Ninguno de los personajes de Junjou Romantica me pertenece. La finalidad de este fanfic es solamente entretener.

-P.B.

Llamé y llamé a Haruhiko para poder explicarle lo que había pasado con Akihiko pero por más que lo intentaba él no contestaba mis llamada. No me aguanté más y decidí ir a buscarlo. Apenas había salido del trabajo y ya me dirigía a su trabajo, sabía que si iba a su lujosa casa no me dejarían entrar.

Pensé en todo lo que le iba a decir, pensé en que en realidad no me iba a perdonar pero no podía dejarlo ir. Haruhiko era el hombre del que estaba enamorado.

Llegué a su trabajo y pedí a la recepcionista que lo llamara, le dije que era muy importante pero como es de costumbre en esas empleadas me dijo que no podía ver a Haruhiko ya que estaba sumamente ocupado. No estaba de humor para aguantar a una secretaria que ni siquiera sabía si MI haruhiko estaba realmente ocupado o no entonces procedí a ir yo mismo a su oficina.

La secretaria comenzó a gritarme algunas cosas que ciertamente no me importaban y simplemente la ignoré. Ella me amenazó en llamar a vigilancia pero nadie iba a detenerme de mi destino. Sentí como me tomaban de la fuerza por el cuello de la camisa y me arrojaban violentamente. Me golpee la cabeza y vi un doble de todo. Pude notar que la maldita secretaria esbozaba una sonrisa pero para mi satisfacción esa sonrisa no le duro mucho ya que en el momento en el que iban a tomarme a la fuerza por segunda vez oí la voz de mi amor.

Con un tono tan serio que jamás había oído a Haruhiko hablar dijo: "Qué está pasando aquí"

Aparentemente no sabía de lo que se trataba hasta que me vio tirado en el suelo con una cara bastante mal por el golpe que me había dado antes. Al verme su cara pasó de ser de su característico pálido a un rojo total en cuestión de segundos. Esa faceta de Haruhiko me daba mucho miedo.

Haruhiko cuestiono al guardia de seguridad el cual le dijo que la que lo había llamado fue la secretaria. De pronto toda la ira se fue directa a ella. Haruhiko le pregunto que por qué había llamado a los guardias y ella cobardemente le dijo que yo había empezado toda esa escena, le dijo que yo la había agredido verbalmente y que ella merecía el respeto y un lugar por ser su secretaria.

De pronto desconocí a Haruhiko y la verdad no quería recordar lo que le dijo después a esa secretaria ya que lo único que recuerdo es que ella estaba llorando incontrolablemente y ahora estaba sin empleo.

Cuando se lo proponía, Haruhiko podía llegar a ser tan cruel como su padre, incluso mucho más cruel que él. Éra por eso que su padre lo había escogido como su sucesor.

Ahora Haruhiko me miraba a mí, sentí mucho miedo, me tomo de un brazo y me condujo hasta su auto el cual ordenó al chofer que nos llevara a su casa. Durante el transcurso del camino Haruhiko permaneció silencioso. No podía aguantar esa situación así que un par de lágrimas resbalaron por mis ojos. Él las notó pero no las secó tiernamente como lo había hecho antes y la verdad lo comprendía, no esperaba que después de esa desagradable imagen siguiera pensando lo mismo de mí.

Cuando con llegamos, con una simple mirada Haruhiko fue capaz de decir me qué hacer. Me obligó a ir a su habitación. Cuando estábamos en ella de pronto me comenzó a hablar.

-¿Qué quieres?- me dijo – ¿ya vienes a romper conmigo?

-No- dije y comencé a llorar poquito

-Deja las lágrimas para alguien más que no van a funcionar conmigo así como no funcionaron con Akihiko.

No sabía que Haruhiko sería tan cruel conmigo. En ese momento empecé a sollozar horriblemente y le suplique que me dejara explicarle.

Le expliqué, le expliqué todo lo que había sucedido ese día. No podía parar de llorar. No aguantaba el dolor que me producía el ver que Haruhiko ya no quería escucharme. Lloré tanto que me empezó a sangrar la nariz.

Algo dentro de Haruhiko debió de tener un poco de piedad en mí ya que me ayudo a limpiar la sangre de mi cara. Al ver ese gesto de parte de Haru empecé a llorar otra vez y esta vez Haruhiko me abrazó. Yo me aferré a él y no lo soltaba.

-Estas lágrimas me hacen tan feliz- me dijo de repente- Apuesto lo que quieras a que no habrías derramado esta cantidad de lágrimas por Akihiko.

-Akihiko ya no es nadie en mi vida. Deja de recordarlo en este momento. Tú eres mi todo. Tus eres al que yo amo- Todo esto lo dije todavía con un nudo en mi garganta. Haaruhiko me abrazó más.

Estaba aferrado a mi novio y luego ya no recuerdo nada. Desperté unos minutos más tarde en la cama de Haruhiko y él mirándome como la primera vez. Se acercó a mí y me besó.

-¿Entonces si me perdonas?- pregunté tontamente

-Créeme que si no te hubiera perdonado, ya te hubiera mandado a eliminar.

A veces parecía que Haru podía ser muy sádico, pero yo sabía que nunca me haría daño.

Pareciera que todo el estrés también salió del cuerpo de Haru ya que el también comenzó a llorar un poco y me dijo cosas tan románticas que yo también comencé una vez más a llorar y así entre lágrimas nos entregamos el uno al otro.

Sabes Akihiko, en mi corazón ya no hay espacio para ti.