14/09/2021
Fecha de inicio

10/07/2021

Wow, estoy orgullosa de lo poco que me tomó xD

N/A: Si a alguien le sorprende lo mucho que estoy actualizando es porque en realidad estoy procastinando estudiar para mis exámenes. Soy horrible. Okay bye


-¿Cómo te sientes hoy?

-Cansada.

Ya llevaban alrededor de cuatro días en la casa de campo y Ginny había estado muy enferma por tres de ellos. Al inicio no había sentido la pegada de la quimioterapia, manteniendo su ánimo y entusiasmo de qué tal vez tendría suerte y podría sobrellevar estos días sin mucho problema, lo que le permitiría mantener su secreto por un tiempo más. Rápidamente se dieron cuenta que eso no sucedería. El segundo día comenzó mal, la pelirroja no podía soportar siquiera el olor de la comida y se sentía constantemente mareada. Draco se mantenía a su alrededor, revoloteando con una mirada preocupada mientras intentaba ser útil de cualquier manera que pudiera. El tercer día fue casi igual, excepto que esta vez vino con vómitos por cada poco que lograba comer, seguido de largas horas de sueño que solo lograban ponerlo nervioso.

-¿No prefieres descansar en tu cama?-le preguntó Draco, dejando una taza de manzanilla a lado de ella.

-El aire fresco me está haciendo bien. Me siento menos mareada-respondió Ginny con una sonrisa y el rubio la observó con admiración. La pelirroja se veía pálida, ojerosa, delgada, estaba envuelta en una gran frazada gruesa desde el cuello hasta los pies y se apoyaba agotadamente en el respaldar del sofá, su vista fija en los inmensos jardines. Aún así, no había perdido su sonrisa o su amabilidad o sus ánimos. Ella era realmente una mujer increíble.

Y Draco se sentía muy culpable.

En estos días, a pesar de haber estado distraído cuidando de Ginny, no había podido dejar de pensar en lo que pasó en la fiesta. A la mañana siguiente se había despertado antes que saliera el sol, aún en los brazos de Harry y había tenido que huir con mucho cuidado para no despertarlo. Pansy le había dejado un mensaje con la ubicación de las llaves, estaban bajo su almohada, y Draco tuvo que volver a infiltrarse en el cuarto del moreno para dejarlas de regreso en su sitio. Después de eso no había perdido tiempo en bañarse, cambiarse e irse lo más rápido que lo llevaran sus piernas.

Había sido un idiota. Ni siquiera podía culpar al alcohol por sus terribles decisiones, no había estado tan embriagado pero se había encontrado en el límite de las cosas que podía soportar. Había sido una combinación de preocupación por la información que estaban buscando, dolor y enojo por la pelea que había tenido con Ron momentos antes, y frustración porque sentía tanto deseo por Harry que ya no quería resistirse. Había querido por una vez olvidarse de todo y hacer lo que le dé la gana.

Mirando nuevamente a Ginny, Draco se sintió culpable porque nuevamente recordaba que Harry no era exactamente libre para hacer lo que quisiera. Lo cuál era irónico por que él era su esposo.

En los días siguientes, Draco intentó olvidarse de todo lo que tenía que ver con Harry y se centró solamente en Ginny. Y la pelirroja de verdad necesitaba su ayuda. La quimioterapia realmente le estaba cayendo muy mal, cada día solo parecía empeorar y el rubio se encontraba asustado. Él había visto como todo esto funcionaba cuando Lucius pasó por ello pero Ginny parecía estar en incluso peor condición que su padre. Él seguía insistiendo para que llamaran a su doctor pero ella se rehusaba, indicando que ya le habían dicho acerca de los efectos secundarios y que todavía tenía fuerzas para aguantar. No fue hasta que un día se desmayó que Draco no tuvo más opción que llamar a su doctor para que viniera a revisarla.

-¿Cómo se encuentra?-preguntó el rubio cuando el doctor salió del cuarto donde Ginny descansaba.

-Nada bien-respondió el hombre con un suspiro cansado, colgando su estetoscopio alrededor de su cuello-La quimioterapia la está matando más rápido de lo que el cáncer lo haría. Tenemos que ver otras opciones y para ello necesito llevarla al hospital. Sería ideal también el avisarle a su familia.

-Tengo que la sensación que será más fácil convencerla de ir al hospital que llamar a su familia-murmuró Draco, sacudiendo levemente la cabeza pero armándose de paciencia mientras entraba al cuarto de la convaleciente pelirroja.


-¿Todavía no hay noticias?

-No.

Harry maldijo y contuvo las ganas de estrellar algo contra la pared, haciendo que su asistente se escapara rápidamente de su presencia. Desde hace unas semanas que no sabía donde se encontraba Ginny, ella simplemente se había marchado dejando una nota en su cama y hasta ahora no había vuelto.

El día después de la fiesta de aniversario, Harry había despertado sintiéndose cansado pero contento, satisfecho. Eso había durado hasta que se dio cuenta que el lado de la cama donde se encontraba Draco ahora estaba vacío y frío. El rubio no se encontraba en el cuarto y luego se dio cuenta que ni siquiera se encontraba ya en la casa. Eso lo frustró tanto como lo calmó. Se calmó porque de esa manera no tendría que lidiar con la frustración que sentía porque todavía lo deseaba. La noche anterior había sido una de las más calientes experiencias de su vida pero lo había dejado hambriento de más. Durante ese día apenas y pudo concentrarse en lo que hacía porque a su mente seguían viniendo imágenes del rubio en sus brazos, gimiendo su nombre, retorciéndose de placer en sus brazos. Quería más. Necesitaba más. Si hubiera sabido que el cogerse a Draco solo lo iba hacer volver loco de deseo, entonces jamás lo hubiera tocado.

Hermione efectivamente lo sacó del ensoñamiento al día siguiente cuando le dio la noticia que Ginny se había ido. Harry se había presentado inmediatamente en Weasley Manor para hablar con una muy preocupada Molly, quién había encontrado la nota. Ron también se encontraba ahí aunque él se estaba calmado y en silencio, simplemente observando mientras ellos hablaban. Cuando Harry sugirió llamar a la polícia, recién decidió intervenir.

-No me parece que sea necesario-cortó el pelirrojo, poniendo sus manos en sus bolsillos.

-¿Cómo no va a serlo? Ginny podría estar en peligro. No debería estar sola, con su salud...-Harry empezó a discutir pero Ron solo alzó una mano.

-Mira, ya me esperaba que ella hiciera esto desde que empezó a mejorar. Su nota era bastante clara. La estábamos ahogando con nuestra sobreprotección y necesita unos días para ella misma. Yo digo que se los demos y si para mañana no tenemos noticias de ella, entonces llamaremos a alguien. No la policía pero alguien de seguridad.

-No puedo creer que estés tan calmado-bufó el moreno y el pelirrojo alzó una ceja.

-Solo conozco a mi hermana más que tú, aparentemente.

Harry había estado furioso con esa respuesta pero se había mantenido callado porque no quería pelear frente a Molly, quién ya se encontraba bastante nerviosa de por sí. Esperó impacientemente a que Ginny se contactara y efectivamente al día siguiente se comunicó para decir que sí, estaba bien y no, no pensaba volver por ahora, estaba tomando unos días de vacaciones sola y quería poder disfrutarlos. No importa lo mucho que su mamá rogó o tanto la molestia como preocupación de Harry, ella se mantuvo firme en lo que quería. Ni siquiera podían ver de donde llamaba ya que salía como número privado. Luego pasaron alrededor de tres o cuatro días en los que no se comunicó lo cuál si empezó a preocupar a todos. Harry ya estaba empezando a desesperarse por no saber que estaba sucediendo hasta que tuvo una llamada inesperada.

-Diga.

-Harry-la voz de Hermione sonaba tensa.

-¿Qué sucede?

-Necesito que vengas al hospital-Harry pausó sus movimientos.

-¿Qué ha pasado?-preguntó urgentemente, su estómago encogiéndose de nervios.

-Es... es Ginny.

-¿Qué...?

-Solo ven. Estamos en el Hospital General. Quinto piso. Habitación 502. No demores-y cortó así sin más. Harry bajó lentamente el celular y se quedó mirando la oscura pantalla antes de apresuradamente coger sus cosas y salir hacia el hospital.


Tanto Draco como el doctor habían estado en lo cierto, Ginny no había estado nada feliz con la idea de llamar a su familia pero mientras la trasladaban hacia el hospital, el rubio logró hacerla ver que su situación no iba a mejorar en unos cuántos días y ella necesitaba el apoyo de su familia.

-Detesto que esto esté sucediendo-musitó la pelirroja mientras se apoyaba en sus almohadas, ya instalada en un cuarto del hospital.

-Lo sé-Draco le dio unas palmaditas en el brazo-pero no puedes hacerlo sola y tu familia te quiere. Así les duela tu situación, estarán aquí para apoyarte siempre. Ellos merecen el estar aquí.

-Ahora detesto que tengas razón-rezongó Ginny pero lo hizo con una pequeña sonrisa. Después de que Ginny llamara a su casa, Draco empezó a sentirse nervioso pero no era por ver a los Weasley. Bueno, no a todos ellos. No sabía como iba a reaccionar Ron cuando supiera que él había mantenido el secreto de lo que le estaba sucediendo a su hermana pequeña. O como iba a reaccionar Harry. Estaba bastante seguro que esa pequeña tregua que habían estado llevando se iba a acabar en ese instante y no precisamente por haberse quitado las ganas.

Cuando llegaron los señores Weasley, Draco salió del cuarto para darles privacidad con su hija. Por el llanto que podía escuchar de Molly, era una escena que realmente no quería presenciar. En cambio, se dirigió a comprar café para él y una manzanilla para Ginny porque estaba seguro que estaría muy alterada por tener que explicar todo esto. Se demoró su dulce tiempo en la cafetería, alargando el proceso todo lo que podía hasta que ya no tenía nada más que hacer y la bebida de la pelirroja estaba a punto de pasar de tibia a fría. Llegó al quinto piso y se dirigió al cuarto, dando unos suaves golpecitos al marco de la puerta antes de entrar.

-¿Malfoy?-Genial. Granger estaba ahí. Aunque una rápida mirada alrededor del cuarto le confirmó que al menos había venido sola y Ron todavía no llegaba-¿Qué estás haciendo aquí?-le preguntó con un dejo de agresividad.

-Hermione, está bien-interrumpió Ginny mientras Draco caminaba hacia ella, extendiéndole la taza de manzanilla sin una palabra-Gracias, Draco-la chica sonrió antes de girar hacia Hermione y sus padres-Draco ha sido un gran amigo y apoyo para mí. Cuando yo no me sentía lista para hablar de esto con ustedes, pues pensaba irme a refugiar a un hotel sola pero él amablemente me ofreció su casa e incluso cuidó de mi cuando la quimioterapia claramente no estaba funcionando. Tengo mucho que agradecerle.

-¿En serio?-Molly miró al rubio con sorpresa y le dio una llorosa sonrisa de agradecimiento, acercándose al rubio y dándole un cálido abrazo, para la sorpresa del chico-Gracias por cuidar de mi hija. Al menos no estuvo sola y te tuvo a ti para ayudarla. Muchas gracias.

-No hay nada que agradecer-murmuró Draco de manera amable aunque se sentía un poco incómodo por la atención. Arthur Weasley solo estrechó su mano también con una sincera sonrisa y el rubio se sintió cohibido porque no creía que en realidad hubiera hecho mucha cosa para ayudar, solo había hecho lo que recordaba que su madre había hecho cuando su padre estaba enfermo. Hermione no parecía nada feliz, sus labios fruncidos al igual que su ceño y se cruzó de brazos, sabiendo que ahora no era un buen momento para ponerse a discutir.

Al cabo de media hora, se escucharon pasos rápidos en el pasillo y Hermione salió para poder interceptar a Harry antes que entrara al cuarto, Ginny esta adormitada y no querían despertarla. Molly y Arthur también salieron, dejando a Draco solo dentro del cuarto con Ginny. Cuidadosamente se acercó un poco a la puerta para poder ver como conversaban afuera, sentía una insana curiosidad por ver la reacción de Harry y también que tan furioso estaría con él antes de tener que enfrentarlo.

Mientras le explicaban a Harry lo que estaba sucediendo, Draco pudo ver como su rostro se iba descomponiendo, todo su cuerpo tenso mientras hacía su mejor esfuerzo por mantenerse en control pero los ojos verdes lucían perdidos, sin brillo y la comisura de su boca seguía yéndose hacia abajo a pesar que él intentaba mantenerse estoico. Draco se movió de regreso hacia su rincón y se mordió el labio. No tenía por qué sentirse mal de lo que había hecho, Ginny le había pedido mantener el secreto, ellos eran amigos y al final había podido convencerla de dejarla acompañarla en vez de que enfrentara todo por sí sola.

-¡¿Quién estaba con ella?!-escuchó la voz elevada del moreno afuera y el rubio se encogió inconscientemente, mirando hacia la puerta al mismo tiempo que su esposo entraba por ella. Decir que estaba enojado era un eufemismo, esos ojos verdes que lucían tristes hace unos minutos, ahora brillaban con un fuego furioso mientras lo miraba.-¡Tú!

-Potter-respondió Draco, aparentando calma con todas sus fuerzas y forzándose a no retroceder cuando Harry avanzó hacia él a zancadas.

-Tú lo sabías. Sabías que ella estaba enferma. ¿Por qué lo ocultaste? ¿Qué demonios le hiciste? Te juro que si la lastimaste de alguna forma, no habrá nadie que te pueda salvar de mi, Malfoy-escupió el moreno, inclinándose cerca a él con su gesto prometiendo violencia. Draco le creía, esa amenaza era más que sincera y no pudo evitar el pequeño estremecimiento que lo recorrió, además de una sensación amarga que se negaba a examinar en este momento.

-No era mi secreto para compartir y no le he hecho nada-respondió con los dientes apretados, poco dispuesto a amedrentarse frente a él-Ginny planeaba irse a un hotel cualquiera, sin nadie que la cuidara. Lo único que hice fue ofrecerle mi casa y ayudarla en lo que podía.

-Oh, tanta generosidad de tu parte. ¿Y a qué se debe eso? ¿Algo más que estés esperando en pago? ¿Algún beneficio que piensas exprimirle a esta situación?-le preguntó salvajamente el mayor y Draco podía ver detrás de él a Hermione y a los srs. Weasley en la puerta. Se sintió humillado y un nudo se le formó en la garganta, sus manos estaban temblando pero solo las apretó para que no se notara su debilidad.

-Ya viví esto con mi padre y sabía que podía ayudarla. No todo se hace esperando un pago-espetó Draco, los ojos grises heridos pero sinceros en lo que decían. Harry lo miró fijamente, dividido entre sentirse molesto, traicionado, estresado y al mismo tiempo sabiendo que el rubio decía la verdad. Pero no quería creerle. Ahora mismo su enojo contra él era lo único que lo mantenía en pie sin caer en el miedo y dolor que sentía dentro.

-Tú...

-¿Harry?

Harry se volvió a mirar a Ginny con rapidez y tragó con dificultad, sus labios temblando ligeramente.

-Ginny...-jadeó el moreno. Sin mirar a nadie más en el cuarto, el hombre caminó directamente hacia Ginny y se sentó en la cama, tomando delicadamente su mano, alzándola para posar un suave beso en el dorso-Me has tenido tan preocupado. ¿Cómo estás? ¿Qué ha sucedido? ¿Te sentiste mal?-le preguntó, acariciando su rostro tiernamente, como si se fuera a romper bajo sus dedos si es que presionaba un poco.

Draco no había estado realmente preparado para ver esto. El saber de la relación que mantenían ellos dos, no era lo mismo que verlo en vivo y en directo, y se sorprendió de la cantidad de envidia que sintió. Envidia sobre qué, no estaba seguro. Puede ser de la manera tan dulce y cariñosa en la que Harry se comportaba con quién quería y era importante para él. Puede ser de Ginny que era simplemente una mujer increíble y había conquistado el corazón de Harry Potter probablemente sin tener que intentarlo mucho. O tal vez solo tenía celos de su relación, porque al menos ellos podían mostrar su cariño delante de su familia y no tenían que esconderse. El punto era que esa sensación amarga que lo invadía era pura envidia y decidió mirar hacia otro lado.

-Sé que ya te lo han dicho-musitó la mujer, su mirada fija en sus manos.

-¿Por qué no me lo dijiste? Pude haber estado ahí, contigo. Gin... no tendrías que haber estado sola-su voz era baja y herida, mientras sujetaba ambas manos de la chica entre las suyas.

-No estaba lista para hablar de esto, Harry. Quería evitar verlos así, verte a ti así. Odio el tener que ser tan débil y estar enferma de nuevo. Pero al menos no estuve sola-añadió ella con una leve sonrisa-Draco me ayudó.

El rubio no tenía ninguna gana de tener que mirarlos pero alzó la mirada cuando pronunció su nombre y le dedicó una ligera sonrisa antes de desviar su mirada nuevamente.

-Ginny...

-Harry-le interrumpió ella, alzando una mano para colocarla suavemente en su mejilla-Draco ha sido maravilloso. Quién sabe que me hubiera pasado si hubiera estado sola, tengo mucho que agradecerle. Por favor, no estés molesto con él por guardar el secreto, fui yo quién se lo pidió.-El moreno frunció levemente el ceño pero no quería causarle ningún estrés a la chica así que solo asintió suavemente y se acercó a ella para abrazarla contra su pecho.


Pansy observaba la información que se encontraba frente a ella con una sensación de triunfo y náuseas.

Ella lo había sabido. Su instinto no le había fallado y ahora había encontrado la evidencia que necesitaba. Eso y muchísimo más.

En sus manos tenía toda la estrategia que Potter había puesto en movimiento para poder llevar a la empresa Malfoy a la quiebra, todas las empresas fantasma que usó, el tiempo que invirtió, las personas que estuvieron involucradas, incluyendo a su mano derecha, todos los papeles con su firma, evidenciando que no había ninguna posibilidad de error que esto había salido de la empresa Potter. Más que eso, había incluso encontrado lo que era un anuncio de prensa preliminar sobre la adquisición de la empresa como un movimiento inteligente de negocios y también insinuando que lo estaban haciendo como una manera de mantenerlo "en familia". Es decir, el bastardo iba a utilizar su matrimonio con Draco como una excusa para poder comprar la empresa. Como si él no hubiera hecho nada, sino que solo estuviera interesado en salvar a la empresa de la familia de su esposo. ¡Qué. Basura!

-Entonces ¿cuándo se lo mostrarás?-preguntó Blaise, sentándose delante de ella, un cigarro balancéandose flojamente en sus dedos.

-Lo más pronto posible, claramente. Si esto lo agarra por sorpresa... quién sabe lo que haga. Tenemos que ser inteligentes, Draco está viviendo en la boca del lobo. Puede correr peligro.

-¿Crees a Potter capaz de dañarlo? ¿O a Weasley?-preguntó Blaise arrugando el ceño, su gesto lleno de incredulidad.

-Oh, ¿físicamente? No. Pero si mental y emocionalmente.

-Vas a tener que esperar a que regrese a su viaje de todas maneras. ¿Aún no sabes a dónde fue?

-No-suspiró Pansy cansadamente-He contactado hasta a Narcissa pero solo dice que Draco está evasivo cuando habla con ella y nunca revela exactamente dónde está. Lo único bueno es que no está ni con Potter ni con Weasley.

-Pansy... ¿has pensando en lo que esto le hará?-dijo el moreno, extrañamente serio-Recién ha empezado a recuperarse de lo de su padre. ¿Y ahora esto? ¿Es Draco lo suficientemente fuerte en este momento?

-Mejor que lo sepa por nosotros a qué lo escuche en las noticias, Blaise-replicó la mujer, recogiendo los papeles de su escritorio-Fuerte o no... Draco tiene que saberlo.


Draco ya estaba más que listo para irse. Ya habían pasado dos horas desde que Harry había llegado y el rubio aún no había encontrado manera de escaparse. Primero fue porque Ginny estaba despierta y lo incluía constantemente en la conversación, lo cuál lo dejaba sin alguna excusa educada para irse, así que tuvo que aguantarse todas las malas miradas del moreno y solo mirar hacia la pelirroja o a sus padres cuando hablaba. Luego cuando ella se durmió, estaba preparándose para irse pero entró el doctor para explicar todo sobre la enfermedad de Ginny y como iba progresando, algo que a él también le interesaba saber así que se quedó por un rato más. Finalmente, ya sin interrupciones, empezó a tomar sus cosas y en eso llegó Ron.

El pelirrojo ignoró a todos en el cuarto, sus ojos solo fijos en la forma de su hermana en la cama, escuchando lejanamente lo que estaban diciendo acerca de su enfermedad y su estado actual, sus puños apretándose cada vez más a pesar de que su rostro se mostraba totalmente inexpresivo. Hermione se acercó a él con preocupación pero Ron ni siquiera la miró, pasando de frente hasta llegar donde Draco se encontraba. El rubio se tensó, también pensando que recibiría otro ataque por haber mantenido el secreto, y no parecía ser el único que lo esperaba, ya que Molly se estaba levantando como si estuviera lista para intervenir pero Draco fue sorprendido cuando Ron repentinamente lo abrazó.

Sus ojos se ensancharon ligeramente, quedándose quieto por unos momentos sin saber como reaccionar porque esto no se lo había estado esperando.

-Gracias-musitó Ron, sorprendiéndolo aún más.

-¿Qué...?

-Gracias por cuidarla-el pelirrojo apretó un poco más su agarre, escondiendo su rostro en su cuello-... Ella está muy enferma-la voz de Ron se rompió en la última palabra.

-Oh, Ron-suspiró Draco, finalmente relajándose y abrazando apretadamente al hombre, intentando brindarle fuerzas de esa manera. No importaba lo que hubiera pasado entre ellos, el que su relación estuviera supuestamente ya terminada, Draco todavía se preocupaba profundamente por él y estaría aquí para apoyarlo.

-No sé que haría sin ella-susurró el hombre y el rubio podía sentir el temblor en su voz.

-Lo sé, lo sé. Pero tienes que pensar positivo ¿sí? No puedes dejar que ella te vea así, solo la entristecería-le dijo gentilmente y se separó un poco para poder mirarlo a los ojos, encontrándolos húmedos- Tú eres su hermano mayor, ella necesitará de tu fuerza. Así que nada de caras tristes. Es mejor que cuando ella despierte, te vea con una sonrisa-intentó darle ánimo y los labios de Ron se curvaron ligeramente hacia arriba.

-Nunca hubiera imaginado... realmente muchas gracias, Draco.-dijo una vez más, sosteniendo las manos del rubio-¿Te quedarías un poco más? Creo que necesitaré tu apoyo-Draco contuvo un gesto, sabiendo que Granger y Potter no estarían nada felices pero no podía negarle nada a Ron cuándo se veía tan frágil por lo que solo asintió suavemente.

Harry no sabía qué era lo que lo ponía más furioso. Que Malfoy hubiera mantenido en secreto que Ginny se encontraba enferma o el hecho que Ron no lo había soltado desde el momento en el que había entrado en la habitación. Mientras conversaba con su hermana, el pelirrojo sostenía firmemente la mano del rubio entre las suyas, lo que hacía que Ginny sonriera divertidamente y que Draco se encontrara con un ligero rubor en su rostro. Un rato después Draco recibió una llamada de Pansy que parecía urgente por lo que empezó a tomar sus cosas para retirarse, asegurándole a Ginny que volvería mañana a visitarla y dándole un breve apretón a su mano a modo de despedida.

-Te llevaré-dijo Ron, levantándose de su asiento.

-No es necesario-interrumpió Harry antes que Draco pudiera abrir la boca para responder-mi chófer está abajo, él te podrá llevar a casa-le dijo al rubio, quién solo frunció el ceño en su dirección pero por dentro estaba aliviado, sentía que Ron quería conversar privadamente con él y no se sentía capaz de hablar con él en este momento.

-Muchas gracias por todo de nuevo, Draco. Te veremos mañana-se despidió Molly, dándole un abrazo maternal mientras Arthur volvió a estrechar su mano. Draco les sonrió levemente. Se despidió de Hermione y Harry con un asentimiento antes de voltear hacia Ron.

-Tranquilo ¿sí?-susurró hacia él, apretando su mano gentilmente-Te veré mañana-el pelirrojo asintió, sonriendo con agradecimiento antes que Draco por fin se marchara.


-¡Por fin llegas!-Pansy se levantó de un salto cuando vio a su amigo llegar y se acercó a él, saludándolo con un abrazo-Me has tenido preocupada, Sunny ¿dónde te habías metido?

-Si supieras-suspiró el rubio, dejándose caer cansadamente en uno de los sofás.

-¿Qué pasó?

-Ginny Weasley está muriendo-dijo a bocajarro. Pansy se quedó boquiabierta.

-¿Ella... qué?-la morena sacudió la cabeza, confundida-¿Cómo que está muriendo? ¿Cómo sabes esto? ¿Es ahí dónde estabas? ¿Has estado haciéndole compañía a Ronald?-no podía ser, sus informantes (léase, Blaise) le habían dicho que tanto Harry como Ron habían permanecidos atareados con otras cosas y Draco no se encontraba con ninguno de ellos.

-Es un poco largo-la expresión en la cara de su amiga le dijo que no se marcharía de ahí sin una respuesta por lo que pidió a una de las sirvientas que les sirviera el té y algo de comer, realmente se encontraba hambriento. Entre sorbos de té caliente y pequeñas mordidas de unos sandwiches de pepinillo, él le contó todo desde el principio, incluyendo la promesa que le realizó a la pelirroja en el cumpleaños de Ron y de cómo terminaron volviéndose amigos. Pansy no podía creerse que Draco se había estado guardando este secreto y se cruzó de brazos.

-Aún no entiendo cómo te metes en estas cosas, Draco. No es una buena idea el enredarte entre esos dos, solo saldrás perdiendo en todo esto. Lo lamento por la chica pero ¿por qué tenías que ir con ella? ¿por qué tienes que estar tú ahí, especialmente ahora que tiene a su familia como apoyo?

-No es solo el que se haya vuelto mi amiga, Pans, o el que ella estuviera sola en ese momento. Es... -el rubio desvió la mirada, bajando un poco la cabeza.-Podía ver a mi padre en ella-confesó en un murmullo, moviendo su pie como si fuera un niño pequeño.

-Oh, Sunny...-suspiró la morena, mirándolo con pena.

-Yo tenía experiencia con esto, podía ayudarla, quería ayudarla. Nadie en su situación debería pasar por esto solo. Pero Dios, fue muy difícil para mi-él tragó saliva, pasando una mano por su cabello-Fue como volver a vivir todo con mi papá de nuevo, cada síntoma, cada dolor, incluso cada sonrisa. Y yo sé que esto no va a acabar. Su doctor no está listo para rendirse pero yo lo veo. Ginny no tiene mucho tiempo.

-Draco, esto no es sano. Solo te estás lastimando a ti mismo. Ella no es tu padre. No es... no es como si pudieras salvarlo si ella se salva-dijo cuidadosamente Pansy y Draco asintió lentamente.

-Eso lo sé muy bien pero no puedo evitarlo. Ya estoy envuelto en todo esto. Ginny quiere mi apoyo y yo de verdad pienso en ella como una amiga. Tengo que apoyarla-el rubio soltó un suspiro cansado y se apoyó en el respaldar del mueble-Harry se veía muy mal... y Ron también, estaba destrozado. Va a necesitar de mi. No puedo ni siquiera pensar en todo lo que está mal entre nosotros, no cuando está sufriendo algo que yo sé muy bien como duele.

Pansy se mordió el labio ligeramente, dándole una mirada de soslayo a los papeles que había traído con ella y la información que había encontrado. Se supone que se lo iba a dar ahora junto con la noticia de lo que había sucedido pero ahora... Draco no parecía exactamente estar en su mejor posición e incluso tanto Ron como Harry estaban pasando por algo que no se lo desearía a nadie y algo que Draco ya conocía muy bien. Irónicamente, ellos estaba viviendo lo que Draco tuvo que pasar por lo que ellos hicieron para tumbar la empresa. Las vueltas de la vida.

-Discúlpame, estoy verdaderamente cansado. Creo que me iré a dormir-Draco se restregó ligeramente uno de sus ojos y se levantó, dándole una leve sonrisa a su amiga y la abrazó como despedida. Notando al folder que tenía con ella, el rubio se separó para mirarla.

-¿Encontraste algo?-le preguntó, su cuerpo tensándose inconscientemente. Pansy dudó por un segundo pero rápidamente negó con la cabeza, dándole una leve sonrisa.

-No, solo quería mostrarte mi avance pero nada concreto todavía-mintió ella y fingió no notar la manera en que Draco soltaba un suspiro aliviado. Definitivamente su amigo no podía lidiar en este momento con la idea de confirmar sus temores justo cuando todos estaban envueltos en este momento tan difícil.

-Oh, bueno. ¿Lo puedo ver mañana? En serio quiero descansar.

-Por supuesto, Sunny. Ve a dormir-ella besó su mejilla y cogió el folder, apretándolo en sus manos mientras salía de la mansión. Tendría que esperar a que las cosas con Ginny mejoraran o llegaran a su inevitable fin pero Draco no estaba para recibir más malas noticias en este momento.


-Contigo quería hablar.

Draco ya había estado listo para poder descansar después de un largo día. Después que Pansy se hubiera marchado, él tomó un largo baño de agua caliente para poder relajar sus adoloridos músculos y se tomó su tiempo en secar su cuerpo y su cabello antes de colocarse su pijama de seda verde, pensando si estaba demasiado cansado para leer un libro o no. Definitivamente no había estado esperando a que Harry entrara repentinamente en su cuarto aquí en Malfoy Manor, hecho toda una furia pero probablemente debería haberlo imaginado.

-No quiero pelear en este momento.

-No me interesa lo que quieras-espetó el moreno, acercándose a él y sorpresivamente tomándolo por los brazos.

-¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?!-exclamó Draco, alzando las manos para empujar al moreno pero Harry simplemente cambió su agarre hacia sus muñecas, sosteniendo ambas fuertemente en sus manos.

-¿Por qué demonios no me dijiste que Ginny estaba enferma? ¿Por qué si quiera te acercaste a ella?

-Suéltame. No tenía por qué decirte nada. No era mi secreto y no tengo que informarte de cada persona en mi vida-espetó el chico intentando soltarse pero Harry no cedía. En cambio, el moreno avanzaba hacia él, forzándolo a retroceder.

-No te hagas el idiota, Malfoy. Sabes muy bien que Ginny es lo más importante para mi y te fuiste con ella. ¡Estábamos tan angustiados! No tenías derecho.

-¡Eso era lo que ella quería! Estaba decidida a irse sola sin decirle a nadie, lo hubiera hecho sea cómo sea y como sea. Al menos yo ya tengo experiencia con esto y pude ayudarla-Harry se detuvo por un momento, admitiendo que eso era cierto a cascarrabias y mirando fijamente a su esposo mientras respiraba agitadamente. Sus ojos se fijaron en los grises antes de resbalar por su rostro hasta llegar a sus labios, sintiendo un apretón en su barriga mientras el deseo se clavaba en él lo cuál lo hizo sentir nuevamente furioso y también asqueado de sí mismo.

-¡Demonios!-empujó a Draco y lo hizo caer en la cama que estaba justo detrás de él, manteniéndose sobre él a cuatro patas.

-¡¿Pero qué haces?!-el rubio observó a Harry con sorpresa y algo de enojo mientras intentaba soltarse.

-No tienes ni idea cómo te detesto. Eres de las personas más insoportables que he conocido en mi vida y quisiera que desaparecieras y no tener que volver a verte nunca más-gruñó el moreno con los dientes apretados.

-Entonce suéltame y lárgate. Nadie te dijo que estuvieras aquí. ¡Vete!-le gritó Draco, aún peleando y sintiendo herido ante esas palabras.

-¡Ginny está muriendo!-rugió Harry.

-¡Lo sé!-exclamó de regreso el rubio.

-¡No, no lo sabes! ¡No lo entiendes!-Harry estaba respirando agitadamente, su rostro distorsionado en un gesto de furia y frustración, sus puños apretando las muñecas del rubio-¡Ella está muriendo y yo, maldita sea, todavía te deseo! Ella va a morir... y yo soy la peor persona del mundo... Estoy a punto de perderla y no puedo, no puedo...

Draco dejó de pelear en ese instante, mirando fijamente a Harry con sobresalto mientras pequeñas gotas caían en su rostro. Harry estaba... él estaba llorando.

-Harry...-musitó suavemente, estupefacto.

El moreno estaba temblando sobre él, intentando con todas sus fuerzas el poder contener los sollozos pero las lágrimas se escapaban de sus ojos, aterrizando en la piel de Draco y el menor se estremeció ligeramente. En los ojos verdes había un dolor que para Draco era tan familiar. Era un tipo de dolor que solo aquellos que habían tenido que ver a una de las personas más amadas en su vida desvanecerse frente a sus ojos podían sentir. Era un dolor sin tregua, fuerte, hueco, oscuro y que se plantaba en el pecho e iba comiendo todo a su alrededor hasta que podías sentirlo por todas partes. Draco lo había sentido con su padre, y aunque había mejorado con el tiempo, era algo que no se desvanecía. Y ahora podía verlo en Harry.

-Está bien.

En ese momento, todo rastro de pelea se desvaneció de él con un suspiro callado y su rostro se volvió sereno y dulce. Harry lo miró fijamente con sorpresa.

-Está bien, Harry-repitió Draco, sus ojos amables y llenos de entendimiento-Todo lo que necesites, está bien. Lo que sea que necesites de mi, tómalo. Estoy aquí para ti. No habrán quejas ni reproches ni burlas ni rechazos. Si necesitas alguien con quién enojarte, aquí estoy. Si necesitas a quién gritarle, aquí estoy. Si solo necesitas llorar y que alguien te sostenga, aquí estoy. Si solo deseas olvidar por unos momentos, aquí estoy. Aquí estoy. No pasarás por esto solo. Lo prometo.

Harry se había quedado inmóvil en su misma posición, sus ojos asustados e incrédulos mirándolo, inseguro de si creerlo o no. Draco liberó una mano del ahora flojo agarre que el moreno tenía en su muñeca y la alzó cuidadosamente hasta apoyarla en la mejilla del mayor, suavemente acariciando su piel con la punta de sus dedos.

-Está bien-dijo una vez más. Harry tembló y apretó fuertemente los labios por un momento, como peleando consigo mismo pero finalmente inclinó la cabeza y la posó en el hombro de Draco.

Al principio estuvo todo tenso, su cabeza en el hombro del menor pero el resto de su cuerpo manteniéndose alejado, intentando poder contener todas las emociones que querían embargarlo pero terminó perdiendo esa batalla y Draco podía sentir como su camisa se iba poniendo húmeda. El sonido de los ahogados sollozos hicieron que algo se apretara dentro de su pecho y sintió sus propios ojos llenarse de lágrimas pero se retuvo de mostrar algún sentimiento. Esto no era sobre él. Era sobre Harry y la mujer que él amaba. Así que lentamente posó los brazos alrededor del moreno, no sabiendo si Harry rechazaría el toque o no. Para su sorpresa, eso fue lo último que bastó antes que toda la resistencia del moreno se desvaneciera y se apoyara completamente contra el cuerpo de Draco, sollozando su dolor y dejándose ser consolado.

El rubio lo sostuvo tiernamente contra su cuerpo, una mano frotando su espalda de arriba abajo mientras la otra iba hacia el cabello negro para acariciarlo. No estaba seguro de cuánto tiempo pasaron así pero él no se quejó en ningún momento, solo cerró los ojos y abrazó al moreno, ignorando con todas sus fuerzas ese sentimiento que se parecía mucho a privilegio porque sabía que pocas, si es que alguna, personas habían visto a Harry de esa manera.

Cuando Harry se quedó dormido aún abrazado a él, Draco se separó ligeramente para poder mirar su rostro, limpiando cuidadosamente las lágrimas que aún rodaban por sus mejillas. Cerrando sus ojos, se inclinó para rozar sus labios contra su frente y sintió que estaba entregando una parte de su corazón en ese gesto.

Estaba en el infierno.


Esta última escena es muy importante y especial para mi porque fue una de las primeras que imaginé para crear esta historia 3