Capítulo 5: El Evento Especial
A la mañana siguiente, el despertador sonó a su hora y yo me desperté muy descansado. Si bien me había acostado algo tarde, había dormido bastante bien, por lo que no parecía haber ningún problema con ello.
Desgraciadamente, nada más levantarme de la cama y desperezarme, noté un dolor algo intenso en numerosas zonas de mi cuerpo. Parece que el sobreesfuerzo del día anterior tomó factura y acabé teniendo agujetas en lugares en los que no sabía ni que era posible.
De todas maneras, me aseé e hice todo lo que me tocaba por la mañana intentando olvidarme, en la medida de lo posible, del dolor. Así, al terminar sorprendentemente pronto teniendo en cuenta mi fatiga, fui directamente al recibidor de la residencia, esperando encontrarme a alguien ahí con quien irme al comedor. En cambio, no parecía haber nadie de mi grupo cercano, solo algunos de los compañeros con los que me había juntado el día anterior, como Daiki, Saya y Hisao, quienes también parecían esperar a alguien.
Primero miré el reloj para ver si había llegado tarde o algo, pero al no ser el caso, simplemente me di la vuelta para irme al comedor, esperando encontrármelos ahí. Sin embargo, instantes antes de salir por la puerta, una voz me llamó desde la lejanía.
-¿Qué pasa Hiroto?-gritaba la voz de Hiromi-. Para un día que no te espero, ¿y ya te ibas a ir sin mí?
-Que va, es que creía que ya os habíais ido al comedor.
-Pues eso mismo estaba pensando yo ahora. He bajado como siempre y, al ver que ninguno estabais aquí, me he ido a vuestras habitaciones a buscaros. Sin embargo, ni Neron ni Mizuko responden, y tampoco Kioshi y Mitsudo.
-¿A vosotros también os ha dejado tirados Mizuko?-intervino Kyoko, a quien no pude ver en un principio puesto que estaba escondida esperando tumbada en uno de los sofás del recibidor-.
-Pues se ve que sí.-respondí, un poco sobresaltado por el susto-.
En ese momento, vimos a otras dos personas bajar por las escaleras. Eran Kenta y Yuudai, de tal manera que, casualmente, en esa zona nos encontrábamos los ocho integrantes del tercer grupo de las pruebas del día anterior, nadie más y nadie menos.
-Oye, ¿y los demás?-preguntó Yuudai-.
-Eso, ¿los habéis visto?-añadió Kenta-.
-Eso nos estamos preguntando nosotros.-respondió Kyoko, aún tumbada en el sofá-.
-Pues bueno, ¿nos vamos nosotros para el comedor?-preguntó Kenta-. ¿U os vais a quedar esperando a vuestros amigos?
-Pues nos tocará irnos.-respondió Daiki, quien estaba apoyado en una esquina, al lado de Hisao-.
-Sí, supongo.-añadió Saya-.
Así, nos decidimos a irnos todos juntos al comedor. Sin embargo, justo entonces, Mizuko apareció por la puerta. Parecía bastante cansada, como si hubiese estado corriendo, y se quedó apoyada en la puerta antes de poder hablar.
-A ver chicos, ¿qué hacéis aquí?-dijo jadeando-.
-¿Cómo que qué hacemos aquí?-le respondió Kyoko, levantándose del sofá y desperezándose-. Te estábamos esperando, a ti y a los demás. ¿Dónde estabas?
-¿Cómo que donde estamos? Estamos en el gimnasio. ¿Acaso se os ha olvidado lo del entrenamiento matutino de hoy?
-¿Cómo?-le pregunté-.
-Sí.-añadió Hiromi-.¿Qué cojones es eso?
-Bueno, seguidme, que bastante tarde llegáis ya.-le respondió-. Ya os responderé a vuestras preguntas de camino.
Tal cual ella dijo, salimos disparados en dirección al gimnasio, confundidos y a la vez preocupados, por si nos iban a regañar o algo.
-Entonces, ¿qué es eso del entrenamiento matutino?-pregunté de camino al edificio secundario, donde todos nos esperaban-.
-Ayer, Shiro, nuestro profesor, nos dijo que, a raíz del descalabro de muchos de nosotros en las pruebas sin dones, los profesores habían propuesto dos sesiones de entrenamiento para todos nosotros, una por la mañana y la otra por la tarde. Y justo hace diez minutos ha empezado la matutina.
-¿Cómo?-intervino Kenta-. Pero si ahora es la hora del desayuno.
-¿Es que no os habéis enterado de nada?-le respondió Mizuko-. Los profesores decidieron que el desayuno se partiría en dos, de tal manera que abrirían la cafetería antes de la hora normal, para quienes quisiesen comer antes del entrenamiento, y luego la volverían a abrir después, dejándonos un pequeño espacio para desayunar y descansar antes de las clases-.
-Pues a nosotros no nos avisaron.-dijo Hiromi-.
-No, si ya lo he notado.-le respondió Mizuko-.
-Entonces, ¿ahora vamos a entrenar?-preguntó Saya-.
-Pues que pereza.-respondió Kyoko-. Y yo que me acabo de levantar.
-Y con las agujetas que tengo.-añadí-.
-Eso.-dijo Kenta-.
-Bueno.-intervino Yuudai-. Supongo que esto es lo que debemos hacer si queremos convertirnos en héroes. Al fin y al cabo, es como si estuviésemos en la U.A. o en la academia Shiketsu. ¿No os emociona?
-Sí, supongo.-le respondió Daiki-.
No mucho después llegamos finalmente al gimnasio, en el que, tras disculparnos numerosas veces con Michiko, quien dirigía el entrenamiento y entendió que fue un error de comunicación con el señor Yoku, nos unimos a los demás.
Desgraciadamente, y a diferencia de los demás, nosotros, los que no sabíamos nada del entrenamiento, lo pasamos bastante mal, puesto que no tuvimos tiempo para cambiarnos y tuvimos que realizar el entrenamiento con la ropa que llevábamos puesta.
Básicamente, consistía en practicar las pruebas que hicimos el día anterior, pero a mayor intensidad y con un mayor número de repeticiones. Además, como en las pruebas de la mañana, nos pusieron esas pulseras de calambres para evitar que usáramos nuestros dones, lo cual, en algunas ocasiones, terminó mal para algunos, como para Daiki, quien intentó batir su récord en la prueba de velocidad y acabó estampándose contra el suelo de un susto provocado por el chispazo.
Tras cuarenta y cinco minutos de entrenamiento, que para los demás fue una hora, ya habíamos terminado. Si bien duró menos que las sesiones de pruebas del día anterior, tampoco fue tarea fácil, puesto que las agujetas y el cansancio acumulados se fueron haciendo aún más presentes conforme el ritmo aumentaba y el tiempo pasaba.
Al terminar el entrenamiento, muchos de nosotros volvimos a la residencia. Algunos iban a descansar y otros simplemente a asearse, como fue mi caso, tras lo que me di cuenta de que, en menos de dos horas, ya me había aseado dos veces en lo que llevaba de día.
Ya habiéndome puesto ropa nueva, me encontré, esa vez sí, con Neron y Mizuko en la recepción, además de a Hiromi, quienes aún no habían desayunado tampoco, por lo que nos fuimos al comedor acelerados, aunque no corriendo, puesto que el cansancio no nos lo permitía.
Desayunamos prácticamente lo mismo que el día anterior, es decir, arroz y algo de pan con mermelada, mientras prácticamente no hablábamos, ya que estábamos demasiado concentrados en nuestra comida.
Al terminar, para ahorrar esfuerzos, nos quedamos ahí sentados esperando a que fuese la hora de empezar la primera clase. No sabíamos quién sería nuestro profesor, así que empezamos a debatir y discutir sobre nuestras teorías. Yo pensaba que sería Michiko, ya que vino a la ceremonia de presentación y era quien mejor nos conocía a todos, Hiromi decía que el señor Yoku, puesto que de paso vendría a disculparse con nosotros por no avisarnos sobre lo del entrenamiento matutino, y, por su parte, Neron y Mizuko solo rezaban por que fuese cualquiera de los dos y que Shiro Yume se quedase al margen.
Tras esa larga pero poco interesante charla, sonó el timbre de la escuela, del cual desconocíamos su existencia, por lo que supusimos que ya era la hora. Así, nos acercamos a recepción para preguntar donde tendría lugar esa primera clase y, por suerte, un panel digital encima del mostrador nos indicó que debíamos ir al aula tres, que se encontraba en el segundo piso.
Subimos y, al ver que la clase aún no estaba demasiado llena, nos sentamos los cuatro cerca los unos de los otros. Aún no había ningún profesor ahí, por lo que ninguno de los demás alumnos que fueron llegando después de nosotros tuvo ningún problema. De hecho, no fue hasta que el último de mis compañeros, un chico de pelo blanco que se sentó detrás de mí y cuyo nombre no recordaba, llegó, que el profesor encargado de nosotros hizo acto de presencia.
Era Hitoshi Garu, mayormente conocido como Redeye, un héroe de alto nivel que se retiró un año atrás por razones desconocidas. ¿Se habría retirado para formar parte y preparar este proyecto? No parecía probable, pero tampoco era una posibilidad que pudiese descartar así a la ligera.
-Buenas chicos.-empezó diciendo, dejando sus cosas en su escritorio para después quedarse de pie al frente de la pizarra-. Como muchos ya sabréis, yo soy Hitoshi Garu, aunque a partir de ahora preferiría que me llamaseis Redeye. Mis compañeros en heroísmo me llaman así, y se supone que vosotros sois pequeños héroes, así que prefiero trataros como tal. Sin embargo, por ahora supongo que la mayoría de vosotros no tendréis nombre de héroe, así que me limitaré a llamaros por vuestros nombres hasta entonces. Sin embargo, no veo necesario que os presentéis a mí, puesto que entre vosotros ya os conocéis y yo a vosotros más o menos también. Así, sin perder más tiempo, pasemos directamente a la clase, no sin antes responder aquella duda de ahí atrás. ¿Qué pasa?
-Ah sí, perdone.-respondió Ishi Goda, el amigo de Mizuko-. ¿Puedo preguntarle de qué va a tratar la clase?
-Espera, ¿no os han dado el horario de clases?
-Pues no.
-Uf, perdonad con los fallos de organización.-se disculpó mientras rebuscaba en su maletín-. Estos son. Chicos, ¿tenéis delegado o aún no?
-No, aún no.-respondieron algunos-.
-Vale, pues tú chica.-dijo refiriéndose a Saya, quien se encontraba sentada en primera fila, enfrente de la pizarra-. Eres Saya Kimura, ¿me equivoco?
-Sí, esa soy yo.-respondió, un poco nerviosa-.
-Hasta que hagáis la elección oficial, tú serás la delegada provisional. ¿Vale?
-Eh, sí. Por supuesto.
-Ahora, por favor, reparte los horarios a tus compañeros.
Tras un minuto, en el que Saya repartió los horarios plastificados con gran velocidad, ella volvió a su sitio y Redeye, quien estaba escribiendo algo en la pizarra, se dio la vuelta y le agradeció por su ayuda.
Después, nos empezó a explicar en qué consistiría la clase, la cual, según ponía en el horario que nos había entregado, era la clase de "Enseñanzas Básicas de Heroísmo", en la cual nos dijo que veríamos con detenimiento todos los pasos que deberíamos tomar para convertirnos en héroes, así como técnicas y estrategias útiles durante nuestro trabajo como héroes. Además, nos explicó que estos temas solo corresponderían a una mitad de la asignatura, la parte teórica, puesto que habría otra parte práctica llamada "Habilidades Básicas de Heroísmo", que no daríamos en clase, sino en el gimnasio y las áreas de entrenamiento.
También pude ver en la lista de asignaturas del horario que había varias más que nunca me habría imaginado, como y "Control de Dones", además de varias otras como "Historia del Heroísmo", "Derecho de Héroes" y "Privacidad y Medios de Comunicación", las cuales, sin embargo, no estaban presentes en la planificación. Al preguntar a Redeye, nos explicó que durante los primeros meses de preparación dejarían esas asignaturas menos prioritarias a un lado, para centrarnos en las tres antes mencionadas. Además, algo parecido pasaría con otras asignaturas más corrientes como Matemáticas, Japonés e Inglés, las cuales también serían apartadas en cierta medida durante ese tiempo.
Además, junto a los recuadros que marcan las clases de Control de dones había un asterisco que llevaba en una esquinita del horario, en donde se explicaba que las horas de esa asignatura podrían variar en función del alumno. Tras preguntarle nuevamente a Redeye, nos informó de que, en esa clase en específico, a diferencia de en las demás, seríamos divididos en grupos y asignados a un profesor específico, quien se adecuaría en cierta medida a nuestras capacidades. Sin embargo, hasta que pudiesen organizar eso correctamente, sería Shiro Yume, a quien Neron, Mizuko y el resto de su grupo temían por las pruebas físicas, quien nos guiaría.
Más allá de esas pequeñas dudas, la clase transcurrió sin más interrupciones y, durante la misma, como lo estarían niños pequeños en su primer día de colegio, todos nosotros estábamos alucinados con lo que Redeye nos contaba. Si bien no era nada que no nos hubiésemos imaginado antes, puesto que solo nos dio algunas pinceladas acerca de cada apartado del temario, escuchar esas explicaciones a través de un héroe profesional emocionarían a cualquiera.
Tras terminar su clase, que como todas las demás a partir de entonces duró una hora y media, Redeye se despidió de nosotros y se fue corriendo, pues según nos dijo aún había muchos problemas pendientes de solucionar con la administración de la academia, los cuales él tendría que supervisar.
-Bueno, no ha estado mal esta clase.-dijo Hiromi, levantándose de su sitio a mi derecha y acercándose a Neron y a mí.
-Pues sí.-añadió Neron, dándose la vuelta-. Pensaba que sería más aburrida.
-¿Sí?-dije-. Yo tenía bastantes ganas, y la verdad es que no ha decepcionado. Por cierto, ¿qué toca ahora?
-Hiroto.-respondió Neron-. ¿No te has leído el horario?
-A ver, sí, pero aún no me lo he memorizado. ¿Puede ser que toque Matemáticas?
-¿Qué dices de matemáticas?-intervino Hiromi-. ¿No has oído lo que ha dicho Redeye? Esas asignaturas se apartarán durante este tiempo. Y menos mal.
-Sí bueno, pero tampoco ha dicho que las vayan a quitar. Solo ha dicho que daríamos menos horas de lo normal de esas asignaturas.
-¿Enserio?
-Hiroto tiene razón, aunque solo en eso. Ahora no nos toca Matemáticas, sino Habilidades Básicas de Heroísmo, la contraparte de esta asignatura, y creo que la da Michiko.
-Ah, bien.-respondí-.
-Sí, la verdad.-añadió Neron-. Mejor que esa clase nos la de ella, no podría soportar otra clase más con Shiro.
-Ya nos tocará esta tarde.-dijo Hiromi, mientras miraba el horario que Neron sostenía-. Mira bien el horario, pone que a las cuatro tenemos Control de Dones con él.
-Mierda.-exclamó sin miramientos, volviéndose para adelante-. Pues nada, no sé ni para qué hablo.
-Eso digo yo.-respondió Hiromi-. Mucho le dices a Hiroto, pero tú tampoco te acordabas de eso.
-Muy cierto.-respondí-. Un poco injusto, ¿no crees, Neron?
-Callaos. Dejadme sufrid tranquilo.
-Por favor.-le dije-. No puede ser para tanto.
-Ya me diréis esta tarde.
Poco tiempo después, Michiko apareció por la puerta a gran velocidad. Al no tener que presentarse, pues todos la conocimos en la actividad de presentación, pasó directamente a la clase tras saludarnos y pasar lista. Como nadie faltaba, empezó, como hizo Redeye, a explicarnos su asignatura. Además, nos contó que esa primera clase, a diferencia de las siguientes, tendría lugar en el aula en vez de fuera.
Así, como la clase anterior, esa hora y media en la que nos habló con emoción sobre algunas cosas del trabajo de heroísmo pasó como si fueran tan solo diez minutos. De tal manera, nos despedimos de ella y fuimos Neron, Mitsudo, Kioshi y yo directamente hacia el comedor, ya que Hiromi y Mizuko se fueron junto a Kyoko y Yossu, la otra chica con la que se habían ido hacía un par de días a Kotoke, a planificar el evento del jueves por la noche.
Sin embargo, como el comedor aún no estaba abierto, puesto que lo hacía a la una y media y aún era en punto, nos salimos a la entrada del edificio principal, donde nos sentamos en un par de bancos que había a un lado.
Ahí charlamos desenfadadamente mientras que esperábamos a que el tiempo pasase, hablando, entre otras cosas, sobre algunas teorías que teníamos acerca del evento que Hiromi y las chicas estaban planificando.
Ya pasado un tiempo, volvimos al comedor, en donde no había rastro alguno de ellos, por lo que comimos ahí solos nosotros cuatro. Sin embargo, justo cuando nos estábamos yendo del lugar al terminar de comer, Hiromi y las demás hicieron acto de presencia. Ellas parecían estar pasándoselo en grande, pues no paraban de reírse, mientras que Hiromi parecía estar demasiado abrumado por la situación.
-Ayudadme.-entendí que dijeron sus labios, porque lo dijo susurrando mientras nos miraba fijamente-.
-Oye chicas.-intervine-. ¿Cómo va todo?
-Pues muy bien.-respondió Kyoko-.
-Aunque ya sabes que no te podemos decir nada.-añadió Mizuko-.
-Bueno, tendré que aguantarme. Mucho ánimo eh, no puede faltar nadie mañana y seguro que aún queda mucho por hacer. Así que a trabajar duro.-dije, tras lo que Hiromi me miró de una manera asesina, a lo que yo simplemente me encogí de hombros en respuesta-.
-Eso tenlo por seguro.-me respondió Mizuko-.
-Sí...-susurró Hiromi, probablemente arrepintiéndose de su idea del evento, o mejor dicho de decírselo a Mizuko-.
Puesto que la próxima clase, última del día, sería a las cuatro y aún quedaba un poco más de una hora, yo decidí despedirme de Neron y los demás y volver a mi habitación a descansar un rato.
Así, me levanté un poco antes de esa hora y miré el horario, donde ponía que la clase de Control de Dones tendría lugar en el gimnasio. Aunque aún era un poco pronto, preferí salir lo antes posible para evitar llegar tarde como pasó en el entrenamiento matutino, por lo que, al no encontrarme nadie en la entrada, simplemente me fui solo hacia allá, donde me encontré a un par de compañeros quienes también habían llegado antes. Curiosamente, aquellos quienes habíamos llegado tarde éramos casi todos del grupo del señor Yoku, así que supuse que habríamos tenido la misma idea.
-Hey, Hiroto.-gritó Kenta, quien estaba junto a Saya y Yuudai, moviendo la mano y llamándome la atención para que me fuese junto a ellos.
-¿Tú también has llegado pronto?-me preguntó Saya cuando terminé de acercarme-.
-Sí, me parecía que al menos esto ayudaría un poco a limpiar mi imagen por lo de esta mañana.
-Sí, nosotros igual.-añadió Kenta-.
-A ver, tampoco fue nuestra culpa.-dijo Yuudai-.
-Supongo.-respondí-. Entonces, ¿tú no has venido antes por eso?
-Qué va. Simplemente no quería perderme nada de esta clase por nada del mundo. Aprender a usar los dones es lo más emocionante de las escuelas de heroísmo, o eso es lo que suelen decir.
-Sí, supongo que es así.-dijo Saya-.
-Por cierto, Hiroto.-intervino Kenta-.
-¿Sí?
-Te preguntarás por qué te hemos llamado.
-Hmm, no la verdad. ¿Había alguna razón en específico?
-Pues sí. Queríamos preguntarte una cosa.
-Ah, es verdad.-dijo Yuudai-.
-Pues disparad entonces.
-¿Cómo funciona tu don?-preguntó Kenta-. La verdad es que ayer, cuando te vimos utilizarlo para lanzar la bola de peso nos quedamos muy sorprendidos.
-Ah, pues muy sencillo. Mi don funciona como la telequinesis, es decir, puedo mover objetos con la mente, siempre que los esté viendo o señalando con el dedo.
-Sí, eso supuse cuando te vi hacer las otras pruebas, como la de levantamiento de peso.-intervino Saya-. Sin embargo, luego al verte lanzar la bola con esa intensidad me rompió todos los esquemas. ¿Cómo es posible que la lanzases así si antes no habías ni podido levantar el peso de veinticinco kilos únicamente con tu don?
-Wow, te fijaste en eso.-le respondí sorprendido por su capacidad de observación-. Tienes razón, aún no puedo levantar mucho peso. Sin embargo, gracias a las peculiaridades de mi don levantar esa bola no fue tan complicado.
-¿Sí?-dijo Yuudai-. ¿Y eso?
-Pues a ver, como ya os he dicho, la "telequinesis" en la que se basa mi don me permite mover objetos. Sin embargo, no es exactamente así. Lo que ocurre es que puedo recubrir esos objetos con una capa y, entonces, mover esa capa. Al no ser esa bola demasiado grande, el poco peso que había que levantar no supuso mucho problema.
-Eso lo entiendo, pero.-intervino Kenta-. ¿Cómo puedes lanzarla luego así?
-La verdad es que ni yo lo comprendo del todo aún. Según lo que yo me imaginé, recubrí el peso con dos capas en vez de una y las moví cada una con una mano, de tal manera que luego la lancé como si fuese una goma elástica. La verdad es que nunca lo había hecho de esa manera, ni me lo había planteado, pero al veros a todos lanzarla de esas maneras tan originales y hacerlo tan bien, pensé que yo también debía superarme.
-Bueno, ya sabes lo que dicen, Plus Ultra.-dijo Yuudai-.
-Eso lo dicen los estudiantes de la U.A., ¿no?-pregunté-.
-Sí, exactamente.
-Bueno.-dije-. Ahora me toca a mí. ¿Cómo funcionan vuestros dones? La verdad es que, aunque me monté varias teorías en mi cabeza, no tengo claro que tan correctas son.
-Bueno, inténtalo con el mío.-respondió Kenta-.
-Hmm, pues creo que justo es del que menos ideas tengo. Antes de lanzar la pelota, diste unas palmadas en tu mano derecha y luego, al alzar ese brazo, varios brazos salieron de las manos uno detrás del otro. Así que, si tuviese que decir algo, diría que puedes multiplicar partes de tu cuerpo al dar palmadas.
-Bueno, no del todo. Pero tampoco estás muy alejado. Lo que puedo hacer es crear sellos con mi mano. Esos sellos pueden ser muy variados, y cada uno de ellos se corresponden a partes de mi cuerpo. Así, cuando coloco esos sellos y los activo, una copia de la parte de mi cuerpo correspondiente se crea ahí, y esa, esté donde esté, estará conectada a mí.
-Entonces.-intervine-. Esas palmadas que vi, ¿eras tú poniendo sellos de tu brazo en tu mano?
-Exactamente. Si en vez de sellos de brazo fuesen de ojo, podría colocar ojos allá donde quisiese y ver desde ellos.
-Da un poco de mal rollo, si me preguntas a mí.-añadió Yuudai-.
-Sí, aunque depende de cómo lo utilices.-respondió Kenta-. Venga Hiroto, ahora intenta con el suyo.
-Hmm, vale. Lo único extraño que hiciste es que, antes de algunas pruebas, corrías un poco y dabas varias vueltas al claro y, después, tirabas unas ondas de choque de las manos que hacía que me pitasen los oídos. Así que puedo suponer que al andar cargas energía que luego sueltas como ondas sonoras. ¿Estoy en lo correcto?
-Bueno, al borde.-me respondió-. Pero diría que no.
-¿Entonces?
-Lo que me permite mi don es acumular energía cinética y soltarla en forma de aire comprimido desde mis manos. Sin embargo, al salir de mis manos el aire se expande rápidamente, así que supongo que de comprimido tiene más bien poco.
-Ahh. Entonces lo de dar vueltas...
-Era para acumular esa energía a través de mi propio movimiento.
-Tiene sentido. Entonces solo me queda el tuyo, Saya.
-Es verdad.-dijo Kenta-. Aún no te he preguntado. ¿Cómo funciona?
-Si Hiroto consigue adivinarlo con algo más de certeza que con vosotros, os lo explico.-respondió-.
-Pues ya sabes.-me dijo Yuudai, dándome una palmada en la espalda-. A darle al coco.
-Sí, jaja.-dije, sin tener aún demasiada idea sobre el don de Saya-. A ver. Desde fuera parecía que cresaste un kit completo de arco y flechas utilizando solo un par de pelos y tu brazo izquierdo. Uno de los pelos, bastante más largo que los demás, lo enrollaste en tu hombro y luego lo agarraste con esa misma mano, mientras que el otro te lo arrancaste y, tras hacerlo, fuiste capaz de atravesar el peso con él y utilizar la combinación como flecha. Así que...
-Uh, parece que Hiroto va a llegar a algo.-intervino Kenta-.
-Había una gran diferencia entre el pelo que utilizaste como cuerda, que era bastante flexible, y el que utilizaste como flecha, que al contrario del otro era rígido y afilado. Solo puedo suponer que, cuando arrancas uno de tus pelos, que son bastante flexibles ya de por sí, se vuelven rígidos de una. Así que supongo que el don hace eso, alarga los pelos más flexibles, vuelve rígidos aquellos que cortes y aumenta tu puntería. ¿Es así?
-No te equivocas.-respondió Saya-. Al menos, no del todo. Sí que es verdad que cuando me arranco un pelo se vuelve rígido, y que puedo alargar los pelos a voluntad según me convenga. Sin embargo, mi don no afecta en nada a mi puntería. Simplemente, la he trabajado desde pequeña.
-Wow, impresionante.-dijo Kenta-.
-Sí, eso sí que es ir Plus Ultra con tu don.-añadió Yuudai-.
Mientras habíamos estado hablando de nuestros dones, el resto de los compañeros fueron llegando, junto a Shiro Yume, el temido por Neron y Mizuko, y bueno, toda su clase en general, quien llegó justo a la hora estipulada por el horario.
-¡Buenas tardes, pequeños héroes!-exclamó con gran ímpetu, tanto que casi parecía que el gimnasio retumbaba-. Muchos de vosotros ya me conocéis, puesto que fui yo quien supervisé las pruebas de uno de los grupos, pero para quienes no, me vuelvo a presentar. Soy Shiro Yume, conocido como The Orbit durante mi estancia en los Estados Unidos. Bueno, empezando con la clase, como supongo que ya os habrán dicho, ahora mismo solo soy un profesor provisional, puesto que aún no hemos decidido los grupos de tutoría de este año. Sin embargo, quiero que sepáis que podéis contar con mi ayuda para cualquier cosa que necesitéis, al fin y al cabo, no será ésta la única asignatura en la que nos veremos las caras. ¿Alguien sabe qué otras asignaturas me encargo de dar?
-¿Inglés?-respondió Yuudai-.
-¡Exactamente! Por algo viví más de cinco años en Estados Unidos. Punto para ti. ¿Cómo te llamas?
-Ehh, Yuudai Ju, señor Yume.
-Por favor, vosotros podéis llamarme Shiro. Al fin y al cabo, tampoco os saco tantos años, ¿no? Así que te llamas Yuudai, bien, trataré de acordarme de tu nombre. Ah, y también seré yo quien os de la clase de Privacidad y Medios de Comunicación, así que que os vaya sonando mi cara. Pero bueno, ahora que ya me he presentado debidamente, empecemos con la clase de una vez por todas. Vuestros tutores provisionales, es decir, con quienes hicisteis las pruebas ayer, me han dado un listado de actividades para cada uno que podéis hacer para mejorar las capacidades de vuestros dones.
Así, uno a uno, nos fue repartiendo dichos papeles. Según nos dijo, esas actividades estaban pensadas específicamente para nosotros, por lo que debíamos seguir las indicaciones al pie de la letra.
Al terminar de repartirlos, nos dejó libertad absoluta para realizarlas. Así, si bien el iría fijándose en nosotros uno a uno para ver que trabajábamos correctamente, centrándose especialmente en sus propios tutorados, no fue una clase para nada agotadora, a diferencia de lo que describían Neron y Mizuko. De hecho, Shiro, si bien si era bastante intenso, era muy agradable y se preocupaba mucho por nosotros, por lo que mi imagen de él resultó ser muy distinta a la que tenían mis compañeros. Al menos, así fue en un principio.
Cuando terminó la clase, después de una hora y media en la que hice ejercicios los cuales, en su mayoría, se basaban en tratar de levantar cada vez más peso y de replicar los resultados de la prueba de lanzamiento del día anterior, Shiro se despidió de nosotros uno a uno, sin dejarse a nadie y se fue, mientras que nosotros nos quedamos ahí esperando a Michiko para hacer el entrenamiento vespertinos. Así, yo me acerqué a Neron, quien estaba sentado al otro lado del gimnasio, para comentarle acerca de mis impresiones de Shiro.
-Oye Neron, no crees que exagerabais un poco.-le dije-.
-Eso, eso-añadió Hiromi, quien tuvo la misma idea que yo-.
-Ja...-suspiró Neron-. Habéis tenido suerte. Simplemente eso. Ya veréis cuando se interese más por vuestras capacidades. Os arrepentiréis.
-Neron, ¿qué ha pasado?-preguntó Mizuko, quien se acercaba junto a otra chica de largo pelo negro, Narumi Seikatsu, la misma chica con la que me enfrenté en la ceremonia de presentación-.
-Eso, eso.-añadió Narumi-. Ayer poco más y nos tienen que recoger en una silla de ruedas, y hoy como si nada.
-¿Quién sabe? Eso mismo les estaba diciendo a ellos.-respondió-.
-¡¿Cómo que quién sabe?!-preguntó Mizuko, casi furiosa-. ¡Se supone que lo conoces! Algo le ha tenido que pasar.
Justo en ese momento, como si lo hubiesen invocado, Shiro volvió a aparecer. Supusimos que se habría dejado algo, pero entonces empezó a hablar tan fuerte como antes, de tal manera que todos nos callamos.
-Chicos, perdonadme.-dijo-. No me acordaba de que el encargado del entrenamiento de la tarde era yo. Así que ya sabéis, a retomar la marcha. No os preocupéis, que no será muy difícil, solo tendréis que seguir mis pasos.
Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de las mentiras que ocultaban esas palabras. Tras solamente media hora de entrenamiento, ya estábamos más cansados que después de todo el entrenamiento de por la mañana con Michiko. Aguantábamos como podíamos, siguiendo su ritmo mientras miraba, y parando brevemente a descansar en los pocos momentos en los que se desconcentraba, ya que, si nos veía descansar gritaba: "¡No os paréis, vosotros podéis más, chicos!". Afortunadamente, de una forma que aún no llego a comprender, conseguimos sobrevivir sin bajas a la media hora restante, a lo que todos nos paramos automáticamente.
-Chicos, ¿qué hacéis?-preguntó, aún en movimiento-.
-Shiro, el entrenamiento ha terminado.-le respondió Neron, a quién se lo agradecimos enormemente, puesto que los demás no teníamos fuerzas ni para eso-. Ya ha pasado una hora.
-Ah, ¿no lo sabéis? El entrenamiento vespertino no dura una hora. Dura una hora y media. Sé que es un poco más largo que el matutino, pero no os desaniméis. ¡Vosotros podéis hacerlo!
Esas palabras dolieron más que cualquier humillación por una chaqueta puesta al revés o que cualquier golpe contra el techo el primer día de instituto. No recuerdo bien toda esa media hora restante, pero si recuerdo que el volver a ponernos en marcha tras ese minuto de descanso fue prácticamente mortal para todos los presentes.
También recuerdo otra cosa, que esa sesión de entrenamiento nos demostró, o al menos a mí, el verdadero significado de la empatía. Empatía por Neron, Mizuko, Narumi y el resto de sus compañeros, quienes no estuvieron solamente una hora y media con Shiro, sino seis.
Tras finalmente terminar ese tiempo restante, en el que cada minuto parecía una hora, todos y cada uno de nosotros, incluso Saya y Kenta, quienes el día anterior resistieron bastante bien las pruebas físicas, caímos desplomados al suelo. Shiro se despidió de nosotros con gran ímpetu, como siempre, y no sin antes soltar otro de sus "¡Vosotros podéis chicos!" para intentar levantar nuestro ánimo, cosa que resultaba difícil en realidad.
-Neron... Quiero decirte que...-intenté decirle, aunque el aire que me faltaba me frenaba-.
-Lo sé. Teníamos razón. No hace falta que malgastes tus últimas palabras conmigo.-me respondió, bastante cansado, pero notablemente menos que nosotros, quienes hasta entonces no habíamos experimentado la peligrosa vitalidad de Shiro-.
Después de aquel momento, que para cualquiera que lo viese desde fuera parecería una tontería, y tras unos diez minutos de descanso, conseguí reunir las fuerzas para levantarme. Así, volví a mi habitación como pude y me tiré a la cama nada más llegar, durmiéndome tan profundamente que no me desperté hasta las once de la noche, cuando el horario de cenas ya había terminado.
Me levanté y me fui al baño a asearme antes de volver a dormirme, pero, para mi sorpresa, al lado de la puerta de mi habitación había un táper pegado con una nota. Al leerla decía:
Hola Hiroto
He visto que te habías dejado la puerta abierta y que, como Hiromi y los demás, no respondías a nuestros intentos de llamarte, por lo que Neron y yo hemos decidido traerte algo de comida.
No es mucho, pero nos parecía un buen detalle para devolveros el favor por lo de ayer, así que espero que la disfrutes.
Firmado, Mizuko
Tras leer la carta abrí rápidamente el táper para encontrarme en su interior una tortilla francesa con arroz y una cortada de salmón y solo su olor ya me despertó el hambre que, tal vez por el cansancio, no notaba.
Así, comí rápidamente, aunque saboreándolo y, al terminar, decidí ir a comprobar si Neron y Mizuko seguían despiertos, para, en caso de que así fuese, ir a darles las gracias.
Primero fui a la habitación de Neron, sin embargo, como no respondía, no quise insistir más para evitar despertarlo. Así, decidí ir a la habitación de Mizuko, para lo cual debía dar toda la vuelta a través del recibidor para llegar a la zona de las chicas.
Por suerte, casualmente me la encontré justo de camino, en uno de los pasillos centrales, junto a Yossu, por lo que me acerqué a preguntarles que hacían ahí a esas horas.
-¡Hiroto!-exclamó Mizuko, acercándose-. ¡Estás vivo!
-Shh, no grites por favor.-respondí-. No quiero despertar a nadie.
-Ay perdona. Por cierto, ¿qué haces aquí?
-Ah, estaba yendo a tu habitación a darte las gracias por la comida, estaba realmente buena.
-Pues nada, no hay problema. Simplemente quería devolveros el favor a ti y a los demás.
-Ah, por cierto. ¿Qué hacéis aquí vosotras? Lo mío aún, pero estas no son horas de dar vueltas porque sí, y más con la paliza que nos ha dado Shiro.
-Pero nosotras estamos acostumbradas.-intervino Yossu-. Al menos más que vosotros.
-Sí, eso es verdad.-añadió Mizuko-. Y bueno, verás, estamos aun haciendo los últimos preparativos para lo de mañana, que como Hiromi y Kyoko se han quedado fritos nos ha tocado terminar a nosotras.
-¿Enserio? ¿En medio del pasillo? ¿Se puede saber qué estáis preparando?
-Pues a ver... A lo mejor te lo podemos decir ya...-respondió Mizuko dubitativa-.
-Eh, no no.-intervino Yossu-. Que se espere, como los demás.
-Pues sí, tienes razón. Mañana lo verás Hiroto.
-Bueno, ¿sabes qué? No me apetece insistir. Mucha suerte, yo me voy a dormir.
-Okey.-contestó Mizuko-. Buenas noches entonces.
-Eso, buenas noches.-respondí somnoliento-.
Así, simplemente volví a mi habitación, me aseé un poco, me cambié de ropa, tiré el táper de cartón a la basura y me volví a dormir. No cambié el despertador de hora, puesto que prefería dormir a desayunar antes, sin embargo, aún sin quererlo, me desperté antes de lo previsto, y no por el despertador, que sonaría unos minutos más tarde, sino por alguien tocando a la puerta, por lo que, aún medio dormido, salí a ver quién me llamaba tan pronto.
Sin embargo, al abrir la puerta, no había nadie. Supuse que me lo habría imaginado, así que simplemente me cambié y me preparé para ir directamente al gimnasio para el entrenamiento matutino y, antes de salir, vi algo en el suelo, por debajo de la puerta. Era una nota, parecida a la de la noche anterior, así que procedí a leerla:
Hiroto Kato,
Como estudiante de La Colmena, estás invitado hoy, día 6 de enero, al evento de la "Yincana-Room", que se celebrará esta misma noche, después del horario de cenas, en la residencia.
Se ruega tu asistencia, puesto que este evento ha sido organizado para mejorar la convivencia entre los estudiantes y sin ningún ánimo de lucro.
Atentamente, el comité de "Yincana-Room S.A.", conformado por Mizuko Nishimura, Yossu Kossetsu, Kyoko Nishimura y Hiromi Ashi.
"Parece que al final se lo han montado bien", pensé entonces, tras lo que me di cuenta de que, probablemente, quienquiera que tocó a la puerta y me despertó lo hizo para que viese la invitación.
De todas formas, me vino bien que me despertasen, puesto que tal vez, con el cansancio que tenía, me hubiese quedado dormido e ignorado la alarma, llegando tarde por segunda vez consecutiva al entrenamiento matutino.
Así, tras leer la carta, me fui directamente al gimnasio junto a Mizuko y Kyoko, a quienes me encontré en la entrada y que parecía que intentaban ignorar el tema del evento, para aumentar la sorpresa, supongo.
A partir de ahí, todo sucedió bastante similar al día anterior, quitando la parte de llegar tarde, es decir, hicimos el entrenamiento matutino con Michiko, mucho más asequible que el vespertino del día anterior, desayunamos todos juntos y nos fuimos a clase, en donde Redeye nos recibió para dar la misma clase que dimos a esa hora el miércoles y, aunque fue interesante, tampoco fue algo muy sorprendente, puesto que, siguiendo como introducción al temario, solo vimos unos pocos videos sobre los cuales sacamos un par de ideas generales.
Posteriormente, llegaría la hora de nuestra primera clase de matemáticas, la cual, para sorpresa de muchos, entre los que me incluyo, la daría Michiko quien, de hecho, a pesar de su apariencia algo despreocupada, resultó ser bastante buena en ellas. Así, tras una hora y media en la que repasamos algunos de los contenidos del año anterior, como las derivadas y algunos tipos de ecuaciones, por fin terminó el horario de clases de la mañana, y por lo tanto ya quedaría menos para el evento de por la noche, aunque, desgraciadamente, también para el Entrenamiento Vespertino, o como decidimos llamarlo Hiromi, Neron, Mizuko y yo, el EVIS, siglas que corresponden a "Entrenamiento Vespertino Infernal de Shiro".
Así, tras el fin de la clase, nos fuimos a dejar algunos de los libros que Michiko nos había dado en las taquillas al pasillo principal para hacer algo de tiempo hasta la comida. Después, nos quedamos hablando hasta que se hizo la hora de que el comedor abriese y fuimos ahí directamente, donde, a diferencia del día anterior, Hiromi y Mizuko sí que hicieron acto de presencia, ya que fueron asegurándose uno a uno de que todos habíamos recibido la carta y de que, además, confirmásemos nuestra asistencia.
Tras terminar la comida, el resto del día escolar sucedió sin nada relevante a señalar, simplemente repetimos la rutina del día anterior, es decir, dimos clase de Control de Dones con Shiro en el gimnasio y, justo después, tuvo lugar el temido EVIS del que, por suerte, nos liberaron media hora antes ya que a Shiro le había contactado el director para una reunión importante. De esa manera, nos había quedado un horario perfecto para descansar, cenar y asistir ya recuperados al evento de Hiromi y compañía, y así fue, puesto que antes de lo previsto, a las nueve y media, ya nos encontrábamos todos reunidos en el recibidor de la residencia, la cual estaba decorada con algunas guirnaldas y demás decoraciones del estilo.
-Eh Hiromi.-le dije, acercándome a la esquina en la que estaba hablando con Mizuko, Kyoko y Yossu-. Al final me habéis sorprendido, ha venido todo el mundo.
-Sí.-me respondió-. Nos lo hemos montado bastante bien, he de decir.
-¿Perdona?-intervino Kyoko-. Si tú no has hecho casi nada.
-Eso.-añadió Mizuko-. Lo único que has hecho es ir a comprar las guirnaldas a Kotoke, colgarlas y traernos la cena.
-Bueno, perdona.-respondió, pareciendo un poco indignado-. Esas cosas son muy importantes. Además, yo tuve la idea.
-Sí, tu grandiosa idea de jugar juegos de mesa.-dijo Yossu-.
-Espera, ¡¿esa era tu magnífica idea?!-exclamé sorprendido-.¡¿Con la que tanto nos distes el coñazo el martes?!
-Oye, oye, un poco de respeto por el director del evento eh. Otra falta así y te echamos.
-Tú no tienes ni voz ni voto aquí.-intervino Mizuko-.
-Sí, bastante es que no te echamos del equipo en cuanto oímos tu idea.-añadió Kyoko-.
-Bueno, vamos a dejarlo ya todas en paz, que me está dando pena.-dijo Yossu-.
-Si, estaría bien.-añadí-. Por cierto, ¿podéis decirme ya en qué consiste el evento? Creo que va siendo hora, ¿no?
-Hmm, sí, creo que tienes razón.-respondió Mizuko-. Pero como ya es hora de empezar, creo que es casi mejor si te lo mostramos.
Tras eso, Mizuko nos llamó la atención a todos y nos guío hacia el centro de sala, donde, por fin, empezó a explicarnos detenidamente en qué consistiría el evento. Según nos dijo, escondidos en toda la residencia había una serie de objetos que debíamos encontrar gracias a unas pistas que ella y los demás nos darían y a algunas pruebas que debíamos realizar, de tal manera que, hasta que no consiguiésemos el último de los objetos, no podríamos volver a nuestras habitaciones a dormir. Además, por si fuera poco, también deberíamos completar la "Yincana-Room" antes de un tiempo determinado, que era de una hora y media. También insistió en numerosas ocasiones en que, para hacerlo, tendríamos que cooperar entre todos, puesto que esa actividad había sido pensada con ese fin, el de estrechar lazos.
Así, tras recibir la primera pista de manos de Mizuko, la cual nos guío hasta el ático de la residencia, tuvimos que encestar unos balones en unos grandes cubos que habían colocado abajo del todo, en el patio interior. Sin embargo, no sería todo tan sencillo, porque, para aumentar la cooperación, todos debíamos encestar al menos un balón en menos de cinco minutos. Así, tras varios intentos, y en muchas ocasiones utilizando nuestros dones como ayuda, conseguimos el primer objeto, un balón.
Los siguientes objetos siguieron también esa estructura, es decir, adivinábamos la pista, ésta nos llevaba a una prueba que debíamos realizar en grupo y, al realizarla, conseguíamos un objeto. Sin embargo, al final no todo fue tan sencillo, puesto que cuando aún nos faltaban por conseguir dos objetos, Kyoko nos avisó de que al juego solo le quedaban diez minutos y que, si no lográbamos "escapar" antes del tiempo indicado, no ganaríamos el premio especial.
Así, para ayudarnos a conseguir la victoria, como decisión de último momento, a Hiromi se le ocurrió que nos dividiésemos en dos y que, en caso de que alguna prueba requiriese de la asistencia de todos, valdría con aquellos que estuviesen ahí. Sin embargo, para evitar que nos juntásemos con los mismos de siempre, los equipos los hicieron Kyoko y Yossu jugándolo a suertes y, afortunadamente, ese tiempo perdido no lo contaron para el juego.
Ya con los equipos divididos, me fui junto a mi equipo, del cual solo conocía bien a Kioshi y Mitsudo, además de algunas caras sueltas que me sonaban. Era un poco raro, pero al fin y al cabo en ello consistía la actividad, por lo que lo entendí. Además, por suerte, Hiromi fue uno de los supervisores de mi grupo, junto a Kyoko y fueron ellos quienes nos dieron la pista final, la cual era un mapa que, diciéndonos que pasos debíamos seguir, nos llevó al patio interior donde anteriormente habíamos lanzado las pelotas.
Ya ahí, Hiromi y Kyoko nos explicaron la prueba a seguir, para la cual nos pusieron en parejas igual de aleatorias que los grupos, con la que debíamos hacer una prueba de confianza, es decir, dejarnos caer y confiar en que nuestro compañero nos agarre.
Entonces, tras repartir las parejas, me tocó con una chica a la cual no conocía, Hiroko Yamamoto, una chica alta, de tez negra y con pelo rizado y negro también, con lo que parecía un aparato de escucha alrededor de la oreja. Tras presentarnos mutuamente, empezó la prueba, que, tras una demostración de Hiromi y Kyoko, seríamos Hiroko y yo los primeros.
Afortunadamente, no hubo ningún problema, puesto que ambos nos agarramos en el momento justo y ninguno salimos heridos. De hecho, así fue con las dos parejas siguientes, que estaban conformadas por Mitsudo y una chica de largas trenzas castañas, llamada Chiyo Ito, y los dos compañeros de Daiki en su partido contra nosotros en la ceremonia de presentación, Narumi Seikatsu y Yuki Kibo, quienes casualmente coincidieron juntos otra vez en esta prueba.
Así, aún quedaban cinco minutos y solo dos parejas para que se terminase la prueba y, en caso de que el otro grupo también la terminase a tiempo, conseguir ese premio especial.
Era el turno de Kioshi, a quien le tocó junto a Hisao Tanzo, el chico antipático de los vestuarios del martes. Sin embargo, a ambos se les veía algo incómodos.
-Vale chicos, ya sabéis como va, ¿no?-dijo Hiromi-. Tú Kioshi, te colocarás ahí y, por tu parte Hisao, te dejarás caer para que Kioshi te agarre.
-Espera, ¿tengo que dejarme agarrar por este?-preguntó Hisao-.
-Eh, sí.-respondió Kyoko-. Y después tú le agarrarás a él, como han hecho tus compañeros.
-Tía lo siento, pero yo no voy a hacer eso.
-Espera, ¿qué?-dijo Hiromi-. Tío, no tengas miedo. Todos lo hemos hecho, y no ha salido nada mal.
-Sí, confía en Kioshi.-añadió Kyoko-.
-No digáis tonterías. No voy a hacerlo y punto.
-Tío de verdad, no tengas miedo.-dijo otra vez Hiromi-.
-¿Eres gilipollas o qué? Yo no tengo miedo de nada.
-Pues entonces hazlo.-respondió Kyoko-.
-Dejadlo, no hace falta Hisao.-intervino Kioshi-. Perdonad por las molestias, que lo haga el siguiente.
-Tú no te preocupes Kioshi.-respondió Hiromi-. El problema no es contigo, no tienes que disculparte.
-¿Estás diciendo que soy un problema?-preguntó Hisao, levantando el puño-. ¿Eso es lo que estás diciendo?
-Oye Hisao, cálmate.-dijo Kioshi-.
-Eso tío, estamos aquí para pasarlo bien, no para pelearnos.-añadí-.
-Vosotros os calláis.
-Quién se va a callar y hacer lo que le digan eres tú.-intervino el chico de pelo blanco, Masuyo Kirisuno, quien se acercó a Hisao-. Estamos aquí esperando a que te calmes y dejes de ser un miedica, así que déjalos en paz y haz lo que te toca.
-¡¿Qué coño has dicho?!-respondió Hisao con furia-.
-Lo que has oído. Que eres un miedica.
-¡Ya he dicho que no es eso!-gritó, tras lo que soltó un puñetazo que Masuyo logró esquivar-.
-Uy, eso ha estado cerca. Pero bueno, entonces, si no es eso, ¿qué es? ¿Kioshi y tú erais novios y te dejó plantado en el altar? ¿Es eso? Porque si no, no lo entiendo, la verdad.
-¿Tú eres gilipollas o qué?-gritó nuevamente Hisao, agarrándole del cuello de la camiseta y amenazándole con la otra mano-.
-Ay, que mono, ¿vas a pegarme? ¿Para eso sí tienes huevos?
Tras un par de burlas más de Masuyo, Hisao no se aguantó y finalmente vimos el puño de Hisao asestando un golpe a Masuyo. Sin embargo, para nuestra sorpresa, Hiromi se interpuso, dándole una patada al puño, segundos antes de que pudiese impactar en la cara de Masuyo.
-¿Quién te crees tú?-le dijo Hisao-.
-Mira tío, para de una vez, o la siguiente patada irá directa a tu cara.-respondió Hiromi-.
-Eso, eso.-añadió Masuyo, ya en el suelo, a quien yo estaba ayudando a que se recompusiese de la falta de aire por culpa de la asfixia de Hisao-.
-Y tú también, cállate de una vez.-le dijo Hiromi, tras lo que otro fuerte golpe que esa vez no pude ver se escuchó. Era de Hisao, quien le pegó un derechazo a Hiromi en la cara-.
-A ver si con esta eres tan chulo.-le vaciló Hisao-.
-Ja.-río Hiromi, tocándose la mejilla en donde Hisao le dio-. La acabas de cagar. No sabes dónde te has metido.
-Hiromi, déjalo.-le grité-.
-Hiroto, lo siento, pero tú no te metas.
Así, Hiromi y Hisao se pusieron en posición para otro asalto. Ambos estaban concentrados el uno en el otro, Hisao preparando un puñetazo y, Hiromi por su parte, poniendo una posición perfecta para dar una patada. Sin embargo, antes de que pudieran llegar a tocarse, una gran masa de arena los atrapó. No lo entendí bien, hasta que vi que era Hiroko quien la controlaba, ya que la arena estaba saliendo de lo que en un principio me pareció un audífono.
-¡¿Queréis parar de una vez?!-gritó, tras lo que llegaron algunas personas, entre las que estaban Mizuko y Neron, probablemente atraídos por los gritos de Hisao de antes-. Joder, parecéis niños pequeños.
-¡Sí!-intervino Mizuko-. Se supone que esto es para estrechar lazos, no para que os peguéis. Y lo digo sobre todo por ti Hiromi, se supone que tú tuviste la idea.
-¡Eso!-añadió Kyoko-.
-Eh, sí.-respondió susurrando-. Perdón.
-Y tú, Hisao.-siguió diciendo Hiroko-. No sé qué te pasa con Kioshi, ni por qué te has enfadado así por esa tontería, pero ya te lo digo, deberías pensar seriamente sobre el tema porque, hasta donde yo he visto, él no te ha hecho nada ni te ha hablado mal en ningún momento.
-Ehh, tiene razón.-añadió Mizuko, sin entender mucho de qué iba el tema-.
-Eso, eso.-añadió también Masuyo-.
-Tranquilo Masuyo, que ahora te toca a ti.-le respondió Hiroko-. ¿Eres masoquista y es que te gusta que te peguen o que ha pasado? Porque a ver, en un principio estaba bien que defendieses a Kioshi, pero lo otro ya es pasarse de tonto.
-Exactamente.-dijo Mizuko, casi por inercia, tras lo que se dirigió a mí susurrando-. Por cierto, Hiroto, ¿qué ha pasado?
Así, le expliqué todo lo sucedido conforme yo lo había vivido, tras lo que poco a poco conseguimos tranquilizarnos todos. Aunque a Mizuko y a las demás se les veía desilusionadas por cómo había acontecido todo, tuvimos que terminar el juego e irnos finalmente a dormir. Habíamos tenido suerte, ya que los profesores parecían no haberse enterado, pero, aun así, tal y como decía Hiroko, había sido un desastre de noche. Más allá de conocernos, habíamos creado asperezas entre algunos de nosotros, sobre todo entre Hisao, Masuyo, Hiromi y Hiroko. Sin embargo, había que reconocer que esa noche también se habían formado buenos lazos entre algunos de nosotros, por lo que no había sido un fracaso total a final.
Tras despertarme al día siguiente y repetir mi rutina de la mañana, llegué al gimnasio, el cual parecía radicalmente distinto a como era el día anterior. De hecho, durante el entrenamiento matutino, Hiromi y Mizuko, quienes de normal no paran de hablar, no soltaron ni una palabra, a diferencia de Kyoko, quien lo vivió de forma distinta, echándole la bronca a Hiromi cada vez que abría la boca.
Lo mismo pasó durante el desayuno, y siguió hasta que empezó la primera clase, que volvería a ser Enseñanzas Básicas de Heroísmo, en donde el tono cambió completamente. Parece ser que, al contrario de lo que pensábamos, el profesorado sí se enteró de la pelea del día anterior, probablemente por cámaras que habrían escondidas en la academia, porque nada más pisar la clase Redeye, quien ya se encontraba ahí, empezó a echar la bronca a los tres mayormente involucrados, es decir, Hiromi, Masuyo y Hisao, además de a Mizuko, Kyoko y Yossu, por organizar el evento sin su permiso, aunque, por suerte ellas, a diferencia de Hiromi y los otros dos, no fueron amonestadas. Por su parte, a los que sí castigaron les obligaron a asistir durante una semana a una clase extra antes de la comida en la que les explicarían lo peligroso que es usar los dones en interiores habitados y, sobre todo, si no se tiene el control suficiente.
A Hiroko por otro lado también le regañó por eso último, pero sobre todo la felicitó por parar aquello antes de que fuese a más, por lo que solo tendría que asistir a esa clase extra un único día.
Quitando todo lo ya mencionado, el resto del día pasó sin muchos más sobresaltos, ya que lo único distinto fue que Hiromi llegó tarde a la hora de comidas por la clase extra y que, tras la clase de inglés impartida por Shiro, él nos avisó de que, al ser finalmente viernes, no tendría lugar el EVIS, cosa la cual agradecimos todos sin excepción.
Así, a las cinco y media de la tarde, finalmente, habían terminado ya las clases, por lo que a la mayoría de nosotros nos recogerían nuestros padres en breves, aunque no a todos, pues a aquellos a quienes no pueden recoger y llevar por algún motivo, como por ejemplo Neron, quien viene de Estados Unidos, les dejan quedarse en la residencia y les siguen proporcionando desayuno, comida y cena. Además, les dejan gastar el tiempo libre en lo que quieran, como en ir a Kotoke a pasar el rato o incluso en entrenar en las instalaciones, siempre y cuando estén bajo la supervisión de un profesor.
Al terminar esa clase, me fui directamente a la residencia para llevarme aquellas cosas que necesitaba, sin embargo, de camino oí a una voz que me llamaba.
-¡Hiroto!-decía la voz, que resultó ser la de mi hermano, quien había venido a recogerme antes de lo esperado-.
-¡Hayate!-grité de vuelta, tras lo que le di un gran abrazo-.
-¿Qué tal, tío? ¿Todo bien?
-Sí, súper. Esto es una pasada.
-Sí, eso he visto, que he venido un poco antes para echar un vistazo y la verdad es que no decepciona.
-Pues cuando veas las áreas de entrenamiento vas a flipar. Y el gimnasio, y buah, ¡la residencia es brutal! ¡Tenemos baño y duchas individuales!
-Oye, pues que gozada, eh. ¿Y la cama qué tal, es cómoda?
-Buah, fliparías. Puedo hasta saltar en ella.
-Ala, eso quiero probarlo.
-Hayate, tienes veintiún años.
-Y tú dieciséis, así que menos rechistar y más enseñarme tu cuarto.
-Okey, vale. De hecho, estaba yendo a por mis cosas justo ahora.
-Pues venga, guíame.
Así, fuimos a la residencia, donde estuvimos unos veinte minutos en lo que le enseñaba todo, desde las partes comunes hasta como había organizado mi cuarto. Cuando terminamos, nos volvimos ya para ir al coche y volver a casa, sin embargo, en la entrada de la residencia, mi hermano se fijó en algo.
-"Se ruega a los alumnos que no usen sus dones sin supervisión de un docente ni en zonas no autorizadas para ello, como este edificio. El incumplimiento de esta norma puede llevar a castigos por parte del personal de la academia" -leyó Hayate del tablón de anuncios de la entrada-.
-¿Qué es eso?-le pregunté-.
-Hiroto, ¿sabes qué ha pasado para que hayan puesto esto? ¿Tienes tú algo que ver?
-Eh, no, que va.-respondí, intentando ocultar los hechos acontecidos la noche anterior-.
-Ay, que tierno, intentando ocultarlo. Al menos me alegra que tú no fueses el culpable.
-Espera, ¿has usado tu don en mí otra vez? ¿De verdad? Sabes que no me gusta.
-Bueno, si no me mintieses no tendría que hacerlo.
-Touché.-respondí-.
-Ay, Hiroto.-escuché de una voz que venía de la escalera principal-. Que gusto encontrarte aquí.
-Señora Shizumu.-respondí, dándome cuenta de que era la madre de Mizuko, que estaba junto a su hija-. Lo mismo digo.
-Que majo. Mi hija me ha hablado mucho de ti estos días, ¿sabes?
-Mamaá.-exclamó Mizuko-.
-Sí bueno, dice que tú y tus amigos os portáis genial con ella.
-A ver, claro, pero es que todos somos sus amigos también.-le respondí-.
-Perdone, creo que no nos han presentado.-intervino mi hermano-. Soy Hayato Kato, el hermano de Hiroto, un placer.
-Ay, sí, lo siento. Yo soy Okako Shizumu, la madre de Mizuko, y el placer es mío.
-Parece que mi hermano se lleva bien con su hija entonces, me alegra oírlo.
-Oye, Hayate.-le interrumpí-. Tal vez deberíamos irnos.
-Pero Hiroto.-me respondió-. No seas maleducado.
-Qué va.-intervino la señora Shizumu-. Si nosotras también tenemos que irnos.
-Ah, bueno. Pues nada, ya nos veremos otro día, que pase buena tarde.
Así, nos despedimos y salimos en dirección al coche, que estaba aparcado un poco lejos de la academia. Sin embargo, de camino, nos encontramos con otra persona, Yuki, uno de los chicos con los que ayer estuve en el grupo de la prueba de confianza, quien iba con un par de mochilas, por lo que me acerqué a saludar.
-Ey Yuki, ¿ya te vas?
-Ah, Hiroto. Sí, me voy ya.
-Yo también. Pero, ¿te vas andando? ¿Vives cerca?
-No, no vivo especialmente cerca, pero es que mis padres no pueden recogerme. Trabajan casi todo el día, así que me tendré que ir a Kotoke y ver si pillo un autobús antes de que cierren la estación.
-Ah claro. ¿Y no has pensado en quedarte en la residencia el fin de semana?
-Qué va. No sé qué piensas, pero yo no soy el tipo de persona que haría eso.
-¿No te gusta dormir fuera?-respondí, un poco intrigado-.
-No insistas, déjalo.
-Ah Hiroto, aquí estás.-intervino mi hermano, quien se había quedado atrás sin yo darme cuenta-. No me des estos sustos eh, que yo sólo aquí me pierdo.
-Ay, sí perdona.-contesté-. Por cierto, Hayate, te presento a Yuki Kibo, otro de mis compañeros de clase.
-Ah, sí.-dijo soy yo.
-Ah, Kibo, como Netsu Kibo, que curioso. Pues encantado Yuki, yo soy Hayate Kato, el hermano de Hiroto. ¿Da muchos problemas en clase o qué?
-Pff.-suspiró Yuki-. Lo que me faltaba. Lo siento, pero me tengo que ir ya.
-Ah, pues adiós, buen viaje.-le dije-.
-Sí, eso.-me contestó-.
-Qué raro, por lo que yo sé, Yuki no suele comportarse así.-le conté a mi hermano-.
-Sí bueno, quien sabe que pasa. Quien sabe...-me respondió de manera un tanto sospechosa-.
-Espera, ¿tú lo sabes, ¿no? Le has leído la mente.
-¿Qué dices? Ya sabes que no me dejan. Yo no le he leído la mente a nadie.
-Sí, sí, seguro.-le dije, sin creerme ni un ápice de lo que me decía-.
Ya, después de esa conversación, finalmente volvimos al coche y, de ahí, a casa. Había terminado mi primera semana como estudiante en una escuela de heroísmo, y era realmente emocionante, y mucho más teniendo en cuenta lo que el futuro me depararía.
. . .
FIN DEL CAPÍTULO 5
