Hola lamento la demora tuve una perdida familiar importante y no tenía ánimos de nada, ahora estoy un poco mejor trataré de actualizar los viernes.
El desayuno transcurría en total silencio, Darién dió un carraspido para llamar la atención de sus hermanos.
—Zoisite.
El nombrado alzó el rostro encarando a su hermano mayor.
—Tenemos que hablar.
—Ya se acerca el momento nuestro pequeño renegado tendrá que probar la exquisita sangre. —Susurró jadeite burlesco.
El ojiesmeralda de larga cabellera rubia fulminó a su hermano con la mirada.
—¿Qué quieres hermano? —cuestionó Zoisite ignorando los comentarios de su hermano mayor.
Darien miró a Serenity para luego volver la vista a su hermano menor. —Tengo trabajo para tí luego del desayuno hablaremos.
Sin decir más el pelinegro se retiró de la mesa dejando a los demás confundidos.
—Yo creo que Darien obligará a nuestro pequeño desadaptado a madurar, Kunzite creo que ganaré la apuesta. —Comento Nephrite tomando la palabra.
El rubio molesto por las burlas de sus hermanos mayores se levantó para también marcharse.
Serenity siguió a Zoisite le llamaba, aún así el rubio le ignoraba.
—¡Por favor Zoisite detente!
—¡Dejame en paz! —gritó ofuscado.
Aún así siguió su camino hasta quedar frente al airado rubio.
—Zoisite —respiró agitada tomando su vientre—, No prestes atención a tus hermanos Darien...
La rubia se desvaneció, Zoisite la tomó en brazos evitando que está tocara el suelo.
Zarandeaba a la muchacha pero ella no respondió.
•••
Sentía la mirada afilada y gélida de su hermano, se acercó a Darien dispuesto a pedir disculpas, no era su intención que Serenity estuviera así aunque aun no sabía que le pasaba a la muchacha.
—Darien...
—Ya despertó. —Dijó una mujer de largo cabello blanquesino y ojos rubíes.
—Anka ¿Cómo está? —cuestionó Darien con premura, esperando respuestas positivas.
—Ella y el pequeño están bien, solo está cansada, es una humana convertida no esperes que su embarazo sea llevadero.
—Anka Retirate.
La nombrada miró con desden al pelinegro, luego se retiró dando zancadas molesta.
—Zoisite lo que iba a decirte en la mañana era que cuidaras de Serenity...
—Lo siento yo no puedo Darien pídeselo a alguien más yo no puedo.
—Si puedes hermano, solo confío en ti para tan importante labor, no estaré un tiempo y Serenity no tarda en tener a nuestro hijo.
Tal petición le pareció absurda de todo el clan él era el más débil —De todos soy el más débil yo...
—Pero el de mayor voluntad y el más sabio, además nadie aquí cuidará de Serenity cómo tú.
—Eso no lo crees ni tú mismo Darien. —Replicó Zoisite.
—Sabes que Serenity es lo más importante para mí, Zoisite por favor si pudiera llevaria a Serenity pero en su estado no resistiría el viaje.
—¿Esto implica tomar sangre? —cuestinó Zoisite desconfiado.
—Seria lo ideal...
—Sabia que esto tenía un porque.
—Zoisite lo que pido no tiene segundas intenciones lo juro, pero sabes que en algún momento debes tomar...
—¡Si lo se! —respondió exaltado —, se que soy débil, también se que no desarrollaré por completo mis habilidades y se que no seré considerado para nada en el clan, veo a jadeite acabar con las vidas de personas inocentes, a Kunzite matar por placer y me da asco ser lo que soy y, me pregunto ¿Por qué no podemos ser como el resto? —dijo el rubio frustrado por su origen.
—Se le llama ciclos, así como los humanos comen carne para vivir, nosotros también debemos sobrevivir con la sangre y agradece que no eres como el resto Zoisite —refutó Darien molesto por las palabras del rubio—, agradece que no eres como los demás, nosotros podemos caminar bajo la luz solar y ocultarnos entre los humanos, podemos comer y tú con tu afán de ir a tus aires expones a todo el clan, aún así no voy a obligarte para que hagas algo que no deseas.
—Cuidare de Serenity mientras no estés. —Se marchó dejando solo a su hermano, aceptó por la muchacha, el incidente de hoy lo hizo sentirse responsable y ella era la única que le mostraba afecto y no lo rechazaba como el resto de su familia.
•••
El bosque de Băneasa era su refugio ante su miserable existencia. Allí no era el depredador solo era él con el bosque.
Se sentó en la copa del árbol más alto, sus rubios cabellos eran mecidos por la brisa de la tarde meditaba en lo dicho por su hermano, el único beneficio que veía era poder caminar tranquilo bajo la luz del sol.
Nuevamente su mente fue invadida ahora por cierta jovencita de larga y lacia cabellera de peculiar color índigo.
—Amelie tu nombre suena dulce, lastima que tú carácter sea diferente a la dócil que aparentas ser.
Impulsado por la curiosidad de saber si la volvería a ver en la orilla del lago como la última vez, en poco tiempo llegó y grande fue su decepción al no verla.
Se ocultó trás el tronco de un árbol al escuchar el galope de un caballo.
Observó a la distancia que del blanco corcel bajaba la persona que esperaba ver.
—Rebelde damita —rió mirándola trás aquel árbol traía su cabello suelto y un vestido celeste—, me pregunto si volverás a meterte al lago.
Está vez fue sola al bosque, quitarse a su doncella no fue tarea fácil pero tampoco imposible, envió a Juleka por unas hierbas medicinales por un agudo dolor de cabeza sabía dónde se ubicaban esas hierbas y conseguirlas le tomaría toda la tarde.
Nuevamente entró al agua está vez no se metió al lago, se quedó a la orilla, miró a los lados al percatarse que solo estaba ella comenzó a despojarse de su vestido quedando solo en una bata blanca a sus rodillas, dejó sus prendas en la misma roca donde dejó sus zapatos la última vez.
La vió quitarse la ropa y luego meterse en el lago, la chica ciertamente no era como el resto.
—Parece que mi lady es de espíritu libre, además está loca esas temperaturas son muy bajas para un humano.
Los minutos pasaban y su preocupación iba en aumento, debía subir a la superficie y tomar aire pensó acercándose al lago.
—Algo no está bien. —impulsado por la preocupación de no verla salir decidió no esperar más, entró al lago no tardó mucho en encontrarla. Salió del agua con la joven inconciente en sus brazos.
—¡Tonta nada más a ti se te ocurre entrar a esas aguas tan frías! —reprendió a la inconciente muchacha que chorreaba agua helada.
—El lago es pre...cio...so —musito tiritando de frío.
—Que niña tan ingenua. —Espetó alzando el vuelo.
—¿A dónde me llevas? —preguntó en un tono apenas audible la muchacha.
—Yo también me hago la misma pregunta niña ¿A dónde vamos? —Dijo pensando a dónde ir.
•••
Despertó sentía su cabeza dar vueltas, cerró nuevamente sus ojos pero luego volvió a abrirlos al notar que no conocía nada a su alrededor.
Se levantó apresurada quitándose las mantas de un puntapié. —¿Qué me pasó?
—Te metiste al lago helado. —Respondió una voz masculina.
Se dió la vuelta al escuchar esa voz, su cara estaba tan roja como una manzana, cubrió su cuerpo ya que estaba solo en ropa interior. O éso creyó hasta que palpo su cuerpo notando que traía un camisón.
—¿Usted me puso esto?
—Pues si —respondió encogiéndose de hombros — ¿O preferías seguir en ropa interior mojada?
—Atrevido —dijo la peliazul molesta, pero al ver al rubio aproximarse, ella retrocedió sobre sus pasos—, espera, no des un paso más.
El rubio ignoró a la nada amenazante muchacha, la tomó de la muñeca.
Ella le miraba confundida mientras él revisaba su brazo, al ver que no tenía nada volvió a soltarla.
—Te lastimaste el brazo, pero solo fue superficial.
Miró su brazo desconfiada, al ver la pequeña marca en su antebrazo comprobó que en efecto él decía la verdad.
—¿Nadie más me vió? —inquirió Amelie esperando oír la respuesta que quería.
—Solo yo mi lady ¿O queria que alguien más la viera en esas fachas? —cuestionó Zoisite con una burlesca sonrisa.
—No es gracioso lord Von Muntean. —Se quejó Amelie molesta poniendo sus brazos en jarra.
—No he dicho que sea gracioso solo hice una pregunta, además es usted la que se esfuerza en llamar la atención. —refutó el ojiesmeralda en un tono inocente.
—¿Cómo iré a casa.
—No es mi asunto señorita Apafí ya hice mucho con salvarle la vida... —Al ver el rostro angustiado de la muchacha decidió ayudarla—, tu padre se enojará si no te ve en casa ¿Verdad?
Ella asintió —si mi padre no me ve me castigará y...
—Esta bien niña yo te llevaré a casa pero...
Sus palabras quedaron a medias pues Amelie abrazó efusiva al rubio, a Zoisite el gesto de afecto inesperado le tomó por sorpresa quiso quitarla, pero no sé sintió capaz aquello nunca lo había experimentado la chica emanaba una calidez desconocida y a la vez agradable para él...
