Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Todo esto es creado por la autora J.K Rowling y esto no tiene fines de lucro.
—Como deber de hermanos mayores, normalmente es nuestra responsabilidad alejar alimañas que quieran dañar la pureza e inocencia que representa para nosotros nuestra hermana menor.
Claro esta que, una vez cada cierto tiempo puede llegar un sujeto que nos caiga como un bendito y, cuando ese momento llega es cuando tenemos la dicha de decir "ya no solo es nuestra hermana, ahora tu eres parte de la familia.—
Fred y George Weasley
Si algo caracterizaba demasiado a los gemelos Weasley y que solo conocíanlas personas cercanas a ellos, eran lo chismosos que podíanllegar a ser cuando algo les llamaba la atención o los intrigaba a tal grado que no podíansacárselode la cabeza. Claro, eso no queríadecir que fueran malas personas, solo les gustaban estar al tanto de las cosas y no meter la pata como usualmente lo hacían.
Fue durante las vacaciones de Navidad cuando uno de estos momentos habia acongojado a estos hermanos pelirrojos: ellos como los buenos observadores que eran, se habian percatado que el invitado de este año, Harry Potter balbuseaba mucho en voz baja cuando nadie creía que lo veía, del mismo modo su hermano Ron lo miraba un poco extrañado y no debaja de desaparecer durante las tardes al almacen de escobas para hacer Merlín sabe que.
Es por eso que esa tarde, ellos ya hartos de no comprender lo que sucedia, decidieron pausar por un momento el nuevo producto que estaban provando para su negocio de bromas que iba en aumento, y aprovechando que Harry se habia ido con su madre, Ron y Ginny al pueblo, consideraron que era el momento perfecto para ir a ver las cosas de Harry y ver de una vez por todas lo que estaba ocultando.
—¿Esto no sería considerado allanamiento, Fred?— preguntó a su hermano cuando, después de 3 horas ya habían revuelto todo el baúl de Harry sabiendo que tenían que volver a acomodarlo para que no sospechara de que alguien paso por ahí.
Fred, terminando de leer una de las tantas cartas que Lily Potter le mandaba a su hijo para saber como estaba, cuando vio el mismo desorden que su gemelo y murmuraba una palabrota en voz baja. No habían previsto que esto se tardaría, pues pensaban que Harry no era tan ordenado como la novia de su hermano Ron, sería demasiado fácil encontrar evidencia de su raro comportamiento.
Fue en ese momento que la puerta principal de la madriguera se abrió y las voces de su madre, sus hermanos y el pelo negro se escucharon debatiendo que a los gemelos comenzaron a sudarles las palmas de las manos. Estaban jodidos.
—¡Oculta todo, George!
Con un movimiento de varita, ambos lograron enviar todo a su lugar cuando las voces de Harry, Ron y Ginny ya se encontraban subiendo las escaleras.
Estuvieron a punto de desaparecerse sino hubiera sido porque, de uno de los calcetines que aún estaba por guardarse en el baúl, una pequeña libreta callo al suelo forrada de piel de dragón y sellada con un hilo marrón para evitar que las páginas se salieran del encuadernado.
—¿Eso es... lo que creo que es?
Una vez más, las voces de los mejores amigos se acercaba cada vez más. Sin embargo, le dio el tiempo suficiente a Fred de ir, recoger lo que sea que habían hallado y volver junto a su hermano.
—Vámonos ya.
Ya en su habitación, los gemelos abrieron el cuaderno después de haber hecho un pactó de que nada saliera de la boca del otro respecto a lo que habían hecho, además de auto-convencerse en que no habían hecho una invasión a la privacidad.
Pudieron pensar en muchas cosas; desde que Harry estaba en el mundo muy complicado de la magia oscura o que comenzaba a hacer un plan malévolo contra Draco donde lo tenía que aventar de la torre de Astronomía.
Lo que si nunca se imaginaron fue encontrar una faceta de Harry que, en su vida creerian ver tan patética y que les diera tanta lástima.
A 2 meses de ese incidente, Fred y Georgie no paraban de observar cada que Harry y su hermana Ginny estaban juntos en una habitación. Normalmente era la pelirroja quien iniciaba una conversación entre ambos y el pelinegro a duras penas le seguia el hilo. De la torpeza ni se hablaba, los gemelos estaban dudando seriamente de crear un botiquin de primeros auxilios para cada que un nuevo pequeño rasguño o golpe aparecia en la piel de Harry antes de que su madre y la de él comiencen a pensar que alguien le hacia bromas pesadas a Potter.
Pero en estos momentos eso no era importante; Fred y George no dejaban de observar a Harry que estaba tranquilo haciendo su trabajo de Encantamientos con sus mejores amigos, y entre ellos se estaban debatiendo seriamente en hacer lo que por un tiempo llevaban pensando.
—Siento que nos estamos aprovechando, Fred.—dijo la copia exacta de él intentando convencer a su hermano y así mismo que cometían un error.— Si mamá o la señora Potter se llegan a enterar, nos matan.
—Estas exagerado, George.— la verdad era que no pero, ya estaba el producto listo y, gracias a las políticas de Hermione y Ron al ser prefectos, no podían obligar más a los niños de primero para que probaran sus nuevos productos.
Este producto en específico era muy importante. Era el detonante para que la tienda de bromas de Honsmade quisiera promocionar sus ventas y así tener un contrato de más de tres años con el 75% de sus ganancias intactas; y aunque lo que estaban a punto de hacer se llamaba chantaje, no tenían más opción.
—Muy bien.
—Aquí vamos.
Los dos se acercaron en el momento en que Hermione y Ron compartían un lindo momento de pareja -consistía en que la castaña le hablará al oído a su hermano y este le daba pequeños besos en la mejilla provocando arcadas en Harry por la miel que representaban- y fue precisamente Harry quien los vio llegar.
—Hola chicos.— saludo el azabache terminando el pergamino que llevaba tres días sin acabar. La pareja finalmente tomó cierta distancia, lo que en el fondo Harry agradeció.
—Hola tortolos y tercera rueda.— George fue el que dijo eso sonrojando a su cuñada y hermano, mientras que el ojiverde no pudo evitar reírse.
—¿Que necesitan para que vengan a interrumpir?— a Ron no le agradaba que ellos estuvieran ahí, pero para su suerte de hoy, él no era el blanco de los gemelos.
—De tí, nada. Puedes estar tranquilo, el día de hoy venimos en busca de Harry.
Eso llamó la atención no sólo del mencionado sino que también de la parejita que se puso al instante derecha y los miro a ambos con una ceja alzada.
—¿Qué necesitan, chicos?— a pesar de los nervios, Harry intento mostrarse normal, pudo convencer a todo Hogwarts de ello pero no a ellos, los gemelos Weasley conocían desde los 11 años, y sabían que estaba ansioso por saber sus artimañas.
—Pues verás, chico...— fue así como Fred y George tomaron asiento frente al trío de oro y les explicaron el producto nuevo salta-clases que esperaba ser probado.
»Así que le dije a mi mismo -¿entendieron? Porque George es mi otra mitad- "Mi mismo, porque no le pedimos a nuestro amable y muy servicial amigo, Harry Potter que tiene su historial intachable, y que no dudaría en ayudar a un amigo en apuros que nos ayude probando estos productos?"
En algo tenían razón los gemelos Weasley, y eso era que Harry pocas veces se negaba a hacer los favores que le pedían algún compañero de clase. Sus padres le habían inculcado que, si él tenía la posibilidad de ayudar, que no lo dudará y se lanzará.
Sin embargo, también sabía lo que conlleva meterse en los experimentos de estos chicos problemáticos; no por nada su padre, padrino y tío postizo se juntaban con ellos para darles ideas nuevas, convirtiéndose en colegas de varios de los productos.
—Aunque me encantaría ayudarlos, chicos. La verdad es que no tengo mucho tiempo libre, entre los entrenamientos de Quidditch, las tareas y el Ejercito de Dumbledore se me va toda la semana.
Vaya, aquí era el momento al que los pelirrojos no querían llegar; en fin, lo habían intentado por las buenas y era hora de sacar la artillería pesada.
—Cierto, Harry.— como si nada, los gemelos comenzaron a levantarse de las sillas, pero no se fueron tan lejos para decir lo siguiente.— Tienes toda la razón, estarle viendo el culo a nuestra hermana pequeña mientras vuela en la escoba es más importante que ayudar a dos de tus futuros seis cuñados.
El color en la cara de Harry desapareció al mismo tiempo que la cara de Hermione cambiaba a la de sorpresa y la de Ron a una roja por la vergüenza.
—Más respeto que también es su hermana, tarados.— murmuro el sexto hijo de los Weasley.
—Lo sabemos pero, no podemos tapar el sol con un dedo Ron.
—¿C-C-Como saben que...-?
—Uff, Fred... ¿Acaso recuerdas lo que decía interesante página del cuaderno marrón que encontramos en la habitación de Harry las vacaciones pasadas?
Diablos, si el ojiverde estaba asustado ahora se veía como si quisiera vomitar hasta sacar todo lo que su estómago tuviera del almuerzo.
—Oh si, George. Era algo como... "Hermoso cabello color del fuego. Mejillas llenas de estrellas llamadas pecas. Tu culo me llama a tocar, donde mi imaginación ya no puede ocultar."
La mesa quedó en silencio por ese mal hecho poema que Harry había hecho junto a otros muchos en la humillante libreta que creyó haber dejado en su casa después de las vacaciones. No se preocupó tanto en buscarla pues sabía que su madre y padre jamás se acercarian a su habitación a menos de que fuera necesario.
El golpe sordo que dio Ron al azotar sus manos en la superficie de madera de la mesa exaltó a su novia y mejor amigo. Antes agradecía que Ron no supiera Legemancia pero, ya no valía la pena si ya había escuchado la humillación de su poema.
—¿Asi es como piensas a mi hermana, pervertido?— nada más no gritaba porque, por el rabillo del ojo descubrió a Ginny junto a un grupo de chicas de tercer año había llegado a la Sala Común del brazo de Dean.
Pero para su desgracia, él no fue el único que se dio cuenta de ese detalle.
—Mmm... Me pregunto que pensara Ginny de ese poema junto a los otros veinte que encontramos en la libreta.— aunque no lo pareciera, los hermanos de sentían mal por estar haciendo una artimaña tan sucia para su propio bien, pero también sabían que sino precionaban los botones correctos, no conseguirían que Harry avanzara de su poso de Friendzone en donde estaba bien profundo.
—No se atreverian.— murmuro el azabache. A todo esto Hermione y su novio no hacían más que dar miradas de un lado a otro.
—Un consejo, Harry.— George se acercó hasta que lo tocó del hombro y lo sacudió levemente.— Para la próxima, no dejes tus más oscuro secreto en manos de un Weasley. Somos capaces de todo con tal de salirnos con la nuestra.
Un guiño de ojo por parte de ambos, y se comenzaron a alejar de la mesa del trío de oro en dirección al grupo donde Ginny estaba siendo el centro de atención.
Y por eso no tardo ni 5 segundos para que Potter de la silla como si tuviera un petardo metido en la silla y los alcanzará a un metro de distancia.
—¡Esta bien. Esta bien!— los tomó de ambos brazos para llevarlos a un oscuro rincón de los tapices para que nadie los molestara.— Los ayudaré, pero por favor no le digan nada a Ginny de esto. N-No estoy listo aún.
Tampoco eran unos malditos, no planeaban decir nada de los secretos de alguien que consideraban parte de su familia. Se sintieron mal las próximas siete horas cuando probaban los hechizos en los pasteles de calabaza.
—Esto está mal, ¿lo saben, cierto?— Hermione y Ron los habían ido a visitar cuando la luz de día había caído, Harry se encontraba ya noqueado encima del escritorio del profesor Sloughor mientras Ron le daba leves cachetadas para que reaccionara.
—No nos veas como los malos del cuento, Hermione.— río Fred porque Harry había comenzado a decir incoherencias, en especial sobre su hermana y comenzaba a tener alucinaciones, no faltaba mucho para que tuvieran que llevarlo a enfermería.
—Exacto, solo queremos darle un pequeño empujon a nuestro próximo cuñado.
—Se que nunca planearon decírselo.— la chica se cruzó de brazos al ver a su mejor amigo intentar acercarse con Ron como si lo confundiera por el cabello rojo a alguien que en su mente nunca dejaba de pensar; tampoco era como si las alucinaciones lo ayudarán mucho.— Lo que aún no entiendo es, ¿por que lo hicieron de todos modos?
Ambos se miraron entre ellos antes de reírse, no cabía duda de que la mente entre gemelos se podía entender entre ellos.
—Solo queríamos darle un pequeño empujon a nuestro próximo cuñado.
—Y ya que, él nos hizo un favor, es nuestro deber devolverle el pago ¿no te parece?
Nota de Autora:
Feliz cumpleaños Harry!!! El capítulo lo publique desde ayer en la noche en Wattpad y esta sin editar, pero espero que les guste y sigan apoyando esta idea 3
Recuerden que esta historia también la pueden encontrar en Wattpad, mi usuario es conocido como @filevengirl011
La canción para este capítulo sería Classic de MKTO.
Nos vemos en la próxima publicación.
