Disclaimer: HP no me pertenece


Un consorte Black

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Harry era el único hijo de James Potter y por lo tanto el heredero Potter; sin embargo no había sido criado por éste ni por su padrino Sirius, así que cuando se trataba de casas mágicas, no había mucho que pudiese decir. Apenas conocía la casa Black y Godric Hollow había sido abandonada y dañada por Riddle hace años. Por eso, cuando Malfoy lo miró de esa manera y lo hizo sentir tonto, no pudo evitar poner una mueca que al verla, hizo suspirar al rubio.

-Ven-exclamó Draco tomando su mano y Harry lo miró sorprendido cuando su gesto fue amable y paciente, en lugar de brusco.

-¿Qué haces?

-Vamos a hablar,-exclamó- lejos de toda la gente- prometió y sin soltarlo lo guió a un salón vacío. No dijo nada cuando Ron y Hermione lo siguieron, pero apenas entraron, Malfoy cerró la puerta en su cara.

-¡Hey! -exclamó Harry ante esa muestra de hostilidad y Malfoy lo miró con una cara de dolor.

-Escucha, Potter-exclamó con voz baja- tú eres mi esposo, ¿de acuerdo? Está bien. Lo entiendo. Siempre supe que estaba entre las posibilidades de mi vida casarme con alguien que no me agradara. Así que intentaré ser un buen esposo, tener paciencia y ser amable contigo, porque...

-¿Ser un buen esposo? Espera, podemos deshacerlo, ¿no es así? Yo ...

Malfoy suspiró.

-Difícilmente podrás hacerlo sin el consentimiento de tu casa. Fuimos unidos no solo por un matrimonio hecho a la antigua, sino uno donde interfieren...

Un sonido doloroso que salió de Malfoy, y lo hizo sujetar su cabeza , lo alarmó y corrió hacia él.

-¿Estás bien?-preguntó.- ¿Es mi casa?

-No- respondió Draco- es la mía. Pudo haber sido peor. Requiere mi presencia. Probablemente el árbol familiar se ha actualizado y está confundida,-casi gruñó sobando su sien- porque se suponía que solo venía a la escuela. Ha sido un pequeño llamado, nunca había tenido que llamarme así , así que probablemente puso más fuerza de la debida. Tenemos que ensayar eso- añadió para sí mismo.-Por Merlín, madre también debe estarlo.

-¿Tu casa está confundida?

-Potter, ¿qué tanto sabes de casas mágicas?

-Se heredan, y Bill dijo que tenían personalidad. Pero cuando le pregunté acerca de la Madriguera dijo que no era tan antigua para ser declarada una casa mágica.

-No, no lo es. Una casa mágica debe haber pasado por generaciones de una familia; ellas adoptan una personalidad que tiene que ver directamente con el linaje que vive en ellas ¿cómo es la tuya?

Harry tragó saliva.

-¿La mía?

-Si. Te estoy preguntando la personalidad de tu casa. Por ejemplo, Malfoy Manor es como una dama joven y elegante a la que le gustan los niños y tomar el té por la tarde con las amigas. Que adora presumir sus joyas, y platicar de temas de política. Culta y hermosa. Belleza e inteligencia. Así describiría a Malfoy Manor.

Harry lo miró asombrado.

-Esa es una descripción hermosa.

Malfoy sonrió.

-Gracias.

-¿Puedes darme otro ejemplo?

-Claro. Mmm... La Mansión Parkinson es como un hombre de negocios que atiende eficazmente a los clientes, y los despacha, y no le gusta ser contradecido. Un poderoso empresario, orgulloso de su poder. La Casa de los Zabini es como un mayordomo servil, que se preocupa porque en cada detalle en tu visita te sientas apreciado. Si lo definiera, sería un hombre no tan joven ni tan viejo, amable, definitivamente. Un consejero, podría decirse. Nott Manor es como un chico al que le gusta leer frente a una chimenea todo el día, sin preocuparse de política o religión. Solo siendo él mismo. Un mago lleno de sabiduría que emplea en rara ocasiones, porque le gusta estar apartado de la gente. La mansión de los Greengrass es como una chica alegre y social en sus diecisiete, que con su presencia ilumina a los bailes de la sociedad. La mansión Lestrange es como un emperador despiadado que te cortará la cabeza en cualquier minuto, y la de los Macmillam como un rey mujeriego que cree que es lo mejor del mundo por su nobleza.

-Que envidia- exclamó susurrando. - Probablemente no podrías hablar igual acerca de mi casa. Ella es - se interrumpió- malhumorada.

-¿Malhumorada?-repitió el otro. - ¿Como gruñona todo el tiempo?

-Es... bueno, no lo sé. Cuando mi padrino estaba vivo, lo dejaba habitarla, pero prácticamente lo desobedecía. Y ahora incluso me ha sacado del lugar, podría ser una niña berrinchuda y malhumorada, o una adolescente en crisis existencial.

-Oh-exclamó el otro.

-Oh, si- repitió el otro con cansancio.

-¿Y qué has hecho por ella?-preguntó Draco, sentándose en una banca. Harry lo miró confundido.

-¿Qué he hecho?

-Bueno, si ¿Cómo has calmado a tu pequeña niña, que necesita hacer un berrinche para que la mires? ¿O a tu adolescente, que no sabe cual es su destino?

Harry se le quedó mirando.

-Bueno, yo...

-¿Has intentado compensarla por lo que no pudo tener? ¿Has intentado cuidarla o demostrarle que te preocupas?

Harry negó.

-Bueno, creo que ambos tenemos una casa con la que hablar-exclamó.- Le pediré permiso a mi Jefe de Casa para visitar nuestra nueva casa. Deberías hacer lo mismo con McGonagall.

-¿Nuestra nueva casa?

-Bueno, ahora es mía también-exclamó Draco alzando la ceja, como retándolo a contradecirlo.

-Bien.

-Bien-exclamó Draco caminando hacia la salida, y Harry se detuvo al verlo caminar. Era diferente. Era bello y elegante.

Oh.

Entonces, lo entendió.

Las casas eran una muestra de la personalidad de sus dueños.

Macmillan, con su ego gigante por aquí y por allá. Nott, el mago callado que andaba tras los pasos de Malfoy, cuidándolo. Parkinson, que se creía demasiado y asumía su futuro lugar en la casa Malfoy. Zabini, que solo iba junto Malfoy con una sonrisa amable, sin interferir en sus acciones.

Macmillan era el rey desagradable, Nott el mago solitario, Parkinson la mujer de negocios, Zabini el mayordomo servicial.

Y Malfoy, el chico al que le gustaba el té, los niños, la elegancia y los lujos...

Las casas se parecían a ellos, a las familias que habían visto crecer por años.

Y la casa de Harry era una adolescente que no sabía su destino... Como él. Testaruda, como su padrino lo había sido. Malhumorada como lo había sido la madre de Sirius.

-Ya veo- exclamó, y se preguntó porque su casa creía que casarlo con Malfoy había sido lo mejor cuando abiertamente se había quejado de él en todo el lugar. Quizá era porque era una chica adolescente. Romántica. Soñadora. Que creía en las historias de amor de la nada.

Draco se detuvo.

-¿Dijiste algo?

-No- respondió- Iré a hablar con la profesora.

El rubio asintió.