capítulo II

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Basta.. Detente, por favor... detente

Me tomo con brusquedad, como si solo fuera un trapo. mi cuerpo impactó con la madera de aquella asquerosa mesa, me inmovilizó tomando mis manos, las aferro a mi espalda. Trate de desviar el rostro para no verlo directamente. Un suspiro tembloroso escapa de mis labios, sus manos apartan mis piernas, facilitando el acceso,

—¡Duele!...— mis ojos se empañan de lágrimas, sólo quiero que pare— detente...por favor

No recuerdo cuantas veces suplique, implore que parara, él jamás se detuvo. No hay nadie, solo nosotros dos, el movimiento de su cadera, me provocaba un dolor que jamás había sentido, me ardía. Solo quiero que esto termine

—Por fin eres mía... por fin somos uno

Que tonta había sido, que amor tan enfermo había sido aquel. No estaba segura cuando termino, me había rendido, deje de luchar esperando mi fin, todo había cambiado.

Todo parecía haberse esfumado,

Abrí los ojos cuando la puerta de mi habitación sonó al chocar con la pared, a pesar de mis lágrimas, note la presencia de un hombre, él corrió y me abrazó.

—Tranquila... — susurro delicadamente en mi oído y mi respiración se normalizo— Tranquila, ya estoy aquí

Las dulces palabras no me ayudaron, cada vez que dormía y despertaba con ese miedo, con esa extraña sensación de asco, las ganas de matarme consumían mi mente

—¿¡Por qué!?...— pronuncie dolorosamente— por qué...

Sentí la presencia de mi abuela cuando toco mi cabello, con amor y cariño. Consolándose en silencio, estaba tan cansada que mis ojos poco a poco se iban rindiendo, pero no querían volver a dormir, tenía miedo de cerrar los ojos

—Descansa pequeña— la voz de mi hermanó fue lo ultimo que escuche


Con calma baje las escaleras, aún tenía tiempo de sobra. Me sorprendí escuchar ruidos en la planta de abajo, aun era muy temprano para que alguien de la casa esté despierto. A menos que mi nana nuevamente pase otra vez por lo mismo. Gire a la derecha, esperando encontrar a mi nana. Al final solo se trataba de mi joven hermanó, un par de años mayor que yo, entre a la cocina cuando lo escuché maldecir

—¿Todo bien?— giró su cabeza con su típica sonrisa— ¿Qué haces?

—Te hago el desayuno pero...— me acerqué curiosa, conocía a mi hermanó lo suficiente para saber que ese pedazo de carbón, se trataba de un tocino— Supongo que hoy será día de cereal — asentí, captando mofarse de sí mismo

—Tranquilo... ese siempre fue el plan— el se alejo de la estufa con el sartén al cesto de basura, observe desechar su intento de desayuno— Nana te lanzara una de sus chanclas cuando se entere que has desperdiciado comida

—Yo corro más rápido— negué con la cabeza, el solo me guiño el ojo— ella no se enterara si tu no dices nada

—Prometo no decir nada si tu prometes no cocinar— el solo me hizo una seña con el pulgar arriba— descarado...

Serví cereal en un plato para irme a recostar en el sofá de la sala y mirar la televisión por unos minutos. Mi hermano aprovechó para subir a su habitación y cambiarse, hoy era mi primer día en un nuevo colegio. Después de varios accidentes en el antiguo, me cambié, fue suerte que la escala me permitiera intégrame a su programa a estas alturas, mis calificaciones también fueron de mucha ayuda

—¿Nos vamos? — gire la cabeza cuando mi hermanó bajaba por las escaleras, yo solo asentí— Toma tus cosas— Tome mi bolso y apague la televisión, me acerque a la entrada, del perchero tomamos nuestros abrigos junto con unas bufandas, las mañanas solían ser muy frías

—¿Llevas las llaves? — antes de que cerrara la puerta mi hermanó se dio un golpecito en la frente— Lo sabía

—Espera aquí — Solo fueron unos segundos para que el regresara y me mostrara las llaves, ignorándolo me aleje y subí a la camioneta, él me siguió y realizó lo mismo

—bueno… andando— nos alejamos de casa bastante rápido— ¿En que tanto piensas kag? ¿En tu nueva escuela?

—No en realidad...creo que solo extrañare a Sango— ofrecí como respuesta— No quiero que se a ella a la que ahora molesten..— sin apartar la mirada del camino mi hermano me sobo el brazo

—Sango se las arreglara... ya la conoces— asentí, eso no significaba que sango estuviera a salvo— No me preocuparia por ella

Llegamos a la escuela sin ningún inconveniente, aparcamos la camioneta en el estacionamiento de la escuela, era muy amplio. Pero bueno, era de esperarse. El tipo de gente que venían a estas escuelas, eran ricos, la mayoría conducían carros lujosos

—Estás lista...— asentí sin verlo, la curiosidad me llamaba a entrar y conocer cada rincón— Veo tu entusiasmó

—Te veo en la noche— abrí la puerta del auto, note su mala cara cuando me gire a despedirme— No te preocupes, Sango vendrá por mi— lo tranquilice

—Suerte— Me aleje del auto para tomar un respiro antes de entrar, pase las dos puerta con nerviosismo, recorrí el enorme pasillo hasta llegar a una sala, está conectaba con muchos pasillos mas, me acerque al extenso muro, en él había un croquis

—¡Deténgase! — el grito me hizo girar la cabeza de inmediato— ¡Hey joven, alto! — No tuve tiempo de apártame cuando alguien me derribó, entre un suspiro lo escuché maldecir

—¿Que te..— mis palabras se quedaron atoradas en alguna parte de mi, trague saliva

Estando en el suelo, note la figura masculina. Las motas doradas me miraron con furia, me sonrojé cuando me inspeccionó con esa molesta mirada, dé arriba a abajo. Lo vi apretar los labios

—Te tengo...— un hombre llegó y sin perder tiempo lo tomó de la chaqueta al otro— Hoy no escaparas taisho..

—Mierdad... — el hombre tomó aire para controlar su respiración pausada— Por poco

—Llamaremos a tu madre y le comunicaremos tu intento de fuga— me levante poco a poco del suelo escuchando el regaño dirijo al muchacho— Estás en grandes problemas jovencito

—Disculpe...— el hombre colocó toda su atención hacia mi— Disculpen... quisiera pregun…

—Señorita ese no és el uniforme correspondiente— me interrumpió— las jovencitas deben llevar falda, no pantalón— alcé una ceja en total desacuerdo— tendré que reportarla a la dirección

—Si me permite decir algo, tengo entendido que el reglamento dice estrictamente que se debe usar el uniforme completo— note la mirada de ese sujeto algo desagradable— no porto ninguna otra prenda más que lo establecido, el reglamentó jamás mencionó que las mujeres no debían llevar pantalones

Sabía que estaba molestó cuando frunció el entrecejo

—Quien se cree que es jovencita para hablarme de esa manera — sin darse cuenta, el hombre dejó suelto al otro vándalo, este no desaprovechó su oportunidad para salirse con la suya y escapar— y esto va para ti también taisho— cuando giró la mirada este ya no estaba— ¿Taisho?...

Aproveché cuando el hombre comenzó a gritar en busca del otro sujeto, yo hice exactamente lo mismo, el irse silenciosamente

Continuará...