Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Bueno, a pedido del público les traigo un segundo capítulo, si quieren puede haber un tercero, pero para que eso suceda me gustaría ver al menos unos 50 comentarios en este si lo están leyendo desde Wattpad, si están en Fanfiction la menos 3 reviews y si es en AO3 como mínimo 5 kudos, entonces sí, voy a continuarla. OJO, amo esta historia y estoy muy entusiasmada, pero la verdad es que, si no veo que haya interés, pues aquí nomás la dejo. Cuento con el apoyo de ustedes para ver si la sigo o si termina aquí.
Eso es todo, ¡hasta la próxima!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: Contenido R18, escenas de sexo explícito, palabras altisonantes, algunos insultos, celos, enredos, de todo un poco. Ya están advertidos.
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"La vida es infinitamente más extraña
que todo lo que la mente del hombre pueda inventar."
Arthur Conan Doyle
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Se despertó desorientado, con una leve resaca y con dolor en partes del cuerpo que había olvidado que podían doler. Miró la enorme y mullida almohada, el edredón blanco y gordo y sacó la cabeza hacia afuera, sí, definitivamente no era su habitación. No estaba asustado, ni mucho menos, no era un mocoso de dieciocho que se despierta después de salir de fiesta y no sabe dónde está. Él sabía perfectamente cómo había llegado allí, y también sabía que no debería seguir en ese lugar.
Largó un suspiro entre agotado y frustrado por haber caído tan fácil. ¿Dónde estaba su autocontrol que lo caracterizaba tanto? ¿Su amor propio? Lejos, muy, muy lejos, en cambio en el trono de su psiquis, reemplazando a todos, estaba la lujuria que se relamía y aún tiritaba complacida por el gran banquete nocturno. Lo peor de todo, es que no sentía remordimientos, ni qué hacer, lo hecho estaba hecho, no tenía sentido arrepentirse.
Giró su cabeza y notó un vaso, una botella de agua sin abrir y una pastilla, sobre la mesa de noche. Estiró su brazo, leyó el nombre impreso del otro lado del blíster, era para la resaca y el dolor de cuerpo, bendita medicina. Se incorporó resoplando y abrió el agua para ingerirla de inmediato. Se refregó la cabeza y se puso de pie para ir hasta el baño, aunque dolía un poco tampoco es como si no pudiera caminar derecho, el último tiempo tanto ejercicio y buena alimentación lo mantenían en buen estado.
Aspiró el olor a café molido colombiano, que venía de la cocina, junto al del pan caliente y sintió apetito, pero primero se dio una ducha y se higienizó. Se sorprendió al verse en el espejo, que nuevamente habían quedado un par de moretones, muy leves, en su cuello y muñecas, chupones en sus muslos, las nalgas le escocían, pensar que antes hubiera armado un gran escándalo si alguien hubiera osado ofrecerle abofetearle los glúteos, y anoche el señorito aullaba por más. ¿Desde cuándo era tan... apasionado con respecto al sexo? Incluso cuando recién empezaron a salir con Eren, hacía veinte años atrás, no se recordaba tan desbocado. ¿Qué le estaba sucediendo?
Se sobresaltó cuando tocaron a la puerta.
—Ya está listo el desayuno, ¿lo subo o vienes al comedor? ¿Puedes caminar?
Bufó ante el planteo y le respondió notando lo rota que tenía sus cuerdas vocales.
—Bajaré, y sí, sí puedo caminar, no te la creas tanto.
—Apura, muero de hambre.
—Empieza sin mí.
—¿Vas a demorarte? ¿Puedo entrar?
¿Para qué carajos quería entrar? Fue a abrir la puerta y se quedó en blanco, Eren estaba con el torso desnudo, lleno de chupones en los pectorales y una marca de mordida cerca del cuello, usaba unos jeans, eso era todo, maldito provocador.
—Eh, ¿tienes que usar el baño?
—No, solo quería saber si estabas bien.
—Sí.
—Bueno, vamos a desayunar... antes que me vuelvan las ganas de comer otra cosa —soltó con burla mientras lo observaba de reojo con intenciones de continuar donde lo habían dejado anoche.
Levi se mordió el labio inferior y una correntada de excitación lo recorrió. Joder, lejos de estar conforme con las tres horas de la noche anterior parecía que su ambición sexual se incrementaba. No entendía nada, se desconocía, no es que el sexo no le interesara, pero tampoco había sido una prioridad en su vida. Ahora parecía un estúpido adolescente que no podía mantener su polla tranquila.
—Necesito comer algo o voy a desmayarme.
La mesa estaba servida y era abundante, al parecer Eren se había esforzado, levantó una de las tostadas francesas, la llevó a su boca y crujió ante su mordida. Cierto, antes como él se pasaba la mayor parte del día trabajando el otro se encargaba de la comida, lo que lo había vuelto un excelente cocinero. Ahora que tenía más tiempo había hecho un par de cursos para mejorar, porque cocinaba bastante promedio, Eren siempre le ganaba. Tragó tratando de no hacer una exclamación de satisfacción, porque en verdad estaba delicioso, su apetito ahora estaba completamente despierto.
—¿Y bien? ¿Te gusta?
—Sí, está genial.
El más alto sonrió complacido y Levi bajó la vista, ¿por qué tenía que verse tan sexy, maldita sea? Bebió el café espumoso y continuó con la ingesta. Después de todo se suponía que había ido a casa del otro por la noche a cenar, era claro que ambos sabían y esperaban tener sexo, pero pensó que al menos comerían primero, más apenas pasó el umbral de la puerta no pararon de tocarse y besarse, ¿una segunda pubertad a lo mejor?
Luego de un buen rato suspiró satisfecho.
—¿Una más?
—Ugh, no, ya comí más que suficiente —dijo levantando una mano y dando a entender que no quería más comida.
—No me refería a las tostadas —soltó de manera directa y sonrió con picardía.
Levi enarcó una ceja sorprendido y notó sus mejillas calientes, ¡maldición!, un sonrojo, ¿en serio? Sería mejor volver, por lo que se puso de pie y Eren caminó hacia él para capturarlo de la cintura, joder. Tenía que... volver. Cerró los ojos y jadeó cuando sintió la caliente boca adherirse a su sensible cuello, su pene se inflamó de inmediato y quiso golpearse por ser tan fácil, pero bueno, una vez más, ¿cuál era la diferencia? Si ya habían hecho de todo, no podía volver el tiempo atrás, tampoco quería. Dejó que le quitara los jeans y lo acostara en el sofá boca arriba, ¿no se mancharía? Bueno, no era su sofá de todas maneras.
—¡Umph!
Los poros de su piel se erizaron cuando Eren metió dos dedos dentro suyo, estaba blando aún, y húmedo.
—Ya, no ha-hace falta esti-mular, solo... mmm, ¡ah!
Empujó con fuerza por el pecho a Eren y se incorporó para tirarlo de espaldas y montarse encima, el más alto lo miró con auténtico deseo, podía sentir lo duro que estaba debajo suyo, aunque las cosas eran diferentes a la luz del día, de noche uno se volvía más audaz, pero ahora podían verse con bastante claridad. Levi siempre había sido del tipo tímido, incluso cuando llevaban muchos años casados, Eren había sido bastante tradicional, se entendían en ese entonces, además muchas veces había ganas, pero los niños demandaban mucho, más de una vez tenían que hacerlo a las apuradas, mantener sus bocas cerradas, los ruidos a raya hasta que en un punto se volvió casi un trámite. Pero ahora, luego de la separación, luego de haber conocido otras bocas, otros cuerpos, llegando a la plenitud de la edad, con los hijos casi adultos viviendo sus vidas, ser cauteloso no era más una opción.
Se agachó para comerle la boca, aún había resabios del café anterior, y fuego, mucho fuego. Con habilidad metió una de sus manos dentro de los pantalones de Eren, agarró el grueso miembro con su mano y lo masajeó a su antojo, para finalmente liberarlo, empapó sus dedos con saliva y lo embadurnó antes de llevarlo a su abertura para comenzar a cabalgarlo. Caliente, firme, apretado, Levi cerró los ojos, metió sus manos dentro de su camisa y pellizcó sus pezones con fuerza, Eren sintió como ese agujero se comprimía y lo estrujaba y gimió ronco ante el estímulo. Estaba fascinado, nunca creyó que su ex esposo, ese hombre bajito, malhumorado y vergonzoso, sería capaz de convertirse en esta criatura libertina, erótica, lujuriosa que lo estaba cabalgando como un pro.
Sus grandes manos subieron por los blancos muslos, acarició la fina cadera, se asentaron en los redondos glúteos y presionaron con rudeza, su miembro entró a tope y Levi gimió alto ante la sensación tan potente, Eren llevó su mano a su boca abierta y dejó que le chupara los dedos, era como si lo hiciera con su polla, todo el acto era tan sensual y la vez vulgar. Luego fue bajando su mano hasta tomarlo del cuello, ambos se miraron en ese momento y Levi sacudió la cadera en círculos brindándoles una satisfacción mayor, luego puso una de sus manos encima de la de Eren.
—Más, más fuerte —le pidió con voz agonizante y el más alto apretó para complacerlo.
La expresión del de cabello negro era obscena, su boca pastosa, sus ojos humedeciéndose por el sofoco y su cuerpo contoneándose con fuerza hicieron que Eren llegara al borde de la locura. Tuvo que empujarlo para sacar su pene que apenas estuvo fuera comenzó a largar chorros de espeso semen sobre el plano vientre blanco, pocas veces le pasaba que no podía aguantar, y menos cuando su acompañante aún no había alcanzado el clímax, pero de ninguna manera lo dejaría con las ganas. Apenas terminó de eyacular, apretó aún más el cuello de Levi y metió tres de sus dedos en su abertura y los movió dentro, fuera, abriendo y cerrando para estimularlo con experta precisión. El hombre jadeó y gimió desbocado mientras que con una de sus manos se masturbaba al ritmo en que esos gruesos dedos entraban y salían de su cuerpo hasta que pudo alcanzar la cúspide de su propio éxtasis. Quedaron exhaustos sobre el sofá tratando de regular sus respiraciones y fue necesaria otra ducha luego de la acción.
Llegó cerca del mediodía a su casa, con notables ojeras y un cansancio pesado, era domingo así que iba a aprovechar para dormir una reparadora siesta, aunque se sorprendió cuando metió la llave en la cerradura y abrieron la puerta desde adentro, una conocida cabellera roja se asomó y lo miró con desaprobación.
—¿Estas son horas de llegar? —le dijo su hija cruzándose de brazos.
—Primero, hola, y segundo, ¿en qué momento se invirtieron los papeles aquí, pequeña mocosa? Dame lugar que quiero entrar.
Tiró su chamarra sobre el respaldo de una silla y fue a su heladera a sacar un cartón de jugo fresco de ananá para servirse en un vaso que se empinó y se terminó de un solo trago. Isabella apoyó sus codos sobre la isla de la cocina y lo observó con los ojos brillando.
—¿Qué? ¿Quieres jugo?
—Quiero que me cuentes toooodo el chisme, papá, anda, ¿con quién pasaste la noche?
Levi rodó los ojos y lanzó un suspiro dando a entender que no quería hablar del tema.
—Hacía mucho que no te desaparecías así, ¿volviste con Erwin, mmm?
—No, y deja de preguntar, no te diré nada.
—Mira nada más como te dejó el cuello —soltó con picardía y el hombre se llevó la mano al lugar frunciendo el ceño—. Anda, ¿por qué no me quieres decir? Ya somos grandes, me emociona saber que te estás viendo con alguien.
—No me estoy viendo con nadie, esto es, es... es circunstancial, no es algo serio y es todo lo que diré, así que no preguntes tonterías. Y, ¿por qué no me dijiste que vendrías? Hubiera regresado antes, ¿ya has almorzado?
—¿No puedo venir a visitarte?
—No dije eso, es porque de haber sabido que estarías hubiera regresado antes.
—No comí aún.
—¿Quieres que te cocine una tarta?
—No, debes estar cansado, puedo cocinar yo, haré tortillas con huevo, queso y cebollín, ¿qué dices?
—De acuerdo, haré una ensalada de tomate y rúcula para acompañar.
—Genial.
Comieron frente al televisor mientras miraban una serie, Levi no pudo evitar bostezar de tanto en tanto, esto de trasnochar y tener tanta actividad nocturna no era algo que uno podía hacer como si nada a los cuarenta, la recuperación se le hacía cuesta arriba.
Su celular vibró sobre la mesa de té donde estaba cargándose y notó en la pantalla con letras fluorescentes: "A message from La Plaga", lo agarró con rapidez antes de que su hija lo notara y desbloqueó el aparato, ingresó a whatsapp donde Eren le había enviado unas fotos de una espectacular barbacoa en el patio de su casa, todo se veía apetitoso, incluso Eren en shorts con el torso desnudo y marcado. Alabado sea Satán y su influencia en los vanidosos; claro que la foto tomaba un ángulo, muy a propósito, donde se suponía que la carne era la protagonista, pero había un doble mensaje con el cocinero detrás con tan poca ropa encima.
Se sintió estimulado, no habían pasado aún dos horas desde el revolcón en el sofá y su ex ya le estaba escribiendo, no podía evitarlo su ego estaba por las nubes, pero antes de responder entró otro mansaje de "Loquísima", que era como tenía agendada a su mejor amiga, decía: Estoy en la puerta. Revoleó los ojos y fue a abrirle.
—¿Qué sucede? —preguntó Isa.
—Vino Hange.
—¡Yeyyy! Espero traiga helado.
—Siempre lo hace, "abre, loca" —dijo mientras le hablaba al intercomunicador y apretaba el botón que desactivaba la reja de la casa.
—Buenas, buenas, hoy amanecimoooosss... —prácticamente gritó con su voz aflautada apenas atravesó la puerta de entrada y Levi le tiró de esas miradas que harían callar multitudes—. Epa, epa, no amanecimos muy bien por lo visto, ¿qué pasó, bro? ¿Ya empezaste peleándote con el cacas? Lo siento, Izzie.
Y por "el cacas" se refería a su ex, por eso la disculpa porque sabía que Isabel amaba con locura a su otro padre.
—No hay pedo —dijo la jovencita mientras husmeaba en la bolsa los dos potes de helado que había llevado la invitada—. Además, está de mal humor porque se nota que no lo dejaron dormir en tooooda la noche —soltó a modo cómplice mientras ambas miraban a Levi con expresiones pícaras, el hombre volvió a llevar su mirada hacia arriba y soltó un tosco "tch".
—Dejen de meterse en lo que no les importa.
—Mira su cuello, está lleno de marcas.
—¿Cómo es que el gran gerente Levi Ackerman no quiere contar de sus aventuras nocturnas? Se acerca el apocalipsis —habló Hange con voz dramática.
Lo cierto es que Hange era prácticamente su gemela, hermanos era poco para todo lo que habían vivido juntos y lo que se habían apoyado (aguantado), no tenían secretos de ningún tipo, como ejemplo podría decir que cuando a la mujer le salió un forúnculo muy doloroso en el borde del ano, fue él quien la llevó al médico y la ayudó con las cremas y el resto del tratamiento. Como fuera, mentir no era una opción, pero mucho menos decir la verdad. El problema es que Levi era un pésimo mentiroso, siempre lo descubrían, así que pensó con mucho cuidado lo que iba a decirles, porque estaba seguro que insistirían hasta el hartazgo y un paso en falso y se enterarían de todo.
No que le diera vergüenza admitir que había follado con su ex como conejo en celo, pero... no, bueno, sí le daba vergüenza. Sobre todo, por la cantidad de reclamos que debería escuchar luego, no, no tenía ganas.
—Les contaré, a su momento, primero quiero terminar de almorzar, digo si no es mucha molestia —pidió con solemnidad mientras agarraba de nuevo su plato y volvía al sofá, necesitaba tiempo para inventar algo que fuera creíble.
—Oh, ¡cuánto misterio! Pero está bien, te pones irritable cuando tienes hambre, vamos Izzie.
—Quiero empezar a ver una serie de Netflix o de Amazon Prime, ¿me recomiendas algo? —preguntó de manera casual Levi, pero como conocía a su amiga, que se embalaba hablando de sus series favoritas hasta perderse ella misma, con eso la mantendría ocupada y quien sabe, hasta tal vez se olvidara del asunto de su amante.
... ¿Eh? ¿Amante?
Bueno, no, es decir... Fue algo ocasional, porque no es como si estuviera considerando mantener esta... este... lo que sea que fuera con su ex, ¡no! Por todos los cielos, su ex era el menos indicado. Aunque el sexo estuvo bien, se golpeó a sí mismo mentalmente, no, no estuvo "bien", estuvo ¡alucinante! ¿Era porque ya se conocían? No estaba seguro. Su celular volvió a vibrar. "La Plaga", lo agarró con disimulo, asintió a lo que fuera que estuviera diciendo Hange y miró rápidamente el contenido:
"No se te antoja?", había una foto del bronceado torso y al frente sobre una mesa, una tabla con un jugoso filete en su mejor punto encima, tuvo que hacer un gran esfuerzo para mantener su rostro inexpresivo. Mejor le respondía porque se notaba que iba a seguir mandándole cosas hasta que lo hiciera.
Lo primero que se le ocurrió escribir fue: "Bastante", luego borró la palabra, momento, había que pensar con el cerebro y no con el pene, ¿no era dejárselo servido en bandeja responderle así?, luego puso "Seguimos hablando de la barbacoa?", pero volvió a borrarlo, no, eso era peor, ¿acaso estaba en modo perra urgida? ¿No podía controlar su calentura por un minuto? Inspiró y volvió a tratar de pensar, pero lo único que se reproducía en su cabeza era su propia lengua lamiendo el pecho de Eren y metiéndose en su boca mientras sus grandes manos le magreaban el trasero... carajo. Intentó responder otra vez: "Se ve delicioso", si, eso es, ni tan tan, ni muy muy, perfectamente equilibrado, sin hacer referencia a nada en específico, luego podía excusarse que solo hablaba de la carne asada.
Notando lo indiscretas que eran su hija y su hermana espiritual, decidió que mejor le cambiaba el nombre con el que lo tenía agendado, porque seguro le preguntarían de qué hablaba tanto con el cacas. Lo pensó algunos segundos y terminó poniéndole: Peligroso. Y luego intentó escuchar el parloteo de Hange que por momentos se quedaba sin aire de lo emocionada que estaba contando sobre una competencia de ingenieros y pasteleros, cosas raras si las hay.
Después del almuerzo, comer helado y de que se le terminaran todos los temas sobre los que podía preguntar, no tuvo más remedio que contarles sobre su ajetreada noche.
—Bien, no hay mucho para decir, conocí a alguien, nos gustamos así a un nivel muy... muy físico y bueno, allí fuimos y concretamos, eso es todo.
—No te hagas el gracioso, anda, cuenta todo con lujo de detalles, queremos saber hasta cuánto le medía su cosa —soltó Hange con desparpajo mientras metía una gran cucharada de helado a su boca, luego.
—Anda, papi, no nos dejes con la intriga, suelta todo —insistió Isabel.
Levi tenía un nudo en el estómago, no podía entrar en detalles, menos con su hija presente, es decir, se sentía inadecuado, prácticamente era inmoral.
—Miren, voy a serles honesto, no planeo mantener esta relación, por eso no quiero alardear de algo que es... así, casual.
—No jodas, bro, tú jamás tienes nada casual, te conozco —dijo la mujer con sobrada seguridad.
—Siempre hay una primera vez.
—Ok, entonces, ¿dónde lo conociste?
—En... una aplicación de citas.
—¿En cuál? —preguntó Isabel cruzándose de brazos y dando a entender que estaba segura de que les estaba mintiendo.
—En Grindr.
—A ver, muéstrame en tu celular si lo tienes descargado.
—No, porque lo eliminé, no es, no es lo mío, no, no sirvo para eso. Solo estuve un día con la aplicación y hablé con... tres tipos y bueno, solo a él le di mi teléfono de contacto, eso fue todo.
—Dices que no sirves para las aplicaciones, pero conseguiste ligue en apenas un solo día —soltó Hange sonriendo.
—Tuve suerte, tampoco es que me puse en plan tan exigente solo quería divertirme. Es apuesto, y tampoco es que uno va a indagar mucho para tener sexo, así que, nos escribimos, le di mi número, no esperaba que me escribiera realmente, pero pasó y ya.
—¿Fueron a un hotel?
—Claro.
—¿Pagó él? —preguntó Hange aún perpleja.
—Eh, bueno, yo pagué la cena y él el resto, era lo justo.
—No me lo trago —siguió insistiendo Isabel—, tú no eres de irte con un desconocido una noche completa, mínimo le hubieras avisado a la tía —dijo señalando a Hange, que si bien no era de sangre se trataban con esa familiaridad.
—Pues porque no salí con la intención de concretar nada, fuimos a comer y luego, una cosa llevó a la otra, además ya estoy bastante grandecito como para andar tomando tantos recaudos, si al final de cuentas estuvimos en un hotel... cuatro estrellas, así que no había riesgos tan graves.
—Bueno, ¿y? ¿Estuvo bueno? —preguntó Hange.
—Mmsss, s-sí, promedio.
—Cuéntame más, ¿es lindo?
—Eh, sí, es apuesto, ya se los dije. Alto, ojos claros y eso.
—Papá, no será que el tipo es casado y por eso no quieres contar, ¿no?
—¡Isabella! ¿Por quién me estás tomando, mocosa? —respondió molesto—. No, jamás saldría con un hombre con compromisos, a menos que me haya mentido, pero dijo que era... mmm, vi-viudo.
—Te tiembla la voz, papá, algo estás ocultando.
—Porque ya les dije, no quiero hablar del tema, me pone incómodo, no es alguien importante por todos los cielos, solo fue un polvo y ya.
—¿Fue tan malo que no vas a repetir?
—Nunca dije que no fuera a repetir.
—¡Entonces, lo harás, lo harás! Si te gusta, si te gusta, te conozco, te encanta —gritó Hange emocionada.
—¡No! Es solo sexo, ¿qué parte no se entiende? —soltó con un suspiro cansado.
—Es tan raro, no sueles tomar amantes para revolcarte únicamente.
—Tal vez el amor no es para mí, toda esa carga de las citas, arreglarse tanto, esforzarse para que al final todo se termine en un abrir y cerrar de ojos... tal vez me vaya mejor de esta forma.
Su hija y su amiga lo miraron con tristeza y enarcó una ceja, ¿qué expresión habría hecho?
—Ay, mi vida, sé que el cacas te hizo mucho daño, pero que eso no te perjudique, no pierdas las esperanzas, hay muchos hombres excelentes por ahí.
—¿Podemos tener una conversación sin tener que mencionarlo, por favor? —pidió frustrado.
—Pero si siempre te pone de buen humor hablar mal de él.
—A mí no me molesta —dijo Isabel mientras se servía más helado—. Por cierto, tengo un chisme sobre el cacas, digo mi papi —los otros dos la miraron con atención.
—Ya, cuenta —pidió Hange y Levi sintió un nudo en el estómago, no estaba seguro si quería escuchar eso o no.
—Al parecer está por ponerse de novio, otra vez.
—Mierda, eso sí es ser rápido, ¿hace cuánto terminó con la última novia? ¿Dos meses?
—Ya saben cómo es, no pierde tiempo. Pues, resulta ser que últimamente lo veo arreglarse mucho, se apuntó a un nuevo gimnasio y me consta que entrena duro, está tan guapo, porque puede ser muy facilote pero que mi papi es hermoso, nadie lo puede negar.
—Siempre fue muy coqueto, no veo por qué deberías pensar que va a salir con alguien por eso —soltó Levi con cautela.
—Es que la semana pasada fui a su oficina, tenía unas cosas que imprimir de la uni, aproveché para almorzar con él y hay un secretario nuevo o algo como eso, un chico joven, Floch creo que es el nombre, pelirrojo, su personalidad apesta, pero eso si es suuuper atractivo, y las miradas ardientes que le echaba.
—¿Tu padre? —dijo Levi mientras apretaba el vaso que tenía entre sus dedos con fuerza.
—No, no, papá estaba en otra, conversando conmigo, dándome un consejo porque, ya les voy a contar, y este tal Floch, mira que te mira, acercándose a preguntar cualquier tontería, poco y más no se le tira encima. Cuando se fue, le dije: papi, ¿no te diste cuente como te comía con los ojos?, y él se encogió de hombros como: si, obvio. ¡Ah! Amo cuando se pone en plan de divo y se hace el inalcanzable. Les apuesto lo que quieran que se lo come esta misma semana.
—No creo —soltó Levi y ambas lo observaron desconcertadas—. Me refiero a ¿por qué se comería a alguien de su trabajo? Es poco ético, solo digo, esos comportamientos traen problemas.
—Bueno, que yo sepa ya salió con gente de su oficina antes. Aunque no sé si "salir" es el término adecuado, tuvo sus rollos digamos.
Lo siguiente que escuchó Levi fue estática, simplemente bloqueó la conversación. Hange no le dijo nada, pero lo había notado bastante raro, normalmente hubiera estado despotricando a diestra y siniestra absolutamente todo acerca de su ex, ahora parecía estar desconectado, sabía que Levi estaba mintiendo, o al menos estaba ocultando algo importante, ya vería como enterarse, mientras estuviera Isabel presente no podría indagar demasiado. Cerca de la noche Hange se fue y con ella su hija que tenía una cita con su novia reciente, no sabía si aprenderse el nombre o esperar un poco porque Isabel perdía el entusiasmo con facilidad, por lo que aprovechó para dormir un par de horas y se levantó un poco antes de la medianoche, más descansado y renovado.
Esa noche, ya estando solo, Levi decidió ser el que hiciera el primer movimiento, ¿motivos? Estaba excitado, ahora que su líbido había despertado del todo parecía que no podía controlarse y luego, estaba molesto, no iba a ponerse a pensar en qué era exactamente lo que le estaba produciendo ese enojo, a la mierda con eso. Agarró su móvil y le escribió a su ex.
"Estás libre ahora?", simple directo, sin vueltas.
Eren no estaba en línea, así que los quince minutos hasta que lo estuvo lo llevaron a sentarse y beber vino espumoso, finalmente le llegó la respuesta.
"Depende, ¿vas a proponerme algo?"
Quitó todos los filtros, todas las ataduras y con la voz más cachonda que podía hacer, apretó el botón del micrófono en la aplicación verde y pegando sus labios al auricular le mandó el siguiente audio:
—Estoy malditamente caliente y necesito tu polla perforándome profundo ahora mismo, así que... ¿vienes o vienes?
A Eren casi se le cae el celular de las manos, estaba en una cena con sus colegas festejando un enorme negocio que beneficiaría a todos, sintió como la sangre se agolpaba e su entrepierna, pero no era una opción irse antes de brindar al menos una vez. Quería salir corriendo de inmediato, pero no podía dejar a sus socios en medio del festejo. No podía mandarle un audio con todo lo que se le había cruzado por la mente, así que decidió escribirle.
"Joder, iría ya mismo, pero justo ahora estoy en medio de una reunión con los socios de la firma, dame una hora por lo menos, y juro que te cumpliré todos los deseos más pervertidos que quieras"
Levi rodó los ojos y se puso de mal humor, de seguro el estúpido de su ex estaría con algún otro ligue, cuando le estaba escribiendo que no, que mejor cancelaran recibió una foto de Eren y el grupo de gente en el restaurante en una mesa larga. Notó de inmediato al bonito pelirrojo, que había mencionado su hija, sentado frente a él. Era un chico sumamente atractivo, de alguna manera verlo le provocó que le ardiera la sangre, no entendía por qué se sentía así, después de todo lo que tenían con Eren era puro sexo.
Fue a su armario y buscó ese pantalón de cuero negro que no usaba hacía años, se rasuró toda la entrepierna en tiempo récord con una máquina que tenía para recortar los vellos públicos y se lo colocó sin ropa interior, el roce con la tela de la prenda era algo molesto, pero ni modo. Se puso una camisa blanca al cuerpo con los botones desprendidos, se echó una buena cantidad de perfume de calidad y se delineó los ojos. Se miró al espejo y suspiró fastidiado.
—¿Qué mierda estás haciendo Levi Ackerman?
Su determinación estuvo a pocos segundos de caer, pero volvió a mirar la foto y se repuso. No, tenía hambre y no iba a dejar ir ese jugoso filete para que otro se lo engullera, lo haría él a como diera lugar.
Pidió un Uber y salió a esperarlo, el frío de la noche lo hizo volver adentro, cogió una chamarra de cuero negro con tachas y cierres que era de Falco, porque para nada era su estilo, pero le sentaba bien con su onda. Justo cuando se estaban cumpliendo 35 minutos desde el último mensaje de Eren cuando ya estaba en camino al restaurante. Lo había reconocido por el decorado, además era uno de los lugares que evitaba porque sabía que su ex frecuentaba mucho. Llegó, pagó el viaje y miró por los alrededores hasta que dio con la camioneta de Eren, fue hasta allí, y le escribió.
"Estoy donde tu carro, voy a esperar 15 minutos solamente, ¿vendrás?"
—¿Vamos a brindar ya? —preguntó Reiner mientras enarcaba una ceja.
—Sí, es que acaba de surgirme una emergencia, debo ir a buscar a mi hija a una fiesta.
—Pero esto es importante, si quieres puedo enviarle un chofer de confianza a que la recoja —ofreció Floch mirándolo con súplica.
—No, no confío en nadie, la seguridad es lo primero, además es en zona norte arriba, queda bastante lejos. Pero no se preocupen, esta vez todo lo que quieran consumir corre por mi cuenta en compensación, ¿les parece bien?
El resto estalló en aplausos mientras Floch se deprimía, había estado esperando tanto por una oportunidad para poder estar a solas con su jefe, maldición.
Eren leyó el mensaje ocho minutos después de que fue enviado y casi escupe el champagne, bebió la copa con rapidez y tomó su chamarra para salir antes de que se cumplieran los quince minutos prometiéndoles a todos que pronto podrían hacer una reunión en su casa. Pero cuando se hizo con la calle escuchó que lo llamaban por detrás, se giró y era Floch que lo alcanzó al trote.
—Eren, lo siento, ¿entendí que vas para zona norte? ¿Te molesta si me das un aventón?
Levi observó a ambos conversando frente al restaurante y apretó los dientes, entonces su hija tenía razón, ese chico andaba tras Eren, ¿sería correspondido? Se quedó mirándolos a resguardo, pero de tan lejos no podía escuchar lo que decían.
—Uh, mira no puedo llevarte estoy con el tiempo justo, escucha, ¿porque no te quedas un poco más en el festejo y luego te tomas un taxi o un Uber? La empresa se hará cargo de los gastos, así que no te pierdas la fiesta, anda.
—Es que, bueno, yo, la verdad era una excusa —admitió un poco sonrojado y bajando la mirada—, solo quería saber si podríamos, ya sabes, tomar una copa, tu y yo, a solas.
Eren enarcó una ceja y miró la hora: catorce minutos, ¡joder! No tenía tiempo para perder.
—Mira, hoy no es un buen día, luego lo hablamos en la oficina, ¿ok? Vuelve adentro, nos vemos.
Y se fue mientras el chico se quedaba perplejo y solo en la acera, corrió hasta su camioneta y cuando llegó quedó absolutamente sorprendido del atuendo que estaba usando Levi, ¡wow! Se veía tan malditamente sexy.
—Ho-hola —saludó el más alto sintiendo que sus glándulas salivares estaban trabajando más rápido de lo normal.
—Tch, ya vamos de una vez, me estoy congelando el trasero, maldición.
—Claro, claro, sube —dijo quitando la alarma de su vehículo.
¿Era su idea o Levi se veía... molesto? Pero no podía dejar de pensar que había ido hasta allí para verlo y que se había vestido de esa manera tan cool, su pene estaba bastante duro, mierda, su ex realmente lo volvía loco.
—¿Vamos a mi casa o a un hotel? —consultó dudando a la vez que encendía el motor.
—Conduce por aquí, hay una zona de arboledas bastante discreta aquí cerca, anda acelera.
Floch notó que alguien se subía a la camioneta de Eren, pero a la distancia no pudo distinguir muy bien, ¿Eren estaba saliendo con alguien? O al menos viviendo una aventura, no podía creer que los hubiera dejado a todos tirados por irse con alguien. Tenía que descubrir quién era.
—¿Estás seguro?, si quieres podemos ir ¡woa!
Levi se agachó sobre la falda de Eren y comenzó a desabrocharle el pantalón con rapidez mientas se relamía, Eren no lo podía creer, no era broma que estaba completamente desesperado por su polla. El calor le subió con el cuerpo y tuvo que hacer un esfuerzo notable para no apartar la mirada de la ruta.
—¡Mpgh! —no pudo evitar gemir cuando Levi alojó su erección con firmeza dentro de su cálida y húmeda boca, o al menos toda la extensión que alcanzaba a tragar.
Esta era por lejos una de las experiencias más excitantes que le habían tocado pasar. Nunca hubiera imaginado que Levi podía tener ese lado tan erótico y demandante, luego de un par de minutos en que tuvo que morderse los labios para poder mantener la cordura, tomó un camino solitario dentro de una arboleda en un lugar bastante oscuro, estacionó y apagó las luce para luego tomar del cabello a Levi y empujar su cadera hacia arriba mientras apretaba su cabeza hacia abajo.
El más bajo se atragantó y terminó tosiendo, pero eso no lo detuvo, se incorporó y se quitó la campera a la vez que se bajaba sus pantalones, maniobrar dentro del auto no era muy fácil que digamos.
—Coc-condón —tartamudeó Eren mientras no despegaba los ojos del otro, disfrutando de cómo se iba desnudando.
Al final solo se quitó una pierna del pantalón, era más que suficiente para tener su parte baja al descubierto, maniobró para que el respaldo del asiento de Eren se fuera hacia atrás para tener mejor acceso y se trepó encima, su cabeza golpeó algún lugar del techo, pero no le prestó demasiada atención, se le tiró encima a su ex y comenzó a devorarle la boca con rapidez, su pierna derecha chocaba contra el costado de la camioneta de manera que abrió la puerta del conductor para poder estirarla.
El más alto tampoco perdió tiempo y le abrió la camisa con torpeza (un botón voló a la mierda), para prenderse de uno de los lindos pezones rosados que ya estaba erecto, sabía que Levi era muy sensible en esa parte de su cuerpo y de hecho lo sintió gemir en su oreja, sus manos le apretaron las pálidas nalgas y comenzó a refregar su erección contra el cuerpo de Levi, quien sacó un preservativo de alguna parte, se lo colocó con rapidez y procedió a llevar la punta de su pene a su entrada.
—Pero, hay que preparart-
—¡Ya estoy listo, carajo! ¡Follame, follame! —le exigió desquiciado y Eren se quedó en shock.
El de cabello negro fue alojándolo en su interior, era verdad que estaba listo porque se deslizó con relativa facilidad, por primera vez en mucho tiempo Eren no sabía qué hacer, todos sus pensamientos estaban en cortocircuito, respira agitado mientras veía como Levi se adueñaba completamente de la situación, se agarró de sus hombros y movía su cadera arriba y abajo empalándose él mismo y gimiendo de una manera muy lasciva. le tomó algunos minutos, pero finalmente comenzó a reaccionar, volvió a chuparle los pezones alternando uno y otro, mordisqueando las puntas y notando como en un punto su ex comenzaba a babear, con una de sus manos lo agarró por la garganta y presionó fuerte, en pocos segundos sintió como la entrada de Levi comenzaba a apretarlo más y más hasta que finalmente eyaculó sobre su abdomen manchando su remera, aunque él lejos estaba de terminar.
Levi lo sacó de su interior porque además le ardían las piernas de moverse tan rápido en esa incómoda posición. Eren lo tomó de un brazo con algo de rudeza.
—¡Oye! ¿Piensas dejarme así? —dijo señalando su entrepierna que seguía completamente erguida.
Levi le sonrió de una manera malvada y luego le quitó el condón para agacharse y comenzar a mamársela con ganas, Eren cerró los ojos y se dejó llevar por el placer, le tomó un buen rato llegar cerca del clímax.
—¡Ah, estoy a punto, ya! —avisó antes de terminar, pero Levi solo lo sacó de su boca un momento que aprovechó para decirle:
—Acaba en mi boca, te lo permito.
Y luego volvió a chupársela, no duró ni cinco segundos más que con un gruñido grave se derramó por completo en las fauces de su ex, Levi tragó todo como un pro y luego se levantó relamiéndose, no había estado tan mal. Al fin, se desplomó en el asiento del co piloto para recuperar el aire, bajó la ventanilla ya que con tanta actividad sentía calor. Eren acomodó el asiento y se incorporó, aún tenía a su corazón acelerado.
—¡Wow, eso fue, eso, wow!
Levi largó una especie de risa nasal y luego levantó su mano.
—¿Tienes cigarros, cierto? Dame uno.
No solía fumar, de hecho, no le gustaba mucho el olor, pero ni modo, necesitaba poner algo en su boca que no fuera la polla de Eren. Su ex le acercó uno, un poco apachurrado ya que siempre los llevaba en los bolsillos traseros y bueno, por tanta fricción estaban semi aplastados. Como pudo se puso el pantalón de nuevo, Eren le alcanzó un par de pañuelos descartables con los que se limpió los restos de su propia corrida antes de vestirse.
—¿Te molesta el humo o fumo afuera? —preguntó antes de ponerse en la faena.
—No, está bien, de todas maneras, mañana lo llevo al lavadero —respondió mientras sacaba su encendedor y lo prendía para que Levi se sirviera—. Esto es nuevo, no sabía que fumaras.
—No lo hago a menudo, pero de tanto en tanto... me relaja —dijo para después carraspear y expulsar una bocanada de humo—. Mierda, me rompiste la camisa.
—No te quejes, tú me rompiste... la mente —comenzaron a reírse como dos idiotas—. Fue como meterme en una porno, increíble, cuando dijiste que estabas caliente no me imaginaba que a estos niveles.
—Decídete de una vez, ¿te estás quejando o estás aceptando que te encanta?
—¿Ambas?
Volvieron a reírse y Eren prendió otro cigarrillo antes de lanzar la siguiente propuesta.
—Ven a casa.
—¿Uh?
—Pasa la noche conmigo, prometo ahorcarte y hacer todo eso a lo que te has vuelto adicto últimamente.
—¿Disculpa? No soy el único adicto, idiota.
Eren se rio de manera fresca y tomó una fuerte pitada, luego estiró su mano para acariciar la oreja de Levi quien lo miró de reojo.
—Sí, sí, yo también, ¿entonces vienes?
—Mañana debo trabajar, debo levantarme temprano.
—Prometo dejarte dormir lo suficiente, te llevaré temprano a tu casa, yo también trabajo.
Levi suspiró y tiró la colilla por la ventanilla abierta, sonrió de medio lado y dijo:
—Apúrate que corre el tiempo.
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By Luna de Acero.-
