Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

Bueno, pasó un tiempito, no? Muchos cambios en mi vida personal, es todo lo que les diré, pero digamos que tengo un caos que poco a poco se irá ordenando. Esto no es excusa para las demoras, pero necesitaba contárselos de todas maneras. Bien, a lo nuestro, ya escribí las ideas principales de los próximos capítulos y como voy a estructurar la historia esta que me encantaaaaaa y espero a ustedes les encante también. Va a tener un total de 7 capítulos, ni tan larga, ni tan corta, y habrá salseo para todos. Drama, angustia, lágrimas, toda la cosa, pero también mucho sexo así no se siente tan duro jajaja.

Como sea, a los poquitos que aún quedan en pie y siguen esperando, muchas gracias, prometo compensarlos. ¿Si saben que los amo, no? ¿No? Bueno, los amo, perros.

Eso es todo, ¡hasta la próxima!


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Contenido R18, escenas de sexo explícito, es lo que más les gusta ¿cierto? Creo que lo mencioné antes, pero igual, al ser un universo alterno los personajes están fuera de sus personalidades del canon, esto se llama OoC (Out of character), así que no me reclamen después. Ya están advertidos.


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"Cuantas cosas quedaron prendidas, hasta dentro del fondo de mi alma,

cuantas luces dejaste encendidas, yo no se como voy a apagarlas".

Chavela Vargas

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Bebió un gran sorbo de café recién preparado y cerró los ojos unos segundos para disfrutar del profundo sabor.

—Se nota que estás de buen humor —dijo Armin que estaba sentado frente a él y lo miraba con atención.

—Por las mañanas mi humor siempre es bueno.

—Si pero, es como, hay algo diferente, ¿con quién te estás viendo?

—Para tu información no estoy saliendo con nadie.

—No te pregunté si estabas saliendo con alguien, pregunté con quién te estás viendo.

Eren lo observó con incredulidad.

—No te hagas, eres el tipo de gente que no soporta la soledad, así que sea serio o no, siempre te estás viendo con alguien.

—Un ligue, nada importante.

—Pues, para no ser importante te tiene con un aura diferente, se nota.

—También me está yendo muy bien en la empresa, no creas que uno solo está bien por tener pareja o un ligue. De hecho me está yendo tan bien que tenemos una enorme propuesta para dentro de unos meses. Nos vamos a las grandes ligas, falta hacer los contratos y ver los tecnicismos, los aspectos legales y demás, pero estoy en condiciones de afirmar que vamos a estar trabajando en el proyecto de remodelación de la honorable cámara de senadores y diputados del país.

—¡Vaya, felicitaciones! Eso es genial.

—Sí, es un impulso muy grande, pero, eso significa que tal vez tenga que mudarme a la capital por un largo, largo tiempo y eso, bueno, no me pone tan feliz.

—¿Mmm? Solías decir que querías irte cuanto antes de esta pocilga de ciudad, que te sentías encerrado, como ganado.

—Sí, es cierto, en parte sigo pensando igual, pero... ya no tengo veinte, pasan los años y es como que uno se va acostumbrando.

—Tampoco estás viejo, creo que estás en la flor de la edad para progresar definitivamente en tu carrera, por otra parte Falco se irá en unos meses a otro continente, Isa se va también a la capital así que incluso vas a poder seguir cerca de ella, excepto tu círculo de amistades, no hay mucho que estés dejando, te vas a alejar al fin de Chernobyl, eso creo que le quitará mucho estrés a tu vida —soltó con tono burlesco y se sorprendió que no se adhiriera a las bromas sobre su ex.

—Sí, tal vez tengas razón —indicó con aire melancólico mientras observaba hacia la ventana que daba a la calle.

Estaban en un pintoresco restaurante frente a una de las avenidas más concurridas de la ciudad. Armin era amigo cercano, lo había conocido en Grindr, y lo que en un principio pintaba para ser un revolcón ocasional, terminó en una bonita amistad que ya iba por su tercer año de existencia. El rubio trabajaba en el ámbito inmobiliario, de manera que profesionalmente a ambos les convenía ayudarse, compartir contactos, estrategias, etc.

Eren tomó su celular apenas sintió que vibraba, realmente esperaba que fuera un mensaje de Levi, pero solo era de Floch que le recordaba un almuerzo de trabajo al que no podía faltar. Respondió y mientras lo hacía entró un mensaje de "Chernobyl", no pudo evitar sonreír ante el reclamo: "Escucha, hombre-bestia, mira nada más como me dejaste el cuello, te voy a denunciar a las autoridades", y acompañaba una foto de ese esbelto pedazo de carne blanca adornada con cuatro de sus feroces marcas.

"Qué extraño, antenoche no escuché ninguna queja... pero si muchos gemidos", y agregó un emoticón pensativo.

Cuando levantó la mirada Armin lo observaba en silencio con una misteriosa expresión.

—¿Qué?

—¿Es tu ligue?

—Sí.

—Se nota, te está calando hondo, ¿eh?

Eren apretó los labios, bebió un sorbo de su café y se preguntó si sería prudente hablar sobre el tema con su amigo. Armin era una persona sumamente inteligente, si alguien podía guiarlo era él, o al menos tener una opinión objetiva.

—¿Necesitas un consejo? —se adelantó el rubio y Eren se sorprendió mucho.

—¿Si sabes que eres muy aterrador a veces, no? Es decir, uf, ¿lees mentes?

—Aún no, pero sé leer tus miradas y algo me dice que necesitas ayuda... con tu ligue.

Eren rodó los ojos y pensó un poco cómo abordar el tema.

—No es precisamente un ligue casual, es una persona que conozco hace mucho.

Armin elevó las cejas y siguió escuchando atentamente, estaba casi, casi seguro de quién podría tratarse.

—No sé como explicar esto, pero si un mes atrás me hubieras dicho que iba a estar viviendo esto... me habría reído hasta la muerte.

—¿Esto? ¿A qué te refieres específicamente?

—Bueno, tenemos sexo, pero es, diablos, no quiero entrar en detalles, solo que... es muy fogoso, es como, difícil resistirse, ¿entiendes a lo que me refiero?

—Te estás acostando con tu ex.

—Ok... no voy a sorprenderme esta vez.

—¿En serio, Eren? ¿Con Chernobyl? Esto es muy, muy loco, de verdad. ¿Cómo pasó?

—Una cosa llevó a la otra, no sé, no estoy muy seguro, en un momento estábamos peleando de una manera muy violenta y luego, no sé, sucedió de manera espontánea. Nunca me había pasado de perder la cabeza así, fue, intenso, una de las experiencias más intensas que he vivido y eso que me he tirado con un paracaídas desde un avión.

—Ok, entonces ¿solo tuvieron ese único encuentro hasta ahora?

—No. Ya van como... cuatro.

—Ajá, ¿y cómo te sientes al respecto?

—¿Me estás psicoanalizando?

—No, no, solo busco más información para ver qué puedo decirte, solo eso —comentó sonriendo.

—No me he detenido a racionalizar demasiado las cosas, esa es la verdad, tal vez no quiero. Pero siento la necesidad de verlo, mierda, es la mejor experiencia que he tenido en mucho tiempo. Nos entendemos, estamos explorando cosas que nunca antes... que yo pensé que no... —largó un suspiro ante la frustración de no poder explicarse, y se rascó la nuca.

—Bueno, es evidente que donde hubo fuego, cenizas quedan, al menos para ustedes.

—No, eso no era así. Hemos tenido una relación muy de mierda estos últimos años, horrible en verdad, pero ahora... Se siente bien estar con él y no solo me refiero a lo evidente, porque el sexo es simplemente genial, sino, a cosas que, no sé, no sé que me está pasando.

—¿Piensas mucho en él durante el día?

—No lo sé, no tanto, un poco.

—Y estos encuentros de ustedes, ¿son solo para follar y ya? Van a un hotel, hacen lo suyo y listo.

—Bueno, no hemos ido a hoteles, aún. La primera vez fue en su casa y las otras, en la mía. Mi casa queda lejos de la ciudad así que lo más práctico es que se quede a dormir por lo general, luego desayunamos y suelo acercarlo a su oficina.

—¿En serio? ¿Lo más práctico? Eren, tranquilamente puedes pedirle un taxi apenas termine todo. Veamos, tu casa es tu entorno más íntimo, llevarlo ahí, a pasar toooda una noche, hacerle el desayuno, llevarlo a su trabajo, disculpa pero eso no es una cosa casual, para nada. Y no puedo creer que tú digas eso porque eres un profesional de las cosas casuales. En todo caso, yo tengo encuentros casuales, cuando mucho tomamos un café, vamos a lo nuestro por una o dos horas y adiós, taza taza cada tío a tu casa.

—Sí, lo sé, pero es mi ex, nos conocemos hace... veinte años, no puedo decirle: oye, vamos a un hotel o ¿quieres que te pida un taxi? Es muy rudo, eso creo.

—¿Por qué no?

—Porque... no sé, no está bien, él no es como los demás y...

En ese punto Eren se quedó estupefacto y Armin sonrió de manera condescendiente.

—"Él no es como los demás", lo acabas de decir tú mismo.

—Es que somos familia, es por eso, no lo dije en plan de otra cosa —respondió de manera nerviosa mientras tragaba saliva—. De ninguna manera voy a volver a enamorarme de él.

—Sigue hablando, si este lugar fueran arenas movedizas estarías hundido hasta la coronilla —se burló el rubio.

—Como sea, solo dime qué opinas tú.

—Bien, no tengo mucha información, pero con la poca que tengo voy a ver qué puedo hacer. Hace años que te escucho quejarte de él, no importa de qué estemos hablando, pero ya sea de manera negativa o positiva, siempre está en tu boca. Y, cuando una persona no te es indiferente, cuando te provoca este tipo de sentimientos tan extremos, es porque aún hay cosas pendientes. Me dijiste que cuando se separaron él te echó de la casa o algo así, ¿cierto?

—Sí, me armó cuatro valijas con mi ropa y algunos electrodomésticos, y me dejó en la calle, literal.

—¿Alguna vez ustedes se sentaron y hablaron con sinceridad, y sin violencia, acerca de su ruptura?

—Es imposible hablar con él sin que ambos nos alteremos.

—Mmm, pero ahora parece que eso ha cambiado, ¿no?

—No me sentaré a hablar con él de algo que pasó hace tiempo, de todas maneras no tiene sentido.

—Mira, yo creo que es importante que en algún momento lo hagan, que aclaren la situación, que digan las cosas que sienten, para poder superar eso, creo que todas las agresiones posteriores a la ruptura fueron debido a que no terminaron de cerrar esa historia.

—Claro que la cerramos, cada uno rehizo su vida.

—Querías mi opinión, te la estoy dando, no es para que te enojes.

—No quiero hablar acerca del pasado, dejemos ese tema en paz. Dime que opinas de lo que está sucediendo ahora.

—Está bien. Me parece que no es solo sexo, por tu comportamiento, por tus reacciones y eso que no he visto gran cosa. Tal vez, deberías explorar más, investigar cómo se llevan en otros ámbitos fuera de la cama.

—No entiendo.

—Vayan a cenar, a una obra de teatro, al cine, a caminar por ahí, no sé, a realizar actividades juntos.

—¿Cómo citas?

—Sí, exacto, explorar, cómo se sienten, como interactúan. A lo mejor solo se llevan bien en la cama y ya, tal vez él te rechace las invitaciones, y entonces empezarás a tener un panorama más claro. Porque si Chernobyl n-

—Es Levi, ya no le digas así, sé que yo inventé ese apodo pero… solo no lo usemos más.

—De acuerdo, si Levi no quiere, o no acepta esos avances, entonces tendrás en claro que no hay posibilidades de nada más entre ustedes. A menos que tú no quieras avanzar, si es así, entonces no le des más vueltas y déjalo en un ligue y ya. Empiecen a encontrarse en un hotel para follar y punto, no más desayunos, no más charlas, solo eso. Pero si esto fuera algo casual... supongo no te estarías planteando esto, ¿verdad, Eren?

El otro no dijo nada, bajó su vista al poco café que quedaba en su taza y suspiró.

—No lo sé. Tengo claro que quiero seguir viéndolo, pero... si las cosas vuelven a salir mal...

—Entonces corta la relación ya mismo, ¿qué tan difícil puede ser? —Eren miró a Armin alarmado—. Si tienes miedo que todo se vuelva peor de lo que ya era, entonces termina con esto. Niégate cuando te escriba y bloquéalo, de todas maneras tienes mucha gente alrededor con la cual puedes tener buen sexo, así que, ¿cuál sería la diferencia?

Eren tomó su celular y ni siquiera pudo pensar en hacerlo.

—No quiero dejar de verlo —se sinceró finalmente—. Maldita sea.

—Ya veo, entonces prueba, sal con él, pero intenta realizar otras experiencias a su lado.

—Estuvimos juntos quince años, hace cinco nos hemos divorciado, ¿por qué está pasando esto ahora?

—Mmm, ¿será porque te sigue gustando?

—No lo sé, estoy confundido, para ser honesto.

—Pues haz algo para dejar de estarlo, y por favor, mantenme al tanto de esto, porque realmente me interesa mucho el chisme.

—Eres un idiota.

Ambos terminaron riéndose, luego cada uno partió a sus obligaciones. Sin embargo Eren estuvo dándole vueltas y vueltas a lo conversado. Le gustaba cuando Levi se quedaba a dormir en su casa, verlo a su lado en la cama, compartir un desayuno, su humor ácido y agrio, cuando lo reclamaba como si estuviera a punto de desfallecer de deseo por él, cuando le exigía que se lo follara como dos animales sin raciocinio, y a la vez le encantaba acurrucarse con él después de tener ese sexo tan ardiente.

Se metió en la página más popular de eventos de la ciudad y encontró un recital de un grupo pop que solía gustarles mucho cuando eran novios. Compró dos entradas sin pensárselo mucho. Luego fue a contactos en su móvil y cambió el nombre de "Chernobyl" a "Gatito mimoso", se rió de su propia imbecilidad y le escribió más animado.

"¿Ya presentaste la denuncia? ¿Debería buscar un abogado?"

Al cabo de una media hora recibió la respuesta.

"No he tenido tiempo, pero no dudes que lo haré, a menos que quieras sobornarme... estoy muy sobornable, solo para que sepas..."

"Oh, pues tengo un par de esposas de metal, un antifaz para bloquear la vista y un par de juguetes que vibran bonito que creo que te quedarían hermoso, ¿qué dices?"

"Muy poco, buu"

Eren comenzó a reírse con ganas, lo pensó más y siguió escribiendo.

"Aceite para masajes y... comida tailandesa, además de una botella helada de Sheridans, hierba para fumar, ¿qué tan altas están tus demandas, bebé?"

A Levi se le cayó la sartén que acaba de sacar de los estantes de la cocina al suelo cuando leyó eso. ¿Bebé? ¿Hierba para fumar?, ¿en serio? Sintió los pómulos arder, que horrible forma de llamarlo, pero a la vez lo hizo sentirse excitado. ¿Qué significaba eso? Levantó la sartén caída y pensó bien como reaccionar a esa provocación.

"No lo sé, no lo sé... foto o fake".

Si bien lo que había puesto era más en tono cómico que otra cosa, nunca se imaginó que Eren le mandaría una foto de su pene super erguido y duro, más un audio que lo dejó con la cabeza en blanco por varios minutos.

—Mira lo que tengo para ti, bebé. Uf, quiero volver a ver tu lindo culito abriéndose para mi, enterrarme profundo en él, llenarte de mi semen caliente. Me encanta cuando te pones cachondo y me exiges que te folle duro, ¿lo quieres, eh…?

—¡Aaah! —gritó al sentir una mano sobre su hombro, la sartén volvió a dar con el suelo, su corazón latiendo a todo dar, menos mal y había escuchado el indecente audio con el auricular pegado a su oreja, ahora su celular yacía en el piso también.

—¿Papá? —Falco lo miró enarcando una ceja—. ¿Estás bien? —dicho lo cual levantó el aparato al que afortunadamente se le había rajado solo el vidrio de protección, Levi se lo aceptó pero se lo notaba bastante perturbado.

—S-sí, lo siento, estaba muy, eh, con-concentrado, ¿qué, qué necesitas?

—Quería preguntarte si mañana me acompañas para comprar algunas cosas para mi viaje. Sé que aún falta mucho, pero no quiero dejar todo a último momento. Necesito comprar algo de vajilla, y otras cosas, en la empresa me darán un departamento, pero no está amoblado.

—Claro, hijo, cuenta conmigo. ¿Los muebles los comprarás allá?

—Creo que sería lo mejor.

—Bien, entonces, ¿qué te parece si vamos a Fidelity? Allí tienen cosas de decoración y piezas de cerámica muy lindas y escuché que este fin de semana tiene una barata.

—Si, perfecto. ¿Mañana a las nueve?

—Sí, genial.

—¿Puedo quedarme a almorzar?

—Eso no se pregunta, hijo, claro que puedes. Haré unos filetes con verduras asadas.

—Gracias.

—Tienes ojeras, Fal, ¿quieres ir a recostarte un momento? Te avisaré cuando todo esté listo.

—Sí, necesito dormir, gracias, papá.

Una vez que se perdió escaleras arriba volvió a la conversación de su móvil. ¿Qué le pasaba a Eren? Parecía un toro en brama.

"¿Cuándo?"

Bueno, él también estaba en modo celo por lo visto, pero es que todo había pasado por su cabeza como un flash, se imaginó con las esposas y el antifaz puestos, a merced de las perversidades de su ex, tuvo que tragar la saliva que se le había acumulado en la boca.

"Te paso a buscar, ahora"

Levi abrió sus ojos bien grandes, ¿ahora? Apenas eran las 13 p.m., y aún debía almorzar con Falco.

"Uh, más despacio vaquero, tengo la casa ocupada, a mi no me andes apurando. A las 20?"

Eren golpeó su frente contra su escritorio, mierda, estaba tan caliente en ese momento, pero ni modo tendría que esperar.

—¿Eren? —escuchó un par de golpes fuera y dejó que Floch pasara—. Lo siento, quería avisarte que nuestros comensales llegarán al restaurante en treinta minutos, ¿no deberíamos ir yendo? Ya imprimí toda la información y las coloqué en carpetas individuales.

—Oh, cierto, ese almuerzo, bien. Ten todo listo, salimos en 5 minutos, espérame en el estacionamiento, y que venga Connie también.

Maldición, se había olvidado hasta del almuerzo con esos valiosos clientes.

—De acuerdo.

"Ok, te busco a las 20 por tu casa, pero solo por hacerme esperar te las haré pagar, voy a castigarte... mucho".

Levi se mordió el labio inferior al leer ese mensaje y tuvo que apelar a todo su autocontrol para bajar la inminente erección que comenzaba a marcarse en sus pantalones.

Falco se quedó con él hasta la tarde, vieron una película juntos, conversaron largo rato y luego de tomar un té de cardamomo se retiró a su departamento a eso de las seis, lo que le dejaba a Levi un margen de al menos dos horas, antes de que Eren lo buscara. Lo primero que hizo fue ir a bañarse, higienizarse profundo y se metió un plug anal discreto, de metal, que tenía forma redonda en la parte de afuera y era color negro. Lo sentía al caminar y era francamente una sensación muy erótica.

Estrenó unos boxers negros ajustados y eligió un costoso perfume para aromatizar su cuerpo. El resto fue bastante casual, un jean clásico y una remera azul con pintas blancas, cosas que fueran muy fáciles de arrancar. Se calzó unos tenis blancos, y por último una chamarra celeste por si hacía frío. Mientras esperaba que lo buscaran se puso a tontear en Tik Tok para matar el tiempo, hasta que le entró una video llamada de su amiga Hange, que atendió de inmediato.

—Han.

—Amigooooo, ¿cómo andamio? —Levi rodó los ojos y sonrió, Hange nunca se cansaba de usar las frases más culeras y pasadas de moda que se sabía—. ¡Ala, pero mira que bonito te me has puesto! ¿Vas a comer o te van a comer?

—Espero que sean ambas.

—¡Wow! Envidio esa seguridad, ami, ¿vas a volver a salir con ese misterioso hombre "casual" de la otra vez? ¿Eh?

—Algo así.

—¡Uh, repitiendo menú! Eso significa que te gusta, te guuusta.

—Ya, Han, no fastidies, ¿y tú qué? ¿Dónde estás?

—En el auto.

—Ya te dije que no manejes mientras conversas, maldición, eso es imprudente.

—Calma, calma, bambino, estoy estacionada, para tu información, tú, polícia de tránsito sin habilitación. Quería contarte, vine a buscar a Onyakopom.

—Oh, ¿era ese tipo que conociste en Tinder? ¿El de África?

—Es asiático, no africano, pero como sea, ruego a todos los dioses que se me cumpla el sueño y lo tenga como un mástil de barco, ¡no me defraudes, universo!

Levi comenzó a reírse contagiado del humor de su amiga.

—Bueno, parece que ambos tenemos planes interesantes, al fin.

—Oye, no desmerezco las noches de películas y comida chatarra contigo, que tienen su encanto, pero ¡por favor! Me voy a comer un hombre de color que esta riquísimo.

—Bien por ti, loca, déjalo seco.

—¡Ni lo dudes! Y oye, ¿cómo se llama tu chico? ¿Por qué tanto misterio? Anda, cuenta algo.

—Uh, es, E-Eric.

—¿Eric qué?

—No lo sé, no le pregunté el apellido, como si quisiera saber, solo es para tener sexo y ya.

—Si pero ya van varias, ¿estás seguro que solo es sexo?

—Sí, lo es.

—¿Acaso tienes un imán para los hombres gays cuyos nombres empiezan por E?

—¿Qué?

—Eren, Erwin, Eric, duh.

—Primero, el cacas es bisexual, no gay, y Erwin, bueno, él si es gay, en cuanto a Eric, también es bisexual.

—Ya veo, deberías tatuarte una E, todos se sentirían honrados.

—Ni muerto.

—Oh, ahí viene mi príncipe oscuro, hablamos después, deséame suerte.

—Ok, buena suerte.

Se quedó unos minutos pensando en la conversación, miró la hora, aún quedaban quince minutos, se puso de pie para ir a servirse una copa y sintió su celular vibrar.

"Ya estoy"

Se sorprendió de la puntualidad, aunque Eren siempre había sido así para todo. De todas maneras, que quisiera verlo cuanto antes le infló su ego que andaba como globo aerostático por esos días.

"Yendo"

Levantó uno de sus mejores vinos de la vinoteca que tenía en su cocina, porque tampoco era cuestión que Eren auspiciara todo. Salió y lo estaba esperando en su imponente camioneta, cuando le abrió la puerta lo miró con una sonrisa socarrona.

—¿Necesitas una escalera, cariño?

—Oh, humor mediocre, no esperaba menos de ti, bombón —respondió con una expresión de falsa alegría mientras subía sin problemas y cerraba la puerta.

—¿Qué traes ahí?

—Una bebida celestial que tus inútiles papilas gustativas no se merecen, pero las mías sí.

—¿Trumpeter?

—¿Qué es eso? Nah, Luigi Bosca, "bebé".

Eren se echó a reír mientras conducía a su casa, realmente el humor de Levi era tan estimulante.

—Oh, maldición... será una muy buena noche.

—Estoy muriendo de hambre, espero que cumplas con esa comida tailandesa que prometiste.

—Si, si, de hecho llegará a casa a las nueve en punto. ¿Ya lo has probado alguna vez?

—Mmm, no recuerdo, creo que fui una vez con Isa y alguna de sus tantas novias a un local que existía en la avenida 48, pero fue hace mucho, de hecho no prosperaron.

—Te puedo garantizar que te va a encantar, y en caso que no te guste, te puedes comer mi polla, que eso ya sé que te vuelve loco.

—Ya veo, será mejor que me tome un antiácido antes, entonces.

Levi golpeó el hombro de Eren con algo de fuerza y ambos sonrieron cómplices.

—¿Qué es esto? —dijo Levi notando que se estaba reproduciendo una lista de canciones de "Evil flower", un grupo de pop (o al menos esa música hacían) que les solía gustar a ellos.

—Ya los conoces.

—Sí, pero hacía mil años que no los escuchaba, que nostálgico.

—Así es, y de hecho, quería preguntarte algo al respecto —dijo apretando el volante y tratando de mantener a raya su nerviosismo.

—¿Qué?

—Hay un festival, es un concierto de varias bandas, entre las cuales ellos tocarán, me regalaron dos entradas y... —Levi lo miró de reojo—, no conozco a nadie más que le gusten estos vejestorios, es decir, sus mejores momentos los tuvieron hace veinte años, así que... me preguntaba si te gustaría que fuéramos.

—A un recital, ¿hablas en serio?

—Sí, ¿por qué no?

—Eren, ya somos cuarentones, de seguro estará lleno de críos que se meterán de todo en las venas y la nariz, no es lugar para gente mayor.

—Entiendo, te da un poco de miedo ¿abuelito? Mejor las pantuflas y la bolsa de agua caliente que esas no saltan, ni te empujan.

—Yo no dije eso, dije que seremos como sapos de otro pozo, completamente descolocados, nah.

—Pues, iré de todas maneras, no creo que sea el único evocando música de los noventa.

—Mmm.

—Anda, ven, será divertido, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un recital? Si está muy feo el ambiente, bebemos un poco y nos volvemos, ¿qué tan malo puede ser?

—No lo sé, ¿cuándo dices que es?

—Uh, el viernes veinte creo, o el sábado veintiuno, debo fijarme bien.

Levi lo pensó, ¿ir a un recital con su ex? ¿No iría Isabel a ese lugar, o si? Pero si no iba... ¿Eren invitaría a otra persona? A ese chico pelirrojo, ¿cómo se llamaba? ¿Flow?

—De acuerdo, te acompañaré para que no seas el único idiota cuarentón allí, pero me tendrás que dar algo a cambio.

—¿Algo a cambio?

—Sí, me deberás un favor y, me lo cobraré cuando sea necesario.

—Oh, lo haces sonar como un negocio, eso duele.

—Lo tomas o lo dejas, es lo que hay.

—Muy bien, lo tomo. ¿Qué puede salir mal?

—Oh, ya verás, buscaré alguna cosa extra ridícula para que me acompañes, algo como un baby shower, o un mejor un Bar Mitzvah o como se diga —soltó con tono burlón y Eren lo miró de reojo sin dejar de sonreír.

—A lo mejor te sorprendo, quien sabe...

—Y... ¿cómo es la onda con este recital? ¿Hay que vestirse como rockeros o qué?

—Pues, no creo, con que te vistas casual estará bien. Aunque... —sonrió de manera misteriosa y se llamó al silencio.

—¿Qué? Ya dilo.

—No lo sé, es peligroso brindarte tanta información.

—Es alguna porquería pervertida —Eren soltó una risita juguetona pero no dijo más, Levi se moría de la curiosidad, pero no quería ser tan evidente—. Lo sabía, es algo pervertido, anda, dime, no creo que me puedas sorprender.

—Mira, te lo diré, pero a cambio debes cumplirlo, ¿qué sentido tendría contártelo y que no pase nada?

—¿Cómo carajos me voy a comprometer a cumplir algo que ya de antemano sé que es una cochinada? No, a mi me das bien los detalles y yo veré si quiero o no.

—Si te lo digo y lo cumples, yo haré lo mismo por ti, porque estoy ciento por ciento seguro que debes tener varias fantasías sin cumplir. Úsame, con gusto te cumplo la que quieras.

Levi se contuvo de burlarse, porque la verdad esa predisposición de Eren lo había hecho sentir super excitado. Con disimulo cruzó las piernas para que no se notara la incipiente erección que se estaba manifestando entre sus piernas.

—¿Cualquier cosa?

—Si cumples lo que quiero, sí, ¿porqué no? Tengo la mente más abierta que... bueno, que tu trasero.

—Ugh, eres tan idiota. Como sea, ¿qué es lo que quieres?

Eren se mordió el labio inferior de una manera muy sexy y luego de aclarar su garganta contó sus planes.

—Es bastante simple, realmente me gustaría mucho, mucho, que... te vistieras como un gótico.

Levi lo miró un poco incrédulo.

—¿Un qué?

—Como un gótico, ya sabes, ropa negra, con cadenas, uñas negras, esfumado de ojos...

—¿En serio?

—Sí.

—¿No es eso muy de... mmm, no sé adolescentes?

—Es un estilo, apto para cualquier edad.

—Ok, no es tan malo, pensé que iba a ser algo más bizarro, no sé. Investigaré qué puedo hacer al respecto.

—Joder —dijo Eren apretando el volante y soltando un suspiro bastante caliente—. Me pone, el solo imaginarte así, ¡mierda!

—Ok, lo que tú digas grandulón. Yo te cumpliré esa fantasía, pero que sepas que lo que yo te pida no será tan sencillo.

—Cumple eso y luego haré lo que quieras, es una promesa.

Levi se perdió en sus pensamientos, ¿qué podía pedirle a Eren? Una serie de imágenes sexuales comenzaron a explotar en su cabeza, mordisqueó el borde de su uña del dedo gordo sin darse cuenta. Se sorprendió cuando Eren estiró su brazo y le quitó la mano de la boca con delicadeza, entrelazando sus dedos por un momento.

—No te muerdas, te harás daño. ¿Te pusiste ansioso?

—Jah. Ya quisieras.

Llegaron sin mayores problemas y cuando ingresaron a la casa Levi se sintió a gusto, la temperatura estaba a 24 grados centígrados, por lo que se quitaron los abrigos. Eren recibió el vino que había llevado, sacó dos copas y procedió a descorchar el mismo para servirles.

—Ese aroma, es exquisito —dijo complacido cuando acercó la copa a su rostro.

Brindaron chocando los cristales, y sin emitir palabras, se llevaron la bebida a sus labios. Para entonces Eren había notado que Levi no despegaba sus ojos de él, se acercó despacio, estiró su mano izquierda y le acarició la nuca, tocando los bordes recortados de su negro cabello, el más bajo cerró los ojos para disfrutar la caricia. Eren lo atrajo hasta él y se agachó para besarlo con suavidad. Un beso diferente a los que venían compartiendo últimamente. La mayoría fogosos, desquiciados, completamente apasionados, que eran geniales, claro, pero este... le gustó mucho más. Suave, lento, la lengua de Levi le acarició los dientes y luego se frotó con la suya, sin apuros, simplemente disfrutando, se mordisquearon los labios y profundizaron el roce mientras abrían la boca para sentirse mejor.

—Mmm —Levi gimió de una manera muy erótica y... sonó el timbre.

—Mierda, debe ser la comida —soltó con cierta desilusión el dueño de la casa.

—Anda, anda, tengo hambre.

—Ya.

Cuando Eren regresó con las bolsas, Levi ya había trasladado todo a la mesa redonda del comedor y en su mirada se notaba el entusiasmo de comer algo nuevo. Se veía adorable… No, momento, nada de adorable, no debía olvidarse que Levi podía ser encantador cuando quería pero luego era una víbora venenosa que… Su línea de pensamientos se detuvo cuando el más bajo lo miró contento y le sonrió.

—Vamos, quiero ver cómo es la comida, no me hagas esperar más.

—De acuerdo, estos se llaman rollos primavera —dijo abriendo una de las cajas de cartón enviadas por el local de comidas, acomodó todo y le explicó a Levi como se comían.

—Oh, se parece a esa comida china, también se llaman rollos primavera.

—Sí, pero no se hacen con masa, mira, ¿ves que son como traslúcidos? Bueno, eso es porque se hacen con láminas de papel de arroz comestible. Se fríen y luego, los envuelves así, en una hoja de lechuga, con algunas hojitas de menta y lo sumerges en esta deliciosa e inigualable salsita y adentro.

—¿Si o si debo ponerle hojas de menta? Es que no sé, estos sabores no creo que se lleven.

—Solo prueba, aunque sea una vez, si no es lo tuyo, bueno, descartas la menta o lo que no te sepa bien.

—Ok.

Levi se notaba dubitativo, pero finalmente puso todos los ingredientes juntos y mordió. Eren estaba atento a sus reacciones.

—¿Y bien?

—Es un tanto picante, pero soportable, y… uf, esto está muy, muy delicioso, para ser sincero no sabía qué esperar, pero la menta y todo lo demás le da un toque, no sé, inigualable, me gusta.

Luego de las entradas procedieron a comer un Pad Thai Wok que a Levi le voló la cabeza, había postre pero decidieron que era mejor no sobrecargar tanto el estómago, además más tarde de seguro sentirían hambre luego de tener de sexo.

Se trasladaron a un acogedor sillón que tenía Eren frente a un enorme televisor en la sala de estar y con el que Levi ya estaba más que familiarizado. Con el resto del vino y las copas rebosantes, se pusieron a ver algunos videos de youtube sobre videos paranormales que se supone eran inexplicables, aunque les produjeron más risa que otra cosa. Cuando quisieron acordar estaban bien pegados uno contra el otro, criticando todo lo que veían, las risas iban y venían, el vino había desaparecido y luego... Levi estaba sentado a horcajadas sobre la falda de Eren. Se estaban comiendo las bocas, el cuello, tirándose frases calientes, mientras sus manos comenzaban a apretar y buscar los rincones más íntimos de sus cuerpos.

—¡Ah! —Levi jadeó complacido cuando Eren metió una de sus manos de largos dedos dentro de su pantalón desprendido.

Lo cierto es que Eren tenía todo preparado en la habitación para llevar a Levi, desnudarlo, ponerle esposas en las muñecas, el antifaz para privarlo de la visión y aplicar un arsenal de juguetes eróticos, pero en esos momentos, simplemente su mente estaba enfocada en ese friegue y friegue tan placentero que estaban disfrutando.

Luego de tocar al frente, su mano se metió dentro del boxer de Levi y le tanteó los glúteos, hasta que uno de sus dedos se metió en medio, justo para palpar alguna cosa extraña que había ahí, ¿qué era aquello?

—¿Y esto? —soltó con tono juguetón y buscó la mirada de Levi que se estaba quitando la remera y luchaba con la del más alto para dejarlo en igualdad de condiciones.

—Eso… una pequeña ayuda, ¡whoa!

En un movimiento impredecible y rudo, Eren lo giró y dejó a Levi de espaldas en el sillón. Sin nada de delicadeza, tiró de su pantalón e interiores dejándoselos a mitad de los blancos muslos, atrajo las pálidas caderas hacia él y con ambas manos abrió un poco entre sus nalgas, entonces lo vio. El plug anal de color negro, bien incrustado. Levi tenía a su corazón latiendo a todo dar, sorprendido por la reacción de Eren y a la vez un poco abochornado de que lo estuviera mirando allí con esa intensidad.

No se lo pensó mucho, tomó la base del plug con dos de sus dedos y tiró hacia afuera, Levi se estremeció cuando salió de su interior, derramando un poco de lubricante en el proceso.

—¡Ah, uf!

Eren hundió su boca, reemplazando el artefacto rápidamente con la punta de su lengua, el lubricante era ligeramente saborizado, como a chocolate, no era desagradable, al menos eso.

—Y-ya, Eren, hay su-suficiente humedad, ¡ah!

—Nunca está lo suficientemente húmedo, déjame que me encargue.

Dicho lo cual tomó el pene de Levi metiendo su mano entre sus piernas, comenzó a masturbarlo mientras seguía atendiendo su agujero con dedicación. Los gemidos del de pelo negro lo estaban estimulando muchísimo, por lo que no pudo aguantar demasiado, tuvo que sentarse, desabrochar su pantalón y colocarse un preservativo en tiempo récord. Levi quiso sacarse el resto de la ropa pero Eren no se lo permitió.

—Es-espera, quita, ah, quita el pantalón, ¡ah!

Levi apretó los dientes y sus párpados al sentir como Eren se estaba metiendo en su cuerpo con algo de prisa, experimentó escalofríos sobre su columna y un breve chispazo de dolor que se esfumó casi de inmediato. Eren lo tenía sujeto de un brazo y la otra mano en su cadera, mientras lo comenzaba a embestir, sentía como a poco a poco lo iba invadiendo más y más, la sensación era demasiado intensa, además la ropa que aún tenía en sus piernas tampoco le permitía moverse demasiado.

Comenzó a gemir de manera ahogada, apretando la tela del sofá con sus manos y sintiendo como se incrementaba la velocidad, en verdad era una sensación gloriosa, por la posición Eren no podía agarrarle el cuello pero le tiró del cabello sin llegar a lastimar, esa acción le encantó.

Nunca se había entregado de esa manera en el sexo, por lo general era de irse con calma, disfrutar con tranquilidad, pero con Eren… nunca sabía qué podía suceder, esa adrenalina de estar en las manos de otro era algo a lo que se estaba volviendo adicto.

Eren empujó su cabeza contra el sillón, mientras con su otra mano le azotaba el trasero, Levi estaba en la gloria, no había espacio en su mente para nada más que el gozo que estaba experimentando, ser sometido le gustaba demasiado. Casi gritó cuando sintió los dientes de Eren sobre su espalda, no lo hacía tan fuerte como para desgarrarle la piel, pero tampoco tan suave, parecía saber la ecuación perfecta para lograr la tajada de dolor adecuada.

Luego lo hizo arrodillarse sobre el sofá (con los pantalones en los muslos tampoco es que tuviera mucho margen de otra postura), le atenazó ambos brazos con sus manos, y comenzó un mete saca intenso. Levi sentía la saliva escurrirse de su boca, no podía siquiera ordenar sus pensamientos, incluso coordinar para respirar bien, era todo un logro.

Eren le estaba masacrando sus lindos omóplatos a fuerza de chupetones y mordiscos, toda la piel de su espalda estaba erizada y jadeaba incómodo de no poder tocar su propio pene, mierda que necesitaba acariciarse. El más alto lo abrazó desde atrás y sintió cómo se enterraba más profundo. Su agujero estaba pringoso por el lubricante y la saliva, se había expandido lo suficiente para recibirlo con facilidad y además él mismo se había relajado, lo único que deseaba era obtener el mayor placer posible.

—¡Mi-mierda, más, más! —su mente se había diluido, no le importaba quedar como el zorro más fácil de la tierra, solo quería disfrutar hasta desfallecer.

Una hora y media después, ya sin nada de ropa encima y habiéndose corrido dos veces, Eren finalmente estaba a punto de acabar. Salió del interior de Levi, su pene palpitando, a un paso de eyacular. Aunque estaba destruido, Levi se giró y lo miró con deseo, relamiéndose los labios.

No le consultó nada, solo le quitó el preservativo con cuidado, para luego engullirlo con suavidad, succionando de manera tranquila y firme, Eren se estremeció de pies a cabeza y a los pocos segundos acabó en la ajustada boca de su amante.

—Carajo, eso fue tan… sexy —admitió mientras acariciaba la mandíbula de Levi.

—Necesito darme un baño, urgente, y eh… tu sofá, bueno…

—Si, sí, ya me encargo, ¿puedes subir y preparar la tina? Iré en unos minutos a acompañarte —pidió mientras se acercaba y le besaba la punta de la nariz.

—Ok.

Agarró su ropa y tenis que estaban desparramados por doquier y se encaminó escaleras arriba, no dijo nada pero la verdad le escocía muchísimo el trasero. Cuando entró a la habitación de Eren elevó las cejas al ver todo lo que había allí tirado sobre la cama.

—No me jodas…

Se acercó y tomó las esposas entre sus manos, eso se veía genial sobre su piel. Pero tendría que ser en otra oportunidad, estaba cansado. Habían estado casi dos horas en esas faenas, si no dormía un poco iba a desmayarse, seguirle el ritmo a Eren era agotador. Ni modo, a veces se planeaba una cosa y salía otra totalmente diferente. No iba a quejarse, el sexo reciente había sido de lo mejor.

Dejó su ropa acomodada sobre una silla, tomó una salida de baño color beige de seda (maldita altura que lo hacía arrastrar los bordes por el suelo) y se metió al baño para poner el tapón en la enorme bañera que tenía hidromasaje. Luego abrió los grifos y se entretuvo seleccionando las botellas de sales, quería elegir algún aroma de su agrado. Eligió uno que decía "minerales del mar muerto" y olía suave, echó una cantidad adecuada sobre el agua y metió su mano para mover la misma para que se activara el producto.

Eren entró a los pocos minutos y se quedó contemplando la figura de Levi sobre el agua, uno de los hombros de la salida de baño se le había deslizado por el brazo (y claro, su espalda era mucho más chica que la suya), el cabello despeinado, las marcas de sus besos y mordidas, su corazón latió con inusitada fuerza y velocidad. Oh-oh.

—¿Te vas a quedar ahí toda la noche? Creo que hay bastante agua.

—Sí, entra primero, ya voy.

Dejó un par de vasos de trago corto a un costado, prendió unas velas aromáticas y abrió un whisky añejado, le sirvió a ambos y apagó las luces, recién entonces se metió. Levi estaba tirando unos pétalos de flores secas que había encontrado en otro frasco.

—Eh, eso es popurrí, es un adorno —se burló Eren.

—No me digas que putas hacer o te haré tragar esta mierda. Me estoy divirtiendo, ya déjame —se quejó mientras lo pateaba sutilmente por debajo del agua.

Eren sonrió complacido y después estiró su mano hacia él.

—Ven —lo invitó con tranquilidad.

—Ni sueñes en cogerme aquí, no quiero que me entre agua donde no me da el sol, y hablo en serio.

—¿Disculpa? Creo que el que siempre está rogando por más eres tú. No haré nada que no quieras, palabra de honor.

Levi lo miró con desconfianza, agarró una toalla de mano, la dobló y la colocó detrás de la cabeza de Eren para que estuviera cómodo y luego se sentó entre sus piernas, apoyó su espalda en el bonito pecho de su ex, el agua estaba cálida, agradable, el perfume de las velas se sentía delicioso y la bebida era fantástica.

Todo era tan perfecto que Eren comenzó a preocuparse. Armin tenía razón, esto no era nada casual y tampoco quería que lo fuera.

Después del baño quedaron demasiado relajados, por lo que fueron a acostarse bien acurrucados, al día siguiente era domingo y Levi no tenía planes, Eren tampoco, sus hijos no les habían avisado nada, así que no había apuro. El dueño de casa se despertó antes, fue al baño a asearse y luego se metió de nuevo en la cama, el día estaba nublado y lluvioso, invitaba a seguir allí.

Comenzó a acariciar la espalda de Levi y a dejar besos cada vez más ardientes en su nuca, hombros, notó las visibles marcas del día anterior y sonrió complacido.

—Ya, tú, perro, déjame dormir al menos —se quejó Levi, pero al mismo tiempo no hizo nada para detener esas caricias que lo hacían estremecerse cada vez más.

—Son las nueve de la mañana, ya te dejé dormir demasiado, anda, como si tu no quisieras, estás duro —le susurró mientras comenzaba a masturbarlo.

—S-sí, pe-pero, deja que me lave los dientes al menos, ¡ah!

—No.

Sexo mañanero, hacía tanto que ninguno de los dos tenía esto, y lo disfrutaron a pleno. Levi se puso en cuatro (aunque estaba excitado, le molestaba mucho que Eren no hubiera dejado que se lavara los dientes) y gimió todo lo que quiso con lo mucho que disfrutó con la monumental follada que le dió Eren. Fue una media hora fantástica, para empezar el día a pleno. Lo único que lamentó es que se vino sobre la funda de una de las almohadas, la quitó apenas pudo reponerse del brutal orgasmo, y la tiró en el suelo para llevarla a lavar.

—Oye, ¿qué tal si te quedas aquí hoy? Tengo una deliciosa carne que te va a poner a babear, y no, no estoy hablando de mi polla.

Levi le arrojó uno de los almohadones que adornaban la enorme cama, pero sin verdadera agresividad, el mismo rebotó en la cabeza del más alto.

—No lo sé, de seguro tendré visitas en casa.

—¿Ahora, por la mañana?

—Mmm, no, no creo, de seguro a la tarde.

—Entonces te quedas, almuerzas y luego te llevo, además, después del desayuno podríamos usar las cosas que quedaron pendientes de anoche, ¿qué dices?

Levi no pudo evitar sonreír como bobo, claro que quería.

—Eres bueno convenciendo a la gente. Solo déjame que me lave los dientes, por Jesucristo.

—Por cierto, tomaré café negro, sin azúcar, y mis tostadas apenas doradas, gracias, bebé.

Levi lo miró por encima de su hombro y enarcó una ceja.

—Las últimas dos veces yo preparé el desayuno, es lo justo. Además haré el almuerzo, ¿qué más pretendes de mí, eh?

Levi suspiró, tomó la salida de baño, que estaba sobre el suelo, y se la colocó. Fue a asearse unos minutos y luego se dirigió a la planta baja para intentar hacer el desayuno, llevando la funda sucia para ponerla a lavar y los vasos que habían usado la noche anterior. Pero cuando entró a la cocina quedó petrificado, al igual que Carla, la madre de Eren, que estaba sentada bebiendo un té con bizcochos. Ambos se miraron por un largo rato.

Su ex suegra estaba en shock, sin embargo de alguna manera se recompuso y carraspeó antes de lanzar un tosco: "buenos días".

—Sí, eh, bu-buenos días.

Levi fue hasta la bacha de la cocina, dejó los vasos trago corto allí, y observó que las copas donde habían bebido vino la noche anterior estaban lavadas, de seguro Carla lo habría hecho. Momento, ¿hace cuánto estaba la mujer esa en la casa? ¿Habría escuchado los escandalosos gritos que había dado cuando estaba retozando con Eren hacía un rato? Dejó la funda sucia en el lavarropas y no pudo evitar ponerse rojo hasta la médula. Porque una cosa es que ellos tuvieran esa especie de relación casi prohibida, pero era muy diferente que alguien de la familia se enterara. En su delirio lujurioso nunca había tenido en cuenta ese detalle, ¿y sus hijos? ¿También tenían llave de la casa de Eren?

—¿Un café? —ofreció la mujer cuando regresó del lavadero.

—Oh, no, gracias, yo, yo ya me tengo que ir, si.

—¿Así que eras tú el que estaba con Eren arriba?

Esta vez sintió que su rostro se incineraba y no pudo abrir la boca de la vergüenza, solo asintió por toda respuesta.

—Ah... no sabía que ustedes habían vuelto, después de todo lo que nos hicieron padecer.

—No, eso... —Levi no sabía qué decir, abría la boca y la volvía a cerrar, estaba en aprietos.

—Me apiadé de ti, bebé, te ayudaré —dijo Eren apareciendo en ropa interior (al menos no estaba desnudo) y abrió grandes sus ojos cuando vio la escena que le esperaba.

Su madre le dedicó una mirada muy seria y acusadora, y Levi... nunca lo había visto tan rojo en toda su vida.

—Má, ¿viniste? Quiero decir, ¡qué bien que viniste! Pero, ¿no quedamos en qué ibas a avisar cuando lo hicieras, eh?

—Tú me diste una copia de la llave de esta casa y el código de seguridad de la alarma, por si eso no es suficiente, la semana pasada quedamos en almorzar hoy, y como ya te conozco, antes de venir te llamé dos veces y te estuve mandando mensajes desde anoche pero al parecer estabas demasiado ocupado para revisar tu celular. ¿Dime qué más debo hacer para poder visitar a mi hijo? ¿Pido una cita con tu secretario tal vez? —se notaba lo molesta que estaba por el tono de voz, Levi quería desaparecer y Eren trataba de sostener una sonrisa por demás incómoda.

—No, no, claro, fue mi error, má, lo siento. Jamás me molestaría que me visites, no, como crees.

—¿Puedes llamarme un Uber? —pidió Levi mientras intentaba escaparse del lugar.

—Te llevo.

—No, solo llámame un Uber, por favor —le repitió mirándolo como si fuera posible acuchillarlo con sus ojos.

—Un momento —pidió Carla poniéndose de pie—, preferiría que no te fueras, Levi, o al menos quédate hasta que ambos me aclaren qué es lo que está pasando aquí.

—Mamá, no seas indiscreta, son temas personales.

—¿Ah, si? ¿Así que son temas personales? ¡Pues no lo son, Eren Jaeger! —y esta vez explotó con furia—. Ambos, nos han hecho atravesar penurias tras penurias, presenciar sus gritos, sus acusaciones, ¡y los niños! ¡Lo que han sufrido esas criaturas por su pendejez! ¿Y ahora me dices que no me meta en tus asuntos personales? ¡Ah, no, queridos, a mi me van a escuchar!

—Me voy —dijo Levi que se escabulló por un costado más rápido que un correcaminos.

—¡Eren!

—Mamá, cálmate. Deja que me encargue de esto y luego vendré y hablaremos todo lo que quieras, solo te pido que te sosiegues, no hagas una escena, todo tiene una explicación.

Eren fue por detrás de Levi hasta la habitación, ambos se vistieron en menos de un pestañeo y luego le llamó un Uber. Se sentaron en la cama a esperar que apareciera, sin decirse nada en absoluto.

—¿Acaso no revisaste tu celular desde ayer? —susurró Levi cuando fue capaz de decir algo.

—No. ¡Maldición!

—¿Y, y si ella les cuenta a los niños? —preguntó extremadamente preocupado mientras se refregaba los dedos, Eren lo tomó de las manos e hizo que lo mirara a los ojos.

—Eso no pasará, yo me encargaré de hablar con ella. No te preocupes, te doy mi palabra que lo arreglaré.

—¡Júralo, Eren! Que los chicos no se van a enterar.

—Tranquilo, mira como te pones. Si te digo que me encargaré, eso haré.

Escucharon la bocina del auto al llegar y Eren lo acompañó a la salida, luego regresó a la cocina, inspiró antes de sentarse a hablar con su madre. Rogaba a todos los dioses decir las palabras adecuadas para que ella le colaborara. Si bien se lo había prometido a su ex, no estaba del todo seguro que podría contar con el silencio de su madre, era una persona en extremo estricta y de muy alta moral. Sin dudas, se habían metido en un lío gordo.

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By Luna de Acero.-