Una cena más.
Ron sonreía sin realmente escuchar que era lo que hablaban delante de él. La madre de Hermione le estaba contando algo acerca de los preparativos de la pedida de mano mientras que su propia madre se encontraba cuchicheando con la castaña del otro lado, ambas sonriendo de manera conspiratoria sobre vestidos y Dios sabrá que más. El pelirrojo sabe que solo se encontraba acá porque Hermione últimamente se estaba mostrando más tranquila y al mismo tiempo triste, ellos eran amigos sobre todo, él odiaba verla triste y saber que él era el causante. Era fácil pelear con ella cuando estaba actuando de manera irracional, pero no cuando mostraba su lado vulnerable. Esta cena... Ron sentía como si su sonrisa se fuera a quedar para siempre estancada en su cara de lo forzada que estaba y reprimió un suspiro.
Su compromiso con Hermione era algo que siempre había sabido que sucedería y había estado de acuerdo con ello. Antes de conocer a Draco, claro. Ron nunca le había envidiado nada a Harry y sin embargo no pudo evitar ese sentimiento que lo recorría completo cada vez que tenía que ir a una cena o una fiesta y ver a su mejor amigo entrar del brazo de la persona que él deseaba. Odiaba saber que era Harry el que podía presentarlo a todos como suyo cuando en realidad, era Ron el que lo hacía gozar fuera de la mirada de todos. Su relación con Hermione se volvió insostenible después de eso, no solo porque ella estaba abiertamente contra Draco, si no porque la idea de tener que pasar toda su vida con ella, cuando solo quería estar a lado de otra persona se le hacía insoportable. Él se lo había dicho ya en una ocasión, cuando había explotado, que no quería casarse con ella aunque no había confesado el motivo pero sabía que ella lo intuía, no por nada había sido la mejor en todos los años en su colegio.
Ron creyó que iba a poder zafarse de ello, que tal vez podría hacer a Hermione entrar en razón y dejar lo de este compromiso pero cuando ella acudió a él, mostrando su vulnerabilidad, lo difícil que se le estaba haciendo el mantenerse fuerte cuando ambas familias la presionaban sobre este matrimonio, Ron no pudo evitar suavizarse e ir a las cenas, a las reuniones familiares, todo sin mencionárselo a Draco, no sabiendo que es lo que pensaría el chico de ello.
Si lo pensaba con toda frialdad, su relación con Draco era una locura. Él estaba casado con Harry, habían muy pocas chances que su tía Lily vaya a dejar que ellos se divorciaran y si al final lo hacía, nada decía que su relación duraría hasta entonces. Ron había sido educado para siempre saber cuáles eran sus obligaciones en la vida, a escoger con lógica y no con el corazón. Ellos simplemente no tenían un futuro. Aún así, el pelirrojo no podía evitar querer pasar todo el tiempo que pudiera con el chico.
Finalmente, la cena llegó a su fin y todos se levantaron, saliendo del restaurante en amigable conversación, las madres hablando excitadas entre ellas, su padre conversando de política con Hermione y él andando detrás, con las manos en los bolsillos, intentando no mostrar lo confundido que se sentía con su propia vida. Ya estaban casi fuera cuando alzó la mirada casualmente hacia el bar y se encontró con un par de ojos muy familiares. Sorprendido, Ron observó a Blaise. El moreno estaba sentado hacia el fondo, sus ojos oscuros claramente visibles mientras movía perezosamente la sombrilla de su trago. Por un momento, el pelirrojo se encontró confundido por esa mirada intensa hasta que algo en su cerebro hizo clic. Hermione estaba aquí. Mierda. Su familia y la de ella estaban aquí y todos parecían muy a gusto.
Ron pretendió que le había llegado un mensaje urgente y embarcó a todos en su carro antes de volver a ingresar al restaurante, esta vez dirigiéndose directamente hacia el bar. Blaise tenía un nuevo trago ahora, lo sabía porque la sombrilla era de un color diferente.
-¿Cena familiar?-preguntó Blaise sin siquiera voltear a verlo, sus ojos estaban fijos en su celular, mano todavía moviéndose de manera lenta sobre su trago.
-No es lo que parece-Ron respondió y casi rodó los ojos ante el cliché de su propia frase-O tal vez lo es pero necesito que no se lo digas a Draco.-pidió y el moreno se giró lentamente para observarlo, alzando una ceja.
-¿Y por qué haría eso?
-No quiero tener una pe...-
-No, me refería a ¿por qué se lo diría en primer lugar?-Ron parpadeó sorprendido, no habiendo esperado esa pregunta.
-... Uhm. Creo que me perdí algo-admitió después de un momento y Blaise soltó una suave risa burlona.
-Weasley, Weasley... Todos tenemos nuestros secretos. Ya decidirás tú el momento y la manera en la que se lo dices-el moreno se encogió de hombros y terminó su trago de un sorbo, dejando unos billetes en la mesa y parándose- Solo ten mucho cuidado con lo que haces. Las mentiras tienen patas cortas. Y en el momento en que parezca que puedas dañar a mi amigo, pues... -sonrió enormemente, alzando su celular- Ya tengo una foto de este momento. Nos veremos, Weasley.
Blaise palmeó el hombro del pelirrojo y pasó por su lado, dejándolo solo en el bar. Ron estaba confundido, no estaba seguro si acaban de hacer un voto de confianza o si es que acaba de ser no tan sutilmente amenazado. De cualquier manera, tenía que hablar con Draco pronto, antes de que el rubio se enterara por cualquier otro medio.
Lo que menos necesitaba Draco después de ese momento de debilidad en la oficina era otra fiesta de sociedad con su esposo pero aquí se encontraban, vestidos impecablemente, de brazo en brazo y saludando conocidos de un lado a otro. Y eso no era lo peor de todo. Draco podía lidiar con una fiesta que incluyera a Ron y Hermione, conocía la manera de ser de ambos cuando se encontraban delante de la gente, el pelirrojo se mostraría amigable y ameno al conversar con ellos mientras que la castaña se presentaría afable y algo fría. Con lo que no podía lidiar, era una fiesta que incluyera a Ginevra Weasley.
La última vez que ambos habían estado en una fiesta que incluyera a tantas personas había sido en la noche que se anunció el compromiso entre él y Harry. Podía recordar perfectamente ese momento en el que casi se encuentra cara a cara con ellos, como Harry había parecido sobreprotector y desafiante, retándolo a acercarse, a tentar su reacción. Lo único que lo había salvado en ese momento había sido la intervención de Ron que desvió su atención y detuvo cualquier intento de humillación por parte del moreno. No estaba muy seguro que esta vez tuviera tanta suerte como esa vez.
Es que en serio ¿A qué estaba jugando él? No. ¿A qué estaba jugando Harry? ¿Por qué tenía tanto empeño en meterse entre sus piernas cuando la tenía a ella?
Ginevra podía estar enferma pero eso no quitaba que fuera hermosa. Su cabello rojo como el fuego, su rosto pálido, los inteligentes ojos castaños, la suave sonrisa de porcelana, la elegancia y delicadeza que parecía emanar sin esfuerzo de ella... Entendía porqué la gente se detenía a observarla, a hacer conversación con ella, había un aura atrayente en su persona difícil de ignorar. Ella era toda una mujer. Y Draco nunca se sintió más como un niño.
En el momento en que la vio, no pudo evitar apretar involuntariamente el brazo de Harry. El tan solo verla provocó que su estómago se encogiera y se sintiera incómodo e inseguro. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo lidiaría con los susurros de los demás al ver al moreno estar a lado de ella? Porque era obvio que iba a ocurrir. Al voltear ligeramente hacia Harry, podía ver que tenía su vista fija en ella y el rubio apretó los labios. Nunca habían hablado de esto, no estaba seguro si es porque habían estado muy confiados en el hecho de que ella estaba enferma y era muy poco probable que se la cruzaran por lo cuál nunca se les ocurrió hablar de qué demonios harían si de hecho si se encontraban con ella. Draco sabía que él tenía que aparecer confiado y amable con ella, demostrarle a los demás que todos eran amigos y que no había nada más entre Harry y Ginevra pero eso era endemoniadamente difícil cuando sentía que su confianza estaba en el piso y su esposo estaba claramente embobado con ella.
Deteniéndose a pocos pasos de la mesa donde se encontraba la pelirroja, Draco detuvo a Harry con un pequeño apretón en su brazo, haciendo que el moreno voltee hacia él tal vez por primera vez en la noche.
-Voy a ir a saludar a mis amigos, así tu podrás...-se detuvo a sí mismo, inseguro de qué manera ponerlo así que simplemente sacudió la cabeza. -Te veré en un rato más.
-Pero...-el rubio se soltó de Harry con una leve sonrisa, falsa pero nadie lo notaría y se movió rápidamente entre la gente, sabía que Pansy y Blaise estarían por ahí así que al menos con ellos se podría distraer. Era cobarde, lo sabía pero no tenía la fuerza para permanecer en la presencia de Ginevra, no cuando se sentía poca cosa a lado de ella y también porque se sentía culpable. Harry era de ella y sin embargo, Draco había caído más de una vez en la tentación de besarlo y tocarlo. Ya no podía fingir que él había sido inocente en todo ello, tal vez al principio, pero definitivamente no después y tener que verlo con ella era más de lo que su conciencia podía soportar.
-Draco.
Y ahora estaba la segunda persona a la que no quería ver, no tan pronto al menos.
-Ron-musitó el rubio, titubeante.
El pelirrojo lo examinó por un momento con la mirada, no seguro qué pensar del casi nerviosismo en la voz del rubio antes de carraspear suavemente y sonreírle, ofreciéndole su mano.
-¿Bailamos?
No había manera que el rubio pudiera negarse con la mano de Ron estirada entre ellos, sería muy obvio por lo que solo sonrió ligeramente y asintió, dejándolo guiarlo hasta la pista de baile. Ron envolvió su brazo alrededor de su cintura y usó su otra mano para enredar sus dedos con los suyos, manteniendo una distancia prudente entre sus cuerpos porque después de todo, solo eran amigos delante de los demás.
-No nos hemos visto mucho estos días-mencionó el pelirrojo casualmente mientras bailaban, Draco asintió sin mirarlo, sus ojos paseándose entre la gente alrededor de ellos-Lo siento-el rubio levantó la mirada hacia él, frunciendo un poco el ceño en confusión.
-¿Por qué exactamente?
-Porque es mi culpa. He estado muy ocupado, no he podido visitarte o quedar contigo. Es solo... hay algo que quiero...-Ron parecía luchar consigo mismo acerca de algo que quería decir y no sabía como hacerlo. Y Draco sintió miedo. Ron nunca había tenido problema de decirle las cosas, era directo y honesto pero ahora... no podía ser bueno.
-¿Ron, qué...?
-¿Puedo interrumpir?
Ambos se giraron para observar a Harry parado ahí a lado de ellos, su rostro apacible mientras se balanceaba ligeramente en sus talones y sacó una mano de su bolsillo para ofrecérsela a Draco, haciendo como Ron y quitándole la elección de poder negarse educadamente. Tomando la mano de su esposo, los ojos del rubio se movieron entre la gente y después de unos momentos se encontró con la mirada de Ginevra. La mujer estaba rodeada de personas pero igual podía verla claramente, la sonrisa suave en su rostro esta vez más tensa y sus nudillo se veían pálidos mientras apretaba la copa en sus manos. Draco se preguntó qué era lo que estaba viendo en esto exactamente. Ron no parecía nada feliz cuando se apartó para cederles el paso, sus labios apretados en un gesto de auto censura.
-Ah, por cierto. Hermione te está buscando, creo que necesita tu ayuda con tu madre. Molly definitivamente está muy emocionada con esta boda-Harry comentó con una sonrisa pero para las otras dos personas todo pareció paralizarse.
Los ojos de Ron se expandieron en alarma mientras que Draco solo podía mirarlo fijamente. Se observaron el uno al otro por lo que pareció un eterno momento pero no podían haber pasado más que unos segundos porque al momento siguiente Harry se había interpuesto entre ellos, a propósito dándole la espalda a Ron y cubriéndolo de la vista. El pelirrojo estuvo parado ahí sin moverse antes de rápidamente caminar hacia las mesas. Fue fácil ubicar a Hermione y estuvo a punto de tomarla del brazo para que pudieran hablar pero fue interceptado por nada menos que su pequeña hermana.
-Necesitamos hablar-le dijo ella seriamente.
-¿Qué estás haciendo?
-Creí que era evidente que estábamos bailando-respondió el moreno sin problema. Sus cuerpos estaban mucho más cercanos de lo que había estado con Ron lo cuál le parecía muy gracioso ya que su pareja verdadera era Ron. O... ¿tal vez no?
-¿Porqué dijiste lo de la boda?
-¿No puedo mencionarlo? Es verdad, Molly está demasiado emocionada de que por fin ya han decidido hacer los planes.
-Ron no quiere casarse con ella-aseguró Draco y Hary dejó escapar una pequeña risa, mirando a su esposo con tolerancia.
-Sé que te has hecho muy amigo de mi mejor amigo pero no es cuestión de si quiere o no. La familia de Ron y Hermione tiene un contrato como el nuestro. Ellos van a casarse-aseguró el moreno con paciencia mientras contrato como el de ellos. Signficaba que si Hermione no quería terminar nada, entonces Ron estaba obligado a ese matrimonio. Su cabeza daba tantas vueltas que el rubio ni siquiera notó que el moreno los estaba moviendo un poco fuera de la vista, mezclándose más entre la gente-No debiste haberme dejado solo hace un momento.
-Querías ir con ella ¿porqué impedirlo?-replicó Draco, por un momento agradecido por el cambio de tema aunque este nuevo tampoco fuera muy agradable.
-Sabes que la gente hablará al verme solo con ella, apenas pude saludar para lucir cordial-suspiró Harry. De verdad le hubiera gustado quedarse más tiempo con Ginny, ella lucía tan hermosa hoy y más recuperada lo cuál lo alegraba pero las normas de sociedad le impedían permanecer a su lado. La gente sabía que él la había pretendido y no quería que hablaran mal de ella, como si fuera la manzana de la discordia entre ellos por lo que se dirigió rápidamente a buscar al rubio. Solo para encontrarlo en brazos de su amigo. Bien, tal vez no completamente en sus brazos porque solo estaban bailando y mantenían una distancia prudente pero Harry no pudo contenerse, mencionando a propósito lo de la boda, sabiendo que crearía un problema entre ellos y nadie podía culparlo por sacar el tema, ya que el moreno aparentemente no sabía de ellos. Era genial. Y le permitía ignorar esa punzada de incomodidad que sintió cuando los vio juntos. Bajando su mirada hacia Draco, notó que el rubio estaba distraído y apretó los labios ¿Seguía pensando en Ron? Era lo más seguro. Presionándolo más cerca a él, el menor se sobresaltó y volvió toda su atención hacia Harry.
-¿Qué haces?-preguntó nerviosamente y el moreno no pudo evitar soltar una pequeña risa.
-Me preguntas demasiado eso. Algunas son retóricas, lo sabes-dijo con una sonrisita ufana.
-Esto...- balbuceó el rubio, resistiendo la tentación de mirar alrededor como si fueran dos adolescentes culpables pero es que Ginny Weasley estaba en algún lugar alrededor y temía internamente que su rostro revelara algo. Como que el estar ahora más presionado contra su esposo solo lo hacía pensar en lo cerca que habían estado en la oficina, cuerpos presionados fuertemente y labios queriendo devorarse el uno al otro.
-Yo también estoy pensando en ello-susurró Harry, mirándolo intensamente y sintiendo satisfacción en la manera que los ojos del rubio se nublaban un poco, su vista moviéndose de sus labios de vuelta a sus ojos-En qué hubiera pasado si no nos hubieran interrumpido-Ocultando un estremecimiento, el rubio intentó evitar su mirada.
-Harry, yo...-tragó saliva, sintiendo la mano de deslizarse apenas una fracción sobre su cintura y la sintió quemar a pesar de toda la ropa.
-Probablemente te hubiera tomado contra esa misma pared-Draco sintió su respiración detenerse unos segundos antes de volverse agitada. El moreno se inclinó para poder susurrar contra el oído del rubio-Si mi madre no hubiera entrado, te hubiera quitado toda la ropa y te hubiera cogido fuerte, profundo y delicioso hasta que gritaras y todo el mundo supiera exactamente lo que estábamos haciendo.
-Basta-jadeó el rubio, intentando con todas sus fuerzas detener las imágenes formándose en su cabeza pero era imposible, podía verlo casi claramente al cerrar los ojos, en la manera en que él se hubiera dejado, que hubiera gemido, gritado, rogado porque era obvio que Harry sabía muy bien lo que hacía. El moreno maldijo en su interior mientras miraba a su esposo, esto de atormentarlo también le estaba jugando en contra. Le sorprendía lo difícil que era dejar de tocar a Draco ahora que podía, ahora que sabía que el deseo era más que mutuo.
-¿Crees que no lo estoy intentando?-bufó, repentinamente honesto, sus manos casi temblando en el esfuerzo de mantenerse en su cintura y ningún centímetro más abajo.
-Pues intenta... mejor- hubo una pausa porque casi decía 'más fuerte' y oh, Dios, eso solo traía más imágenes. Draco respiró profundo varias veces para poder controlar su cuerpo y por suerte la canción acabó en ese momento. Moviéndose unos pasos atrás, el rubio tragó saliva y sacudió ligeramente la cabeza. -No podemos hacer esto.
-Lo sé-replicó Harry y ambos se miraron fijamente por unos momentos antes de que partieran camino, cada uno por su lado, necesitaban un momento sin la presencia del otro antes de resumir su actuación de la pareja perfecta. Draco estaba yendo hacia su mesa porque necesitaba alcohol y lo necesitaba ya pero fue intervenido nuevamente por Ron solo que esta vez el pelirrojo no se veía nada feliz y el rubio tembló imperceptiblemente.
-Acompáñame.
No se lo pidió, se lo ordenó y Draco tuvo que empujar el impulso de decir 'No quiero' como niño chiquito. No quería para nada tener esta conversación, sea la que fuera, pero solo suspiró con resignación y siguió al pelirrojo fuera de la reunión.
-No estaba preparada para esto.
Ron supo inmediatamente a lo que se refería y caminó hacia donde estaba ella, poniendo una mano en su hombro.
-Sé que debe ser difícil ver a Harry con alguien más-le dijo comprensivamente.
-No, no eso. Aunque bueno, sí, un poco de eso. No esperaba la manera en la que me iba a sentir cuando los viera. No celosa, si no... ¿culpable?
El pelirrojo parpadeó, sorprendido.
-¿De qué puedes sentirte culpable tú?-le preguntó con asombro.
-Es...-la pelirroja se mordió el labio, insegura-Ellos... ellos parecen una pareja casada. Es decir, sé por ti y por mamá que ambos van a fiestas juntos y se presentan como todo un matrimonio pero... De verdad lo parecen. Y me sentí como la otra.-la chica se rió suavemente de sí misma, su manos moviéndose nerviosamente contra su vestido.
-Ginny... no. Es solo un acto. No tienes que sentirte así. No importa lo mucho que odie este hecho, Harry te ama-Ron intentó aplacar a su hermana, atrayéndola en un suave abrazo.
-Lo sé, lo sé...-Ginny se apoyó contra su hermano y cerró los ojos por un momento-Es solo que hay algo...
-¿Qué es?-preguntó el pelirrojo, esperando pacientemente su respuesta, frotando el brazo de la chica para ayudar calmarla.
-... ¿Viste como lo miraba?-preguntó ella en voz baja y Ron frunció el ceño.
-¿Qué?
-No sé... no sé si... tal vez soy solo yo pero... me parece que Harry lo miraba... bueno, como un esposo debería mirar a su esposa, en este caso esposo.
Ron pausó sus movimientos, separándose un poco para poder mirar a su hermana. ¿Cómo lo miraba Harry? Su mente empezó a trabajar a mil por hora pero si Ginny veía eso en su rostro, se preocuparía aún más por lo que solo sonrió.
-Sí, creo que eres solo tú. Es un acto, Gin. No hay nada entre ellos-le aseguró su hermano y la pelirroja suspiró, sus hombros relajándose antes de sonreírle de regreso, claramente mucho más animada, porque confiaba en que Ron conocía a Harry mejor que nadie y si él decía que no era nada, pues entonces no tenía de qué preocuparse.
Draco se sentía nervioso de ir algún lado con Ron en una fiesta con tanta gente pero nadie les dio una segunda mirada. Llegaron a un salón lateral donde apenas había gente en conversaciones privadas y finalmente llegaron a lo que parecía una oficina. El rubio intentó mentalmente recordar a la fiesta de quién habían venido que Ron conocía tan bien la casa pero se encontraba muy distraído. Finalmente solos, Ron se mantuvo un momento en silencio antes de girar hacia él.
-Necesitamos a hablar.
-Oh, vaya que necesitamos hablar-Draco dejó a un lado su nerviosismo y decidió enfocarse en lo que se había enterado hoy-¿Por qué no me dijiste que te ibas a casar con Granger?
-Mira... -el pelirrojo soltó un suspiro cansado y apretó los labios-No sabía como mencionarlo. Todo esto se desarrolló un poco rápido y se ha salido de mis manos-explicó bruscamente antes de caminar hacia él con el rostro serio-Y no es de lo que te quiero hablar. Quiero saber que es lo se trae Harry contigo.-El rubio sacudió la cabeza, no dejándose intimidar por Ron.
-Es exacto de lo que tenemos que hablar. Esto no es un simple asunto de negocios. Te estás casando con Granger ¿Y no crees que es algo de lo que tengamos que hablar? ¿Y qué puede Harry traerse conmigo? No sé a qué te refieres con eso.
-Draco, no te pongas difícil. Sé que Harry debe haberte dicho que ha sido todo por un contrato. No es tan diferente de lo que tú hiciste y no quiere decir que cambiará las cosas-replicó el pelirrojo, entrecerrando los ojos-Pero quién sabe, tal vez Harry te está diciendo más cosas porque la manera en la que se sigue metiendo entre cualquiera que se acerque a ti y te toca como si fueras su propiedad, parece que se tienen mucha confianza ahora-Ron sabía que sonaba tanto enojado como celoso pero se había contagiado de las preocupaciones de Ginny y una vez que su mente creía en algo, no podía dejar de pensar en todos los momentos en que le pareció ver a Harry y Draco actuar de manera extraña entre ellos. Los ojos de Draco brillaron peligrosamente mientras cruzaba sus brazos frente a su pecho.
-Harry no se comporta de ninguna manera en especial. Mi esposo y yo estamos actuando en exactamente el rol que tenemos que representar. Punto.
-Mi esposo. Vaya. Casi suenas como un esposo protector-bufó el hombre con una sonrisa torcida.
-No te atrevas a juzgarme. Estamos haciendo lo mejor que podemos, mantener esta charada de relación. Pelear entre nosotros no ayuda más que a crear rumores y ahora resulta que tengo también que preocuparme por actuar como si él no me importara nada-siseó el rubio.
-No es lo que estoy diciendo-sacudió la cabeza Ron.
-¿Entonces qué estás diciendo?-preguntó el rubio, finalmente harto y alterado-¡Él es mi esposo! No puedo hacer ambas cosas, tratarlo como si fuera nada y al mismo tiempo como si fuera todo. Carajo, dejen de pedirme tanto. Tengo a Harry jodiendo por un lado porque no actúo lo suficiente como esposo y también ahora estás tú reclamándome por ello. O sea, solo tú tienes el derecho de reclamarme cosas y yo no puedo ni enojarme por no haberme dicho lo de Granger, ¿es así?-Ron parecía finalmente haber notado que Draco estaba furioso e intentó calmarlo.
-Draco...
-¡No!-alzó una mano para mantenerlo lejos-Ya me cansé de esto. ¿Sabes que lo es que puedes hacer? Dejar de joderme la paciencia e irte con tu querida prometida.
La puerta se cerró suavemente detrás del rubio cuando salió porque no quería crear una escena pero eso no quería decir que no estaba enojado. No era totalmente culpa de Ron pero la manera en que parecía ignorar sus preocupaciones y fijarse en otras lo irritó lo suficiente como para ignorar su sentimiento de culpabilidad y atacar como estaba siendo atacado.
Maldita fiesta.
Necesitaba dormir por una semana.
Draco miró su taza de té fijamente mientras terminaba de endulzarla, tomándose su tiempo para poner la cucharita hacia un lado, alzando suavemente la taza y tomando un sorbo de ella. El silencio entre ellos se estrechó por unos minutos pero ya había sido incómodo desde el principio, no había mucho que unos minutos más pudieran dañar.
-Debo decir, no estaba esperando verte-comentó el rubio, dejando la taza nuevamente sobre la mesa.
-Lo sé-respondió Ginny, jugando con su servilleta sobre la mesa. Muchos dirían que no era decente la posición en la que la chica se encontraba, con los codos en la mesa, sus manos sobre la taza y la servilleta de papel siendo torcida en diferentes formas, mostrando su nerviosismo; pero Draco simplemente se sentía confundido y curioso de saber por qué había venido a verlo, sin mencionar lo culpable que se sentía. Y todo era culpa de Harry y lo que venía pasando entre ellos.
Se reducía a algo simple.
Deseo.
Draco y Harry eran el típico cliché de "Los opuestos se atraen". Había un deseo sexual muy fuerte entre ellos pero nada más allá de ello, ni para Harry, ni para el rubio. Después de días sintiéndose horrible, negándose a ver a Ron porque no sabía como lo miraría a la cara, especialmente después de su pelea, y ahora se encontraba con la visita sorpresa de la mujer de la que el moreno estaba enamorado. Sintiendo a su estómago encogerse, Draco se obligó a prestar atención a la mujer delante de él.
-Te parecerá algo extraño el que haya venido-dijo ella con una sonrisa desganada-Pero cuando pienso en alguien con quién hablar que pueda entenderme, solo tu nombre se vino a mi cabeza.
-Entenderte. Yo. ¿En qué sentido?-frunció el ceño el rubio, ahora incluso más confundido.
-Tú y y compartimos un secreto con Harry. Tú eres su pareja delante de toda la sociedad, el hombre con el honor de llevar su apellido. Yo soy su pareja en secreto, tras puertas cerradas, con solo mi familia sabiéndolo. Ni siquiera toda mi familia, solo Ron y mi madre-La pelirroja apretó los labios por un momento, mirando fijamente la servilleta en su mano como si estuviera tomando una decisión luego respiró profundamente antes de ponerla suavemente sobre la mesa, alzando la mirada para verlo fijamente.-Solo quiero saber si aún estás manteniendo tu promesa-musitó la chica abruptamente.
Draco sintió de repente hielo en sus venas.
-¿Mi promesa?-repitió, intentando hacerse el desentendido, su corazón palpitando aceleradamente en su pecho.
-Vi como te miraba en la fiesta.
El rubio tragó en seco. Maldita sea. Sabía, carajos, sabía muy bien que ese estúpido baile iba a venir a patearlo en el trasero en algún momento. No sabía cuánto había visto ella pero si estaba seguro que Harry no estaría nada feliz si se enteraba que ella había venido.
-No sé a qué te refieres-respondió finalmente, tomando su taza entre sus manos aunque no la llevó a sus labios todavía, sus ojos se encontraban fijos en los de ella-Mi promesa se mantiene intacta. Me pediste que no te quitara a Potter y lo estoy cumpliendo. Cualquier cosa que creas haber visto entre nosotros, no es más que una pantomima para la gente alrededor-dijo con simpleza, encogiéndose de hombros y tomando un sorbo de su té.
-¿Estás seguro de ello?-insistió la chica, estudiándolo intensamente-Porque parecía mucho más que eso. Te tocaba como si...
-Ginevra-la cortó Draco-Permíteme ser completamente franco contigo. Harry y yo estamos en un matrimonio legal pero falso en sustancia. Él te quiere a ti, yo no tengo interés en él y si tú crees que algo pasa, solo significa que somos excelentes actores. Si en todo caso tienes dudas al respecto, le estás preguntando a la persona equivocada. Me dijiste que él me miraba pero yo no lo estoy mirando a él así que no sabría especificarte acerca de ese tema-dijo gentil pero firmemente, sabiendo muy bien que tenía que cortar de raíz estas preguntas, no podía dejar que ella viera debilidad en él. Realmente, Draco no quería causarle ningún daño a esta mujer, sobre todo por algo tan insignificante como era el deseo. Ella estaba genuinamente enamorada. Draco solo estaba caliente.
La pelirrojo se quedó callada, observándolo por unos momentos más antes de suspirar y relajarse en su silla, dejando salir una pequeña risa.
-Tienes razón, lo siento. No sé que estaba pensando al venir aquí y... lamento mucho si te he incomodado, solo estaba preocupada-dijo ella, luciendo arrepentida y el rubio se suavizó. Ginevra era una persona difícil de no gustar. Era sincera, ponía su corazón en cada palabra y decía las cosas de una forma que no se podía tomar a mal. Demonios, realmente no quería que le agradara pero el rubio se encontró sonriendo ligeramente.
-No te preocupes, no me ha molestado. Deberías hablar con Harry si te sientes así pero en serio, te aseguro que nada está pasando entre nosotros-la mentira sabía amarga en su boca pero era necesaria, así que tomó otro sorbo de té. La pelirroja le sonrió y asintió.
-Lo haré. Igual me siento aliviada, gracias-la chica soltó un gran suspiro y tomó un poco de té, mirando pensativamente su taza-A veces me pregunto si estoy siendo egoísta-dijo repentinamente, en voz baja y el rubio ladeó la cabeza, escuchándola con atención-Es decir, Lily no me acepta porque estoy enferma y me cree muy frágil. Y es verdad, lo soy, no sé... nunca estoy segura de cuándo empeoraré o cuando mejoraré o si... o si algún me iré-su voz tembló un poco al decirlo pero se aclaró la garganta y sonrió suavemente-Pero siempre dicen que es mejor intentar que no hacerlo ¿verdad? ¿Luchar por quién amas y todo eso?
-Cierto-respondió Draco sinceramente y ella volvió a sonreír.
-¿Sabes? Creo que podríamos llegar a ser buenos amigos. Creí que serías una persona a la que odiaría o resentiría pero... eres buena persona, Draco. Espero que podamos ser amigos.-el rubio nuevamente se sorprendió por la sinceridad de la chica y sonrió inseguramente.
-Eso estaría bien.
Pero ¿Lo estaría?
Esa noche, Draco le pidió a una de las chicas de servicio que cuando Harry llegara lo mandara al salón de retratos. El moreno estaba sorprendido y algo confundido, Draco lo había estado evitando como la plaga y este repentino acercamiento le parecía extraño. Al entrar en el salón, pudo ver a su esposo parado frente a su retrato. En otro momento le habría parecido que le gustaba verse a sí mismo pero ahora sabía que el rubio solo se paraba ahí cuando estaba perdido en sus pensamientos.
-¿Vino?-preguntó Draco sin girarse.
-Si es rojo, sí-replicó el moreno y el chico le sirvió una copa, pasándosela sin mirarlo-¿Y a qué se debe la ocasión?
-A poner las cosas en claro-el rubio tenía sus ojos puestos en la copa, el moreno frunció el ceño.
-Cosas. ¿Cómo qué?
-Tú y yo tenemos atracción-enunció el rubio cuidadosamente, su rostro iluminado por la tenue luz del fuego lucía sin emoción, su tono era casi aburrido mientras sus ojos grises miraban los suyos fijamente. Harry sintió repentinamente que ya no estaba delante del niño con el que se casó. No. Este era un hombre ahora. No había rastro de aquél mocoso que parecía tenerle miedo a pesar de intentar lucir valiente, que tenía manos temblorosas el día que tuvo que ponerle el anillo de compromiso que ahora brillaba en su dedo anular junto con su aro de bodas.-No hay necesidad de fingir lo contrario-continuó el rubio, sin prestar atención al silencio del moreno-Hay puro deseo sexual. Es algo que pasa y estamos casados, no debería ser gran problema pero lo es.
-¿Por qué lo es?-preguntó el moreno pero intuía la respuesta, el rostro de su amigo y de Ginny viniendo a su cabeza.
-Porque no vale la pena.
Harry se mantuvo en silencio, sintiendo su estómago encogerse. Tomó un sorbo de su vino para poder distraerse, esperando a que Draco continuara.
-Es solo sexo-dijo el moreno finalmente.
-Lo sé pero luego ¿y qué? Nosotros no nos llevamos bien y eso de tener sexo por tener sexo, realmente no me va. Si fueras un extraño, lo habría hecho, para sacarme las ganas y ya pero a ti te veo todos los días, tengo que vivir contigo. Ahorita creo que lo que nos permite convivir en paz es que tenemos ganas de meternos en el pantalón del otro pero una vez saciado eso, nuestras personalidades seguirán allí, haciendo guerra. Sin esa distracción de por medio, seguiremos odiándonos quizás con más ganas-Draco movió ligeramente su copa, mirándola pensativamente-Tienes que admitir, desde que hemos empezado este estúpido juego, tus ataques contra mí se han calmado.
-Es posible-dijo Harry cuidadosamene y Draco bufó.
-No te hagas el desentendido, Potter, estoy intentando tener una conversación contigo aquí. Quiero que lleguemos a un acuerdo.
-¿Y cuáles serían las condiciones de ese acuerdo?
-Solo una condición-aclaró el menor-No tener sexo y ya. No mas besos ni tocamientos, ni nada.
-¿No crees que es un poco...?-empezó el moreno, sintiéndose exasperado ahora, probablemente porque odiaba que se le negaran cosas y esto que 'acordarían' era una que realmente no quería que le quitaran. Exacto por las razones que Draco había expuesto. Ambos querían tener sexo con el otro, sabían que era probable que una vez saciado esos instintos volvieran a odiarse como siempre... Y acabarían de regreso en el principio, haciendo la convivencia imposible. Maldita sea, renegó Harry en su interior, maldito mocoso que tenía que tener razón.
-¿Crees que ella no se ha dado cuenta?-le cortó Draco, sacándolo de sus pensamientos y el mayor se envaró.
-No, claro que no-dijó rápidamente, fulminándolo con la mirada ahora, no le gustaba para nada que Draco trajera a Ginny a la conversación. Aparte de que se negaba a sentirse culpable, sexo era sexo, nada más, siempre lo había visto así y no cambiaría ahora. Pero esto es diferente, dijo una pequeña voz en su mente, esta vez a quién te quieres coger es a la persona con la convives día a día ¿Bastará una sola vez? Odiando sus propios pensamientos, el moreno frunció el ceño, ahora empezando a sentirse molesto-No la metas en esto. Como dices, es solo sexo.
-Ya. Se ve que no conoces a las mujeres. Ella no lo verá solo así y déjame decirte que no eres sutil.
-¿A qué te refieres?
-¡Tú, en la fiesta! Joder, Harry, lo hicimos demasiado obvio. Queremos tener sexo, ya pero esto se está saliendo de control. Estamos atrapados entre mostrar que somos un matrimonio y al mismo tiempo no mostrar nada entre nosotros cuando está ella. Y todo lo empeora el que estemos jugando con fuego-Draco ahora se sentía agitado, frustrado. No lo decía, pero también estaba pensando en Ron, en la discusión que habían tenido, lo que menos quería era dañarlo y necesitaban ponerle un pare. Solo necesitaba que Harry colaborara y para eso mencionó a Ginevra. Su única fibra sensible, masculló en su interior, sintiéndose ligeramente fastidiado al respecto.
-¿Y qué vamos a hacer, entonces? ¿Simplemente ignorarlo? ¿Acaso no hemos intentado eso ya?-espetó el moreno.
-No. Tengo una idea, de hecho-Draco había estado pensando mucho en la situación y finalmente había sacado dos conclusiones-Lily me comentó la idea de renovar Malfoy Manor para que sea nuestra segunda casa, aunque estoy seguro que ella quiere que se vuelva nuestra nueva casa solo para los dos. Es un proyecto que va a tomar meses. Ella me ofreció dirigirlo y creo que es una buena idea.-Era su casa y Lily le había dicho que podía hacerlo todo a su gusto. Sus clases iban a terminar en la siguiente semana, no tendría nada que hacer y la distancia física sería de mucha ayuda.-Otra idea más es que solo vaya a las fiestas en las que Ginevra no va a estar. No puedo... no sé fingir tan bien, Harry. Y no quiero crear un problema innecesario para ambos.
-La gente hablará-le dijo el moreno mecánicamente.
-No lo hará. Es algo normal residir en la casa que se está renovando, seguiremos yendo a cenas o fiestas y todo seguirá normal-el rubio se tomó lo que quedaba de su bebida de un sorbo-Es la mejor opción.
-Es la más frustante-replicó Harry.
-Pero la mejor-dejó su copa sobre la mesa y suspiró, ya sin poder mirarlo a los ojos-Buenas noches, Harry.
-...Buenas noches-respondió el moreno pero Draco ya se había marchado.
Ya voy en mi 16vo dia de cuarentena y recién se me ocurre escribir. Manténgase a salvo, gente!
edit: dia 74 de la cuaretena y ahora sí recién acabo xD
Feliz cumpleaños, Dragón!
