Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Todo esto es creado por la autora J.K Rowling y esto no tiene fines de lucro.


Como buen deber de mejores amigos, en nuestra obligación estar en las malas cuando a uno de nuestro grupo lo esta: tienes que detestar al que le rompieron el corazón, aprender a ver lo bueno del desgraciado/a que te lastimó y apoyar todas y cada una de las decisiones que decida sin poner objeción.

Lastima que la vida pone a cada uno en su lugar. Y ahora no sabes si tener un deber moral o una intervención del más allá.

—Neville Logbotton Luna Lovegood—


La primera vez que Neville encontró a Ginny Weasley llorando por amor fue una fría noche de Agosto durante su cuarto año de la joven y el quinto de él. Su idea principal había sido ir a las cocinas de los elfos siendo que se había quedado con hambre después del almuerzo y no veía mejor alimento en esos momentos que una humeante taza de té de jengibre y un rico manjar de galletas de chispas de chocolate.

Sin embargo, su plan se vio opacado cuando ya estando a unos metros del recuadro de frutas, un llanto junto a unas palabras distorsionadas por el eco lo detuvieron en seco. Todo ese alboroto solo lo escuchaba el pelinegro gracias a que a esas horas el castillo se encontraba prácticamente vacio -si su reloj mental no le fallaba, eran las 1:15 de la madrugada-, y a pesar de que todo dentro de él decía que no se entrometiera, su preocupación por saber quien lloraba se hacia más fuerte con el pasar de los segundos.

Finalmente encontró el lugar de donde provenía el llanto: atrás de una estatua de una gárgola que daba sombra y en cubría demasiado bien la parte de atrás de un tapiz; vio los zapatos lustrados de una chica, y la capa con tonalidades azul pertenecientes de una Ravenclaw.

—Ya Ginny, no me gusta verte así.— esa voz la reconoció como la voz de Luna Lovegood. A pesar de haber compartido con ella un solo viaje en el tren de Hogwarts junto a Harry y la pelirroja, le había parecido demasiado simpática y un poco inocente -se parecía un poco a él en eso-.

—No puedo evitarlo, Luna. ¡Me siento como una estúpida de mierda!— más llanto desgarrador por parte de la chica Weasley daño como una daga al corazón del joven; Ginny era una buena chica con un corazón de oro, no merecía nada soltar todas esas lágrimas desgarradoras.

Importandole poco que lo tomaran por entrometido, quitó el tapiz de un solo tirón encontrando a Ginny hecha un ovillo con las piernas juntas a su pecho y los ojos rojos por las lágrimas, mientras que Luna estaba sentada junto a ella y su mano intentaba darle consuelo frotandolo demasiadas veces en su brazo izquierdo.

—¿N-Neville?— la pelirroja abrió demasiado los ojos por la presencia inesperada del compañero de su hermano, creia que el lugar estaba desierto por la hora y por eso se había tomado la libertar de llorar sin despertar a nadie.— ¿Q-Q-Qué haces a-aquí?

—Vine por algo de comida.— contestó mientras se incaba frente a ella con una pierna. Sin que esperara su caballerosidad, le quitó las pocas lágrimas que aun rondaban por sus mejillas, ella se sonrojo ante el gesto.— ¿Por qué lloras, Ginny?

—Y-Yo...-

—Ayer fue su cumpleaños.— por ella, la rubia había contestado pero para Neville eso no fue una novedad; él mismo la había felicitado en los pasillos cuando la encontró hace unas horas, y pudo ver que varias personas tambien le daban sus buenos deseos por una vuelta más al sol.

—Si, Luna eso ya lo sabia. Incluso yo...-

—Harry no se ha acordado.— terminó su idea haciendo que las lágrimas de Ginny volvieran a salir con más fuerza; como si decir dichas palabras hubiera reavivado sus deseos por desahogarse.— Ginny esta triste y se siente desdichada.

—Luna...-

—¡ME SIENTO COMO UNA ESTÚPIDA!— soltó asustando a ambos chicos que la vieron como si no la reconocieran; Neville no sabia ni por asomo que es lo que la chica sentía, al final nunca se había enamorado, pero en su mente ya Harry tenía tres estacas y dos cuchillos clavados como budú.— ¿DE VERDAD PENSÉ QUE HARRY ME IBA A SIQUIERA DESEAR LOS BUENOS DÍAS? ¡NO! ESTA MÁS INTERESADO EN CHO QUE EN UNA TONTA NIÑA ESTÚPIDA QUE BABEA POR ÉL Y BESA EL SUELO POR DONDE PISA. ¡QUE INGENUA!

Esa noche el chico la recuerda por dos cosas importantes que marcaron un antes y un después: había comenzado una bella amistad con ambas chicas que lo hacian sentir seguro, y tras una madrugada de maldecir a Harry, las locuras de Luna y los chistes malos de Neville; Ginny decidió seguir adelante, no merecía desperdiciar su vida y su amor en alguien que no lo merecía.

Neville estuvo de acuerdo. Luna conservó sus objeciones para ella misma; al final su deber de mejor amiga era apoyarla.

Harry Potter podría pudrirse en el mismísimo infierno si por la pelirroja fuera. ¿Y qué si algún día Harry se fijara en ella? JA, antes las ardillas vuelan.


Luna Lovegood miraba el bello cielo azul esperando ver algún roedor volador en el cielo en ese momento. A su mente llegó el recuerdo de la noche en que Ginny decidió comenzar a ser ella misma, recordando perfectamente que como su mejor amiga pelirroja había dicho que el día en que Harry Potter se fijara en ella, los roedores de cola esponjosa que trepada en los árboles comenzarían a volar por su cuenta.

Y estaba claro que sus ojos no le mentian.

Había ido junto con Neville en busca de Ginny para juntos ir a la biblioteca en busca de información para los TIMOS de ambas; el pelinegro iba como profesor privado para las lecciones de Herbologia que tenía planeadas con las chicas; pero antes la chica Weasley había ido con Hagrid para que le explicara algunas cosas de Cuidado de Criaturas Mágicas que aun no entendía.

Lo que nunca se esperaron ambos chicos fue que al llegar, un nada discreto Harry Potter se encontraba detrás de un árbol, viendo de vez en cuando a Ginny junto al guardabosques cerca del lago mientras este le explicaba algunas cosas sobre los seres que vivian ahí. En el regazo del chico había una libreta que de vez en cuando, Potter se ponía a escribir ignorando a la gente a su alrededor.

Más patético no podía verse ante los ojos de Neville y más tierno no podía verse a los ojos de Luna.

—Parece un acosador.— murmuro Logbotton un poco asqueado; y es que había tenido sus reservas con Harry tras la noche después de haber encontrado a Ginny llorando en un rincón por su culpa.

—A mi me parece adorable.— la voz de Luna resultaba ser un poco risueña. A ella ahora se le hacia sorprendente como los roles habían cambiado, siendo Harry el que besaba el piso por el que su mejor amiga pisaba, y ella lo ignoraba olímpicamente.— ¿Deberíamos hacer algo?

—¿Algo como romper sus ilusiones? No suena nada mal.— y con eso, Neville se acercaba al chico con las orejas rojas, seguido de cerca por Luna que no parecía muy preocupada por la idea.

Cuando Harry los vio acercarse, básicamente escondió el cuaderno donde se la había pasado escribiendo durante media hora y aparentaba leer un libro que Hermione había dejado junto a él tras haber convencido a Ron de acompañarla a la biblioteca por más -el ojiverde estaba seguro que fue su excusa para que ambos se fueran a besar como unas sanguijuelas bajo la torre de astronomía sin sentirse culpables de dejar solo a Harry-. Y es que el chico no sabia que hacer con los dos mejores amigos de la chica de sus sueños cerca de él.

—Hola Harry.— la rubia fue la única que le brindo una sonrisa extrañando un poco al moreno; normalmente Neville tambien lo saludaria pero, al contrario solo lo veía con enojo, el seño fruncido y los brazos cruzados.

Había visto pocas veces a su compañero enojado. Esta podía contar como la más fuerte hasta ahora, y eso ponía a Harry un tanto ansioso.

—H-Hola, chicos...— comenzaba a pensar que no le habían enseñado nada del habla cuando era bebé, últimamente todos veian a un Harry que durante los primeros años en Howgarts nadie había visto: era tímido a la hora de hacer algo, tropezaba cada tanto podía y era demasiado inseguro. Neville recordaba hace unas semanas como se la paso rebuscando en su baúl todo lo que tenía mientras Ron se reía a carcajadas de él, al parecer nunca encontró lo que buscaba pero nunca le preguntó al respecto.— P-Pero, ¿que hacen aquí?

—Veníamos con Ginny para que Neville nos enseñara herbologia para los TIMOS.— contestó la rubia con una sonrisa. Ella no odiaba a Harry, entendía que a cierta edad los niños son algo lentos y lelos para temas en concretó, pero había visto a Harry raro últimamente y sospechaba por que o a quien se debía eso.

—¿Que haces tu aquí, Potter?— el pelinegro se sobresaltó porque Neville le hablara en su apellido, Luna en cambio lo miro con los ojos saltones expresivos y lo regañaba.

—Neville, para.

—Eh, pues veras...— no podía explicarle a los chicos que, en una intensa desesperación por escapar del amor que se profesaban sus mejores amigos y de toda la bola de chicas que querian invitarlo al dichoso baile de San Valentín, había visto a Ginny en uno de los pasillos despidiéndose de su novio y caminando hacia los jardines de Hogwarts; y él como buen acosador enamorado la había seguido y se había ocultado en los arbustos.— Yo estaba...-

—¿Acaso eres un acosador demente?— Luna cerró los ojos al verse venir este problema y ponía dos dedos apretando el puente de su nariz.

Si Ginny se enteraba, iba a ahorcar a Neville por metiche.

—¿Disculpa?— Harry no sabia donde meter la cabeza.

—¿O es que nos crees demasiado estúpidos para no saber que estas bien a Ginny desde aquí con Hagrid mientras que escribes Merlín sabe que?

La cara de Harry paso de un color natural al blanco como papel, las manos comenzaron a temblarle al igual que las piernas. Estaba acabo, él sabia que Luna y Neville eran los mejores amigos de Ginny, y si ellos sabían de sus sentimientos hacia la pelirroja no durarían en decírselo terminando con una humillación y un rechazo que aun no estaba dispuesto a soportar.

—N-N-No se de q-q-que...-

—¿Eres tan valiente para negarme que te gusta Ginny en la cara?— el de ojos café estaba rojo de ira, había cruzado los brazos y sus puños estaban bajo sus axilas para evitar soltarle un puñetazo a su compañero de cuarto.— Siempre creí que Ginny era demasiado para tí, tanto que me daba coraje verla tan triste por tu causa.

Eso si sorprendió a Harry, pues el chico nunca se entero -y la verdad en su momento tampoco le intereso- de como Ginny había sufrido sus sentimientos cuando él estaba absorto en otras cosas como para prestarle atención. En estos momentos se sentía estúpido y un poco enfermo.

—Yo no sabia que...-

—Vete al demonio, Harry.

Neville no espero que el chico Potter dijera nada y se encamino hacia la cabaña de Hagrid para con Ginny; estaba seguro que Luna no lo seguia pero tampoco podía jalarla para que dejara al chico en paz, al fin y al cabo eran amigos de él, y por eso estaba seguro que se arrepentiria en unas horas por hablarle así y no tardaría en ofrecerle una disculpa.

La rubia por otro lado, cruzó los brazos mientras intentaba fulminar con la mirada a Neville a la distancia -la verdad nunca había fulminado a nadie con la mirada, pero sentía que el chico se lo merecia-, y hubiera seguido así durante un rato sino fuera por la pregunta que soltó Harry:

—¿Neville...— su voz se escuchaba casi como un susurro, lo que hizo que la rubia se acercara un poco más a su cara, la posición no era la más cómoda más no se quejaba.— Todo lo que dijo Neville es cierto?¿He dañado a Ginny?

Aquí es cuando Luna tuvo un dilema demasiado grande. Ella apreciaba mucho a Harry, le había caído demasiado bien y había escuchado maravillas dichas por Ginny desde sus primeros años desde que comparten clase; y por eso no quería mentirle respecto a sus errores, pero tampoco deseaba dañarlo.

—Creo que tu silencio contesto a mi pregunta.— Harry intento sonreir con normalidad pero hubo algo en su gesto que no le salio. Para evitar preguntar algo tan estúpido, decidió que lo mejor era acomodarse en su sitio intentando mantener la mente ocupada.

No se dio cuenta cuando la libreta de su bolsillo salio, y cayo justamente a los pies de Luna. El chico comenzó a removerse el cabello mientras ella miraba el objeto un tanto curiosa.

—¿Que es todo lo que escribes, Harry?

Él finalmente vio a que se dirigía la atención de la chica; y aunque le daba algo de vergüenza contestar tampoco podía decirle que no. Al final Luna había sido la única que siempre era sincera con él.

—Estaba pensando en un regalo para Ginny.— la rubia abrió sus ojos saltones por la sorpresa, pues de todo lo que ella pudo haber pensado, eso fue sorpresivo.— Escuche que aprobó su examen de Defensa con el Expecto Patronus, y quería darle un detalle. Últimamente le he enviado rosas u chocolates anónimamente cuando saca una buena nota o tiene un mal día, pero estoy tan orgulloso de ella porque se lo que se ha esforzado en que le saliera mejor el conjuro, que quería darle un detalle especial.

—Eso... De verdad me ha sorprendido Harry.— era sincera, muchas veces se había imaginado una faceta de Harry enamorado pero, ni en su loco cerebro se había imaginado a un Harry emocionado por pequeños logros que su amiga tenía día con día.

—Se que he cometido errores antes, Luna. Cada día arruinado, cada oportunidad robada, cada cumpleaños olvidado; creeme, se que no me merezco a Ginny pero... Estoy tratando de que ahora vea que me tendrá ahí siempre que lo necesite, que estoy dispuesto a arriesgarme o a sacrificar mi propio bien a cambio del suyo.

No pudo evitar no sonreir por lo tierno que se le hicieron las palabras de Harry. Si Ginny supiera como intentaba meterse de apoco en su corazón, ella no dudaría en darle una oportunidad.

Aún tenía fe en los dos, solo tenía que esperar un poco más antes de que todo se resolviera.

—No te rindas, Harry.— se había incorporado al ver como Neville había llegado con su mejor amiga y se ponía a hablar con Hagrid y ella haciendo tiempo para que los alcanzara.— Todo ira a su favor, ya lo veras.

Lo dejo solo en su rincón un poco más tranquilo de recibir apoyo por parte Luna. Y tenía razón, él no tenía porque desanimarse por las palabras de Neville, poco a poco estaba haciendo su lucha y construyendo su camino para colarse una vez más en el corazón de su amada.

Solo tenía que seguir tratando.

Por otro lado, cuando finalmente el trío de plata -llamado así por los estudiantes del colegio que, decían eran la segunda tropa después del trío de oro, y de los alumnos más poderosos- había llegado a la biblioteca, y la pelirroja tuvo que ir por sus libros a la sala común, Luna encontró su oportunidad de contarle a Neville todo lo que Harry le había confesado.

Y aunque al principio el chico no dijo nada, el tema se quedo zanjado por una frase y la última que soltería respecto al tema.

— Ver para creer, Lovegood. Ver para creer.


Nota de Autora:

Me auto-sorprendí con este capitulo. ¿Enserio esto lo escribí yo?

CUANTO ME AMO! Jajajajaja, no es cierto :"3. O sea, si me amo pero, ya entienden.

¿Cual creen que es el siguiente personaje que le dara consejos a Harry? 3

Recuerden que esta historia también la pueden encontrar en Wattpad, mi usuario es conocido como @filevengirl011

La canción para este capítulo sería Don't Blame Me de Taylor Swift.

Nos vemos en la próxima publicación.