Comentarios de autor:

Volví! El trabajo estaba bastante estresante, y me había prometido a darle una corregida a los errores ortográficos de este capítulo. Hemos tenido un día feriado por acá, entonces aproveche para hacer mi comedido.

Espero que el capítulo les guste, y les agradezco los reviews y follows :)

Rating: M

Pareja: Sasuke y Sakura

Derecho de autor: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero él trama de esta historia sí.

AVISO DE ADVERTENCIA

Este fanfic cuenta con alto contenido sexual y puede herir la sensibilidad del público. Mantener discreción.


Capítulo 2.- Nuera

Abrí los ojos, incrédula a lo que oía. Aquello no estaba dentro del trato, no podía obligarme a hacer algo que yo no quería. Claro que no quería. Santo cielo ¡era virgen!...y él… Dude un momento pensando sobre aquello. ¿Sasuke realmente no era casto?... Se había corrido rápidamente, ni siquiera resistido como un hombre con bastante entrenamiento lo haría.

Sonreí. ¿Acaso el niño que se creía tan macho no se había estrenado aun?

De inmediato, me di cuenta de que no era el momento ni el lugar indicado para ponerme a pensar en eso. Tenía a Sasuke encima de mí, desnudo y con cierta parte de su cuerpo muy exaltada, parte que –por cierto- clamaba por ser atendida. Yo no estaba dispuesta a atenderlo. Pero mi imagen ante él tampoco era tan reservada y carente de interés frente a nuestra situación, traía mi simple pijama que por obviedad y sanidad femenina no traía consigo un brasier dentro. Y para colmo, estaba tan avergonzada bajo la atenta mirada de aquel niño que mis mejillas ardían y explotaban en color rojo.

-Espera… Detente. No hemos acordado eso.- murmuré angustiada y tratando de empujarlo de algún modo de mí encima. Él cogió mis manos entre las suyas y con una sola las elevo por encima de mi cabeza. Lo observé con temor y me mordí los labios, era increíble, pero yo también deseaba que pasaba

-Shh…solo te ayudaré con tu trabajo. Prometo no meterlo.- dijo con una vos increíblemente sensual. La mano que se ocupaba en agarrar mi cuaderno, dejo aquel en la cama y se dedicó a desabotonar la prenda superior de mi pijama, solo basto que uno de sus dedos rozaran con mi piel al hacer tal acto y yo quería volverme loca. Sasuke no parecía ser el típico chico brusco y poco sensible en la cama, cosa que era muy diferente cuando una se lo encontraba en la calle.

De pronto, cuando termino su trabajo quito la tela que tapaba mi busto y observó asombrado mis senos. Si era un niño… Un pequeño niño, cuyos rumores de acostarse muy seguido con las chicas del barrio me parecían poco creíbles. De inmediato, y con la impaciencia y ansiedad de un inexperto su boca se apoderó sobre uno de mis pezones, arquee mi espalda por el pequeño dolor de sus mordidas. Jugueteo con la lengua sobre el rígido botón de mi pezón hasta que lo sentí adolorido y tenso. Después ansioso paso al otro pecho, haciendo lo mismo con fervor, mordisqueando el pezón para luego tomarlo entero en su boca. Solté un gemido ante el sensual tirón que realizo con notoria impaciencia.

Subió como un animal al acecho sobre mi cuerpo y se inclinó besando mis labios, su peso me hundió en el colchón de la cama. Inconscientemente me arqueé ante su contacto y mis dedos rápidamente se enredaron en su cabellera oscura. Aquello pareció incitarlo aún más, puesto a que sus besos se volvieron más apasionados, sus labios cálidos e increíblemente insistentes.

Tomándome la mano, la llevo hasta su miembro, mis ojos se abrieron llenos de sorpresa y confusión.

-¿Ves lo que provocas? Apenas y puedo contenerme para no arrancarte la ropa y metértelo.- su vos nunca había sonado tan ronca y sensual, y su rostro nunca se había visto tan excitado. Su pene, erecto y duro, palpitaba al ritmo de sus latidos y aceleró también los míos.

Esta vez fui yo quien perdió la cordura. Lo besé con fiereza, introduciendo mi lengua en su boca, arqueándome bajo su cuerpo y urgiéndole por un poco más de tacto.

De pronto él se detuvo, y aquello provoco que cada músculo de mi cuerpo se tensara lleno de terror. Una malvada y fría sonrisa fue el reemplazo de aquel beso tan apasionado, sus ojos se abrieron y me miró fieramente.

-El trabajo.- murmuró como un niño recordando su travesura. Lo vi eufórica y ansiosa. –Esto tendrá que desaparecer.-me dio un corto beso mientras me empujaba dejándome completamente rendida en la cama, se sentó a mi lado e inclinándose me despojo de los pantalones del pijama. Observé cada uno de sus movimientos, maravillándome de su cuerpo largo y musculoso, para ser un niño era increíblemente desarrollado para su edad, su cintura angosta y sus nalgas redondas… Perfecto.

Sin poder dejar de lado la tentación, deslice los dedos por su pecho –bajo su atenta mirada-, posteriormente sobre su estómago plano, sobre los músculos que se tensaban bajo mis manos. Y mis ojos se detuvieron en su miembro rígido, apuntando hacia su vientre. Lo tome en la mano, sentí la ardiente y resbaladiza superficie y escuche el ronco gemido por parte de él.

-Despacio. No podré controlarme.- Maldición, a este paso quien no podría controlarse seria yo. Cogí su rostro entre mis manos y nuevamente lo besé.

-Sasuke…-

No dejo de besarme y noté como enredaba una de sus manos en mi pelo. Me presiono las caderas con su cuerpo, la fina tela de mis bragas era la única capa que nos separaba de la unión de ambos cuerpos. Unión que yo no podría aceptar, pese a que la deseaba. Lastimosamente mis ideales frente a la primera relación sexual siempre habían sido realizar el acto con una persona que ame, no con un niño. Entonces –nuevamente- no me dio tiempo a pensar sobre mis irremediables cometidos. Sentí que su mano me separaba los muslos. Un miedo feroz inundó mi mente. Él lo noto y deposito un sutil beso en las comisuras de mis labios.

Su mano se adentró sin permiso alguno dentro de mis bragas. Sus indagadores dedos se deslizaron sobre mi monte de Venus y al percatarse que ya estaba lo suficientemente húmeda-cosa que me avergonzaba de sobre manera- sus ojos brillaron de un deseo voraz.

Todo el aire que cabía en mi cabeza se me escapo de un suspiro, cuando de la nada él decidió cambiar de posición. Para el colmo de todo, yo parecía una tonta títere de un niño. Siendo mayor que él no debería sumirme ante sus juegos enfermizos, pero lamentablemente yo era la enferma que le seguía el juego. Me puso de espaldas y bajo mis bragas de un jalón. Mi angustia subió al fin a mi rostro, tal vez realmente esto estaba llegando a un punto donde no habría vuelta atrás. Mis rodillas se apoyaban sobre la textura suave de mis sabanas. Cuando presiono su dura erección sobre mis caderas, fue justo el momento en el cual estalle aterrorizada.

-N-no…-dije suplicante.

-No lo voy a meter. Tranquila.-parecía estar muy ensimismado, jugando con mi cuerpo, que prestando la debida atención a mis palabras.- Separa las piernas, Sakura.-

Gire un poco la cabeza tratando de mirarlo, pero se me hizo imposible.

-No lo meteré.- prometió.

Hice lo que me dijo, temblando de miedo separe ambas piernas con una prudente distancia. Y un fuerte gemido escapo de mi garganta cuando sentí como un dedo acariciaba la superficie de mi húmeda entrada. El gemido fue seguido por un grito desgarrador, agradecí que ni mi madre ni alguien de la familia este en casa, pero no era para poco, dos de sus dedos inundaron el acceso de mi interior y comenzaron a acariciarlo desde adentro.

-Estás tan húmeda.- susurró. Cerré mis ojos, era incómodo y molesto a un principio, pero el lento ritmo con el que acariciaba mi interior comenzaba a darme pequeñas descargas de placer sobre todo mi cuerpo.

Metió un dedo hasta adentro, explorando con cuidado, acariciándola aun más adentro, entre los pliegues carnosos y resbaladizos de mi entrada.

-D-detente.- pedí con pequeñas lágrimas amenazando a salir de mis ojos. Sasuke me vio un instante, las yemas de sus dedos masculinos se pasearon por la superficie de mi espalda dándome aquella tortuosa caricia, llegando al comienzo de mis nalgas. Reemplazo sus dedos apretando su ingle contra la entrada, pero en ningún momento la metió. Sentí que apretaba su miembro, pero hacía fuerza sobre humana para no meterlo, fueron en esos instantes cuando fui yo la que deseaba desesperadamente sentirlo dentro de mí. Entonces comenzó a subir y a bajar la extensión de su masculinidad sobre la superficie de mi entrada, la sensación de mi humedad envolviendo aquella parte tan dura y caliente de él tan solo tenso aún más mis pensamientos.

El movimiento constante que él hacía parecía más el de una penetración. No pude evitar gemir. Sasuke rugió y sus músculos se pusieron rígidos al llegar la eyaculación. Al instante se retiró y derramo su semilla en el suelo de mi habitación. Respirando con intensidad se tiró sobre la cama, justo a mi lado.

Fue después de diez minutos, cuando me llego a tocar la conciencia a la mente. Al fin me daba cuenta de la gravedad de los actos que acababa de cometer. Mis ojos se cristalizaron mientras muchas ideas perturbadoras pasaban por mi mente y de inmediato me levante y corrí hacia el baño, sin siquiera voltearme y mirarlo una vez más. Recuerdo que me bañe durante más de una hora, sin importar si él estaría o no dentro de mi habitación aun. Tal vez por la poca costumbre, tal vez por el hecho de haber actuado con alguien que –sinceramente- no era de confianza… No lo sé. Solo sé que no quería recordarlo.

Cuando salí de la ducha, envuelta en una toalla y con el cuerpo arrugado por haber reposado en agua tanto tiempo, suspire con alivio. Sasuke ya no estaba, se había ido y llevado sus cosas. De pronto el alivio se ha convertido en un enorme peso, una grieta inmensa en mi cuerpo y alma. Si se había ido, era obvio lo muy poco de valor que le daba a aquel hecho, era prácticamente sensato decir que a él le importaba un bledo y que solo había pasado el rato.

Me senté en la cama y tapándome la boca mis mejillas se mojaron al instante con inmensas lágrimas saladas. ¿Qué había hecho? ¿Cómo había dejado que pasase algo como eso? Auge un sollozo en mi garganta y mi cuerpo convulsiono mientras me tragaba las lágrimas de remordimiento, tal vez me lo tenía bien merecido, por dejar que esto suceda, por no detenerlo. Ahora tendría que prepararme psicológicamente para lo que me vendría mañana, no sería sorprendente si al pasar la horrible esquina me encuentre a todo el grupo conociendo a la perfección cada parte de mi cuerpo y a un Sasuke –muy macho- contándoles lo muy tontita y poco experimentada que era en el asunto. Por otro lado, tal vez el hecho de que Uchiha Sasuke haya sido tan… poco experimentado… en el asunto posiblemente sería solo una farsa por parte de él, una actuación para llevarse a la vecina a la cama.

Pero había algo. Tenía la posibilidad de haberme metido a la cama, tenía la posibilidad de desvirgarme en un segundo, pero no lo hizo. Teniéndome completamente vulnerable, desnuda y lista, no lo hizo. Me mordí los labios inquisidoramente, y mis ojos se posaron en la blanquecina mancha de mi suelo de cerámica, nuevas lágrimas reclamaron por salir de mis ojos y de inmediato me dispuse a limpiar aquello.

-Cariño, ven a cenar.- escuche el llamado de mi madre y agradecí que no viniera a darme él avisto a mi cuarto, rápidamente guarde el trapo que utilice para la veloz limpieza, me lave las manos y echando un último vistazo al sitio donde anteriormente estaba el fruto de aquel encuentro no muy grato, me eche camino hacia la cocina.

En cuanto me senté frente a la mesa, me pusieron un plato de curri humeante delante. Santo cielo, tanto era mi sentimiento de culpabilidad, que ni siquiera podía mirar a mi madre a la cara.

-¿C-como estuvo la charla con Mikoto Uchiha?- pregunté titubeante mientras inconscientemente me había metido una cuchara de curri caliente a la boca, provocándome ardor por dentro.

-Oh, bastante bien. Me comento que su hijo mayor se gradúa la siguiente semana, creo que salió Ingeniero Civil.-

-Ya veo.- era de esperarse de Uchiha Itachi. Según lo que había escuchado gracias a las chismosas de mi barrio, todo lo que se hablaba de él era oro. Itachi había sido el mejor estudiante en su colegio, posteriormente aprobó con facilidad y excelente nota el examen a la Todai, era sorprendente que en 3 años y medio haya acabado su carrera por excelencia. Fruncí el ceño notando las grandes diferencias que existían entre él y su hermano menor. Sasuke por lo contrario aún estaba en colegio, y a diferencia de su hermano, no daba mucha importancia a las notas y la educación, prefería pasárselas cada noche molestando en la esquina.

Era curioso. Itachi era el diamante de la familia, serio, reservado, e increíblemente guapo. Yo había tenido muy pocas oportunidades de cruzarme con él, y para mi maldito carácter en ninguna pude entablar conversación, su extraño porte irritado y misterioso me ahuyentaba y daba miedo. Escuche también que no era el tipo de chicos que pasa de novia en novia, según mi madre él decía que no había tiempo para eso. Sonreí a costas de tener en frente a mi madre, me percaté de un irremediable hecho, el hermano de Sasuke parecía ser mucho más adecuado para mí. Teniendo 21 años, con futuro título de Ingeniería Civil, belleza increíble, serio y muy dedicado a lo que gusta, como también alguien que fija una meta y la cumple; un hombre perfecto.

-Sabes, cariño. He pensado en la posibilidad de que Itachi y tú salgan.- me atragante. ¿Acaso me había leído la mente?

-¿Po - por que lo dices?- pregunté confusa. Mi madre sonrió a respuesta y tanteo con su tenedor.

-Verás, es un chico con mucho futuro y es tan serio como tú. Creo que harían una maravillosa pareja. Ambos no han establecido una relación en mucho tiempo.- en realidad yo no he establecido una relación nunca, me sonrojé recordando la pequeña relación que tuve hace un momento y unas inmensas ganas de llorar de impotencia surgieron en mis hinchados ojos.

-No creo que le agrade. Él parece tener la mente en otras cosas más importantes.- conduje con seriedad.

-Pues sí. Pero hable con Mikoto y parece estar tan interesada como yo en unirlos por lo menos para una cita.- la sonrisa de mi madre se llenó de alegría. Me di cuenta de que la idea de mí con Itachi le fascinaba. Y a mí –personalmente- me traía un dolor de cabeza. Maldije el momento de hacerme frente a Uchiha Sasuke, peor aún, haber dejado que tantas cosas sucedieran. Ahora podría tranquilamente aceptar la petición de mi madre, tener una cita con el mayor de los Uchihas y quien sabe, terminaría casada con un excelente ingeniero, perfecto auge económico y siendo la directora de algún famoso hospital. Mis sueños se cristalizaron, por mi propia culpa no podría ni plantearme futuro con el hermano mayor de Sasuke.

-Cariño. ¿Acaso no te agrada Itachi? Es tan simpático.- reí ante su pregunta. Cualquier mujer en su sano juicio se sentiría atraída por un hombre como ese, Uchiha Itachi no solo era cabeza; indiscutiblemente también era cuerpo y alma. Era obvio que yo también me sentía atraída por él. Pero ahora la atracción de que sentía hacia el mayor de los Uchihas se reducía a un simple gusto, de una mujer hacia un hombre. Entonces me quede mirando algún punto de la mesa…. ¿Qué significaba todo aquello? ¿Acaso estaba diciendo que sentía algo por Sasuke?

Me mordí el labio.

Obviamente no. Tal vez me había dejado tocar y manosear como una cualquiera, y era justamente esa la razón de mi sentimiento de culpabilidad. Pero sentir algo más allá de puro deseo carnal, seria irse a la orca. Porque involucrarse emocionalmente con Sasuke, es como enamorarse de un frió, agrio e increíblemente tentador helado, que por cierto a veces provoca dolores de cabeza debido a su… hielo. Si Sasuke era el helado, Itachi posiblemente podría compararse con un café; pesado, abrumador, y más aún… Que produce dependencia.

-Mira, hablaré con Mikoto. Pueda que ambas les sorprendamos con una cita a ciegas.- susurró como una niña pequeña.- Además a Mikoto le agradas mucho, dice que sería muy agradable tenerte como nuera.- Santo cielo, mi palma chocó contra mí ya de por sí húmeda y sudada frente. ¿Nuera?

Era un hecho, aquella noche no dormiría bien.


Desperté con un horrible dolor de cabeza, me levante de la cama dejando apartadas mis sabanas, al caminar hacia el cuarto de baño logre sentir que una de mis almohadas estaba en el suelo puesto a que le di una pisada a la suave textura. Ya dentro, me di una ducha de agua fría, me cepille los dientes y también el cabello, me puse loción de baño y salí con rapidez hacia fuera. Me había pasado la noche entera pensando en alguna posibilidad de solucionar lo pasado, sin embargo ninguna buena idea me llego a la mente y lo único que podría hacer en esta situación seria… Escapar. Decidida a no tener las fuerzas necesarias como para encontrarme frente a frente con Uchiha Sasuke, me levante a las 6:00 am y salí de inmediato a la universidad. Probablemente solo estén pasando hora los de turno madrugada, pero eso no era problema para mí, me sentiría mucho más cómoda pasando clases todo el día, que escuchar los vulgares comentarios de él y sus amigos.

Ya estando en el bus, repase mentalmente como le haría para la tarde. Comería en la casa de Ino, eso era un hecho. Estudiaría en casa de Tenten, también no había problema. Y en horas de 10 p.m. pediría al docente Kakashi que me lleve a casa, él estaba libre a partir de esa hora, era mi docente de fisiología y un muy buen amigo de mi padre, una persona en la que no solo yo, sino toda mi familia confiaban. Si le pedía el favor seguramente me lo haría y teniendo a su alcance el coche lo más seguro es que llegaría con toda la tranquilidad del mundo a la puerta de mi casa, sin necesidad de pasar por la esquina.

Lo sé, en cierto sentido era patético. ¿Hasta cuando escaparía de todo aquello? De todos modos algún día tendría que enfrentarme a la realidad y a las burlas crueles de esos tipos.

Suspiré apoyando mi cabeza a la ventanilla del minibús y cerré los ojos. Ni siquiera había dormido lo suficiente.


-¿Tus padres están en casa? Quisiera aprovechar y saludarles, hace mucho tiempo que no vengo a visitarlos.- decía mi amable docente de Fisiología. Lance una rápida mirada hacia él, de ojos negros, cabello gris revoltoso y estatura promedio, Hatake Kakashi era un hombre casado, tenía tres hijos y no podía negarlo, siempre había sentido fascinación hacia él, no solo por su inteligencia, sino también por su porte relajado. A pesar de llevar el cargo de decano en mi facultad era el tipo de persona que siempre estaba relajada, no se tensaba por ningún motivo, ni por más de que sus problemas lo ahoguen se desesperaba y lo mejor; siempre tenía tiempo para su familia.

-Supongo que sí.- asentí sonriente. Pero cuando vi al frente los músculos de mi cuerpo se me tensaron, llegábamos a mi barrio y la alumbrada y desolada calle que llevaba hacia la esquina de mi casa abría paso para el auto. Estando cómoda en el asiento del copiloto y con la ventanilla abierta para ventilarme me puse rígida viendo las siluetas de varios jóvenes en la esquina. Enseguida cerré la ventanilla y rogué al cielo que al pasar él no se diese cuenta de mi presencia en el auto. Mi docente pareció darse cuenta de mi nerviosismo, pero su forma tan respetuosa y poco inquisidora de ser no le permitió preguntarme absolutamente nada.

Baje un poco la cabeza al instante en el que el coche daba vuelta la esquina. Vi por el rabillo del ojo como varios de los chicos; entre ellos Gaara y Naruto se daban la vuelta y miraban el auto con rostros curiosos. Y entonces, por más de que no levantase el rostro en ningún momento, por más de que no me haya cruzado con su mirada, pude sentir sus fríos ojos colarse en mi silueta, y maldije.

No escuche ningún comentario, como tampoco risa. Es más, curiosamente al instante de cruzar la esquina todo el ambiente se sumió en un aterrador silencio. Ya habiendo pasado el lugar temido de mi existencia, salí del auto y tratando de no ser vista por ningún miembro del grupo de Sasuke me entre rápidamente a la casa. Ya estando dentro abrí completamente la puerta y sonreí como boba a mi docente, sus cejas estaban alzadas y parecía extrañado por mi comportamiento, pero aun así paso tranquilamente hacia dentro, lo último que escuche fueron los alegres saludos de mi madre y padre hacia él.


Pedirle nuevamente a Kakashi-sensei que me traiga a casa seria no solo sospechoso sino estúpido. Él ya había visto mi comportamiento extraño el día anterior, hoy lo confirmaría y tal vez lo daría conocer en la mesa de mi familia, diciéndole a mi madre que me estoy volviendo loca o algo por el estilo.

Suspiré desecha. Había tenido que hacer todo lo del día anterior, salir a las 6 de la mañana de mi casa y no encontrarme así con ninguno que frecuentaba la esquina de mi casa. Y ahora eran las 6 p.m., había parado casi todo el día fuera de casa y no sabía que hacer en ese instante, ir a casa de Tenten, era incómodo, su hermano no dejaba de mirarme inquisidoramente. Pedirle el favor a Ino, sería tal vez lo mejor que podría hacer, pero ella solo se la pasaba hablando de sus ex –novios y de lo muy pésimos que eran en la cama.

Sentí un suave viento colarse en mis heladas mejillas, el clima se había vuelto más frio que de costumbre, pronto llegaría el invierno, la época que menos me agradaba. Observé el horizonte mientras a lo lejos se escuchaba la charla de mis compañeros. Se estaba oscureciendo, y el manto rojizo que cubría el cielo se veía extrañamente tenebroso.

-¿Tú que opinas Sakura?- de pronto la vos de Ino me saco de mi pensamiento turbio y la observe con ahínco.-… Oh frentona ¿Qué te sucede?... Desde ayer estas extraña.- comentó una hermosa y voluptuosa rubia, sus inmensos ojos azules eléctricos trataron leer mis pensamientos. Si ella era, otra estudiante de medicina y por lo tanto otra cerebrito como yo, aunque obviamente no todo aquel que estudie medicina es una persona con un CI alto.

-No pasa nada, solo estoy un poco cansada, no he dormido en noches.- sonreí mientras me abrazaba a su brazo derecho y le miraba con suspicacia. Ino sonrió también y nuevamente habló con Kabuto estando un poco más tranquila.

Mis ojos nuevamente se posaron en el oscurecido manto del cielo, un trueno resonó a lo lejos y mi cuerpo tembló ligeramente ante el sonido. Otro sonido captó mi atención, el rugido furioso de una moto. Por el fuerte motor que hacía tanto bullicio seguramente sería una de esas de carreras, de las que se usan en campo montañoso y terreno plano. Esas motos se empleaban especialmente para competencias, un universitario viniendo a la Todai con una moto como esa, era raro. El sonido se intensificó haciendo más constante y fuerte y de pronto allí tenía yo la moto.

Delante de nosotros, pintada en negro, impecable y con llamas plateadas teníamos una reluciente moto. No había que decir nada, no me gustaban las motos, pero el dueño tenía un muy buen gusto. Entonces mi mirada siguió su paso, unas deportivas zapatillas, seguidos por unos jeans negros lo suficientemente ajustados como para hacer notar que las piernas del dueño eran bastante… Atléticas.

Mi mirada paro en seco y no dude.

Una blanca y perfecta sonrisa me dejo ciega. El casco no dejaba verle el rostro, pero sus labios delgados y finos, y ese cuerpo tan perfecto y largo… Solo podía ser una persona.

-Vámonos.- dijo él sin dejar de sonreír. Esa sonrisa arrogante y prepotente. Ni siquiera me lo pedía, me lo estaba ordenando. Era la misma vos que había ejercido conmigo aquel día, la misma vos con la que me ordenaba a quedarme quieta… A relajarme. Un rubor se tiño en mis mejillas, las imágenes de aquel suceso inundaron mi mente.

No me despegue de Ino, aunque por lo visto tanto ella como mis demás compañeros se habían detenido. Y ahora todos estaban parados frente a la moto de Sasuke. Mis ojos se abrieron llenos de sorpresa. Que irónico, me había escapado de él y él vino a mí. Pareció leerme la mente y de inmediato sus manos subieron hacia su casco negro de grabados plateados, se lo quito… Dejando ver a todos su cabellera rebelde y sus ojos ónix, allí a plena luz del día me di cuenta de que era mucho más bello de lo que lo vi esa noche en mi cuarto, un arete brillaba desde su oreja izquierda y curvo su sonrisa sensualmente. Basto mirarme… Sus ojos se posaron en mí sin vergüenza alguna.

Santo cielo… Me sentía atraída por él.

-Sakura. ¿Dónde se adoptan de estos?... Yo quiero uno.- escuche el murmullo de Ino sobre mi oreja, entonces él me tiro su casco y con torpeza única logre cogerlo a tiempo, justo antes de que se cayera al suelo. Lo vi nuevamente, riéndose por mis malos reflejos y luego negando con la cabeza.

-¿No nos vas a presentar?- Kabuto quien era mi compañero de universidad me había declarado sus sentimientos hace un mes y debido a mis notas y la tensión me negué a tener algo con él más allá de una amistad. Para cuando hizo la pregunta yo ya me había subido detrás del motociclista, y en ese preciso instante no tenía ni la mente ni las palabras como para presentarles. Sasuke sin embargo sonrió y yo noté esa sonrisa que me derretía y me confundía por dentro.

-Te daré mi tarjeta de presentación…-dijo con la vos de un niño malcriado y seguidamente mostró un gesto no muy agradable con el dedo medio, soltó una carcajada y entonces arranco la moto de un jalón, mi cuerpo desprendió el poco aire que se mantuvo por ese tiempo en él y me puse rápidamente el casco, apretándome contra su cuerpo me mordí los labios aterrada por la velocidad que empleaba en manejar. En pocos segundos nos encontrábamos sobre la carretera principal de la ciudad.

-Sakura, la próxima vez que necesitas que alguien te lleve a casa me lo dirás a mí, y no al pendejo de tu docente.-

Continuara…


Comentarios de autor:

Muchos besos y abrazos!

H.