Entonces, ¿vendrá?

Hermione dejó el teléfono sobre el escritorio y giró la cabeza para observar a Harry que se encontraba apoyado en el umbral de la puerta, levantando la mano para dar una calada de su cigarro. La castaña resopló suavemente, una ligera sonrisa sin ganas mostrándose en sus labios.

-Obviamente.

-Bien-asintió el moreno, acercándose al escritorio para poner el cigarro en el cenicero.

La chica siguió sus movimientos con la mirada y sus ojos se detuvieron nuevamente en el sobre que Harry había traído con él apenas una hora antes. Las fotos dentro no la habían sorprendido. Después de todo, ella misma le había pagado a alguien para que las tomara y se las enviaran a Harry, pero era la primera vez que las veía y se sorprendió de lo mucho que le dolió. Ella los había visto en vivo, juntos, besándose y aún así, estás simples fotos que mostraban cosas que ella ya sabía, lograron dañarla. Porque esto significaba que ellos tenían una relación. Se sintió ofendida, enojada, insultada. ¿Qué demonios podía tener ese chiquillo para llamar tanto la atención de Ron? ¿De qué manera logró que el pelirrojo ignorara sus responsabilidades, su moral y se metiera con él? Draco Malfoy era peligroso. Podía ser mucho un niño pero sabía usar las armas que tenía a mano. Ese rostro juvenil y casi angelical era un engaño, un canto de sirena para matar a los navegantes. Pero ya se encargaría ella de él, eso lo juraba.

-Recuerda que no debe enterarse que yo estuve aquí o que esas fotos existen-le dijo Harry mientras se ponía la chaqueta. Él había entrado en secreto para que nadie supiera que había venido esta noche, sería demasiado raro ya que nunca había venido en este día antes y estaba seguro que se lo mencionarían a Ron. El moreno había sentido que su amiga necesitaba saber lo que estaba pasando, Hermione era muy inteligente, ella sabría que hacer para arruinar esa relación y Harry no quería que nada lo estropeara. No, el pelirrojo no podía enterarse todavía de lo que ellos tramaban.

-No te preocupes. Déjalo en mis manos, yo me encargaré-replicó la castaña, sus ojos fríos centrados en su amigo y Harry sintió algo de pena por ella. Años enamorada de Ron y ¿para qué? ¿Para verlo meterse con el esposo de su mejor amigo?

-Lamento tener que haberte mostrado esas fotos. Pero creo que es un problema muy grave, no puedo controlarlo solo yo. Ni siquiera puedo empezar a sospechar quién pudo haberlas enviado. Tenemos muchos enemigos.

-Lo sé, Harry. Me aseguraré que esto no te cause ningún problema-aseguró la castaña, sin contar el hecho de que ella había tomado esas fotos, claramente no sería un conflicto que detener.

-Confío en ti-asintió Harry, dándole una sonrisa y abrazándola brevemente antes de marcharse. Hermione lo observó irse por un momento antes de darse la vuelta y sentarse en su escritorio, su mente yendo a mil por hora, su mirada centrada en una de las fotos y sonrió ligeramente con malicia.

Tenía muchos planes que hacer.


Ginny se encontraba sentada frente a su doctor, tan quieta que casi parecía que ni respiraba. Después de un largo momento de silencio, el doctor empezó a preocuparse de que su paciente estuviera en estado catatónico y se removió en su asiento, listo para pararse y asistirla pero justo en ese momento la chica pareció despertar, su mirada encontrado la suya y su rostro un poco más pálido de lo que había estado cuando llegó.

-Usted dice... ¿ha regresado? ¿La enfermedad volvió? Y que... que ya no eso solo... no es...-la voz de Ginny se entrecortó mientras ella tragaba saliva, sus labios temblando ligeramente.

Pocos sabían de la enfermedad que tenía Ginny. Ese "defecto" con el que había nacido, que no le permitía respirar bien y la hacía tan débil, era algo que había ido progresando más y más con los años hasta llegar a este momento. Esta noticia. Sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas, la pelirroja intentó controlarse lo mejor posible.

-Lo siento mucho. Yo le había advertido a usted, a su familia que era una posibilidad. Me hubiera gustado que no fuera cierta pero los estudios no mienten. Es cáncer-dijo el doctor suavemente.

-Pero ¿cómo puede ser? Yo había estado mejorando, podía respirar mejor y me sentía menos cansada. No entiendo como... y ahora... -Ginny seguía entrecortándose a sí misma, demasiado en shock como para responder manera apropiada.

-La enfermedad es así, Ginevra, inexplicable. En lo que nos tenemos que centrar ahora es tu tratamiento. Estoy seguro que tu familia...

-No-le cortó Ginny, sacudiendo ligeramente la cabeza- No les puedo decir. Esto mataría a mamá. Siempre se ha sentido culpable por lo de mis pulmones y decirle esto... No. No puedo, ¡no puedo!-exclamó la chica, pasando sus dedos temblorosos por su cabello, intentando pensar.

-Ginevra... Ginny-el doctor suspiró, mirándola compasivamente- No puedes sobrellevar esto sola, ellos tarde o temprano se va a enterar y tu necesitas de su apoyo. Lo que se viene no va a ser nada fácil. No puedes ocultárselos por siempre.

-Eso lo sé pero... solo necesito tiempo. Encontrar la manera correcta de decírselo, de... no sé, suavizar el golpe de alguna manera. Mi mamá, Ron... Dios, Harry- la pelirroja cerró los ojos con pesar, sintiendo sus ojos inundarse nuevamente con lágrimas que se negaba a derramar. Respiró profundamente y volvió a mirar al doctor- Necesito tiempo. Necesito... necesito tiempo. Que por ahora no les diga nada. Yo... soy yo la que les debe decir. Prométame. Prométame que no dirá nada, doctor.

-Ginny...

-Por favor-insistió la chica, mirándolo de manera desesperada-Solo unas semanas. Hasta que encuentre la manera, las palabras. Por favor, no les diga-Al doctor no le gusta mucho el tener que ocultar las cosas pero Ginny era su paciente y tenía el derecho de mantener su diagnóstico privado.

-Está bien. Pero que no sea demasiado tiempo. En estos casos tenemos que empezar a actuar lo antes posible ¿entendido?

-Sí. Muchas gracias, doctor-agradeció la pelirroja y suspiró. Ella se los diría, solo tenía que encontrar el momento, la situación adecuada... y el valor para hacerlo también. Mucho valor.


Draco había estado teniendo un buen día.

Se levantó temprano, llegó a clases a tiempo, entregó sus trabajos, comió un delicioso almuerzo y no tenía ninguna cena aburrida en la noche a la que ir, es decir que podría volver a casa, tomar un largo baño y relajarse en su cama como hace tiempo no lo hacía. Claro, toda idea de descanso se fue por el caño cuando llegó a casa y se encontró con todos los sirvientes yendo de un lado a otro, arreglando cosas, limpiando, decorando. ¿Qué demonios...? Draco caminó rápidamente entre ellos y fue hacia la oficina, sabiendo que alguno de los Potter tenía que estar ahi. Para su (mala) suerte, el que estaba ahí era Harry, quién alzó la vista cuando él abrió la puerta.

-Ah, Malfoy. Perfecto. Mi madre debe haber dejado tu traje en tu cuarto. Tienes alrededor de... -el moreno chequeó su reloj antes de volver a mirarlo- una hora para arreglarte y lucir decente.

-Potter ¿qué carajos se supone que está pasando?

-¿No es obvio?-replicó Harry, alzando las cejas- Vamos a tener una reunión. Es algo pequeño, para nuestros nuevos inversores pero igual debes ir bien vestido para la ocasión.

-¿Por qué no me has avisado con tiempo?-gruñó el rubio, conteniendo las ganas de hacer un berrinche porque se supone que hoy iba a ser su día de descanso, no se encontraba mentalmente preparado para tener que jugar a ser el esposo perfecto.

-Esto es avisarte con tiempo. Una hora de antelación exactamente. 58 minutos si es que nos ponemos quisquillosos, dos minutos enteros perdidos en esta pequeña conversación-dijo el moreno con una sonrisa sardónica que solo hizo que Draco entrecerrara los ojos, su temperamento agitándose.

-No puedes disponer de mi tiempo como te dé la regalada gana-espetó, molesto por la actitud del moreno.

-Ah, pero sí puedo-rió Harry, poniendo sus manos en su bolsillo y caminando hacia el rubio, una sonrisita burlona curvando sus labios-Después de todo eres mío, Malfoy. Yo te compré ¿o no?

Draco siseó ante la ofensa, su mano alzándose en reflejo para estamparla contra la cara del idiota que acababa de insultarlo pero Harry estaba preparado para él. De hecho, había dico lo que había dicho para conseguir esta exacta reacción y ahora la iba a aprovechar.

En menos de un segundo, Harry ya había tomado a Draco de la nuca y lo besaba fuertemente. Emitiendo un sonido ahogado de protesta, el rubio intentó pelear y empujar a Harry lejos ¡Él estaba enojado, por todos los demonios, el idiota acaba de básicamente llamarlo una zorra! Pero esa boca... Dios, ahora podía entender porque tanta gente caía bajo el encanto de Harry. El bastardo sabía perfectamente como usar su boca ya sea para hablar o para otras cosas. La manera en la que estaba besando a Draco es como si quisiera arrancarle cada uno de sus pensamientos y dejarlo hecho gelatina. Ni siquiera se dio cuenta cuando empezó a responder el beso pero lo estaba haciendo de una manera muy entusiasta.

Ellos eran fuego y gasolina.

Harry lo cogió fuertemente de la cintura, apretando sus cuerpos juntos y sus manos se deslizaron por la espalda hasta poder estrujar su trasero luego más abajo hacia sus muslos, usando su agarre para poder levantarlo y ponerlo sobre su escritorio. El sonido de cosas cayendo pasó desapercibido para ellos mientras el moreno recostaba a Draco sobre el escritorio y trepaba encima de él, sus piernas abriéndose camino entre los muslos del rubio. El beso era frenético. Si Draco estuviera pensando claramente, estaría avergonzado de la manera en la estaba gimiendo contra su boca, de como su cuerpo se estaba arqueando hacia arriba para mantener contacto constante con el de Harry. Definitivamente lo estaría sino fuera que Harry estaba exactamente en el mismo estado. El moreno lo tenía presionado contra el escritorio y sus manos parecían estar por todos lados, tocando, acariciando; una mano se había colado bajo su camisa e iba escalando sin el menor pudor hasta encontrar una tetilla y empezar a jugar con ella usando sus dedos.

Draco sentía que su cabeza daba vueltas. Era demasiado. Todo estaba sucediendo muy rápido. Quería detenerlo y al mismo tiempo no quería. Tenía una lucha constante dentro suyo. Su cabeza en guerra contra su cuerpo. Lógica versus deseo. Potter no le gustaba. Era pedante, mezquino, amoral, irritante. Todo en su personalidad lo repelía. Pero cuando lo tenía cerca, cuando lo besaba de esa manera apasionada o lo tocaba de forma desesperada como lo estaba haciendo ahora... Era como si su cuerpo pensara por sí mismo. Nunca le había pasado esto antes. Nunca había sentido lujuria pura hacia alguien y Potter era el demonio encarnado. No podía resistirlo, lo quería cerca, quería sentirlo, fundirse con él, dejarse llevar por sus bajas pasiones y a la mierda las consecuencias. Esto no tenía nada que ver con lo que sentía con Ron. Con el pelirrojo, era más como la marea baja, suave y relajada. Pero con Potter era como estar en la marea brava, con las olas que se estrellan y te revuelcan, sin dejarte respirar.

El moreno en cambio, sentía que no podía estar lo suficientemente cerca. Se levantó, llevando a Draco con él y antes de que el rubio pudiera protestar, ya lo había presionado contra una pared, manteniendo sus muslos alrededor de su cintura y presionándose mucho más cerca a su cuerpo. Sus caderas se movieron hacia delante, deseando fricción para su necesitada erección, sonriendo ligeramente dentro del beso al sentir un bulto gemelo al suyo. Siguió meciendo sus caderas contra las de él mientras sus manos se metían bajo la camisa y escalaban su torso, sintiendo los músculos tensarse y relajarse bajo su toque, queriendo encontrar rincones escondidos de los que arrancar más reacciones de parte del rubio. Draco tampoco estaba tan inactivo, Harry notó que su camisa debió de haber sido abierta en algún punto porque podía sentir las manos del chico sobre él y eso solo aumentaba sus ganas por él. Quería saber los secretos de su cuerpo, descubrir lo que lo hacía gemir, temblar, suspirar.

Y lo hubiera logrado si no fuera por su madre, bendita madre, que entró a la oficina sin tocar, hablando Dios sabe de qué y deteniéndose repentinamente cuando los vio. Draco y él inmediatamente se apartaron al sonido de la puerta pero Lily había visto lo suficiente. Draco estaba sonrojado, su mirada en cualquier lado menos en Lily mientras que Harry la fulminaba con la mirada porque justo, justo cuando parecía que ya lo tenía, que ya iba a poder quitarse ese maldito deseo de encima, tenía que aparecer ella. Eso sin contar que nada podría quitar la satisfacción en los ojos de la mujer, seguro creyendo que el matrimonio estaba yendo como ella quería, a pesar de las protestas de Harry.

-Yo... me iré a cambiar. Con permiso-Draco pasó como una exhalación. Harry lo vio irse con un sentimiento de frustración.

"Puede que te hayas escapado ahora, Malfoy. Pero pronto te atraparé... Muy pronto" pensó el moreno, poco dispuesto a darse por vencido. El rubio no siempre iba a tener a alguien que lo salve. Él se iba a coger a su esposo. Ya sea tarde o temprano, pero lo haría.


N/A: ¡Ya llegué!

¿Pueden creer que hace dos años he estado escribiendo este cap? XD

Edit: Ayer me encontré con la desagradable noticia de que alguien estaba subiendo mis historias en wattpad sin mi permiso y le decía a sus lectoras que si tenía permiso de los trabajos que ahí ponía. Es una mentira. Nunca he publicado nada en wattpad, ni siquiera tenía cuenta, tuve que crear una para reportar a esta persona. Solo hay tres lugares en los que yo publico, aquí, Ffnet y Slasheaven. Por favor, si ven mis historias en algún otro lado, avísenme.

Gracias.