Disclaimer: HP no me pertenece


Un consorte Black

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Los nervios de Harry se dispararon cuando llegaron a la tan esperada puerta. Sabía que era el núcleo ahora, Narcissa había dicho que fue la primera habitación creada en Manor, así que asumía que era lo mismo para Grimmauld. Probablemente debió suponer que se equivocaba como en muchas cosas mágicas.

-¿Entonces, esta fue la primera habitación?-preguntó y Draco lo miró antes de negar.

-No lo sé. Quizá. Grimmauld Place era originalmente una casa muggle-exclamó Draco, tomando su mano y tocando a la puerta, la cual se abrió para ambos. Era una habitación vacía, como Manor, pero su interior era negra con velas de fuego azul. Harry miró maravillado la habitación escuchando aún las palabras de Draco. Se sentía como la primera vez que miraba Hogwarts. Como un niño pequeño admirando la magia-Cuando las casas ya están hechas lo más común es crear una habitación netamente mágica. Creo que es lo que pasó aquí. Si lo ves de esa forma, quizá la Casa la considera la primera habitación.

-Es tan diferente a Malfoy Manor...

-Bueno a Manor le gusta mucho la luz y la simplicidad. La casa Black, es un poco más oscura, como su nombre indica y como habrás visto, sus dueños son un poco extravagantes.

Recordando la cabeza de los elfos, Harry hizo una mueca.

-¿Era muggle?-preguntó suavemente Harry, retomando el tema. Cada día un poco más consciente de todo lo que Sirius no tuvo tiempo de enseñarle y se preguntó de, si estar vivo, Sirius sería quien le hubiera explicado esto; pero ignorante de los pensamientos nostálgicos de Harry, Draco asintió con una leve sonrisa y lo miró como siempre lo hacía cuando estaba contento de explicarle a Harry algo que no sabía.

Draco disfruta enseñar, agregó Harry a su nueva lista de descubrimientos sobre su consorte.

-Lo era. Por ello parecía irónico que los Black despreciaran tanto a los muggles, cuando viven entre ellos. Dicen que uno de los primeros antepasados codició la casa y persuadió al muggle que vivía en ella para quedársela. Con persuadir, puedes imaginar a que me refiero-lo miró significativamente y luego a su varita. -Así ganaron la fama de codiciosos. Dicen que los sagrados veintiocho peca de alguno de los pecados capitales ¿sabes? Y ese pequeño rasgo corre por su sangre incluso hoy en día. Aunque ese es otro tema.

-No, espera. Tienes que terminar de decirme sobre eso.

-No es gran cosa. Una vieja forma de justificar personalidades.

-No puede solo venir de la nada. Es como las personalidades de las casas.

-Lo de las casas es completamente demostrable.

-¡Pero, ahora quiero saber! ¿Qué hay de los Malfoy? Espera, no me digas. ¡Soberbia!

-Bien. Aunque con nuestro aspecto, no nos culpo.

-¿Los Weasley?

-Lujuria-sonrió Draco de lado. - Lo mismo va para los Zabini.

Harry abrió la boca.

-¿Por eso molestan tanto a Ron? Pero si Zabini tiene el mismo pecado.

-Pero Zabini despierta lujuria. Los Weasley...

-Mejor cierra la boca antes de que empecemos a pelear.

Draco asintió aunque se veía que quería reír y tenía sus palabras en la punta de la lengua.

-Mataría porque fueras uno de los chicos. Tenía una frase tan ingeniosa...

-Dijiste que los Parkinson eran como personas de negocios, ellos son la avaricia ¿no?

-Mmmmm...

-¿Qué otros hay?

-Si quieres saber más hay un gran tomo arriba en la biblioteca que puedes leer, se llama...

-Te pareces a Hermione, ¿no puedes solo decirme?-lo interrumpió y lo intentó mirar con una mirada de cachorro, pero contrario a lo que esperaba la sonrisa de Draco desapareció.

-Como sea-dijo y le dio un pequeño empujón hacia dentro. Lo hizo con más fuerza que la que deseó y cuando Harry tropezó, lo miró levemente apenado-Lo siento.

-Está bien,-dijo extrañado de cómo la comparación arruinó el ambiente. ¿Era aún por lo de la sangre? No parecía desprecio, solo... algo más. Se dio cuenta que ahora que tenían una tregua, podía reconocer más expresiones y reaccionar menos irritable al otro. ¿Cuántas veces Malfoy había dicho o hecho algo que Harry malinterpretó rápidamente por su animosidad?-¿Entonces... qué debo hacer?-preguntó.

-Estirar la mano e invocar el núcleo, como lo hiciste con Manor.

-Narcissa me pasó la esfera, no la invoqué.

-Bien-exclamó Draco-no pasa nada. Respira profundo y piensa en tu hogar, en las habitaciones que conoces, en lo que piensas de ella. Lo que quieres que sea.

Harry se forzó a pensarlo. Nada apareció.

-Estás muy tenso-opinó Draco. -Relájate.

Tomó las manos de Harry y las alzó. Harry empezó a darse cuenta cuánto se había acostumbrado al toque. Lo relajante que era saber que no estaba solo.

Suspiró.

-Piensa en lo mucho que amas este hogar, cuánto amas llegar a casa. La casa es tu lugar seguro. Es tu protección. Piensa en todas las veces que la Casa te ha guardado del exterior cuando necesitabas ayuda, cuando sentías que no querías ver a nadie. Piensa en las personas que han estado aquí. El núcleo de la casa es más que una habitación, a partir de hoy es una extensión de ti. Como tu varita. Como tu patronus.

Harry respiró profundo.

-Llama la magia hacia ti.

Harry lo hizo. No supo como lo hizo, pero lo hizo. Recordó viejas pláticas con Sirius, la sonrisa de su padrino, enorme, cansada, triste, orgullosa, anhelante...los abrazos que le brindó al adolescente huérfano, maltratado por sus tíos, días ocultándose con Ron y Hermione de enemigos, la sede de la Orden del Fénix, su tristeza al morir Sirius, como había llorado amargamente en los pasillos cuando tomó Grimmauld recordando cuánto anhelaba que vivieran juntos, el enojo contra la casa, contra la familia de Sirius por abandonarlo. Su irritabilidad cuando de todo lo que pudo tener solo le quedó una vieja, fea y triste casa. Su ira cuando ésta empezó a congelarlo, cuando lo arrojó fuera de la casa. Recordó a Malfoy dormido en la sala cuando cruzó la chimenea, en el rubio meciéndose en el columpio, la fiesta de té... una corbata siendo acomodada, una plática entre risas... Esta era la historia de Harry. La historia de Harry y Grimmauld, de Harry y Sirius, de Harry y Draco... Era Harry, creciendo, aprendiendo, perdiendo un enemigo, ganando un amigo, un aliado, amando una casa y a... alzó los ojos para mirar a Draco cuando en su lugar sus ojos quedaron frente a una esfera de energía. Estiró la mano, en busca de tocarlo.

Tocar el núcleo, para Harry, fue algo parecido a Manor, pero también fue diferente. Pudo sentir a Kreacher, supo dónde estaba cada habitación. Sin embargo, fue distinto a Manor también. Para empezar, cuando tocó Manor el corazón de esta se sintió se sintió cálido, vivo, poderoso, incontrolable. Algo que Harry había relacionado más con el fuego, que con la tranquilidad que emitía Narcissa y el lago fluido que decía que era la forma en que el corazón que ella poseía le hacía sentir a Lucius y a su hijo, incluso al mismo Harry cuando se acercó. Draco había descrito que cuando Harry tocó el núcleo Manor se sintió como estar frente a una chimenea, o una fogata... reconfortante, protegido... Tocar el núcleo de Manor lo hizo sentir como si poseyera un gran poder, listo para destruir, para arrasar todo... pero que jamás dañaría a Draco o se sentiría peligroso para él. Tocar Grimmauld fue simplemente tener luz entre sus manos. Pudo sentir, más que ver, el orgullo de Draco mientras la realización caía sobre él. Lo miró con duda.

-¿Debería sentir algo?-preguntó.

-¿Cómo qué?

-Como el sentimiento de tranquilidad que Narcissa emite, o la protección que tu sentiste.

-No-exclamó Draco. -Solo puedes sentir cómo el consorte cambia el núcleo. Como cambias el núcleo de tu consorte. Incluso si hay algo ahí, no podrías verlo o sentirlo porque se ha vuelto parte de ti. No puedes identificarlo por ti mismo. Yo por el contrario, siento como ha cambiado el núcleo a como estaba cuando llegue. Es... no podría explicarlo. ¿Más suave? ¿Menos rígida?

-¿Entonces, tú no sientes a Manor?

-No exactamente, aunque siento la influencia de madre en el núcleo. Sentí tu influencia.

Harry asintió.

-Es tu turno.

Draco titubeó.

-¿Qué pasa?

-No estoy seguro de hacerlo.

-¿Por qué no?

-Bueno, ¿Qué tal si no es de tu agrado la sensación que emito? No soy exactamente un héroe valiente como tú, y no creo poder igualar lo que Weasley, Granger o Weaselette te hacen sentir. No somos parecidos. Nos hemos peleado por años. Que tal si en lugar de que sientas protección, sientes que caíste en un precipicio o estás rodeado de dementores, o ...

Harry frunció el ceño.

-La enemistad fue mutua. Aún así dijiste que te hago sentir seguro.

Draco se sonrojó.

Cree que no es digno de este matrimonio, escuchó la voz de Charlie. Y de algún modo, entendió su reacción ante su comparación a Hermione, también. Él parecía haber tratado toda su vida de hacer orgulloso a Lucius, y ahora intentaba agradar a Harry. Y parecía pensar que no podría lograr ninguno nunca. Harry se preguntó si Draco alguna vez había mirado a alguien como él miró a Dudley. Anhelando aunque sea un poco de lo que él tenía.

Si esa persona era Harry, Hermione o Ron, y por eso no les agradaba. A veces él mismo había mirado a Draco con envidia de tener a ambos padres, y cuando en medio de la guerra ellos solo se enfocaron en buscarlo...

-Sería humillante si, cuando esto termine, y tu próximo consorte toque el núcleo se sintiera mejor y lo gritaras en público, así que no te atrevas a hacerlo.

Harry casi sonrió cuando recordó sus propias preocupaciones acerca de que el siguiente consorte de Draco no hiciera sentir seguro al rubio. Para ser sinceros, se preocupaba más por lo que pasaría con Draco si la casa los separara. Nunca pensó en cómo podría ser que no le agradara la sensación que su propio siguiente consorte le diera al núcleo. Porque no pensaba en un siguiente consorte. En cambio, Draco sí había pensado en eso, y ser superado por el siguiente consorte parecía no gustarle.

Quizá ellos...

Cuidar de tu consorte y hacerlo feliz es deber de quien lo tiene.

-No lo haré-exclamó determinado, recordando las palabras de Molly.-Además, no es como si me fuera a casar con Hermione o Ron.-Hizo una mueca. -Sé que piensas que son tan grandiosos para mí que sería imposible igualarlos, o son perfectos, pero ¿sabes? A veces Ron es tan terco que quiero golpear su cabeza, o Hermione es tan inteligente que en ocasiones me molesta que tenga la razón la mayoría de las veces o insista en cumplir las reglas. Cuando eso pasa les grito y me alejo de ellos. Y luego regreso culpable por hacerlo. Vamos, a lo mucho tendré ganas de darte un puñetazo, pero en todo caso me lo devolverás y estaremos a mano, y seguiremos en paz. -Sonrió. -Vamos, muero por saber qué se sentirá.

-Es como tocar tu alma. Es invasivo cuando no fuiste tú quien me eligió...

-Entonces no pasa nada, ya que yo lo hice primero con la tuya. Tienes todo mi permiso.

Draco volvió a sonrojarse.

¿Siempre se había sonrojado así? pensó distraído Harry. Sabía como se veía cuando se enojaba pero esto era, como si quisiera ocultarse bajo una sábana para no ser mirado.

Fue un poco adorable.

Aún así dio unos pasos vacilantes y, con los ojos fijos en los brillantes y anhelantes de Harry, respiró profundo y lo tocó.

-Te juro que si te quejas...

Harry no escuchó el resto de la frase.

El alma de Draco, su esencia al tocar el núcleo fue como un soleado día de verano. Harry no podría describirlo de una mejor forma. Cuando Draco tocó la esfera de energía, pudo sentir el viento en su rostro, las ganas de acostarse bajo un árbol, su deseo de subir a una escoba y volar...

Ver a Draco tocar el núcleo fue maravilloso. No supo cómo se había visto él, pero Draco prácticamente emitió aire cuando lo tocó, y brilló suavemente como un sol en un cielo lleno de nubes blancas.

Fue increíble.

Fue como si el deseo de pequeño, de ser libre lejos de los Dudley, de estar lejos de la guerra se hubiera cumplido. Se sintió como el día en que sostuvo a Teddy, que vio a sus padres, que llegó a Hogwarts, que miró a Hedwig volar por primera vez. Fue inocencia, magia, pequeños momentos de felicidad que nada podía manchar. Fue como si el peso de su corazón, que había estado después de la pérdida de Sirius, de la muerte de Remus, de Dumbledore se aligerara. Fue como soltar un pequeño nudo que nunca había podido desatar por si mismo. Las lágrimas salieron de los ojos de Harry, una a una y un sollozo salió de sus labios.

Fue como si hubiera sido perdonado.

Como si la culpa, el miedo, la ira, lo liberaran y solo quedara resignación, alivio, esperanza...

Y él no lo merecía...

Tantas muertes ocasionadas porque no pudo matarlo rápido... tantas personas heridas, con pesadillas, heridas...

Y aún así... lo estaba recibiendo.

Draco soltó rápidamente el núcleo y lo sujetó mientras se dejaba caer.

-¡Potter! ¿Estás bien? Llamaré a madre, a San Mungo-gritó Malfoy, empezando a separarse, pero Harry lo abrazó con fuerza contra él y susurró

Gracias.