Cuando se tiene a un ser querido postrado en la cama de un hospital sin saber su estado actual los segundos se pueden sentir como años. Después de haber visto esa escena en el cuarto de Hiroki parece que adquirí una fuerza y una rapidez sobrehumana ya que sin el menor esfuerzo tome a Hiroki entre mis brazos como si fuera tan ligero como una pluma y lo lleve cargando hasta mi automóvil. Parecía que el universo no quería que Hiroki se marchara de mi lado porque esta mañana no hubo tráfico y pudimos llegar al hospital en un santiamén.
Ahora aquí me encontraba en la sala de espera del hospital. A pesar de esta relación que llevamos me di cuenta que no se dé ningún conocido de Hiroki. Eso me alegra y me entristece a la vez, se podría llegar a decir que me enoja un poco ya que no puedo visarle a nadie lo que mi Hiroki esta pasado en estos momentos. Tal vez sus padres nunca se enteraran de este intento de muerte que Hiroki se provocó. Si fuera otro tiempo, después de lo que sufrió con el imbécil de mi hermano tal vez mi amor ya no estaría en esta tierra. Me asustaba el extremo al que mi terco podría llegar.
Sea como sea yo tendría que remediar este asunto.
De pronto paso por mi cabeza la absurda y horrible idea de que tal vez después de haber visto esos papeles Hiroki ya no me amaba. Con solo pensarlo se me llenaron de lágrimas los ojos. No podía dejar que esos sentimientos se apoderaran de mí, tenía que ser fuerte por él.
-¿Se encuentra algún conocido del sr. Kamijou?- una voz preguntó
-YO- respondí sin pensar en el tono de voz el cual salió mucho más brusco de lo que planeaba.
-¿Es usted algún familiar del sr.? Me preguntaron
-Sí- mentí ya que si no lo hacía seguramente nunca me dejarían pasar- soy su primo
-muy bien, ¿sr.?
- Tsuneo… Kamijou Tsuneo- dije
-Mire sr. Tsuneo su primo estuvo a punto de morir. La cantidad de píldoras que ingirió fue casi mortal. Le tuvimos que hacer un lavado de estómago y eso fue lo que lo salvó, bueno también el que usted lo haya traído tan rápido fue lo que lo salvo. Hiroki está ahora fuera de peligro pero nos gustaría mantenerlo en observación.
Al oír que Hiroki estaba fuera de peligro pude sentir como mi corazón comenzó a latir una vez más.
-¿puedo pasar a verlo?- pregunté muy ansioso
- Supongo que si puede pasar solo unos instantes pero por favor no haga que se altere
Me alegre mucho al oír eso y salí disparado a dirigirme a la habitación de él. Cuando entre vi como mi ángel dormía. Su cara estaba muy pálida y llena de ojeras, eso me puso muy triste. Con solo verlo podía ver que se encontraba muy cansado así que decidí no despertarlo. Me acerqué y le di un beso en la mejilla, este no respondió como normalmente suele hacerlo cuando está dormido a mi lado. Me senté a su lado y comencé a acariciar su cabello, era suave y olía muy bien, algunas partes de este se sentían duras y pegajosas por el gel para cabello que había utilizado. Vaya que Hiroki se quería ir de este mundo con estilo, me reí un poco.
Estuve un buen rato acompañándolo en su sueño cunado de pronto mi padre me llamo y me exigió que fuera a la compañía para cumplir con mi trabajo. A veces me llenaba de rabia que a pesar de ser un adulto mi padre me trataba como un niño.
Me fui contra mi voluntad, no sin antes haberme despedido de Hiroki plantándole un suave beso en los labios. Tal vez el nunca sabrá como me despedí aquella vez ya que él seguía en su profundo sueño.
…..
La jornada de mi trabajo el día de hoy fue bastante dura pero el solo pensar que al término de esta podría ir a ver a Hiroki me ponía feliz. Mi padre no me pregunto en donde estaba ni a donde me dirigía con tanta prisa. Ni siquiera se molestó en mirarme. En el pasado eso me lastimaba profundamente pero después de Hiroki eso ya no me importaba.
Llegue al hospital y antes de entrar a la habitación de Hiroki una enfermera me informo de cómo había estado él. Me dijo que estuvo despierto un rato y que le había informado que había llegado hasta el hospital gracias a su primo.
La enfermera me comento que después de haberle dicho acerca de su primo Hiroki se había puesto de un humor extraño pero después se calmó porque llego un hombre diciendo ser un amigo sumamente íntimo de este.
Hiroki no tenía amigos, el único amigo que yo conocía era…
Cuando entre a la habitación lo vi sentado con su mano en el suave cabello y sus labios postrados en los de él.
Akihiko
Me quedé mudo. Sentía como mi cara cada vez más subía de temperatura. No podía pronunciar ninguna palabra.
No podía culpar a Hiroki porque este se encontraba dormido pero si había algún culpable aquí este era mi medio hermano.
-Buenas noches, sr. Kamijou Tsuneo- comenzó el muy desgraciado- me da mucho gusto poder conocer a el "primo" de Hiroki.
-¿Cómo entraste aquí? ¿Quién te dijo que Hiroki estaba aquí?
-Esa es una de las ventajas de tener vecinas ancianas que no tienen nada que hacer en todo el día más que entrometerse en la vida de sus vecinos. JOJOJO
-¿Cómo entraste aquí?- volví a preguntar
- De la misma forma en la que entraste tú, mintiendo. ¿Sabes cuál es la ventaja de ser un hombre apuesto?, tal vez no lo sepas pero yo te la voy a decir. Si un hombre apuesto pregunta algo a una mujer que se ve desesperada por tener interacción con un hombre te dirá todo lo que quieras saber. Una enfermera me dijo que un tal Tsuneo Kamijou había traído muy grave a su "primo". He conocido a Hiroki toda la vida y nunca me había mencionado a un primo tal vez por la simple razón de que ambos padres son hijos únicos.
Me molestaba que Akihiko supiera tanto de Hiroki mientras que yo no sabía casi nada.
-Yo no me reduciría a ser simplemente el primo de Hiroki así que les dije que soy su prometido para que me dejaran pasar. La pobre enfermera después de escuchar esto se puso muy seria conmigo, ¿Por qué habrá sido?- me pregunto con un tono inocente.
Siempre odie a mi medio hermano y a partir de hoy lo odio aún más.
-Largo de aquí- le ordené
-no creo que el simple primo del paciente pueda tener más peso que el prometido- dijo sin el menor remordimiento.
Lo odiaba. En el pasado le había causado tanto dolor a Hiroki y ahora parecía estar dispuesto a volverlo a lastimar. El corazón de mi pobre Hiroki seguramente ya no podría aguantar otra decepción más.
-No lo voy a volver a repetir- dije en un tono muy fuerte y de inmediato me retracte porque parecía como si Hiroki fuera a despertar. Lo menos que quería en estos momentos era que se llevara otra sorpresa de esta magnitud.
Lo más calmado que pude le dije al idiota ese- si de verdad aprecias a Hiroki, vete. Déjalo descansar.
Akihiko pareció pensarlo y se fue. Akihiko era un hombre muy inteligente y astuto y sabía que yo no le haría nada en estos momentos con tal de no molestar a Hiro así que antes de marcharse le plantó otro beso en los labios y después se fue.
Los celos y el enojo me carcomían.
Me acerque a Hiro y limpie sus labios. No soportaba que Akihiko hubiera estado ahí.
En ese momento me prometí y le prometí a Hiroki que nadie me apartaría de él y que yo sanaría todas sus heridas.
No sé qué vaya a pasar cuando él despierte. No sé si me odie o ya no me amé pero yo arreglare todo este asunto.
