Hola a todos. Lamento no haberme presentado el capítulo anterior, simplemente estaba tan emocionada por subir la historia que lo olvidé. Mi nombre es Petite Box, pero pueden llamarme P.B. Antes que digan algo acerca de esta extraña pareja aclararé unas cosas. Numero uno: Ninguno de los personajes de Junjou Romantica me pertence. Numero dos: no tengo nada en contra de Junjou Egoist, de hecho son mi pareja favorita, simple mente quise escribir acerca de qué pasaría si…

La finalidad de este fanfic es solamente entretener.

Dicho esto me despido. Muchas gracias por leer mi fanfic. Si tienen les gusto o no déjenme una reseña. Muchas gracias

P.B.

…..

Después de decirme esas palabras, Haruhuko se retiró y me dejo solo en la habitación, solo con mi incertidumbre.

Procedí a hacer lo que me había dicho y fui a tomar un baño. El cuarto de baño era precioso, tenía una enorme tina blanca con patas doradas. Estaba rodeado por espejos grandes. Era un baño espectacular. Al principio me sentí un poco tímido pero que más daba, ahora si ya no podría sentir ninguna vergüenza.

Después de tomar un baño me sentí mucho mejor, el agua caliente y las diferentes y exquisitas esencias contra mi piel me habían hecho olvidarme de mis problemas.

Cuando por fin salí del cuarto de baño vi que en la cama había varios juegos de pijamas de seda. Todas ellas se veían muy finas y costosas. Nunca en mi vida, ni siquiera cuando era un niño, había tenido un par de estos. Elegí el juego de pijamas más sencillo, uno que tenía solamente una fina línea azul en los puños de las mangas. El color de la camisa era el mismo que el del pantalón, eran de color hueso. Me admiré en el espejo y vi unas prendas muy elegantes que estaban posadas en un ser insignificante; yo.

Me armé de valor y me dirigí a buscar a Haruhiko. Aquella casa era enorme, un paso en falso y podría perderme para toda la eternidad. Mientras iba buscando a Haruhiko pensé en lo que me había dicho: "nunca serás ninguna molestia para mí." ¿Acaso ese sería uno de sus nuevos planes para tratar de lastimar a Akihiko? Si era así estaba muy equivocado. Si yo desapareciera de la vida de Akihiko el mundo seguiría girando igual.

Por fin llegué al estudio de Haruhiko, era un gran y oscuro estudio, tan tenebroso como él. Me vio detrás de la puerta y me indicó a que pasara y me acercara a él.

Yo era un hombre que no tenía miedo a nada. En la escuela me llamaban "El demonio". Nadie quería contradecir mis palabras porque sabían que si lo hacían su dignidad perderían. A pesar de eso el tan solo entablar una conversación con el mayor de los hermanos Usami me ponía la carne de gallina.

Mientras me dirigía al escritorio de Haruhiko sentía como este me observaba, me sentía desnudo e indefenso.

-Por favor siéntate- me dijo en un tono de voz muy amable. No sabía qué hacer, las palabras no salían de mi boca.

- Sé que esto te parece extraño pero las palabras que te dije hace un rato las dije de verdad.

Volvía a sentir un nudo en la garganta. Sentía tristeza, coraje, sentía todo menos alegría. Por fin las palabras salieron de mi boca y salieron mucho más hostiles de lo que pretendía que fueran.

-Si lo que está buscando es lastimar a Akihiko, se está equivocando de persona. Akihiko está enamorado de alguien más, está enamorado del maldito de Takahiro.

Demonios, había dicho más de la cuenta. Vi como el rostro de Haruhiko se volvía un rostro de confusión.

-De qué estás hablando- me dijo.- ¿Qué tiene que ver mi maldito hermano en todo esto?

Si hubiera un premio anual para la persona más torpe del mundo ni siquiera tendría que haber nominaciones ya que ese lo ganaría yo cada año.

Mis mejillas una vez más se volvieron de color rojo.

-Bueno… verá- comencé a decir- Usted siempre a odiado a Akihiko. Recuerdo que cuando éramos niños siempre quería las cosas que él tenía… y pues…

-Vaya- me dijo con un tono triste y lastimoso- parece que toda la gente piensa que el malo de esta historia soy yo, me juzgan sin siquiera tomarse la molestia de saber quién soy en realidad. Mientras decía esto vi como su cara era cada vez más triste. Me sentí muy mal por él. Tenía razón, el mundo siempre vio a Haruhiko como un robot sin emociones, alguien al que no se le puede lastimar pero en eso se equivocaban.

Sentí dolor por él.

-Usami-san- comencé.

-Haruhiko- dijo él- llámame Haruhiko.

Cuando dijo esto me sentí como una colegiala enamorada.

-Usa…Haruhiko-san- dije – lamento mucho lo que te dije, últimamente no hago nada más que arruinarlo todo. Una pequeña lágrima resbaló contra mi mejilla.

Oí una risita triste. Míranos- comenzó – somos unos tontos lastimados. Sabía que alguien te había lastimado pero no sabía que ese alguien fuera mi hermano. En cuanto a mi pareciera que todo el que se me acerca es para conocer a mi dinero y no a mí.

Todo esto que me decía me ponía muy triste por él. Era verdad, desde que éramos jóvenes sabía que Haruhiko era popular entre las mujeres pero no exactamente por ser él. Una vez mientras jugaba con Akihiko vi que Haruhiko había traído a una de sus novias a la casa. Akihiko y yo estábamos jugando al escondite. Me escondí en un mueble y espere a ser encontrado pero de repente entró esa chica hablando por teléfono. Esa desgraciada hablaba con una amiga y le decía:" De verdad que es un tipo extraño, no lo soporto." Su amiga le decía algo por teléfono a lo que esta le contestaba:" Esta es mi oportunidad, extraño o no este muchacho es un Usami. Estar con él es como estar con la realeza. Si quiero tener muchos beneficios sin esfuerzo tengo que aguantar a este anormal."

Dicho esto ella comenzó a reír. Recuerdo que esa vez me di cuenta que las mujeres son seres malos.

-Haruhiko-san - comencé – sé que te sientes triste y solo como yo pero lo que tengas en mente no creo que vaya a funcionar.

-Dame una oportunidad- me dijo- Sabes tú y yo conocemos el dolor del amor. Cuando hay dos personas lastimadas, ellas dos procuran que el otro ya no sufra.

Tenía una manera extraña de pensar.

Me tomó con ambas manos. Sus manos eran suaves y frías, pero se sentían bien, muy bien.

-Dame una oportunidad- me suplicó con unos ojos tristes. Esos ojos morenos tan llenos de dolor. No me resistí, sabía que lo que iba a hacer era una locura pero por fin dije:

-Está bien, intentémoslo. Sabia que no me enamoraría de él, bueno eso creía que sabía.

Al oír mi respuesta la cara de Haruhiko se dulcificó. Me tomó y me estrechó entre sus brazos. Sentí su calor y sentía como me derretía. Oí su corazón y fue ahí cuando supe que tenía uno, uno más herido que el mío.

Oh mi Haruhiko, Haruhiko mi robot, Haruhiko mi robot que se convirtió en hombre.

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