Quiero aclarar que no voy hablar o señalar la temática de los alfas y omegas, sólo voy a narrar una una historia en donde existen los hombres lobos e inventar lo demás.


Rey terminó su repetitiva hazaña regresando a casa como lobezno. Estaba muy lejos de su hogar, y caminando le costaría demasiado tiempo en llegar si lo realizaba a pasos humanos. Se fue corriendo cómo un lobo corriente. La especie tenía la buena suerte de poseer dos formas entre sus pieles. Uno de batalla y otro de camuflaje. Al llegar, se deslizó por la maleza de la parte trasera de su patio, para entrar con sigilo sin que nadie de sus vecinos la descubriese. Uno nunca sabía si alguien estuviera mirando. Dejó a un lado su ropa que traía en su hocico y con él mismo giró la manilla para encomendarse a entrar a su humilde hogar aun con el pelaje entre patas.

—Llegas tarde. — Poe la recibió con brazos cruzados de muy mal humor en medio de la sala, espectando el acto tan natural para su especie de intercambiar su forma animal a humana, lo que sin duda le sorprende en medio del cambio a la muchacha. No esperaba que su pareja estuviera a tan altas horas de la madrugada despierto esperándola.

—Lo siento, me quedé haciendo un tercer turno en el trabajo. —Contestó con la mentira en la lengua, omitiendo todo contacto visual con Dameron mientras por cada palabra se iba colocando una prenda.

—No me mientas Rey. Puedo sentir el olor a sangre—La encaró desafiante, pero Rey no se inmutó a tal desagradable tono de su actual conviviente, y sin mencionar más palabras la joven se predispuso a rebasarlo para ir a su recamara al finalizar su vestimenta. No tenía demasiadas intenciones de empezar a discutir por algo que sabían no tenía una absoluta solución o respuesta. Sin embargo, Poe no deseaba dejar la discusión a medias, y firme le agarró el antebrazo a la loba, obstruyendo su caminata. A Rey no le sorprende el movimiento, y sin expresión volvió la vista hacia el trigueño para enfrentarlo.

—Fui a alimentarme. —Contestó seca, y Poe en automático sus ojos se tornaron blanco después de la obvia respuesta.

—Ya es la tercera vez que sales a alimentarte—reclamó—. Debes detenerte. —Sus palabras sonaron a una orden más que a una sugerencia. Poe Dameron estaba al tanto de todas las andanzas de su compañera por las noches.

—El malnacido iba a violarme. —Refutó con enojo zafándose de sus toscos dedos con la mirada penetrante.

—Debes detener esto de tratar de ser una justiciera. Te descubrirán si continúas con eso.

Rey se descolocó por el contestar de su enamorado, por no reaccionar de la forma que se espera cuando uno comenta algo tan delicado como lo era violentar a una mujer de esa manera. Pero Poe no lo hacía a propósito. Para él ya era más que cuento viejo, y a estas alturas el que Rey matara a tanto hombre que quería lastimarla no era para nada novedad en su vida de pareja.

—No lo harán. —Contradijo, sin manifestar nada de su indignación anterior, y a Poe le hace gracia la respuesta—. Soy muy cuidadosa.

—La tecnología no es como la de hace algunos años Rey. Ahora estamos más expuestos si es que cometes un error.

Rey era uno de los pocos licántropos civilizada que continuaban con el comer carne humana. Los otros que perduraron con esas antiguas prácticas eran los salvajes, cambia formas que decidían seguir un camino nómada entre garras. Los demás cambiaron a una alimentación de consumo de ganado. No era totalmente regenerativo para sus cuerpos, pero de todas maneras les entrega longevidad y energía suficiente para proseguir con sus actividades cotidianas.

—Por eso soy muy cuidadosa.

—Sabes que te tienen en la mira. —Poe se manifestó irritado con su palma apuntando el suelo y el puño apoyándose en su cadera—. Para ellos tú también eres un asesino suelto, y sabes muy bien que te están buscando.

A la actual aludida se le tiende juntar el entrecejo. Poe tenía razón en ese aspecto. La policía estaba en búsqueda de la propietaria de tales obras de decapitación. Aunque no con el mismo entusiasmo de los no voluntarios protagonistas sin cabezas, sólo por hecho de estar sólo asesinando gente que no merecía poseer vida en esta tierra.

—Me iré a la cama.

Rey ignoró sus verdades, alejándose de la conflictiva estancia. Odiaba discutir con Dameron siempre de lo mismo.

En el trascurso de su corto camino escuchó cómo a sus espaldas la falta de aliento por parte de Poe por la situación se hacía presente, irritado más que nada que su pareja fuera tan esquiva a la hora de discutir cosas tan importantes cómo lo era asesinar personas. Sin embargo, el muchacho se limitó a no continuar con la contienda poco resolutiva, y encontró prudente seguirla para abrazar su menuda espalda. Al instante que Rey sintió el demostrar de afecto se detuvo a tal contacto y logró sentir el calor en ella tan característico de su pareja lobuna calarse entre sus huesos. Le rodeo tierno la cintura y posó suave su mentón cerca de su oreja.

—Sabes que moriría en vida si te pasará algo Rey. —Se oyeron en sus casi silenciosas palabras el afligir de un hombre que imagina lo peor para su enamorada—. Me aterra el sólo imaginar que lo humanos te encierren y te lastimen.

Rey se estremeció a la demostración de profundo cariño y preocupación de su pareja. Los humanos no sabían de la existencia de los cambia formas todavía, y esperaban que jamás lo hicieran. Para ellos los licántropos eran una original invención del nuevo cine en pantalla grande.

—Seré más precavida ¿Ok? —La castaña se giró a encontrarse con Poe para regalarle una sonrisa y tierno beso para que se tranquilizara. Dameron le sonrió de vuelta dulce cómo siempre lo ha sido con ella y con un beso en su frente dio el indicio de que ya era momento de que debían ir a la cama a descansar por el agitado encuentro.

Poe y Rey se conocieron en una reunión anual entre clanes en la capital del país. A primera palabra que conversaron se enamoraron y con sólo un par de meses de su relación decidieron vivir juntos en dónde habían nacido su amor. No contrajeron nupcias, pero si algo parecido por un ritual propio de los licántropos de comprometerse bajo el agradado de los sabios ancianos de la especie que los unió de por vida.

Hubo diferencias de primera instancia el que la pareja se bautizara, pues Rey venía de una familia en particular respetada desde tiempos inmemorables. Era nieta del Líder Sheev Palpatine, unos de los lobos más longevos en el mundo y gobernador absoluto de los viejos tiempos en el país completo. Sin embargo, Poe era de una familia de bajo perfil proveniente de simples albañiles de profesión durante décadas.

Sheev fue el primero en oponerse. Su antigüedad opacaba la realidad actual del que los estatus de jerarquía ya no existían entre hombres lobos, pero no consiguió razones sustentables para restringirlo, por lo que cedió al poco tiempo.

La familia de Poe nunca mostró objeción ni reproche a tal unión. No obstante, su malestar empezó a encenderse cuando notaron que después de un par de años de convivencia de la pareja, la chica no estaba procreando descendientes, lo que era fundamental para toda manada o clan para conservar la especie, si la única manera de que perdurara en el tiempo el gen de los cambia formas era reproducirse entre ellos.

Licántropos con Licántropos por supuesto. El cruce entre humanos y hombres lobos era imposible genéticamente. El espermio u ovulo perteneciente al ser sobrenatural era demasiado para el contrario del ser humano.

Los ahogó en específico ese problema. Consultaron con un médico poseedor del gen cambia formas que estaba instruido en las dos artes de la medicina y les comentó la penosa noticia que los espermios de Poe eran demasiado fuertes para los óvulos de Rey. Los mataba cómo si dos hombres lobos batallaran a muerte (solamente un licántropo podía quitarle la vida a otro). Aun así, con toda marea en su contra, la castaña en dos ocasiones logró crear vida en sus paredes uterinas, pero terminaron siendo abrumadores embarazos y dolorosas pérdidas a las pocas semanas de la concepción.

Rey se sintió desgraciada, maldecida. Era la vergüenza para su familia y su renombre, y una total decepción y desilusión para la familia perteneciente a la de su compañero. Lamentablemente Rey, algo tan fundamental para su especial gen no podía realizarlo.

La muchacha le dio la oportunidad a Poe el que la dejara y se emparejara con alguien que sí le pudiera dar críos. La cultura era bastante machista en ese sentido, otorgándole cierta libertad al macho de anular todo compromiso con su actual pareja por el futuro de la especie. Inclusive, sin el consentimiento de la hembra. Aun así, él se negó rotundamente a aceptar tal proposición. Lo consideró una estupidez y le recalcó a su loba que ella era la persona la cual había escogido perecer a su lado, sin importar lo que suceda con su futura descendencia. La amaba tal cual era.

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Rey antes de meterse a la cama decidió tomar una ducha para quitarse ese sofocante olor a sangre pegada a su piel. Abrió la regadera y giró a tope la llave que señalaba permitir el paso del agua caliente. Era cierto que las manchas habían salpicado en su pelaje blanquecino, pero al guardar sus pelos, parte de ella inevitablemente se pegó en la zona correspondiente a su tierna piel, junto a ese olor que era sin dudas una gran molestia después de tenerla por varios minutos deambulando cerca de la nariz hipersensible de un hombre mitad bestia que lo acompañaba.

El líquido transparente no tardó en caer, saturarse al instante por medio del aire y perder temperatura veloz entre la dermis de la loba durmiente. Le quemaba, le ardía en cada centímetro recorrido de piel entre poros, y aún más cuando frotaba de ella con esa fuerza que delimitaba lo extraordinario de la de un ser humano con la áspera esponja. Sin embargo, Rey se abstenía totalmente a bajar la intensidad de ella.

Sentía que esa era la única manera de quitarse todo residuo, la carga emocional que le ocasionaba cada que arrebataba vidas sin piedad con sus filudos dientes y garras entre dedos. Lo tomaba un castigo pequeño para el gran pecado a ojos religiosos realizaba sin dudarlo. El asesinar persona nunca iba a ser algo menor para todo ser pensante.

Entonces, si era así, ¿Por qué continuaba haciendo si tenía más que claro que era algo malo, algo condenado totalmente por la justicia? Sí ella también para los demás era una asesina en serie ¿Qué exactamente la diferenciaba de esa gente que esta última instancia a estado matando sin piedad?

Desde que había nacido Rey su alimentación fue a base de ganado, sesos y carne animal fresca. Nunca le llamó la atención el probar la fuente idónea de energía para su cuerpo, hasta que obligadamente lo tuvo que hacer para… para hacer sufrir a sus presas, otorgarles en parte una probada de sus propias artimañas, razón suficiente para meditar seriamente si le daba placer o no realizar tales actos. Si realmente le daba satisfacción salvar vidas por la desaparición de esos personajes, o porque inconscientemente le daba placer lastimar a la gente, a los humanos.

Uno de los mayores temores que traía Rey en su temple era que no hubiera cambios en su percepción de la muerte cuando por necesidad o equivocación (alguien viera en todo esplendor el proceso de metamorfosis) debiese arrebatarle la vida a un alma inocente por estar justo en el momento y lugar equivocado.

Era la única justificación que tenía para continuar con esta locura, lo que sentía que la diferenciaba de todos ellos.

Esperaba de corazón que jamás sucediera tal escenario

—Rey… —La dulce y tierna voz de Poe atravesó las cortinas de la regadera, interrumpiendo el mea culpa de la muchacha entre gotas —. Ya hueles a jabón…

Aunque Dameron era bastante severo con Rey en todo el planteamiento del asesinato (que la descubrieran más que nada) él era perfectamente consciente que la joven no los realizaba con la maldad por delante, si mientras más muertos se anotaban en su lista, más eran los minutos que se la pasaba meditando Rey bajo el agua ardiente. Algo bastante contradictorio para alguien que se le estaba volviendo una práctica muy común este último tiempo.

Era lo habitual ¿No? Al final de cuentas se torna una costumbre, y lo obvio es que uno se vuelva insensible por ello. Lo que era totalmente lo opuesto a lo que le estaba sucediendo a Rey en todo este tiempo, y razón suficiente para dar a entender a Poe que, a medida que pasaba el tiempo, nada le hacía dar cuentas que la castaña lo estaba disfrutando o tomándolo cómo algo menor entre manos.

Le reconfortaba en cierta parte que Rey aun no lo tomara a la ligera.

—Lo sé… —Su voz señaló pesadumbre aún con el agua corriendo—. Pero… pero necesito quedarme por unos segundos más.

—Claro. —El sentimiento de compresión de parte de su pareja se hace notar en sus cuerdas vocales—. Los que necesites.


¿Qué opinan ustedes sobre Rey? ¿Heroína o asesina?
Saludos y muchas gracias por pasarte a leer!