Hola a todos, nuevo capítulo. El día de hoy veremos un poco de la vida de Haruhiko.
Gracias
-P.B.
Siempre estuve solo. Yo no era del agrado de nadie. Mi única amiga fue mi mama, pero desde que ella murió todo cambió. Fui forzado a vivir en una casa ajena. Desde que puse un pie en esa casa supe de inmediato que yo era un extraño. Cuando estaba en el colegio nunca logré hacer amigos. Esto me atormentaba todos los días. Cuando era fin de semana mi padre me obligaba a estudiar y aprender acerca del negocio familiar. Lo único que yo quería era divertirme como cualquier otro chico.
Lo único similar a lo que tenía acceso y podía llegar a llamar "amigo" era mi medio hermano. Esto nunca sucedió. Me negué a hacerlo, aquel mocoso lo tenía todo. Él podía tener amigos y traerlos a casa, como ese terco de Hiroki, él podía tener a su madre vivía y ni siquiera intentaba hablar con ella. Él podía tener todos los fines de semana libres para jugar y divertirse y simplemente se quedaba encerrado. Lo odiaba.
El tiempo pasó y naturalmente yo crecí. Ya estaba en la preparatoria pero todo seguía igual. Nadie me quería por lo que yo era, eso lo aprendí de una manera muy desagradable.
Una vez durante la hora del receso yo me encontraba solo como siempre, de pronto una muchacha se me acercó y comenzó a hablar conmigo. Pensé que esta sería mi oportunidad de hacer amigos. Intenté se lo mas amigable que pude ser sin éxito alguno. Pensé que estaba perdido pero contrario a eso ella siguió ahí con migo.
Yo confié en ella, se veía tan sincera.
Los días pasaron y nuestra amistad creció, creció tanto que la invité a salir. Por fin creía que era feliz hasta que un día la invité a mi casa. Le dije que me esperara en un salón de estar mientras que yo iba por algo. Recuerdo que ese día Akihiko había traído a Hiroki para jugar. Ya regresaba al salón junto con un dije de oro para ella.
Estaba tan agradecido con ella por salvarme de mi soledad.
Estaba a punto de entrar cuando escuché que estaba hablando por teléfono y decía cosas horribles sobre mí. Oí como ella fingía amor y amistad a cambio de dinero y estatus. Lo que más me lastimó de esa conversación fue que ella me llamo "anormal".
Lágrimas cayeron sobre mis mejillas, me fui a estar solo pero en eso me encontré con mi papá el cual me miro con desinterés y me dijo: "Nunca nadie te querrá por lo que eres sino por lo que tienes. Nadie te amará."
Aunque fueron palabras crueles no había ningún rastro de mentiras en ellas.
Había personas que fingían ser mis amigas o querrían serlo porque mi apellido era Usami. ¿Por qué yo no podía ser amado como Akihiko?
Volví al salón donde ella estaba. Me preguntó por qué me había demorado tanto, me preguntó que si era acaso que tenía un regalo para ella. Sin ningún sentimiento dije:" Claro que tengo un regalo para ti, te doy la libertad de ya no estar con un anormal como yo. Ya puedes dejar de fingir." Su cara no tuvo precio. Se puso hecha una fiera y comenzó a cuestionarme a lo que le dije: "Largo". Ella se fue indignada y yo me quedé destrozado y humillado.
Me quedé en ese salón pensando que estaba solo pero de pronto oí que de un mueble salían unos suaves sollozos. Me acerqué y abrí el mueble y vi que era Hiroki que estaba llorando. Él había estado ahí todo el tiempo. Vi su cara roja de coraje y llena de lágrimas. No sé qué es lo que pasaba por su mente porque lo que me dijo fue:" no debió ser tan cruel contigo" y después se echó a correr.
Aquel sí que era un niño extraño.
Hiroki para mí era alguien desconocido con una personalidad extraña y terca. Todo lo contrario mí, todo lo contrario de Akihiko.
Su terquedad sobresalía siempre. Se veía con tanta confianza y autoestima. Nunca pensé que estaba tan lastimado como yo. Hasta la noche en que lo encontré.
Yo venía del trabajo y en la calle me fijé en un sujeto caminando y callándose pero que se seguía levantando. Ese tipo de terquedad solo la conocía en una persona; Hiroki.
Decidí ayudarlo y llevarlo a casa. Al principio el muy terco se resistió pero al final cedió. En todo el camino no dejó de maldecir a mi hermano y a un tal Takahiro. Me empezó a agradar más. Después de eso comenzó a llorar más y más y fue ahí que me di cuenta que alguien lo había lastimado y tenía la sospecha que ese alguien había sido Akihiko.
Ahora después de muchos años pude sentir lo que él sintió por mí
Lo ayude y lo dejé descansar en una habitación. Vi su cara dormida y sentí algo que nunca había sentido. Sentí tanta ternura. Cómo alguien tan terco y testarudo podía llegar a tener una cara tan pacífica. Me quedé embobado viéndolo hasta que despertó.
Después de eso le propuse algo que nunca me habría atrevido, le propuse que saliéramos. Él aceptó.
Días después de aquella propuesta lo tengo aquí en mis brazos con esa inocente cara y temperamento dormidos.
Todo de él me encantaba, desdé su torpeza hasta cómo el color de su cara cambiaba cuando sentía vergüenza.
No sé cómo Akihiko pudo negarlo. Bien dice el dicho: "El desecho de un hombre es el tesoro de otro" excepto que Hiroki no era ni nunca sería un desecho.
Por eso y más, Hiroki, te pido que vengas a mí. Ven y muéstrame todo el dolor que Akihiko te provocó porque yo lo curaré.
Yo procuraré que seas feliz. Mi bello y terco amor.
