10/06/2020
Voy a empezar a tomar notas de cuando empiezo a ver cuando acabe. Ahora, bien puede que sea en dos meses como en dos años xD
10/03/2021
Entonces... a las pocas semanas de empezar este capitulo, me enteré que estaba embarazada y desde entonces he estado muy distraída. Lamento la demora!
-Casi está todo listo.
Harry alzó su cigarrillo hacia sus labios y tomó una bocanada, dejando salir el humo después de unos segundos y dejando caer las cenizas con parsimonia antes de girarse hacia la persona que le estaba hablando. Ron estaba sentado frente a su escritorio, un folder en sus manos y él sabía exactamente lo que contenía.
-Bien. Será un anuncio grande ¿Estás listo para ello?
-¿Lo estás tú?-devolvió Ron, ladeando la cabeza-Después de todo es tu esposo el que tendrá la peor reacción, lo sabes.
-No es mi esposo el que me preocupa tanto como mi suegra, estoy seguro que Narcissa no tiene ni idea de lo que ocurrió con su empresa y el que nosotros la hayamos "adquirido" por un bajo precio no la engañará.
-No engañará a nadie. Todo el mundo sabrá que todo el movimiento habrá sido hecho por nosotros para poder desbancar a los Malfoy y conseguir su empresa al precio más barato-el pelirrojo dejó el folder en la mesa y se levantó, cerrándose el saco con un rápido movimiento de dedos-Te recomiendo el hablar con ellos antes del anuncio. Lo menos que necesitaríamos ese día son escándalos de su parte.
-Lo tendré controlado-respondió Harry con simpleza-No te preocupes, Ron. De lo único que tienes que preocuparte ahora es tu boda. Ya me enteré que pusieron fecha-la sonrisa en el rostro del moreno era serena pero en su interior estaba que se reía a carcajadas. Definitivamente su amiga sabía como moverse rápido cuando realmente lo deseaba y esto solo probaba que si Ron se había salvado todos estos años de casarse con ella es porque así Hermione lo había querido
-Es un contrato, mucho como el tuyo, no hay tanta razón para la emoción-replicó Ron secamente.
-Oh, vamos. Estuviste enamorado de ella por años en el colegio ¿Y ahora no te provoca nada? No me lo creo-rió Harry con diversión.
-No es necesario que me creas-dijo el otro hombro, alzando un hombro-Nos veremos luego.
Harry perdió la sonrisa cuando su amigo se marchó. Cada vez le estaba gustando menos la actitud de Ron y sí, se estaba casando con Hermione pero de nada serviría si es que el pelirrojo se empeñaba en seguir saliendo con Draco. El moreno no era celoso pero sí posesivo, Draco era su propiedad, lo que él había comprado y si hubiera sido con alguien más no le hubiera importado, pero la idea que fuera su mejor amigo el que estuviera poniendo sus manos en el rubio... lo ponía un poquito irracional. Especialmente porque él se estaba quedando con las ganas de tocarlo. Dejándose caer en la silla, Harry tomó un celular y marcó el número de su amiga.
-¿Todo bien?-preguntó ella directamente cuando contestó y él sonrió.
-Relativamente hablando. Ron parece de acuerdo con el matrimonio pero también me ha dejado en claro que es solo un contrato. No creo que eso vaya a servir.
-No te preocupes por eso, ya tengo planeado lo que haré. Ron no tendrá ojos o tiempo para alguien más-la seguridad en la voz de Hermione era un poco aterradora pero lo hizo calmarse.
-Bien. Si necesitas mi ayuda, avísame.
-Lo haré.
Harry colgó y se relajó en su silla, una ligera sonrisa en sus labios. Ron definitivamente no tenía idea de lo que venía por él.
Despertar en su propia cama era algo que definitivamente Draco adoraba.
Con todo esto de tener que renovar Malfoy Manor, había podido volver a todo lo que era familiar para él y eso lo hacía feliz. Claro, si Narcissa estuviera aquí sería incluso mejor. Su madre había decidido tomar unas vacaciones en Francia, en la casa de campo que mantenían y pasar un tiempo con sus amistades. Draco a veces sentía que todo este sacrificio había valido la pena cuando veía el rostro contento y sin preocupaciones de Narcissa, los Potter le pasaban una más que generosa pensión a la mujer para que pudiera vivir sin preocupaciones y esa había sido la meta para Draco. Ahora solo tenía que enfocarse en mantener esa estabilidad para ella.
Él tampoco esperaba que las cosas con las que tuviera que lidiar, incluyeran a Harry Potter y sus besos apasionados.
Pero bueno, eso ya no era un problema. Por ahora al menos.
Ya llevaba dos semanas en Malfoy Manor y solo había tenido que ver a Harry tres veces, en dos cenas de negocio y una fiesta. Se había comportado perfectamente, Draco conversó acerca de sus planes de remodelación, Harry formó nuevas ideas de negocios y al final de la noche se separaron para cada uno ir por su lado. Había ido genial. Más o menos. Algo así. Draco había estado algo tenso, como si esperara un ataque de parte del moreno en cualquier momento y Harry había estado excesivamente cuidadoso de cada toque que daba. Suponía que poco a poco se acostumbrarían a esta nueva situación.
La otra parte era Ron, con quién se había negado rotundamente a hablar hasta ahora, no importaba cuantas veces lo llamara o visitara. El rubio podía ser un resentido de primera pero no era solo su enojo por la discusión, sino también que todavía estaba confundido por la situación en la que se encontraban actualmente. Necesitaba pensar sin distracciones. Aparte realmente estaba haciendo algo con la mansión, su día se pasaba entre seleccionar los colores para los salones, los muebles, los adornos y tenía que admitir que secretamente le encantaba el volver esta casa completamente suya, que ya no sea solo su casa familiar. Cambió a colores más cálidos, muebles más anchos, amplió salones, puso flore; todo lo que se le ocurriera, lo ponía. Lily había venido al menos dos veces por semana para ayudar y Draco descubrió que su suegra sabía mucho acerca de combinación de colores y le enseñaba matices que antes no se había planteado pero que encajaban muy bien.
Pansy también pasaba la mayoría de su tiempo aquí pero usualmente estaba en la oficina, revisando todos los papeles de la empresa. A pesar de que ya habían pasado casi seis meses desde su boda, su amiga no se rendía en la búsqueda de la razón de la quiebra de la empresa Malfoy. Ella estaba segura que había algo turbio en todo esto, que no tenía sentido que la empresa hubiera quebrado tan pronto y ella podía ser como un perro con un hueso cuando se le metía algo en la cabeza.
-¡Es que hay algo aquí, Sunny! Estoy segura. Tantas empresas pequeñas, la mayoría son puntos muertos ¿Cuán seguido crees que eso pasa? He visto este tipo de movimientos antes, mi padre los hace también cuando quiere adquirir algo de su interés sin dañar sus relaciones sociales. Claro, las empresas que él escoge son medianas a lo mucho. Tu empresa era grande, Sunny, lo cuál me hace pensar que alguien igualmente grande tuvo que querer adquirirla y tenía experiencia en ello-la chica bufó, dejándose caer en el sofá y alzó su mano para que Draco le sirviera un poco de vino, lo que él hizo automáticamente.
-Pansy... Saberlo no cambiará nada. Solo déjalo ser-murmuró Draco sin entusiasmo, tomando asiento frente a ella y sabiendo que sus palabras caerían en oídos sordos.
-Alguien ha jugado sucio aquí y no voy a parar hasta descubrir quién-declaró ella, alzando la barbilla con terquedad y el rubio apenas se contuvo de rodar los ojos-... Es solo que va a tomar un poco de tiempo-admitió con un largo suspiro.
-Tiempo es todo lo que tenemos-la consoló él con una sonrisa divertida.
-Te odio-murmuró la chica, haciendo un puchero.
-Me quieres-respondió Draco, chocando suavemente su copa contra la suya. Pansy sacudió su cabeza suavemente y observó a su amigo detenidamente.
-¿Sunny?
-¿Hmmm?
-¿Estás bien?-Draco frunció un poco el ceño.
-Claro que lo estoy.
-¿Seguro?
-¿De qué vas, Pansy? ¿Qué se te ha metido en la cabeza?-le preguntó el chico con una sonrisa ladeada, acostumbrado a lo rara que podía ser su amiga.
-Es solo que te ves... tranquilo-terminó dudosamente, inmediatamente frunciendo su nariz porque no le gustaba la palabra.
-¿Tranquilo?-se rió suavemente él y ella lo pateó ligeramente.
-No sé, calmado. Sereno. Relajado...-hesitó un momento antes de añadir en voz baja-Vencido.
En vez de ofenderse, Draco simplemente suspiró y se encogió de hombros.
-Supongo que lo estoy-dijo pensativamente, moviendo la copa en su mano de manera lenta-Cuando me comprometí con Harry, estaba decidido a pelear con todo contra él, a nunca dejar que me venciera, que me humillara como tanto deseaba. No iba a darle la satisfacción. Pero ahora... honestamente, no hay nada por qué pelear contra él. Potter me está dando espacio y tranquilidad, ya no estamos peleando y sobre todo, mi madre está contenta.
-Pero Draco... ¿es esto lo que quieres? ¿Solo tranquilidad y estabilidad? ¿Qué hay de encontrar el amor?-ella no preguntó directamente por Ron pero él lo entendió y bufó suavemente.
-El amor es una ilusión. No puedo vivir de ilusiones, Pans. Aún tengo como plan el separarme de Potter pero no será por ahora. Estoy estudiando mi carrera, mi madre está tranquila y no pasa por penas y ya cuando esté estable, le pediré el divorcio. Después de todo, este contrato no decía que teníamos que estar casados para siempre. Ya entonces supongo que podré ver si encuentro a alguien.
-¿Y tú crees que Lily no te va a pedir un heredero?-Pansy le recordó la razón más importante por la que Lily decidió usar este contrato, para asegurar lo que era un heredero para la familia.-Si solo hubiera querido un simple esposo o esposa, entonces se hubiera quedado con Ginevra, Harry no hubiera puesto ningún problema en ello. Pero Lily quiere nietos.
-Pues tendrá que quedarse con las ganas. No hay manera que Harry y yo tengamos un bebé. Y estoy seguro que él siente lo mismo. Nos divorciaremos y ya después alguien podrá hacer bebés con él-se encogió de hombros nuevamente.
-Bueno...-dijo la morena, mirándolo con duda-Si estás seguro...
-Lo estoy-aseguró él con finalidad.
-Pronto empezarás quimioterapia. Ginny... en serio tengo que pedirte que reconsideres, llamar a tu familia sería...
-No. Todavía no.
La pelirroja caminó hacia la ventana de la oficina de su doctor y miró hacia la calle. Habían pasado algunas semanas y en ellas habían decidido que tratamiento usarían, cuánto tiempo tendría y cuando empezaría con las sesiones. El cáncer estaba en sus pulmones, apenas una pequeña mancha a la que tendrían que realizarse una biopsia para saber si era benigna o maligna. Por la posición y el tamaño, no era posible operar así que por ahora harían quimioterapia, estaría sometida a una estricta dieta, tomaría un medicamento especial no solo para el cáncer sino los otros síntomas secundarios que estarían apareciendo. Su primera sesión sería el siguiente viernes, apenas cuatro días de aquí.
-Necesitarás compañía, Ginny. La quimioterapia... al principio parecerá que no pero luego pegará fuerte y vas a necesitar ayuda. Necesitarás a tu familia contigo.
-No puedo. No todavía. Quiero ver primero como me siento, como reacciono y si no puedo manejarlo, te prometo que los llamaré-le aseguró ella.
-No creo que estés haciendo lo correcto... pero no me queda más opción que respetar tu decisión-suspiró el doctor con resignación. Ginny le dio una leve sonrisa de agradecimiento y se despidió de él, asegurándole que lo vería el día viernes.
-¿Ginevra?
Draco había tenido que ir ese día al hospital ya que no se sentía muy bien. Había cogido un resfriado y parecía decidido a no dejarlo ir, la falta de apetito y continua tos estaba que lo irritaba a más no poder y aunque no le gustaban los doctores, había tenido que admitir la derrota y venir si es que quería la medicina para sanarse. Ya había sacado la cita y se encontraba esperando en una silla a que su nombre fuera llamado y pudiera entrar. Estaba jugando con su teléfono cuando escuchó una voz familiar y cuando alzó la vista, se encontró con la pelirroja saliendo de la oficina de un doctor. La mirada de Draco se dirigió inconscientemente a verificar la especialidad de la que ella estaba saliendo y retuvo el aliento.
... ¿Oncología?
Ginevra se había quedado enraizada en su sitio, mirándolo con sorpresa y le tomó unos minutos el poder reaccionar. Su corazón estaba palpitando rápidamente, podía notar la manera en que Draco veía de dónde salía, como la compresión se iba mostrando en su rostro y que no había excusa que realizar. Lo sabía.
-Draco, yo...
-¿... Tienes cáncer?-le preguntó suavemente, aún luciendo impactado. La pelirroja miró alrededor, pasando saliva nerviosamente y se acercó a él.
-¿Podemos hablar en otro sito?
-¿Sr. Malfoy?
Justo en ese momento el doctor salió para llamar su nombre y el rubio se giró para mirarlo, parpadeando confusamente antes de girar nuevamente hacia Ginevra. Quería hablar con ella, saber qué estaba pasando, desde cuándo estaba enferma, si es que Harry lo sabía pero también quería ya curarse de una vez, estaba cansado de no sentirse bien.
-¿Sr. Malfoy?-llamaron de nuevo.
-Sí-respondió, levantándose. Hesitó, no seguro de qué hacer antes de girar hacia la pelirroja-Espérame aquí ¿sí? Realmente... sí quiero hablar contigo. Dame un momento-le pidió y se giró, sin esperar su respuesta, yendo hacia su cita médica, deseando que termine lo más pronto posible aunque al mismo tiempo agradeciendo estos minutos que tendría porque su cabeza estaba dando vueltas.
Los ojos de Hermione siguieron a Ron mientras se movía de un lado a otro de la habitación. Su futuro esposo parecía estresado y fastidiado, suponía que era por la incontenible cháchara de sus madres que parecían no querer callarse acerca de la boda. Ella sabía que nada salía bien cuando presionaban mucho al pelirrojo por lo cuál se aclaró la garganta y se levantó.
-Bueno, bueno... ya hemos hablado mucho de la boda. Creo que necesitamos descansar al menos unas horas antes de que la cabeza nos explote-les dijo con una sonrisa divertida pero su voz era firme y no admitía replicas por lo que las mujeres tuvieron que admitir derrota y entre murmullos se marcharon, dejándolos solos. Ron se dejó caer en uno de los muebles y soltó un largo suspiro.
-Al fin...-dijo con un gemido, una de sus manos yendo a su frente para intentar masajear el latente dolor de cabeza que tenía.
-¿Un trago?-le preguntó Hermione, dirigiéndose hacia donde guardaban las bebidas.
-Whisky, por favor.
La castaña se movió para servir los tragos, dándole la espalda al pelirrojo, poniendo primero el hielo antes de añadir la bebida y luego coger una pequeña botellita de contenido transparente, añadiendo unas gotas al trago de Ron. Ahora, no es que pensará dormirlo y aprovecharse de él, eso de nada le serviría, Ron lo culparía todo a estar borracho y volverían a estar en el inicio, nadie podía obligar a Ron a hacer lo que no le daba la gana de hacer. Lo que esto hacía era marearlo lo suficiente como para hacerlo... sugestionable. Algo que él recordaría y que no podría culpar de haber estado muy ebrio. Era justo la apertura que ella necesitaba para comenzar con su plan. Regresando a dónde estaba él, le pasó el vaso con la ligera sonrisa y alzó el suyo en silencioso brindis antes de tomar un sorbo. Se sentó nuevamente en el mueble, intentando lucir desinteresada mientras Ron acababa su trago en dos sorbos.
-¿Mejor?-sonrió Hermione, tomando otro pequeño sorbo y Ron soltó un largo suspiro.
EL pelirrojo empezó a quejarse acerca de sus madres y de lo mucho que le irritaba el que lo hicieran partícipe de todo esto cuando en realidad no lo necesitaban. Le aceptó a Hermione una copa más mientras gesticulaba y hablaba de las cosas en qué podría estar mejor invirtiendo su tiempo que en toda esta pantomima. Poco a poco sus gestos se fueron volviendo algo más vagos y sus palabras un poco arrastradas. Ahí fue cuando la castaña supo que tenía que actuar.
-Sólo relájate, Ron... verás que todo irá bien-ronroneó ella mientras se acercaba a él. Sus manos suaves, sus palabras sugestivas y el efecto del tónico ayudando a que el pelirrojo cayera en las garras de la peligrosa mujer...
Draco estaba ansioso porque esta fiesta acabara de una vez.
Después de su conversación con Ginevra, el estar alrededor de Harry lo ponía nervioso; sentía como si en cualquier momento se le fuera a escapar todo lo que sabía y arruinaría las cosas de una manera bastante espectacular. Cuando la pelirroja le había contado todo acerca de su enfermedad, del tratamiento que estaba llevando, de como lo estaba manteniendo en secreto; Draco simplemente sintió que esto era un secreto muy grande y que no sabía como mantenerlo. Es solo que el saber que la pelirroja estaba pasando por todo ese tratamiento sola, las probabilidades de que no resulte o que pronto se muestren las evidencias de lo que está haciendo... Casi podía ver el dolor y el miedo en la mirada de Ron, al saber que su hermana estaba batallando esa enfermedad sola o el rostro de Harry al ver que una vez más la persona que él quería se estaba escurriendo entre sus dedos.
Al menos, el moreno estaba manteniendo su palabra de mantenerse lejos de él, por lo cuál estaban haciendo sus rondas por la fiesta por separado. Esto le daba un gran respiro y podía de rato en rato esconderse entre las sombras para tomar en paz una copa de champagne.
Fue entonces que los vio.
Ron y Hermione también se encontraban en la fiesta. El pelirrojo parecía más tenso de lo usual y la castaña mostraba una sonrisa que era pequeña pero sincera. Draco frunció el ceño mientras los observaba, sintiendo un escalofrío bajarle por la espalda mientras intentaba ubicar que era exactamente lo que le molestaba de esa escena. No era solo el que estuvieran juntos -algo a lo que iba a tener que acostumbrarse ya que estaban comprometidos-, si no que había un aura extraña entre ellos, algo secreto que lo hacía apretar los dientes y retener el aliento. Cuando Hermione se giró para mirar a Ron y él intentó rehuirle la mirada, ahí lo supo.
Lo podía ver claramente ahora.
Granger tenía una muy buena máscara, siempre seria, cordial, a veces incluso amigable cuando hablaba con alguien que conocía. Pero cuando sus ojos observaban a Ron, por un segundo, todo su teatro se iba. Y había alegría, tristeza, añoranza en su mirada. Y lo supo al momento. Ella estaba enamorada de él. Realmente lo estaba. No era solo el contrato para ella, era Ron mismo, ella lo amaba, quién sabe desde cuando y ahora sería su esposa. Lo peor de todo era que Ron, evidentemente, también lo sabía. Estaba en la forma en que pocas veces la miraba directamente como queriendo mantener la distancia pero su lenguaje corporal no la rechazaba probablemente para no herirla.
Draco tuvo que alejarse para poder tomar algo de aire. Sentía un peso en el pecho y su estómago revuelto. Caminó entre la gente sin mirar para que no lo detuvieran para conversar y siguió hasta que llegó al jardín, encontrando un lugar donde no fuera visto para poder sentarse un momento.
Esto cambiaba todo. Ron había estado equivocado. El pelirrojo le aseguró que era solo un contrato y puede que de su lado lo viera así pero era obvio que la castaña si sentía algo profundo por él. ¿Eso acaso no les daba un chance? ¿No era mezquino de su parte el no dejar que tuvieran una oportunidad de construir un matrimonio solo porque no quería estar solo? No estaba enamorado de Ron. Lo sabía. Era algo que se asemejaba mucho y a veces lo confundía pero no era amor. Ron no era para él. Estaba con tiempo prestado y eso era algo que tuvo claro desde el principio. Entonces ¿Por qué insistir en mantenerlo a su lado si el pelirrojo podía tener un chance de tener amor verdadero? Granger no era plato de su gusto pero no había negación de la sinceridad de sus sentimientos.
Todo era caos en su cabeza, no sabía que hacer ante esta repentina revelación y se cubrió el rostro con las manos, concentrándose solo en respirar. Su vida se volvía cada vez más y más complicada y sentía que cada decisión que tomaba solo volvía las cosas más enredadas. Aparte había tomado suficiente champagne como para no confiar en sus propios pensamientos en estos momentos. Se dijo que no haría o diría nada hasta que pudiera pensarlo bien y soltó un largo suspiro, mentalmente dándose fuerzas para volver a la fiesta.
-¿Sunny?- Draco se giró, mirando con sorpresa a su amiga.
-¿Pansy? ¿Qué pasó?-la morena no estaba vestida como para fiesta. De hecho, se veía un poco agitada, con la misma ropa con la que solía andar en casa y unos papeles en su mano que estaban medios arrugados de lo fuerte que ella lo estaba sosteniendo.
-Oh, Sunny... tenemos que hablar-dijo ella con gravedad, extendiéndole los papeles.
Genial ¿Qué más podía ocurrir ahora?
