Las siguientes semanas fueron un poco extrañas para Draco. Sus días se dividían entre pasar la mañana o la tarde, dependiendo lo que tuviera que hacer, acompañando a Ginny y a su familia, silenciosamente apoyando a Ron en lo que necesitara aunque eso generara que Granger lo mirara de una manera que si las miradas pudieran matar, él ya habría caído muerto varias veces. Luego tenía que ir a sus clases y hacer sus deberes lo más pronto posible porque sabía que no podría hacerlo en la noche.
Oh, sus noches se habían vuelto completamente reservadas para Harry.
No habían llegado a ningún tipo de acuerdo verbal o algo parecido, pero desde esa vez que se desahogó en sus brazos, Harry había estado regresando cada noche. Al inicio había sido un poco incómodo, el moreno aún reacio y desconfiado, siempre rígido en su manera de acercarse pero Draco había sido paciente, cenando en su callada compañía y ofreciéndole su mano, esperando hasta que la tomaba con duda para poder dirigirlo hacia su cuarto en dónde ambos se cambiarían por algo más cómodo, tomando turnos en el baño y luego el rubio nuevamente tomaría su mano, llevándolo a la cama para que pudiera descansar. Harry se echaría todo tieso mirando hacia el techo pero Draco pasaría uno de sus brazos bajo el cuello del moreno y el otro brazo iría hacia su cabeza para que pudiera acariciar suavemente su cabello. Era usualmente en esos momentos en los que Harry finalmente se relajaba y se giraba, escondiendo su rostro en el pecho de Draco, sus brazos cerrándose flojamente alrededor de su cintura.
No había sucedido nada más que ese silencioso consuelo que el rubio le brindaba y por la mañana era como si nada hubiera pasado. Pero Draco se iba poco a poco acostumbrando a la presencia de Harry a su alrededor y estuvo a punto de sugerir que trajera una maleta con sus cosas en vez de cada dos días ir a por más ropa. Sin embargo, había algo que lo detenía. Sentía que Harry estaba muy frágil, aunque no lo pareciera y no quería presionarlo de ninguna manera. Aparte, no quería delatar el hecho que le gustaba el que Harry estuviera aquí, en su casa, en el mismo cuarto. A veces casi podía sentir que era un verdadero matrimonio, compartiendo juntos el día a día. Tenía que tener cuidado, era peligroso el olvidar que Harry no era suyo, sino de la mujer que actualmente luchaba por su vida en un hospital.
Ese día, Draco había decidido ir a la mansión Potter por algunas cosas que había dejado y pudo ver a Lily en la sala conversando con una de las sirvientas. La mujer le sonrió brillantemente cuando lo vio, extendiendo ambas manos hacia él y saludándolo con un beso en cada mejilla.
-Draco, querido, que bueno que vienes a visitar.
-¿Cómo te encuentras, Lily?- a pesar de que la llamaba por su nombre, Draco aún la trataba con respeto. Al inicio la mujer le daba temor y aún se sentía algo intimidado en su presencia pero ella era muy amable y animada lo cuál lo hacía relajarse.
-Muy atareada con la fiesta de cumpleaños de James. Simplemente hay tanto que hacer ¡Apenas y me alcanzan las horas del día!- Lily soltó un suspiro mientras pedía que les trajeran un poco de té e invitó a Draco a sentarse frente a ella.
-Ya veo. Si hay algo en lo que pueda ayudarte, no dudes en pedírmelo, por favor.
-Oh, querido, no podría-sacudió la cabeza la mujer, viendo a la sirvienta poner la bandeja de té delante de ellos y sirvió un poco en una taza, ofreciéndosela a Draco antes de coger la suya-Sé que estas con todo lo de tus estudios, y apoyando a Ginevra y su familia. Que terrible situación ¿Cómo se encuentra ella?
-Acaba de empezar un nuevo tratamiento. Ha tenido una operación hace poco para remover algunos de los tumores pero todavía quedan, la quimioterapia no estaba funcionando. Lo bueno es que se siente un poco mejor, lo cuál es un avance-Lily soltó un triste suspiro.
-Es una pena lo que está sucediendo y, no me lo tomes a mal, pero es justo lo que me temía.
-¿A qué te refieres?- preguntó el rubio, frunciendo un poco el ceño.
-Ginevra siempre dada a una aflicción u otra. Y siempre tuve el miedo de que un día le diera algo de lo que no podría sanar. El dolor por el que va a pasar mi hijo si ella no logra salir de esto... Intenté tanto protegerlo pero veo ahora que es algo que no podré detener.
-¿Es por eso que nunca les permitiste casarse?- a Draco le parecía que ya iba entendiendo las motivaciones de Lily y se dio cuenta que ella era mucho como Narcissa, solo estaba intentando proteger a su hijo.
-No era sólo la condición de ella. Es sólo que cuando te enamoras joven, no siempre es fácil darse cuenta si es en serio o no. Harry es terco, me es difícil leer sus sentimientos. Me preocupaba también el que se comprometiera y luego se diera cuenta que era un error.
-Entiendo tu punto-asintió lentamente el chico y le dio una leve sonrisa-pero deberías tomarte un tiempo y verlos juntos. Ahí podrías ver que Harry si la quiere en serio- Lily se mantuvo un momento en silencio, examinando a Draco sobre su taza luego sonrió.
-Harry tiene tanta suerte que tú seas su esposo, Draco. No todos hubieran sido tan comprensibles con esta situación como tú lo estás siendo.
-Bueno, Ginny es amiga mía también y quiero poder llevar la fiesta en paz con Harry - eso, sin mencionar esos extraños sentimientos que lo acompañaban desde que Harry empezó a pasar las noches en su casa, con su brazos a su alrededor. Los brillantes ojos verdes de Lily parecían como si fueran capaces de leerle hasta el alma y él se sintió algo nervioso, tomando un poco de té para disimular su incomodidad.
-Como digo, es una suerte-dijo ella con una sonrisa luego cambió de tema-Ahora que lo pienso, si hay algo en lo que me puedas ayudar. Si es que tienes tiempo, claro.
-Por supuesto, dime que es-pidió él, agradecido por la distracción del tema anterior.
-He comprado un caballo para James como regalo. Se supone que llega a nuestra casa de campo este sábado donde finalizaremos el papeleo. Pero el sábado tengo que estar aquí porque van a traer toda la decoración y quiero supervisar que es exacto lo que pedí. ¿Podrías tú ir en mi lugar? Narcissa me contó que eres excelente con los caballos, estoy segura que podrás verificar que mi compra está en buenas condiciones.-esos ojos suplicantes eran bastante difíciles de resistir pero Draco tampoco tenía por qué negarse, no tenía clases y tal vez incluso podría ir a cabalgar.
-Lo haré encantando, Lily. Me aseguraré que todo esté en orden.-la mujer le sonrió radiante.
-Muchas gracias, querido. Tal vez incluso te gustaría pasar el fin de semana ahí. Los terrenos son extensos, el pequeño pueblo que está cerca es encantador y puedes usar el caballo que desees. Estoy segura que también necesitas un respiro del día a día-dijo ella de manera comprensiva y el rubio asintió. Él quería apoyar a Ginny pero estar todos los días ahí era un poco deprimente. Lo único que extrañaría sería dormir en los brazos de Harry. Sacudiendo levemente la cabeza por sus locos pensamientos, el rubio sonrió.
-Eso suena estupendo.
-No se lo has dicho todavía.
Pansy soltó un largo suspiro, girando la cabeza para devolverle la mirada a su amigo.
-¿Cómo puedo hacerlo? Con todo lo que está pasando con Weasley... Si no fuera que ella padece la misma enfermedad que su padre, no habría tenido tantos reparos en contárselo.
-Sabes que en algún momento se enterará y es mejor que esté preparado, Pans. Estas cosas no demoran en saberse y si ya hay un esbozo del comunicado de prensa... Potter pronto anunciará la compra y a Draco le caerá como un golpe.
-Lo sé, lo sé. No es tan fácil, B.-dijo la chica con frustración, mordiéndose una uña.
-No, no lo es-admitió Blaise-pero es preferible a que lo sufra rápido a que siga siendo engañado por esos dos.
-Draco no tiene corazón para estar enojado con ninguno de ellos en este momento y si en caso sucediera, Ginevra no tiene la culpa de ello. Draco quiere estar a su lado para apoyarla. No quiero tener que cortarlo de eso.
-No lo habrías hecho tú.
-Demonios, Blaise, ¿puedes por un momento intentar ponerte en mi posición? Cargar con esta información no es precisamente una caminata por el parque y ya me siento una mierda por no poder decírselo como para que encima tú vengas a tirar piedras también.
-Ya, está bien. Lo siento-dijo el chico, frunciendo los labios. Pansy se alisó la ropa en un intento de calmarse.
-Le daré unos días más. Weasley está iniciando una nueva terapia y esperemos que muestre resultados positivos. Pero incluso si no... no me queda más que decírselo a Draco, así no quiera y cause problemas.
Hermione observaba desde el marco de la puerta como Malfoy, Ron y Ginny conversaban dentro del cuarto de manera animada. La pelirroja lucía un poco mejor ahora que varios de los tumores más grandes habían sido removidos pero aún quedaban y solo restaba esperar a ver si este nuevo tratamiento resultaba. Aún podía sentir la amargura en el fondo de su barriga cuando veía a Ron mantenerse tan cerca del rubio, como si fuera incapaz de soportar la más mínima distancia, pero estaba aprendiendo a ignorarlo. No es como si pudiera ponerse a hacer una escena de celos. Aunque sabía que Ron había decidido darle una oportunidad a lo suyo, esta situación con Ginny había no solo hecho que todo se estanque, sino que incluso habían retrocedido dos pasos. Lo que llevaba a Ron directo de regreso a las manos de Malfoy.
Reprimiendo un suspiro frustrado, ella se cruzó levemente de brazos sobre su torso y se giró para ir hacia la pequeña sala de visitas, yendo hacia una de las ventanas para poder tomar algo de aire.
-Deberías ir con él-dijo repentinamente la voz de Draco, parándose a lado de ella y sorprendiéndola.
-Él preferiría que fueras tú el que estuviera a su lado-respondió la castaña con un pequeño dejo triste, su mirada fija fuera de la ventana y él se giró a mirarla.
-Tú vas a ser su esposa. Eres tú quién debería estar ahí. A pesar de lo que parece, yo no siempre estaré ahí. La persona que siempre estará serás tú. Esos son los votos que harás-el rubio se encogió levemente de hombros, dándole una ligera sonrisa-el matrimonio no es fácil, Granger. Es mejor que te vayas haciendo a la idea.
-Si el ser su esposa significara algo, lo intentaría-Hermione apretó los labios en una tensa línea por un momento pero se sentía deprimida y sin ganas de pelear-... A veces pienso que sería más fácil liberarlo del contrato de nuestras familias.
Draco se sorprendió de que ella le confesara esto pero últimamente la veía alejada y callada, ya no parecía molesta con su presencia, sino más bien... resignada. Y el rubio tenía que admitir que le daba algo de pena, porque ella estaba enamorada del pelirrojo.
-Si eso es en serio lo que deseas, entonces hazlo. Pero no lo hagas porque creas que él quiere estar conmigo. Ron y yo... Yo soy el esposo de Harry y lo seguiré siendo quién sabe por cuánto tiempo más. Ron merece una persona que pueda abrazar con libertad, que pueda llevar a las fiestas y que pase cada noche con él. Merece a alguien libre de compromiso y que lo quiera. Y tú lo quieres, Granger.
-¿Cómo puedes saberlo?-cuestionó la mujer, mirándolo por primera vez.
-Los ojos no mienten-respondió el rubio con simpleza y ella se maravilló por unos momentos, asombrada por su manera directa de contestar-. Estoy a punto de irme unos días a la Villa Potter, no podré venir. Mantente a su lado y muéstrale que puede contar con tu apoyo para lo que necesite.
-¿Por qué me ayudas?-preguntó Hermione repentinamente-No es que nos llevemos bien.-Draco lo pensó por un momento antes de fijar sus ojos en ella, dejándole ver su sinceridad
-Solo quiero que Ron sea feliz. Y creo que tú eres su mejor chance a serlo.
Draco volvió a darle una media sonrisa y se marchó, dejando detrás a una castaña sin palabras.
-Harry. Que bueno verte-saludó Lily cuando su hijo llegó a casa.
-Madre-saludó él, dándole un beso en la mejilla-Solo he venido a recoger un par de cosas.
-Ya casi nunca pasas la noche aquí, cariño. Espero que al menos hayas podido conseguir una cama en el hospital, no creo que sea muy cómodo dormir en sillas-le dijo ella con un leve regaño, preocupada por la salud física de su hijo.
-No estoy... Molly es la que se queda con Ginny por las noches, en caso de cualquier emergencia. Yo... me he estado quedando en otro lado-dijo un poco incómodo mientras su madre enarcaba una ceja.
-Sabes que no serían buenas noticias si es que te ven saliendo de un hotel día sí y día no, Harry. O de Weasley Manor-Lily frunció el ceño ligeramente.
-Tampoco estoy ahí, mamá-Harry suspiró, sabiendo que tendría que decírselo-Me he estado quedando en Malfoy Manor ¿okay? Ya que Draco también anda en el hospital, lo llevo de regreso a su casa, duermo unas horas y luego volvemos al hospital-intentó ponerlo de la manera más inocente posible y trató de ocultar su nerviosismo mientras su madre lo miraba sin alguna expresión por unos segundos.
-Bueno, al menos de esa manera no habrán rumores-dijo ella con simplicidad, caminando hacia el sillón de la sala donde estaba el libro que había estado leyendo-Aunque tal vez te vayas a sentir solo este fin de semana allí sin Draco.
-¿A qué te refieres?-preguntó inmediatamente, siguiéndola inconscientemente.
-Pues que Draco se ha ido desde hace unas horas a la Villa. Me está haciendo un favor yendo a recibir el caballo de tu padre y creo que se iba a quedar todo el fin de semana por allá-respondió Lily inocentemente, acomodándose en su asiento para poder ponerse a leer nuevamente.
-¿El fin de semana entero?-el moreno no quería admitirlo pero la idea lo fastidiaba. Se había acostumbrado a dormir en la misma cama de su esposo y en especial sentir sus brazos a su alrededor, brindándole un consuelo silencioso toda la noche.
-Pues, sí. Con sus clases y las idas al hospital, creo que necesitaba unos días para él mismo. Aunque me preocupaba que se aburriera estando solo tanto tiempo. Iba a preguntarlo a Ronald si es que quería acompañarlo, creo que a él también le vendría bien distraerse un poco.
-¿Qué...? ¡No!-espetó Harry vehementemente, ganándose la mirada sorprendida de la matriarca de la casa.
-¿No?-repitió ella, parpadeando repetidamente.
-Ron tiene que estar con su hermana y su familia en estos momentos. Ginny necesita mucho el apoyo de su hermano.-añadió rápidamente, intentando disimular esa intensa molestia que le había generado el haber pensado en su esposo y su amigo solos por todo el fin de semana, haciendo quién sabe qué por todo el lugar. El solo pensarlo lo hizo apretar los puños y la mandíbula.-Iré yo-Lily enarcó las cejas, sorprendida.
-¿Seguro que...?
-Sí-la interrumpió él con aplomo-. Aparte yo soy su esposo, el que debería ir soy yo.
-Oh... uhm... bueno, cariño, si estás seguro. Supongo que si vas ahora, llegarás a una hora decente-dijo ella, chequeando la hora en su reloj de pulsera.
-Te veré en unos días-replicó Harry, despidiéndose de ella con un beso en su cabeza y se marchó a coger sus cosas. Lily lo siguió con la mirada todo el tiempo, una expresión pensativa en su rostro mientras empezaba a sonreír lentamente. Esto se estaba poniendo muy interesante.
Draco había llegado antes del atardecer a la Villa Potter y tenía que admitir que el lugar era impresionante. Acres de hermosos jardines y árboles rodeaban el amplio lugar, el clima se sentía cálido, con una suave brisa desordenando ligeramente su cabello. Fue recibido con respeto y hasta emoción, aparentemente no tenían muchos visitantes a menos que sea por una fiesta privada o alguno de los Potter quisiera tomar unas pequeñas vacaciones. Aparte que la mayoría de la servidumbre querían conocer al esposo de su joven señor Harry y lo atendieron muy bien, llevando el equipaje y mostrándole partes de de la casa mientras lo llevaban hasta el cuarto donde se quedaría, que era el que Harry siempre usaba cuando venía a este lugar. Draco escuchaba todo atentamente y se veía honestamente asombrado por lo hermoso del lugar, sonriendo con amabilidad a las explicaciones de la sirvienta acompañándole y agradeciéndole por el tour cuando por fin llegaron a su cuarto.
-Si desea, podemos servirle el té en el conservatorio. Ahí tendrá una vista femonemal de los terrenos-le dijo la mujer después de indicarle donde se encontraba cada cosa en la habitación.
-Eso sería estupendo. Muchísimas gracias-agradeció el rubio con una sonrisa y ella se inclinó como despedida, yéndose rápidamente a las cocinas para preparar el té. También aprovechó a contarles a los demás lo amable y dulce que parecía el muchacho, definitivamente era un buen partido para el joven Harry.
Draco guardó la ropa que había traído y se dio un rápido baño antes de cambiarse por ropa cómoda. Cogió el libro que estaba leyendo y lo llevó con él al piso de abajo, tratando de recordar donde se encontraba el conservatorio porque el lugar era bastante grande como para perderse. Afortunadamente, uno de los sirvientes lo dirigió hasta el conservatorio donde ya habían encendido el fuego para que el aire que empezaba a enfríar no le causara molestias mientras tomaba su té. Draco estaba hasta un poco sorprendido por tantas atenciones, preguntándose si así era siempre en este lugar pero no se estaba quejando tampoco.
Este lugar era maravilloso para relajarse. Mañana temprano saldría a dar una caminata por los terrenos antes de ir a los establos, según Lily el caballo estaría llegando por la tarde así que tenía toda su mañana para explorar el lugar, o tal vez relajarse en la piscina por un rato. Soltando un suspiro de satisfacción, Draco se reclinó en los cómodos almohadones del sillón donde se encontraba y bebió un poco de té mientras se ponía a leer su libro.
Escasos fueron sus momentos de paz porque a la hora se escuchó el ruido de llantas de auto deteniéndose delante de la entrada principal. Draco frunció el ceño, pensando quién podría ser ¿Tal vez Lily había tenido tiempo a venir después de todo? ¿O se habría adelantado la hora en la que el vendedor vendría? Levantándose de su asiento, escuchó el murmullos amortiguados desde la puerta de la casa y decidió averiguar de quién se trataba. Grande fue su sorpresa cuando vio a Harry ahí, hablando con una de las sirvientas mientras uno de los mayordomos se llevaba su maleta.
-P... Harry ¿Qué haces aquí?-casi lo llama por su apellido, como era su costumbre pero rápidamente se corrigió para que nadie notara nada raro.
-Mi madre me mencionó lo que te había pedido. Resulta que no tengo tanto trabajo como pensé y decidí acompañarte-dijo con una sonrisa que Draco sabía muy bien que era para beneficio de la sirvienta que aún los miraba. Ella parecía feliz de verlos 'contentos' y dijo que traería un poco de té para Harry, así podrían pasar el tiempo juntos.
-No hubieras venido, Harry. Ginny te necesita-dijo el rubio una vez estuvieron solos.
-Oh, definitivamente hubiera preferido quedarme allí pero me has forzado a venir-replicó el hombre, quitándose el saco.
-No tengo ni idea de qué me estás hablando. Yo no te forcé a venir. Podría haber hecho las cosas yo solo-respondió Draco, cruzándose de brazos.
-Oh, no hubieras estado solo. Mi madre iba a mandar a Ron.
-¿Y? Hubieras dejado que él venga-el rubio se encogió de hombros pero la verdad agradecía no haber venido con Ron. La manera en que su relación terminó todavía era algo confusa para él y no tenía cabeza para pensar en ello en estos momentos.
-¡Ja! ¿Crees que te iba a dar carta blanca para que te acuestes con mi amigo por todo el lugar?-siseó Harry en voz baja, mirándolo intensamente.
Draco sintió como si agua fría bajara por su espalda y su respiración se detuvo por un momento, sus ojos ensanchándose aunque él intentaba controlar su reacción.
-No sé de qué me hablas-murmuró, sintiendo los labios entumecidos.
-¿Realmente pensaste que no me iba a enterar?-le preguntó fríamente mientras se acercaba lentamente hacia él, sus manos colocadas tranquilamente en sus bolsillos. El rubio empezó a respirar pesadamente pero se dijo que no tenía razón por la cuál sentirse culpable por lo que alzó la barbilla, enfrentando al moreno.
-Bueno ¿y qué si es que sí estaba viendo a Ron? No es cómo si te estuviera engañando. Tú estás en una relación con su hermana, después de todo-el rubio frunció los labios con desdén, poco dispuesto a dejar que Harry lo deje como si él fuera una persona terrible. Este no era un verdadero matrimonio. Harry estaba enamorado de Ginny y seguía con ella sin importarle que estaban casados ¿Y ahora resulta que Draco era el malo por andar con Ron? No es como si lo hicieran de conocimiento público, no como Harry y Ginny, de los cuáles casi toda la alta sociedad sabe que estaban o siguen enamorados. Harry apretó los dientes, sintiendo su irritación crecer.
-Escúchame...-el moreno fue interrumpido cuando la sirvienta volvió con una bandeja con dos tazas de té, avanzando felizmente sin notar en el ambiente tenso que había entrado.
Draco se apartó para volver a sentarse en el sillón en el que había estado, y Harry se tomó un tiempo para respirar y calmarse. Él no había venido para pelear con Draco, era lo que menos quería en estos momentos porque si el rubio se ponía furioso con él, entonces no podría dormir en sus brazos y el moreno odiaba admitir que realmente era la única manera en la que podía dormir estos días. Pero la sola mención de que él hubiera estado más contento si hubiera su amigo el que hubiera venido lo había vuelto loco de celos. Odiaba el saber que Ron había puesto sus manos en él y odiaba más el hecho de que Draco le haya correspondido. Hermione dijo que esa relación no iba más pero no estaba tan seguro. El moreno sentía un pinchazo detrás de los ojos por el estrés que le daba el pensar en todo esto. Sabía que en algún momento tendría que ponerse a pensar largo y tendido en lo que estaba sucediendo con su esposo, porque tenía la leve intuición que era algo más que solo su consuelo lo que deseaba pero estado Ginny como estaba, detestaba siquiera considerar alguna otra posibilidad.
-Mira, no he venido a pelear-suspiró Harry, sentándose frente a él-La verdad es que... espero no suene terrible, pero necesitaba unos días de descanso. El estar todo el día ahí...-tragó saliva, desviando la mirada-siento que no colaboro en nada y que ella pronto notará mi humor, eso solo la haría deprimirse y no quiero que eso suceda. Quiero que solo me vea fuerte y confiado en que todo mejorará.
Draco, a pesar de sí mismo, se suavizó antes las palabras de Harry. Maldita sea, con todo lo que estaba sucediendo con Ginny, se sentía incapaz de enojarse con Harry porque sabía que cada discusión era solo un estallido de temperamento que tenía que reprimir con todas sus fuerzas delante de los Weasleys.
-No suena terrible para nada. Te entiendo-le dijo Draco mirándolo de manera comprensiva y le extendió una taza de té como una ofrenda de paz. Realmente Draco entendía. Le había sucedido muchas veces con la enfermedad de su padre, solo se necesitaba una manera de poder liberar toda esa energía antes que lo ahogara. Y Draco le había prometido a Harry que estaría ahí para lo que necesitara, incluso si eso implicaba una discusión completamente tonta.
-... Gracias-musitó el mayor y ambos procedieron a tomar su té en silencio.
-Te traje un café.
Hermione le pasó una taza desechable con humeante líquido y el pelirrojo se lo agradeció con una media sonrisa, dejando que el calor de la bebida le entibiara las manos frías. Había pasado la mañana acompañando a Ginny ya que Harry no había podido venir por estar ayudando a su madre con el regalo de su padre. Draco tampoco estaba, indicando que tenía que ir a Villa Potter a revisar un pedido que Lily había hecho. Tener el apoyo estas semanas había sido muy importante para Ron, sentía que recuperaba el aplomo cada vez que veía el gesto calmado en el rostro del joven y ahora que no estaba sentía que en cualquier momento se desbordaría la ansiedad que sentía porque las cosas no estaban avanzando tan rápido cómo desearía.
-Ron...-Hermione hesitó, su mirada incierta-dime cómo puedo ayudarte-el hombre se sorprendió por un momento, antes de negar suavemente con la cabeza.
-Herm...
-Yo sé-interrumpió ella-. Yo sé que preferirías que fuera él quién estuviera aquí. Y si pudiera, lo traería a ti para que te sintieras un poco más tranquilo. Pero ya que no puedo forzar a Malfoy a que venga... dime que puedo hacer.-Ron se había quedado rígido en su sitio, mirándola con ojos ensanchados. Esas eran palabras que nunca hubiera esperado a la mujer decir, especialmente con lo mucho que detestaba a Draco pero ella parecía dispuesta a ignorar eso solo para que él estuviera calmado. Eso explicaba por qué no protestaba a la presencia del rubio o a su cercanía. Abrió la boca pero ningún sonido salió, no estaba seguro de cómo responder a esto o cómo se sentía al respecto. Hermione vio su indecisión y soltó un suspiro triste, dejando caer sus hombros-Por favor... no puedo ser tan inútil... Por favor, déjame ayudarte-añadió sin muchas esperanzas de convencerlo y Ron se sintió terrible.
Hermione lo quería. Siempre lo había sabido. Ella había sido su primer amor y aunque en algún momento se alejaron mientras crecían, el cariño de ella por él nunca había disminuido y estaba aceptando mucho solo para hacerlo sentir bien. Ron se sentía culpable de lo que le estaba haciendo, la situación con su hermana no era excusa para dañarla de esta manera y se prometió a sí mismo que haría las cosas mejor. Necesitaba ser más consciente de los sentimientos de los demás, eso incluía los de Draco también, a quién ni siquiera le había preguntado si estaba bien el tomar su mano o abrazarlo o demandar su consuelo cuando ellos habían terminado su relación.
El pelirrojo dejó la taza de café a un lado y se acercó a la castaña, envolviendo sus brazos alrededor de ella en un apretado abrazo. Hermione no se atrevía a mover, demasiado sorprendida del gesto y asustada que se fuera a separar si es que hacía un movimiento repentino.
-Gracias-le susurró él, apoyando su mejilla suavemente sobre el cabello de ella. No añadió nada más pero ella entendió y con una leve sonrisa, le devolvió el abrazo.
A la mañana siguiente, después de amanecer nuevamente en los brazos del otro, ambos se alistaron para poder visitar los establos y asegurarse que todo estaba preparado para la llegada del nuevo caballo. Draco no podía contener una sonrisa mientras veía a los hermosos caballos de la familia Potter, escuchando atentamente al capataz mientras describía a cada uno de ellos. Había una yegua, Marabelle, de color negro intenso y era completamente mansa, aceptando con facilidad el terrón de azúcar que le ofreció el rubio y permitiendo que acariciara su pelaje. Draco estaba encantando y se dijo que después del desayuno vendría a cabalgar por un rato. Harry y él se aseguraron que estaba todo en condiciones antes de volver a la casa y maravillarse del pequeño banquete que había sido preparado para ellos. Compartieron la comida en un agradable ambiente como se estaba volviendo costumbre, conversando sobre cosas banales pero que les permitía conocerse un poco más cada vez. Luego de ello, Harry se retiró al despacho de su padre para hacer algunas llamadas en privado, entre ellas una era a Ginny para ver cómo seguía. Draco decidió irse a la piscina y tomar un poco de sol, sentándose en la silla reclinable con un suspiro satisfecho; tal y cómo Pansy solía decir, él a veces era como una planta haciendo fotosíntesis. Después de un rato decidió nadar para poder refrescarse un poco y salió solo cuando ya se había cansado de dar vueltas de un lado a otro.
Sin saberlo, Harry lo observaba fijamente desde la casa. La oficina tenía una ventana que daba directamente a la piscina y los ojos verdes recorrieron con hambre la expansión de piel pálida, su mirada siguiendo el camino que las gotas hacían bajando por la espalda amplia y muriendo allí dónde la espalda perdía su buen nombre. Sus pensamientos eran más que indecentes, el deseo agitándose con fuerza en sus venas, instándolo a que se acercara, su consciencia casi suplicándole a que saliera y lo tomara. Él ya sabía que sería exquisito, aún recordaba el sabor de Draco en sus labios y solo quería más de ello. Envuelto en una neblina de lujuria, Harry observó como Draco se secaba a medias y se ponía una camisa encima pero no se molestaba en abotonarla. El moreno salió a su encuentro, sorprendiendo al rubio cuando iba por el pasillo hacia el cuarto a cambiarse.
Draco no se había estado esperando esto pero no es cómo si no lo hubiera deseado. Los besos de Harry eran adictivos y después de semanas sin poder probarlos, se rindió con una pasmosa facilidad a ese ataque sorpresivo. Sus manos se enredaron en el cabello negro, jalándolo más cerca, abriendo su boca y luchando contra la lengua de Harry mientras que sentía a su cuerpo calentarse con cada caricia de esas manos traviesas que se paseaban con desfachatez por su cuerpo, apretando y tentándolo cada vez más.
Repentinamente, el mayor se separó de golpe, poniendo sus manos sobre los hombros de Draco para mantenerlo alejado de su cuerpo. Dios, el rubio se veía absolutamente divino, con los labios rojos por los fuertes besos, su cabello desordenado, su rostro sonrosado y respirando agitadamente mientras lo miraba con ojos ennegrecidos.
-No puedo...-murmuró Harry con una mueca de dolor y angustia-No puedo.-Draco entendió a lo que se refería y fue como si un balde de agua fría le cayera encima, apagando sus hormonas. Claro que no podía, el hacer esto sabiendo que Ginny se encontraba mal era terrible y el rubio se sintió culpable.
-Harry...-intentó decirle que estaba bien, que olvidaran lo que acababa de suceder y siguieran como si nada pero el moreno lo cortó.
-¡Demonios! ¡Maldita sea!-gritó Harry, apretando los puños con fuerza, alejándose unos pasos de él y Draco se quedó dónde estaba por la sorpresa a su reacción-¡Cómo odio todo esto! Detesto sentirme así, tan fuera de control, tan malditamente atraído por ti. Te juro que me arrepiento de haberte tocado. No puedo dejar de pensar en volver a tenerte. Soy un maldito asco-sentía tanto enojo contra él mismo e, irracionalmente, contra Draco también.
-Necesitas calmarte-le dijo el menor suavemente, intentando evitar otra pelea pero Harry no parecía escucharlo.
-¿Cómo demonios esperas que me calme? Estoy aquí besándote a ti cuando debería estar con Ginny. Debería estar besándola a ella, sosteniendo su mano, deseándola a ella ¡Y en cambio estoy aquí, deseándote a ti, carajo!
-...-Draco se había quedado sin habla. Las palabras parecían salir a borbotones de la boca del moreno que lucía al límite de su control. Harry respiraba agitadamente, pasándose las manos por el cabello con desesperación y caminando de un lado a otro antes que sus furiosos ojos verdes volvieran a fijarse en Draco.
-Soy la peor persona. He venido hasta aquí solo porque la idea de tener que dormir lejos de ti era insoportable. Estoy lejos de ella por andar como idiota detrás de ti. Me siento maldecido por estas ganas, por esta lujuria. Y te odio tanto. Porque es por tu culpa que me siento así. Maldigo el día que tuviste que entrar en mi vida ¡Odio todo de ti! ¡Odio estar casado contigo! ¡Quisiera no tener que volver a verte nunca más! ¡Quisiera que no existieras para no tener que sentirme así!
Por un momento reinó el silencio en el pasillo después que Harry soltara todo lo que aparentemente llevaba dentro. Draco intentaba controlar el temblor de sus manos, su rostro pálido luchaba por mantenerse con un gesto inexpresivo a pesar que todas esas palabras se le habían clavado en el alma. Así que Harry lo odiaba. Claro ¿qué más podía esperar? El mayor nunca quiso este matrimonio y aunque ambos se hubieran distraído momentáneamente por el deseo, en el fondo él seguía odiándolo. Como si Draco tuviera la culpa de esta unión. Como si Draco no hubiera deseado mil veces tener a su padre de regreso y nunca haber conocido a Harry tampoco. Y el rubio se sintió incluso más idiota aún porque él no lo odiaba, no podía odiarlo. Desde esa noche en que Harry se había mostrado vulnerable con él, Draco había bajado la guardia... y ahora se estampaba de cara con la realidad.
-Está bien, Harry.
El moreno alzó su mirada hacia él, sus ojos enrojecidos por las lágrimas que se rehusaba a dejar correr mientras su cuerpo aún temblaba por la estampida de sentimientos que salió de su cuerpo.
-Si tanto me odias y eso es lo que quieres... Entonces que así sea.
-¿A qué te refieres?-preguntó en voz baja, empezando a sentir un temor formarse en su interior.
-A que te daré lo que tanto estás deseando... Cuando volvamos a Potter Manor, llamaremos a nuestros abogados-los fríos ojos grises se clavaron en los de Harry con fuerza -Te daré el divorcio.
