Nunca me había interesado por Hiroki. Para mi Hiroki solamente era un viejo amigo de la infancia, claro que lo apreciaba pero hasta ahí llegaba la relación. Él siempre había estado a mi lado, claro, hasta que entramos a la preparatoria y se separaros nuestros caminos de la vida escolar.

En la preparatoria fue en donde conocí a mi amado Takahiro, o será mejor decir mi ex amado. Hace poco me armé de valor y le confesé mis sentimientos. Fue una pérdida de tiempo, él no me tomó en serio. Quiero pensar que él no lo hizo con mala intención pero justo después de mi confesión él se rio en mi cara y luego procedió a lastimarme más diciéndome que se casaría con una mujer.

Nunca nadie me había hecho sentir de esa manera. Yo no merecía ser tratado y lastimado de esa manera por el simple hecho de que yo nunca sería capaz de lastimar a alguien en ese grado.

No quería estar solo en estos momentos y eso era algo malo para mí porque yo no tenía ningún amigo al cual acudir. En este mundo yo solamente tenía dos amigos y uno de ellos me acababa de destrozar el corazón. El único amigo que me quedaba era Hiroki pero después de nuestro último incidente no sé cómo se sentiría con su compañía.

Mi sentimiento de soledad le gano a mi orgullo y me dirigí a casa de Hiroki. No importa si él se estaba acostando ahora con el imbécil de mi medio hermano, Hiroki nunca me dejaría solo. De verdad que él si era un buen amigo.

Cuando llegue nadie me abría la puerta. Toqué y toqué el timbre y la puerta seguía cerrada delante de mío. Lo primero que se me ocurrió fue que Haruhiko ya le había prohibido el tener cualquier tipo de contacto conmigo. Hiroki había sido amigo mío antes que suyo. No me importa lo que el tonto de mi hermano dijera, sus reglas nunca van a aplicar para mí. Decidí llamar primero al teléfono de casa de Hiroki, oía como sonaba el timbre pero nadie contestaba. Me estaba comenzando a desesperar. Después opté por llamarle a su celular, lo mismo pasó con este, nadie me contestaba. Ya me estaba enojando, cada vez toque con más fuerza su puerta demandando a que me abriera. De pronto una de las ancianas vecinas de Hiroki me contó que hace un rato un hombre salió con Hiroki en brazos y que se fue muy apurado, ella estaba segura de que se dirigían al hospital porque Hiroki sí que se veía mal.

¿Hiroki se había puesto mal? Eso era algo que no lo podía creer por el hecho de que yo conocía bien a mi amigo y no importaba cual fuera la circunstancia él nunca se ponía mal. Lo único que se me ocurrió fue que de seguro Haruhiko le hizo daño a Hiroki, pero ¿Qué tanto daño le pudo haber infringido como para llevárselo en brazos hasta el hospital?

Debió de haberlo golpeado hasta dejarlo medio muerto, pensé, y el simple hecho de pensarlo me puso la piel de gallina.

Pude imaginar cómo fue esa escena. De seguro Hiroki ya se había cansado de que mi hermano abusara de él, sí, eso es lo que debió haber sucedido. Hiroki era terco y testarudo pero yo sé que Haruhiko lo era más. Cansado de ser solamente una muñeca que satisfacía las necesidades de mi hermano, Hiroki se trató de revelar contra él pero el resultado no fue del todo bueno. Haruhiko no toleraría la humillación de ser rechazado por alguien tan insignificante como Hiroki así que tenía que hacer que retractara todas sus palabras de alguna manera. Hiroki comenzó a hablar una vez más pero calló al ser sorprendido por una bofetada tan fuerte que lo tiró al piso. Yo sabía que un simple golpe no detendría a Hiroki así que se levantó para pelear. Esto es algo que casi nadie sabe pero Haruhiko es ridículamente fuerte. Si yo peleara contra él, Haruhiko me ganaría sin el menor esfuerzo. Hiroki lanzo un golpe contra Haruhiko pero en lugar de infringirle daño alguno solamente hizo que se enfureciera más. Haruhiko comenzó a golpear cada vez más fuerte a Hiroki, lo tomo por la camisa y lo estrello contra la pared. Hiroki ya se encontraba muy dañado por tantos golpes pero yo sabía que su orgullo no le permitiría pedir piedad. Hiroki ya estaba en el suelo cuando Haruhiko comenzó a golpearlo en el estómago y fue ahí cuando Hiroki ya no resistió más.

El pensar en esa escena el estómago se me contrajo, sentí que iba a vomitar. Sentí tanto odio contra Haruhiko y tanta lastima hacia Hiroki.

Quería estar con Hiroki y consentirlo, quería acariciarlo y hacerle saber que él no estaba solo.

Me sorprendí de mis propios deseos. Esto que sentía hacia Hiroki era algo que nunca había sentido por él. Yo solamente lo veía como un buen amigo de la infancia que siempre había estado para mí cuando yo requería ayuda. En mi cabeza se formuló la pregunta ¿Acaso yo había estado para el cuándo él más necesitaba ayuda?

NO

Esta vez no lo dejaría solo así que sin perder más tiempo me fui directo al hospital más cercano.

Llegue al hospital y pregunté a la recepcionista si había llegado un hombre con el apellido de Kamijou, al principio la enfermera no quería cooperar con mis preguntas así que decidí jugar un poco con sus sentimientos.

-Se ve que el día de hoy hay mucho trabajo por aquí- empecé a decir picaronamente

- casi todos los días son así- me dijo de manera seca

- debe de ser mucho estrés para las personas aquí. No logro entender como con tanto trabajo encima de ustedes pueden seguir viendo se tan hermosas- le dije mientras le dedicaba una pequeña sonrisa

Esta vez ella se rio un poco

-Puedo ver que te esfuerzas mucho en tu trabajo pero aunque no nos conocemos me molestaría el saber que no estas descansando todo lo que necesitas. Tu eres importante- le dije mientras la miraba fijamente a los ojos

Ella cayó en mi trampa.

Me dijo todo lo que yo quería saber. Ella me dijo que Hiroki había sido traído de urgencia por su primo Kamijou Tsuneo. Esto me causo una gran risa la cual casi no pude contener.

Hiroki no tenía primos

Después de hablar con la enfermera me pregunto que si yo era familiar de Hiroki a lo que le respondí que casi era familiar de él, le mentí así como lo había hecho Haruhiko pero mi mentira fue mucho mejor que la de él, le dije que yo era su prometido. Después de decirle eso vi como sus ojos se apagaban de nuevo y una vez más era tratado con indiferencia.

Entre a la habitación de Hiroki y vi que él estaba demasiado triste, nunca lo había visto así. Busque en su cara las marcas de golpes que le había proporcionado mi hermano pero fue inútil porque no encontré ninguna.

-Hola- le salude

Él no me respondió.

-Conque te trajo tu "primio"- al decirle eso parece como si yo lo hubiera lastimado más.

-No quiero hablar se eso- me dijo con lágrimas en los ojos.

-Déjalo- le dije sin pensarlo

-Ya no quiero hablar más- me dijo llorando un poco

Me acerque para tranquilizarlo, limpie las lágrimas de sus mejillas y sin pensarlo le plante un beso en la frente como cuando éramos niños.

-jeje- rio un poco- aun recuerdas como hacerme callar- me dijo

Durante un momento se sintió una atmosfera tensa e incómoda. Permanecimos callados un buen rato hasta que Hiroki volvió a hablar.

-Cuéntame un cuento- Hiroki demando

-Acaso crees que soy un escritor infantil- le dije

Hiroki ya no respondió, solamente puso una cara triste la cual no quería ver así que comencé a inventar una historia para él.

Hiroki se quedó dormido. Él siempre tenía un carácter muy fuerte y eso lo hacia una persona intimidante para algunos, pero dormido era como si fuera otra persona.

No me resistí más. Comencé a acariciar su cabello y después como si no fuera dueño de mi propio cuerpo mis labios fueron directo hacia los suyos.

Parecía un sueño hasta que llegó Haruhiko. En ese momento el sueño se volvió pesadilla.

Confronte a Haruhiko pero me di cuenta que era inútil. Yo ya no quería que Hiroki se estresara más de lo que ya debía de haber estado.

Me fui del hospital y ahora estoy aquí en el asiento de mi carro preguntándome que me tendrá el futuro para mí.