¡Saludos, queridos lectores!
Lamento decir que este es el último capítulo de esta historia por hoy. Sinceramente intenté escribir varios más, pero me confié un poco con los tiempos cuando confundí fechas y creí tener una semana más para seguir escribiendo.
Sin hacer más larga la introducción del capítulo, los dejaré leerlo y podrán ver un par de notas más al final n.n
Para Sasuke, el dolor de perder a su madre y a su mejor amiga el mismo día, aunque de forma diferente, fue un golpe muy duro. Además, comenzaba a llenarse de frustración porque aunque le pidió en más de una ocasión a su padre que deseaba ver a Karin, él siempre se negó a llevarla de nuevo a la casa y le repetía que no la volvería a ver.
Sin embargo, al cumplirse tres meses del fallecimiento de su madre, Sasuke tuvo la grata sorpresa de ver de nuevo a su querida amiga cuando su padre la llevó a casa de repente.
—¡Karin-chan! —exclamó el niño, quién después de todas esas semanas de dolor, por primera vez esbozó una sonrisa antes abrazar a la niña pelirroja que se soltó a llorar al verlo.
—Perdón —la niña repetía una y otra vez mientras abrazaba a su amigo llorando, porque cuando les dieron las malas noticias de las defunciones, Fugaku sí que le había gritado a la niña que todo aquello había sido su culpa, por lo que Karin lo creyó.
—¿De qué hablas? Tu no tuviste la culpa —Sasuke quería hacerse el fuerte, pero el niño comenzó a derramar lágrimas porque muchas emociones se arremolinaron en su pecho.
—¿No me odias? —preguntó Karin entre sollozos— Fue mi culpa.
—Padre te dijo eso en aquella ocasión porque estaba enojado y triste —Itachi, que había sido testigo del reencuentro no quiso intervenir, por lo menos hasta que oyó aquellas palabras de la niña— Pero nada de lo que pasó fue tu culpa. Jamás vuelvas a pensar así.
—Pero…
—Nii-san tiene razón. ¿Cómo vas a tener la culpa del accidente? —dijo Sasuke usando la orilla de su playera para secar las lágrimas de la niña— Ni siquiera estabas ahí cuando pasó.
—Después, tu y yo hablaremos. Por ahora, Sasuke te llevará arriba a tú habitación para que te instales —indicó Fugaku muy serio— La comida se servirá en una hora, así que los quiero presentables en el comedor para ese momento.
—Ven, vamos —Sasuke tomó a la niña de la mano y la llevó arriba.
Por supuesto, la presencia de la niña no iba a hacerlo olvidar el dolor de la pérdida de su madre, pero el hecho de tenerla cerca, poder abrazarla y tomarla de la mano, ya le resultaban un enorme consuelo. Quizá porque sin contar a su madre, ella era la única persona con la que podía demostrar y recibir demostraciones de afecto.
No era que no sintiera que su padre o su hermano lo quisieran, era más bien que su padre no demostraba sus sentimientos abiertamente e Itachi, aunque podía ser más cálido, siempre estaba ocupado con sus propios asuntos. De hecho, ambos hombres rara vez pasaban tiempo con él.
En cambio, Karin había estado a su lado en buenos y malos momentos, y estaba seguro que ella habría estado igual de presente tras la muerte de su madre de no ser porque, por lo que había entendido, su padre la había culpado del accidente. Incluso estuvieron juntos cuando peleaban, porque no soportaban estar peleados y separados por mucho tiempo.
Durante la hora en que estuvieron juntos, Karin le contó a Sasuke sobre el momento en que Fugaku le había gritado por la muerte de Mikoto, sobre el momento en que se la llevaron al orfanatorio y que al no haber un responsable de ella, no pudo despedir a sus padres en los funerales.
También le habló sobre esas semanas en el orfanatorio dónde se la pasó llorando por sus padres, por Mikoto y deseando volverlo a ver, pero que solían regañarla por llorar y la mayoría de los niños, especialmente los mayores, se burlaban de ella por su dolor.
Oír todo aquello, despertó en Sasuke muchas emociones, empezando por rencor hacia su padre por haber permitido que su querida amiga pasara por semejante tormento y por supuesto, también se sintió culpable por no haber podido hacer más por ella para rescatarla de ese horrible lugar.
—Ya no volverás a ese lugar —Sasuke le decía mientras la abrazaba— No voy a dejar que te vuelvan a llevar.
Desgraciadamente, las cosas no iban a ser de esa manera y se enteraron de ello cuando al terminar de comer, Fugaku no les permitió retirarse porque quería hablar con ellos.
—Sé que ustedes dos están contentos de volver a verse, pero me temo que deberán separarse una vez más.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! —Sasuke se levantó de la mesa enojado.
—Acaba de llegar, padre. ¿Qué planeas hacer? —preguntó Itachi sorprendido y confundido al no entender lo que su padre quería hacer.
Karin no decía nada, pero por dentro contenía el llanto.
—Karin no fue adoptada por mi, sino por mi amigo Minato y su esposa, así que deberá irse a vivir con ellos —respondió Fugaku sin inmutarse a las exaltaciones de los presentes— Sin embargo, la adopción no se ha completado. Hacen falta varias evaluaciones, lo que le impide a ella quedarse.
—¿Qué no es su amigo que vive en Uzushio?
—¡No pueden llevarse a Karin-chan! —exclamó Sasuke al escuchar a su hermano.
—El orfanato enviará trabajadores sociales a evaluar la convivencia y condiciones de Karin con su nueva familia. Si todo va bien, la adopción se completará —explicaba el hombre— Pero si ven alguna irregularidad, como que ella no vive con ellos, la devolverán al orfanatorio hasta que alguien más quiera adoptarla.
—¡Adoptémosla nosotros! —pidió el menor.
—Los orfanatos tienen muchos requisitos para permitir una adopción y debido a muchos factores, no me darán la adopción —respondió Fugaku sin entrar en detalles— Minato y su esposa han sido lo suficientemente amables y considerados para hacerme el favor de aceptar esta responsabilidad.
—¿Al menos ellos se mudarán aquí? —preguntó Sasuke esperanzado de que al menos podría ver a su amiga tan seguido como cuando ella vivía con sus padres.
—No. Ellos tienen su vida allá, así que Karin tendrá que ir a vivir con ellos —respondió el padre de familia— Pero cuando se complete la adopción, podría venir a pasar algunas temporadas con nosotros.
—¿Algunas temporadas? —preguntó Itachi.
—Ya arreglaremos ese tema cuando se complete la adopción, por ahora lo primordial es terminar con el papeleo.
—¡Pero Karin-chan debería quedarse con nosotros! ¡Ella no querrá quedarse con desconocidos!
—Minato y su esposa son buenas personas y cariñosas. La tratarán bien y además ellos tienen un hijo de la misma edad —respondió Fugaku calmadamente— Será una mejor opción ir con ellos que quedarse en el orfanato hasta que alguien más quiera intentar adoptarla.
—Si, si quiero quedarme con ellos —habló Karin visiblemente contrariada— No quiero volver al orfanatorio.
—Pero…
Sasuke entendía tan bien como Karin, que el mundo de los adultos era complejo y que, por ello mismo, no podían entender todo lo que ello conllevaba. Empero, ambos comprendían que las opciones que Fugaku planteaban eran las únicas a su alcance y por tanto, la peor opción era el orfanato.
—Te quedarás con nosotros todo el mes antes de que tus nuevos padres adoptivos vengan a recogerte —Fugaku miró a la niña— Mientras tanto, tu y Sasuke seguirán con sus estudios particulares como de costumbre. ¿Entendiste?
La niña asintió tímidamente.
—¿Cuánto tiempo llevará que la adopción se complete? —preguntó Itachi, lo que provocó en los menores una mirada de expectativa hacia el hombre.
—No lo sé con certeza. Es un proceso que dura mucho, pero el que dure más o menos, dependerá mucho del entendimiento entre Karin y su nueva familia. Entre más rápido se adapten y se sientan cómodos, más rápido será el proceso.
—¿Podremos irla a visitar? ¿O ella a nosotros? —preguntó el menor buscando un consuelo para esa futura separación.
—No puedo garantizarles que así sea. Yo no puedo dictaminar las ocupaciones de su nueva familia ni si vayan a coincidir con las nuestras —respondió Fugaku antes de volver a dirigirse a la niña— Ahora tu nombre completo es Uzumaki Karin y podrás cambiarlo nuevamente a Seidou cuando seas mayor de edad si así lo deseas.
Los niños sabían que en ese punto no tenían nada más que hacer y que lo único que les quedaba, era aprovechar ese mes juntos, porque quién sabe cuándo se volverían a ver.
—¿Podría hablar con usted, padre? —Itachi le preguntó a Fugaku y aunque a Sasuke le llamó la atención ese detalle, no le prestó mucha atención porque, porque se centró en aprovechar cada momento a lado de su amiga.
—Vamos a jugar —Sasuke se levantó de la mesa, se acercó a Karin y tomó su mano queriendo llevársela, pero recordó los modales y miró a su padre— ¿Podemos retirarnos?
—Tienes clase de caligrafía en una hora —dijo Fugaku muy serio— Karin retomará las clases mañana.
El niño hizo un mohín y aunque iba a protestar, la niña le sujetó la mano con fuerza para llamar su atención.
—Vamos —pidió la pelirroja tímidamente y Sasuke accedió a su petición.
Para los niños, la prioridad era jugar aprovechando cada momento que les quedaba juntos. Y eso hicieron por el resto del mes que tenían, porque sabían que no podrían evitar la separación que venía. Sólo podían tratar de aferrarse a la esperanza de que algún día volverían a verse.
Fue sólo un mes en que los niños estuvieron juntos, pero fue suficiente para que ambos encontraran algo de consuelo mutuo, al menos lo suficiente que podrían conseguir entre ellos, porque olvidar la pérdida de los padres no era cosa fácil.
—Vamos a volver a vernos —Sasuke le aseguró a la niña cuando se estaban despidiendo.
—¿Me lo prometes? —Karin preguntó llorando.
—Yo te buscaré sin importar cuánto tiempo me tome encontrarte —le aseguró el niño que intentaba ser fuerte, pero de vez en cuando se le escapaban algunas lágrimas— Además, vas a ser mi mano derecha ¿recuerdas?
—Voy a trabajar duro, te lo prometo —respondió la niña esperando que con ello, él no se olvidara de ella para que al menos eso fuera suficiente motivación para que el azabache cumpliera su promesa.
—Yo sé que serás la mejor —Sasuke le sonrió y tras un último abrazo, los niños se separaron.
Tuvieron que pasar cinco años para que los niños volvieran a verse, pues a pesar de que la adopción había concluído dos años después de su separación, Fugaku siempre ponía excusas a su hijo para evitar llevarlo a visitar a la niña y otras más para justificar que su amigo no podía llevarla a visitarlos.
Durante ese tiempo de separación, Sasuke mantuvo el rencor que sintió contra su padre por haberle dicho a su amiga que ella había sido la culpable del accidente que les arrebató a ambos niños a sus padres, y este sentimiento se alimentó con el asunto del orfanato y la separación posterior.
Al mismo tiempo, el niño sentía resentimiento por su hermano, pues este, aunque expresaba su desacuerdo con su padre sobre mantenerlo lejos de su amiga, siempre era Itachi quien evitaba que Sasuke hiciera algo para irla a ver. Es más, muchas veces fue el propio Itachi quién evitó que él pudiera conseguir un número telefónico o una dirección para poderse comunicar con ella.
Otro elemento que marcó al azabache, fue que en todos esos años separado de su amiga, tanto Fugaku cómo Itachi, casa uno a su manera, le enseñaba que no debía mostrar sus más grandes emociones.
Esta lección se les solía dar a todos los miembros del clan y el motivo principal para hacerlo, era porque al hacerlo, les daba pistas al resto del mundo, especialmente a sus enemigos, de sus debilidades, pues no había nada más fuerte que un golpe a las emociones.
Todo aquello mermó el carácter amable y dulce de Sasuke y fue algo que Karin pudo notar en ese reencuentro a pesar de que él intentaba fingir que las cosas no habían cambiado.
—¡Sasuke! —exclamó la niña entusiasmada cuando se bajó del coche y vio a su amigo. Estuvo a punto de abrazarlo, pero a pesar de que él le sonreía, percibió algo extraño en él.
—Has crecido mucho —dijo el niño sonriendo de lado, pero no reflejaba el entusiasmo que habría querido.
Impulsivamente, Sasuke quería abrazar a su amiga y le dolía ver que ella no lo hizo, pero todos esos años él había estado trabajando en mantenerse inmutable para ocultar sus debilidades de quienes lo rodeaban y eso incluía a su hermano y a su padre. Principalmente a este último.
Sasuke esperaba y por sobre todo, deseaba, que si su padre veía que él podía ser firme en su carácter y poco abierto, pensara que Karin ya no era tan importante para él. Si lo lograba, quizá su padre permitiría que se vieran más seguido y no volvería a separarlos.
—Minato me ha dicho que eres buena en ciencias y administración —habló Fugaku— Pero también dice que no eres muy buena con las relaciones públicas.
—Si, señor —contestó la pelirroja con evidente temor hacia el Uchiha mayor.
—Vas a quedarte aquí una semana. Espero que la próxima vez que nos veamos, puedas ser más sociable dentro de lo correcto.
—Si, señor.
Fugaku entró a la casa dejando a los jóvenes solos.
—Has crecido mucho. Pronto serás toda una señorita —comentó Itachi mostrándole una cálida sonrisa— Eres muy bonita. En el futuro, estoy seguro que tendrás muchos pretendientes, así que aprender a manejarte con la gente ayudará cuando llegue ese momento —ella se sonrojó— Vas a necesitarlo con el montón de chicos que te invitarán a salir.
Itachi soltó una risita antes de meterse a la casa ante la mirada malhumorada de su hermano menor, pues él entendió de inmediato dos cosas: la primera, que su padre estaba condicionando sus reencuentros a partir de sus mejores en las áreas que él buscaba. La segunda, que de forma más amable, su hermano empujaba a la chica a acatar la petición de su padre.
—Te acompañaré a tu habitación para que te instales, no puedo quedarme contigo porque tengo clase de cálculo en veinte minutos. Nos veremos en la comida —comentó Sasuke a su amiga y con un gesto la invitó a entrar en la casa— Estarás en tu vieja habitación, así que supongo que estarás cómoda, pero sabes qué hacer si necesitas algo. Está tal cuál como la dejaste la última vez que la usaste.
—Si. Gracias.
A Sasuke se le estrujó el corazón al ver a su amiga tratando de fingir que la forma en que él la estaba tratando no le dolía y la confundía, pero él quería seguir las órdenes de su padre para evitar que los volvieran a separar como la última vez.
Por supuesto, el azabache quería encontrar la oportunidad para explicarle las cosas a Karin para no entristecerla, pero las oportunidades se fueron esfumando con los encargos de su padre y algunas intervenciones de su hermano mayor.
Sólo pudo tener una breve charla con ella por la madrugada, cuando desesperado por no encontrar otra oportunidad, se aventuró a llamar a su cuarto.
—¿Sasuke? ¿Qué haces aquí?
—¿Cómo has estado? ¿Tu familia te trata bien? Te extrañé —decía el joven de trece años más parecido al niño de ocho, aunque no se atrevió a abrazarla— Perdóname por haber actuado así los últimos días, pero es que…
—Pensé que me odiabas —dijo Karin lanzándose a abrazar al niño.
—¿Por qué te odiaría? —correspondió el abrazo contento sintiendo cómo, de nuevo, podía ser esa persona abierta con ella.
—Te extrañé mucho y creí que me odiabas por lo de…
—Lo de mi madre y tus padres fue un accidente. Tu no tienes la culpa —respondió Sasuke cuando supo lo que ella diría a pesar de que no terminó la oración— Es mi padre quien me exige comportarme serio y no tiene nada qué ver contigo.
—Pero…
—¿Alguna vez has visto a mi padre expresar sus emociones? ¿Has visto que mi hermano lo haga? —el azabache le planteó a su amiga, quien negó enmudecida— Padre dice que es una lección importante para evitar que los enemigos nos hagan daño.
—Entonces ¿te volverás como tú padre? —preguntó Karin evidentemente descontenta.
—Ni siquiera Nii-san lo logra, pero al menos debemos acercarnos —impulsivamente, Sasuke tomó un mechón del cabello de su amiga. Había crecido bastante desde la última vez que se vieron y la hacía ver más linda y sus ojos seguían siendo aquellos dulces y alegres que lo miraban con una sonrisa.
Aquella era la primera vez que Sasuke pensaba así de su amiga y pudo sentir cómo el color le subía a las mejillas.
Soltó el abrazo y desvió la mirada para que ella no pudiera verlo.
—Mis papás y mi hermano adoptivos me tratan bien y los quiero mucho. Son muy amables y alegres —la niña comenzó a hablar, pero Sasuke sólo la miraba de reojo— Me gusta estar con ellos, pero dijeron que ahora que estoy entrando a la adolescencia, me enviarían aún internado.
—¿A un internado? —Sasuke se volvió a ella alarmado. Si hacían eso, no iban a poder verse.
—Dicen que necesito aprender los modales de una dama refinada y que el internado es el lugar perfecto para mí formación —respondió la pelirroja— No quiero, pero aunque ellos lo saben, dicen que tengo que hacerlo si quiero convertirme en tu mano derecha, así que…
—Voy a hablar con mi padre —dijo Sasuke muy serio, pues aunque ella no se lo dijo, pudo ver en su mirada que la idea de ir al interesado le resultaba parecido a ir al orfanato.
—No lo hagas, no te metas en problemas. Si tengo que hacerlo, lo haré —respondió sonriendo, pero Sasuke podía ver el miedo tras esa sonrisa— Cuando se termine nuestra formación, ya no vamos a separarnos. ¿Verdad?
Si, ella no era tonta y se daba cuenta como él que no podían oponerse o los castigarían separándolos. Además, ella tenía razón en algo: terminada o no su formación, cuando tuvieran edad suficiente ellos podrían tomar sus propias decisiones.
—Si mi padre queda contento con nuestro desempeño y comportamiento, quizá nos permita visitarnos más seguido.
Karin asintió y ambos quedaron en silencio algunos instantes.
—Voy a aprovechar este momento para darte el número de mi casa —dijo Karin buscando dónde escribir. Escribió su número en un pedazo de papel y se lo dió a Sasuke— No sé cuándo me enviarán al internado, pero quizá podamos hablar un día.
Sasuke guardó el papel asintiendo y de nuevo todo quedó callado.
De más jóvenes, ellos no se pensaban lo que dirían o harían, sólo actuaban naturales a sus emociones y deseos que se limitaban a divertirse acompañados. En su mente, eran los adultos quienes interrumpían la diversión enviándolos a hacer tareas o a dormido cuando aún querían seguir jugando, pero ahora, con trece años cada uno, los impulsos de la infancia se estaban esfumando y aunque recordaban cuánto querían estar juntos para jugar, ahora no sabían qué deberían hacer.
—¿Aún te gusta jugar a la pelota? —a Sasuke se le ocurrió preguntar.
—No mucho —respondió la niña incómoda— ¿A ti?
—No tengo mucho tiempo para jugar. Sólo práctico Kendo en la escuela.
—¿Aún te gustan las galletas de chocolate? —preguntó Karin después de un breve silencio. Parecía emocionada mientras se acercaba a su bolsa de mano.
—Ya no me gustan los dulces. Los odio.
—Ya veo…
Al principio, los niños estaban emocionados por reencontrarse con su mejor amigo. Tenían excelentes recuerdos juntos y confiaban el uno en el otro, pero después de cinco años, se daban cuenta que aunque el cariño y la confianza seguían ahí, ya no se conocían de la misma manera que antes.
Claro que, para poder volver a conocerse, sería necesario hablar mucho, principalmente de todo aquello que hicieron aquellos cinco años alejados uno del otro, pero ambos sabían que si lo hacían, no pararían hasta quedarse dormidos y si los descubrían, su plan de portarse bien para poder visitarse, se esfumaría.
—Padre prometió que nos daría un tiempo libre juntos, así que podremos seguir hablando mañana —comentó Sasuke cómo consuelo para ambos, pues sabían que en ese tiempo, no tendrían la misma libertad que tenían fuera de la vista de todos— ¿Te gustaría que pasáramos ese tiempo libre en la alberca? Aún te gusta nadar. ¿Verdad?
—No… ya no me gusta, pero mañana podemos pensar qué hacer —respondió Karin sin sacar aquello que parecía querer sacar con emoción poco antes.
—De acuerdo. Entonces, nos vemos mañana.
Karin asintió y Sasuke caminó hacia la puerta con un sentimiento de desazón muy grande en el pecho, pues no podía entender el por qué ella había dejado de jugar a la pelota cuando de niños le gustaba y lo que más le extrañaba era, que ella, que brillaba de felicidad cuando jugaban en la piscina de la casa, ahora se negaba a usarla.
—Sasuke. Buenas noches —oyó la vocecita de su amiga que lo hizo voltear.
—Buenas noches.
Se quedaron mirando bajo el marco de la puerta arreglando sus emociones, pero poco después Sasuke dió la media vuelta y regresó a su habitación.
El momento que Fugaku les había prometido a los niños, sería por la tarde, después de la clase de geografía de Sasuke y la de matemáticas de Karin. Pues a pesar de que la pelirroja sólo estaría una semana en la casa de los Uchiha, Fugaku insistía en que mantuvieran sus clases particulares.
Además, a diferencia de cuando eran más pequeños en que tomaban las clases juntos, ahora los tenía por separado, pues según él, al haber estudiado separados por cinco años, les daba niveles separados, así que no podrían tener las mis clases
Para Sasuke, aquello era sólo una excusa, pues estaba seguro que si los dos no tuvieran el mismo nivel que su propio padre exigía, a ella ya la habría descartado como su futura aliada y a él lo tendría más horas extra estudiando de lo que ya lo tenía.
El menor de los Uchiha no entendía la forma de actuar de su padre, sólo sabía con certeza, que lo que él quería era llevarlos a la excelencia para manejar el negocio familiar en el futuro y que pese a haber elegido a Karin como su mano derecha en ese trabajo, la mantenía alejada de él.
Cuando la clase de Sasuke terminó, se apresuró a encontrarse con Karin sin evidenciar que le apremiaba llenar ese vacío que sentía que se había formado entre ellos la noche anterior.
Al llegar a la sala donde habían quedado de verse, pudo ver que ella ya estaba allí y estaba platicando con alguien.
Sasuke no le dió mayor importancia, no era como que no hubiesen varios sirvientes en la casa y ella quizá estaba pidiendo algunos dulces o panecillos, especialmente por la sonrisa que tenía, pero cuando él pudo acercarse lo suficiente, pudo ver que su hermano era quien hablaba con ella.
Itachi trataba a Karin cordialmente desde el primer momento, algo que era de esperarse teniendo en cuenta que cuando se conocieron, ellos tenían cinco años y su hermano mayor once.
No había mucha relación entre los niños por la diferencia de edad. Es más, aunque Sasuke e Itachi eran cercanos al ser hermanos, al mismo tiempo había una brecha entre ellos porque el mayor jugaba con su hermano para cuidarlo y el menor lo hacía por querer a un compañero de juegos. Además, admiraba a su hermanos.
Cuando Karin llegó a sus vidas, Itachi jugaba menos con ellos, porque ahora se tenían para ser compañeros y entre más crecía, menos tiempo tenía para interactuar con los menores, pero con el tiempo, el mayor comenzó a tratarla con afecto aunque fuera poco lo que se relacionaban.
Dicho lo anterior, a Sasuke no le resultó extraño que su amiga y su hermano mantuvieran una plática cordial. Quizá Itachi la estaba acompañando hasta que él llegara, pero supo que hubo algo más cuando notó que su hermano mayor sostenía una bolsa de tela blanca de la que sacaba una galleta de chocolate a la que dió una mordida.
—Eres buena repostera, Karin-chan —dijo Itachi con una sonrisa tras haber probado la galleta— Nunca imaginé que te interesaría la cocina.
—Practiqué mucho —respondió ella con un leve sonrojo en las mejillas lo que provocó una incomodidad en el pecho de Sasuke.
¿Qué es esa incomodidad que sintió Sasuke? ¿Podrán llenar ese hueco que sintieron el primer día de su encuentro? ¿Por qué han cambiado tanto los gustos de ambos?
Me encantaré ver sus teorías y preguntas en los comentarios n.n
Como mencioné al principio, este es el último capítulo que subiré hoy y tal como mencioné en la introducción, esta historia se atendrá al orden de actualización de las historias que sigo malabareando. Sin embargo, aún no estoy segura de qué lugar le corresponderá en el orden de actualizaciones, pero lo dejaré a criterio de la atención que la historia reciba. Si hay suficiente público, actualizaré tan pronto como me sea posible, pero si hay poco, dejaré la actualización para después de haber actualizado todo lo demás, así que si les ha gustado la historia, háganmelo saber para poder elegir una fecha para la próxima actualización n.n
Lo único que si puedo decirles, es que estuve actualizando muchas de mis historias como regalo navideño para todos, y de verdad que he usado cada tiempo libre que he tenido para lograrlo. Dicho esto, he decidido que no actualizaré nada hasta dentro de dos semanas, aunque el motivo principal es por las festividades que me ocupan más de lo que quisiera. La única historia que seguirá actualizándose estos días, es "Navi-Mago".
Antes de despedirme, quiero mencionar que la portada ha sido hecha por ManaKarin, quién constantemente me ayuda con ellas, pero hoy, particularmente quiero mencionar mi agradecimiento, pues estuve muy ocupada escribiendo, al punto de que olvidé que necesitaría portadas. Ella fue muy amable para desvelarse y poder ayudarme con ese problema. Linda, muchas gracias n.n
Por último, sólo quiero desearles una vez más felices fiestas y deseo que este regalo le haya gustado a Jazmín n.n
¡Hasta la próxima actualización! n.n
