¡¡¡ADVERTENCIA !!!
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No es una historia para menores, ni para gente sensible. Si no le gusta o la ven demasiado desagradable para su gusto dejen de leerla. A esas personas les invito a leer otras de mis historias menos oscuras que esta.
A partir de este capítulo es cuando la historia será realmente para adultos, repito a quien lo les guste la trama déjenla.
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4. CAPITULO.
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Se descubre la verdad.
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Habían pasado días de reencuentro de los dos antiguos amigos. Los dos jóvenes estaban siempre juntos, pero Akane seguía siendo un poco fría con su amigo. Realmente quería alejarlo de ella, y que no sufriera al saber la verdad. Pero todo le estaba saliendo mal, y no lograba enfadar al chico más de un día. Ella aunque no lo reconociera tampoco quería estar lejos al chico.
Esa joven aún vivía asustada. Sabía que quien le hizo daño a Akane era poderoso, no tanto como lo Saotome, o como fueron en el pasado los Tendo, y pero aún así podrían dañarla. El miedo que se repitiera lo vivido en el pasado era constante y no la abandonaba nunca.
Esa tarde había quedado con Ranma, verían una película en el cine familiar de los Saotome.
Akane se estaba cambiando cuando el teléfono personal de la habitación sonó. Era extraño, ese teléfono estaba conectado a la centralita particular de la casa, nadie podía llamarla, ni a ella ni a nadie de esa casa, sin antes pasar por el riguroso filtro del vigilante. A parte Akane había dicho que no quería recibir llamadas externas.
La joven se quedó mirando el teléfono horrorizada, no le gustaba recibir llamadas telefónicas, le traían malos recuerdos. Recuerdos de su vida durante los seis meses que vivió en ese colegio. Cuando recibía una llamada…, negó con la cabeza, no quería recordar eso. Pero el teléfono seguía sonado, los descolgó y cortó la llamada. Lo dejó encima de la mesita, de esa forma nadie podía llamarla.
Akane se miró al espejo, su aspecto era lamentable, no se podía comparar al que tenía antes de ir a ese colegio tan lejos de allí. Seguro que Ranma se reiría de ella, como siempre había hecho. Sonrió con tristeza, como le gustaría volver a esos tiempos, volver a ser una chica tonta pero feliz. Había sido muy tonta, y Ranma también, pero eran felices. Aceptar la beca en ese colegio tan lejos destruyó el mundo donde vivían los dos, los destruyó a los dos.
La joven salió de la habitación y para ir al cine de la casa, y en el pasillo se encontró a Ranma, que la miró y le sonrió. Era una sonrisa falsa, la joven lo conocía bastante para saber que el chico estaba preocupado, ella había aprendido durante ese tiempo que estuvieron separados a ocultar lo que realmente sentía, a poner una cara alegre, cuando realmente quería llorar, y uso ese truco con Ranma.
Sabía que no engañaría durante mucho tiempo a su amigo, lo que no recordaba era que Ranma también la conocía bien, y él supo que esa sonrisa y cara alegre, sólo era una máscara, y que ella estaba muy triste y asustada.
Los dos se dirigieron al cine familiar, más grande y avanzado que muchos que los que había en Tokyo. Entraron en él y Ranma compró refrescos y palomitas para los dos. Miraron la sala, hacía mucho tiempo que no habían iban a él. Estaba vacío, sólo podían entrar los que vivían en la mansión, fuesen los dueños o sus empleados, o sus invitados. .
Buscaron los asientos donde se sentaban desde niños y empezaron a ver la película. Ranma había pedido esa película, una vieja película de terror, el género preferido de Akane, aunque siempre se asustaba. Los dos habían visto esa película muchas veces y el chico sabía que su amiga acabaría asustada y abrazada a él. Esa película era en blanco y negro, y la historia chirriaba por todas las partes, era muy mala, pero divertida, pero a Akane le gustaba.
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Lejos, en otra ciudad, la persona que llamó a Akane, miró al teléfono irritada. Le había costado mucho localizar a esa mujer. Le molestaba no haber conseguido hablar con ella. No debía preocuparse, debía actuar poco a poco. No debían precipitarse, si actuaban ya todo salía mal. Debían dejar todo en reposo unas semanas, ¡no!, mejor un par de meses.
Que todos pensasen que todo había caído en el olvido, y cuando bajasen las defensas actuar rápidamente y llevase el objeto deseado.
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En Tokyo, en una habitación un hombre, estaba sentado delante un ordenador. Tenía pinchada las comunicaciones telefónicas de los Saotome. Fue el quien logró que la llamada de Kyoto fuese directamente a la habitación de Akane, saltándose el cortafuegos de la centralita de la Mansión Saotome. Espiaba y grababa las conversaciones de esa casa. Mandaba esas grabaciones a quien lo había contratado.
Era muy bueno en su trabajo, el mejor. Había logrado colarse en la Mansión con un nombre falso, con una apariencia que no era la suya. El auténtico técnico, al que sustituyó, no sería encontrado nunca. Su gente hizo creer que se fue al extranjero.
El hombre rió, era bueno disfrazándose, buenos colocando aparatos espías, bueno hackeando aparatos, como era el caso de la línea telefónica de los Saotome, y bueno en lucha.
-Soy bueno en lucha- el ego de ese hombre era grandioso- soy mejor que el Chuck Corril, y el Jam Clock Vam Danm.
- No tan bueno- dijo una voz.
El hombre intentó levantarse, pero varios hombres encapuchados entraron por la puerta de su habitación y le pusieron un saco en la cabeza.
El sicario no tuvo tiempo de defenderse. Unos segundos después estaba inconsciente.
El que parecía el jefe de ese grupo de asaltante habló.
-Ya sabéis lo que tenéis que hacer. Que no sufra daño…aún. Tiene mucho que contar.
Metieron al hombre en saco, salieron del edificio en un callejón, donde les esperaba una camioneta, y ese grupo metió en ella a su presa y a los aparatos que utilizó para espiar a los Saotome. Y salieron de allí.
Nadie vio ni escuchó nada. Nadie notó la desaparición de ese extraño hombre, nadie sabía que en ese piso había vivido alguien.
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Ranma y Akane estaban viendo la película en el cine, no había nadie, sólo ellos dos. Incluso no había quien operaba la cámara. Ranma la controlaba con un mando a distancia. El joven pensaba que sí su amiga se distraía volvería a ser la misma de siempre.
Había llegado a la escena donde a la protagonista la capturaba el medico loco, la operaba y cuando él quería la mujer se transformaba en un monstruo que mataba a quien ese médico le ordenarse.
Fue entonces cuando la joven empezó a gritar.
-¡Pararla!, ¡Para esa película!- la joven lloraba histérica- ¡ no quiero verla!
Ranma miró a su amiga asustado. El comportamiento de su amiga no era normal, nunca se había puesto así. Habían visto muchas veces esa película. Las primeras veces se asustaron. Las siguientes veces se rieron. Era una película tan vieja y con tan malos efectos que para ellos era cómica.
Pero el visionado de hoy había provocado terror en Akane.
-¿Akane, que te pasa?- preguntó el joven.
La joven lo miró asustada con lágrimas en los ojos, se las limpió y miró a su amigo con furia.
-¡Déjame sola!, ¡a ti no te importa lo que me pasa!, ¡No le importa a nadie!- la chica empezó a golpear a Ranma, que se defendía sin devolver los golpes- a ti no te importó nada, me dejaste sola durante seis meses. Los peores meses de mi vida, te necesité tanto, y no fuiste a buscarme y rescatarme. No te importó nada de mi.
El chico cada vez estaba más y más confundido, pero lo reproches de su amiga lo enfurecieron.
-Yo también sufrí con tu ausencia. ¡ me dejaste solo!, me abandonaste por una beca. Me dijiste que era por tu futuro. – El chico la miró desafiante- dejaste de enviarme cartas y no contestabas cuando te llamaba por teléfono.
Ella se quedó sorprendida, y se enrabió.
-No te quiero a mi lado. No vuelvas a acércate a mi. – lo miró con odio- ya no te quiero. Alejaste de mi. No soy la Akane que conociste. Si te acercas a mi te haré daño, mucho daño.- y le arañó la cara a su amigo.
La chica salió del cine sería sin mirar atrás, estava histérica y fuera de si.
Ranma se tocó la mejilla con la mano, se y miró la mano y la sangre en ella. Esa chica no era la Akane que conocía, esa chica estaba trastornada. No era muy listo, pero incluso él se dio cuenta que en esa escuela Akane había sufrido algo más que bullying, y él averiguaría que fue.
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Akane una vez salió del cine, rompió a llorar y huyó hacía su habitación. La escena de esa película le recordó cuando… En la película a la joven la transformaron en un monstruo. Y ella en esa escuela también fue transformada en un monstruo, pero distinto al de la película.
La joven entró en su habitación y cerró con llave, no quería que nadie entrase y la viese, no necesitaba a nadie, se iría de esa casa, y… y… No tenía donde huir, no se podía esconder en ningún sitio, sólo allí estaría segura.
-La Mansión protege a la Familia,- dijo la chica, ese era uno de los lemas de los que vivían en el caserón Saotome. – todo los habitantes de la casa estaremos protegidos por la casa.
Se dio cuenta que esos lemas eran palabras vacías, nada la protegería de lo que dejó atrás.
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Ranma estaba siendo curado por su madre y por Kasumi. Había contado como fue la agresión de la pequeña de los Tendo, y las dos mujeres se miraron preocupadas. A Ranma no se le escapó esa mirada, pero cuando preguntó las dos mujeres se mostraron esquivas, y no le respondían a sus preguntas. Eso aumentó la preocupación de Ranma, toda la familia sabía algo sobre su amiga, que al él le negaban saber.
Cuando las dos mujeres iban a salir de la habitación del joven donde lo curaron.
-Me ocultáis algo sobre Akane, algo importante, averiguaré que es, o lo juro- advirtió el chico, estaba furioso- si es algo importante… me vengaré sobre vosotros por no contarme nada.
Las dos mujeres bajaron a la cocina. Nodoka, aunque dueña del caserón, le gustaba cocinar, era una de sus tareas en la casa. Nodoka era quien realmente planificaba las tareas de la casa, y en esas tareas participaban todos los que vivían allí, incluso Genma y Ranma tenían tareas que hacer. Ranma y Akane debían hacer las compras que Nodoka o Kasumi les pedían.
Estaban haciendo la cena, cuando Kasumi habló.
-Ranma no es tan tonto como el mismo se cree, ni tampoco tan falto de sentimientos como hace creer. Ranma sospecha algo, sabe que Akane no sólo sufrió bullying en la escuela, cuando sepa la verdad…- se calló y tuvo un escalofrío- no quiero pensar en eso, me da miedo lo que hará cuando sepa la verdad.
-Yo también temo que llegue ese momento- Nodoka la mirócon miedo- Akane no volverá a ser la misma, y Ranma… tampoco lo será.
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Habían pasado tres meses. Akane se había ido tranquilizando y pidió perdón a Ranma por lo ocurrido en el cine. Ranma la invitó a un helado y ella a regañadientes lo aceptó.
Ella fue todo el camino asustada, pero no pasó nada, sólo una visita, mientras comían el helado, de Ukyo.
-Largarte Ukyo- dijo Ranma mientras comía el helado, ni la miró. El tono que uso el chico era de cansancio- te lo he dicho miles de veces, ¡no soy tu prometido!, la promesa se debió cumplir hace más de un siglo, tu familia la rompió. Esa promesa no se hereda, tú y yo no tenemos nada. Esa promesa no hubiese afectado a mi familia, su abuelo se debió casar con la hermana de mi abuelo.
-Esa chica fea- señaló a Akane- no puede competir conmigo, no …
-¿Pasa algo?- Ukyo fue interrumpida por una voz.
Ranma y Ukyo se giraron y vieron a la vigilante de seguridad del local.
-Esa mujer- dijo Ukyo señalando a Akane- está intentando levantarme a mi prometido.
-El señor Saotome y la señorita Tendo han sido clientes de este local desde niños- dijo la dueña del local que se acercó a la mesa ocupada por los dos jóvenes – siempre han venido juntos- miró a Ukyo- a usted no la conozco, y por lo que sé, lo más cerca que a tenido el señor Saotome de una prometida a sido la señorita Tendo.
Ukyo miró a esas personas espantada, sabía que tenía la partida perdida, pero no se daría por vencida, lucharía por Ranma, era un buen partido, ese chico era heredero de una buena fortuna y era muy manejable.
-No conozco a esa chica de nada, sólo es una compañera de instituto que me acosa diciendo que es mi prometida.- Ranma la miró y sonrió con maldad- siempre lleva esa espátula grande colgada en la espalda, la ha usado como arma, esa chica es un peligro.
Ukyo miró a Ranma, nunca había logrado nada de ese chico, se le había insinuado y nada consiguió, le exigió que cumpliera el trato hecho por sus antepasados y tampoco consiguió nada. Lo había intentado de mil formas y se había vuelto a casa con las manos vacías. Pero desde que volvió esa Akane todo fue a peor. Ranma siempre estaba pendiente de esa poca cosa. Había abandonado sus juergas, se había alejado de las otras chicas. Al principio creyó que ella tendría una posibilidad, pero con la entrada en escena de esa chica, sus pocas posibilidades cayeron a cero, pero ella seguía pensando en que el chico era suyo. Ahora aún pensaba que sí Akane salía de la ecuación Ranma sería suyo
Kodachi no contaba y Shampoo había vuelto a su pueblo, sólo fue de visita y volvería, cuando la chica china volviese, Ranma ya sería suyo., ún no sabía que Kodachi furle internada en un psiquiátrico.
Pero en el momento actual esa posibilidad de quedarse con Ranma estaba tan lejana como la luna, Ranma no la quería a su lado, pero eso no duraría siempre.
-Debe acompañarme a la salida- dijo la vigilante- si ofrece resistencia puedo usar la violencia y llamaré a la policía.
Ukyo no tuvo más remedio que irse, dejando a Ranma y Akane solos.
Ranma miró a su acompañante que lo miraba pidiéndole respuestas.
-No haga caso, Ukyo busca algo que no puede conseguir y como si fuese una niña ha tenido una rabieta. – se quedó pensativo- y Shampoo y Kodachi son peores. Las dos utilizan pociones para conseguirme. Pero ninguna ha conseguido nada.
Akane lo miró con los ojos abiertos. Debía saber lo que Ranma había vivido durante ese tiempo, hablaría con Kasumi, seguro que su hermana mayor seguía siendo la confidente de Ranma. Sí se lo pidiese a Nabiki sólo conseguiría la verdad a cambio de dinero. Y si se lo pidiese a Ranma… eso era más complicado. Ranma le daría esa información a cambio que ella le contase su vida en ese horrible instituto, y no podía contarle toda la verdad.
-¿Recuerdas cuando Nabiki nos quitó nuestro muñecos y nos pidió dinero por devolverlos?- preguntó el chico.
-¡Si!- y por primera vez en meses la joven sonrió de verdad- reunimos todos nuestros ahorros y se lo dejamos donde nos pidió.
-Lo que no esperaba tu hermana es que cavamos una trampa y la llenamos de agua y barro.
-Nabiki salió de esa trampa llena de barro, que sucia estaba ¡y como apestaba!, ¿De donde sacaste esa agua?
-De los residuos fecales de la granja del vecino- confesó Ranma- recuperamos nuestros muñecos y el dinero.
-Pero tu madre nos castigo durante un mes.
Los dos rieron recordando el pasado, un pasado en que los dos fueron felices. Un pasado al que no podían volver.
-Y a Nabiki también la castigaron. Fue escarmentada por nosotros, mi madre, tu hermana y tu padre.
Esa tarde los rieron, olvidaron el pasado cercano. Volvieron a ser felices, aunque esa felicidad tenía fecha de caducidad. Y el pasado al que no querían volver los alcanzó.
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Pasaron tres meses más. Ranma no logró averiguar nada de esos seis meses que Akane estuvo en ese colegio. Tanto Akane como la Familia no soltó pendra, nadie le contó nada, ni siquiera Nabiki, a la que el joven le ofreció una jugosa cantidad de dinero, ni eso fue bastante para que la mercenaria de la familia aflojarse la lengua.
Al final el chico resistió de interrogar a la Familia, pero no por eso bajó la guardia, algo le decía que se avecinaban muy malos tiempos.
Pero aún así salía con Akane, la chica se fue recuperando poco a poco, pero aún seguía asustada. Temía que su pasado viniera por ella, sabía que eso iba a ocurrir. Pero con el transcurrir del tiempo fue calmándose, con Ranma no había que temer, el siempre la ayudaría y la salvaría.
Había tenido muchos problemas con Ukyo, hasta que logró que la cambiasen de instituto. Esa loca llamada Shampoo desapareció, no se volvió a saber de ella, no se sabía de ella desde que se fue a su pueblo.
Y pasó un año más. Estaban en el último año del instituto, los dos pensaban ir a una universidad exclusiva. El clan Saotome era lo bastante rico e importante para que los dos entrasen sin problemas a dicha universidad.
La relación entre Ranma y Akane iba bien, fenomenal. Para los dos era estar en el paraíso. Y el primer día de tercero del instituto, durante todos los cursos los dos jóvenes había ido a la misma clase. El director quiso separarlos, pero la Familia Saotome era lo bastante fuerte para que ese hombre no pudiese conseguir sepáralos.
Genma y Soun no los querían separado, les interesaba que Ranma estuviese junto a Akane para protegerla. Y para conseguirlo tuvieron que amenazar con cortar las ayudas al colegio y otras cosas.
Y en ese primer día de curso, negros nubarrones ocultaban el cielo. Ranma sentía un frío anormal, algo iba a pasar.
Entró el director seguido de cuatro chicos. Ranma al verlos se puso instintivamente en guardia, esos chicos no le gustaban, supo al instante que Iba a tener problemas con ellos. Sintió un ruido a su lado miró y vio a Akane mirar con terror esos cuatro chicos. Lo supo al instante los cuatro nuevos alumnos habían ido al antiguo colegio de su amiga.
El joven Saotome vio como miraban a Akane, y no le gustó esa mirada. Por lo pronto no haría nada, pero si intentaban algo con Akane, por mínimo que fuese. O si intentaban algo con él, ese grupo tendría problemas. Y tal como miraban a Akane… no se estarían quietos.
-Estos jóvenes- empezó el director- vienen de un prestigioso colegio. El mejor colegio del país, son alumnos ejemplares.
-No lo son- oyó decir Ranma a su amiga- son unas malas bestia.
Eso basto a Ranma para lanzar una mirada a Akane, la chica estaba al borde del colapso mental. Akane temía a esos chicos.
-Estos chicos son superiores a vosotros en todo, buenos estudiantes, buenos deportistas. Debéis hacerle caso en todo. He decidido que sean los delegados de esta clase.
Ranma levantó la mano.
-Aquí los delegados lo eligen los alumnos, no el director- el chico hablaba con cansancio. Somos yo y Akane, y seguiremos siéndolo.
- He cambiado la normas- dijo el director- si no te gusta te puedo mandar a otro colegio.
Ranma se calló, no demostró la furia que sentía. Si hacía algo sería castigado y separado de Akane, y no debía separarse de la chica en esos momentos.
-El delegado será Ryoga Hibiki, el mejor luchador que hemos conseguido.
- Un segundón- se oyó decir. Nadie identificó la voz de Ranma.
El director miró a los alumnos furioso, pero siguió.
-El sub delegado es Mousse, un genio y un artista.
- Un cegato que no sabe distinguir una persona de un mono- dijo la voz anterior.
-¡No consentiré más interrupciones!- bramó el director-los ayudantes son Ryu y Taro. También son los mejores expertos artista marciales que hay en esta escuela.
- No lo veo tan buenos- contestó Yuka- Saotome los supera.
- Serán la vergüenza de la escuela, como lo fue el hijo de director.
Todos se rieron, menos Ranma y una aterrorizada Akane.
-Akane, ¿ Que te pasa?- preguntó Ranma.
-Son ellos- contestó ella-han venido por mi- la chica hablaba como una loca. Sus ojos estaban extraviados. – me volverán a ser daño, he huido para nada.
Mientras el director seguía hablando.
- Estos chicos se sentarán allí donde quieran. Los alumnos donde quieran sentarse le deberán ceder el puesto sin preguntar. Esos alumnos se sentarán en la parte trasera del aula, si no obedecen serán expulsados del colegio.
Se oyó un murmullo de desaprobación, nadie estaba de acuerdo. Pero debían obedecer, era lo mejor.
Los cuatros chicos se acercaron a la mesa de Akane. Ryu echó de su mesa al chico que había delante. Taro hizo lo mismo con la chica que se sentaba a la derecha de la amiga de Ranma. Mousse se colocó detrás. Los tres expulsados se vieron obligados a sentarse en la última fila. Ryoga se acercó a Ranma.
-Levanta, ese es mi sitio- ordenó con prepotencia y aire de superioridad ese joven.
Ranma miró a ese chico sin interés.
-¡No! Es mi sitio. Lo es desde el primer día en esta sucia escuela. No me levantaré.
Esa respuesta no fue bien recibida.
-¡Levántate!, es por tu bien. Puede sufrir un accidente -amenazó con prepotencia ese chico nuevo, y agarró a Ranma.
-¿Tú me harás sufrir ese accidente?- la ironía de Ranma fue patente, la rabia en su voz fue captada por todos menos por esos cuatro idiotas- desaparece, ponte en la última fila, me molestas cerdito. Apestas a granja. y ¡Quita su sucias zarpas de encima mío, cerdo!
Todos se rieron de la gracia del chico de la trenza.
-Eres un imbécil y no sabes con quien estás hablando- la furia de Ryoga era grande, ese niñato lo estaba dejando en ridículo- no me dejes en ridículo, no me gusta que me dejen en ridículo- ese joven estaba furioso- quien lo hace… le doy una paliza.
Ranma se rió.
-Pues puede empezar ya. Quiero ver como te das a ti mismo una paliza.-Ranma ya no aguantaba a ese gilipollas.
-¿Qué insinúa?
-Que no necesitas a nadie para ponerte en ridículo, tú mismo te basta.
Fue lo último que aguantó Ryoga, y le fue a pegar un puñetazo a Ranma. Su puño no encontró su objetivo, Ranma se apartó y dirigió su puño al estómago de su atacante.
El supuesto delegado de la clase retrocedió llevándose las manos al estómago. Sintió mucho dolor, nadie lo había golpeado desde hacía años.
-Hijo de p…-dijo dirigiéndose a Ranma.
Lo siguiente fue una paliza dada por Ranma. Ryoga no pudo hacer nada, no dio ni un sólo golpe.
Los otros tres chicos nuevos se abalanzaron sobre el chico de la trenza.
-Uno a uno no serían rivales para mi- pensó el atacado- pero contra los cuatro a la vez lo tengo mal. Debo ponerme en modo Berserker.
Y el chico cambió su posición, sabía que esos chicos no jugarían limpio. En los ojos de sus rivales vio que no eran novatos, que si no se defendía bien acabaría mal. Esos chicos lo matarían, y no sería el primero a quien eliminaban.
-Ríndete- Ryoga sonrió con maldad- y no te mataremos, sólo te dejaremos en una silla de ruedas para toda la vida.
-No todos estaréis enteros para celebrar eso. – contestó Ranma.
- ¡Señor Saotome queda expulsado un mes!- gritó el director- ya me pensaré si lo expulso por vida.
-Ya le advirtió mi padre. Nada de expulsiones sin justificación. Si no le gusta a usted puede pagar lo que le debe a mi padre como director. – cogió el móvil- una simple llamada, y este colegio mañana será propiedad de mi padre y usted fregará los suelos del colegio.
Fue entonces cuando se desencadenó la tormenta.
-¡Hola Akane!- Mouse saludó a la chica- hacía tiempo que no nos vemos tú y nosotros volveremos a tener la relación que teníamos antes.
-¡Noo! Aléjate de mi- gritó Akane alterada.
-No sea tímida. Nunca lo fuiste, sobretodo en la cama.
Ranma la miró, vio como ella lo miraba con horror.
-¡Dime que no es verdad!- gritó Ranma… la chica giró la cara avergonzada, ya no podía ocultar nada.
-Es… ver…la joven no pudo acabar.
-Tu amiga era la mayor puta de nuestra antigua escuela- sonrió Ryoga- toda la escuela pasó por su cama. Hemos venido a que nos devuelva lo que nos quitó, ¿Verdad amiga? Nos debes mucho dinero.
Ranma estaba horrorizado, miró a Akane, que no pudiendo aguantar más salió corriendo. El chico supo que había algo más. Que esos chicos ocultaban algo. Se acercó al que llamaban Taro le pegó un puñetazo. Lo cogió por la pierna y se subió a la ventana dejando al chico colgando del vacío.
-Habla o te suelto, me ocultáis algo-gritó Ranma. Los compañeros de Ranma huyeron de clase, ya sabían que los chicos nuevos eran una amenaza.
-No te atreverás- lo desafió Taro- hazlo y tu familia correrá peligro.
-No sabes con quien hablas- contestó Ranma- toca a mi Familia y mi Familia te harás algo muy desagradable.
-Suéltalo- dijo Mousse con desprecio- no es importante, lo podemos sustituir.
Ranma supo que lo estaba retando.
-Tu amigo así lo ha querido.- y empezó a aflojar su agarre sobre la pierna de su presa.
-¡Hablaré!- gritó Taro asustado, ese chico supo que Ranma no dudaría en soltarlo- Akane fue nuestra presa desde el principio. Para hacer que cayese en nuestras redes la tuvimos que amenazar.
-¿Amenazar?- preguntó Ranma.
-Si la drogamos- Taro al saberse traicionado lo contaría todo- nos acostamos con ella, le hicimos fotos. Al enseñárselas nos dijo que se suicidaría. Aumentamos la apuesta, tuvimos que atacar a su familia.
-¿Atacar a su familia?- preguntó Ranma temiéndose la verdad.
-Mandamos atacar a su hermana y a una mujer que iba con ella, e intentamos atropellar a un amigo suyo, escapó por poco. Grabamos eso y se lo enseñamos a Akane, o asedia a nuestras peticiones o lo pagaría su familia y ella tuvo que claudicar.
Ranma se enfureció más.
-No te mataré- dijo el joven – y lanzó a su presa contra Ryoga, y los dos fueron lanzados contra la pared.
- A la chica a la que atacantes, para mi es una hermana- se crujió los dedos- a la mujer que atacasteis es mi madre. Al chico que intentasteis atropellar fui yo. -Ranma puso una cara siniestra- habéis cometido demasiadas faltas contra mi Familia, y lo pagareis muy caro. ¡ Estáis muertos!
-No te muevas- Ranma sintió una pistola detrás suyo, y se paró.
- Me preguntaba cuando actuaría, director Kuno. Desde que entró con esos chicos me di cuenta que estaba con ellos. Tanto favoritismo, tanto hacerles la pelota. – Ranma rió, ese hombre era plano, siempre supo que esa persona no era de fiar- estaba aquí para vigilarnos a mi y a Akane, ¿verdad?. La loca de su hija debía acercarse a mi, pero yo la alejé nada más conocerla, logré que la manandasen al psiquiátrico.
-¿Desde cuando sabes eso? – preguntó Ryoga.- ¿desde cuando sabes que el director es uno de los nuestros?
-Realmente lo acabo de descubrir- sonrió con maldad Ranma- he lanzado mi hipótesis y he acertado.
-Ahora nos acompañarás y desaparecerás- dijo Mousse hablando con una pared.
-¡Cegato estoy aquí!- exclamó cansado el joven de la trenza.- con lo que hablas es una pared
-¡Cállate! – Tatewaki había entrado en la clase y amenazó a Ranma con su espada de madera- somos seis, no escapará de nosotros.
-¿Qué te juegas Mari Pili?- Ranma en un rápido movimiento le arrebató la espada a Tatewaki. Se puso detrás de ese joven, le pasó la espada por el cuello y apoyó su rodilla contra la columna de su presa- si os movéis le rompo el cuello o la columna.- estaba furioso, sintió como empezaba a crujir la columna vertebral de Tatewaki, Ranma estaba dispuesto a romperla, y cargando sus palabras con todo el odio que sentía lo dijo- estoy deseando romper a este cabrón en pedazos, -los miró- y a vosotros también.
- Es sustituible- el padre del joven le daba igual matar a su hijo. Tatewaki miró a su padre con horror, su propio padre lo estaba traicionando .
-Si, pero tú también, estáis muertos, acabaré con todos y cada uno de vosotros- y Ranma lanzó a Tatewaki contra su padre, y saltó por la ventana.
-¡No debe escapar!- gritó el director- cogerlo y matarlo.
Los cinco jóvenes salieron en persecución de Ranma, pero no dieron con él.
Ese fallo les costaría caro.
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つづく...
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Notas del autor:
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Ranma descubre la verdad, ya sabe lo que le ha ocultado su amiga.
Ya sabe de que huía Akane, aunque no sabe todo.
Él por ahora es un fugitivo perseguido por los que persiguen a Akane.
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Agradecimientos:
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Baby Face: Ya tienes la continuación, ya sabes parte de lo que le pasó a Akane.
