Capítulo V

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Sango

Sus manos recorrían cada parte de mi sensible cuerpo, con maestría y experiencia. De pronto dejé de pensar, quise aferrarme a la realidad y a los sentimientos dolorosos, pero esa intensa mirada, que es consumida por el fuego del deseo. Derrumbo mis barreras. Su aliento impactó con mi pecho, lamió la aureola y prosiguió a meterlo en su boca, y lo succiono, me aferre a las sábanas, sonidos lascivos fueron arrancados de mi garganta. Inconscientemente muevo las caderas, me insinuó. Repego mi pelvis para que el note mi humedad, para que note mi necesidad

Salí de la cama con el sigilo de un gato, tomé mis pertenencias para vestirme, antes de que el despertara sonora. Estoy avergonzada y no quiero verle

—¿Sango...? —Detuve mis movimientos, y gire suavemente

No puedo más con esto, no quiero llevar esta carga sobre mis hombros, lo único que quiero es desaparecer.

Quiero llorar…

Un suspiro de nostalgia y anhelo se me escapa y me siento patética. Me siento ridícula por qué no puedo dejar de mirar, su cuerpo perfectamente cubierto por las sábanas. Lo ignoré y me apresuré a recoger mi ropa.

—Sango— su tono de voz me confunde, lo ignoro. Por qué me rehuso a parar y mirar sus ojos, los ojos de un hombre que no me ama, pero me hace daño.— Detente

Me sorprende cuando me toma del brazo, yo giró la cabeza con fastidio, sus labios se abren, antes de escuchar una disculpa mi palma impacta con su mejilla y salgo huyendo

Siempre he dicho que el corazón es el órgano más fácil de herir, por que incluso, una acción o una palabra es capaz de estrujarlo sin ser tocado físicamente, me he vuelto una loca del romance, pero es cierto.

Mis ojos viaja por la calle y mi atención recae en una pareja que avanza de la mano por la acera, mi corazón se estruja en ese momento y la tristeza se arraiga en mi sistema, no he logrado hablar con bankotsu desde la última vez que nos vimos, me aferro a que todo regrese a la normalidad, a la oportunidad de verlo a los ojos y no sentir nada por el

Mire el mensaje enviado, no tardó en marcar las dos palomitas azules

—Llegó en 20


Inuyasha

Cuando digo que odio las matemáticas no es por que sean malas, lo que odio es que me hagan quedar como un idiota, y es peor cuando se trata de estar en presencia de alguien. Borre una vez más el ejercicio Y comencé a descifrarlo una vez más

—Deseas que te explique una vez más— negué sin mirarla— Hey no seas orgulloso — levanté la cara, y con curiosidad la observe, su rostro femenino era firme y delicado, la coleta alta lograba endurecer esa mirada de niña—Si tienes dudas puedes preguntar

—¿No importa si solo he conseguido resolver unos cuantos?— hable con un tono de fastidio por culpa de la vergüenza

Solo habían pasado tres días desde que la había visto y de alguna forma logré sentir admiración, ella solo era un año más joven que yo y era bastante buena en la materia de cálculo. Odio admitirlo pero mi pene se siente intimidado

Ella tomó mi hoja y comenzó a analizar en silencio, esperé en mi asiento con la pierna inquieta, quería saber cual era mi rendimiento, valla que esto me ponía un poco ansioso.

—Vaya, has logrado contestar los primeros tres sin fallas.. en las otras solo te has confundido al utilizar las fórmulas. —solté el aire que no sabía que conservaba en el pecho —Eso quiere decir que entiendes cada procedimiento, pero no identificas qué fórmula utilizar

—Es confuso— admiti mirando hacia la pared — Las matemáticas nunca han sido mi fuerte

—No hay nada como eso, solo no llaman tu atención— la miré con la ceja alzada —Mira…por lo que me han dicho eres un chico dedicado cuando algo te gusta,pones toda tu atención y es por ello que logras pulir tus habilidades para ser el mejor. Es por eso que eres bueno al resolver problemas

—Valla chismosa que es Rin, hablar de mi tan abiertamente—realice una mueca— Que más te ha contado esa chismosa de mi

—Nada malo…

—Pues más le vale que así sea o tendrá que sufrir las consecuencias— Higurashi me miró interrogante— No le digas nada pero ella ama un estúpido libro que mi hermano le ha regalado.. es su precioso—recalque lo último con mis dedos, formando comillas imaginarias

—Yo no haría eso chico problema— entre cerré mis ojos y la juzgue con la mirada— Ella dijo que tenía algo en su poder que era muy preciado para ti, lo tiene en caso de que quieres hacer algo contra ella

Me rasque la cabeza, ¿Algo preciado para mi? Naaa… ella no se atrevería, Rin era demasiado inocente como para tomar mis revistas. Apenas si podía tomar la mano de mi hermano sin sentirse avergonzada.

—Lo dudo..

—Valla que te ves confiado— la mire acomodando sus cosas— Te daré un consejo, esa chica tiene agallas, yo no me la tomaría tan a la ligera.— Miré a Kagome guardar sus cosas con mucha tranquilidad, parecía tomar su tiempo, luego se encogió de hombros — Bueno ahí te ves chico problema

Cuando ella se alejó un poco la tomó del brazo, la sentí temblar un poco. Ignorando este hecho, la sujete con firmeza, pero sin someterla

—Por qué me llamas de esa manera —Frunci el seño—tengo un nombre sabes— la miré con los ojos entrecerrados

—Así te llaman todos

—Y eso que

—Rin me recomendó que te llamara así, dice que amas que te digan así, aunque no entiendo ¿por qué?— colocó su dedo en su barbilla

—No te fíes de ella ¿Vale? Está loca… ella sabe que odio que me llamen así, no soy tan problemático

—Pero no fuiste el que rompió una ventana con una bat

—accidente

—No te expulsaron por fumar

—Exageración

—Te castigan a menudo por no entrar a clases

—Boberias

—Golpeaste a un chico

—Bueno ya basta ¿no?


Bankotsu

—Quien toma café sin cafeína..—bromee, entregando su pedido, como era habitual, desde hace tres días

—¿Me juzgarás?— recibí el dinero, colocándolo dentro de la caja— Mira que decirle algo así a tu cliente te traerá problemas

—Solo si hablas con el gerente— le guiño el ojo, de pronto sus mejillas blancas como la nieve, tomaron un pigmento rojizo— Por cierto Ayame me pidió que te entregara esto— Me agache y tome la pequeña bolsa de papel, me levanté y se lo acerque— Te felicito por conseguir el empleo… Kikyo Hidai


Miroku

Volví a mirar el reloj con desagrado, ese bastardo, cómo se atrevía a dejarme en medio del aeropuerto, pero hoy cobraría mi venganza. Mi plan malvado había comenzado desde el comienzo de mi caminata de mi casa a esta estúpida escuela

De pronto un aroma llegó a mis fosas nasales, fue lo suficientemente atrayente para alzar mi mirada y notar la figura femenina. Tenía un lindo cabello castaño brillante, la luz ayudaba mucho. Era tan largo que lo llevaba hasta el trasero

A mi siempre me han atraído las rubias de largas piernas y traseros redondos pero sin duda, ahora las castañas eran mis favoritas. No le hice mucho caso a su vestimenta de colegiala

De alguna manera siempre me he considerado un semental, se que a la vista puedo llegar a ser muy atractivo, y puedo llegar a ser muy convincente al momento de alargarla, un don que fui forjando desde el preescolar.

Me desate la corbata un poco, al estilo inu perro, me alborote el cabello en cuestión de segundos. Buque tener el equilibrio perfecto para verme un poco desaliñado pero no al punto de ser un pordiosero, más bien a algo más casual y sexi

Camine detrás de ella con la intención de conseguir su número, con la hormona bien prendida me apresuré, mi mirada solo tenía en la mira ese hermoso trasero. Tan idiotizado estaba que olvidé verificar la calle antes de cruzarse, grave error.

No pasó mucho para que una bicicleta me tumbara al suelo y llamara la atención de la mayoría de personas

Perfecto

Había hecho el ridículo, el de la bicicleta se paró y se echó a la fuga sin siquiera verificar que estuviera bien. Se que tenía algo de culpa pero por Dios. Un.. Oye, ¿estás bien?

—oye ¿Estás bien?

Me sobé la cabeza, mientras aún permanecía en el suelo, llegué a escuchar una voz, alcé la mirada y me encontré con la chica más sexy. La joven castaña se había acercado a mi a socorrerme. Los ojos grandes de un color avellana, mostraban mi reflejo en aquella jovial mirada, llena de destellos y motas.. Las pestañas largas y firmes, estaba seguro que eran reales y no postizas como muchas chicas solían usar en estos tiempos. Inconscientemente ella se mordió el labio y el viento levantó su cabellera castaña, fue cuando quede perdido en aquella imagen

—¿Cuál es tu nombre jovencita?— tomé su mano al instante que me la ofreció

—Sango Uzumaki Y ¿Tu?...

—Miroku Toyoshima

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