╣Salud Mental ╠
╣Un estado de bienestar╠
╣Capítulo 5╠
Indicaciones del doctor: Duerma bien.
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Primer día fuera del hospital…
Vivir en un departamento no era tan malo, menos si era uno muy estricto por el dueño que era un hombre de avanzada edad quien gustaba del respeto entre los vecinos, de mantener el orden, no tener mascotas, ni hijos entre otros detalles por lo cual en el mismo día en su búsqueda hace unos años atrás Yuuto firmo sin pensarlo el contrato.
Un lugar cómodo y agradable, buenos vecinos y nada que provocara un escándalo alrededor por ser una zona tranquila.
Claro que eso era en aquel entonces cuando se mudó, y duro aquello por un buen tiempo y ante las pocas, pero reflexivas charlas con los vecinos al encontrarlos esperando el elevador, donde aquella tranquilidad estaba incluso desde antes que él de viviera ahí.
Pero las cosas no duran por siempre del mismo modo por más que uno quiera.
El anciano dueño de aquel edificio se retiro a una zona más tranquila lejos del ruido y el movimiento de la ciudad, dejando en encargo a su nieto mayor el edificio, dándole el gusto de hacer alguna que otra modificación.
Y de aquello se entero al llegar a su hogar y ver el anuncio pegado en un costado del elevador donde algunos vecinos leían entre animados y otros molestos aquellas palabras.
…
Días más tarde…
Tener a los ex jugadores y amigos cuidándole no era del todo la mejor manera de seguir con los cuidados que le enviaron, menos cuando estos más que ayudarlo le causaban más problemas.
Lo peor del caso es que de alguna manera las cosas estaban cambiando para bien, como el hecho de disminuir su ingesta de cafeína dándole un poco más de descanso y cambiarlo por jugos naturales que lo despertaban y mantenían activo sin los efectos que la cafeína trae, además le ayudo a mejorar su estado de ánimo.
Regresando al tema, las cosas cambiaron en su entorno, dejando de lado las diarias visitas de los chicos al departamento, y ya sea dentro o fuera de este le causaban problemas, pero llegaban a la meta que era hacerlo salir de la rutina, algo que bien si era sincero con él mismo, no lo habría logrado, y no por que no quisiera o pudiera, era simple el hecho de que en algún momento de su esfuerzo, regresaría a las labores, se conocía bastante bien.
—¡Callen a ese perro!
Y entra en escena lo que más temía.
—¡Lo dice quien pone música a todo volumen, vete al diablo!
Al principio creyó que aquello un duraría mucho, que sería algo temporal de poco tiempo, pero en esos días ya estaba considerando ir a la casa de Haruna.
—¡¿Qué dice anciana decrepita?!
Entre las modificaciones del nuevo reglamento del lugar, se permitió tener una sola mascota, claro que esta debía de ser de tamaño considerable entre otras cosas que no afecten de todos a los que viven ahí.
—¡¿Quieres pelea mocoso?!
La otra era considerar hasta ciertas horas el sonido, no entendió bien el por qué de aquello, hasta la noche en donde el resonar a todo lo que da de la bocina y como la música, y para colmo con un sonido pésimo y canciones que le hicieron dolor los oídos hasta las dos de la mañana lo dejaron aturdido y sin poder de quitarse de la cabeza esa odiosa canción.
Si no hacían algo pronto, terminaría haciendo un homicidio bien planeado en donde terminaría en alguna playa del Caribe con un nombre falso y siendo un barman que escuche la desgracia ajena de otros.
…
—¿Qué mierda te pasó? –Fudou no se preocupó por el estado del otro, sino que le dio un ataque de risa al ver las ojeras oscuras y un ceño más fruncido de lo normal.
—No estoy de humor para tus cosas –le dejo entrar y que este cerrará la puerta.
Claro que Akio sabía lo que pasaba desde el primer día, como todos los demás quienes iban ante la solidaridad de todos con Yuuto, pero le gustaba las respuestas que este daba.
—Tobitaka y Toramaru están ocupados hoy, así que… –más la atención que Yuuto le suele dar cuando esta en aquel lugar, siendo desde siempre alguien muy atento, esta vez fue diferente y lo vio cabeceando —presta atención.
Los ojos rojos le vieron con molestia, una que no había visto en mucho tiempo y que le causo un escalofrío, chasqueo la lengua y siguió con lo suyo, con o sin la atención del otro.
Pasando la hora del desayuno y los ejercicios, entraba la hora de la siesta, en donde se retiraban y volvían hasta el día siguiente dejando comida y cena al otro preparada solo para calentar, pero aquel día fue diferente y decidió quedarse pese a las negativas del de rastas.
Kidou se fue a la habitación para dormir como tal, Akio pro su parte se quedo en la sala para ver la tele o jugar en el celular, extraño hasta para él decidir quedarse en vez de ir a casa y hacer algo más productivo.
Y los minutos de clama se fueron remplazados por los ladridos de un perro, uno muy insistente y latoso, y al ver hacía el cuarto del otro, noto como este se removía en la cama.
—¡Ese perro pulguiento de nuevo! –se escuchó el grito de alguien.
—¡El niño de la música odiosa ¿Quieres que en verdad te patee el culo?!
—¡ja! ¡Usted siquiera podría ponerme un dedo encima anciana!
Así empezó la discusión que se puso cada vez más intensa, pero solo en palabras y elevación de voz que al parecer era el motivo por el cual Yuuto había dejado de dormir bien en las tardes, y al parecer en las noches.
Se pudo en pie con molestia dirigiéndose a la puerta e informando al otro que saldría un momento.
…
Extrañamente el perro dejo de ladrar y la música fue menos escandalosa dejándole dormir por las noches desde aquel día.
Akio no le dijo que hizo, por qué era claro que algo hizo pero no lo diría, solo sabía que los vecinos al ver a Akio se tensaban y se alejaban de manera rápida.
Nota de Autor: "¡Voy a pelear del lado de los humanos… Gracias! Si los dioses no piensan ayudarlos, yo lo hare."
Ya quiero ver esa pelea animada, me emociono tanto en el manga.
Bueno gente, espero que estén bien pese a todo lo que pasa en el mundo, saben en este capítulo no me desvié o lo pensé tanto como en otros, solo me vino la idea y rápido salió, que genial que fuera siempre así, pero bueno.
Gracias por leer.
